Parte III · Documento 92

La evolución posterior de la religión

92:0.1EL HOMBRE poseía una religión de origen natural como parte de su experiencia evolutiva mucho antes de que se hiciera ninguna revelación sistemática en Urantia. Pero esta religión de origen natural era, en sí misma, el producto de las dotes superanimales del hombre. La religión evolutiva surgió lentamente a lo largo de los milenios de la carrera experiencial de la humanidad mediante el ministerio de las siguientes influencias, que actuaban dentro del hombre salvaje, bárbaro y civilizado, e incidían sobre él:

92:0.21. El ayudante de adoración — la aparición, en la conciencia animal, de potenciales superanimales para percibir la realidad. A esto se lo podría llamar el instinto humano primordial de la Deidad.

92:0.32. El ayudante de sabiduría — la manifestación, en una mente que adora, de la tendencia a dirigir su veneración por cauces de expresión más elevados y hacia conceptos cada vez más amplios de la realidad de la Deidad.

92:0.43. El Espíritu Santo — este es el otorgamiento supermental inicial, y aparece infaliblemente en todas las personalidades humanas auténticas. Este ministerio a una mente que anhela adorar y desea sabiduría crea la capacidad de autorrealizar el postulado de la supervivencia humana, tanto en el concepto teológico como en una experiencia real y fáctica de la personalidad.

92:0.5El funcionamiento coordinado de estos tres ministerios divinos basta plenamente para iniciar y proseguir el crecimiento de la religión evolutiva. Estas influencias se ven aumentadas más tarde por los Ajustadores del Pensamiento, los serafines y el Espíritu de la Verdad, que aceleran todos ellos el ritmo del desarrollo religioso. Estos agentes actúan desde hace mucho tiempo en Urantia, y seguirán aquí mientras este planeta siga siendo una esfera habitada. Gran parte del potencial de estos agentes divinos nunca ha tenido aún oportunidad de expresarse; mucho se revelará en las eras venideras, a medida que la religión mortal ascienda, nivel por nivel, hacia las alturas excelsas del valor morontial y de la verdad espiritual.

1. La naturaleza evolutiva de la religión

92:1.1La evolución de la religión se ha seguido desde el miedo primitivo y los fantasmas a través de muchas etapas sucesivas de desarrollo, incluidos aquellos esfuerzos, primero por coaccionar y luego por lisonjear a los espíritus. Los fetiches tribales se convirtieron en tótems y en dioses tribales; las fórmulas mágicas se convirtieron en las oraciones modernas. La circuncisión, al principio un sacrificio, se convirtió en un procedimiento higiénico.

92:1.2La religión progresó desde la adoración de la naturaleza, pasando por la adoración de los fantasmas, hasta el fetichismo durante toda la infancia salvaje de las razas. Con el alba de la civilización, la raza humana abrazó las creencias más místicas y simbólicas, mientras que ahora, al acercarse a la madurez, la humanidad madura para apreciar la religión real, e incluso un comienzo de la revelación de la verdad misma.

92:1.3La religión surge como una reacción biológica de la mente ante las creencias espirituales y el entorno; es lo último que perece o cambia en una raza. La religión es el ajuste de la sociedad, en cualquier época, a lo que es misterioso. Como institución social abarca ritos, símbolos, cultos, escrituras, altares, santuarios y templos. El agua bendita, las reliquias, los fetiches, los amuletos, las vestiduras, las campanas, los tambores y los sacerdocios son comunes a todas las religiones. Y es imposible separar por completo la religión puramente evolucionada de la magia o de la hechicería.

92:1.4El misterio y el poder siempre han estimulado los sentimientos y los temores religiosos, mientras que la emoción ha actuado siempre como un poderoso factor condicionante en su desarrollo. El miedo ha sido siempre el estímulo religioso básico. El miedo forja los dioses de la religión evolutiva y motiva el ritual religioso de los creyentes primitivos. A medida que avanza la civilización, el miedo se modifica con la reverencia, la admiración, el respeto y la simpatía, y luego lo condicionan además el remordimiento y el arrepentimiento.

92:1.5Hubo un pueblo asiático que enseñaba que «Dios es un gran temor», idea que brota de una religión de carácter puramente evolutivo. «Dios es amor», proclamó Jesús, en quien se revela el tipo más alto de vida religiosa.

2. La religión y los mores

92:2.1La religión es la más rígida e inflexible de todas las instituciones humanas, pero sí se ajusta, con retraso, a la sociedad cambiante. Con el tiempo, la religión evolutiva sí refleja los mores cambiantes, que, a su vez, pueden haber recibido el efecto de la religión revelada. Lenta, segura, pero de mala gana, la religión (la adoración) sigue la estela de la sabiduría: el conocimiento dirigido por la razón experiencial e iluminado por la revelación divina.

