Parte III · Documento 93
Machiventa Melquisedec
93:0.1LOS Melquisedecs son ampliamente conocidos como Hijos de emergencia, porque se ocupan de una asombrosa variedad de actividades en los mundos de un universo local. Cuando surge algún problema extraordinario, o cuando se ha de intentar algo inusual, es muy a menudo un Melquisedec quien acepta la tarea. La capacidad de los Hijos Melquisedec para actuar en emergencias y en niveles muy distintos del universo, incluso en el nivel físico de la manifestación de la personalidad, es propia de su orden. Solo los Portadores de Vida comparten en algún grado esta amplitud metamórfica de la función de la personalidad.
93:0.2El orden Melquisedec de filiación del universo ha sido sumamente activo en Urantia. Un cuerpo de doce sirvió junto con los Portadores de Vida. Un cuerpo posterior de doce se convirtió en síndico de su mundo poco después de la secesión de Caligastia, y siguió con autoridad hasta la época de Adán y Eva. Estos doce Melquisedecs regresaron a Urantia tras el incumplimiento de Adán y Eva, y desde entonces continuaron como síndicos planetarios hasta el día en que Jesús de Nazaret, como Hijo del Hombre, se convirtió en el Príncipe Planetario titular de Urantia.
1. La encarnación de Machiventa
93:1.1La verdad revelada estuvo amenazada de extinción durante los milenios que siguieron al fracaso de la misión adánica en Urantia. Aunque progresaban en lo intelectual, las razas humanas perdían terreno poco a poco en lo espiritual. Hacia el año 3000 a. C. el concepto de Dios se había vuelto muy borroso en la mente de los hombres.
93:1.2Los doce síndicos Melquisedec sabían del inminente otorgamiento de Miguel en su planeta, pero no sabían cuán pronto ocurriría; por eso se reunieron en consejo solemne y pidieron a los Altísimos de Edentia que se tomara alguna disposición para mantener la luz de la verdad en Urantia. Esta petición fue desestimada con el mandato de que «la dirección de los asuntos en 606 de Satania está por completo en manos de los custodios Melquisedec». Los síndicos apelaron entonces al Padre Melquisedec en busca de ayuda, pero solo recibieron el aviso de que debían seguir sosteniendo la verdad de la manera que ellos mismos eligieran «hasta la llegada de un Hijo de otorgamiento», quien «rescataría los títulos planetarios de la pérdida y de la incertidumbre».
93:1.3Y fue a consecuencia de verse tan por completo abandonados a sus propios recursos que Machiventa Melquisedec, uno de los doce síndicos planetarios, se ofreció a hacer lo que solo se había hecho seis veces en toda la historia de Nebadon: personalizarse en la tierra como un hombre temporal del mundo, otorgarse como Hijo de emergencia para el ministerio en el mundo. Las autoridades de Salvington concedieron permiso para esta aventura, y la encarnación efectiva de Machiventa Melquisedec se consumó cerca de lo que llegaría a ser la ciudad de Salem, en Palestina. Toda la operación de la materialización de este Hijo Melquisedec la llevaron a cabo los síndicos planetarios con la cooperación de los Portadores de Vida, de algunos de los Controladores Físicos Maestros y de otras personalidades celestiales que residían en Urantia.
2. El sabio de Salem
93:2.1Fue 1973 años antes del nacimiento de Jesús cuando Machiventa se otorgó a las razas humanas de Urantia. Su llegada no tuvo nada de espectacular; ningún ojo humano presenció su materialización. Un hombre mortal lo vio por primera vez aquel día memorable en que entró en la tienda de Amdon, un pastor caldeo de ascendencia sumeria. Y la proclamación de su misión quedó contenida en la sencilla declaración que hizo a este pastor: «Yo soy Melquisedec, sacerdote de El Elyon, el Altísimo, el único y solo Dios».
93:2.2Cuando el pastor se repuso de su asombro, y después de hacer a este extranjero muchas preguntas, invitó a Melquisedec a cenar con él, y esa fue la primera vez en su larga carrera en el universo que Machiventa tomó alimento material, el sustento que lo mantendría a lo largo de sus noventa y cuatro años de vida como ser material.
93:2.3Y aquella noche, mientras conversaban al aire libre bajo las estrellas, Melquisedec empezó su misión de revelar la verdad de la realidad de Dios cuando, con un amplio movimiento del brazo, se volvió hacia Amdon y dijo: «El Elyon, el Altísimo, es el creador divino de las estrellas del firmamento y aun de esta misma tierra en la que vivimos, y es también el Dios supremo del cielo».
93:2.4En pocos años Melquisedec había reunido a su alrededor un grupo de alumnos, discípulos y creyentes que formaron el núcleo de la posterior comunidad de Salem. Pronto se lo conoció en toda Palestina como el sacerdote de El Elyon, el Altísimo, y como el sabio de Salem. Entre algunas de las tribus vecinas se lo llamaba a menudo el jeque, o rey, de Salem. Salem era el lugar que, después de la desaparición de Melquisedec, se convirtió en la ciudad de Jebús, y que más tarde se llamó Jerusalén.
