Parte III · Documento 70

La evolución del gobierno humano

70:0.1APENAS había resuelto el hombre en parte el problema de ganarse la vida cuando se vio ante la tarea de regular los contactos humanos. El desarrollo de la industria exigió ley, orden y ajuste social; la propiedad privada hizo necesario el gobierno.

70:0.2En un mundo evolutivo, los antagonismos son naturales; la paz solo se asegura mediante algún tipo de sistema social regulador. La regulación social es inseparable de la organización social; la asociación implica alguna autoridad que controle. El gobierno impone la coordinación de los antagonismos de las tribus, los clanes, las familias y los individuos.

70:0.3El gobierno es un desarrollo inconsciente; evoluciona por ensayo y error. Sí tiene valor de supervivencia; por eso se vuelve tradicional. La anarquía aumentó la miseria; por eso el gobierno, una ley y un orden relativos, surgió lentamente o está surgiendo. Las exigencias coercitivas de la lucha por la existencia literalmente empujaron a la raza humana por el camino progresivo hacia la civilización.

1. La génesis de la guerra

70:1.1La guerra es el estado natural y la herencia del hombre en evolución; la paz es la vara social que mide el avance de la civilización. Antes de la socialización parcial de las razas que avanzaban, el hombre era sumamente individualista, extremadamente desconfiado e increíblemente pendenciero. La violencia es la ley de la naturaleza, la hostilidad es la reacción automática de los hijos de la naturaleza, y la guerra no es más que estas mismas actividades llevadas a cabo de forma colectiva. Y dondequiera y cuandoquiera que el tejido de la civilización se somete a tensión por las complicaciones del avance de la sociedad, se produce siempre una reversión inmediata y ruinosa a estos antiguos métodos de ajuste violento de las irritaciones de las interasociaciones humanas.

70:1.2La guerra es una reacción animal ante los malentendidos y las irritaciones; la paz acompaña a la solución civilizada de todos esos problemas y dificultades. Las razas sangiks, junto con los Adamitas y los Noditas posteriores ya deteriorados, fueron todas belicosas. A los Andonitas se les enseñó pronto la regla de oro, y aún hoy sus descendientes esquimales viven en gran medida según ese código; la costumbre es fuerte entre ellos, y están bastante libres de antagonismos violentos.

70:1.3Andon enseñó a sus hijos a resolver las disputas de modo que cada uno golpeara un árbol con un palo, mientras maldecía al árbol; aquel cuyo palo se rompía primero era el vencedor. Los Andonitas posteriores solían resolver las disputas con un espectáculo público en el que los contendientes se burlaban y se ridiculizaban mutuamente, mientras el público decidía quién ganaba con sus aplausos.

70:1.4Pero no podía existir un fenómeno como la guerra hasta que la sociedad hubiera evolucionado lo suficiente como para experimentar de verdad períodos de paz y para sancionar las prácticas bélicas. El concepto mismo de guerra implica cierto grado de organización.

70:1.5Con la aparición de las agrupaciones sociales, las irritaciones individuales empezaron a quedar sumergidas en los sentimientos del grupo, y esto favoreció la tranquilidad dentro de la tribu, pero a costa de la paz entre las tribus. Así, la paz la disfrutó primero el grupo propio, o tribu, que siempre aborreció y odió al grupo ajeno, a los extranjeros. El hombre primitivo consideraba una virtud derramar sangre extraña.

70:1.6Pero incluso esto no funcionó al principio. Cuando los primeros jefes intentaban allanar los malentendidos, a menudo encontraban necesario permitir, al menos una vez al año, las peleas tribales a pedradas. El clan se dividía en dos grupos y se enzarzaba en una batalla de todo el día. Y esto por ninguna otra razón que la simple diversión; de verdad disfrutaban peleando.

70:1.7La guerra persiste porque el hombre es humano, evolucionado de un animal, y todos los animales son belicosos. Entre las primeras causas de la guerra estaban:

70:1.81. El hambre, que llevó a las incursiones en busca de alimento. La escasez de tierra siempre ha provocado la guerra, y durante estas luchas las primeras tribus pacíficas fueron prácticamente exterminadas.

70:1.92. La escasez de mujeres — un intento de aliviar la falta de ayuda doméstica. El robo de mujeres siempre ha causado guerras.

70:1.103. La vanidad — el deseo de exhibir la destreza tribal. Los grupos superiores luchaban para imponer su modo de vida a los pueblos inferiores.

70:1.114. Los esclavos — la necesidad de reclutas para las filas del trabajo.

70:1.125. La venganza era el motivo de la guerra cuando una tribu creía que una tribu vecina había causado la muerte de un miembro de la tribu. El duelo continuaba hasta que se traía a casa una cabeza. La guerra de venganza gozó de buena reputación hasta tiempos relativamente modernos.

70:1.136. La recreación — los jóvenes de aquellos primeros tiempos consideraban la guerra como una recreación. Si no surgía un pretexto bueno y suficiente para la guerra, cuando la paz se volvía opresiva, las tribus vecinas acostumbraban salir a un combate semiamistoso para lanzarse a una incursión como en un día de fiesta, para disfrutar de una batalla fingida.

70:1.147. La religión — el deseo de hacer conversos para el culto. Todas las religiones primitivas sancionaron la guerra. Solo en tiempos recientes la religión ha empezado a mirar la guerra con desaprobación. Los primeros sacerdocios estaban, por desgracia, aliados por lo general con el poder militar. Uno de los grandes movimientos por la paz de todas las épocas ha sido el intento de separar la iglesia y el estado.

70:1.15Estas antiguas tribus siempre hacían la guerra por mandato de sus dioses, a instancias de sus jefes o curanderos. Los hebreos creían en un «Dios de las batallas» de ese tipo; y el relato de su incursión contra los madianitas es una narración típica de la crueldad atroz de las antiguas guerras tribales; este asalto, con la matanza de todos los varones y la posterior muerte de todos los niños varones y de todas las mujeres que no eran vírgenes, habría hecho honor a los mores de un jefe tribal de hace doscientos mil años. Y todo esto se ejecutó en el «nombre del Señor Dios de Israel».

70:1.16Este es un relato de la evolución de la sociedad —el desenlace natural de los problemas de las razas—: el hombre que labra su propio destino en la tierra. Tales atrocidades no las instiga la Deidad, a pesar de la tendencia del hombre a cargar la responsabilidad sobre sus dioses.

70:1.17La misericordia militar ha tardado en llegar a la humanidad. Incluso cuando una mujer, Débora, gobernó a los hebreos, persistió la misma crueldad en masa. Su general, en su victoria sobre los gentiles, hizo que «todo el ejército cayera bajo la espada; no quedó ni uno».

70:1.18Muy pronto en la historia de la raza se usaron armas envenenadas. Se practicaron toda clase de mutilaciones. Saúl no dudó en exigir cien prepucios filisteos como la dote que David debía pagar por su hija Mical.

