Parte III · Documento 69

Las instituciones humanas primitivas

69:0.1EMOCIONALMENTE, el hombre trasciende a sus antepasados animales por su capacidad de apreciar el humor, el arte y la religión. Socialmente, el hombre muestra su superioridad en que es un fabricante de herramientas, un comunicador y un constructor de instituciones.

69:0.2Cuando los seres humanos mantienen grupos sociales durante largo tiempo, tales agrupaciones siempre dan lugar a ciertas tendencias de actividad que culminan en la institucionalización. La mayoría de las instituciones del hombre han resultado ser ahorradoras de trabajo y, al mismo tiempo, han contribuido en algo a aumentar la seguridad del grupo.

69:0.3El hombre civilizado se enorgullece mucho del carácter, la estabilidad y la continuidad de sus instituciones establecidas, pero todas las instituciones humanas no son más que los mores acumulados del pasado, tal como los han conservado los tabúes y los ha dignificado la religión. Tales legados se convierten en tradiciones, y las tradiciones finalmente se transforman en convenciones.

1. Las instituciones humanas básicas

69:1.1Todas las instituciones humanas atienden alguna necesidad social, pasada o presente, aunque su desarrollo excesivo resta siempre valor al individuo, porque la personalidad queda eclipsada y la iniciativa disminuye. El hombre debe controlar sus instituciones en lugar de permitir que lo dominen estas creaciones de la civilización en avance.

69:1.2Las instituciones humanas son de tres clases generales:

69:1.31. Las instituciones de automantenimiento. Estas instituciones abarcan las prácticas que nacen del hambre de alimento y de sus instintos asociados de autoconservación. Incluyen la industria, la propiedad, la guerra por ganancia y toda la maquinaria reguladora de la sociedad. Tarde o temprano el instinto del miedo favorece el establecimiento de estas instituciones de supervivencia por medio del tabú, la convención y la sanción religiosa. Pero el miedo, la ignorancia y la superstición han desempeñado un papel destacado en el origen temprano y en el desarrollo posterior de todas las instituciones humanas.

69:1.42. Las instituciones de autoperpetuación. Son los establecimientos de la sociedad que nacen del hambre sexual, del instinto maternal y de las emociones tiernas superiores de las razas. Abarcan las salvaguardas sociales del hogar y de la escuela, de la vida familiar, la educación, la ética y la religión. Incluyen las costumbres matrimoniales, la guerra de defensa y la construcción del hogar.

69:1.53. Las instituciones de autogratificación. Son las prácticas que nacen de las inclinaciones a la vanidad y de las emociones del orgullo; y abarcan las costumbres en el vestido y el adorno personal, los usos sociales, la guerra por la gloria, el baile, la diversión, los juegos y otras formas de gratificación sensual. Pero la civilización nunca ha desarrollado instituciones propias de autogratificación.

69:1.6Estos tres grupos de prácticas sociales están íntimamente relacionados entre sí y dependen minuciosamente unos de otros. En Urantia representan una organización compleja que funciona como un solo mecanismo social.

2. El amanecer de la industria

69:2.1La industria primitiva creció lentamente como un seguro contra los terrores del hambre. Muy pronto en su existencia el hombre empezó a sacar lecciones de algunos de los animales que, durante una cosecha abundante, almacenan alimento para los días de escasez.

69:2.2Antes del amanecer de la frugalidad temprana y de la industria primitiva, la suerte de la tribu común era la indigencia y el sufrimiento real. El hombre primitivo tenía que competir con todo el mundo animal por su alimento. La gravedad de la competencia siempre arrastra al hombre hacia el nivel de la bestia; la pobreza es su estado natural y tiránico. La riqueza no es un don natural; resulta del trabajo, del conocimiento y de la organización.

69:2.3El hombre primitivo no tardó en reconocer las ventajas de la asociación. La asociación condujo a la organización, y el primer resultado de la organización fue la división del trabajo, con su inmediato ahorro de tiempo y de materiales. Estas especializaciones del trabajo surgieron por adaptación a la presión —siguiendo los caminos de menor resistencia. Los salvajes primitivos nunca hicieron ningún trabajo real con alegría o de buena gana. En ellos la conformidad se debía a la coacción de la necesidad.

69:2.4Al hombre primitivo le desagradaba el trabajo duro, y no se apresuraba a menos que se enfrentara a un peligro grave. El elemento del tiempo en el trabajo, la idea de hacer una tarea dada dentro de un plazo determinado, es una noción enteramente moderna. Los antiguos nunca tenían prisa. Fueron las exigencias dobles de la intensa lucha por la existencia y de los niveles de vida siempre crecientes las que empujaron a las razas naturalmente inactivas del hombre primitivo hacia los caminos de la industria.

