Parte III · Documento 94
Las enseñanzas de Melquisedec en Oriente
94:0.1LOS primeros maestros de la religión de Salem llegaron hasta las tribus más remotas de África y Eurasia, predicando siempre el evangelio de Machiventa de la fe y la confianza del hombre en el único Dios universal como el único precio para obtener el favor divino. El pacto de Melquisedec con Abraham fue el patrón de toda la primera labor de difusión que salió de Salem y de otros centros. Urantia nunca ha tenido misioneros de ninguna religión más entusiastas y emprendedores que estos nobles hombres y mujeres que llevaron las enseñanzas de Melquisedec por todo el hemisferio oriental. Estos misioneros fueron reclutados entre muchos pueblos y razas, y difundieron sus enseñanzas en gran parte por medio de conversos nativos. Establecieron centros de formación en diferentes partes del mundo, donde enseñaban a los nativos la religión de Salem y luego encargaban a estos alumnos que actuaran como maestros entre su propio pueblo.
1. Las enseñanzas de Salem en la India védica
94:1.1En los días de Melquisedec, la India era un país cosmopolita que hacía poco había quedado bajo el dominio político y religioso de los invasores ario-anditas del norte y del oeste. En esa época, solo las partes septentrional y occidental de la península habían sido penetradas extensamente por los arios. Estos recién llegados védicos habían traído consigo sus muchas deidades tribales. Sus formas religiosas de adoración seguían de cerca las prácticas ceremoniales de sus antepasados anditas anteriores, en cuanto que el padre todavía actuaba como sacerdote y la madre como sacerdotisa, y el hogar familiar todavía se utilizaba como altar.
94:1.2El culto védico estaba entonces en proceso de crecimiento y metamorfosis bajo la dirección de la casta brahmán de maestros-sacerdotes, que poco a poco asumían el control del ritual de adoración, cada vez más amplio. La fusión de las que en otro tiempo fueron treinta y tres deidades arias estaba muy avanzada cuando los misioneros de Salem penetraron en el norte de la India.
94:1.3El politeísmo de estos arios representaba una degeneración de su monoteísmo anterior, ocasionada por su separación en unidades tribales, cada una de las cuales tenía su dios venerado. Esta involución del monoteísmo y del trinitarismo originales de la Mesopotamia andita estaba en proceso de nueva síntesis en los primeros siglos del segundo milenio antes de Cristo. Los muchos dioses se organizaron en un panteón bajo la dirección trina de Dyaus pitar, el señor del cielo; de Indra, el tempestuoso señor de la atmósfera; y de Agni, el dios del fuego de tres cabezas, señor de la tierra y símbolo residual de un concepto anterior de la Trinidad.
94:1.4Claros desarrollos henoteístas preparaban el camino para un monoteísmo evolucionado. Agni, la deidad más antigua, era exaltado a menudo como el padre y cabeza de todo el panteón. El principio de deidad-padre, llamado a veces Prajapati y a veces Brahma, quedó sumergido en la batalla teológica que los sacerdotes brahmanes libraron más tarde con los maestros de Salem. El Brahman se concebía como el principio de energía-divinidad que activaba todo el panteón védico.
94:1.5Los misioneros de Salem predicaban al Dios único de Melquisedec, el Altísimo del cielo. Esta representación no estaba del todo en desarmonía con el concepto emergente del Padre-Brahma como fuente de todos los dioses, pero la doctrina de Salem no era ritualista y, por tanto, chocaba directamente con los dogmas, las tradiciones y las enseñanzas del sacerdocio brahmán. Nunca aceptarían los sacerdotes brahmanes la enseñanza de Salem de la salvación por la fe, del favor de Dios sin observancias rituales ni ceremonias de sacrificio.
94:1.6El rechazo del evangelio de Melquisedec de la confianza en Dios y de la salvación por la fe marcó un momento decisivo para la India. Los misioneros de Salem habían contribuido mucho a la pérdida de fe en todos los antiguos dioses védicos, pero los dirigentes, los sacerdotes del vedismo, se negaron a aceptar la enseñanza de Melquisedec de un solo Dios y una sola fe sencilla.
94:1.7Los brahmanes seleccionaron los escritos sagrados de su tiempo en un esfuerzo por combatir a los maestros de Salem, y esta recopilación, tal como se revisó más tarde, ha llegado hasta los tiempos modernos como el Rig-Veda, uno de los libros sagrados más antiguos. El segundo, el tercero y el cuarto Vedas vinieron después, a medida que los brahmanes procuraban cristalizar, formalizar y fijar sus rituales de adoración y de sacrificio sobre los pueblos de aquellos días. Tomados en lo mejor que tienen, estos escritos igualan a cualquier otro conjunto de carácter similar en belleza de concepto y en verdad de discernimiento. Pero a medida que esta religión superior se contaminó con los miles y miles de supersticiones, cultos y rituales del sur de la India, se transformó progresivamente en el sistema de teología más variado que jamás haya desarrollado el hombre mortal. Un examen de los Vedas revelará algunos de los conceptos más elevados y algunos de los más degradados de la Deidad que jamás se hayan concebido.
2. El brahmanismo
94:2.1A medida que los misioneros de Salem penetraban hacia el sur, en el Decán drávida, se encontraron con un sistema de castas en expansión, el plan de los arios para evitar la pérdida de la identidad racial ante la marea creciente de los pueblos sangiks secundarios. Dado que la casta sacerdotal brahmán era la esencia misma de este sistema, este orden social retrasó mucho el progreso de los maestros de Salem. Este sistema de castas no logró salvar a la raza aria, pero sí consiguió perpetuar a los brahmanes, quienes, a su vez, han mantenido su hegemonía religiosa en la India hasta el presente.
94:2.2Y ahora, con el debilitamiento del vedismo por el rechazo de una verdad más elevada, el culto de los arios quedó expuesto a crecientes incursiones desde el Decán. En un esfuerzo desesperado por contener la marea de la extinción racial y de la desaparición religiosa, la casta brahmán trató de exaltarse por encima de todo lo demás. Enseñaron que el sacrificio a la deidad era en sí mismo de una eficacia total, que su potencia lo obligaba todo. Proclamaron que, de los dos principios divinos esenciales del universo, uno era Brahman la deidad, y el otro era el sacerdocio brahmán. En ningún otro pueblo de Urantia se atrevieron los sacerdotes a exaltarse por encima incluso de sus dioses, a atribuirse a sí mismos los honores debidos a sus dioses. Pero llevaron tan absurdamente lejos estas pretensiones presuntuosas que todo el precario sistema se derrumbó ante los cultos degradantes que afluyeron de las civilizaciones circundantes y menos avanzadas. El vasto sacerdocio védico mismo se debatió y se hundió bajo la negra inundación de inercia y pesimismo que su propia presunción egoísta e imprudente había traído sobre toda la India.