93:2.5En su aspecto personal, Melquisedec se parecía a los pueblos noditas y sumerios, ya mezclados en aquel tiempo; medía casi seis pies de estatura y tenía una presencia imponente. Hablaba caldeo y media docena de otras lenguas. Vestía de manera muy parecida a los sacerdotes cananeos, salvo que sobre el pecho llevaba un emblema de tres círculos concéntricos, el símbolo de Satania de la Trinidad del Paraíso. En el curso de su ministerio, sus seguidores llegaron a considerar tan sagrada esta insignia de tres círculos concéntricos que nunca se atrevieron a usarla, y pronto se olvidó al pasar unas pocas generaciones.
93:2.6Aunque Machiventa vivió a la manera de los hombres del mundo, nunca se casó, ni habría podido dejar descendencia en la tierra. Su cuerpo físico, aunque se parecía al del varón humano, era en realidad del tipo de los cuerpos construidos especialmente que usaron los cien miembros materializados del personal del Príncipe Caligastia, salvo que no llevaba el plasma de vida de ninguna raza humana. Tampoco se disponía en Urantia del árbol de la vida. Si Machiventa hubiera permanecido en la tierra durante un período largo, su mecanismo físico se habría deteriorado poco a poco; tal como sucedió, terminó su misión de otorgamiento en noventa y cuatro años, mucho antes de que su cuerpo material hubiera empezado a desintegrarse.
93:2.7Este Melquisedec encarnado recibió un Ajustador del Pensamiento, que moró en su personalidad sobrehumana como monitor del tiempo y mentor de la carne, y así adquirió esa experiencia y esa introducción práctica a los problemas urantianos y a la técnica de morar en un Hijo encarnado que permitieron a este espíritu del Padre actuar con tanto valor en la mente humana del posterior Hijo de Dios, Miguel, cuando apareció en la tierra a semejanza de la carne mortal. Y este es el único Ajustador del Pensamiento que haya actuado jamás en dos mentes en Urantia, pero ambas mentes eran tanto divinas como humanas.
93:2.8Durante la encarnación en la carne, Machiventa estuvo en pleno contacto con sus once compañeros del cuerpo de custodios planetarios, pero no podía comunicarse con otras órdenes de personalidades celestiales. Aparte de los síndicos Melquisedec, no tenía más contacto con inteligencias sobrehumanas que un ser humano.
3. Las enseñanzas de Melquisedec
93:3.1Al cabo de una década, Melquisedec organizó sus escuelas en Salem, y las modeló según el antiguo sistema que habían desarrollado los primeros sacerdotes setitas del segundo Edén. Incluso la idea de un sistema de diezmos, que introdujo su posterior converso Abraham, procedía también de las tradiciones persistentes de los métodos de los antiguos setitas.
93:3.2Melquisedec enseñó el concepto de un solo Dios, una Deidad universal, pero permitió que la gente asociara esta enseñanza con el Padre de la Constelación de Norlatiadek, a quien llamó El Elyon, el Altísimo. Melquisedec guardó casi completo silencio sobre la condición de Lucifer y el estado de los asuntos en Jerusem. Lanaforge, el Soberano de Sistema, tuvo poco que ver con Urantia hasta después de que se completó el otorgamiento de Miguel. Para la mayoría de los estudiantes de Salem, Edentia era el cielo y el Altísimo era Dios.
93:3.3El símbolo de los tres círculos concéntricos, que Melquisedec adoptó como insignia de su otorgamiento, la mayoría de la gente lo interpretó como una representación de los tres reinos de los hombres, de los ángeles y de Dios. Y se les permitió seguir con esa creencia; muy pocos de sus seguidores supieron nunca que estos tres círculos eran emblema de la infinitud, la eternidad y la universalidad de la Trinidad del Paraíso, que mantiene y dirige divinamente; incluso Abraham consideraba más bien que este símbolo representaba a los tres Altísimos de Edentia, ya que se le había enseñado que los tres Altísimos actuaban como uno solo. En la medida en que Melquisedec enseñó el concepto de la Trinidad simbolizado en su insignia, lo asoció por lo general con los tres gobernantes Vorondadek de la constelación de Norlatiadek.
93:3.4A la masa de sus seguidores no intentó presentarles ninguna enseñanza más allá del hecho del gobierno de los Altísimos de Edentia, Dioses de Urantia. Pero a algunos Melquisedec les enseñó verdades avanzadas, que abarcaban la dirección y la organización del universo local, mientras que a su brillante discípulo Nordan el quenita y a su grupo de estudiantes fervientes les enseñó las verdades del superuniverso e incluso de Havona.
93:3.5Los miembros de la familia de Katro, con quienes Melquisedec vivió más de treinta años, conocían muchas de estas verdades superiores y las conservaron largo tiempo en su familia, hasta los días de su ilustre descendiente Moisés, quien así recibió una tradición convincente de los días de Melquisedec que se le transmitió por este lado, el de su padre, así como por otras fuentes del lado de su madre.
93:3.6Melquisedec enseñó a sus seguidores todo lo que tenían capacidad de recibir y asimilar. Incluso muchas ideas religiosas modernas sobre el cielo y la tierra, sobre el hombre, Dios y los ángeles, no están muy lejos de estas enseñanzas de Melquisedec. Pero este gran maestro subordinó todo a la doctrina de un solo Dios, una Deidad del universo, un Creador celestial, un Padre divino. Se puso el énfasis en esta enseñanza con el fin de apelar a la veneración del hombre y de preparar el camino para la posterior aparición de Miguel como Hijo de este mismo Padre Universal.
93:3.7Melquisedec enseñó que en algún tiempo futuro otro Hijo de Dios vendría en la carne como él había venido, pero que nacería de una mujer; y por eso numerosos maestros posteriores sostuvieron que Jesús era un sacerdote, o ministro, «para siempre según el orden de Melquisedec».