70:1.19Las primeras guerras se libraban entre tribus enteras, pero en tiempos posteriores, cuando dos individuos de tribus diferentes tenían una disputa, en lugar de luchar ambas tribus, los dos contendientes se batían en duelo. También se hizo costumbre que dos ejércitos se jugaran todo al resultado de un combate entre un representante elegido por cada bando, como en el caso de David y Goliat.

70:1.20El primer refinamiento de la guerra fue tomar prisioneros. Después, las mujeres quedaron exentas de las hostilidades, y luego llegó el reconocimiento de los no combatientes. Pronto se desarrollaron castas militares y ejércitos permanentes para seguir el ritmo de la creciente complejidad del combate. A esos guerreros se les prohibió muy pronto relacionarse con mujeres, y las mujeres dejaron de luchar hace mucho tiempo, aunque siempre han alimentado y cuidado a los soldados y los han animado a ir a la batalla.

70:1.21La práctica de declarar la guerra representó un gran progreso. Tales declaraciones de la intención de luchar anunciaban la llegada de un sentido de equidad, y a esto siguió el desarrollo gradual de las reglas de la guerra «civilizada». Muy pronto se hizo costumbre no luchar cerca de lugares religiosos y, más tarde aún, no luchar en ciertos días sagrados. Luego vino el reconocimiento general del derecho de asilo; los fugitivos políticos recibían protección.

70:1.22Así evolucionó gradualmente la guerra desde la primitiva cacería de hombres hasta el sistema algo más ordenado de las naciones «civilizadas» de épocas posteriores. Pero solo lentamente la actitud social de la amistad desplaza a la de la enemistad.

2. El valor social de la guerra

70:2.1En épocas pasadas, una guerra feroz producía cambios sociales y facilitaba la adopción de ideas nuevas que no se habrían dado de forma natural en diez mil años. El terrible precio pagado por estas ventajas determinadas de la guerra fue que la sociedad quedaba arrojada temporalmente de vuelta al salvajismo; la razón civilizada tenía que abdicar. La guerra es una medicina fuerte, muy costosa y sumamente peligrosa; aunque a menudo cura ciertos desórdenes sociales, a veces mata al paciente, destruye la sociedad.

70:2.2La necesidad constante de defensa nacional crea muchos ajustes sociales nuevos y avanzados. La sociedad de hoy disfruta del beneficio de una larga lista de innovaciones útiles que al principio fueron totalmente militares, y le debe incluso a la guerra la danza, una de cuyas primeras formas fue un ejercicio militar.

70:2.3La guerra ha tenido un valor social para las civilizaciones pasadas porque:

70:2.41. Impuso disciplina, obligó a la cooperación.

70:2.52. Premió la fortaleza y el valor.

70:2.63. Fomentó y consolidó el nacionalismo.

70:2.74. Destruyó a los pueblos débiles y no aptos.

70:2.85. Disolvió la ilusión de la igualdad primitiva y estratificó la sociedad de forma selectiva.

70:2.9La guerra ha tenido cierto valor evolutivo y selectivo, pero, como la esclavitud, debe abandonarse algún día a medida que la civilización avance lentamente. Las guerras antiguas fomentaron los viajes y el intercambio cultural; estos fines se cumplen hoy mejor con los métodos modernos de transporte y comunicación. Las guerras antiguas fortalecieron a las naciones, pero las luchas modernas trastornan la cultura civilizada. La guerra antigua tuvo como resultado que se diezmara a los pueblos inferiores; el resultado neto del conflicto moderno es la destrucción selectiva de los mejores linajes humanos. Las primeras guerras fomentaron la organización y la eficiencia, pero estas se han convertido ahora en los objetivos de la industria moderna. Durante las épocas pasadas, la guerra fue un fermento social que empujó hacia adelante a la civilización; este resultado se logra hoy mejor mediante la ambición y la invención. La guerra antigua sostuvo el concepto de un Dios de las batallas, pero al hombre moderno se le ha dicho que Dios es amor. La guerra ha servido a muchos propósitos valiosos en el pasado, ha sido un andamiaje indispensable en la construcción de la civilización, pero está cayendo rápidamente en la bancarrota cultural —incapaz de producir dividendos de beneficio social que guarden alguna proporción con las terribles pérdidas que acompañan a su invocación.

70:2.10En otro tiempo los médicos creían en la sangría como remedio para muchas enfermedades, pero después descubrieron mejores remedios para la mayoría de estos trastornos. Y así, la sangría internacional de la guerra debe sin duda ceder su lugar al descubrimiento de mejores métodos para curar los males de las naciones.

70:2.11Las naciones de Urantia ya han entrado en la gigantesca lucha entre el militarismo nacionalista y el industrialismo, y en muchos aspectos este conflicto es análogo a la lucha milenaria entre el pastor-cazador y el agricultor. Pero si el industrialismo ha de triunfar sobre el militarismo, debe evitar los peligros que lo acechan. Los peligros de la industria naciente en Urantia son:

70:2.121. La fuerte tendencia al materialismo, la ceguera espiritual.

70:2.132. La adoración del poder de la riqueza, la distorsión de los valores.

70:2.143. Los vicios del lujo, la inmadurez cultural.

70:2.154. Los peligros crecientes de la indolencia, la insensibilidad hacia el servicio.

70:2.165. El aumento de una indeseable blandura racial, el deterioro biológico.

70:2.176. La amenaza de una esclavitud industrial estandarizada: el estancamiento de la personalidad. Mientras que el trabajo enaltece, la faena rutinaria y pesada adormece.

70:2.18El militarismo es autocrático y cruel —salvaje—. Fomenta la organización social entre los conquistadores, pero desintegra a los vencidos. El industrialismo es más civilizado y debería llevarse a cabo de modo que promueva la iniciativa y aliente el individualismo. La sociedad debería fomentar la originalidad de todas las maneras posibles.

70:2.19No cometan el error de glorificar la guerra; más bien disciernan lo que ha hecho por la sociedad, para que puedan imaginar con mayor exactitud lo que deben proporcionar sus sustitutos a fin de continuar el avance de la civilización. Y si no se proporcionan sustitutos adecuados, entonces pueden estar seguros de que la guerra continuará por mucho tiempo.

70:2.20El hombre nunca aceptará la paz como un modo normal de vida hasta que se haya convencido cabal y repetidamente de que la paz es lo mejor para su bienestar material, y hasta que la sociedad haya proporcionado con sabiduría sustitutos pacíficos para satisfacer esa tendencia inherente a desatar periódicamente un impulso colectivo destinado a liberar esas emociones y energías siempre acumuladas que pertenecen a las reacciones de autoconservación de la especie humana.

70:2.21Pero, aun de paso, la guerra debería ser honrada como la escuela de experiencia que obligó a una raza de individualistas arrogantes a someterse a una autoridad muy concentrada: un jefe ejecutivo. La guerra al viejo estilo sí seleccionaba a los hombres innatamente grandes para el liderazgo, pero la guerra moderna ya no lo hace. Para descubrir líderes, la sociedad debe volverse ahora hacia las conquistas de la paz: la industria, la ciencia y los logros sociales.

