Parte II · Documento 53
La rebelión de Lucifer
53:0.1LUCIFER era un brillante Hijo Lanonandek primario de Nebadon. Tenía experiencia de servicio en muchos sistemas, había sido un alto consejero de su grupo y se distinguía por su sabiduría, su sagacidad y su eficiencia. Lucifer era el número 37 de su orden, y cuando los Melquisedecs le dieron su comisión, fue designado como una de las cien personalidades más capaces y brillantes entre más de setecientos mil de su clase. A partir de un comienzo tan magnífico, a través del mal y del error, abrazó el pecado y ahora se cuenta como uno de los tres Soberanos de Sistema de Nebadon que han sucumbido al impulso del yo y se han rendido a la sofistería de una falsa libertad personal—rechazo de la lealtad al universo y desprecio de las obligaciones fraternas, ceguera ante las relaciones cósmicas.
53:0.2En el universo de Nebadon, el dominio de Cristo Miguel, hay diez mil sistemas de mundos habitados. En toda la historia de los Hijos Lanonandek, en toda su labor a lo largo de estos miles de sistemas y en la sede del universo, solo tres Soberanos de Sistema han sido hallados jamás en desacato al gobierno del Hijo Creador.
1. Los dirigentes de la rebelión
53:1.1Lucifer no era un ser ascendente; era un Hijo creado del universo local, y de él se dijo: «Eras perfecto en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti». Muchas veces había estado en consejo con los Altísimos de Edentia. Y Lucifer reinaba «sobre el monte santo de Dios», el monte administrativo de Jerusem, pues era el jefe ejecutivo de un gran sistema de 607 mundos habitados.
53:1.2Lucifer era un ser magnífico, una personalidad brillante; estaba inmediatamente después de los Padres Altísimos de las constelaciones en la línea directa de autoridad del universo. A pesar de la transgresión de Lucifer, las inteligencias subordinadas se abstuvieron de mostrarle falta de respeto y desdén antes del otorgamiento de Miguel en Urantia. Incluso el arcángel de Miguel, en el momento de la resurrección de Moisés, «no presentó contra él un juicio acusador, sino que simplemente dijo: “El Juez te reprenda”». El juicio en tales asuntos corresponde a los Ancianos de Días, los gobernantes del superuniverso.
53:1.3Lucifer es ahora el Soberano caído y depuesto de Satania. La contemplación de sí mismo es sumamente desastrosa, incluso para las personalidades exaltadas del mundo celestial. De Lucifer se dijo: «Tu corazón se enalteció a causa de tu belleza; corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor». Un antiguo profeta de ustedes vio su triste condición cuando escribió: «¡Cómo has caído del cielo, oh Lucifer, hijo de la mañana! ¡Cómo has sido abatido, tú que te atreviste a confundir a los mundos!».
53:1.4Muy poco se oyó de Lucifer en Urantia debido a que asignó a su primer lugarteniente, Satanás, para defender su causa en el planeta de ustedes. Satanás era miembro del mismo grupo primario de Lanonandeks, pero nunca había actuado como Soberano de Sistema; se unió plenamente a la insurrección de Lucifer. El «diablo» no es otro que Caligastia, el Príncipe Planetario depuesto de Urantia y un Hijo del orden secundario de los Lanonandeks. En la época en que Miguel estaba en Urantia en la carne, Lucifer, Satanás y Caligastia estaban aliados para lograr el fracaso de su misión de otorgamiento. Pero fracasaron de manera notoria.
53:1.5Abadón era el jefe del personal de Caligastia. Siguió a su amo en la rebelión y desde entonces ha actuado como jefe ejecutivo de los rebeldes de Urantia. Belcebú era el líder de las criaturas intermedias desleales que se aliaron con las fuerzas del traidor Caligastia.
53:1.6Con el tiempo, el dragón llegó a ser la representación simbólica de todos estos personajes malignos. Tras el triunfo de Miguel, «Gabriel descendió de Salvington y ató al dragón (a todos los jefes rebeldes) por una era». De los rebeldes seráficos de Jerusem está escrito: «Y a los ángeles que no guardaron su primer estado, sino que abandonaron su propia morada, los ha reservado en cadenas seguras de oscuridad para el juicio del gran día».
2. Las causas de la rebelión
53:2.1Lucifer y su primer asistente, Satanás, habían reinado en Jerusem durante más de quinientos mil años cuando en sus corazones empezaron a alinearse contra el Padre Universal y contra su Hijo vicegerente de entonces, Miguel.
53:2.2No había condiciones peculiares o especiales en el sistema de Satania que sugirieran o favorecieran la rebelión. Creemos que la idea tomó origen y forma en la mente de Lucifer, y que él podría haber instigado una rebelión así sin importar dónde hubiera estado destinado. Lucifer anunció primero sus planes a Satanás, pero hicieron falta varios meses para corromper la mente de su capaz y brillante asociado. Sin embargo, una vez convertido a las teorías rebeldes, se volvió un defensor audaz y ferviente de la «autoafirmación y la libertad».