93:3.8Y así preparó Melquisedec el camino y dispuso el escenario monoteísta de la tendencia del mundo para el otorgamiento de un verdadero Hijo del Paraíso del único Dios, a quien él describió con tanta viveza como el Padre de todos, y a quien presentó a Abraham como un Dios que aceptaría al hombre bajo la sencilla condición de la fe personal. Y Miguel, cuando apareció en la tierra, confirmó todo lo que Melquisedec había enseñado acerca del Padre del Paraíso.
4. La religión de Salem
93:4.1Las ceremonias de la adoración de Salem eran muy sencillas. Toda persona que firmaba o ponía su marca en los registros de tablillas de arcilla de la iglesia de Melquisedec aprendía de memoria la siguiente creencia y se adhería a ella:
93:4.21. Creo en El Elyon, el Dios Altísimo, el único Padre Universal y Creador de todas las cosas.
93:4.32. Acepto el pacto de Melquisedec con el Altísimo, que otorga el favor de Dios por mi fe, no por sacrificios ni holocaustos.
93:4.43. Prometo que obedeceré los siete mandamientos de Melquisedec y que comunicaré a todos los hombres las buenas noticias de este pacto con el Altísimo.
93:4.5Y ese era todo el credo de la colonia de Salem. Pero incluso una declaración de fe tan breve y sencilla era demasiado, y demasiado avanzada, para los hombres de aquellos días. Sencillamente no podían captar la idea de obtener el favor divino a cambio de nada, por la fe. Estaban demasiado arraigados en la creencia de que el hombre nacía en deuda con los dioses. Durante demasiado tiempo y con demasiado fervor habían ofrecido sacrificios y hecho regalos a los sacerdotes para poder comprender la buena nueva de que la salvación, el favor divino, era un don gratuito para todos los que creyeran en el pacto de Melquisedec. Pero Abraham sí creyó, aunque a medias, e incluso eso «le fue contado como rectitud».
93:4.6Los siete mandamientos que promulgó Melquisedec seguían el modelo de la antigua ley suprema de Dalamatia y se parecían mucho a los siete mandatos que se enseñaron en el primer y el segundo Edén. Estos mandatos de la religión de Salem eran:
93:4.71. No servirás a ningún Dios sino al Altísimo Creador del cielo y de la tierra.
93:4.82. No dudarás de que la fe es el único requisito para la salvación eterna.
93:4.93. No darás falso testimonio.
93:4.104. No matarás.
93:4.115. No robarás.
93:4.126. No cometerás adulterio.
93:4.137. No faltarás al respeto a tus padres ni a los ancianos.
93:4.14Aunque no se permitían sacrificios dentro de la colonia, Melquisedec sabía bien lo difícil que es arrancar de golpe costumbres establecidas desde hace mucho tiempo, y por eso había ofrecido sabiamente a esta gente, en sustitución del antiguo sacrificio de carne y sangre, un sacramento de pan y vino. Consta en los registros: «Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino». Pero ni siquiera esta prudente innovación tuvo un éxito completo; las diversas tribus mantenían todas centros auxiliares en las afueras de Salem, donde ofrecían sacrificios y holocaustos. Incluso Abraham recurrió a esta práctica bárbara después de su victoria sobre Quedorlaomer; sencillamente no se sintió del todo tranquilo hasta que ofreció un sacrificio convencional. Y Melquisedec nunca logró erradicar por completo esta inclinación al sacrificio de las prácticas religiosas de sus seguidores, ni siquiera de las de Abraham.
93:4.15Como Jesús, Melquisedec se dedicó estrictamente a cumplir la misión de su otorgamiento. No intentó reformar los mores, cambiar los hábitos del mundo, ni promulgar siquiera prácticas sanitarias avanzadas o verdades científicas. Vino a realizar dos tareas: mantener viva en la tierra la verdad del único Dios y preparar el camino para el posterior otorgamiento mortal de un Hijo del Paraíso de ese Padre Universal.
93:4.16Melquisedec enseñó en Salem la verdad revelada elemental durante noventa y cuatro años, y durante ese tiempo Abraham asistió a la escuela de Salem en tres ocasiones distintas. Finalmente se convirtió a las enseñanzas de Salem, y llegó a ser uno de los alumnos más brillantes de Melquisedec y uno de sus principales apoyos.
5. La elección de Abraham
93:5.1Aunque puede ser un error hablar de un «pueblo elegido», no es una equivocación referirse a Abraham como un individuo elegido. Melquisedec sí puso sobre Abraham la responsabilidad de mantener viva la verdad de un solo Dios, a diferencia de la creencia predominante en muchas deidades.
93:5.2La elección de Palestina como lugar de las actividades de Machiventa se basó en parte en el deseo de establecer contacto con alguna familia humana que tuviera en sí los potenciales del liderazgo. En el tiempo de la encarnación de Melquisedec había en la tierra muchas familias tan bien preparadas para recibir la doctrina de Salem como la de Abraham. Había familias con dotes iguales entre los hombres rojos, los hombres amarillos y los descendientes de los anditas al oeste y al norte. Pero, de nuevo, ninguna de estas localidades tenía una situación tan favorable para la posterior aparición de Miguel en la tierra como la costa oriental del mar Mediterráneo. La misión de Melquisedec en Palestina y la posterior aparición de Miguel entre el pueblo hebreo estuvieron determinadas en no pequeña medida por la geografía, por el hecho de que Palestina tenía una ubicación central con respecto al comercio, los viajes y la civilización del mundo que existían entonces.