3. Las primeras asociaciones humanas

70:3.1En la sociedad más primitiva, la horda lo es todo; incluso los niños son propiedad común de ella. La familia en evolución desplazó a la horda en la crianza de los hijos, mientras que los clanes y las tribus emergentes ocuparon su lugar como unidad social.

70:3.2El hambre sexual y el amor materno establecen la familia. Pero el verdadero gobierno no aparece hasta que han empezado a formarse grupos superiores a la familia. En los días de la horda, anteriores a la familia, el liderazgo lo ejercían individuos elegidos de manera informal. Los bosquimanos africanos nunca han progresado más allá de esta etapa primitiva; no tienen jefes en la horda.

70:3.3Las familias se unieron por lazos de sangre en clanes, agrupaciones de parientes; y estos evolucionaron después en tribus, comunidades territoriales. La guerra y la presión externa impusieron la organización tribal a los clanes de parentesco, pero fueron el comercio y el intercambio los que mantuvieron unidos a estos grupos tempranos y primitivos con cierto grado de paz interna.

70:3.4La paz de Urantia la promoverán mucho más las organizaciones del comercio internacional que toda la sofistería sentimental de los planes visionarios de paz. Las relaciones comerciales se han visto facilitadas por el desarrollo del lenguaje y por mejores métodos de comunicación, así como por un mejor transporte.

70:3.5La ausencia de una lengua común siempre ha impedido el crecimiento de los grupos de paz, pero el dinero se ha convertido en el lenguaje universal del comercio moderno. La sociedad moderna se mantiene unida en gran parte por el mercado industrial. El afán de ganancia es un poderoso civilizador cuando se le suma el deseo de servir.

70:3.6En las primeras épocas, cada tribu estaba rodeada de círculos concéntricos de miedo y desconfianza crecientes; de ahí que en otro tiempo fuera costumbre matar a todos los extraños, y más tarde esclavizarlos. La antigua idea de la amistad significaba la adopción en el clan; y se creía que la pertenencia al clan sobrevivía a la muerte —uno de los primeros conceptos de la vida eterna.

70:3.7La ceremonia de adopción consistía en beber cada uno la sangre del otro. En algunos grupos se intercambiaba saliva en lugar de beber sangre, y este es el origen antiguo de la práctica del beso social. Y todas las ceremonias de asociación, fueran de matrimonio o de adopción, terminaban siempre con un banquete.

70:3.8En tiempos posteriores se usaba sangre diluida en vino tinto, y con el tiempo se bebía solo vino para sellar la ceremonia de adopción, que se simbolizaba al chocar las copas de vino y se consumaba al tragar la bebida. Los hebreos emplearon una forma modificada de esta ceremonia de adopción. Sus antepasados árabes usaban el juramento hecho mientras la mano del candidato descansaba sobre el órgano generador del nativo de la tribu. Los hebreos trataban a los extranjeros adoptados con bondad y fraternidad. «El extranjero que habite con ustedes será como uno nacido entre ustedes, y lo amarán como a ustedes mismos».

70:3.9La «amistad de huésped» era una relación de hospitalidad temporal. Cuando los huéspedes que estaban de visita partían, se rompía un plato por la mitad, y se daba un pedazo al amigo que se marchaba para que le sirviera como presentación adecuada ante un tercero que pudiera llegar en una visita posterior. Era costumbre que los huéspedes pagaran su estancia contando historias de sus viajes y aventuras. Los narradores de los tiempos antiguos se hicieron tan populares que los mores terminaron por prohibirles actuar durante las temporadas de caza o de cosecha.

70:3.10Los primeros tratados de paz fueron los «lazos de sangre». Los embajadores de paz de dos tribus en guerra se reunían, se presentaban sus respetos y luego procedían a pincharse la piel hasta que sangraba; tras lo cual se chupaban la sangre el uno al otro y declaraban la paz.

70:3.11Las primeras misiones de paz consistían en delegaciones de hombres que llevaban a sus doncellas escogidas para la satisfacción sexual de sus antiguos enemigos, y el apetito sexual se usaba para combatir el impulso de la guerra. La tribu así honrada devolvía la visita, con su ofrenda de doncellas; tras lo cual la paz quedaba firmemente establecida. Y pronto se aprobaron los matrimonios mixtos entre las familias de los jefes.

4. Clanes y tribus

70:4.1El primer grupo de paz fue la familia, luego el clan, la tribu y, más tarde, la nación, que con el tiempo se convirtió en el estado territorial moderno. El hecho de que los grupos de paz actuales se hayan extendido desde hace mucho tiempo más allá de los lazos de sangre hasta abarcar naciones es muy alentador, a pesar de que las naciones de Urantia aún gastan sumas enormes en preparativos de guerra.

70:4.2Los clanes eran grupos de lazos de sangre dentro de la tribu, y debían su existencia a ciertos intereses comunes, tales como:

70:4.31. Remontar el origen a un antepasado común.

70:4.42. La lealtad a un tótem religioso común.

70:4.53. Hablar el mismo dialecto.

70:4.64. Compartir un lugar común de residencia.

70:4.75. Temer a los mismos enemigos.

70:4.86. Haber tenido una experiencia militar común.

70:4.9Los cabezas de los clanes estaban siempre subordinados al jefe tribal, y los primeros gobiernos tribales eran una confederación poco rígida de clanes. Los aborígenes australianos nunca desarrollaron una forma tribal de gobierno.

70:4.10Los jefes de paz de los clanes gobernaban por lo general a través de la línea materna; los jefes de guerra tribales establecieron la línea paterna. Las cortes de los jefes tribales y de los primeros reyes estaban formadas por los cabezas de los clanes, a quienes era costumbre invitar a la presencia del rey varias veces al año. Esto le permitía vigilarlos y asegurar mejor su cooperación. Los clanes cumplieron un propósito valioso en el autogobierno local, pero retrasaron mucho el crecimiento de naciones grandes y fuertes.

5. Los comienzos del gobierno

70:5.1Toda institución humana tuvo un comienzo, y el gobierno civil es producto de la evolución progresiva tanto como lo son el matrimonio, la industria y la religión. De los primeros clanes y de las tribus primitivas se desarrollaron gradualmente los órdenes sucesivos de gobierno humano que han venido y se han ido hasta llegar a esas formas de regulación social y civil que caracterizan el segundo tercio del siglo veinte.

70:5.2Con la aparición gradual de las unidades familiares, los fundamentos del gobierno se establecieron en la organización del clan, la agrupación de familias consanguíneas. El primer cuerpo de gobierno verdadero fue el consejo de los ancianos. Este grupo regulador estaba compuesto por hombres viejos que se habían distinguido de alguna manera eficiente. Incluso el hombre bárbaro apreció pronto la sabiduría y la experiencia, y siguió una larga era de dominio de los ancianos. Este reinado de la oligarquía de la edad se convirtió gradualmente en la idea patriarcal.