69:2.5El trabajo, el esfuerzo con propósito, distingue al hombre de la bestia, cuyos esfuerzos son en gran parte instintivos. La necesidad de trabajar es la bendición suprema del hombre. Todo el personal del Príncipe trabajaba; hicieron mucho por ennoblecer el trabajo físico en Urantia. Adán era jardinero; el Dios de los hebreos trabajaba —era el creador y sostenedor de todas las cosas. Los hebreos fueron la primera tribu que dio un valor supremo a la laboriosidad; fueron el primer pueblo que decretó que «el que no trabaje no comerá». Pero muchas de las religiones del mundo volvieron al ideal primitivo de la ociosidad. Júpiter era un juerguista, y Buda se volvió un devoto contemplativo del ocio.

69:2.6Las tribus sangiks eran bastante laboriosas cuando vivían lejos de los trópicos. Pero hubo una lucha muy, muy larga entre los perezosos devotos de la magia y los apóstoles del trabajo —los que ejercían la previsión.

69:2.7La primera previsión humana se dirigió a la conservación del fuego, del agua y del alimento. Pero el hombre primitivo era un jugador nato; siempre quería obtener algo a cambio de nada, y con demasiada frecuencia, durante aquellos tiempos tempranos, el éxito que resultaba de la práctica paciente se atribuía a los amuletos. La magia tardó en ceder ante la previsión, la abnegación y la laboriosidad.

3. La especialización del trabajo

69:3.1Las divisiones del trabajo en la sociedad primitiva las determinaron primero las circunstancias naturales y luego las sociales. El orden temprano de la especialización en el trabajo fue el siguiente:

69:3.21. La especialización basada en el sexo. El trabajo de la mujer se derivó de la presencia selectiva del niño; las mujeres aman naturalmente a los bebés más que los hombres. Así, la mujer se convirtió en la trabajadora de las tareas rutinarias, mientras que el hombre se convirtió en el cazador y el guerrero, con períodos marcados de trabajo y de descanso.

69:3.3A lo largo de todas las épocas, los tabúes han actuado para mantener a la mujer estrictamente en su propio campo. El hombre ha elegido de la manera más egoísta el trabajo más agradable y ha dejado a la mujer la monotonía de las faenas rutinarias. El hombre siempre se ha avergonzado de hacer el trabajo de la mujer, pero la mujer nunca ha mostrado ninguna resistencia a hacer el trabajo del hombre. Pero, cosa extraña de registrar, tanto los hombres como las mujeres siempre han trabajado juntos en la construcción y el amueblamiento del hogar.

69:3.42. La modificación a causa de la edad y la enfermedad. Estas diferencias determinaron la siguiente división del trabajo. A los ancianos y a los lisiados se los puso pronto a fabricar herramientas y armas. Más tarde se les asignó la construcción de obras de riego.

69:3.53. La diferenciación basada en la religión. Los curanderos fueron los primeros seres humanos exentos del esfuerzo físico; fueron la primera clase profesional. Los herreros eran un grupo pequeño que competía con los curanderos como magos. Su habilidad para trabajar los metales hacía que la gente les tuviera miedo. Los «herreros blancos» y los «herreros negros» (en inglés, white smiths y black smiths) dieron origen a las creencias primitivas en la magia blanca y la magia negra. Y esta creencia se mezcló más tarde con la superstición de los fantasmas buenos y malos, de los espíritus buenos y malos.

69:3.6Los herreros fueron el primer grupo no religioso que gozó de privilegios especiales. Se los consideraba neutrales durante la guerra, y este ocio adicional hizo que llegaran a ser, como clase, los políticos de la sociedad primitiva. Pero por el grave abuso de estos privilegios, los herreros llegaron a ser odiados en todas partes, y los curanderos no perdieron tiempo en fomentar el odio hacia sus competidores. En esta primera contienda entre la ciencia y la religión, ganó la religión (la superstición). Después de ser expulsados de las aldeas, los herreros mantuvieron las primeras posadas, alojamientos públicos, en las afueras de los poblados.

69:3.74. El amo y el esclavo. La siguiente diferenciación del trabajo nació de las relaciones entre el conquistador y el conquistado, y eso significó el comienzo de la esclavitud humana.

69:3.85. La diferenciación basada en las diversas dotes físicas y mentales. Otras divisiones del trabajo se vieron favorecidas por las diferencias inherentes entre los hombres; no todos los seres humanos nacen iguales.

69:3.9Los primeros especialistas en la industria fueron los talladores de pedernal y los canteros; después vinieron los herreros. Posteriormente se desarrolló la especialización de grupo; familias y clanes enteros se dedicaron a ciertos tipos de trabajo. El origen de una de las castas sacerdotales más antiguas, aparte de los curanderos tribales, se debió a la exaltación supersticiosa de una familia de expertos fabricantes de espadas.