93:5.3Desde hacía algún tiempo los síndicos Melquisedec observaban a los antepasados de Abraham, y esperaban con confianza, en cierta generación, una descendencia que se distinguiera por la inteligencia, la iniciativa, la sagacidad y la sinceridad. Los hijos de Taré, el padre de Abraham, cumplían en todo estas expectativas. Fue esta posibilidad de contacto con estos hijos versátiles de Taré la que tuvo bastante que ver con la aparición de Machiventa en Salem, y no en Egipto, China, India o entre las tribus del norte.
93:5.4Taré y toda su familia eran conversos a medias a la religión de Salem, que se había predicado en Caldea; supieron de Melquisedec por la predicación de Ovidio, un maestro fenicio que proclamaba las doctrinas de Salem en Ur. Salieron de Ur con la intención de ir directamente hasta Salem, pero Nacor, el hermano de Abraham, que no había visto a Melquisedec, se mostraba tibio y los convenció de que se detuvieran en Harán. Y pasó mucho tiempo después de que llegaran a Palestina antes de que estuvieran dispuestos a destruir todos los dioses domésticos que habían traído consigo; tardaron en abandonar los muchos dioses de Mesopotamia por el único Dios de Salem.
93:5.5Unas semanas después de la muerte de Taré, el padre de Abraham, Melquisedec envió a uno de sus estudiantes, Jaram el hitita, a llevar esta invitación a Abraham y a Nacor: «Vengan a Salem, donde oirán nuestras enseñanzas sobre la verdad del Creador eterno, y en la descendencia iluminada de ustedes dos hermanos será bendecido todo el mundo». Ahora bien, Nacor no había aceptado del todo el evangelio de Melquisedec; se quedó atrás y levantó una poderosa ciudad-estado que llevaba su nombre; pero Lot, el sobrino de Abraham, decidió ir con su tío a Salem.
93:5.6Al llegar a Salem, Abraham y Lot eligieron una plaza fuerte entre las colinas, cerca de la ciudad, donde podían defenderse de los muchos ataques por sorpresa de los saqueadores del norte. En esta época los hititas, los asirios, los filisteos y otros grupos asaltaban constantemente a las tribus del centro y del sur de Palestina. Desde su fortaleza en las colinas, Abraham y Lot hacían frecuentes peregrinaciones a Salem.
93:5.7Poco después de establecerse cerca de Salem, Abraham y Lot viajaron al valle del Nilo para obtener provisiones de alimento, ya que entonces había sequía en Palestina. Durante su breve estancia en Egipto, Abraham encontró a un pariente lejano en el trono egipcio, y fue el comandante de dos expediciones militares muy exitosas para este rey. Durante la última parte de su estancia junto al Nilo, él y su esposa, Sara, vivieron en la corte, y cuando salió de Egipto, recibió una parte del botín de sus campañas militares.
93:5.8A Abraham le exigió una gran determinación renunciar a los honores de la corte egipcia y volver a la obra más espiritual que patrocinaba Machiventa. Pero Melquisedec era venerado incluso en Egipto, y cuando se le expuso al faraón toda la historia, este instó con fuerza a Abraham a volver a cumplir sus votos con la causa de Salem.
93:5.9Abraham tenía ambiciones de rey, y en el camino de regreso de Egipto expuso a Lot su plan de someter todo Canaán y poner a su gente bajo el gobierno de Salem. Lot se inclinaba más por los negocios; así que, después de un desacuerdo posterior, se fue a Sodoma para dedicarse al comercio y a la cría de ganado. A Lot no le gustaba ni la vida militar ni la de pastor.
93:5.10Al regresar con su familia a Salem, Abraham empezó a madurar sus proyectos militares. Pronto se lo reconoció como gobernante civil del territorio de Salem, y había reunido en una confederación bajo su mando a siete tribus cercanas. De hecho, a Melquisedec le costó mucho contener a Abraham, que ardía en celo por salir a someter con la espada a las tribus vecinas, para que así llegaran con más rapidez al conocimiento de las verdades de Salem.
93:5.11Melquisedec mantenía relaciones pacíficas con todas las tribus vecinas; no era militarista, y nunca lo atacó ninguno de los ejércitos que iban y venían por la región. Estaba del todo dispuesto a que Abraham formulara para Salem una política defensiva como la que más tarde se puso en práctica, pero no quería aprobar los ambiciosos planes de conquista de su alumno; así que se produjo una separación amistosa, y Abraham se fue a Hebrón para establecer allí su capital militar.
93:5.12Abraham, por su estrecha relación con el ilustre Melquisedec, tenía una gran ventaja sobre los reyezuelos vecinos; todos ellos veneraban a Melquisedec y temían a Abraham más de lo debido. Abraham conocía este temor y solo esperaba una ocasión oportuna para atacar a sus vecinos, y este pretexto llegó cuando algunos de estos gobernantes se atrevieron a saquear los bienes de su sobrino Lot, que vivía en Sodoma. Al saberlo, Abraham, a la cabeza de sus siete tribus confederadas, marchó contra el enemigo. Su propia guardia personal de 318 hombres dirigió el ejército, de más de 4000, que atacó en esta ocasión.