94:2.3La concentración excesiva en el yo condujo ciertamente al temor de una perpetuación no evolutiva del yo en un ciclo interminable de encarnaciones sucesivas como hombre, bestia o hierba. Y de todas las creencias contaminantes que pudieron haberse adherido a lo que quizás era un monoteísmo emergente, ninguna fue tan paralizante como esta creencia en la transmigración —la doctrina de la reencarnación de las almas—, que vino del Decán drávida. Esta creencia en el ciclo fatigoso y monótono de transmigraciones repetidas despojó a los mortales que luchaban de su esperanza largamente acariciada de hallar en la muerte aquella liberación y aquel avance espiritual que habían formado parte de la fe védica anterior.
94:2.4A esta enseñanza filosóficamente debilitante siguió pronto la invención de la doctrina del escape eterno del yo mediante la inmersión en el descanso y la paz universales de la unión absoluta con Brahman, la superalma de toda la creación. El deseo mortal y la ambición humana fueron efectivamente arrebatados y prácticamente destruidos. Durante más de dos mil años, las mejores mentes de la India han tratado de escapar de todo deseo, y así se abrió de par en par la puerta a la entrada de aquellos cultos y enseñanzas posteriores que prácticamente han aprisionado las almas de muchos pueblos hindúes en las cadenas de la desesperanza espiritual. De todas las civilizaciones, la védico-aria pagó el precio más terrible por su rechazo del evangelio de Salem.
94:2.5La casta por sí sola no podía perpetuar el sistema religioso-cultural ario, y a medida que las religiones inferiores del Decán penetraban en el norte, se desarrolló una era de desesperación y desesperanza. Fue durante estos días oscuros cuando surgió el culto de no quitar la vida, que ha persistido desde entonces. Muchos de los nuevos cultos eran abiertamente ateos y afirmaban que la salvación que se pudiera alcanzar solo podía venir de los propios esfuerzos del hombre, sin ayuda. Pero a lo largo de gran parte de toda esta desafortunada filosofía se pueden rastrear restos deformados de las enseñanzas de Melquisedec e incluso de las adánicas.
94:2.6Estos fueron los tiempos de la recopilación de las escrituras posteriores de la fe hindú, los Brahmanas y los Upanishads. Tras haber rechazado las enseñanzas de la religión personal mediante la experiencia personal de fe con el Dios único, y tras haberse contaminado con la inundación de cultos y credos degradantes y debilitantes del Decán, con sus antropomorfismos y reencarnaciones, el sacerdocio brahmán experimentó una violenta reacción contra estas creencias corruptoras; hubo un esfuerzo definido por buscar y encontrar la verdadera realidad. Los brahmanes se propusieron desantropomorfizar el concepto indio de la deidad, pero al hacerlo cayeron en el grave error de despersonalizar el concepto de Dios, y salieron, no con un ideal elevado y espiritual del Padre del Paraíso, sino con una idea distante y metafísica de un Absoluto que lo abarca todo.
94:2.7En sus esfuerzos por preservarse a sí mismos, los brahmanes habían rechazado al Dios único de Melquisedec, y ahora se encontraban con la hipótesis de Brahman, ese yo filosófico indefinido e ilusorio, ese ello impersonal e impotente que ha dejado la vida espiritual de la India indefensa y postrada desde aquel desafortunado día hasta el siglo XX.
94:2.8Fue durante la época en que se escribieron los Upanishads cuando surgió el budismo en la India. Pero a pesar de sus éxitos durante mil años, no pudo competir con el hinduismo posterior; a pesar de una moralidad más elevada, su primera representación de Dios era aún menos definida que la del hinduismo, que admitía deidades menores y personales. El budismo cedió finalmente en el norte de la India ante el embate de un islam militante, con su concepto nítido de Alá como el Dios supremo del universo.
3. La filosofía brahmánica
94:3.1Aunque la fase más elevada del brahmanismo apenas era una religión, fue en verdad uno de los alcances más nobles de la mente mortal en los dominios de la filosofía y la metafísica. Tras haber partido en busca de la realidad final, la mente india no se detuvo hasta haber especulado sobre casi todas las fases de la teología, excepto el concepto dual esencial de la religión: la existencia del Padre Universal de todas las criaturas del universo y el hecho de la experiencia ascendente en el universo de esas mismas criaturas mientras buscan alcanzar al Padre eterno, que les ha mandado ser perfectos, así como él es perfecto.
94:3.2En el concepto de Brahman, las mentes de aquellos días trataron de verdad de asir la idea de algún Absoluto que todo lo penetra, pues este postulado se identificaba a la vez como energía creadora y como reacción cósmica. Se concebía a Brahman como algo más allá de toda definición, que solo podía comprenderse por la negación sucesiva de todas las cualidades finitas. Era claramente una creencia en un ser absoluto, incluso infinito, pero este concepto estaba en gran parte desprovisto de atributos de personalidad y, por tanto, no era experienciable por los hombres religiosos individuales.
94:3.3Brahman-Narayana se concebía como el Absoluto, el infinito ELLO ES, la potencia creadora primordial del cosmos potencial, el Yo Universal que existe estático y potencial a lo largo de toda la eternidad. Si los filósofos de aquellos días hubieran podido dar el siguiente paso en la concepción de la deidad, si hubieran podido concebir al Brahman como asociativo y creador, como una personalidad accesible a los seres creados y en evolución, entonces tal enseñanza podría haberse convertido en la representación más avanzada de la Deidad en Urantia, ya que habría abarcado los cinco primeros niveles de la función total de la deidad y quizás habría vislumbrado los dos restantes.
94:3.4En ciertas fases, el concepto de la Única Superalma Universal como la totalidad de la suma de toda existencia de criatura llevó a los filósofos indios muy cerca de la verdad del Ser Supremo, pero esta verdad de nada les sirvió porque no lograron desarrollar ningún acercamiento personal razonable o racional para alcanzar su meta monoteísta teórica de Brahman-Narayana.
94:3.5El principio del karma, de la continuidad de la causalidad, está también muy cerca de la verdad de la síntesis repercusional de todas las acciones de tiempo-espacio en la presencia de Deidad del Supremo; pero este postulado nunca dio lugar a la consecución personal coordinada de la Deidad por el hombre religioso individual, sino solo a la absorción final de toda personalidad por la Superalma Universal.