92:2.2La religión se aferra a los mores; lo que fue es antiguo y supuestamente sagrado. Por esta razón y por ninguna otra, los utensilios de piedra persistieron hasta muy entrada la edad del bronce y del hierro. Consta esta declaración: «Y si me haces un altar de piedra, no lo construirás de piedra labrada, porque, si usas tus herramientas al hacerlo, lo habrás profanado». Incluso hoy, los hindúes encienden los fuegos de sus altares con un primitivo taladro de fuego. En el curso de la religión evolutiva, la novedad siempre se ha considerado sacrilegio. El sacramento ha de consistir, no en alimentos nuevos y elaborados, sino en los más primitivos manjares: «La carne asada al fuego y el pan sin levadura servido con hierbas amargas». Todos los tipos de usos sociales, e incluso los procedimientos legales, se aferran a las formas antiguas.

92:2.3Cuando el hombre moderno se asombra de que en las escrituras de diferentes religiones se presente tanto que puede considerarse obsceno, debería detenerse a considerar que las generaciones que pasaron temieron eliminar lo que sus antepasados juzgaban santo y sagrado. Mucho de lo que una generación podría mirar como obsceno, las generaciones precedentes lo han considerado parte de sus mores aceptados, e incluso rituales religiosos aprobados. Una cantidad considerable de controversia religiosa la han ocasionado los intentos interminables de conciliar prácticas antiguas pero censurables con una razón recién avanzada, de encontrar teorías plausibles que justifiquen la perpetuación, en los credos, de costumbres antiguas y caducas.

92:2.4Pero no es más que una necedad intentar acelerar de forma demasiado súbita el crecimiento religioso. Una raza o una nación solo puede asimilar de cualquier religión avanzada aquello que es razonablemente coherente y compatible con su estado evolutivo actual, más su genio para la adaptación. Las condiciones sociales, climáticas, políticas y económicas influyen todas en determinar el curso y el progreso de la evolución religiosa. La moralidad social no la determina la religión, es decir, la religión evolutiva; más bien, es la moralidad racial la que dicta las formas de la religión.

92:2.5Las razas de los hombres aceptan una religión extraña y nueva solo superficialmente; en realidad la ajustan a sus mores y a sus antiguas maneras de creer. Esto lo ilustra bien el ejemplo de cierta tribu de Nueva Zelanda cuyos sacerdotes, tras aceptar nominalmente el cristianismo, afirmaron haber recibido de Gabriel revelaciones directas en el sentido de que esta misma tribu se había convertido en el pueblo elegido de Dios, y que disponían que se les permitiera entregarse libremente a relaciones sexuales desordenadas y a muchas otras de sus antiguas y censurables costumbres. E inmediatamente todos los cristianos recién hechos se pasaron a esta versión nueva y menos exigente del cristianismo.

92:2.6La religión ha sancionado en un momento u otro toda clase de conductas contrarias e incoherentes, y en algún momento ha aprobado prácticamente todo lo que ahora se considera inmoral o pecaminoso. La conciencia, no instruida por la experiencia ni ayudada por la razón, nunca ha sido, ni puede ser nunca, una guía segura e infalible de la conducta humana. La conciencia no es una voz divina que habla al alma humana. Es simplemente la suma total del contenido moral y ético de los mores de cualquier etapa actual de la existencia; representa sencillamente el ideal de reacción, concebido humanamente, ante cualquier conjunto dado de circunstancias.

3. La naturaleza de la religión evolutiva

92:3.1El estudio de la religión humana es el examen de los estratos sociales, portadores de fósiles, de las eras pasadas. Los mores de los dioses antropomórficos son un reflejo fiel de la moral de los hombres que concibieron primero tales deidades. Las religiones y la mitología antiguas retratan fielmente las creencias y las tradiciones de pueblos perdidos desde hace mucho en la oscuridad. Estas antiguas prácticas de culto persisten junto a costumbres económicas y evoluciones sociales más nuevas y, desde luego, parecen groseramente incoherentes. Los restos del culto presentan un cuadro verdadero de las religiones raciales del pasado. Recuerden siempre que los cultos se forman, no para descubrir la verdad, sino más bien para promulgar sus credos.

92:3.2La religión siempre ha sido en gran parte un asunto de ritos, rituales, observancias, ceremonias y dogmas. Por lo general se ha contaminado con ese error persistentemente dañino, la ilusión del pueblo elegido. Las ideas religiosas cardinales de encantamiento, inspiración, revelación, propiciación, arrepentimiento, expiación, intercesión, sacrificio, oración, confesión, adoración, supervivencia después de la muerte, sacramento, ritual, rescate, salvación, redención, pacto, impureza, purificación, profecía y pecado original: todas ellas se remontan a los primeros tiempos del miedo primordial a los fantasmas.