93:5.13Cuando Melquisedec supo de la declaración de guerra de Abraham, salió para disuadirlo, pero solo alcanzó a su antiguo discípulo cuando este regresaba victorioso de la batalla. Abraham insistió en que el Dios de Salem le había dado la victoria sobre sus enemigos y se empeñó en entregar al tesoro de Salem la décima parte de su botín. El otro noventa por ciento lo llevó a su capital en Hebrón.
93:5.14Después de esta batalla de Sidim, Abraham se convirtió en jefe de una segunda confederación de once tribus, y no solo pagó diezmos a Melquisedec, sino que se ocupó de que todos los demás en aquella zona hicieran lo mismo. Sus tratos diplomáticos con el rey de Sodoma, junto con el temor que inspiraba de manera tan general, hicieron que el rey de Sodoma y otros se unieran a la confederación militar de Hebrón; Abraham estaba en verdad bien encaminado a establecer un Estado poderoso en Palestina.
6. El pacto de Melquisedec con Abraham
93:6.1Abraham concibió la conquista de todo Canaán. Su determinación solo se debilitaba por el hecho de que Melquisedec no quería aprobar la empresa. Pero Abraham casi había decidido lanzarse a ella cuando empezó a preocuparle la idea de que no tenía un hijo que lo sucediera como gobernante de este reino que proyectaba. Concertó otra reunión con Melquisedec; y fue en el curso de esta entrevista cuando el sacerdote de Salem, el Hijo de Dios visible, convenció a Abraham de que abandonara su plan de conquista material y de gobierno temporal en favor del concepto espiritual del reino de los cielos.
93:6.2Melquisedec explicó a Abraham la inutilidad de luchar contra la confederación amorrea, pero dejó igualmente claro que estos clanes atrasados se estaban suicidando sin duda con sus prácticas insensatas, de modo que en pocas generaciones estarían tan debilitados que los descendientes de Abraham, que mientras tanto habrían aumentado mucho, podrían vencerlos con facilidad.
93:6.3Y Melquisedec hizo un pacto formal con Abraham en Salem. Le dijo a Abraham: «Mira ahora hacia los cielos y cuenta las estrellas, si puedes; así de numerosa será tu descendencia». Y Abraham creyó a Melquisedec, «y le fue contado como rectitud». Y luego Melquisedec contó a Abraham la historia de la futura ocupación de Canaán por sus descendientes después de su estancia en Egipto.
93:6.4Este pacto de Melquisedec con Abraham representa el gran acuerdo urantiano entre la divinidad y la humanidad, por el cual Dios se compromete a hacer todo; el hombre solo se compromete a creer las promesas de Dios y a seguir sus instrucciones. Hasta entonces se había creído que la salvación solo podía conseguirse mediante obras: sacrificios y ofrendas; ahora, Melquisedec traía de nuevo a Urantia la buena nueva de que la salvación, el favor de Dios, se obtiene por la fe. Pero este evangelio de la fe sencilla en Dios era demasiado avanzado; los hombres de las tribus semitas prefirieron después volver a los sacrificios más antiguos y a la expiación del pecado mediante el derramamiento de sangre.
93:6.5No mucho después de establecerse este pacto nació Isaac, el hijo de Abraham, conforme a la promesa de Melquisedec. Después del nacimiento de Isaac, Abraham adoptó una actitud muy solemne hacia su pacto con Melquisedec, y fue a Salem para que se pusiera por escrito. Fue en esta aceptación pública y formal del pacto cuando cambió su nombre de Abram a Abraham.
93:6.6La mayoría de los creyentes de Salem practicaban la circuncisión, aunque Melquisedec nunca la había hecho obligatoria. Ahora bien, Abraham siempre se había opuesto tanto a la circuncisión que en esta ocasión decidió dar solemnidad al acontecimiento aceptando formalmente este rito en señal de la ratificación del pacto de Salem.
93:6.7Fue después de esta renuncia real y pública a sus ambiciones personales en favor de los planes más amplios de Melquisedec cuando los tres seres celestiales se le aparecieron en las llanuras de Mamre. Esta fue una aparición real, a pesar de su relación con los relatos inventados después sobre la destrucción natural de Sodoma y Gomorra. Y estas leyendas de los sucesos de aquellos días muestran cuán atrasadas eran la moral y la ética incluso en una época tan reciente.
93:6.8Con la consumación del pacto solemne, la reconciliación entre Abraham y Melquisedec fue completa. Abraham asumió de nuevo el liderazgo civil y militar de la colonia de Salem, que en su apogeo tenía más de cien mil pagadores regulares de diezmos en los registros de la fraternidad Melquisedec. Abraham mejoró mucho el templo de Salem y proporcionó tiendas nuevas para toda la escuela. No solo amplió el sistema de diezmos, sino que también implantó muchos métodos mejores para llevar los asuntos de la escuela, además de contribuir mucho a un mejor manejo del departamento de propaganda misionera. También hizo mucho por mejorar los rebaños y por reorganizar los proyectos lecheros de Salem. Abraham era un hombre de negocios astuto y eficaz, un hombre rico para su época; no era excesivamente piadoso, pero era del todo sincero, y sí creía en Machiventa Melquisedec.
7. Los misioneros de Melquisedec
93:7.1Melquisedec siguió durante algunos años instruyendo a sus estudiantes y formando a los misioneros de Salem, que penetraron en todas las tribus vecinas, especialmente en Egipto, Mesopotamia y Asia Menor. Y a medida que pasaban las décadas, estos maestros viajaban cada vez más lejos de Salem, y llevaban consigo el evangelio de Machiventa de la creencia y la fe en Dios.
