Parte II · Documento 52

Las épocas mortales planetarias

52:0.1DESDE el comienzo de la vida en un planeta evolutivo hasta el tiempo de su florecimiento final en la era de luz y vida, aparecen en el escenario de la acción del mundo al menos siete épocas de vida humana. Estas eras sucesivas las determinan las misiones planetarias de los Hijos divinos, y en un mundo habitado promedio estas épocas aparecen en el orden siguiente:

52:0.21. El hombre anterior al Príncipe Planetario.

52:0.32. El hombre posterior al Príncipe Planetario.

52:0.43. El hombre postadánico.

52:0.54. El hombre posterior al Hijo Magistrado.

52:0.65. El hombre posterior al Hijo de otorgamiento.

52:0.76. El hombre posterior al Hijo Instructor.

52:0.87. La Era de Luz y Vida.

52:0.9Los mundos del espacio, tan pronto como son físicamente aptos para la vida, se inscriben en el registro oficial de los Portadores de Vida, y a su debido tiempo estos Hijos son enviados a esos planetas con el fin de iniciar la vida. Todo el período que va desde la iniciación de la vida hasta la aparición del hombre se denomina la era prehumana y precede a las sucesivas épocas mortales que se consideran en esta narración.

1. El hombre primitivo

52:1.1Desde el momento en que el hombre emerge del nivel animal —cuando puede elegir adorar al Creador— hasta la llegada del Príncipe Planetario, las criaturas volitivas mortales se llaman hombres primitivos. Hay seis tipos básicos o razas de hombres primitivos, y estos pueblos tempranos aparecen sucesivamente en el orden de los colores del espectro, empezando por el rojo. El tiempo que consume esta evolución temprana de la vida varía mucho en los diferentes mundos, y va de ciento cincuenta mil años a más de un millón de años del tiempo de Urantia.

52:1.2Las razas evolutivas de color —roja, anaranjada, amarilla, verde, azul e índigo— empiezan a aparecer más o menos cuando el hombre primitivo desarrolla un lenguaje sencillo y empieza a ejercer la imaginación creadora. Para entonces el hombre ya está bien acostumbrado a mantenerse erguido.

52:1.3Los hombres primitivos son grandes cazadores y luchadores feroces. La ley de esta era es la supervivencia física del más apto; el gobierno de estos tiempos es totalmente tribal. Durante las primeras luchas raciales, en muchos mundos algunas de las razas evolutivas son aniquiladas, como ocurrió en Urantia. Las que sobreviven suelen mezclarse después con la raza violeta, importada más tarde, los pueblos adámicos.

52:1.4A la luz de la civilización posterior, esta era del hombre primitivo es un capítulo largo, oscuro y sangriento. La ética de la selva y la moral de los bosques primigenios no están en armonía con las normas de las dispensaciones posteriores de la religión revelada y de un desarrollo espiritual más elevado. En los mundos normales y no experimentales esta época es muy diferente de las luchas prolongadas y extraordinariamente brutales que caracterizaron esta era en Urantia. Cuando hayan salido de su experiencia en el primer mundo, empezarán a ver por qué ocurre esta lucha larga y dolorosa en los mundos evolutivos, y a medida que avancen por el camino del Paraíso, comprenderán cada vez más la sabiduría de estos actos en apariencia extraños. Pero, a pesar de todas las vicisitudes de las primeras eras de la emergencia humana, las realizaciones del hombre primitivo representan un capítulo espléndido, e incluso heroico, en los anales de un mundo evolutivo del tiempo y del espacio.

52:1.5El hombre evolutivo de los primeros tiempos no es una criatura vistosa. En general, estos mortales primitivos viven en cavernas o en los acantilados. También construyen chozas rudimentarias en los árboles grandes. Antes de que adquieran un alto grado de inteligencia, los planetas a veces están invadidos por los tipos más grandes de animales. Pero muy pronto en esta era los mortales aprenden a encender y mantener el fuego, y con el aumento de la imaginación inventiva y la mejora de las herramientas, el hombre en evolución vence pronto a los animales más grandes y más torpes. Las razas primitivas también hacen un amplio uso de los animales voladores más grandes. Estas aves enormes pueden llevar a uno o dos hombres de tamaño medio en un vuelo sin escalas de más de quinientas millas. En algunos planetas estas aves prestan un gran servicio, ya que poseen un alto grado de inteligencia y a menudo pueden decir muchas palabras de las lenguas del mundo. Estas aves son muy inteligentes, muy obedientes e increíblemente afectuosas. Tales aves de pasajeros se extinguieron hace mucho en Urantia, pero los primeros antepasados de ustedes disfrutaron de sus servicios.

52:1.6La adquisición por el hombre del juicio ético, de la voluntad moral, suele coincidir con la aparición del lenguaje primitivo. Al alcanzar el nivel humano, tras esta emergencia de la voluntad mortal, estos seres se vuelven receptivos a la morada temporal de los Ajustadores divinos, y al morir muchos son debidamente elegidos como supervivientes y sellados por los arcángeles para su posterior resurrección y fusión con el Espíritu. Los arcángeles acompañan siempre a los Príncipes Planetarios, y un juicio dispensacional del mundo es simultáneo con la llegada del príncipe.