92:3.3La religión primitiva no es ni más ni menos que la lucha por la existencia material, extendida para abarcar la existencia más allá de la tumba. Las observancias de un credo así representaban la extensión de la lucha por el automantenimiento al dominio de un mundo imaginario de fantasmas-espíritus. Pero cuando sientan la tentación de criticar la religión evolutiva, tengan cuidado. Recuerden que eso es lo que sucedió; es un hecho histórico. Y recuerden además que el poder de cualquier idea reside, no en su certeza o su verdad, sino más bien en la viveza de su atractivo humano.

92:3.4La religión evolutiva no prevé el cambio ni la revisión; a diferencia de la ciencia, no dispone su propia corrección progresiva. La religión evolucionada infunde respeto porque sus seguidores creen que es La Verdad; «la fe dada una vez a los santos» debe ser, en teoría, definitiva e infalible a la vez. El culto se resiste al desarrollo porque el progreso real con certeza modificará o destruirá el culto mismo; por eso la revisión siempre tiene que imponérsele por la fuerza.

92:3.5Solo dos influencias pueden modificar y elevar los dogmas de la religión natural: la presión de los mores, que avanzan lentamente, y la iluminación periódica de la revelación epocal. Y no es extraño que el progreso fuera lento; en los tiempos antiguos, ser progresista o inventivo significaba morir como hechicero. El culto avanza lentamente en épocas de generaciones y en ciclos que duran edades. Pero sí avanza. La creencia evolutiva en los fantasmas sentó las bases de una filosofía de la religión revelada que con el tiempo destruirá la superstición de su origen.

92:3.6La religión ha obstaculizado el desarrollo social de muchas maneras, pero sin religión no habría habido moralidad ni ética duraderas, ni ninguna civilización que valiera la pena. La religión fue la madre de gran parte de la cultura no religiosa: la escultura se originó en la fabricación de ídolos; la arquitectura, en la construcción de templos; la poesía, en los encantamientos; la música, en los cantos de adoración; el drama, en la actuación para obtener la guía de los espíritus; y la danza, en los festivales estacionales de adoración.

92:3.7Pero, al tiempo que se llama la atención sobre el hecho de que la religión fue esencial para el desarrollo y la preservación de la civilización, debe constar que la religión natural también ha hecho mucho para mutilar y obstaculizar la misma civilización que, por otra parte, fomentó y mantuvo. La religión ha estorbado las actividades industriales y el desarrollo económico; ha derrochado trabajo y ha malgastado capital; no siempre ha sido útil para la familia; no ha fomentado de modo adecuado la paz y la buena voluntad; a veces ha descuidado la educación y ha retrasado la ciencia; ha empobrecido indebidamente la vida en aras de un pretendido enriquecimiento de la muerte. La religión evolutiva, la religión humana, ha sido en verdad culpable de todas estas y de muchas más equivocaciones, errores y desatinos; sin embargo, mantuvo la ética cultural, la moralidad civilizada y la coherencia social, e hizo posible que la religión revelada posterior compensara estas muchas deficiencias evolutivas.

92:3.8La religión evolutiva ha sido la institución más costosa del hombre, pero incomparablemente eficaz. La religión humana solo puede justificarse a la luz de la civilización evolutiva. Si el hombre no fuera el producto ascendente de la evolución animal, entonces semejante curso de desarrollo religioso carecería de justificación.

92:3.9La religión facilitó la acumulación de capital; fomentó el trabajo de ciertos tipos; el ocio de los sacerdotes promovió el arte y el conocimiento; la raza, al final, ganó mucho como resultado de todos estos errores primitivos en la técnica ética. Los chamanes, honrados y deshonestos, fueron terriblemente costosos, pero valieron todo lo que costaron. Las profesiones doctas y la ciencia misma surgieron de los sacerdocios parasitarios. La religión fomentó la civilización y aportó continuidad a la sociedad; ha sido la fuerza de policía moral de todos los tiempos. La religión aportó esa disciplina humana y ese dominio de sí que hicieron posible la sabiduría. La religión es el eficaz azote de la evolución que empuja sin piedad a la humanidad indolente y sufriente desde su estado natural de inercia intelectual hacia delante y hacia arriba, a los niveles más altos de la razón y la sabiduría.

92:3.10Y esta herencia sagrada del ascenso animal, la religión evolutiva, debe seguir siempre refinándose y ennobleciéndose mediante la censura continua de la religión revelada y mediante el horno ardiente de la ciencia genuina.