93:7.2Los descendientes de Adamson, agrupados en las orillas del lago Van, escucharon de buena gana a los maestros hititas del culto de Salem. Desde este antiguo centro andita se enviaron maestros a las regiones remotas tanto de Europa como de Asia. Los misioneros de Salem penetraron en toda Europa, hasta las Islas Británicas. Un grupo fue por la ruta de las islas Feroe a los andonitas de Islandia, mientras que otro atravesó China y llegó a los japoneses de las islas orientales. La vida y las experiencias de los hombres y las mujeres que se aventuraron a salir de Salem, de Mesopotamia y del lago Van para iluminar a las tribus del hemisferio oriental constituyen un capítulo heroico en los anales de la raza humana.
93:7.3Pero la tarea era tan grande y las tribus tan atrasadas que los resultados fueron vagos e indefinidos. De una generación a otra, el evangelio de Salem encontró acogida aquí y allá, pero, salvo en Palestina, la idea de un solo Dios nunca pudo ganar la lealtad continua de toda una tribu o raza. Mucho antes de la venida de Jesús, las enseñanzas de los primeros misioneros de Salem habían quedado en general sumergidas en las supersticiones y creencias más antiguas y más universales. El evangelio original de Melquisedec había sido absorbido casi por completo en las creencias en la Gran Madre, el Sol y otros cultos antiguos.
93:7.4Ustedes, que hoy gozan de las ventajas del arte de la imprenta, comprenden poco cuán difícil era perpetuar la verdad en aquellos tiempos más antiguos; cuán fácil era perder de vista una doctrina nueva de una generación a otra. Siempre había una tendencia a que la doctrina nueva quedara absorbida en el cuerpo más antiguo de la enseñanza religiosa y de la práctica mágica. Una nueva revelación siempre queda contaminada por las creencias evolutivas más antiguas.
8. La partida de Melquisedec
93:8.1Fue poco después de la destrucción de Sodoma y Gomorra cuando Machiventa decidió terminar su otorgamiento de emergencia en Urantia. En la decisión de Melquisedec de poner fin a su estancia en la carne influyeron numerosas circunstancias, la principal de las cuales era la tendencia creciente de las tribus vecinas, e incluso de sus asociados inmediatos, a considerarlo un semidiós, a verlo como un ser sobrenatural, que en efecto lo era; pero empezaban a venerarlo más de lo debido y con un temor muy supersticioso. Además de estas razones, Melquisedec quería dejar el escenario de sus actividades terrenales un tiempo suficiente antes de la muerte de Abraham para asegurar que la verdad del único y solo Dios quedara firmemente establecida en la mente de sus seguidores. Así pues, Machiventa se retiró una noche a su tienda en Salem, después de dar las buenas noches a sus compañeros humanos, y cuando fueron a llamarlo por la mañana, no estaba allí, porque sus compañeros se lo habían llevado.
9. Después de la partida de Melquisedec
93:9.1Fue una gran prueba para Abraham que Melquisedec desapareciera tan de repente. Aunque había advertido plenamente a sus seguidores de que algún día debía irse como había venido, ellos no se resignaban a la pérdida de su maravilloso líder. La gran organización construida en Salem casi desapareció, aunque las tradiciones de aquellos días fueron la base sobre la que construyó Moisés cuando sacó de Egipto a los esclavos hebreos.
93:9.2La pérdida de Melquisedec causó en el corazón de Abraham una tristeza que nunca superó del todo. Había abandonado Hebrón cuando renunció a la ambición de construir un reino material; y ahora, tras la pérdida de su asociado en la construcción del reino espiritual, se marchó de Salem y fue hacia el sur para vivir cerca de sus intereses en Gerar.
93:9.3Abraham se volvió temeroso y tímido inmediatamente después de la desaparición de Melquisedec. Ocultó su identidad al llegar a Gerar, de modo que Abimelec se apropió de su esposa. (Poco después de su matrimonio con Sara, Abraham había oído una noche por casualidad un complot para asesinarlo y así quedarse con su brillante esposa. Este miedo se convirtió en terror para aquel líder, valiente y audaz en todo lo demás; toda su vida temió que alguien lo matara en secreto para quedarse con Sara. Y esto explica por qué, en tres ocasiones distintas, este hombre valiente mostró una verdadera cobardía.)
93:9.4Pero a Abraham no lo apartaron por mucho tiempo de su misión como sucesor de Melquisedec. Pronto hizo conversos entre los filisteos y entre la gente de Abimelec, hizo un tratado con ellos y, a su vez, se contaminó con muchas de sus supersticiones, en particular con su práctica de sacrificar a los hijos primogénitos. Así llegó Abraham de nuevo a ser un gran líder en Palestina. Todos los grupos lo veneraban y todos los reyes lo honraban. Era el líder espiritual de todas las tribus vecinas, y su influencia continuó durante algún tiempo después de su muerte. Durante los últimos años de su vida regresó una vez más a Hebrón, el escenario de sus actividades anteriores y el lugar donde había trabajado en asociación con Melquisedec. El último acto de Abraham fue enviar a unos sirvientes de confianza a la ciudad de su hermano, Nacor, en la frontera de Mesopotamia, para conseguir una mujer de su propio pueblo como esposa para su hijo Isaac. Desde hacía mucho tiempo era costumbre del pueblo de Abraham casarse con sus primos. Y Abraham murió confiado en aquella fe en Dios que había aprendido de Melquisedec en las desaparecidas escuelas de Salem.