70:5.3En el primitivo consejo de los ancianos residía el potencial de todas las funciones de gobierno: ejecutiva, legislativa y judicial. Cuando el consejo interpretaba los mores vigentes, era un tribunal; cuando establecía nuevos modos de uso social, era un órgano legislativo; en la medida en que se hacían cumplir tales decretos y disposiciones, era el ejecutivo. El presidente del consejo fue uno de los precursores del posterior jefe tribal.

70:5.4Algunas tribus tenían consejos femeninos, y de vez en cuando muchas tribus tuvieron mujeres como gobernantes. Ciertas tribus del hombre rojo conservaron la enseñanza de Onamonalonton al seguir la regla unánime del «consejo de siete».

70:5.5A la humanidad le ha costado aprender que ni la paz ni la guerra pueden dirigirse mediante una sociedad de debate. Las «deliberaciones» primitivas rara vez fueron útiles. La raza aprendió pronto que un ejército dirigido por un grupo de cabezas de clan no tenía ninguna posibilidad frente a un ejército fuerte de un solo hombre. La guerra siempre ha sido hacedora de reyes.

70:5.6Al principio, los jefes de guerra se elegían solo para el servicio militar, y renunciaban a parte de su autoridad en tiempos de paz, cuando sus deberes eran de naturaleza más social. Pero poco a poco empezaron a invadir los intervalos de paz, con la tendencia a seguir gobernando de una guerra a la siguiente. A menudo se encargaban de que una guerra no tardara demasiado en seguir a otra. A estos primeros señores de la guerra no les gustaba la paz.

70:5.7En tiempos posteriores, algunos jefes se elegían para algo distinto del servicio militar, y se los seleccionaba por un físico poco común o por capacidades personales sobresalientes. Los hombres rojos tenían a menudo dos clases de jefes: los sachems, o jefes de paz, y los jefes de guerra hereditarios. Los gobernantes de paz eran también jueces y maestros.

70:5.8Algunas comunidades primitivas estaban gobernadas por curanderos, que a menudo actuaban como jefes. Un mismo hombre actuaba como sacerdote, médico y jefe ejecutivo. Con bastante frecuencia, las primeras insignias reales habían sido en su origen los símbolos o emblemas de la vestimenta sacerdotal.

70:5.9Y fue mediante estos pasos como la rama ejecutiva del gobierno surgió gradualmente. Los consejos de clan y de tribu continuaron con una función consultiva y como precursores de las ramas legislativa y judicial, que aparecieron más tarde. En África, hoy, todas estas formas de gobierno primitivo existen de hecho entre las diversas tribus.

6. El gobierno monárquico

70:6.1El gobierno eficaz del estado solo llegó con la aparición de un jefe con plena autoridad ejecutiva. El hombre descubrió que un gobierno eficaz solo podía obtenerse confiriendo el poder a una personalidad, no dotando a una idea.

70:6.2La realeza surgió de la idea de la autoridad familiar o de la riqueza. Cuando un reyezuelo patriarcal se convertía en un verdadero rey, a veces se le llamaba «padre de su pueblo». Más tarde se pensó que los reyes descendían de héroes. Y todavía más adelante, la realeza se hizo hereditaria, debido a la creencia en el origen divino de los reyes.

70:6.3La realeza hereditaria evitó la anarquía que antes había causado tantos estragos entre la muerte de un rey y la elección de un sucesor. La familia tenía un jefe biológico; el clan, un líder natural elegido; la tribu, y más tarde el estado, no tenía un líder natural, y esta fue una razón más para hacer hereditarios a los jefes-reyes. La idea de las familias reales y de la aristocracia se basó también en los mores de la «propiedad del nombre» en los clanes.

70:6.4Con el tiempo, la sucesión de los reyes se consideró sobrenatural, y se pensaba que la sangre real se remontaba a los tiempos del personal materializado del Príncipe Caligastia. Así, los reyes se convirtieron en personalidades fetiche y fueron temidos en exceso, y se adoptó una forma especial de lenguaje para el uso de la corte. Incluso en tiempos recientes se creía que el toque de los reyes curaba las enfermedades, y algunos pueblos de Urantia aún consideran que sus gobernantes tuvieron un origen divino.

70:6.5El primitivo rey fetiche se mantenía a menudo apartado; se le consideraba demasiado sagrado para ser visto, excepto en los días de fiesta y en los días sagrados. Por lo común se elegía a un representante para que lo personificara, y este es el origen de los primeros ministros. El primer miembro del gabinete fue un administrador de alimentos; otros siguieron pronto. Los gobernantes nombraron pronto representantes que se encargaran del comercio y de la religión; y el desarrollo de un gabinete fue un paso directo hacia la despersonalización de la autoridad ejecutiva. Estos ayudantes de los primeros reyes se convirtieron en la nobleza aceptada, y la esposa del rey se elevó gradualmente a la dignidad de reina a medida que las mujeres llegaron a ser tenidas en mayor estima.

70:6.6Los gobernantes sin escrúpulos obtuvieron gran poder con el descubrimiento del veneno. La primitiva magia de la corte era diabólica; los enemigos del rey morían pronto. Pero incluso el tirano más despótico estaba sujeto a algunas restricciones; lo frenaba al menos el miedo siempre presente al asesinato. Los curanderos, los brujos y los sacerdotes siempre han sido un poderoso freno para los reyes. Más tarde, los terratenientes, la aristocracia, ejercieron una influencia moderadora. Y una y otra vez los clanes y las tribus simplemente se alzaban y derrocaban a sus déspotas y tiranos. A los gobernantes depuestos, cuando eran condenados a muerte, se les daba a menudo la opción de suicidarse, lo cual dio origen a la antigua moda social del suicidio en ciertas circunstancias.

7. Clubes primitivos y sociedades secretas

70:7.1El parentesco de sangre determinó los primeros grupos sociales; la asociación amplió el clan de parentesco. El matrimonio mixto fue el siguiente paso en la ampliación del grupo, y la tribu compleja resultante fue el primer cuerpo político verdadero. El siguiente avance en el desarrollo social fue la evolución de los cultos religiosos y de los clubes políticos. Estos aparecieron primero como sociedades secretas y al principio eran totalmente religiosos; más tarde se volvieron reguladores. Al principio fueron clubes de hombres; después aparecieron grupos de mujeres. Pronto se dividieron en dos clases: sociopolíticos y religioso-místicos.

70:7.2Hubo muchas razones para el secreto de estas sociedades, tales como:

70:7.31. El miedo a incurrir en el desagrado de los gobernantes por la violación de algún tabú.

70:7.42. Para practicar ritos religiosos minoritarios.

70:7.53. Con el propósito de conservar valiosos secretos de «espíritu» o de oficio.

70:7.64. Para disfrutar de algún encanto o magia especial.

70:7.7El secreto mismo de estas sociedades confería a todos sus miembros el poder del misterio sobre el resto de la tribu. El secreto también atrae a la vanidad; los iniciados eran la aristocracia social de su tiempo. Después de la iniciación, los muchachos cazaban con los hombres, mientras que antes habían recogido vegetales con las mujeres. Y era la humillación suprema, una deshonra tribal, no superar las pruebas de la pubertad y verse así obligado a quedarse fuera de la morada de los hombres con las mujeres y los niños, y ser considerado afeminado. Además, a los no iniciados no se les permitía casarse.