94:3.6La filosofía del brahmanismo llegó también muy cerca de comprender la morada interior de los Ajustadores del Pensamiento, solo para pervertirse por una concepción errónea de la verdad. La enseñanza de que el alma es el Brahman que mora dentro habría preparado el camino para una religión avanzada, si este concepto no hubiera quedado completamente viciado por la creencia de que no existe individualidad humana aparte de este Uno Universal que mora dentro.
94:3.7En la doctrina de que el yo-alma se funde con la Superalma, los teólogos de la India no previeron la supervivencia de algo humano, algo nuevo y único, algo nacido de la unión de la voluntad del hombre y la voluntad de Dios. La enseñanza del retorno del alma al Brahman es muy paralela a la verdad del retorno del Ajustador al seno del Padre Universal, pero hay algo distinto del Ajustador que también sobrevive: la contraparte morontial de la personalidad mortal. Y este concepto vital estaba fatalmente ausente de la filosofía brahmánica.
94:3.8La filosofía brahmánica se ha aproximado a muchos de los hechos del universo y se ha acercado a numerosas verdades cósmicas, pero con demasiada frecuencia ha caído víctima del error de no diferenciar entre los diversos niveles de la realidad, como el absoluto, el trascendental y el finito. No ha tenido en cuenta que lo que puede ser finito-ilusorio en el nivel absoluto puede ser absolutamente real en el nivel finito. Y tampoco ha tomado conocimiento de la personalidad esencial del Padre Universal, con quien se puede tener contacto personal en todos los niveles, desde la experiencia limitada de la criatura evolutiva con Dios hasta la experiencia ilimitada del Hijo Eterno con el Padre del Paraíso.
4. La religión hindú
94:4.1Con el paso de los siglos en la India, la población volvió en cierta medida a los antiguos rituales de los Vedas, tal como los habían modificado las enseñanzas de los misioneros de Melquisedec y cristalizado el sacerdocio brahmán posterior. Esta religión, la más antigua y la más cosmopolita del mundo, ha sufrido nuevos cambios como respuesta al budismo y al jainismo, y a las influencias, aparecidas más tarde, del islam y del cristianismo. Pero cuando llegaron las enseñanzas de Jesús, ya se habían occidentalizado tanto que eran una «religión del hombre blanco», y por tanto extraña y ajena a la mente hindú.
94:4.2La teología hindú representa en la actualidad cuatro niveles descendentes de deidad y divinidad:
94:4.31. El Brahman, el Absoluto, el Uno Infinito, el ELLO ES.
94:4.42. La Trimurti, la trinidad suprema del hinduismo. En esta asociación, Brahma, el primer miembro, se concibe como autocreado a partir del Brahman—la infinitud. Si no fuera por su estrecha identificación con el Uno Infinito panteísta, Brahma podría constituir el fundamento de un concepto del Padre Universal. Brahma se identifica también con el hado.
94:4.5La adoración del segundo y del tercer miembro, Siva y Visnú, surgió en el primer milenio después de Cristo. Siva es señor de la vida y de la muerte, dios de la fertilidad y amo de la destrucción. Visnú es extremadamente popular debido a la creencia de que se encarna periódicamente en forma humana. De este modo, Visnú se vuelve real y vivo en la imaginación de los indios. Tanto Siva como Visnú son considerados por algunos como supremos sobre todo.
94:4.63. Deidades védicas y posvédicas. Muchos de los antiguos dioses de los arios, como Agni, Indra y Soma, han persistido como secundarios respecto a los tres miembros de la Trimurti. Han surgido numerosos dioses adicionales desde los primeros días de la India védica, y también se han incorporado al panteón hindú.
94:4.74. Los semidioses: superhombres, seres semidivinos, héroes, demonios, fantasmas, espíritus malignos, elfos, monstruos, duendes y santos de los cultos de épocas posteriores.
94:4.8Aunque el hinduismo no ha logrado desde hace mucho tiempo vivificar al pueblo indio, al mismo tiempo ha sido por lo general una religión tolerante. Su gran fuerza reside en el hecho de que ha demostrado ser la religión más adaptable y amorfa que ha aparecido en Urantia. Es capaz de un cambio casi ilimitado y posee un alcance inusual de ajuste flexible, desde las especulaciones elevadas y semimonoteístas del brahmán intelectual hasta el fetichismo descarado y las prácticas de culto primitivas de las clases degradadas y postergadas de creyentes ignorantes.
94:4.9El hinduismo ha sobrevivido porque es esencialmente una parte integral del tejido social básico de la India. No tiene una gran jerarquía que se pueda perturbar o destruir; está entretejido en el patrón de vida del pueblo. Tiene una adaptabilidad a las condiciones cambiantes que supera a todos los demás cultos, y muestra una actitud tolerante de adopción hacia muchas otras religiones, pues reclama a Gautama Buda e incluso a Cristo mismo como encarnaciones de Visnú.
94:4.10Hoy, en la India, la gran necesidad es la presentación del evangelio jesusoniano —la Paternidad de Dios y la filiación y consiguiente fraternidad de todos los hombres—, que se hace realidad personalmente en el ministerio amoroso y el servicio social. En la India, el marco filosófico existe y la estructura del culto está presente; todo lo que se necesita es la chispa vitalizadora del amor dinámico representado en el evangelio original del Hijo del Hombre, despojado de los dogmas y doctrinas occidentales que han tendido a convertir la vida de otorgamiento de Miguel en una religión del hombre blanco.
5. La lucha por la verdad en China
94:5.1A medida que los misioneros de Salem atravesaban Asia, difundiendo la doctrina del Dios Altísimo y de la salvación por la fe, absorbieron mucho de la filosofía y del pensamiento religioso de los diversos países que recorrían. Pero los maestros comisionados por Melquisedec y sus sucesores no incumplieron su cargo de confianza; llegaron de verdad a todos los pueblos del continente euroasiático, y fue a mediados del segundo milenio antes de Cristo cuando llegaron a China. En See Fuch, durante más de cien años, los salemitas mantuvieron su sede central, y allí formaron a maestros chinos que enseñaron por todos los dominios de la raza amarilla.
94:5.2Fue como consecuencia directa de esta enseñanza que surgió en China la forma más antigua del taoísmo, una religión muy diferente de la que hoy lleva ese nombre. El taoísmo primitivo, o prototaoísmo, era un compuesto de los factores siguientes:
94:5.31. Las enseñanzas persistentes de Singlangton, que perduraron en el concepto de Shang-ti, el Dios del Cielo. En los tiempos de Singlangton, el pueblo chino llegó a ser prácticamente monoteísta; concentraron su adoración en la Verdad Única, conocida más tarde como el Espíritu del Cielo, el gobernante del universo. Y la raza amarilla nunca perdió del todo este temprano concepto de la Deidad, aunque en los siglos siguientes muchos dioses y espíritus subordinados se infiltraron insidiosamente en su religión.