4. El don de la revelación

92:4.1La revelación es evolutiva, pero siempre progresiva. A lo largo de las eras de la historia de un mundo, las revelaciones de la religión se amplían cada vez más y son sucesivamente más esclarecedoras. La misión de la revelación es clasificar y censurar las sucesivas religiones de la evolución. Pero si la revelación ha de exaltar y elevar las religiones de la evolución, entonces tales visitas divinas deben exponer enseñanzas que no estén demasiado alejadas del pensamiento y de las reacciones de la época en que se presentan. Así es como la revelación debe mantenerse, y se mantiene siempre, en contacto con la evolución. La religión de la revelación debe estar siempre limitada por la capacidad de receptividad del hombre.

92:4.2Pero, sin importar su aparente conexión o derivación, las religiones de la revelación se caracterizan siempre por la creencia en alguna Deidad de valor final y en algún concepto de la supervivencia de la identidad de la personalidad después de la muerte.

92:4.3La religión evolutiva es sentimental, no lógica. Es la reacción del hombre a la creencia en un hipotético mundo de fantasmas-espíritus: el reflejo humano de creencia, excitado por la toma de conciencia de lo desconocido y por el miedo a ello. La religión reveladora la propone el mundo espiritual real; es la respuesta del cosmos superintelectual al hambre mortal de creer en las Deidades universales y de depender de ellas. La religión evolutiva describe los rodeos a tientas de la humanidad en busca de la verdad; la religión reveladora es esa misma verdad.

92:4.4Ha habido muchos sucesos de revelación religiosa, pero solo cinco de importancia epocal. Fueron los siguientes:

92:4.51. Las enseñanzas dalamatianas. El concepto verdadero de la Primera Fuente y Centro lo promulgaron por primera vez en Urantia los cien miembros corpóreos del personal del Príncipe Caligastia. Esta revelación en expansión de la Deidad continuó durante más de trescientos mil años, hasta que la terminaron de repente la secesión planetaria y la ruptura del régimen de enseñanza. Salvo por la obra de Van, la influencia de la revelación dalamatiana se perdió prácticamente para todo el mundo. Incluso los Noditas habían olvidado esta verdad en la época de la llegada de Adán. De todos los que recibieron las enseñanzas de los cien, los hombres rojos las conservaron por más tiempo, pero la idea del Gran Espíritu no era más que un concepto borroso en la religión amerindia cuando el contacto con el cristianismo la aclaró y la fortaleció mucho.

92:4.62. Las enseñanzas edénicas. Adán y Eva presentaron de nuevo el concepto del Padre de todos a los pueblos evolutivos. La ruptura del primer Edén detuvo el curso de la revelación adánica antes de que hubiera empezado del todo. Pero las enseñanzas truncadas de Adán las continuaron los sacerdotes setitas, y algunas de estas verdades nunca se han perdido por completo para el mundo. Toda la tendencia de la evolución religiosa levantina se modificó por las enseñanzas de los setitas. Pero hacia el 2500 a. C. la humanidad había perdido de vista en gran parte la revelación patrocinada en los días del Edén.

92:4.73. Melquisedec de Salem. Este Hijo de emergencia de Nebadon inauguró la tercera revelación de la verdad en Urantia. Los preceptos cardinales de sus enseñanzas fueron la confianza y la fe. Enseñó la confianza en la beneficencia omnipotente de Dios y proclamó que la fe era el acto por el cual los hombres se ganaban el favor de Dios. Sus enseñanzas se mezclaron poco a poco con las creencias y las prácticas de diversas religiones evolutivas y finalmente se desarrollaron en los sistemas teológicos presentes en Urantia al comienzo del primer milenio después de Cristo.

92:4.84. Jesús de Nazaret. Cristo Miguel presentó por cuarta vez a Urantia el concepto de Dios como Padre Universal, y esta enseñanza ha persistido en general desde entonces. La esencia de su enseñanza fue el amor y el servicio, la adoración amorosa que un hijo criatura da voluntariamente en reconocimiento y en respuesta al ministerio amoroso de Dios, su Padre; el servicio de libre albedrío que esos hijos criaturas otorgan a sus hermanos en la gozosa toma de conciencia de que en este servicio sirven igualmente a Dios el Padre.

92:4.95. Los Documentos de Urantia. Los documentos, de los cuales este es uno, constituyen la presentación más reciente de la verdad a los mortales de Urantia. Estos documentos difieren de todas las revelaciones anteriores, pues no son la obra de una sola personalidad del universo, sino una presentación compuesta hecha por muchos seres. Pero ninguna revelación, salvo la consecución del Padre Universal, puede ser nunca completa. Todos los demás ministerios celestiales no son más que parciales, transitorios y prácticamente adaptados a las condiciones locales en el tiempo y el espacio. Aunque admisiones como esta pueden quizás restar algo de la fuerza y la autoridad inmediatas de todas las revelaciones, ha llegado el momento en Urantia en que es aconsejable hacer declaraciones tan francas, incluso a riesgo de debilitar la influencia y la autoridad futuras de esta, la más reciente de las revelaciones de la verdad a las razas mortales de Urantia.