93:9.5A la generación siguiente le resultó difícil comprender la historia de Melquisedec; en menos de quinientos años muchos consideraban todo el relato como un mito. Isaac se mantuvo bastante fiel a las enseñanzas de su padre y alimentó el evangelio de la colonia de Salem, pero a Jacob le costó más captar el significado de estas tradiciones. José creía firmemente en Melquisedec, y en gran parte por eso sus hermanos lo consideraban un soñador. El honor de José en Egipto se debió sobre todo al recuerdo de su bisabuelo Abraham. A José se le ofreció el mando militar de los ejércitos egipcios, pero, como creía tan firmemente en las tradiciones de Melquisedec y en las enseñanzas posteriores de Abraham y de Isaac, eligió servir como administrador civil, convencido de que así podría trabajar mejor por el avance del reino de los cielos.
93:9.6La enseñanza de Melquisedec era plena y abundante, pero los registros de aquellos días les parecieron imposibles y fantásticos a los sacerdotes hebreos posteriores, aunque muchos tenían cierta comprensión de estos sucesos, al menos hasta la época de la edición en masa de los registros del Antiguo Testamento en Babilonia.
93:9.7Lo que los registros del Antiguo Testamento describen como conversaciones entre Abraham y Dios fueron en realidad reuniones entre Abraham y Melquisedec. Los escribas posteriores consideraron el término Melquisedec como sinónimo de Dios. El registro de tantos contactos de Abraham y Sara con «el ángel del Señor» se refiere a sus numerosas visitas a Melquisedec.
93:9.8Los relatos hebreos sobre Isaac, Jacob y José son mucho más fiables que los que tratan de Abraham, aunque también contienen muchas desviaciones de los hechos, alteraciones que los sacerdotes hebreos hicieron intencionadamente y sin intención cuando compilaron estos registros durante el cautiverio babilónico. Cetura no fue esposa de Abraham; como Agar, fue solo una concubina. Todos los bienes de Abraham pasaron a Isaac, el hijo de Sara, la esposa de rango. Abraham no era tan viejo como indican los registros, y su esposa era mucho más joven. Estas edades se alteraron deliberadamente para dar lugar al posterior supuesto nacimiento milagroso de Isaac.
93:9.9El ego nacional de los judíos quedó tremendamente abatido por el cautiverio babilónico. En su reacción contra la inferioridad nacional pasaron al otro extremo del egotismo nacional y racial, en el que deformaron y pervirtieron sus tradiciones con la intención de exaltarse por encima de todas las razas como el pueblo elegido de Dios; y por eso editaron cuidadosamente todos sus registros con el propósito de elevar a Abraham y a sus otros líderes nacionales muy por encima de todas las demás personas, sin exceptuar al propio Melquisedec. Por tanto, los escribas hebreos destruyeron todos los registros de aquellos tiempos trascendentales que pudieron encontrar, y conservaron solo el relato del encuentro de Abraham y Melquisedec después de la batalla de Sidim, que según su juicio reflejaba un gran honor para Abraham.
93:9.10Y así, al perder de vista a Melquisedec, perdieron también de vista la enseñanza de este Hijo de emergencia acerca de la misión espiritual del Hijo de otorgamiento prometido; perdieron de vista la naturaleza de esta misión de manera tan plena y completa que muy pocos de sus descendientes pudieron o quisieron reconocer y recibir a Miguel cuando apareció en la tierra y en la carne, como Machiventa había anunciado.
93:9.11Pero uno de los escritores del libro de Hebreos comprendió la misión de Melquisedec, porque está escrito: «Este Melquisedec, sacerdote del Altísimo, era también rey de paz; sin padre, sin madre, sin linaje, sin tener ni comienzo de días ni fin de vida, sino que, hecho semejante a un Hijo de Dios, sigue siendo sacerdote de manera continua». Este escritor presentó a Melquisedec como una figura del posterior otorgamiento de Miguel, y afirmó que Jesús era «un ministro para siempre conforme al orden de Melquisedec». Aunque esta comparación no fue del todo acertada, era literalmente cierto que Cristo recibió el título provisional sobre Urantia «por orden de los doce síndicos Melquisedec» que estaban en funciones en la época de su otorgamiento en el mundo.
10. La condición presente de Machiventa Melquisedec
93:10.1Durante los años de la encarnación de Machiventa, los síndicos Melquisedec de Urantia actuaron como once. Cuando Machiventa consideró que su misión como Hijo de emergencia estaba terminada, comunicó este hecho a sus once asociados, y ellos prepararon de inmediato la técnica por la cual sería liberado de la carne y devuelto sin peligro a su condición original de Melquisedec. Y al tercer día después de su desaparición de Salem, apareció entre sus once compañeros de la asignación de Urantia y retomó su carrera interrumpida como uno de los síndicos planetarios de 606 de Satania.
93:10.2Machiventa terminó su otorgamiento como criatura de carne y sangre tan de repente y tan sin ceremonia como lo había empezado. Ni su aparición ni su partida fueron acompañadas de ningún anuncio o manifestación fuera de lo común; ni un pase de lista de resurrección ni el fin de una dispensación planetaria marcaron su aparición en Urantia; el suyo fue un otorgamiento de emergencia. Pero Machiventa no puso fin a su estancia en la carne de los seres humanos hasta que el Padre Melquisedec lo liberó debidamente y se le informó de que su otorgamiento de emergencia había recibido la aprobación del jefe ejecutivo de Nebadon, Gabriel de Salvington.