94:5.42. La religión de Salem, de una Deidad Creadora Altísima que otorgaría su favor a la humanidad en respuesta a la fe del hombre. Pero es demasiado cierto que, para cuando los misioneros de Melquisedec llegaron a las tierras de la raza amarilla, su mensaje original había cambiado considerablemente respecto a las sencillas doctrinas de Salem en los días de Machiventa.
94:5.53. El concepto de Brahman-Absoluto de los filósofos indios, unido al deseo de huir de todo mal. Es posible que la mayor influencia externa en la expansión de la religión de Salem hacia el este la ejercieran los maestros indios de la fe védica, que introdujeron en el pensamiento salvacionista de los salemitas su idea del Brahman —el Absoluto—.
94:5.6Esta creencia compuesta se extendió por las tierras de las razas amarilla y parda como una influencia subyacente en el pensamiento religioso-filosófico. En Japón, este prototaoísmo se conoció como sintoísmo, y en este país, muy distante de Salem de Palestina, los pueblos supieron de la encarnación de Machiventa Melquisedec, que habitó en la tierra para que la humanidad no olvidara el nombre de Dios.
94:5.7En China, todas estas creencias se confundieron y mezclaron más tarde con el culto, siempre creciente, de la adoración de los antepasados. Pero desde la época de Singlangton los chinos nunca han caído en una esclavitud impotente al dominio de los sacerdotes. La raza amarilla fue la primera en salir de la servidumbre bárbara hacia una civilización ordenada, porque fue la primera en lograr cierta medida de libertad del temor abyecto a los dioses, y ni siquiera temía a los fantasmas de los muertos como los temían otras razas. China sufrió su derrota porque no logró avanzar más allá de su temprana emancipación de los sacerdotes; cayó en un error casi igual de calamitoso: la adoración de los antepasados.
94:5.8Pero los salemitas no trabajaron en vano. Sobre los cimientos de su evangelio construyeron sus enseñanzas los grandes filósofos de la China del siglo VI. La atmósfera moral y los sentimientos espirituales de los tiempos de Lao-Tse y Confucio surgieron de las enseñanzas de los misioneros de Salem de una época anterior.
6. Lao-Tse y Confucio
94:6.1Unos seiscientos años antes de la llegada de Miguel, a Melquisedec, que hacía mucho que había partido de la carne, le pareció que la pureza de su enseñanza en la tierra corría un peligro excesivo por su absorción general en las creencias más antiguas de Urantia. Durante un tiempo pareció que su misión como precursor de Miguel podía correr el peligro de fracasar. Y en el siglo VI antes de Cristo, mediante una coordinación poco común de agencias espirituales, no todas las cuales comprenden siquiera los supervisores planetarios, Urantia fue testigo de una presentación sumamente insólita de la verdad religiosa múltiple. Por medio de varios maestros humanos, el evangelio de Salem se reformuló y se revitalizó, y de lo que entonces se presentó, mucho ha persistido hasta la época de este escrito.
94:6.2Lo que distinguió a este siglo singular de progreso espiritual fue la presencia, en todo el mundo civilizado, de grandes maestros religiosos, morales y filosóficos. Los dos maestros más destacados de China fueron Lao-Tse y Confucio.
94:6.3Lao-Tse construyó directamente sobre los conceptos de las tradiciones de Salem cuando declaró que el Tao era la Única Primera Causa de toda la creación. Lao era un hombre de gran visión espiritual. Enseñó que el destino eterno del hombre era «la unión eterna con el Tao, Dios Supremo y Rey Universal». Su comprensión de la causalidad última era muy perspicaz, pues escribió: «La Unidad surge del Tao Absoluto, y de la Unidad aparece la Dualidad cósmica, y de esa Dualidad brota a la existencia la Trinidad, y la Trinidad es la fuente primordial de toda realidad». «Toda realidad está siempre en equilibrio entre los potenciales y las realidades en acto del cosmos, y estos están eternamente armonizados por el espíritu de la divinidad».
94:6.4Lao-Tse hizo también una de las primeras presentaciones de la doctrina de devolver bien por mal: «La bondad engendra bondad, pero para quien es verdaderamente bueno, también el mal engendra bondad».
94:6.5Enseñó el retorno de la criatura al Creador y describió la vida como la emergencia de una personalidad a partir de los potenciales cósmicos, mientras que la muerte era como el regreso al hogar de esta personalidad de criatura. Su concepto de la verdadera fe era poco común, y él también la comparó con la «actitud de un niño pequeño».
94:6.6Su comprensión del propósito eterno de Dios era clara, pues dijo: «La Deidad Absoluta no se esfuerza, pero siempre sale victoriosa; no coacciona a la humanidad, sino que siempre está dispuesta a responder a sus verdaderos deseos; la voluntad de Dios es eterna en paciencia y eterna en la inevitabilidad de su expresión». Y del verdadero hombre religioso dijo, al expresar la verdad de que hay más bendición en dar que en recibir: «El hombre bueno no busca retener la verdad para sí, sino que más bien intenta otorgar estas riquezas a sus semejantes, porque esa es la realización de la verdad. La voluntad del Dios Absoluto siempre beneficia, nunca destruye; el propósito del verdadero creyente es siempre actuar, pero nunca coaccionar».
94:6.7Con el tiempo, lo que Lao enseñó sobre la no resistencia, junto con la diferencia que él estableció entre la acción y la coerción, se deformó hasta dar lugar a las creencias de «no ver nada, no hacer nada y no pensar nada». Sin embargo, Lao nunca enseñó semejante error, aunque su manera de presentar la no resistencia ha sido uno de los factores que hicieron crecer todavía más las inclinaciones pacíficas de los pueblos chinos.
94:6.8Pero el taoísmo popular de la Urantia del siglo XX tiene muy poco en común con los sentimientos elevados y los conceptos cósmicos del antiguo filósofo que enseñó la verdad tal como él la percibía, que era esta: Que la fe en el Dios Absoluto es la fuente de aquella energía divina que rehará el mundo, y por la cual el hombre asciende a la unión espiritual con el Tao, la Deidad Eterna y el Creador Absoluto de los universos.