70:7.8Los pueblos primitivos enseñaron muy pronto a sus jóvenes adolescentes el control sexual. Se hizo costumbre separar a los muchachos de sus padres desde la pubertad hasta el matrimonio, y su educación y formación se confiaban a las sociedades secretas de hombres. Y una de las funciones principales de estos clubes era mantener el control de los jóvenes adolescentes, para impedir así los hijos ilegítimos.

70:7.9La prostitución comercializada comenzó cuando estos clubes de hombres pagaron dinero por el uso de mujeres de otras tribus. Pero los grupos anteriores estaban notablemente libres de relajación sexual.

70:7.10La ceremonia de iniciación de la pubertad duraba por lo general cinco años. En estas ceremonias entraban mucha autotortura y muchos cortes dolorosos. La circuncisión se practicó primero como rito de iniciación en una de estas fraternidades secretas. Las marcas tribales se cortaban en el cuerpo como parte de la iniciación de la pubertad; el tatuaje se originó como una insignia de pertenencia de ese tipo. Tal tortura, junto con muchas privaciones, tenía por objeto endurecer a estos jóvenes, inculcarles la realidad de la vida y de sus inevitables penalidades. Este propósito lo cumplen mejor los juegos atléticos y las contiendas físicas que aparecieron más tarde.

70:7.11Pero las sociedades secretas sí buscaban mejorar la moral de los adolescentes; uno de los propósitos principales de las ceremonias de la pubertad era inculcar al muchacho que debía dejar en paz a las esposas de otros hombres.

70:7.12Después de estos años de disciplina y formación rigurosas, y justo antes del matrimonio, a los jóvenes se les concedía por lo general un breve período de ocio y libertad, tras el cual volvían para casarse y someterse de por vida a los tabúes tribales. Y esta antigua costumbre ha continuado hasta los tiempos modernos como la necia idea de «hacer locuras de juventud».

70:7.13Muchas tribus posteriores aprobaron la formación de clubes secretos de mujeres, cuyo propósito era preparar a las muchachas adolescentes para ser esposas y madres. Después de la iniciación, las muchachas podían casarse y se les permitía asistir a la «exhibición de novias», la fiesta de presentación en sociedad de aquellos días. Pronto surgieron órdenes de mujeres comprometidas a no casarse.

70:7.14Pronto aparecieron clubes no secretos, cuando grupos de hombres solteros y grupos de mujeres sin compromiso formaron sus propias organizaciones separadas. Estas asociaciones fueron en realidad las primeras escuelas. Y aunque los clubes de hombres y de mujeres solían perseguirse mutuamente, algunas tribus avanzadas, tras el contacto con los maestros de Dalamatia, experimentaron con la coeducación, con internados para ambos sexos.

70:7.15Las sociedades secretas contribuyeron a formar castas sociales sobre todo por el carácter misterioso de sus iniciaciones. Los miembros de estas sociedades usaron primero máscaras para ahuyentar a los curiosos de sus ritos de duelo —la adoración de los antepasados. Más tarde, este ritual se convirtió en una seudosesión espiritista en la que se decía que aparecían fantasmas. Las antiguas sociedades del «nuevo nacimiento» usaban señas y empleaban un lenguaje secreto especial; también renunciaban a ciertos alimentos y bebidas. Actuaban como policía nocturna y, por lo demás, cumplían funciones en una amplia gama de actividades sociales.

70:7.16Todas las asociaciones secretas imponían un juramento, exigían reserva y enseñaban a guardar secretos. Estas órdenes intimidaban y controlaban a las turbas; también actuaban como sociedades de vigilancia, y así practicaban la ley de Lynch. Fueron los primeros espías cuando las tribus estaban en guerra y la primera policía secreta en tiempos de paz. Lo mejor de todo es que mantenían en vilo a los reyes sin escrúpulos. Para contrarrestarlas, los reyes fomentaron su propia policía secreta.

70:7.17Estas sociedades dieron origen a los primeros partidos políticos. El primer gobierno de partido fue «los fuertes» contra «los débiles». En tiempos antiguos, un cambio de administración solo se producía tras una guerra civil, prueba abundante de que los débiles se habían vuelto fuertes.

70:7.18Los comerciantes empleaban estos clubes para cobrar deudas, y los gobernantes para recaudar impuestos. La tributación ha sido una larga lucha, y una de sus primeras formas fue el diezmo, una décima parte de la caza o del botín. Los impuestos se cobraron en su origen para mantener la casa del rey, pero se descubrió que eran más fáciles de recaudar cuando se disfrazaban de ofrenda para el sostenimiento del servicio del templo.

70:7.19Con el tiempo, estas asociaciones secretas se convirtieron en las primeras organizaciones benéficas y más tarde evolucionaron en las primeras sociedades religiosas —las precursoras de las iglesias. Por último, algunas de estas sociedades se volvieron intertribales: las primeras fraternidades internacionales.

8. Las clases sociales

70:8.1Que surjan clases sociales lo garantiza la desigualdad mental y física de los seres humanos. Solo los mundos más primitivos y los más avanzados carecen de estratos sociales. Una civilización en sus albores todavía no ha empezado a diferenciar los niveles sociales, en tanto que un mundo establecido en luz y vida ha borrado en gran medida esas divisiones de la humanidad, tan propias de todas las etapas evolutivas intermedias.

70:8.2A medida que la sociedad salía del salvajismo hacia la barbarie, sus integrantes humanos tendieron a agruparse en clases por las razones generales que siguen:

70:8.31. Naturales — el contacto, el parentesco y el matrimonio; el sexo, la edad y la sangre—el vínculo de parentesco con el jefe—sirvieron de base a las primeras distinciones sociales.

70:8.42. Personales — el reconocimiento de la capacidad, la resistencia, la habilidad y la fortaleza; seguido pronto por el reconocimiento del dominio del lenguaje, el conocimiento y la inteligencia general.

70:8.53. El azar — la guerra y la emigración dieron como resultado la separación de los grupos humanos. La evolución de las clases recibió una poderosa influencia de la conquista, la relación del vencedor con el vencido, mientras que la esclavitud produjo la primera división general de la sociedad en libres y siervos.

70:8.64. Económicas — ricos y pobres. La riqueza y la posesión de esclavos fueron una base genética para una clase de la sociedad.

70:8.75. Geográficas — surgieron clases a raíz del asentamiento urbano o rural. La ciudad y el campo han contribuido respectivamente a la diferenciación del pastor-agricultor y del comerciante-industrial, con sus puntos de vista y sus reacciones divergentes.

70:8.86. Sociales — las clases se han formado gradualmente según la estimación popular del valor social de los diferentes grupos. Entre las primeras divisiones de este tipo estaban las demarcaciones entre sacerdotes-maestros, gobernantes-guerreros, capitalistas-comerciantes, trabajadores comunes y esclavos. El esclavo nunca podía convertirse en capitalista, aunque a veces el asalariado podía optar por unirse a las filas capitalistas.