52:1.7Todos los mortales en quienes moran Ajustadores del Pensamiento son adoradores en potencia; han sido «iluminados por la luz verdadera», y poseen capacidad para buscar un contacto recíproco con la divinidad. Sin embargo, la religión temprana o biológica del hombre primitivo es en gran parte una persistencia del miedo animal unido a un temor reverencial ignorante y a la superstición tribal. La supervivencia de la superstición en las razas de Urantia apenas honra su desarrollo evolutivo, ni es compatible con sus logros, por lo demás espléndidos, en el progreso material. Pero esta religión temprana del miedo cumple un propósito muy valioso al dominar los temperamentos ardientes de estas criaturas primitivas. Es la precursora de la civilización y el suelo en el que el Príncipe Planetario y sus ministros plantarán después las semillas de la religión revelada.

52:1.8En el plazo de cien mil años desde el momento en que el hombre adquiere la postura erguida, suele llegar el Príncipe Planetario, enviado por el Soberano de Sistema tras el informe de los Portadores de Vida de que la voluntad está funcionando, aunque comparativamente pocos individuos la hayan desarrollado así. Los mortales primitivos suelen dar la bienvenida al Príncipe Planetario y a su personal visible; de hecho, a menudo los miran con temor reverencial y veneración, casi con disposición a la adoración, si no se les contiene.

2. El hombre posterior al Príncipe Planetario

52:2.1Con la llegada del Príncipe Planetario empieza una nueva dispensación. Aparece el gobierno en la tierra, y se alcanza la época tribal avanzada. Durante unos pocos miles de años de este régimen se dan grandes pasos sociales. En condiciones normales los mortales alcanzan un alto estado de civilización durante esta era. No luchan tanto tiempo en la barbarie como lo hicieron las razas de Urantia. Pero la vida en un mundo habitado cambia tanto por la rebelión que ustedes pueden tener poca o ninguna idea de un régimen así en un planeta normal.

52:2.2La duración media de esta dispensación es de unos quinientos mil años, algunas más largas, otras más cortas. Durante esta era el planeta queda establecido en los circuitos del sistema, y se asigna a su administración un contingente completo de ayudantes seráficos y de otros ayudantes celestiales. Los Ajustadores del Pensamiento llegan en número creciente, y los guardianes seráficos amplían su régimen de supervisión de los mortales.

52:2.3Cuando el Príncipe Planetario llega a un mundo primitivo, prevalece la religión evolucionada del miedo y la ignorancia. El príncipe y su personal hacen las primeras revelaciones de la verdad superior y de la organización del universo. Estas presentaciones iniciales de la religión revelada son muy sencillas, y suelen referirse a los asuntos del sistema local. La religión es por completo un proceso evolutivo antes de la llegada del Príncipe Planetario. Después, la religión progresa por revelación graduada así como por crecimiento evolutivo. Cada dispensación, cada época mortal, recibe una presentación ampliada de la verdad espiritual y de la ética religiosa. La evolución de la capacidad religiosa de receptividad en los habitantes de un mundo determina en gran parte su ritmo de avance espiritual y el alcance de la revelación religiosa.

52:2.4Esta dispensación presencia un amanecer espiritual, y las diferentes razas y sus diversas tribus tienden a desarrollar sistemas especializados de pensamiento religioso y filosófico. Por todas estas religiones raciales corren de manera uniforme dos vetas: los primeros miedos de los hombres primitivos y las revelaciones posteriores del Príncipe Planetario. En algunos aspectos los urantianos no parecen haber salido del todo de esta etapa de la evolución planetaria. A medida que prosigan este estudio, discernirán con más claridad cuánto se aparta su mundo del curso medio del progreso y del desarrollo evolutivos.

52:2.5Pero el Príncipe Planetario no es «el Príncipe de Paz». Las luchas raciales y las guerras tribales continúan en esta dispensación, pero con una frecuencia y una gravedad decrecientes. Esta es la gran era de la dispersión racial, y culmina en un período de nacionalismo intenso. El color es la base de las agrupaciones tribales y nacionales, y las diferentes razas a menudo desarrollan lenguas separadas. Cada grupo de mortales en expansión tiende a buscar el aislamiento. Esta separación la favorece la existencia de muchas lenguas. Antes de la unificación de las diversas razas, su guerra implacable a veces lleva a la aniquilación de pueblos enteros; los hombres anaranjados y verdes están particularmente expuestos a esa extinción.

52:2.6En los mundos corrientes, cuando el gobierno del príncipe entra en su última parte, la vida nacional empieza a ocupar el lugar de la organización tribal, o más bien a superponerse a las agrupaciones tribales ya existentes. Sin embargo, lo que la época del príncipe logra de mayor importancia en el orden social es la aparición de la vida familiar. Hasta ese momento, los vínculos entre los seres humanos eran sobre todo tribales; ahora el hogar comienza a tomar forma.