94:6.9Confucio (Kung Fu-tse) fue un contemporáneo más joven de Lao en la China del siglo VI. Confucio basó sus doctrinas en las mejores tradiciones morales de la larga historia de la raza amarilla, y también recibió cierta influencia de las tradiciones persistentes de los misioneros de Salem. Su obra principal consistió en recopilar los dichos sabios de los filósofos antiguos. Fue un maestro rechazado durante su vida, pero sus escritos y enseñanzas han ejercido desde entonces una gran influencia en China y Japón. Confucio marcó una nueva pauta para los chamanes, en cuanto que puso la moralidad en el lugar de la magia. Pero construyó demasiado bien; hizo del orden un nuevo fetiche y estableció un respeto por la conducta de los antepasados que los chinos todavía veneran en la época de este escrito.
94:6.10La predicación confuciana de la moralidad se basaba en la teoría de que el camino terrenal es la sombra deformada del camino celestial; de que el verdadero patrón de la civilización temporal es el reflejo especular del orden eterno del cielo. El concepto potencial de Dios en el confucianismo quedó casi completamente subordinado al énfasis puesto en el Camino del Cielo, el patrón del cosmos.
94:6.11Las enseñanzas de Lao se han perdido para todos en Oriente, salvo para unos pocos, pero los escritos de Confucio han constituido desde entonces la base del tejido moral de la cultura de casi un tercio de los urantianos. Estos preceptos confucianos, aunque perpetuaban lo mejor del pasado, eran algo hostiles al mismo espíritu chino de investigación que había producido aquellos logros tan venerados. La influencia de estas doctrinas fue combatida sin éxito tanto por los esfuerzos imperiales de Ch'in Shih Huang Ti como por las enseñanzas de Mo Ti, que proclamó una fraternidad fundada no en el deber ético, sino en el amor de Dios. Trató de reavivar la antigua búsqueda de nueva verdad, pero sus enseñanzas fracasaron ante la vigorosa oposición de los discípulos de Confucio.
94:6.12Como muchos otros maestros espirituales y morales, tanto Confucio como Lao-Tse fueron con el tiempo deificados por sus seguidores en aquellas edades espiritualmente oscuras de China que transcurrieron entre la decadencia y la perversión de la fe taoísta y la llegada de los misioneros budistas de la India. Durante estos siglos espiritualmente decadentes, la religión de la raza amarilla degeneró en una lamentable teología en la que pululaban diablos, dragones y espíritus malignos, todos los cuales indicaban el retorno de los temores de la mente mortal no iluminada. Y China, que en otro tiempo estuvo a la cabeza de la sociedad humana gracias a una religión avanzada, se quedó entonces atrás por no avanzar temporalmente en el verdadero camino del desarrollo de esa conciencia de Dios que es indispensable para el verdadero progreso, no solo del mortal individual, sino también de las intrincadas y complejas civilizaciones que caracterizan el avance de la cultura y de la sociedad en un planeta evolutivo del tiempo y del espacio.
7. Gautama Siddhartha
94:7.1Contemporáneo de Lao-Tse y Confucio en China, surgió en la India otro gran maestro de la verdad. Gautama Siddhartha nació en el siglo VI antes de Cristo en la provincia de Nepal, al norte de la India. Sus seguidores dieron a entender más tarde que era hijo de un gobernante fabulosamente rico, pero, en verdad, era el heredero al trono de un pequeño jefe que gobernaba por tolerancia sobre un valle de montaña pequeño y apartado en el sur del Himalaya.
94:7.2Gautama formuló aquellas teorías que se convirtieron en la filosofía del budismo tras seis años de práctica inútil del yoga. Siddhartha libró una lucha decidida pero infructuosa contra el creciente sistema de castas. Había en este joven príncipe profeta una sinceridad elevada y una abnegación única que atraían mucho a los hombres de aquellos días. Restó valor a la práctica de buscar la salvación individual mediante la aflicción física y el dolor personal. Y exhortó a sus seguidores a llevar su evangelio a todo el mundo.
94:7.3En medio de la confusión y de las prácticas de culto extremas de la India, las enseñanzas más sensatas y moderadas de Gautama llegaron como un alivio refrescante. Denunció a los dioses, a los sacerdotes y sus sacrificios, pero él tampoco logró percibir la personalidad del Uno Universal. Como no creía en la existencia de almas humanas individuales, Gautama, naturalmente, libró una valiente lucha contra la creencia, consagrada por el tiempo, en la transmigración del alma. Hizo un noble esfuerzo por librar a los hombres del temor, por hacer que se sintieran tranquilos y como en casa en el gran universo, pero no logró mostrarles el camino hacia ese hogar real y excelso de los mortales ascendentes —el Paraíso— y hacia el servicio, cada vez más amplio, de la existencia eterna.
94:7.4Gautama fue un verdadero profeta, y si hubiera atendido la instrucción del ermitaño Godad, podría haber despertado a toda la India con la inspiración del renacimiento del evangelio de Salem de la salvación por la fe. Godad descendía de una familia que nunca había perdido las tradiciones de los misioneros de Melquisedec.
94:7.5En Benarés fundó Gautama su escuela, y fue durante su segundo año cuando un alumno, Bautan, comunicó a su maestro las tradiciones de los misioneros de Salem acerca del pacto de Melquisedec con Abraham; y aunque Siddhartha no tenía un concepto muy claro del Padre Universal, adoptó una posición avanzada sobre la salvación por la fe —la simple creencia—. Así se declaró ante sus seguidores y comenzó a enviar a sus estudiantes en grupos de sesenta para proclamar al pueblo de la India «la buena nueva de la salvación gratuita; que todos los hombres, de alta o baja condición, pueden alcanzar la dicha por la fe en la rectitud y la justicia».
94:7.6La esposa de Gautama creyó en el evangelio de su esposo y fue la fundadora de una orden de monjas. Su hijo llegó a ser su sucesor y extendió mucho el culto; captó la nueva idea de la salvación por la fe, pero en sus últimos años vaciló respecto al evangelio de Salem del favor divino solo por la fe, y en su vejez sus palabras al morir fueron: «Realicen su propia salvación».
94:7.7Proclamado en su mejor forma, el evangelio de Gautama de la salvación universal, libre de sacrificios, torturas, rituales y sacerdotes, fue una doctrina revolucionaria y asombrosa para su época. Y llegó sorprendentemente cerca de ser un renacimiento del evangelio de Salem. Trajo socorro a millones de almas desesperadas, y a pesar de su grotesca perversión en los siglos posteriores, todavía persiste como la esperanza de millones de seres humanos.