70:8.97. Vocacionales — a medida que se multiplicaban las ocupaciones, tendían a establecer castas y gremios. Los trabajadores se dividieron en tres grupos: las clases profesionales, que incluían a los curanderos, luego los trabajadores especializados y, tras ellos, los peones no especializados.

70:8.108. Religiosas — los primeros clubes de culto produjeron sus propias clases dentro de los clanes y las tribus, y la piedad y el misticismo de los sacerdotes las han perpetuado durante mucho tiempo como un grupo social separado.

70:8.119. Raciales — la presencia de dos o más razas dentro de una nación o unidad territorial dada produce por lo general castas de color. El sistema de castas original de la India se basaba en el color, como el del Egipto primitivo.

70:8.1210. De edad — juventud y madurez. Entre las tribus, el muchacho permanecía bajo el cuidado vigilante de su padre mientras el padre vivía, mientras que la muchacha quedaba al cuidado de su madre hasta casarse.

70:8.13Las clases sociales flexibles y cambiantes son indispensables para una civilización en evolución, pero cuando la clase se convierte en casta, cuando los niveles sociales se petrifican, el aumento de la estabilidad social se compra con la disminución de la iniciativa personal. La casta social resuelve el problema de encontrar el propio lugar en la industria, pero también recorta de forma drástica el desarrollo individual y prácticamente impide la cooperación social.

70:8.14Las clases en la sociedad, al haberse formado de manera natural, persistirán hasta que el hombre logre gradualmente su supresión evolutiva mediante el manejo inteligente de los recursos biológicos, intelectuales y espirituales de una civilización que progresa, tales como:

70:8.151. La renovación biológica de los linajes raciales —la eliminación selectiva de las estirpes humanas inferiores. Esto tenderá a erradicar muchas desigualdades mortales.

70:8.162. La formación educativa de la mayor capacidad cerebral que surgirá de tal mejora biológica.

70:8.173. La vivificación religiosa de los sentimientos de parentesco y fraternidad mortales.

70:8.18Pero estas medidas solo pueden dar sus verdaderos frutos en los lejanos milenios del futuro, aunque mucha mejora social resultará de inmediato del manejo inteligente, sabio y paciente de estos factores de aceleración del progreso cultural. La religión es la poderosa palanca que eleva la civilización desde el caos, pero es impotente sin el punto de apoyo de una mente sana y normal que descanse firmemente sobre una herencia sana y normal.

9. Los derechos humanos

70:9.1La naturaleza no confiere derechos al hombre, solo la vida y un mundo en el que vivirla. La naturaleza ni siquiera confiere el derecho a vivir, como podría deducirse al considerar lo que probablemente sucedería si un hombre desarmado se encontrara cara a cara con un tigre hambriento en el bosque primitivo. El don principal de la sociedad al hombre es la seguridad.

70:9.2Poco a poco la sociedad hizo valer sus derechos y, en el presente, son:

70:9.31. La garantía del suministro de alimentos.

70:9.42. La defensa militar —la seguridad mediante la preparación.

70:9.53. La preservación de la paz interna —la prevención de la violencia personal y del desorden social.

70:9.64. El control sexual —el matrimonio, la institución de la familia.

70:9.75. La propiedad —el derecho a poseer.

70:9.86. El fomento de la competencia individual y de grupo.

70:9.97. La provisión para educar y formar a la juventud.

70:9.108. La promoción del comercio y del intercambio —el desarrollo industrial.

70:9.119. La mejora de las condiciones y de la remuneración del trabajo.

70:9.1210. La garantía de que las prácticas religiosas sean libres, con el fin de que todas estas otras actividades sociales puedan quedar enaltecidas al adquirir una motivación espiritual.

70:9.13Cuando los derechos son tan antiguos que se desconoce su origen, a menudo se los llama derechos naturales. Pero los derechos humanos no son en realidad naturales; son enteramente sociales. Son relativos y cambian sin cesar, y no son más que las reglas del juego —ajustes reconocidos de las relaciones que gobiernan los fenómenos siempre cambiantes de la competencia humana.

70:9.14Lo que en una época puede considerarse de derecho puede no considerarse así en otra. La supervivencia de grandes cantidades de defectuosos y degenerados no se debe a que tengan algún derecho natural a estorbar así a la civilización del siglo veinte, sino simplemente a que la sociedad de la época, los mores, así lo decreta.

70:9.15En la Edad Media europea se reconocían pocos derechos humanos; entonces todo hombre pertenecía a otro, y los derechos eran solo privilegios o favores concedidos por el estado o la iglesia. Y la rebelión contra este error fue igualmente errónea, pues llevó a la creencia de que todos los hombres nacen iguales.

70:9.16Los débiles y los inferiores siempre han reclamado la igualdad de derechos; siempre han insistido en que el estado obligue a los fuertes y superiores a satisfacer sus necesidades y a compensar de otras maneras esas deficiencias que con demasiada frecuencia son el resultado natural de su propia indiferencia e indolencia.

70:9.17Pero este ideal de igualdad es hijo de la civilización; no se encuentra en la naturaleza. Incluso la cultura misma demuestra de manera concluyente la desigualdad inherente de los hombres por su muy desigual capacidad para ella. La puesta en práctica repentina y no evolutiva de una supuesta igualdad natural haría retroceder rápidamente al hombre civilizado a los toscos usos de las épocas primitivas. La sociedad no puede ofrecer derechos iguales a todos, pero puede prometer administrar los derechos variables de cada uno con equidad y ecuanimidad. Es asunto y deber de la sociedad proporcionar al hijo de la naturaleza una oportunidad justa y pacífica de buscar su automantenimiento, participar en su autoperpetuación y, al mismo tiempo, disfrutar de cierta medida de autogratificación; la suma de las tres constituye la felicidad humana.

10. La evolución de la justicia

70:10.1La justicia natural es una teoría hecha por el hombre; no es una realidad. En la naturaleza, la justicia es puramente teórica, una ficción por completo. La naturaleza solo proporciona una clase de justicia —la conformidad inevitable de los resultados con las causas.

70:10.2La justicia, tal como la concibe el hombre, significa obtener los propios derechos y, por tanto, ha sido cuestión de evolución progresiva. El concepto de justicia bien puede ser constitutivo en una mente dotada de espíritu, pero no surge plenamente formado a la existencia en los mundos del espacio.

70:10.3El hombre primitivo atribuía todos los fenómenos a una persona. En caso de muerte, el salvaje no preguntaba qué lo había matado, sino ¿quién? Por eso no se reconocía el homicidio accidental, y en el castigo del crimen se desatendía por completo el motivo del criminal; el juicio se dictaba de acuerdo con el daño causado.

70:10.4En la sociedad primitiva más temprana, la opinión pública actuaba directamente; no se necesitaban funcionarios de la ley. No había privacidad en la vida primitiva. Los vecinos de un hombre eran responsables de su conducta; de ahí su derecho a entrometerse en sus asuntos personales. La sociedad se regulaba según la teoría de que los miembros del grupo debían tener interés en la conducta de cada individuo, y cierto grado de control sobre ella.