52:2.7Esta es la dispensación en que se hace realidad la igualdad de los sexos. En algunos planetas el varón puede gobernar a la mujer; en otros prevalece lo contrario. Durante esta era los mundos normales establecen la plena igualdad de los sexos, lo cual es preliminar a una realización más plena de los ideales de la vida del hogar. Este es el amanecer de la edad de oro del hogar. La idea del gobierno tribal cede poco a poco ante el concepto doble de la vida nacional y la vida familiar.

52:2.8Durante esta era aparece la agricultura. El crecimiento de la idea de la familia es incompatible con la vida errante e inestable del cazador. Poco a poco se establecen las prácticas de las viviendas fijas y del cultivo de la tierra. La domesticación de los animales y el desarrollo de las artes del hogar avanzan con rapidez. Al alcanzar la cúspide de la evolución biológica, se ha logrado un alto nivel de civilización, pero hay poco desarrollo de un orden mecánico; la invención es la característica de la era siguiente.

52:2.9Las razas se purifican y se elevan a un alto estado de perfección física y de vigor intelectual antes del fin de esta era. El desarrollo temprano de un mundo normal se ve muy favorecido por el plan de promover el aumento de los tipos superiores de mortales con una reducción proporcional de los inferiores. Y es el fracaso de sus pueblos primitivos en discriminar así entre estos tipos lo que explica la presencia de tantos individuos defectuosos y degenerados entre las razas actuales de Urantia.

52:2.10Uno de los grandes logros de la era del príncipe es esta restricción de la multiplicación de los individuos mentalmente defectuosos y socialmente ineptos. Mucho antes de los tiempos de la llegada de los segundos Hijos, los Adanes, la mayoría de los mundos se dedican seriamente a las tareas de la purificación racial, algo que los pueblos de Urantia todavía ni siquiera han emprendido en serio.

52:2.11Este problema del mejoramiento racial no es una empresa tan vasta cuando se aborda en esta fecha temprana de la evolución humana. El período anterior de luchas tribales y de dura competencia en la supervivencia racial ha eliminado la mayoría de las estirpes anormales y defectuosas. Un idiota no tiene muchas posibilidades de sobrevivir en una organización social tribal primitiva y guerrera. Es el falso sentimentalismo de sus civilizaciones parcialmente perfeccionadas lo que fomenta, protege y perpetúa las estirpes irremediablemente defectuosas de los linajes humanos evolutivos.

52:2.12No es ternura ni altruismo otorgar una simpatía inútil a los seres humanos degenerados, a los mortales anormales e inferiores que no pueden salvarse. Aun en el más normal de los mundos evolutivos existen suficientes diferencias entre los individuos y entre numerosos grupos sociales para permitir el pleno ejercicio de todos esos nobles rasgos del sentimiento altruista y del ministerio mortal desinteresado, sin perpetuar las estirpes socialmente ineptas y moralmente degeneradas de la humanidad en evolución. Hay abundantes oportunidades para el ejercicio de la tolerancia y la función del altruismo en favor de los individuos desafortunados y necesitados que no han perdido de manera irreparable su herencia moral ni han destruido para siempre su derecho espiritual de nacimiento.

3. El hombre posadánico

52:3.1Una vez que el impulso original de la vida evolutiva completa su trayectoria biológica y el hombre llega a la cumbre del desarrollo animal, se presenta el segundo orden de filiación y da comienzo la segunda dispensación de gracia y de ministerio. Así sucede en todos los mundos evolutivos. Cuando se logra el nivel más alto que la vida evolutiva puede alcanzar, cuando el hombre primitivo sube todo lo posible en la escala biológica, aparecen siempre en el planeta un Hijo y una Hija Materiales, enviados allí por el Soberano de Sistema.

52:3.2Los Ajustadores del Pensamiento se otorgan cada vez más a los hombres postadánicos, y en número siempre creciente estos mortales alcanzan capacidad para la posterior fusión con el Ajustador. Mientras actúan como Hijos descendentes, los Adanes no poseen Ajustadores, pero su descendencia planetaria —directa y mixta— se convierte en candidata legítima para recibir, a su debido tiempo, a los Monitores de Misterio. Al terminar la era postadánica el planeta posee su contingente completo de ministros celestiales; solo los Ajustadores de fusión no se otorgan todavía de manera universal.

52:3.3El propósito principal del régimen adánico es influir en el hombre en evolución para que complete el paso de la etapa de civilización del cazador y del pastor a la del agricultor y del horticultor, a la que más tarde se añadirá la aparición de los complementos urbanos e industriales de la civilización. Diez mil años de esta dispensación de los elevadores biológicos bastan para efectuar una transformación maravillosa. Veinticinco mil años de una administración así de la sabiduría conjunta del Príncipe Planetario y de los Hijos Materiales suelen madurar la esfera para el advenimiento de un Hijo Magistrado.

52:3.4Esta era suele presenciar la eliminación completa de los ineptos y una purificación aún mayor de las estirpes raciales; en los mundos normales las tendencias bestiales defectuosas quedan casi del todo eliminadas de los linajes reproductores del mundo.