53:2.3Nadie sugirió jamás la rebelión a Lucifer. La idea de la autoafirmación en oposición a la voluntad de Miguel y a los planes del Padre Universal, tal como están representados en Miguel, tuvo su origen en su propia mente. Sus relaciones con el Hijo Creador habían sido íntimas y siempre cordiales. En ningún momento antes de la exaltación de su propia mente expresó Lucifer abiertamente insatisfacción con la administración del universo. A pesar de su silencio, durante más de cien años de tiempo estándar la Unión de Días en Salvington había estado reflectivando a Uversa que no todo estaba en paz en la mente de Lucifer. Esta información se comunicó también al Hijo Creador y a los Padres de la Constelación de Norlatiadek.
53:2.4A lo largo de este período Lucifer se volvió cada vez más crítico con todo el plan de administración del universo, pero siempre profesó una lealtad sin reservas a los Gobernantes Supremos. Su primera deslealtad franca se manifestó con ocasión de una visita de Gabriel a Jerusem tan solo unos días antes de la proclamación abierta de la Declaración de Libertad de Lucifer. Gabriel quedó tan profundamente impresionado por la certeza del estallido inminente que fue directamente a Edentia para deliberar con los Padres de la Constelación sobre las medidas que debían emplearse en caso de rebelión abierta.
53:2.5Es muy difícil señalar la causa o las causas exactas que culminaron finalmente en la rebelión de Lucifer. Solo estamos seguros de una cosa, y es esta: cualesquiera que fueran esos primeros comienzos, tuvieron su origen en la mente de Lucifer. Debió de haber un orgullo del yo que se alimentó a sí mismo hasta el punto del autoengaño, de modo que Lucifer, durante un tiempo, se persuadió de verdad de que su contemplación de la rebelión era realmente por el bien del sistema, si no del universo. Para cuando sus planes se habían desarrollado hasta el punto de la desilusión, sin duda había ido demasiado lejos para que su orgullo original y dañino le permitiera detenerse. En algún punto de esta experiencia se volvió insincero, y el mal evolucionó hasta convertirse en pecado deliberado y voluntario. Que esto sucedió lo prueba la conducta posterior de este brillante ejecutivo. Durante largo tiempo se le ofreció la oportunidad de arrepentirse, pero solo algunos de sus subordinados aceptaron alguna vez la misericordia ofrecida. El Fiel de Días de Edentia, a petición de los Padres de la Constelación, presentó en persona el plan de Miguel para la salvación de estos rebeldes flagrantes, pero la misericordia del Hijo Creador fue siempre rechazada, y rechazada con un desprecio y un desdén crecientes.
3. El manifiesto de Lucifer
53:3.1Cualesquiera que fueran los primeros orígenes del problema en los corazones de Lucifer y Satanás, el estallido final tomó forma en la Declaración de Libertad de Lucifer. La causa de los rebeldes se expuso en tres puntos:
53:3.21. La realidad del Padre Universal. Lucifer afirmó que el Padre Universal no existía realmente, que la gravedad física y la energía del espacio eran inherentes al universo, y que el Padre era un mito inventado por los Hijos del Paraíso para poder mantener el gobierno de los universos en nombre del Padre. Negó que la personalidad fuera un don del Padre Universal. Incluso insinuó que los finalitarios estaban confabulados con los Hijos del Paraíso para imponer un fraude a toda la creación, ya que nunca traían de vuelta una idea muy precisa de la personalidad real del Padre tal como se la puede discernir en el Paraíso. Explotó la reverencia como si fuera ignorancia. La acusación era radical, terrible y blasfema. Fue sin duda este ataque velado contra los finalitarios lo que influyó en los ciudadanos ascendentes que estaban entonces en Jerusem para que se mantuvieran firmes y perseveraran en la resistencia a todas las propuestas del rebelde.
53:3.32. El gobierno del universo a cargo del Hijo Creador—Miguel. Lucifer sostuvo que los sistemas locales debían ser autónomos. Protestó contra el derecho de Miguel, el Hijo Creador, a asumir la soberanía de Nebadon en nombre de un hipotético Padre del Paraíso y a exigir a todas las personalidades que reconocieran su lealtad a este Padre invisible. Afirmó que todo el plan de la adoración era una astuta maquinación para engrandecer a los Hijos del Paraíso. Estaba dispuesto a reconocer a Miguel como su Creador-padre, pero no como su Dios y legítimo gobernante.
53:3.4Con suma amargura atacó el derecho de los Ancianos de Días —«potentados extranjeros»— a intervenir en los asuntos de los sistemas locales y de los universos. Denunció a estos gobernantes como tiranos y usurpadores. Exhortó a sus seguidores a creer que ninguno de estos gobernantes podía hacer nada para impedir el funcionamiento de un autogobierno local completo si los hombres y los ángeles tan solo tuvieran el valor de afirmarse y reclamar con audacia sus derechos.