69:3.10Los primeros especialistas de grupo en la industria fueron los exportadores de sal gema y los alfareros. Las mujeres hacían la cerámica sencilla, y los hombres la decorada. En algunas tribus, la costura y el tejido los hacían las mujeres; en otras, los hombres.

69:3.11Los primeros comerciantes fueron mujeres; se las empleaba como espías, y llevaban el comercio como una actividad secundaria. Pronto el comercio se expandió, y las mujeres actuaron como intermediarias —revendedoras. Luego vino la clase mercantil, que cobraba una comisión, una ganancia, por sus servicios. El crecimiento del trueque entre grupos se convirtió en comercio; y tras el intercambio de mercancías vino el intercambio del trabajo especializado.

4. Los comienzos del comercio

69:4.1Así como el matrimonio por contrato siguió al matrimonio por captura, el comercio por trueque siguió al apoderamiento mediante incursiones. Pero entre las prácticas tempranas del trueque silencioso y el comercio posterior con métodos modernos de intercambio transcurrió un largo período de piratería.

69:4.2El primer trueque lo realizaban comerciantes armados que dejaban sus mercancías en un lugar neutral. Las mujeres tuvieron los primeros mercados; fueron las primeras comerciantes, y esto se debía a que eran las portadoras de las cargas; los hombres eran guerreros. Muy pronto se creó el mostrador de comercio, un muro lo bastante ancho para impedir que los comerciantes se alcanzaran unos a otros con las armas.

69:4.3Se usaba un fetiche para custodiar los depósitos de mercancías del trueque silencioso. Tales lugares de mercado estaban a salvo del robo; nada se retiraba si no era por trueque o compra; con un fetiche de guardia, las mercancías siempre estaban seguras. Los primeros comerciantes eran escrupulosamente honrados dentro de sus propias tribus, pero consideraban correcto engañar a los extranjeros lejanos. Incluso los primeros hebreos reconocían un código de ética aparte en sus tratos con los gentiles.

69:4.4Durante siglos continuó el trueque silencioso antes de que los hombres se reunieran, desarmados, en el lugar sagrado del mercado. Estas mismas plazas de mercado se convirtieron en los primeros lugares de asilo, y en algunos países se conocieron más tarde como «ciudades de refugio». Todo fugitivo que llegaba al lugar del mercado estaba a salvo y seguro contra el ataque.

69:4.5Las primeras pesas fueron granos de trigo y de otros cereales. El primer medio de intercambio fue un pez o una cabra. Más tarde la vaca se convirtió en una unidad de trueque.

69:4.6La escritura moderna se originó en los primeros registros comerciales; la primera literatura del hombre fue un documento de promoción comercial, un anuncio de sal. Muchas de las guerras más antiguas se libraron por depósitos naturales, como el pedernal, la sal y los metales. El primer tratado tribal formal se refería al uso compartido entre tribus de un depósito de sal. Estos lugares de tratado ofrecieron la oportunidad de un intercambio amistoso y pacífico de ideas y de la mezcla de diversas tribus.

69:4.7La escritura avanzó a través de las etapas del «bastón de mensajes», los cordones anudados, la escritura con dibujos, los jeroglíficos y los cinturones de wampum, hasta los primeros alfabetos simbólicos. El envío de mensajes evolucionó desde la primitiva señal de humo, pasando por los corredores, los jinetes, los ferrocarriles y los aviones, así como por el telégrafo, el teléfono y la comunicación inalámbrica.

69:4.8Los antiguos comerciantes llevaron por todo el mundo habitado ideas nuevas y métodos mejores. Ligado a la aventura, el comercio llevó a explorar y a descubrir. Y de todo ello nació el transporte. Al favorecer la fecundación mutua entre las culturas, el comercio ha sido el gran agente civilizador.

5. Los comienzos del capital

69:5.1El capital es trabajo aplicado como renuncia al presente en favor del futuro. Los ahorros representan una forma de seguro de mantenimiento y de supervivencia. El acopio de alimento desarrolló el dominio de sí mismo y creó los primeros problemas entre el capital y el trabajo. El hombre que tenía alimento, siempre que pudiera protegerlo de los ladrones, tenía una clara ventaja sobre el hombre que no tenía alimento.

69:5.2El primer banquero fue el hombre valeroso de la tribu. Él guardaba en depósito los tesoros del grupo, mientras todo el clan defendía su choza en caso de ataque. Así, la acumulación del capital individual y de la riqueza del grupo condujo de inmediato a la organización militar. Al principio, tales precauciones estaban destinadas a defender la propiedad contra los invasores extranjeros, pero más tarde se hizo costumbre mantener en práctica la organización militar emprendiendo incursiones contra la propiedad y la riqueza de las tribus vecinas.