52:3.5La progenie adánica nunca se amalgama con las estirpes inferiores de las razas evolutivas. Tampoco forma parte del plan divino que el Adán o la Eva Planetarios se unan, personalmente, con los pueblos evolutivos. Este proyecto de mejoramiento racial es tarea de su progenie. Pero los descendientes del Hijo y la Hija Materiales se movilizan durante generaciones antes de que se inaugure el ministerio de amalgamación racial.

52:3.6El resultado del don del plasma de vida adánico a las razas mortales es una elevación inmediata de la capacidad intelectual y una aceleración del progreso espiritual. Por lo general hay también alguna mejora física. En un mundo promedio la dispensación postadánica es una era de grandes inventos, de control de la energía y de desarrollo mecánico. Esta es la era de la aparición de la fabricación multiforme y del control de las fuerzas naturales; es la edad de oro de la exploración y del sometimiento final del planeta. Gran parte del progreso material de un mundo ocurre durante este tiempo en que se inaugura el desarrollo de las ciencias físicas, una época precisamente como la que Urantia vive ahora. Su mundo va una dispensación completa y algo más por detrás del calendario planetario medio.

52:3.7Al final de la dispensación adánica en un planeta normal las razas están prácticamente mezcladas, de modo que puede proclamarse con verdad que «Dios ha hecho de una sola sangre a todas las naciones», y que su Hijo «ha hecho de un solo color a todos los pueblos». El color de esa raza amalgamada es algo así como un matiz oliváceo del tono violeta, el «blanco» racial de las esferas.

52:3.8El hombre primitivo es en su mayor parte carnívoro; los Hijos y las Hijas Materiales no comen carne, pero sus descendientes, en unas pocas generaciones, suelen derivar hacia el nivel omnívoro, aunque a veces grupos enteros de sus descendientes siguen sin comer carne. Este doble origen de las razas postadánicas explica que esos linajes humanos mezclados muestren vestigios anatómicos propios tanto de los grupos animales herbívoros como de los carnívoros.

52:3.9En el plazo de diez mil años de amalgamación racial, los linajes resultantes muestran grados variables de mezcla anatómica, y algunas estirpes llevan más rasgos de la ascendencia que no comía carne, mientras que otras muestran más de los rasgos distintivos y de las características físicas de sus progenitores evolutivos carnívoros. La mayoría de estas razas del mundo pronto se vuelven omnívoras y se sustentan con una amplia gama de alimentos de los reinos animal y vegetal.

52:3.10La época postadánica es la dispensación del internacionalismo. Con la casi terminación de la tarea de mezclar las razas, el nacionalismo decae, y la fraternidad de los hombres empieza realmente a materializarse. El gobierno representativo empieza a ocupar el lugar de la forma monárquica o paternal de gobierno. El sistema educativo se vuelve mundial, y poco a poco las lenguas de las razas ceden ante la lengua del pueblo violeta. La paz y la cooperación universales rara vez se alcanzan hasta que las razas están bastante bien mezcladas y hasta que hablan una lengua común.

52:3.11Durante los siglos finales de la era postadánica se desarrolla un nuevo interés por el arte, la música y la literatura, y este despertar mundial es la señal para la aparición de un Hijo Magistrado. El desarrollo culminante de esta era es el interés universal por las realidades intelectuales, la verdadera filosofía. La religión se vuelve menos nacionalista, se vuelve cada vez más un asunto planetario. Nuevas revelaciones de la verdad caracterizan estas eras, y los Altísimos de las constelaciones empiezan a gobernar en los asuntos de los hombres. La verdad se revela hasta la administración de las constelaciones.

52:3.12Un gran avance ético caracteriza esta era; la fraternidad de los hombres es la meta de su sociedad. La paz mundial —el cese del conflicto racial y de la animosidad nacional— es el indicador de que el planeta está maduro para el advenimiento del tercer orden de filiación, el Hijo Magistrado.

4. El hombre posterior al Hijo Magistrado

52:4.1En los planetas normales y leales esta era se abre con las razas mortales mezcladas y biológicamente aptas. No hay problemas de raza ni de color; literalmente, todas las naciones y razas son de una sola sangre. La fraternidad de los hombres florece, y las naciones aprenden a vivir en la tierra en paz y tranquilidad. Un mundo así está en vísperas de un gran desarrollo intelectual culminante.

52:4.2Cuando un mundo evolutivo llega así a estar maduro para la era de magistratura, uno del elevado orden de los Hijos Avonales hace su aparición en una misión de magistratura. El Príncipe Planetario y los Hijos Materiales son de origen del universo local; el Hijo Magistrado procede del Paraíso.

52:4.3Cuando los Avonales del Paraíso vienen a las esferas mortales en acciones judiciales, únicamente como jueces dispensacionales, nunca se encarnan. Pero cuando vienen en misiones de magistratura, al menos en la primera, siempre se encarnan, aunque no experimentan el nacimiento, ni mueren la muerte del mundo. Pueden seguir viviendo durante generaciones en los casos en que permanecen como gobernantes en ciertos planetas. Cuando concluyen sus misiones, entregan sus vidas planetarias y vuelven a su estado anterior de filiación divina.