53:3.5Sostuvo que se podía impedir que los ejecutores de los Ancianos de Días actuaran en los sistemas locales si los seres nativos tan solo afirmaran su independencia. Mantuvo que la inmortalidad era inherente a las personalidades del sistema, que la resurrección era natural y automática, y que todos los seres vivirían eternamente de no ser por los actos arbitrarios e injustos de los ejecutores de los Ancianos de Días.
53:3.63. El ataque contra el plan universal de formación de los mortales ascendentes. Lucifer sostuvo que se gastaba demasiado tiempo y energía en el esquema de formar tan a fondo a los mortales ascendentes en los principios de la administración del universo, principios que él afirmaba que eran poco éticos y poco sólidos. Protestó contra el programa de tantas eras para preparar a los mortales del espacio para algún destino desconocido, y señaló la presencia del cuerpo de finalitarios en Jerusem como prueba de que estos mortales habían pasado eras de preparación para algún destino de pura ficción. Con burla señaló que los finalitarios habían encontrado un destino no más glorioso que el de ser devueltos a esferas humildes semejantes a las de su origen. Insinuó que habían sido corrompidos por un exceso de disciplina y una formación prolongada, y que en realidad eran traidores a sus semejantes mortales, ya que ahora cooperaban con el esquema de esclavizar a toda la creación a las ficciones de un mítico destino eterno para los mortales ascendentes. Abogó por que los ascendentes gozaran de la libertad de la autodeterminación individual. Desafió y condenó todo el plan de la ascensión mortal tal como lo patrocinaban los Hijos de Dios del Paraíso y lo apoyaba el Espíritu Infinito.
53:3.7Y fue con tal Declaración de Libertad como Lucifer lanzó su orgía de oscuridad y muerte.
4. El estallido de la rebelión
53:4.1El manifiesto de Lucifer se publicó en el cónclave anual de Satania sobre el mar de cristal, en presencia de las huestes reunidas de Jerusem, el último día del año, hace unos doscientos mil años, según el tiempo de Urantia. Satanás proclamó que se podía rendir adoración a las fuerzas universales —físicas, intelectuales y espirituales—, pero que la lealtad solo podía reconocerse al gobernante efectivo y presente, Lucifer, el «amigo de los hombres y de los ángeles» y el «Dios de la libertad».
53:4.2La autoafirmación fue el grito de batalla de la rebelión de Lucifer. Uno de sus principales argumentos era que, si el autogobierno era bueno y justo para los Melquisedecs y otros grupos, era igualmente bueno para todos los órdenes de inteligencia. Fue audaz y persistente en la defensa de la «igualdad de la mente» y de «la fraternidad de la inteligencia». Sostuvo que todo gobierno debía limitarse a los planetas locales y a su confederación voluntaria en los sistemas locales. Rechazó toda otra supervisión. Prometió a los Príncipes Planetarios que gobernarían los mundos como ejecutivos supremos. Denunció que las actividades legislativas estuvieran situadas en la sede de la constelación y que los asuntos judiciales se llevaran en la capital del universo. Sostuvo que todas estas funciones de gobierno debían concentrarse en las capitales de los sistemas, y procedió a establecer su propia asamblea legislativa y organizó sus propios tribunales bajo la jurisdicción de Satanás. Y ordenó que los príncipes de los mundos apóstatas hicieran lo mismo.
53:4.3Todo el gabinete administrativo de Lucifer se pasó en bloque y prestó juramento públicamente como oficiales de la administración del nuevo jefe de «los mundos y sistemas liberados».
53:4.4Aunque había habido dos rebeliones anteriores en Nebadon, ocurrieron en constelaciones lejanas. Lucifer sostenía que estas insurrecciones fracasaron porque la mayoría de las inteligencias no siguió a sus líderes. Afirmaba que «las mayorías gobiernan», que «la mente es infalible». La libertad que le concedieron los gobernantes del universo pareció respaldar muchas de sus nefastas afirmaciones. Desafió a todos sus superiores; sin embargo, ellos aparentemente no prestaron atención a sus actos. Se le dio vía libre para llevar adelante su seductor plan sin traba ni impedimento.
53:4.5Lucifer señalaba todas las misericordiosas demoras de la justicia como prueba de la incapacidad del gobierno de los Hijos del Paraíso para detener la rebelión. Desafiaba abiertamente y retaba con arrogancia a Miguel, a Emanuel y a los Ancianos de Días, y luego señalaba el hecho de que no se producía ninguna acción como prueba positiva de la impotencia de los gobiernos del universo y del superuniverso.
53:4.6Gabriel estuvo presente en persona durante todas estas actuaciones desleales y solo anunció que, a su debido tiempo, hablaría en nombre de Miguel, y que todos los seres quedarían libres y sin molestia en su elección; que el «gobierno de los Hijos para el Padre deseaba solo aquella lealtad y devoción que fuera voluntaria, sincera y a prueba de sofismas».