5. Los grandes líderes religiosos

92:5.1En la religión evolutiva, se concibe que los dioses existen a semejanza de la imagen del hombre; en la religión reveladora, se enseña a los hombres que son hijos de Dios, e incluso que están formados a la imagen finita de la divinidad; en las creencias sintetizadas, compuestas de las enseñanzas de la revelación y de los productos de la evolución, el concepto de Dios es una mezcla de:

92:5.21. Las ideas preexistentes de los cultos evolutivos.

92:5.32. Los ideales sublimes de la religión revelada.

92:5.43. Los puntos de vista personales de los grandes líderes religiosos, los profetas y maestros de la humanidad.

92:5.5La mayoría de las grandes épocas religiosas las han inaugurado la vida y las enseñanzas de alguna personalidad sobresaliente; el liderazgo ha originado la mayoría de los movimientos morales valiosos de la historia. Y los hombres siempre han tendido a venerar al líder, incluso a costa de sus enseñanzas; a reverenciar su personalidad, aun perdiendo de vista las verdades que proclamó. Y esto no carece de razón; hay en el corazón del hombre evolutivo un anhelo instintivo de ayuda de lo alto y del más allá. Este anhelo está diseñado para anticipar la aparición en la tierra del Príncipe Planetario y, más tarde, de los Hijos Materiales. En Urantia el hombre se ha visto privado de estos líderes y gobernantes sobrehumanos, y por eso busca constantemente compensar esta pérdida envolviendo a sus líderes humanos en leyendas sobre orígenes sobrenaturales y carreras milagrosas.

92:5.6Muchas razas han concebido a sus líderes como nacidos de vírgenes; sus carreras están abundantemente salpicadas de episodios milagrosos, y sus respectivos grupos esperan siempre su regreso. En Asia central los hombres de las tribus todavía esperan el regreso de Gengis Kan; en el Tíbet, China y la India es Buda; en el islam es Mahoma; entre los amerindios era Hesunanin Onamonalonton; entre los hebreos era, en general, el regreso de Adán como gobernante material. En Babilonia el dios Marduk era una perpetuación de la leyenda de Adán, la idea del hijo de Dios, el eslabón de conexión entre el hombre y Dios. Tras la aparición de Adán en la tierra, los llamados hijos de Dios fueron comunes entre las razas del mundo.

92:5.7Pero, sin importar el temor supersticioso con que a menudo se los miraba, sigue siendo un hecho que estos maestros fueron los fulcros temporales de personalidad en los que se apoyaban las palancas de la verdad revelada para el avance de la moralidad, la filosofía y la religión de la humanidad.

92:5.8Desde Onagar hasta Gurú Nanak, la historia humana de Urantia, que abarca un millón de años, ha conocido cientos y cientos de líderes religiosos. A lo largo de ese tiempo, la marea de la verdad religiosa y de la fe espiritual subió y bajó muchas veces, y en el pasado cada renacimiento de la religión urantiana se asoció con la vida y las enseñanzas de algún líder religioso. Al examinar a los maestros de tiempos recientes, puede resultar útil agruparlos según las siete grandes épocas religiosas de la Urantia postadánica:

92:5.91. El período setita. Los sacerdotes setitas, tal como se regeneraron bajo el liderazgo de Amosad, llegaron a ser los grandes maestros postadánicos. Actuaron por todas las tierras de los Anditas, y su influencia persistió por más tiempo entre los griegos, los sumerios y los hindúes. Entre estos últimos han continuado hasta el presente como los brahmanes de la fe hindú. Los setitas y sus seguidores nunca perdieron por completo el concepto de la Trinidad revelado por Adán.

92:5.102. Era de los misioneros de Melquisedec. La religión de Urantia se regeneró en no pequeña medida por los esfuerzos de aquellos maestros a quienes comisionó Machiventa Melquisedec cuando vivió y enseñó en Salem, casi dos mil años antes de Cristo. Estos misioneros proclamaron la fe como el precio del favor de Dios, y sus enseñanzas, aunque no produjeron ninguna religión que apareciera de inmediato, formaron sin embargo los cimientos sobre los que maestros posteriores de la verdad habrían de construir las religiones de Urantia.

92:5.113. La era posterior a Melquisedec. Aunque tanto Amenemope como Akenatón enseñaron en este período, el genio religioso sobresaliente de la era posterior a Melquisedec fue el líder de un grupo de beduinos levantinos y el fundador de la religión hebrea: Moisés. Moisés enseñó el monoteísmo. Dijo: «Escucha, oh Israel, el Señor nuestro Dios es un solo Dios». «El Señor, él es Dios. No hay otro fuera de él». Trató con persistencia de desarraigar los restos del culto a los fantasmas entre su pueblo, e incluso prescribió la pena de muerte para quienes lo practicaban. El monoteísmo de Moisés lo adulteraron sus sucesores, pero en tiempos posteriores sí volvieron a muchas de sus enseñanzas. La grandeza de Moisés reside en su sabiduría y su sagacidad. Otros hombres han tenido conceptos más grandes de Dios, pero ningún hombre tuvo jamás tanto éxito en inducir a un número tan grande de personas a adoptar creencias tan avanzadas.