69:5.3Los impulsos básicos que condujeron a la acumulación de capital fueron:

69:5.41. El hambre—asociada con la previsión. Ahorrar y conservar el alimento significaba poder y comodidad para quienes tenían la suficiente previsión para proveer así a las necesidades futuras. El almacenamiento de alimento era un seguro adecuado contra el hambre y el desastre. Y todo el conjunto de los mores primitivos estaba en realidad destinado a ayudar al hombre a subordinar el presente al futuro.

69:5.52. El amor a la familia — el deseo de proveer a sus necesidades. El capital representa el ahorro de bienes a pesar de la presión de las necesidades de hoy, con el fin de asegurarse contra las exigencias del futuro. Una parte de esta necesidad futura puede tener que ver con la propia descendencia.

69:5.63. La vanidad — el anhelo de exhibir los bienes acumulados. La ropa adicional fue una de las primeras insignias de distinción. La vanidad de coleccionar atrajo pronto al orgullo del hombre.

69:5.74. La posición — el afán de comprar prestigio social y político. Pronto surgió una nobleza comercializada, cuyo ingreso dependía de prestar algún servicio especial a la realeza o se concedía abiertamente a cambio de un pago en dinero.

69:5.85. El poder — el ansia de ser amo. El préstamo de tesoros se practicaba como un medio de esclavizar, y la tasa de préstamo de aquellos tiempos antiguos era del cien por ciento anual. Los prestamistas se hacían reyes al crear un ejército permanente de deudores. Los siervos por deudas estuvieron entre las primeras formas de propiedad que se acumularon, y en tiempos antiguos la esclavitud por deudas se extendía incluso al control del cuerpo después de la muerte.

69:5.96. El miedo a los fantasmas de los muertos — los pagos a los sacerdotes a cambio de protección. Los hombres empezaron pronto a dar regalos de muerte a los sacerdotes con la intención de que sus bienes se usaran para facilitar su paso por la vida siguiente. Así, los sacerdocios se hicieron muy ricos; fueron los principales entre los capitalistas antiguos.

69:5.107. El impulso sexual — el deseo de comprar una o más esposas. La primera forma de comercio del hombre fue el intercambio de mujeres; precedió en mucho al comercio de caballos. Pero el trueque de esclavas sexuales nunca hizo avanzar a la sociedad; tal tráfico fue y es una deshonra racial, porque a un mismo tiempo obstaculizó el desarrollo de la vida familiar y contaminó la aptitud biológica de los pueblos superiores.

69:5.118. Numerosas formas de autogratificación. Algunos buscaban la riqueza porque confería poder; otros se afanaban por la propiedad porque significaba comodidad. El hombre primitivo (y algunos de tiempos posteriores) tendía a derrochar sus recursos en el lujo. Los embriagantes y las drogas fascinaban a las razas primitivas.

69:5.12A medida que la civilización se desarrolló, los hombres adquirieron nuevos incentivos para ahorrar; nuevas necesidades se sumaron rápidamente al hambre original de alimento. La pobreza llegó a ser tan aborrecida que se suponía que solo los ricos iban directamente al cielo cuando morían. La propiedad llegó a ser tan valorada que dar un banquete ostentoso borraba una deshonra del propio nombre.

69:5.13La acumulación de riqueza se convirtió pronto en la insignia de la distinción social. En ciertas tribus, algunos individuos acumulaban bienes durante años solo para causar impresión al quemarlos en algún día festivo o al repartirlos libremente entre los miembros de su tribu. Esto los convertía en grandes hombres. Incluso los pueblos modernos se deleitan en la pródiga distribución de regalos de Navidad, mientras los hombres ricos dotan grandes instituciones de filantropía y de enseñanza. La técnica del hombre varía, pero su disposición permanece casi sin cambio.

69:5.14Pero es justo registrar que muchos ricos antiguos repartieron gran parte de su fortuna por miedo a que los mataran quienes codiciaban sus tesoros. Los hombres ricos solían sacrificar decenas de esclavos para mostrar desdén por la riqueza.

69:5.15Aunque el capital ha tendido a liberar al hombre, ha complicado mucho su organización social e industrial. El abuso del capital por parte de capitalistas injustos no anula el hecho de que el capital es la base de la sociedad industrial moderna. Gracias al capital y a la invención, la generación presente goza de un grado de libertad mayor que cualquiera de las que la precedieron en la tierra. Esto se deja registrado como un hecho y no como justificación de los muchos malos usos del capital por parte de custodios irreflexivos y egoístas.

6. El fuego en relación con la civilización

69:6.1La sociedad primitiva, con sus cuatro divisiones —industrial, reguladora, religiosa y militar—, se elevó por medio del fuego, los animales, los esclavos y la propiedad.

69:6.2Hacer fuego separó al hombre del animal para siempre, de un solo salto; es la invención, o el descubrimiento, humano básico. El fuego permitió al hombre quedarse en el suelo por la noche, porque todos los animales le tienen miedo. El fuego favoreció el trato social al anochecer; no solo protegía contra el frío y las fieras, sino que también se empleaba como protección contra los fantasmas. Al principio se usaba más para la luz que para el calor; muchas tribus atrasadas se niegan a dormir a menos que arda una llama toda la noche.