52:4.4Cada nueva dispensación extiende el horizonte de la religión revelada, y los Hijos Magistrados extienden la revelación de la verdad para describir los asuntos del universo local y de todos sus tributarios.

52:4.5Tras la primera visita de un Hijo Magistrado, las razas logran pronto su liberación económica. El trabajo diario necesario para mantener la propia independencia equivaldría a dos horas y media del tiempo de ustedes. Es perfectamente seguro liberar a mortales tan éticos e inteligentes. Esos pueblos refinados saben bien cómo utilizar el ocio para el perfeccionamiento propio y el avance planetario. Esta era presencia una purificación aún mayor de los linajes raciales mediante la restricción de la reproducción entre los individuos menos aptos y poco dotados.

52:4.6El gobierno político y la administración social de las razas siguen mejorando, y el autogobierno queda bastante bien establecido al final de esta era. Por autogobierno nos referimos al tipo más elevado de gobierno representativo. Esos mundos promueven y honran solo a los dirigentes y gobernantes más aptos para llevar las responsabilidades sociales y políticas.

52:4.7Durante esta época, en la mayoría de los mortales del mundo mora un Ajustador. Pero ni siquiera entonces el otorgamiento de los Monitores divinos es siempre universal. Los Ajustadores con destino de fusión aún no se otorgan a todos los mortales planetarios; todavía es necesario que las criaturas volitivas elijan a los Monitores de Misterio.

52:4.8Durante las eras finales de esta dispensación, la sociedad empieza a volver a formas de vida más simplificadas. La naturaleza compleja de una civilización en avance completa su curso, y los mortales aprenden a vivir de un modo más natural y eficaz. Y esta tendencia aumenta con cada época sucesiva. Esta es la era del florecimiento del arte, de la música y del saber superior. Las ciencias físicas ya han alcanzado la cumbre de su desarrollo. El final de esta era, en un mundo ideal, presencia la plenitud de un gran despertar religioso, una iluminación espiritual mundial. Y este amplio despertar de la naturaleza espiritual de las razas es la señal para la llegada del Hijo de otorgamiento y para la inauguración de la quinta época mortal.

52:4.9En muchos mundos sucede que el planeta no queda preparado para un Hijo de otorgamiento con una sola misión de magistratura; en ese caso habrá una segunda, e incluso una sucesión de Hijos Magistrados, cada uno de los cuales hará avanzar a las razas de una dispensación a otra hasta que el planeta quede preparado para el don del Hijo de otorgamiento. En la segunda misión y en las siguientes, los Hijos Magistrados pueden encarnarse o no. Pero no importa cuántos Hijos Magistrados aparezcan —y también pueden venir como tales después del Hijo de otorgamiento—, el advenimiento de cada uno marca el fin de una dispensación y el comienzo de otra.

52:4.10Estas dispensaciones de los Hijos Magistrados abarcan entre veinticinco mil y cincuenta mil años del tiempo de Urantia. A veces una época así es mucho más corta, y en casos raros incluso más larga. Pero en la plenitud de los tiempos uno de estos mismos Hijos Magistrados nacerá como el Hijo de otorgamiento del Paraíso.

5. El hombre posterior al Hijo de otorgamiento

52:5.1Siempre que en un mundo habitado se llega a cierto nivel de desarrollo intelectual y espiritual, se presenta en él un Hijo de otorgamiento del Paraíso. En los mundos normales, este Hijo no aparece en la carne hasta que las razas suben a los niveles más altos de desarrollo intelectual y de logro ético. En Urantia, en cambio, el Hijo de otorgamiento —nada menos que el propio Hijo Creador de ustedes— apareció al cerrarse la dispensación adánica, aunque ese no es el orden habitual de los acontecimientos en los mundos del espacio.

52:5.2Cuando los mundos han madurado para la espiritualización, llega el Hijo de otorgamiento. Estos Hijos pertenecen siempre al orden Magistrado o Avonal, excepto en el caso, una vez en cada universo local, en que el Hijo Creador se prepara para su otorgamiento final en algún mundo evolutivo, como ocurrió cuando Miguel de Nebadon apareció en Urantia para otorgarse a las razas mortales de ustedes. Solo un mundo entre casi diez millones puede disfrutar de semejante don; todos los demás mundos avanzan espiritualmente mediante el otorgamiento de un Hijo del Paraíso del orden Avonal.

52:5.3El Hijo de otorgamiento llega a un mundo de alta cultura educativa y encuentra una raza espiritualmente formada y preparada para asimilar enseñanzas avanzadas y para apreciar la misión de otorgamiento. Es una era caracterizada por la búsqueda mundial de la cultura moral y de la verdad espiritual. La pasión mortal de esta dispensación es penetrar en la realidad cósmica y comulgar con la realidad espiritual. Las revelaciones de la verdad se extienden hasta incluir el superuniverso. Surgen sistemas de educación y de gobierno enteramente nuevos que sustituyen a los regímenes toscos de tiempos anteriores. La alegría de vivir adquiere un nuevo color, y las reacciones de la vida se elevan a alturas celestiales de tono y de timbre.