70:10.5Muy pronto se creyó que los fantasmas administraban la justicia por medio de los curanderos y los sacerdotes; esto convirtió a estas órdenes en los primeros detectores del crimen y funcionarios de la ley. Sus primeros métodos para detectar el crimen consistían en someter a ordalías de veneno, fuego y dolor. Estas ordalías salvajes no eran más que técnicas toscas de arbitraje; no resolvían necesariamente una disputa con justicia. Por ejemplo: cuando se administraba veneno, si el acusado vomitaba, era inocente.

70:10.6El Antiguo Testamento registra una de estas ordalías, una prueba de culpa conyugal: si un hombre sospechaba que su esposa le era infiel, la llevaba ante el sacerdote y exponía sus sospechas, tras lo cual el sacerdote preparaba un brebaje compuesto de agua santa y barreduras del suelo del templo. Tras la debida ceremonia, que incluía maldiciones amenazantes, se obligaba a la esposa acusada a beber la repugnante poción. Si era culpable, «el agua que causa la maldición entrará en ella y se volverá amarga, y su vientre se hinchará, y sus muslos se pudrirán, y la mujer será maldita en medio de su pueblo». Si por casualidad alguna mujer podía beber este inmundo trago sin mostrar síntomas de enfermedad física, quedaba absuelta de los cargos que había hecho su marido celoso.

70:10.7Casi todas las tribus en evolución practicaron en un momento u otro estos métodos atroces de detección del crimen. El duelo es una supervivencia moderna del juicio por ordalía.

70:10.8No es de extrañar que los hebreos y otras tribus semicivilizadas practicaran tales técnicas primitivas de administración de justicia hace tres mil años, pero es sumamente asombroso que hombres pensantes conservaran después semejante reliquia de barbarie dentro de las páginas de una colección de escritos sagrados. El pensamiento reflexivo debería dejar claro que ningún ser divino dio jamás al hombre mortal unas instrucciones tan injustas acerca de la detección y el juicio de una sospecha de infidelidad conyugal.

70:10.9La sociedad adoptó pronto la actitud de devolver el golpe propia de la represalia: ojo por ojo, vida por vida. Todas las tribus en evolución reconocieron este derecho de venganza de sangre. La venganza se convirtió en el fin de la vida primitiva, pero desde entonces la religión ha modificado mucho estas antiguas prácticas tribales. Los maestros de la religión revelada siempre han proclamado: «“Mía es la venganza”, dice el Señor». En los primeros tiempos, la muerte por venganza no era del todo distinta de los asesinatos actuales con el pretexto de la ley no escrita.

70:10.10El suicidio era un modo común de represalia. Si alguien no podía vengarse en vida, moría con la creencia de que, como fantasma, podría volver y descargar su ira sobre su enemigo. Y como esta creencia era muy general, la amenaza de suicidarse en la puerta de un enemigo bastaba por lo general para hacerlo ceder. El hombre primitivo no tenía la vida en mucha estima; el suicidio por nimiedades era común, pero las enseñanzas de los dalamatianos redujeron mucho esta costumbre, mientras que en tiempos más recientes el ocio, las comodidades, la religión y la filosofía se han unido para hacer la vida más dulce y más deseable. Las huelgas de hambre son, sin embargo, un análogo moderno de este antiguo método de represalia.

70:10.11Una de las primeras formulaciones de la ley tribal avanzada tuvo que ver con la asunción de la venganza de sangre como asunto de la tribu. Pero, por extraño que parezca, incluso entonces un hombre podía matar a su esposa sin castigo con tal de que hubiera pagado completamente por ella. Los esquimales de hoy, sin embargo, aún dejan que la pena por un crimen, incluso por asesinato, la decrete y la aplique la familia agraviada.

70:10.12Otro avance fue la imposición de multas por las violaciones de los tabúes, el establecimiento de penas. Estas multas constituyeron los primeros ingresos públicos. También se puso de moda la práctica de pagar el «precio de la sangre» como sustituto de la venganza de sangre. Tales indemnizaciones se pagaban por lo general en mujeres o ganado; pasó mucho tiempo antes de que se fijaran multas efectivas, compensaciones en dinero, como castigo del crimen. Y como la idea del castigo era en esencia una compensación, todo, incluida la vida humana, llegó con el tiempo a tener un precio que podía pagarse como indemnización. Los hebreos fueron los primeros en abolir la práctica de pagar el precio de la sangre. Moisés enseñó que «no aceptarán compensación por la vida de un asesino, que es culpable de muerte; ciertamente se le dará muerte».

70:10.13Así, la justicia la impartió primero la familia, luego el clan y más tarde la tribu. La administración de la verdadera justicia data del momento en que se quitó la venganza a los grupos privados y de parientes y se puso en manos del grupo social, el estado.

70:10.14El castigo de quemar vivo fue en otro tiempo una práctica común. Lo reconocieron muchos gobernantes antiguos, entre ellos Hammurabi y Moisés; este último ordenó que muchos crímenes, en particular los de grave naturaleza sexual, se castigaran con la hoguera. Si «la hija de un sacerdote» u otro ciudadano principal se entregaba a la prostitución pública, era costumbre hebrea «quemarla en el fuego».

70:10.15La traición —la «venta» o entrega de los propios compañeros de tribu— fue el primer crimen capital. El robo de ganado se castigaba en todas partes con la muerte sumaria, e incluso hace poco el robo de caballos se ha castigado de igual manera. Pero con el paso del tiempo se aprendió que la severidad del castigo no era un medio tan valioso de disuadir del crimen como su certeza y su rapidez.

70:10.16Cuando la sociedad no castiga los crímenes, el resentimiento del grupo se manifiesta por lo general como ley de Lynch; la provisión del santuario era un medio de escapar de esta ira repentina del grupo. El linchamiento y el duelo representan la falta de voluntad del individuo para entregar al estado la reparación privada.

11. Leyes y tribunales

70:11.1Es tan difícil trazar distinciones claras entre los mores y las leyes como indicar exactamente cuándo, al amanecer, a la noche le sucede el día. Los mores son leyes y reglamentos de policía en formación. Cuando están establecidos desde hace mucho, los mores indefinidos tienden a cristalizar en leyes precisas, reglamentos concretos y convenciones sociales bien definidas.

70:11.2La ley es siempre al principio negativa y prohibitiva; en las civilizaciones que avanzan se vuelve cada vez más positiva y directiva. La sociedad primitiva actuaba negativamente: concedía al individuo el derecho a vivir al imponer a todos los demás el mandato «no matarás». Toda concesión de derechos o de libertad al individuo implica una reducción de las libertades de todos los demás, y esto se lleva a cabo mediante el tabú, la ley primitiva. Toda la idea del tabú es en sí negativa, pues la sociedad primitiva era totalmente negativa en su organización, y la primitiva administración de justicia consistía en hacer cumplir los tabúes. Pero en su origen estas leyes se aplicaban solo a los compañeros de tribu, como lo ilustran los hebreos de épocas posteriores, que tenían un código ético diferente para tratar con los gentiles.