94:7.8Siddhartha enseñó mucha más verdad de la que ha sobrevivido en los cultos modernos que llevan su nombre. El budismo moderno es tan poco las enseñanzas de Gautama Siddhartha como el cristianismo lo es de Jesús de Nazaret.
8. La fe budista
94:8.1Para hacerse budista bastaba con declarar en público la fe mediante la recitación del Refugio: «En el Buda pongo mi refugio; en la Doctrina pongo mi refugio; en la Fraternidad pongo mi refugio».
94:8.2El budismo tuvo su origen en una persona histórica, no en un mito. Los seguidores de Gautama lo llamaban Sasta, que significa maestro o instructor. Aunque no hizo afirmaciones sobrehumanas ni sobre sí mismo ni sobre sus enseñanzas, sus discípulos empezaron pronto a llamarlo el iluminado, el Buda; más tarde, Buda Sakyamuni.
94:8.3El evangelio original de Gautama se basaba en las cuatro nobles verdades:
94:8.41. Las nobles verdades del sufrimiento.
94:8.52. Los orígenes del sufrimiento.
94:8.63. La destrucción del sufrimiento.
94:8.74. El camino hacia la destrucción del sufrimiento.
94:8.8Estrechamente ligada a la doctrina del sufrimiento y a la manera de escapar de él estaba la filosofía del Óctuple Sendero: rectas opiniones, rectas aspiraciones, recta palabra, recta conducta, recto medio de vida, recto esfuerzo, recta atención y recta contemplación. No era intención de Gautama intentar destruir todo esfuerzo, deseo y afecto al escapar del sufrimiento; más bien, su enseñanza estaba destinada a mostrar al hombre mortal la inutilidad de poner toda la esperanza y las aspiraciones enteramente en metas temporales y objetivos materiales. No se trataba tanto de rehuir el amor a los semejantes como de que el verdadero creyente mirara también más allá de las asociaciones de este mundo material, hacia las realidades del futuro eterno.
94:8.9Los mandamientos morales de la predicación de Gautama eran cinco:
94:8.101. No matarás.
94:8.112. No robarás.
94:8.123. No faltarás a la castidad.
94:8.134. No mentirás.
94:8.145. No beberás licores embriagantes.
94:8.15Había varios mandamientos adicionales o secundarios, cuya observancia era opcional para los creyentes.
94:8.16Siddhartha apenas creía en la inmortalidad de la personalidad humana; su filosofía solo admitía una especie de continuidad funcional. Nunca definió con claridad lo que pretendía incluir en la doctrina del Nirvana. El hecho de que teóricamente pudiera experimentarse durante la existencia mortal indicaría que no se consideraba un estado de aniquilación completa. Implicaba una condición de iluminación suprema y dicha excelsa en la que se habían roto todas las ataduras que unían al hombre al mundo material; había libertad de los deseos de la vida mortal y liberación de todo peligro de volver a experimentar la encarnación.
94:8.17Según las enseñanzas originales de Gautama, la salvación se logra por el esfuerzo humano, sin la ayuda divina; no hay lugar para la fe salvadora ni para las oraciones a poderes sobrehumanos. Gautama, en su intento de reducir las supersticiones de la India, se esforzó por apartar a los hombres de las pretensiones estridentes de la salvación mágica. Y al hacer este esfuerzo, dejó la puerta abierta de par en par para que sus sucesores malinterpretaran su enseñanza y proclamaran que todo esfuerzo humano por lograr algo es desagradable y doloroso. Sus seguidores pasaron por alto el hecho de que la felicidad más elevada está ligada a la búsqueda inteligente y entusiasta de metas valiosas, y de que tales logros constituyen un verdadero progreso en la autorrealización cósmica.
94:8.18La gran verdad de la enseñanza de Siddhartha fue su proclamación de un universo de justicia absoluta. Enseñó la mejor filosofía sin dios jamás inventada por el hombre mortal; era el humanismo ideal y eliminaba de la manera más eficaz toda base para la superstición, los rituales mágicos y el temor a los fantasmas o a los demonios.
94:8.19La gran debilidad del evangelio original del budismo fue que no produjo una religión de servicio social desinteresado. La fraternidad budista no fue, durante mucho tiempo, una hermandad de creyentes, sino más bien una comunidad de estudiantes maestros. Gautama les prohibió recibir dinero y así trató de impedir el crecimiento de tendencias jerárquicas. Gautama mismo era muy sociable; de hecho, su vida fue mucho más grande que su predicación.
9. La expansión del budismo
94:9.1El budismo prosperó porque ofrecía la salvación mediante la creencia en el Buda, el iluminado. Representaba las verdades de Melquisedec más que cualquier otro sistema religioso que se pudiera encontrar en toda Asia oriental. Pero el budismo no se difundió ampliamente como religión hasta que lo abrazó, para su propia protección, el monarca de casta baja Asoka, quien, después de Akenatón en Egipto, fue uno de los gobernantes civiles más notables entre Melquisedec y Miguel. Asoka construyó un gran imperio indio mediante la labor de difusión de sus misioneros budistas. Durante un período de veinticinco años formó y envió a más de diecisiete mil misioneros hasta las fronteras más lejanas de todo el mundo conocido. En una generación hizo del budismo la religión dominante de la mitad del mundo. Pronto se estableció en el Tíbet, Cachemira, Ceilán, Birmania, Java, Siam, Corea, China y Japón. Y, en general, era una religión muy superior a aquellas que suplantó o elevó.
94:9.2La expansión del budismo desde su tierra natal en la India a toda Asia es una de las historias más emocionantes de la devoción espiritual y de la perseverancia misionera de hombres religiosos sinceros. Los maestros del evangelio de Gautama no solo desafiaron los peligros de las rutas terrestres de las caravanas, sino que afrontaron los riesgos de los mares de China al llevar a cabo su misión por el continente asiático, llevando a todos los pueblos el mensaje de su fe. Pero este budismo ya no era la sencilla doctrina de Gautama; era el evangelio revestido de milagros que lo convirtió en un dios. Y cuanto más se alejaba el budismo de su hogar en las tierras altas de la India, más distinto se volvía de las enseñanzas de Gautama y más se parecía a las religiones que suplantaba.
94:9.3Más tarde, el budismo recibió mucha influencia del taoísmo en China, del sintoísmo en Japón y del cristianismo en el Tíbet. Al cabo de mil años, en la India el budismo simplemente se marchitó y expiró. Se brahmanizó y más tarde se rindió abyectamente al islam, mientras que en gran parte del resto de Oriente degeneró en un ritual que Gautama Siddhartha nunca habría reconocido.