52:5.4El Hijo de otorgamiento vive y muere para la elevación espiritual de las razas mortales de un mundo. Establece el «camino nuevo y vivo»; su vida es una encarnación de la verdad del Paraíso en la carne mortal, esa misma verdad —nada menos que el Espíritu de la Verdad— por cuyo conocimiento los hombres serán libres.

52:5.5En Urantia el establecimiento de este «camino nuevo y vivo» fue una cuestión de hecho tanto como de verdad. El aislamiento de Urantia en la rebelión de Lucifer había suspendido el procedimiento por el cual los mortales pueden pasar, al morir, directamente a las orillas de los mundos morada. Antes de los días de Cristo Miguel en Urantia, todas las almas seguían durmiendo hasta las resurrecciones dispensacionales o las resurrecciones milenarias especiales. Ni siquiera a Moisés se le permitió pasar al otro lado hasta la ocasión de una resurrección especial, con la oposición del Príncipe Planetario caído, Caligastia, a esa liberación. Pero desde el día de Pentecostés, los mortales de Urantia pueden de nuevo pasar directamente a las esferas morontiales.

52:5.6Tras la resurrección de un Hijo de otorgamiento, al tercer día después de entregar su vida encarnada, este asciende a la diestra del Padre Universal, recibe la seguridad de que la misión de otorgamiento ha sido aceptada, y vuelve al Hijo Creador en la sede del universo local. Acto seguido el Avonal de otorgamiento y el Miguel Creador envían su espíritu conjunto, el Espíritu de la Verdad, al mundo del otorgamiento. Esta es la ocasión en que «el espíritu del Hijo triunfante se derrama sobre toda carne». El Espíritu Madre del Universo participa también en este otorgamiento del Espíritu de la Verdad, y junto con ello se emite el edicto de otorgamiento de los Ajustadores del Pensamiento. A partir de entonces, todas las criaturas volitivas de mente normal de ese mundo recibirán Ajustadores tan pronto como alcancen la edad de la responsabilidad moral, de la elección espiritual.

52:5.7Si un Avonal de otorgamiento así volviera a un mundo después de la misión de otorgamiento, no se encarnaría, sino que vendría «en gloria con las huestes seráficas».

52:5.8La era posterior al Hijo de otorgamiento puede durar de diez mil a cien mil años. No hay un tiempo arbitrario asignado a ninguna de estas eras dispensacionales. Este es un tiempo de gran progreso ético y espiritual. Bajo la influencia espiritual de estas eras, el carácter humano sufre enormes transformaciones y experimenta un desarrollo fenomenal. Se hace posible poner en práctica la regla de oro. Las enseñanzas de Jesús son de verdad aplicables a un mundo mortal que ha tenido la formación preliminar de los Hijos anteriores al otorgamiento, con sus dispensaciones de ennoblecimiento del carácter y de aumento de la cultura.

52:5.9Durante esta era los problemas de la enfermedad y la delincuencia quedan prácticamente resueltos. La degeneración ya ha sido eliminada en gran parte por la reproducción selectiva. La enfermedad ha sido prácticamente dominada gracias a las altas cualidades de resistencia de las estirpes adánicas y a la aplicación inteligente y mundial de los descubrimientos de las ciencias físicas de las eras anteriores. La duración media de la vida, durante este período, sube muy por encima del equivalente de trescientos años del tiempo de Urantia.

52:5.10A lo largo de esta época hay una disminución gradual de la supervisión gubernamental. El verdadero autogobierno empieza a funcionar; se necesitan cada vez menos leyes restrictivas. Las ramas militares de la resistencia nacional desaparecen; la era de la armonía internacional llega de verdad. Hay muchas naciones, determinadas sobre todo por la distribución de la tierra, pero solo una raza, una lengua y una religión. Los asuntos mortales son casi, aunque no del todo, utópicos. ¡Esta es de verdad una era grande y gloriosa!

6. La era de Urantia posterior al otorgamiento

52:6.1El Hijo de otorgamiento es el Príncipe de Paz. Llega con el mensaje: «Paz en la tierra y buena voluntad entre los hombres». En los mundos normales esta es una dispensación de paz mundial; las naciones ya no aprenden la guerra. Pero tales influencias saludables no acompañaron la venida de su Hijo de otorgamiento, Cristo Miguel. Urantia no avanza en el orden normal. Su mundo no lleva el paso en la procesión planetaria. Su Maestro, cuando estaba en la tierra, advirtió a sus discípulos que su advenimiento no traería el reinado habitual de paz a Urantia. Les dijo con claridad que habría «guerras y rumores de guerras», y que se levantaría nación contra nación. En otra ocasión dijo: «No piensen que he venido a traer paz a la tierra».