53:4.7A Lucifer se le permitió establecer plenamente y organizar a fondo su gobierno rebelde antes de que Gabriel hiciera ningún esfuerzo por impugnar el derecho de secesión o por contrarrestar la propaganda rebelde. Pero los Padres de la Constelación limitaron de inmediato la acción de estas personalidades desleales al sistema de Satania. Sin embargo, este período de demora fue un tiempo de gran prueba y examen para los seres leales de toda Satania. Todo fue caótico durante unos años, y hubo gran confusión en los mundos morada.
5. La naturaleza del conflicto
53:5.1Al estallar la rebelión de Satania, Miguel se aconsejó con su hermano del Paraíso, Emanuel. Después de esta trascendental conferencia, Miguel anunció que seguiría la misma política que había caracterizado su manera de tratar convulsiones semejantes en el pasado, una actitud de no intervención.
53:5.2En la época de esta rebelión y de las dos que la precedieron no había en el universo de Nebadon una autoridad soberana absoluta y personal. Miguel gobernaba por derecho divino, como vicegerente del Padre Universal, pero todavía no por su propio derecho personal. No había completado su carrera de otorgamiento; todavía no había sido investido de «todo poder en el cielo y en la tierra».
53:5.3Desde el estallido de la rebelión hasta el día de su entronización como gobernante soberano de Nebadon, Miguel nunca intervino contra las fuerzas rebeldes de Lucifer; se les permitió seguir libremente su curso durante casi doscientos mil años del tiempo de Urantia. Cristo Miguel tiene ahora poder y autoridad suficientes para tratar con prontitud, incluso de forma sumaria, tales estallidos de deslealtad, pero dudamos que esta autoridad soberana lo llevara a actuar de otro modo si se produjera otra convulsión semejante.
53:5.4Puesto que Miguel decidió mantenerse al margen de la contienda efectiva de la rebelión de Lucifer, Gabriel reunió a su propio personal en Edentia y, en consejo con los Altísimos, decidió asumir el mando de las huestes leales de Satania. Miguel permaneció en Salvington mientras Gabriel se dirigía a Jerusem, y, estableciéndose en la esfera dedicada al Padre —el mismo Padre Universal cuya personalidad Lucifer y Satanás habían puesto en duda—, en presencia de las huestes reunidas de personalidades leales, desplegó el estandarte de Miguel, el emblema material del gobierno de la Trinidad de toda la creación, los tres círculos concéntricos azul celeste sobre un fondo blanco.
53:5.5Como emblema, Lucifer tenía una bandera blanca que mostraba un solo círculo rojo, y en medio de ese círculo se veía otro, negro y macizo.
53:5.6«Hubo guerra en el cielo; el comandante de Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón (Lucifer, Satanás y los príncipes apóstatas); y el dragón y sus ángeles rebeldes lucharon, pero no prevalecieron». Esta «guerra en el cielo» no fue una batalla física tal como podría concebirse un conflicto así en Urantia. En los primeros días de la lucha, Lucifer peroraba sin cesar en el anfiteatro planetario. Gabriel llevó a cabo una denuncia incesante de los sofismas rebeldes desde su sede, establecida muy cerca. Las diversas personalidades presentes en la esfera que tenían dudas sobre su actitud iban y venían entre estas discusiones hasta que llegaban a una decisión final.
53:5.7Pero esta guerra en el cielo fue muy terrible y muy real. Aunque no mostró ninguna de las barbaridades tan características de la guerra física en los mundos inmaduros, este conflicto fue mucho más mortífero; en el combate material está en peligro la vida material, pero la guerra en el cielo se libró en términos de vida eterna.
6. Un comandante seráfico leal
53:6.1Hubo muchos actos nobles e inspiradores de devoción y lealtad realizados por numerosas personalidades durante el intervalo entre el estallido de las hostilidades y la llegada del nuevo gobernante del sistema y su personal. Pero la más emocionante de todas estas audaces hazañas de devoción fue la valerosa conducta de Manotia, el segundo al mando de los serafines de la sede de Satania.
53:6.2Al estallar la rebelión en Jerusem, el jefe de las huestes seráficas se unió a la causa de Lucifer. Esto explica sin duda por qué un número tan grande del cuarto orden, los serafines administradores del sistema, se extravió. El líder seráfico quedó cegado espiritualmente por la brillante personalidad de Lucifer; sus modos encantadores fascinaban a los órdenes inferiores de seres celestiales. Sencillamente no podían comprender que fuera posible que una personalidad tan deslumbrante se desviara.
53:6.3No hace mucho, al describir las experiencias relacionadas con el comienzo de la rebelión de Lucifer, Manotia dijo: «Pero mi momento más estimulante fue la emocionante aventura vinculada con la rebelión de Lucifer cuando, como segundo comandante seráfico, me negué a participar en el insulto proyectado contra Miguel; y los poderosos rebeldes buscaron mi destrucción por medio de las fuerzas de enlace que habían dispuesto. Hubo una tremenda convulsión en Jerusem, pero ni un solo serafín leal sufrió daño.