93:10.3Machiventa Melquisedec siguió teniendo un gran interés en los asuntos de los descendientes de aquellos hombres que habían creído en sus enseñanzas cuando él estaba en la carne. Pero la descendencia de Abraham por medio de Isaac, en cuanto se mezcló por matrimonio con los quenitas, fue la única línea que durante mucho tiempo siguió alimentando algún concepto claro de las enseñanzas de Salem.
93:10.4Este mismo Melquisedec siguió colaborando a lo largo de los diecinueve siglos siguientes con los muchos profetas y videntes, y así se esforzó por mantener vivas las verdades de Salem hasta la plenitud del tiempo para la aparición de Miguel en la tierra.
93:10.5Machiventa continuó como síndico planetario hasta los tiempos del triunfo de Miguel en Urantia. Después, se lo agregó al servicio de Urantia en Jerusem como uno de los veinticuatro directores, y solo muy recientemente se lo elevó al puesto de embajador personal del Hijo Creador en Jerusem, con el título de Príncipe Planetario Vicegerente de Urantia. Creemos que, mientras Urantia siga siendo un planeta habitado, Machiventa Melquisedec no volverá por completo a los deberes de su orden de filiación, sino que seguirá siendo, en términos de tiempo, para siempre un ministro planetario que representa a Cristo Miguel.
93:10.6Como el suyo fue un otorgamiento de emergencia en Urantia, los registros no muestran cuál puede ser el futuro de Machiventa. Puede resultar que el cuerpo Melquisedec de Nebadon haya sufrido la pérdida permanente de uno de sus miembros. Las recientes resoluciones que emitieron los Altísimos de Edentia, y que después confirmaron los Ancianos de Días de Uversa, sugieren con fuerza que este Melquisedec de otorgamiento está destinado a ocupar el lugar del Príncipe Planetario caído, Caligastia. Si nuestras conjeturas a este respecto son correctas, es del todo posible que Machiventa Melquisedec aparezca de nuevo en persona en Urantia y, de alguna manera modificada, asuma de nuevo el papel del Príncipe Planetario destronado, o bien que aparezca en la tierra para actuar como Príncipe Planetario vicegerente en representación de Cristo Miguel, que ahora tiene en efecto el título de Príncipe Planetario de Urantia. Aunque no está nada claro para nosotros cuál puede ser el destino de Machiventa, los acontecimientos que han tenido lugar tan recientemente sugieren con fuerza que las conjeturas anteriores probablemente no están lejos de la verdad.
93:10.7Comprendemos bien cómo, por su triunfo en Urantia, Miguel llegó a ser el sucesor tanto de Caligastia como de Adán; cómo llegó a ser el Príncipe de Paz planetario y el segundo Adán. Y ahora vemos que a este Melquisedec se le confiere el título de Príncipe Planetario Vicegerente de Urantia. ¿Será también constituido Hijo Material Vicegerente de Urantia? ¿O existe la posibilidad de que vaya a ocurrir un acontecimiento inesperado y sin precedentes, el regreso algún día al planeta de Adán y Eva, o de algunos de sus descendientes, como representantes de Miguel con el título de vicegerentes del segundo Adán de Urantia?
93:10.8Y todas estas especulaciones, unidas a la certeza de futuras apariciones tanto de Hijos Magistrados como de Hijos Instructores de la Trinidad, junto con la promesa explícita del Hijo Creador de regresar algún día, hacen de Urantia un planeta de futuro incierto y la convierten en una de las esferas más interesantes y enigmáticas de todo el universo de Nebadon. Es del todo posible que, en alguna era futura, cuando Urantia se acerque a la era de luz y vida, después de que los asuntos de la rebelión de Lucifer y de la secesión de Caligastia se hayan juzgado finalmente, podamos presenciar la presencia en Urantia, al mismo tiempo, de Machiventa, Adán, Eva y Cristo Miguel, así como de un Hijo Magistrado o incluso de Hijos Instructores de la Trinidad.
93:10.9Desde hace mucho tiempo nuestra orden opina que la presencia de Machiventa en el cuerpo de directores de Urantia en Jerusem, los veinticuatro consejeros, es prueba suficiente para justificar la creencia de que está destinado a seguir a los mortales de Urantia a lo largo del plan universal de progresión y ascensión hasta el Cuerpo de los Finalitarios del Paraíso. Sabemos que Adán y Eva están destinados de este modo a acompañar a sus compañeros de la tierra en la aventura del Paraíso cuando Urantia se haya establecido en luz y vida.
93:10.10Hace menos de mil años, este mismo Machiventa Melquisedec, el antiguo sabio de Salem, estuvo presente de manera invisible en Urantia durante un período de cien años, en funciones de gobernador general residente del planeta; y si el sistema actual de dirección de los asuntos planetarios continúa, deberá regresar en la misma calidad dentro de poco más de mil años.
93:10.11Esta es la historia de Machiventa Melquisedec, uno de los personajes más singulares de todos los que alguna vez se han vinculado con la historia de Urantia, y una personalidad que puede estar destinada a desempeñar un papel importante en la experiencia futura de su mundo irregular e inusual.
93:10.12[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]