94:9.4En el sur, el estereotipo fundamentalista de las enseñanzas de Siddhartha se mantuvo vivo en Ceilán, Birmania y la península de Indochina. Esta es la división hinayana del budismo, aferrada a la doctrina temprana, o asocial.
94:9.5Pero incluso antes del derrumbe en la India, los grupos chinos y del norte de la India de los seguidores de Gautama habían comenzado a desarrollar la enseñanza mahayana del «Gran Camino» hacia la salvación, en contraste con los puristas del sur, que se atenían al hinayana, o «Camino Menor». Y estos mahayanistas se desligaron de las limitaciones sociales inherentes a la doctrina budista, y desde entonces esta división septentrional del budismo ha continuado evolucionando en China y Japón.
94:9.6El budismo es hoy una religión viva y en crecimiento porque logra conservar muchos de los valores morales más elevados de sus adeptos. Fomenta la calma y el dominio de sí, aumenta la serenidad y la felicidad, y hace mucho por evitar la tristeza y el duelo. Quienes creen en esta filosofía viven mejor que muchos que no creen en ella.
10. La religión en el Tíbet
94:10.1En el Tíbet puede encontrarse la asociación más extraña de las enseñanzas de Melquisedec combinadas con el budismo, el hinduismo, el taoísmo y el cristianismo. Cuando los misioneros budistas entraron en el Tíbet, encontraron un estado de salvajismo primitivo muy semejante al que los primeros misioneros cristianos hallaron entre las tribus del norte de Europa.
94:10.2Estos tibetanos de mente sencilla no quisieron abandonar del todo su antigua magia y sus amuletos. Un examen de las ceremonias religiosas de los rituales tibetanos actuales revela una hermandad desmesurada de sacerdotes de cabeza rapada que practican un ritual complicado que abarca campanas, cánticos, incienso, procesiones, rosarios, imágenes, amuletos, cuadros, agua bendita, vestiduras suntuosas y coros complejos. Tienen dogmas rígidos y credos cristalizados, ritos místicos y ayunos especiales. Su jerarquía abarca monjes, monjas, abades y el Gran Lama. Oran a los ángeles, a los santos, a una Santa Madre y a los dioses. Practican la confesión y creen en el purgatorio. Sus monasterios son extensos y sus catedrales, magníficas. Mantienen una repetición interminable de rituales sagrados y creen que tales ceremonias otorgan la salvación. Las oraciones se sujetan a una rueda, y creen que con su giro las peticiones se vuelven eficaces. En ningún otro pueblo de los tiempos modernos se puede encontrar la observancia de tanto, tomado de tantas religiones; y es inevitable que una liturgia tan acumulativa llegara a ser desmesuradamente pesada e intolerablemente gravosa.
94:10.3Los tibetanos tienen algo de todas las principales religiones del mundo, excepto las sencillas enseñanzas del evangelio jesusoniano: la filiación con Dios, la fraternidad con el hombre y la ciudadanía siempre ascendente en el universo eterno.
11. La filosofía budista
94:11.1El budismo entró en China en el primer milenio después de Cristo y encajó bien en las costumbres religiosas de la raza amarilla. En la adoración de los antepasados, habían orado durante mucho tiempo a los muertos; ahora podían orar también por ellos. El budismo pronto se amalgamó con las persistentes prácticas rituales del taoísmo en desintegración. Esta nueva religión sintética, con sus templos de adoración y su ceremonial religioso definido, se convirtió pronto en el culto generalmente aceptado de los pueblos de China, Corea y Japón.
94:11.2Aunque en algunos aspectos es lamentable que el budismo no se llevara al mundo hasta después de que los seguidores de Gautama hubieran pervertido de tal manera las tradiciones y enseñanzas del culto como para hacer de él un ser divino, este mito de su vida humana, adornado como estaba con una multitud de milagros, resultó muy atractivo para los oyentes del evangelio septentrional, o mahayana, del budismo.
94:11.3Algunos de sus seguidores posteriores enseñaron que el espíritu de Buda Sakyamuni regresaba periódicamente a la tierra como un Buda viviente, abriendo así el camino a una perpetuación indefinida de imágenes de Buda, templos, rituales e impostores «Budas vivientes». Así, la religión del gran disidente indio se encontró finalmente encadenada a aquellas mismas prácticas ceremoniales y encantamientos rituales contra los cuales él había luchado tan intrépidamente y que había denunciado con tanto valor.
94:11.4El gran avance de la filosofía budista consistió en su comprensión de la relatividad de toda verdad. Mediante el mecanismo de esta hipótesis, los budistas han podido conciliar y correlacionar las divergencias dentro de sus propias escrituras religiosas, así como las diferencias entre las suyas y muchas otras. Se enseñaba que la verdad pequeña era para las mentes pequeñas, y la verdad grande para las mentes grandes.
94:11.5Esta filosofía sostenía también que la naturaleza búdica (divina) residía en todos los hombres; que el hombre, mediante sus propios esfuerzos, podía llegar a la realización de esta divinidad interior. Y esta enseñanza es una de las presentaciones más claras de la verdad de los Ajustadores que moran dentro que jamás haya hecho una religión urantiana.
94:11.6Pero una gran limitación del evangelio original de Siddhartha, tal como lo interpretaron sus seguidores, fue que intentaba la liberación completa del yo humano de todas las limitaciones de la naturaleza mortal mediante la técnica de aislar el yo de la realidad objetiva. La verdadera autorrealización cósmica resulta de la identificación con la realidad cósmica y con el cosmos finito de energía, mente y espíritu, limitado por el espacio y condicionado por el tiempo.
94:11.7Pero aunque las ceremonias y las observancias externas del budismo se contaminaron burdamente con las de las tierras adonde llegó, esta degeneración no se dio del todo en la vida filosófica de los grandes pensadores que, de vez en cuando, abrazaron este sistema de pensamiento y de creencia. A lo largo de más de dos mil años, muchas de las mejores mentes de Asia se han concentrado en el problema de averiguar la verdad absoluta y la verdad del Absoluto.
94:11.8La evolución de un concepto elevado del Absoluto se logró a través de muchos cauces de pensamiento y por tortuosos caminos de razonamiento. El ascenso de esta doctrina de la infinitud no estuvo tan claramente definido como la evolución del concepto de Dios en la teología hebrea. Sin embargo, hubo ciertos niveles amplios que las mentes de los budistas alcanzaron, en los que se detuvieron y que atravesaron en su camino hacia la visión de la Fuente Primordial de los universos:
94:11.91. La leyenda de Gautama. En la base del concepto estaba el hecho histórico de la vida y las enseñanzas de Siddhartha, el príncipe profeta de la India. Esta leyenda creció en mito a medida que viajó a través de los siglos y por las vastas tierras de Asia, hasta que sobrepasó la condición de la idea de Gautama como el iluminado y comenzó a adquirir atributos adicionales.