53:6.4«Ante el incumplimiento de mi superior inmediato, me correspondió asumir el mando de las huestes angélicas de Jerusem como director titular de los confusos asuntos seráficos del sistema. Fui sostenido moralmente por los Melquisedecs, hábilmente asistido por una mayoría de los Hijos Materiales, abandonado por un enorme grupo de mi propio orden, pero magníficamente apoyado por los mortales ascendentes de Jerusem.
53:6.5«Como habíamos quedado automáticamente fuera de los circuitos de la constelación por la secesión de Lucifer, dependíamos de la lealtad de nuestro cuerpo de información, que enviaba peticiones de ayuda a Edentia desde el cercano sistema de Rantulia; y descubrimos que el reino del orden, el intelecto de la lealtad y el espíritu de la verdad triunfaban de forma inherente sobre la rebelión, la autoafirmación y la llamada libertad personal; pudimos seguir adelante hasta la llegada del nuevo Soberano de Sistema, el digno sucesor de Lucifer. E inmediatamente después fui asignado al cuerpo de la administración provisional Melquisedec de Urantia, y asumí la jurisdicción sobre los órdenes seráficos leales en el mundo del traidor Caligastia, que había proclamado su esfera miembro del sistema recién proyectado de “mundos liberados y personalidades emancipadas” propuesto en la infame Declaración de Libertad publicada por Lucifer en su llamamiento a las “inteligencias amantes de la libertad, librepensadoras y con visión de futuro de los mundos mal gobernados y mal administrados de Satania”».
53:6.6Este ángel sigue en servicio en Urantia, donde actúa como jefe asociado de los serafines.
7. Historia de la rebelión
53:7.1La rebelión de Lucifer abarcó todo el sistema. Treinta y siete Príncipes Planetarios secesionistas inclinaron sus administraciones planetarias en gran parte hacia el lado del archirrebelde. Solo en Panoptia el Príncipe Planetario no logró arrastrar consigo a su pueblo. En este mundo, bajo la guía de los Melquisedecs, el pueblo se unió en apoyo de Miguel. Ellanora, una joven de ese reino mortal, tomó el liderazgo de las razas humanas, y ni una sola alma de ese mundo desgarrado por la lucha se alistó bajo el estandarte de Lucifer. Y desde entonces estos panoptianos leales han servido en el séptimo mundo de transición de Jerusem como cuidadores y constructores en la esfera del Padre y en los siete mundos de detención que la rodean. Los panoptianos no solo actúan como custodios literales de estos mundos, sino que también ejecutan las órdenes personales de Miguel para el embellecimiento de estas esferas con vistas a algún uso futuro y desconocido. Realizan esta labor mientras permanecen en camino hacia Edentia.
53:7.2Durante todo este período Caligastia defendía la causa de Lucifer en Urantia. Los Melquisedecs se opusieron hábilmente al Príncipe Planetario apóstata, pero los sofismas de la libertad desenfrenada y las ilusiones de la autoafirmación tuvieron toda oportunidad de engañar a los pueblos primitivos de un mundo joven y sin desarrollar.
53:7.3Toda la propaganda de la secesión tuvo que hacerse por esfuerzo personal, porque el servicio de transmisiones y todas las demás vías de comunicación interplanetaria quedaron suspendidos por la acción de los supervisores de los circuitos del sistema. Al estallar efectivamente la insurrección, todo el sistema de Satania quedó aislado en los circuitos tanto de la constelación como del universo. Durante este tiempo todos los mensajes entrantes y salientes se despacharon por medio de agentes seráficos y Mensajeros Solitarios. Los circuitos hacia los mundos caídos también se cortaron, de modo que Lucifer no pudiera utilizar esta vía para promover su nefasto plan. Y estos circuitos no se restablecerán mientras el archirrebelde viva dentro de los confines de Satania.
53:7.4Esta fue una rebelión Lanonandek. Los órdenes superiores de filiación del universo local no se unieron a la secesión de Lucifer, aunque unos pocos de los Portadores de Vida destinados en los planetas rebeldes fueron influidos en cierta medida por la rebelión de los príncipes desleales. Ninguno de los Hijos Trinitizados se extravió. Los Melquisedecs, los arcángeles y las Brillantes Estrellas Vespertinas fueron todos leales a Miguel y, con Gabriel, lucharon valerosamente por la voluntad del Padre y el gobierno del Hijo.
53:7.5Ningún ser de origen paradisíaco se vio implicado en la deslealtad. Junto con los Mensajeros Solitarios, establecieron su sede en el mundo del Espíritu y permanecieron bajo la dirección del Fiel de Días de Edentia. Ninguno de los conciliadores apostató, ni se extravió uno solo de los Registradores Celestiales. Pero los Compañeros Morontiales y los Instructores de los Mundos Morada sufrieron grandes pérdidas.