92:5.124. El siglo sexto antes de Cristo. Muchos hombres surgieron para proclamar la verdad en este, uno de los más grandes siglos de despertar religioso que se hayan presenciado nunca en Urantia. Entre ellos deben consignarse Gautama, Confucio, Lao-Tse, Zoroastro y los maestros jainistas. Las enseñanzas de Gautama se han difundido ampliamente en Asia, y millones lo veneran como el Buda. Confucio fue para la moralidad china lo que Platón fue para la filosofía griega, y aunque las enseñanzas de ambos tuvieron repercusiones religiosas, en sentido estricto ninguno de los dos fue un maestro religioso; Lao-Tse vislumbró más de Dios en el Tao que Confucio en la humanidad o Platón en el idealismo. Zoroastro, aunque muy afectado por el concepto predominante del espiritismo dual, lo bueno y lo malo, exaltó al mismo tiempo de manera definida la idea de una sola Deidad eterna y de la victoria final de la luz sobre las tinieblas.

92:5.135. El siglo primero después de Cristo. Como maestro religioso, Jesús de Nazaret partió del culto que había establecido Juan el Bautista y se alejó tanto como pudo de los ayunos y las formas. Aparte de Jesús, Pablo de Tarso y Filón de Alejandría fueron los más grandes maestros de esta era. Sus conceptos de la religión han desempeñado un papel dominante en la evolución de esa fe que lleva el nombre de Cristo.

92:5.146. El sexto siglo después de Cristo. La religión que fundó Mahoma superaba a muchos de los credos de su época. Con ella alzó una protesta contra las exigencias sociales que imponían las fes de los extranjeros y contra la falta de coherencia en la vida religiosa de su propio pueblo.

92:5.157. El decimoquinto siglo después de Cristo. En este período tuvieron lugar dos movimientos religiosos: en Occidente se rompió la unidad del cristianismo, y en Oriente se formó la síntesis de una nueva religión. El cristianismo institucionalizado había llegado en Europa a tal grado de rigidez que ya no podía seguir creciendo sin perder la unidad. En Oriente, Nanak y sus seguidores sintetizaron en el sijismo, una de las religiones más avanzadas de Asia, las enseñanzas combinadas del islam, el hinduismo y el budismo.

92:5.16El futuro de Urantia se caracterizará sin duda por la aparición de maestros de la verdad religiosa: la Paternidad de Dios y la fraternidad de todas las criaturas. Pero es de esperar que los esfuerzos ardientes y sinceros de estos futuros profetas se dirijan menos a reforzar las barreras entre religiones y más a aumentar la fraternidad religiosa de la adoración espiritual entre los muchos seguidores de las diferentes teologías intelectuales que tanto caracterizan a la Urantia de Satania.

6. Las religiones compuestas

92:6.1Las religiones de la Urantia del siglo veinte presentan un estudio interesante de la evolución social del impulso humano de adorar. Muchas fes han progresado muy poco desde los días del culto a los fantasmas. Los pigmeos de África no tienen reacciones religiosas como clase, aunque algunos de ellos creen un poco en un entorno de espíritus. Hoy están justo donde estaba el hombre primitivo cuando empezó la evolución de la religión. La creencia básica de la religión primitiva era la supervivencia después de la muerte. La idea de adorar a un Dios personal indica un desarrollo evolutivo avanzado, incluso la primera etapa de la revelación. Los dayak solo han desarrollado las prácticas religiosas más primitivas. Los esquimales y los amerindios, relativamente recientes, tenían conceptos muy escasos de Dios; creían en los fantasmas y tenían una idea indefinida de algún tipo de supervivencia después de la muerte. Los nativos australianos de hoy solo tienen un miedo a los fantasmas, pavor a la oscuridad y una tosca veneración de los antepasados. Los zulúes apenas están desarrollando una religión de miedo a los fantasmas y de sacrificio. Muchas tribus africanas, salvo por la obra misionera de cristianos y mahometanos, no han pasado aún de la etapa fetichista de la evolución religiosa. Pero algunos grupos se han aferrado desde hace mucho a la idea del monoteísmo, como los tracios de otro tiempo, que también creían en la inmortalidad.