94:11.102. Los muchos Budas. Se razonó que, si Gautama había venido a los pueblos de la India, entonces, en el pasado remoto y en el futuro remoto, las razas de la humanidad debían de haber sido, y sin duda serían, bendecidas con otros maestros de la verdad. Esto dio origen a la enseñanza de que había muchos Budas, un número ilimitado e infinito, e incluso de que cualquiera podía aspirar a llegar a ser uno —a alcanzar la divinidad de un Buda—.
94:11.113. El Buda Absoluto. Para cuando el número de Budas se acercaba a la infinitud, se hizo necesario que las mentes de aquellos días volvieran a unificar este concepto inmanejable. En consecuencia, se empezó a enseñar que todos los Budas no eran sino la manifestación de alguna esencia superior, de algún Uno Eterno de existencia infinita y no cualificada, de alguna Fuente Absoluta de toda realidad. A partir de aquí, el concepto de la Deidad del budismo, en su forma más elevada, se separa de la persona humana de Gautama Siddhartha y se desprende de las limitaciones antropomórficas que lo habían tenido sujeto. Esta concepción final del Buda Eterno puede muy bien identificarse como el Absoluto, a veces incluso como el infinito YO SOY.
94:11.12Aunque esta idea de la Deidad Absoluta nunca gozó de gran favor popular entre los pueblos de Asia, sí permitió a los intelectuales de esas tierras unificar su filosofía y armonizar su cosmología. El concepto del Buda Absoluto es a veces cuasipersonal, a veces completamente impersonal —incluso una fuerza creadora infinita—. Tales conceptos, aunque útiles para la filosofía, no son vitales para el desarrollo religioso. Incluso un Yahvé antropomórfico tiene mayor valor religioso que un Absoluto infinitamente remoto del budismo o del brahmanismo.
94:11.13A veces se pensaba incluso que el Absoluto estaba contenido dentro del infinito YO SOY. Pero estas especulaciones eran un pobre consuelo para las multitudes hambrientas que ansiaban oír palabras de promesa, oír el sencillo evangelio de Salem: que la fe en Dios aseguraría el favor divino y la supervivencia eterna.
12. El concepto de Dios en el budismo
94:12.1La gran debilidad de la cosmología del budismo era doble: su contaminación con muchas de las supersticiones de la India y de China, y su sublimación de Gautama, primero como el iluminado y luego como el Buda Eterno. Así como el cristianismo ha sufrido por la absorción de mucha filosofía humana errónea, así también el budismo lleva su marca de nacimiento humana. Pero las enseñanzas de Gautama han continuado evolucionando durante los últimos dos milenios y medio. El concepto de Buda, para un budista ilustrado, ya no es la personalidad humana de Gautama, como tampoco el concepto de Jehová es idéntico al demonio espiritual de Horeb para un cristiano ilustrado. La escasez de terminología, junto con la conservación sentimental de una nomenclatura antigua, provoca a menudo que no se comprenda el verdadero significado de la evolución de los conceptos religiosos.
94:12.2Poco a poco, el concepto de Dios, a diferencia del Absoluto, empezó a aparecer en el budismo. Sus fuentes se remontan a los primeros días de esta diferenciación entre los seguidores del Camino Menor y los del Camino Mayor. Fue en la segunda de estas divisiones del budismo donde la concepción dual de Dios y del Absoluto maduró finalmente. Paso a paso, siglo tras siglo, el concepto de Dios ha evolucionado hasta que, con las enseñanzas de Ryonin, Honen Shonin y Shinran en Japón, este concepto dio finalmente fruto en la creencia en Buda Amida.
94:12.3Entre estos creyentes se enseña que el alma, al experimentar la muerte, puede elegir disfrutar de una estancia en el Paraíso antes de entrar en el Nirvana, lo último de la existencia. Se proclama que esta nueva salvación se alcanza por la fe en las misericordias divinas y el cuidado amoroso de Amida, Dios del Paraíso en el oeste. En su filosofía, los amidistas se atienen a una Realidad Infinita que está más allá de toda comprensión mortal finita; en su religión, se aferran a la fe en el todo misericordioso Amida, que ama tanto al mundo que no permitirá que ningún mortal que invoque su nombre con verdadera fe y con un corazón puro deje de alcanzar la felicidad excelsa del Paraíso.
94:12.4La gran fuerza del budismo es que sus adeptos son libres de escoger la verdad de todas las religiones; tal libertad de elección rara vez ha caracterizado a una fe urantiana. En este aspecto, la secta Shin de Japón se ha convertido en uno de los grupos religiosos más progresistas del mundo; ha revivido el antiguo espíritu misionero de los seguidores de Gautama y ha comenzado a enviar maestros a otros pueblos. Esta disposición a apropiarse de la verdad de todas y cada una de las fuentes es, en verdad, una tendencia encomiable que aparece entre los creyentes religiosos durante la primera mitad del siglo XX después de Cristo.
94:12.5El budismo mismo está experimentando un renacimiento en el siglo XX. Mediante el contacto con el cristianismo, los aspectos sociales del budismo se han realzado mucho. El deseo de aprender se ha reavivado en el corazón de los monjes sacerdotes de la fraternidad, y la difusión de la educación en toda esta fe provocará ciertamente nuevos avances en la evolución religiosa.
94:12.6En la época de este escrito, gran parte de Asia deposita su esperanza en el budismo. ¿Recibirá esta noble fe, que ha perseverado tan valientemente a través de las edades oscuras del pasado, una vez más la verdad de realidades cósmicas ampliadas, así como los discípulos del gran maestro de la India escucharon una vez su proclamación de nueva verdad? ¿Responderá una vez más esta antigua fe al estímulo vigorizante de la presentación de nuevos conceptos de Dios y del Absoluto, que ha buscado durante tanto tiempo?
94:12.7Toda Urantia espera la proclamación del mensaje ennoblecedor de Miguel, libre de las doctrinas y dogmas acumulados en diecinueve siglos de contacto con las religiones de origen evolutivo. Suena la hora de presentar al budismo, al cristianismo, al hinduismo, e incluso a los pueblos de todas las fes, no el evangelio acerca de Jesús, sino la realidad viva y espiritual del evangelio de Jesús.
94:12.8[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]