53:7.6Del orden supremo de serafines no se perdió ni un ángel, pero un grupo considerable del orden siguiente, el superior, fue engañado y atrapado. Asimismo, unos pocos del tercer orden de ángeles, el de los supervisores, fueron descarriados. Pero el terrible desmoronamiento se produjo en el cuarto grupo, los ángeles administradores, aquellos serafines que normalmente están asignados a los deberes de las capitales de los sistemas. Manotia salvó a casi dos tercios de ellos, pero algo más de un tercio siguió a su jefe a las filas rebeldes. Un tercio de todos los querubines de Jerusem adscritos a los ángeles administradores se perdieron con sus serafines desleales.
53:7.7De los asistentes angélicos planetarios, los asignados a los Hijos Materiales, cerca de un tercio fueron engañados, y casi el diez por ciento de los ministros de transición fueron atrapados. Juan vio esto en símbolo cuando escribió acerca del gran dragón rojo, diciendo: «Y su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó a las tinieblas».
53:7.8La mayor pérdida se produjo en las filas angélicas, pero la mayoría de los órdenes inferiores de inteligencia se vieron implicados en la deslealtad. De los 681 217 Hijos Materiales perdidos en Satania, el noventa y cinco por ciento fueron víctimas de la rebelión de Lucifer. Se perdieron grandes cantidades de criaturas intermedias en aquellos planetas individuales cuyos Príncipes Planetarios se unieron a la causa de Lucifer.
53:7.9En muchos aspectos esta rebelión fue la más extendida y desastrosa de todas las ocurridas en Nebadon. En esta insurrección participaron más personalidades que en las otras dos juntas. Y para su eterno deshonor, los emisarios de Lucifer y Satanás no respetaron las escuelas de formación infantil del planeta cultural de los finalitarios, sino que procuraron corromper a estas mentes en desarrollo, rescatadas por misericordia de los mundos evolutivos.
53:7.10Los mortales ascendentes eran vulnerables, pero resistieron los sofismas de la rebelión mejor que los espíritus inferiores. Aunque muchos en los mundos morada inferiores, aquellos que no habían alcanzado la fusión final con sus Ajustadores, cayeron, consta para gloria de la sabiduría del esquema de ascensión que ni un solo miembro de la ciudadanía ascendente de Satania residente en Jerusem participó en la rebelión de Lucifer.
53:7.11Hora tras hora y día tras día, las estaciones de transmisión de todo Nebadon se veían colmadas de ansiosos observadores de todas las clases imaginables de inteligencias celestiales, que examinaban atentamente los boletines de la rebelión de Satania y se regocijaban a medida que los informes narraban sin cesar la lealtad inquebrantable de los mortales ascendentes que, bajo la dirección de sus Melquisedecs, resistieron con éxito los esfuerzos combinados y prolongados de todas las sutiles fuerzas malignas que se agruparon con tanta rapidez en torno a los estandartes de la secesión y del pecado.
53:7.12Pasaron más de dos años del tiempo del sistema desde el comienzo de la «guerra en el cielo» hasta la instalación del sucesor de Lucifer. Pero por fin llegó el nuevo Soberano, que aterrizó con su personal en el mar de cristal. Yo me encontraba entre las reservas movilizadas en Edentia por Gabriel, y recuerdo bien el primer mensaje de Lanaforge al Padre de la Constelación de Norlatiadek. Decía: «No se perdió ni un solo ciudadano de Jerusem. Todo mortal ascendente sobrevivió a la prueba ardiente y salió del examen decisivo triunfante y completamente victorioso». Y hacia Salvington, Uversa y el Paraíso siguió este mensaje de garantía de que la experiencia de supervivencia de la ascensión mortal es la mayor protección contra la rebelión y la salvaguardia más segura contra el pecado. Este noble grupo de mortales fieles de Jerusem sumaba exactamente 187 432 811.
53:7.13Con la llegada de Lanaforge, los archirrebeldes fueron destronados y despojados de todos sus poderes de gobierno, aunque se les permitió recorrer libremente Jerusem, las esferas morontiales e incluso los mundos habitados individuales. Continuaron sus esfuerzos engañosos y seductores para confundir y desviar las mentes de los hombres y de los ángeles. Pero en lo que respecta a su labor en el monte administrativo de Jerusem, «su lugar no se halló más».
53:7.14Aunque Lucifer fue privado de toda autoridad administrativa en Satania, no existía entonces ningún poder ni tribunal del universo local que pudiera detener o destruir a este rebelde malvado; en aquel tiempo Miguel no era un gobernante soberano. Los Ancianos de Días respaldaron a los Padres de la Constelación en su toma del gobierno del sistema, pero nunca han dictado ninguna decisión posterior en las muchas apelaciones aún pendientes con respecto a la situación presente y a la disposición futura de Lucifer, Satanás y sus asociados.