92:6.2En Urantia, la religión evolutiva y la reveladora progresan una al lado de la otra mientras se mezclan y se funden en los diversos sistemas teológicos que se encuentran en el mundo en la época de la redacción de estos documentos. Estas religiones, las religiones de la Urantia del siglo veinte, pueden enumerarse como sigue:

92:6.31. El hinduismo, la más antigua.

92:6.42. La religión hebrea.

92:6.53. El budismo.

92:6.64. Las enseñanzas confucianas.

92:6.75. Las creencias taoístas.

92:6.86. El zoroastrismo.

92:6.97. El sintoísmo.

92:6.108. El jainismo.

92:6.119. El cristianismo.

92:6.1210. El islam.

92:6.1311. El sijismo, la más reciente.

92:6.14Las religiones más avanzadas de los tiempos antiguos fueron el hinduismo y el judaísmo, y cada una de ellas ha influido mucho, respectivamente, en el curso del desarrollo religioso en Oriente y en Occidente. Tanto los hindúes como los hebreos creían que sus religiones eran inspiradas y reveladas, y creían que todas las demás eran formas decadentes de la única fe verdadera.

92:6.15La India está dividida entre hindúes, sijs, mahometanos y jainistas, y cada uno de ellos representa a Dios, al hombre y al universo tal como estos se conciben de diversas maneras. China sigue las enseñanzas taoístas y las confucianas; en Japón se venera el sintoísmo.

92:6.16Las grandes fes internacionales e interraciales son la hebraica, la budista, la cristiana y la islámica. El budismo se extiende desde Ceilán y Birmania, a través del Tíbet y China, hasta Japón. Ha mostrado una capacidad de adaptación a los mores de muchos pueblos que solo el cristianismo ha igualado.

92:6.17La religión hebrea abarca la transición filosófica del politeísmo al monoteísmo; es un eslabón evolutivo entre las religiones de la evolución y las religiones de la revelación. Los hebreos fueron el único pueblo occidental que siguió a sus primeros dioses evolutivos directamente hasta el Dios de la revelación. Pero esta verdad nunca llegó a aceptarse ampliamente hasta los días de Isaías, que enseñó una vez más la idea mezclada de una deidad racial combinada con un Creador Universal: «Oh Señor de las huestes, Dios de Israel, tú eres Dios, solo tú; tú has hecho el cielo y la tierra». En otro tiempo la esperanza de la supervivencia de la civilización occidental residía en los sublimes conceptos hebraicos de la bondad y en los avanzados conceptos helénicos de la belleza.

92:6.18La religión cristiana es la religión acerca de la vida y las enseñanzas de Cristo, basada en la teología del judaísmo, modificada además mediante la asimilación de ciertas enseñanzas zoroástricas y de la filosofía griega, y formulada principalmente por tres individuos: Filón, Pedro y Pablo. Ha pasado por muchas fases de evolución desde los tiempos de Pablo y se ha occidentalizado tan a fondo que muchos pueblos no europeos, con toda naturalidad, consideran el cristianismo como una revelación extraña de un Dios extraño y para extraños.

92:6.19El islam es el nexo religioso-cultural del norte de África, el Levante y el sudeste de Asia. Fue la teología judía, unida a las enseñanzas cristianas posteriores, la que hizo monoteísta al islam. Los seguidores de Mahoma tropezaron con las enseñanzas avanzadas de la Trinidad; no podían comprender la doctrina de tres personalidades divinas y una sola Deidad. Siempre es difícil inducir a las mentes evolutivas a aceptar de repente una verdad revelada avanzada. El hombre es una criatura evolutiva y, en lo principal, debe obtener su religión mediante técnicas evolutivas.

92:6.20La adoración de los antepasados constituyó en otro tiempo un avance decidido en la evolución religiosa, pero es a la vez asombroso y lamentable que este concepto primitivo persista en China, Japón y la India en medio de tanto que es relativamente más avanzado, como el budismo y el hinduismo. En Occidente, la adoración de los antepasados se convirtió en la veneración de dioses nacionales y el respeto por los héroes raciales. En el siglo veinte esta religión nacionalista, que venera a los héroes, hace su aparición en los diversos secularismos radicales y nacionalistas que caracterizan a muchas razas y naciones de Occidente. Gran parte de esta misma actitud se encuentra también en las grandes universidades y en las comunidades industriales más grandes de los pueblos de habla inglesa. No muy distinta de estos conceptos es la idea de que la religión no es más que «una búsqueda compartida de la buena vida». Las «religiones nacionales» no son más que una reversión a la antigua adoración del emperador romano y al sintoísmo: la adoración del Estado en la familia imperial.

7. La evolución ulterior de la religión

92:7.1La religión nunca puede llegar a ser un hecho científico. La filosofía puede, en efecto, descansar sobre una base científica, pero la religión seguirá siendo siempre evolutiva o reveladora, o una posible combinación de ambas, como lo es en el mundo de hoy.