70:11.3El juramento se originó en los días de Dalamatia en un esfuerzo por hacer más veraz el testimonio. Tales juramentos consistían en pronunciar una maldición sobre uno mismo. Antes, ningún individuo testificaba contra su grupo natal.

70:11.4El crimen era un ataque a los mores tribales, el pecado era la transgresión de aquellos tabúes que gozaban de la sanción de los fantasmas, y hubo una larga confusión por no separar el crimen del pecado.

70:11.5El interés propio estableció el tabú contra el homicidio, la sociedad lo santificó como mores tradicionales, mientras que la religión consagró la costumbre como ley moral, y así las tres conspiraron para hacer la vida humana más segura y sagrada. La sociedad no habría podido mantenerse unida en los primeros tiempos si los derechos no hubieran tenido la sanción de la religión; la superstición fue la fuerza policial moral y social de las largas épocas evolutivas. Todos los antiguos afirmaban que sus viejas leyes, los tabúes, las habían dado los dioses a sus antepasados.

70:11.6La ley es un registro codificado de una larga experiencia humana, la opinión pública cristalizada y legalizada. Los mores fueron la materia prima de la experiencia acumulada a partir de la cual mentes rectoras posteriores formularon las leyes escritas. El juez antiguo no tenía leyes. Cuando dictaba una decisión, decía simplemente: «Es la costumbre».

70:11.7La referencia a los precedentes en las decisiones judiciales representa el esfuerzo de los jueces por adaptar las leyes escritas a las condiciones cambiantes de la sociedad. Esto permite una adaptación progresiva a las condiciones sociales que se alteran, combinada con la fuerza imponente de la continuidad tradicional.

70:11.8Las disputas por la propiedad se resolvían de muchas maneras, tales como:

70:11.91. Destruyendo la propiedad en disputa.

70:11.102. Por la fuerza —los contendientes peleaban hasta el final.

70:11.113. Por arbitraje —un tercero decidía.

70:11.124. Por apelación a los ancianos —más tarde a los tribunales.

70:11.13Los primeros tribunales fueron combates a puñetazos reglamentados; los jueces eran meros árbitros o jueces de campo. Se encargaban de que la pelea se llevara a cabo según las reglas aprobadas. Al entrar en un combate judicial, cada parte hacía un depósito ante el juez para pagar las costas y la multa después de que una hubiera sido derrotada por la otra. «La fuerza seguía siendo el derecho». Más tarde, los argumentos verbales sustituyeron a los golpes físicos.

70:11.14Toda la idea de la justicia primitiva no era tanto ser justa como poner fin a la contienda y así impedir el desorden público y la violencia privada. Pero el hombre primitivo no se resentía tanto de lo que hoy se consideraría una injusticia; se daba por sentado que quienes tenían el poder lo usarían de forma egoísta. Sin embargo, el estado de cualquier civilización puede determinarse con mucha exactitud por la minuciosidad y la equidad de sus tribunales y por la integridad de sus jueces.

12. La asignación de la autoridad civil

70:12.1La gran lucha en la evolución del gobierno ha tenido que ver con la concentración del poder. Los administradores del universo han aprendido por experiencia que los pueblos evolutivos de los mundos habitados se regulan mejor mediante el tipo representativo de gobierno civil cuando se mantiene un equilibrio adecuado de poder entre las ramas ejecutiva, legislativa y judicial, bien coordinadas.

70:12.2Mientras que la autoridad primitiva se basaba en la fuerza, el poder físico, el gobierno ideal es el sistema representativo en el que el liderazgo se basa en la capacidad, pero en los días de la barbarie había demasiada guerra para permitir que el gobierno representativo funcionara con eficacia. En la larga lucha entre la división de la autoridad y la unidad de mando, ganó el dictador. Los poderes tempranos y difusos del consejo primitivo de los ancianos se concentraron gradualmente en la persona del monarca absoluto. Después de la llegada de los verdaderos reyes, los grupos de ancianos persistieron como cuerpos consultivos casi legislativo-judiciales; más tarde aparecieron asambleas legislativas de rango coordinado y, con el tiempo, se establecieron tribunales supremos de juicio separados de las asambleas legislativas.

70:12.3El rey era el ejecutor de los mores, la ley original o no escrita. Más tarde hizo cumplir las disposiciones legislativas, la cristalización de la opinión pública. Una asamblea popular como expresión de la opinión pública, aunque tardó en aparecer, marcó un gran avance social.

70:12.4Los primeros reyes estaban muy restringidos por los mores —por la tradición o la opinión pública. En tiempos recientes, algunas naciones de Urantia han codificado estos mores en bases documentales para el gobierno.

70:12.5Los mortales de Urantia tienen derecho a la libertad; deberían crear sus sistemas de gobierno; deberían adoptar sus constituciones u otras cartas de autoridad civil y de procedimiento administrativo. Y una vez hecho esto, deberían elegir a sus semejantes más competentes y dignos como jefes ejecutivos. Como representantes en la rama legislativa deberían elegir solo a aquellos que estén capacitados intelectual y moralmente para cumplir responsabilidades tan sagradas. Como jueces de sus altos y supremos tribunales solo debería elegirse a aquellos que estén dotados de capacidad natural y a quienes una experiencia plena haya hecho sabios.

70:12.6Si los hombres quieren mantener su libertad, deben, después de haber elegido su carta de libertad, proveer a su interpretación sabia, inteligente y valiente, a fin de que se impidan:

70:12.71. La usurpación de un poder injustificado por la rama ejecutiva o por la legislativa.

70:12.82. Las maquinaciones de agitadores ignorantes y supersticiosos.

70:12.93. El retraso del progreso científico.

70:12.104. El estancamiento del dominio de la mediocridad.

70:12.115. La dominación por minorías perversas.

70:12.126. El control por aspirantes a dictadores ambiciosos y astutos.

70:12.137. La ruptura desastrosa de los pánicos.

70:12.148. La explotación por parte de los que no tienen escrúpulos.

70:12.159. La esclavización de la ciudadanía por el estado mediante los impuestos.

70:12.1610. El fracaso de la equidad social y económica.

70:12.1711. La unión de la iglesia y el estado.

70:12.1812. La pérdida de la libertad personal.

70:12.19Estos son los propósitos y fines de los tribunales constitucionales que actúan como reguladores de las máquinas del gobierno representativo en un mundo evolutivo.

70:12.20La lucha de la humanidad por perfeccionar el gobierno en Urantia tiene que ver con perfeccionar los canales de administración, con adaptarlos a las necesidades actuales siempre cambiantes, con mejorar la distribución del poder dentro del gobierno y luego con elegir a líderes administrativos que sean verdaderamente sabios. Aunque existe una forma divina e ideal de gobierno, esta no puede ser revelada, sino que deben descubrirla lenta y laboriosamente los hombres y las mujeres de cada planeta a lo largo de los universos del tiempo y del espacio.

70:12.21[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]

Documento 70

La evolución del gobierno humano