69:6.3El fuego fue un gran civilizador, porque dio al hombre su primer medio de ser altruista sin pérdida, al permitirle dar brasas vivas a un vecino sin privarse él mismo. El fuego del hogar, que atendía la madre o la hija mayor, fue el primer educador, porque exigía vigilancia y responsabilidad. El hogar primitivo no era un edificio, sino la familia reunida alrededor del fuego, el fogón familiar. Cuando un hijo fundaba un nuevo hogar, llevaba una tea encendida del fogón familiar.

69:6.4Aunque Andon, el descubridor del fuego, evitó tratarlo como un objeto de adoración, muchos de sus descendientes consideraron la llama como un fetiche o como un espíritu. No aprovecharon los beneficios sanitarios del fuego porque no querían quemar los desechos. El hombre primitivo temía al fuego y siempre procuraba mantenerlo de buen humor; de ahí la costumbre de esparcir incienso. Por nada del mundo escupían los antiguos en un fuego, ni pasaban nunca entre una persona y un fuego encendido. Incluso las piritas de hierro y los pedernales con que se hacía fuego eran sagrados para la humanidad primitiva.

69:6.5Apagar una llama era un pecado; si una choza se incendiaba, se la dejaba arder. Los fuegos de los templos y de los santuarios eran sagrados y nunca se permitía que se apagaran, salvo que había la costumbre de encender llamas nuevas cada año o después de alguna calamidad. Se elegía a las mujeres como sacerdotisas porque eran las custodias de los fuegos del hogar.

69:6.6Los primeros mitos sobre cómo el fuego bajó de los dioses nacieron de la observación del fuego causado por los rayos. Estas ideas de un origen sobrenatural condujeron directamente a la adoración del fuego, y la adoración del fuego condujo a la costumbre de «pasar por el fuego», una práctica que continuó hasta los tiempos de Moisés. Y todavía persiste la idea de pasar por el fuego después de la muerte. El mito del fuego fue un gran vínculo en los tiempos primitivos y todavía persiste en el simbolismo de los parsis.

69:6.7El fuego condujo a la cocción, y «comecrudos» se convirtió en un término de burla. Y la cocción redujo el gasto de energía vital necesario para la digestión del alimento y así dejó al hombre primitivo alguna fuerza para la cultura social, mientras que la cría de animales, al reducir el esfuerzo necesario para conseguir alimento, proporcionó tiempo para las actividades sociales.

69:6.8Hay que recordar que el fuego abrió las puertas a la metalurgia y condujo al descubrimiento posterior de la fuerza del vapor y a los usos actuales de la electricidad.

7. La utilización de los animales

69:7.1Al principio, el hombre tenía por enemigo a todo el mundo animal; los seres humanos se vieron obligados a aprender a defenderse de las fieras. El hombre empezó por comerse a los animales, pero más tarde aprendió a domesticarlos y a ponerlos a su servicio.

69:7.2La domesticación de los animales se produjo por accidente. El salvaje cazaba manadas de modo muy parecido a como los indios americanos cazaban el bisonte. Al rodear la manada podían mantener el control de los animales, y así podían matarlos a medida que los necesitaban como alimento. Más tarde se construyeron corrales, y se capturaban manadas enteras.

69:7.3Era fácil amansar a algunos animales, pero, como el elefante, muchos de ellos no se reproducían en cautiverio. Todavía más adelante se descubrió que ciertas especies de animales se sometían a la presencia del hombre y que se reproducían en cautiverio. Así, la domesticación de los animales se favoreció mediante la cría selectiva, un arte que ha hecho grandes progresos desde los días de Dalamatia.

69:7.4El perro fue el primer animal que se domesticó, y la difícil experiencia de amansarlo comenzó cuando cierto perro, después de seguir a un cazador todo el día, se fue de verdad a casa con él. Durante siglos los perros se usaron como alimento, para la caza, para el transporte y como compañía. Al principio los perros solo aullaban, pero más tarde aprendieron a ladrar. El agudo olfato del perro llevó a la idea de que podía ver a los espíritus, y así surgieron los cultos del perro-fetiche. El empleo de perros guardianes hizo posible por primera vez que todo el clan durmiera por la noche. Luego se hizo costumbre emplear perros guardianes para proteger el hogar tanto contra los espíritus como contra los enemigos materiales. Cuando el perro ladraba, se acercaba un hombre o una bestia, pero cuando el perro aullaba, había espíritus cerca. Aun ahora muchos creen todavía que el aullido de un perro por la noche anuncia una muerte.