52:6.2Aun en los mundos evolutivos normales, la realización de la fraternidad mundial de los hombres no es un logro fácil. En un planeta confuso y desordenado como Urantia, semejante logro requiere un tiempo mucho más largo y exige un esfuerzo mucho mayor. La evolución social sin ayuda difícilmente puede alcanzar resultados tan felices en una esfera espiritualmente aislada. La revelación religiosa es esencial para la realización de la fraternidad en Urantia. Aunque Jesús ha mostrado el camino para alcanzar de inmediato la fraternidad espiritual, la realización de la fraternidad social en su mundo depende mucho de que se logren las siguientes transformaciones personales y ajustes planetarios:

52:6.31. Fraternidad social. Multiplicación de los contactos sociales internacionales e interraciales y de las asociaciones fraternales por medio de los viajes, el comercio y los juegos competitivos. Desarrollo de una lengua común y multiplicación de los políglotas. Intercambio racial y nacional de estudiantes, maestros, industriales y filósofos religiosos.

52:6.42. Fecundación intelectual recíproca. No puede haber fraternidad en un mundo cuyos habitantes, por ser tan primitivos, no llegan a ver lo insensato del egoísmo sin freno. Es necesario que las literaturas nacionales y raciales se intercambien. Cada raza tiene que familiarizarse con el pensamiento de todas las razas; cada nación tiene que conocer los sentimientos de todas las naciones. De la ignorancia nace la desconfianza, y la desconfianza no se concilia con la actitud esencial de empatía y amor.

52:6.53. Despertar ético. Nada sino la conciencia ética puede poner al descubierto la inmoralidad de la intolerancia humana y el carácter pecaminoso de las luchas fratricidas. Los males de la envidia nacional y de los celos raciales solo puede condenarlos una conciencia moral. Ese discernimiento espiritual, indispensable para vivir la regla de oro, solo lo buscarán alguna vez los seres morales.

52:6.64. Sabiduría política. La madurez emocional es esencial para el dominio de sí mismo. Solo la madurez emocional asegurará la sustitución del arbitraje bárbaro de la guerra por técnicas internacionales de juicio civilizado. Los estadistas sabios trabajarán algún día por el bienestar de la humanidad aun mientras se esfuerzan por promover el interés de sus grupos nacionales o raciales. La sagacidad política egoísta es, en última instancia, suicida —destructora de todas aquellas cualidades duraderas que aseguran la supervivencia de los grupos planetarios.

52:6.75. Discernimiento espiritual. La fraternidad de los hombres se basa, después de todo, en el reconocimiento de la paternidad de Dios. La manera más rápida de realizar la fraternidad de los hombres en Urantia es efectuar la transformación espiritual de la humanidad actual. La única técnica para acelerar la tendencia natural de la evolución social es la de aplicar presión espiritual desde arriba, aumentando así el discernimiento moral a la vez que se acrecienta la capacidad del alma de cada mortal para comprender y amar a todos los demás mortales. La comprensión mutua y el amor fraterno son civilizadores trascendentes y factores poderosos en la realización mundial de la fraternidad de los hombres.

52:6.8Si ustedes pudieran ser trasplantados de su mundo atrasado y confuso a algún planeta normal que esté ahora en la era posterior al Hijo de otorgamiento, pensarían que habían sido trasladados al cielo de sus tradiciones. Difícilmente creerían que estaban observando el funcionamiento evolutivo normal de una esfera mortal de habitación humana. Estos mundos están en los circuitos espirituales de su reino, y disfrutan de todas las ventajas de las difusiones del universo y de los servicios de reflectividad del superuniverso.

7. El hombre posterior al Hijo Instructor

52:7.1Los Hijos del orden siguiente que llegan al mundo evolutivo medio son los Hijos Instructores de la Trinidad, los Hijos divinos de la Trinidad del Paraíso. De nuevo encontramos a Urantia fuera de paso con sus esferas hermanas, en cuanto que su Jesús ha prometido volver. Esa promesa la cumplirá con toda seguridad, pero nadie sabe si su segunda venida precederá o seguirá a las apariciones de Hijos Magistrados o Instructores en Urantia.

52:7.2Los Hijos Instructores vienen en grupos a los mundos que se espiritualizan. Un Hijo Instructor planetario recibe la ayuda y el apoyo de setenta Hijos primarios, doce Hijos secundarios y tres de los más elevados y experimentados del orden supremo de los Daynales. Este cuerpo permanecerá algún tiempo en el mundo, el suficiente para efectuar la transición de las eras evolutivas a la era de luz y vida —no menos de mil años del tiempo planetario y a menudo bastante más—. Esta misión es una contribución de la Trinidad a los esfuerzos anteriores de todas las personalidades divinas que han ministrado a un mundo habitado.

52:7.3La revelación de la verdad se extiende ahora al universo central y al Paraíso. Las razas se están volviendo muy espirituales. Un gran pueblo ha evolucionado y se acerca una gran era. Los sistemas educativo, económico y administrativo del planeta experimentan transformaciones radicales. Se establecen nuevos valores y nuevas relaciones. El reino de los cielos aparece en la tierra, y la gloria de Dios se difunde por el mundo.