53:7.15Así se permitió a estos archirrebeldes recorrer todo el sistema para buscar una mayor penetración de sus doctrinas de descontento y autoafirmación. Pero en casi doscientos mil años de Urantia no han podido engañar a otro mundo. No se ha perdido ningún mundo de Satania desde la caída de los treinta y siete, ni siquiera aquellos mundos más jóvenes poblados desde aquel día de la rebelión.
8. El Hijo del Hombre en Urantia
53:8.1Lucifer y Satanás recorrieron libremente el sistema de Satania hasta que se completó la misión de otorgamiento de Miguel en Urantia. Estuvieron juntos en el mundo de ustedes por última vez durante su asalto combinado contra el Hijo del Hombre.
53:8.2Anteriormente, cuando los Príncipes Planetarios, los «Hijos de Dios», se reunían periódicamente, «Satanás vino también», alegando que representaba a todos los mundos aislados de los Príncipes Planetarios caídos. Pero no se le ha concedido tal libertad en Jerusem desde el último otorgamiento de Miguel. Después de su intento de corromper a Miguel cuando este se hallaba en la carne del otorgamiento, toda simpatía por Lucifer y Satanás ha desaparecido en toda Satania, es decir, fuera de los mundos aislados del pecado.
53:8.3El otorgamiento de Miguel puso fin a la rebelión de Lucifer en toda Satania, salvo en los planetas de los Príncipes Planetarios apóstatas. Y este fue el significado de la experiencia personal de Jesús, poco antes de su muerte en la carne, cuando un día exclamó a sus discípulos: «Y vi a Satanás caer del cielo como un rayo». Había venido con Lucifer a Urantia para la última lucha decisiva.
53:8.4El Hijo del Hombre confiaba en el éxito, y sabía que su triunfo en el mundo de ustedes resolvería para siempre la situación de sus enemigos de tantas eras, no solo en Satania sino también en los otros dos sistemas donde había entrado el pecado. Hubo supervivencia para los mortales y seguridad para los ángeles cuando el Maestro de ustedes, en respuesta a las propuestas de Lucifer, con calma y con seguridad divina respondió: «Ponte detrás de mí, Satanás». Ese fue, en principio, el verdadero fin de la rebelión de Lucifer. Es cierto que los tribunales de Uversa aún no han dictado la decisión ejecutiva respecto a la apelación de Gabriel que pide la destrucción de los rebeldes, pero tal decreto llegará sin duda en la plenitud del tiempo, puesto que ya se ha dado el primer paso en la audiencia de este caso.
53:8.5El Hijo del Hombre reconoció a Caligastia como el Príncipe técnico de Urantia hasta poco antes de su muerte. Dijo Jesús: «Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será derribado». Y luego, todavía más cerca de la conclusión de la obra de su vida, anunció: «El príncipe de este mundo está juzgado». Y es este mismo Príncipe destronado y desacreditado el que una vez fue llamado «Dios de Urantia».
53:8.6El último acto de Miguel antes de dejar Urantia fue ofrecer misericordia a Caligastia y Daligastia, pero ellos rechazaron con desdén su tierno ofrecimiento. Caligastia, el Príncipe Planetario apóstata de ustedes, sigue libre en Urantia para llevar adelante sus nefastos designios, pero no tiene en absoluto ningún poder para entrar en la mente de los hombres, ni puede acercarse a sus almas para tentarlos o corromperlos, a menos que ellos deseen realmente ser malditos con su malvada presencia.
53:8.7Antes del otorgamiento de Miguel, estos gobernantes de las tinieblas procuraron mantener su autoridad en Urantia, y resistieron con persistencia a las personalidades celestiales menores y subordinadas. Pero desde el día de Pentecostés, este traidor Caligastia y su igualmente despreciable asociado, Daligastia, son serviles ante la majestad divina de los Ajustadores del Pensamiento del Paraíso y del protector Espíritu de la Verdad, el espíritu de Miguel, que ha sido derramado sobre toda carne.
53:8.8Pero aun así, ningún espíritu caído tuvo jamás el poder de invadir las mentes ni de acosar las almas de los hijos de Dios. Ni Satanás ni Caligastia pudieron jamás tocar ni acercarse a los hijos de Dios por la fe; la fe es una armadura eficaz contra el pecado y la iniquidad. Es cierto: «El que ha nacido de Dios se guarda a sí mismo, y el maligno no lo toca».
53:8.9En general, cuando se supone que mortales débiles y disolutos están bajo la influencia de diablos y demonios, simplemente están dominados por sus propias tendencias inherentes y degradadas, y son arrastrados por sus propias inclinaciones naturales. Al diablo se le ha atribuido mucho mal que no le corresponde. Caligastia ha sido relativamente impotente desde la cruz de Cristo.