69:7.5Cuando el hombre era cazador, era bastante amable con la mujer, pero después de la domesticación de los animales, unida a la confusión de Caligastia, muchas tribus trataron vergonzosamente a sus mujeres. Las trataban demasiado como trataban a sus animales. El trato brutal del hombre a la mujer constituye uno de los capítulos más oscuros de la historia humana.

8. La esclavitud como factor de la civilización

69:8.1El hombre primitivo nunca vaciló en esclavizar a sus semejantes. La mujer fue la primera esclava, una esclava de la familia. El hombre pastor esclavizó a la mujer como su compañera sexual inferior. Este tipo de esclavitud sexual nació directamente de la menor dependencia del hombre respecto de la mujer.

69:8.2No hace mucho, la esclavitud era la suerte de los cautivos de guerra que se negaban a aceptar la religión del conquistador. En tiempos anteriores, a los cautivos o bien se los comía, se los torturaba hasta la muerte, se los hacía pelear entre sí, se los sacrificaba a los espíritus, o bien se los esclavizaba. La esclavitud fue un gran avance respecto de la matanza y el canibalismo.

69:8.3La esclavitud fue un paso adelante en el trato misericordioso a los cautivos de guerra. La emboscada de Ai, con la matanza en masa de hombres, mujeres y niños, en la que solo se salvó al rey para satisfacer la vanidad del conquistador, es un retrato fiel de la matanza bárbara que practicaban incluso pueblos que se suponían civilizados. La incursión contra Og, el rey de Basán, fue igualmente brutal y eficaz. Los hebreos «destruían por completo» a sus enemigos y tomaban todos sus bienes como botín. Sometían a tributo a todas las ciudades bajo pena de la «destrucción de todos los varones». Pero muchas de las tribus de la época, las que tenían menos egoísmo tribal, hacía tiempo que habían empezado a practicar la adopción de los cautivos superiores.

69:8.4El cazador, como el hombre rojo americano, no esclavizaba. O bien adoptaba a sus cautivos, o bien los mataba. La esclavitud no era común entre los pueblos pastores, porque necesitaban pocos trabajadores. En la guerra, los pastores tenían la costumbre de matar a todos los cautivos varones y de tomar como esclavos solo a las mujeres y los niños. El código mosaico contenía instrucciones específicas para tomar como esposas a estas mujeres cautivas. Si no resultaban satisfactorias, se las podía despedir, pero a los hebreos no se les permitía vender como esclavas a tales consortes rechazadas —eso era al menos un avance de la civilización. Aunque las normas sociales de los hebreos eran toscas, estaban muy por encima de las de las tribus vecinas.

69:8.5Los pastores fueron los primeros capitalistas; sus rebaños representaban capital, y vivían del interés —el aumento natural. Y no estaban dispuestos a confiar esta riqueza al cuidado de esclavos ni de mujeres. Pero más tarde tomaron prisioneros varones y los obligaron a cultivar el suelo. Este es el origen temprano de la servidumbre— el hombre atado a la tierra. A los africanos se les podía enseñar con facilidad a labrar el suelo; por eso se convirtieron en la gran raza esclava.

69:8.6En la cadena de la civilización humana, la esclavitud fue un eslabón indispensable. Constituyó el puente sobre el cual la sociedad cruzó del caos y la indolencia al orden y a las actividades civilizadas; forzó a trabajar a los pueblos atrasados y perezosos, que así generaron riqueza y ocio para el avance social de sus superiores.

69:8.7La institución de la esclavitud obligó al hombre a inventar el mecanismo regulador de la sociedad primitiva; dio origen a los comienzos del gobierno. La esclavitud exige una regulación fuerte y durante la Edad Media europea casi desapareció porque los señores feudales no podían controlar a los esclavos. Las tribus atrasadas de los tiempos antiguos, como los aborígenes australianos de hoy, nunca tuvieron esclavos.

69:8.8Es cierto que la esclavitud era opresiva, pero fue en las escuelas de la opresión donde el hombre aprendió la laboriosidad. Con el tiempo, los esclavos compartieron las bendiciones de una sociedad superior que ellos habían ayudado a crear tan de mala gana. La esclavitud crea una organización de la cultura y del logro social, pero pronto ataca a la sociedad desde dentro, de manera insidiosa, como la más grave de todas las enfermedades sociales destructivas.

69:8.9La invención mecánica moderna hizo que el esclavo quedara obsoleto. La esclavitud, como la poligamia, va desapareciendo porque no es rentable. Pero siempre ha resultado desastroso liberar de repente a grandes cantidades de esclavos; surgen menos problemas cuando se los emancipa gradualmente.

69:8.10Hoy los hombres no son esclavos sociales, pero miles permiten que la ambición los esclavice a las deudas. La esclavitud involuntaria ha dado paso a una forma nueva y mejorada de servidumbre industrial modificada.

69:8.11Aunque el ideal de la sociedad es la libertad universal, nunca se debe tolerar la ociosidad. Se debe obligar a todas las personas físicamente capaces a hacer al menos la cantidad de trabajo necesaria para sostenerse a sí mismas.