92:7.2No se pueden inventar religiones nuevas; o bien evolucionan, o bien son reveladas de repente. Todas las religiones evolutivas nuevas no son más que expresiones avanzadas de las viejas creencias, nuevas adaptaciones y ajustes. Lo viejo no deja de existir; se funde con lo nuevo, así como el sijismo brotó y floreció a partir del suelo y de las formas del hinduismo, el budismo, el islam y otros cultos contemporáneos. La religión primitiva era muy democrática; el salvaje estaba pronto a tomar prestado o a prestar. Solo con la religión revelada apareció el egotismo teológico autocrático e intolerante.

92:7.3Las muchas religiones de Urantia son todas buenas en la medida en que llevan al hombre a Dios y traen al hombre la toma de conciencia del Padre. Es una falacia que cualquier grupo de hombres religiosos conciba su credo como La Verdad; tales actitudes denotan más arrogancia teológica que certeza de fe. No hay una religión de Urantia que no pudiera estudiar y asimilar con provecho lo mejor de las verdades contenidas en cada una de las demás fes, pues todas contienen verdad. Los hombres religiosos harían mejor en tomar prestado lo mejor de la fe espiritual viva de sus vecinos que en denunciar lo peor de sus persistentes supersticiones y de sus rituales caducos.

92:7.4Todas estas religiones han surgido como resultado de la respuesta intelectual variable del hombre a su idéntica guía espiritual. Nunca pueden esperar alcanzar una uniformidad de credos, dogmas y rituales, que son intelectuales; pero pueden hacer realidad, y algún día harán realidad, una unidad en la verdadera adoración del Padre de todos, pues esta es espiritual, y es eternamente cierto que en el espíritu todos los hombres son iguales.

92:7.5La religión primitiva era en gran parte una conciencia de valores materiales, pero la civilización eleva los valores religiosos, pues la verdadera religión es la devoción del yo al servicio de valores significativos y supremos. A medida que la religión evoluciona, la ética se convierte en la filosofía de la moral, y la moralidad se convierte en la disciplina del yo según las normas de los significados más altos y de los valores supremos: los ideales divinos y espirituales. Y así la religión llega a ser una devoción espontánea y exquisita, la experiencia viva de la lealtad del amor.

92:7.6La calidad de una religión la indican:

92:7.71. El nivel de los valores: las lealtades.

92:7.82. La profundidad de los significados: la sensibilización del individuo a la apreciación idealista de estos valores más altos.

92:7.93. La intensidad de la consagración: el grado de devoción a estos valores divinos.

92:7.104. El progreso sin trabas de la personalidad en este camino cósmico de vida espiritual idealista, la toma de conciencia de la filiación con Dios y una ciudadanía progresiva sin fin en el universo.

92:7.11Los significados religiosos progresan en la conciencia de sí cuando el niño transfiere sus ideas de omnipotencia de sus padres a Dios. Y toda la experiencia religiosa de un niño así depende en gran parte de si el miedo o el amor ha dominado la relación entre padres e hijo. Los esclavos siempre han tenido gran dificultad para transferir su miedo al amo a conceptos del amor de Dios. La civilización, la ciencia y las religiones avanzadas deben liberar a la humanidad de esos miedos nacidos del pavor a los fenómenos naturales. Y así, una mayor iluminación debería liberar a los mortales instruidos de toda dependencia de intermediarios en la comunión con la Deidad.

92:7.12Estas etapas intermedias de vacilación idólatra en la transferencia de la veneración desde lo humano y visible hacia lo divino e invisible son inevitables, pero deberían acortarse por la conciencia del ministerio facilitador del espíritu divino que mora dentro. No obstante, al hombre lo han influido profundamente, no solo sus conceptos de la Deidad, sino también el carácter de los héroes que ha elegido honrar. Es muy lamentable que quienes han llegado a venerar al Cristo divino y resucitado hayan pasado por alto al hombre, el héroe valiente y animoso, Josué ben José.

92:7.13El hombre moderno es adecuadamente consciente de sí en cuanto a la religión, pero sus costumbres de adoración están confundidas y desacreditadas por su acelerada metamorfosis social y por desarrollos científicos sin precedentes. Los hombres y las mujeres que piensan quieren que la religión se redefina, y esta exigencia obligará a la religión a reevaluarse a sí misma.

92:7.14El hombre moderno se enfrenta a la tarea de hacer más reajustes de los valores humanos en una sola generación que los que se han hecho en dos mil años. Y todo esto influye en la actitud social hacia la religión, pues la religión es una manera de vivir, así como una técnica de pensar.

92:7.15La religión verdadera debe ser siempre, a la vez, el cimiento eterno y la estrella guía de todas las civilizaciones duraderas.

92:7.16[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]

Documento 92

La evolución posterior de la religión