9. Estado presente de la rebelión
53:9.1Al principio de la rebelión de Lucifer, Miguel ofreció la salvación a todos los rebeldes. A todos los que mostraran prueba de un arrepentimiento sincero les ofreció, cuando alcanzara la plena soberanía del universo, el perdón y la reincorporación en alguna forma de servicio en el universo. Ninguno de los dirigentes aceptó este ofrecimiento misericordioso. Pero miles de ángeles y de seres celestiales de órdenes inferiores, entre ellos cientos de Hijos e Hijas Materiales, aceptaron la misericordia proclamada por los panoptianos y fueron rehabilitados en el momento de la resurrección de Jesús, hace mil novecientos años. Desde entonces estos seres han sido trasladados al mundo del Padre de Jerusem, donde deben permanecer retenidos, técnicamente, hasta que los tribunales de Uversa dicten una decisión en el asunto de Gabriel contra Lucifer. Pero nadie duda de que, cuando se emita el veredicto de aniquilación, estas personalidades arrepentidas y rescatadas quedarán exentas del decreto de extinción. Estas almas en período de prueba trabajan ahora con los panoptianos en la tarea de cuidar el mundo del Padre.
53:9.2El archiengañador no ha estado en Urantia desde los días en que intentó desviar a Miguel del propósito de completar el otorgamiento y de establecerse de forma final y segura como gobernante incondicionado de Nebadon. Cuando Miguel llegó a ser el jefe establecido del universo de Nebadon, Lucifer fue puesto bajo custodia por los agentes de los Ancianos de Días de Uversa y desde entonces ha sido prisionero en el satélite número uno del grupo del Padre de las esferas de transición de Jerusem. Y aquí los gobernantes de otros mundos y sistemas contemplan el fin del Soberano infiel de Satania. Pablo conocía la situación de estos dirigentes rebeldes después del otorgamiento de Miguel, pues escribió acerca de los jefes de Caligastia como «huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales».
53:9.3Miguel, al asumir la soberanía suprema de Nebadon, pidió a los Ancianos de Días autoridad para internar a todas las personalidades implicadas en la rebelión de Lucifer en espera de los fallos de los tribunales del superuniverso en el caso de Gabriel contra Lucifer, inscrito en los registros del tribunal supremo de Uversa hace casi doscientos mil años, según el cómputo del tiempo de ustedes. En cuanto al grupo de la capital del sistema, los Ancianos de Días concedieron la petición de Miguel con una sola excepción: a Satanás se le permitió hacer visitas periódicas a los príncipes apóstatas de los mundos caídos hasta que otro Hijo de Dios fuera aceptado por esos mundos apóstatas, o hasta el momento en que los tribunales de Uversa comenzaran el juicio del caso de Gabriel contra Lucifer.
53:9.4Satanás podía venir a Urantia porque ustedes no tenían ningún Hijo de rango en residencia—ni Príncipe Planetario ni Hijo Material. Desde entonces Machiventa Melquisedec ha sido proclamado Príncipe Planetario vicegerente de Urantia, y la apertura del caso de Gabriel contra Lucifer ha señalado la inauguración de regímenes planetarios temporales en todos los mundos aislados. Es cierto que Satanás visitó periódicamente a Caligastia y a otros de los príncipes caídos hasta el momento mismo de la presentación de estas revelaciones, cuando tuvo lugar la primera audiencia de la petición de Gabriel para la aniquilación de los archirrebeldes. Satanás está ahora detenido de forma incondicional en los mundos prisión de Jerusem.
53:9.5Desde el otorgamiento final de Miguel, nadie en toda Satania ha deseado ir a los mundos prisión para ministrar a los rebeldes internados. Y no se han ganado más seres para la causa del engañador. Durante mil novecientos años la situación no ha cambiado.
53:9.6No esperamos que se levanten las restricciones presentes de Satania hasta que los Ancianos de Días tomen una disposición final sobre los archirrebeldes. Los circuitos del sistema no se restablecerán mientras Lucifer viva. Mientras tanto, él está totalmente inactivo.
53:9.7La rebelión ha terminado en Jerusem. Termina en los mundos caídos a medida que llegan los Hijos divinos. Creemos que todos los rebeldes que alguna vez aceptarán la misericordia ya lo han hecho. Esperamos la transmisión fulgurante que privará a estos traidores de la existencia como personalidades. Prevemos que el veredicto de Uversa será anunciado por la transmisión ejecutoria que llevará a cabo la aniquilación de estos rebeldes internados. Entonces buscarán ustedes sus lugares, pero no los hallarán. «Y los que te conocen entre los mundos se asombrarán de ti; has sido un terror, pero nunca más lo serás». Y así todos estos traidores indignos «serán como si no hubieran existido». Todos esperan el decreto de Uversa.
53:9.8Pero durante eras los siete mundos prisión de tinieblas espirituales de Satania han constituido una solemne advertencia para todo Nebadon, y han proclamado con elocuencia y eficacia la gran verdad «de que el camino del transgresor es duro»; «de que dentro de cada pecado está oculta la semilla de su propia destrucción»; de que «la paga del pecado es la muerte».
53:9.9[Presentado por Manovandet Melquisedec, en otro tiempo adscrito a la administración provisional de Urantia.]