69:8.12La sociedad moderna marcha en sentido inverso. La esclavitud casi ha desaparecido; los animales domésticos van desapareciendo. La civilización vuelve al fuego —el mundo inorgánico— en busca de energía. El hombre salió del salvajismo por medio del fuego, los animales y la esclavitud; hoy vuelve atrás, deja de lado la ayuda de los esclavos y la asistencia de los animales, mientras procura arrancar nuevos secretos y nuevas fuentes de riqueza y de energía del almacén elemental de la naturaleza.

9. La propiedad privada

69:9.1Aunque la sociedad primitiva era prácticamente comunal, el hombre primitivo no se adhería a las doctrinas modernas del comunismo. El comunismo de aquellos tiempos tempranos no era una mera teoría ni una doctrina social; era un ajuste automático simple y práctico. El comunismo impedía el pauperismo y la miseria; la mendicidad y la prostitución eran casi desconocidas entre aquellas tribus antiguas.

69:9.2El comunismo primitivo no rebajó especialmente a los hombres a un mismo nivel, ni exaltó la mediocridad, pero sí premió la inactividad y la ociosidad, y sí sofocó la laboriosidad y destruyó la ambición. El comunismo fue un andamiaje indispensable en el crecimiento de la sociedad primitiva, pero cedió ante la evolución de un orden social superior porque iba en contra de cuatro fuertes inclinaciones humanas:

69:9.31. La familia. El hombre no solo ansía acumular bienes; desea legar sus bienes de capital a su descendencia. Pero en la sociedad comunal primitiva, el capital de un hombre o bien se consumía de inmediato, o bien se repartía entre el grupo a su muerte. No había herencia de la propiedad—el impuesto a la herencia era del cien por ciento. Los mores posteriores de acumulación de capital y de herencia de la propiedad fueron un claro avance social. Y esto es verdad a pesar de los graves abusos que siguieron con el mal uso del capital.

69:9.42. Las tendencias religiosas. El hombre primitivo también quería ahorrar bienes como un núcleo para empezar la vida en la existencia siguiente. Este motivo explica por qué fue costumbre durante tanto tiempo enterrar las pertenencias personales de un hombre junto con él. Los antiguos creían que solo los ricos sobrevivían a la muerte con algún placer y dignidad inmediatos. Los maestros de la religión revelada, más en especial los maestros cristianos, fueron los primeros en proclamar que los pobres podían tener la salvación en igualdad de condiciones con los ricos.

69:9.53. El deseo de libertad y de ocio. En los días más tempranos de la evolución social, el reparto de las ganancias individuales entre el grupo era prácticamente una forma de esclavitud; al trabajador se lo hacía esclavo del ocioso. Esta era la debilidad suicida del comunismo: los imprevisores vivían habitualmente a costa de los ahorrativos. Incluso en los tiempos modernos los imprevisores dependen del Estado (de los contribuyentes ahorrativos) para que los cuide. Los que no tienen capital todavía esperan que los que lo tienen los alimenten.

69:9.64. El impulso de seguridad y de poder. El comunismo fue destruido finalmente por las prácticas engañosas de individuos progresistas y prósperos que recurrieron a diversos subterfugios en un esfuerzo por escapar de la esclavitud a los holgazanes indolentes de sus tribus. Pero al principio todo acopio era secreto; la inseguridad primitiva impedía la acumulación visible de capital. Y aun en una época posterior era muy peligroso amasar demasiada riqueza; el rey sin duda inventaba alguna acusación para confiscar los bienes de un hombre rico, y cuando moría un hombre adinerado, el funeral se retrasaba hasta que la familia donaba una gran suma al bienestar público o al rey, un impuesto a la herencia.

69:9.7En los tiempos más antiguos las mujeres eran propiedad de la comunidad, y la madre dominaba la familia. Los primeros jefes poseían toda la tierra y eran propietarios de todas las mujeres; el matrimonio requería el consentimiento del gobernante tribal. Con la desaparición del comunismo, las mujeres pasaron a pertenecer a individuos, y el padre asumió gradualmente el control doméstico. Así tuvo su comienzo el hogar, y las costumbres polígamas dominantes fueron reemplazadas gradualmente por la monogamia. (La poligamia es la supervivencia del elemento de esclavitud femenina en el matrimonio. La monogamia es el ideal, libre de esclavitud, de la asociación incomparable de un hombre y una mujer en la exquisita empresa de construir un hogar, criar a los hijos, cultivarse mutuamente y mejorarse a sí mismos.)

69:9.8Al principio, toda propiedad, incluidas las herramientas y las armas, era posesión común de la tribu. La propiedad privada consistió primero en todas las cosas que una persona había tocado. Si un extraño bebía de una copa, la copa era desde entonces suya. Después, todo lugar donde se derramaba sangre pasaba a ser propiedad de la persona o del grupo herido.

69:9.9Así, la propiedad privada se respetó originalmente porque se suponía que estaba cargada con alguna parte de la personalidad del dueño. La honradez respecto de la propiedad descansaba con seguridad en este tipo de superstición; no se necesitaba policía para custodiar las pertenencias personales. No había robo dentro del grupo, aunque los hombres no vacilaban en apropiarse de los bienes de otras tribus. Las relaciones de propiedad no terminaban con la muerte; al principio, los efectos personales se quemaban, luego se enterraban con el muerto y, más tarde, los heredaba la familia sobreviviente o la tribu.

69:9.10El tipo ornamental de efectos personales se originó en el uso de amuletos. La vanidad, sumada al miedo a los fantasmas, llevó al hombre primitivo a resistir todos los intentos de quitarle sus amuletos favoritos, y tal propiedad se valoraba por encima de las cosas necesarias.

69:9.11El espacio para dormir fue una de las primeras propiedades del hombre. Más tarde, los jefes tribales, que tenían todos los bienes raíces en fideicomiso para el grupo, asignaban los sitios para las viviendas. Pronto un lugar de fuego confirió la propiedad; y más tarde aún, un pozo constituyó un título sobre la tierra adyacente.

69:9.12Los aguajes y los pozos estuvieron entre las primeras posesiones privadas. Toda la práctica del fetiche se utilizó para custodiar los aguajes, los pozos, los árboles, las cosechas y la miel. Tras la pérdida de la fe en el fetiche, se desarrollaron leyes para proteger las pertenencias privadas. Pero las leyes de caza, el derecho a cazar, precedieron en mucho a las leyes de la tierra. El hombre rojo americano nunca entendió la propiedad privada de la tierra; no podía comprender el punto de vista del hombre blanco.

69:9.13La propiedad privada se marcó pronto con insignias familiares, y este es el origen temprano de los escudos de armas familiares. Los bienes raíces también se podían poner bajo el cuidado vigilante de los espíritus. Los sacerdotes «consagraban» un terreno, y este quedaba entonces bajo la protección de los tabúes mágicos erigidos en él. Se decía que sus dueños tenían un «título sacerdotal de propiedad». Los hebreos tenían gran respeto por estos linderos familiares: «Maldito sea el que mueva el lindero de su prójimo». Estos mojones de piedra llevaban las iniciales del sacerdote. Incluso los árboles, cuando se marcaban con iniciales, se convertían en propiedad privada.

69:9.14En los primeros tiempos solo las cosechas eran privadas, pero las cosechas sucesivas conferían un título; así, la agricultura fue el origen de la propiedad privada de la tierra. A los individuos se les dio primero solo una tenencia vitalicia; a la muerte, la tierra volvía a la tribu. Los primerísimos títulos de tierra que las tribus concedieron a individuos fueron las tumbas —los cementerios familiares. En tiempos posteriores la tierra pertenecía a quienes la cercaban. Pero las ciudades siempre reservaban ciertas tierras para el pastoreo público y para usarlas en caso de asedio; estas «tierras comunales» representan la supervivencia de la forma anterior de propiedad colectiva.

69:9.15Con el tiempo, el Estado asignó la propiedad al individuo y se reservó el derecho de cobrar impuestos. Una vez asegurados sus títulos, los terratenientes podían cobrar rentas, y la tierra se convirtió en una fuente de ingresos —en capital. Finalmente la tierra llegó a ser de verdad negociable, con ventas, traspasos, hipotecas y ejecuciones hipotecarias.

69:9.16La propiedad privada trajo mayor libertad y mayor estabilidad; pero la propiedad privada de la tierra recibió sanción social solo después de que fracasaron el control y la dirección comunales, y pronto la siguió una sucesión de esclavos, siervos y clases sin tierra. Pero la maquinaria mejorada va liberando gradualmente a los hombres del trabajo servil.

69:9.17El derecho a la propiedad no es absoluto; es puramente social. Pero todo gobierno, la ley, el orden, los derechos civiles, las libertades sociales, las convenciones, la paz y la felicidad, tal como los disfrutan los pueblos modernos, han crecido alrededor de la propiedad privada de los bienes.

69:9.18El orden social presente no es necesariamente correcto —no es divino ni sagrado—, pero la humanidad hará bien en avanzar despacio al hacer cambios. Lo que ustedes tienen es muchísimo mejor que cualquier sistema que conocieron sus antepasados. Asegúrense de que, cuando cambien el orden social, cambien para mejor. No se dejen convencer de experimentar con las fórmulas desechadas de sus antepasados. ¡Avancen, no retrocedan! ¡Dejen que la evolución prosiga! No den un paso atrás.

69:9.19[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]

Documento 69

Las instituciones humanas primitivas