52:7.4Esta es la dispensación en que muchos mortales son trasladados de entre los vivos. A medida que avanza la era de los Hijos Instructores de la Trinidad, la lealtad espiritual de los mortales del tiempo se hace cada vez más universal. La muerte natural se vuelve menos frecuente a medida que los Ajustadores se fusionan cada vez más con sus sujetos durante la vida en la carne. Con el tiempo, el planeta se clasifica en el orden modificado primario de ascensión mortal.

52:7.5La vida durante esta era es agradable y provechosa. La degeneración y los productos finales antisociales de la larga lucha evolutiva han sido prácticamente aniquilados. La duración de la vida se acerca a quinientos años de Urantia, y el ritmo reproductivo del aumento racial se controla de manera inteligente. Ha llegado un orden de sociedad enteramente nuevo. Todavía hay grandes diferencias entre los mortales, pero el estado de la sociedad se acerca más a los ideales de la fraternidad social y de la igualdad espiritual. El gobierno representativo desaparece, y el mundo pasa bajo el gobierno del autodominio individual. La función del gobierno se dirige principalmente a las tareas colectivas de administración social y de coordinación económica. La edad de oro llega a paso rápido; la meta temporal de la larga e intensa lucha evolutiva planetaria está a la vista. La recompensa de las eras pronto se hará realidad; la sabiduría de los Dioses está a punto de manifestarse.

52:7.6La administración física de un mundo durante esta era requiere aproximadamente una hora diaria de cada individuo adulto, es decir, el equivalente de una hora de Urantia. El planeta está en estrecho contacto con los asuntos del universo, y sus habitantes examinan las últimas difusiones con el mismo vivo interés que ustedes muestran ahora por las últimas ediciones de sus periódicos diarios. Estas razas se ocupan de mil cosas de interés desconocidas en el mundo de ustedes.

52:7.7La verdadera lealtad planetaria al Ser Supremo crece cada vez más. Generación tras generación, una parte cada vez mayor de la raza se pone en línea con los que practican la justicia y viven la misericordia. Lenta pero seguramente el mundo es ganado para el servicio gozoso de los Hijos de Dios. Las dificultades físicas y los problemas materiales se han resuelto en gran parte; el planeta madura para una vida avanzada y una existencia más estable.

52:7.8De tiempo en tiempo, a lo largo de su dispensación, los Hijos Instructores siguen viniendo a estos mundos pacíficos. No dejan un mundo hasta que observan que el plan evolutivo, en lo que se refiere a ese planeta, funciona sin tropiezos. Un Hijo Magistrado de juicio suele acompañar a los Hijos Instructores en sus misiones sucesivas, mientras que otro Hijo así actúa en el momento de su partida, y estas acciones judiciales continúan de era en era durante todo el régimen mortal del tiempo y del espacio.

52:7.9Cada misión repetida de los Hijos Instructores de la Trinidad eleva sucesivamente a ese mundo excelso a alturas siempre ascendentes de sabiduría, espiritualidad e iluminación cósmica. Pero los nobles nativos de una esfera así siguen siendo finitos y mortales. Nada es perfecto; sin embargo, va evolucionando una cualidad de casi perfección en el funcionamiento de un mundo imperfecto y en la vida de sus habitantes humanos.

52:7.10Un mismo mundo puede recibir muchas veces la visita de los Hijos Instructores de la Trinidad. No obstante, antes o después, con ocasión del final de una de sus misiones, el Príncipe Planetario es elevado a la posición de Soberano Planetario, y el Soberano de Sistema se presenta para proclamar que ese mundo entra en la era de luz y vida.

52:7.11Acerca de la conclusión de la misión final de los Hijos Instructores (al menos esa sería la cronología en un mundo normal) escribió Juan: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, y la nueva Jerusalén que descendía de Dios desde el cielo, preparada como una princesa adornada para el príncipe».

52:7.12Esta es la misma tierra renovada, la etapa planetaria avanzada, que el antiguo vidente vislumbró cuando escribió: «“Porque, así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo haré permanecerán delante de mí, así sobrevivirán ustedes y sus hijos; y sucederá que de una luna nueva a otra y de un sábado a otro toda carne vendrá a adorar delante de mí”, dice el Señor».

52:7.13Son los mortales de una era así los que se describen como «una generación escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo exaltado; y ustedes anunciarán las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a esta luz maravillosa».

52:7.14Sea cual sea la historia natural particular de un planeta individual, no importa si un mundo ha sido del todo leal, si ha sido manchado por el mal o maldecido por el pecado —no importa cuáles sean los antecedentes—, tarde o temprano la gracia de Dios y el ministerio de los ángeles introducirán el día del advenimiento de los Hijos Instructores de la Trinidad; y su partida, tras su misión final, inaugurará esta soberbia era de luz y vida.

52:7.15Todos los mundos de Satania pueden unirse a la esperanza del que escribió: «No obstante, nosotros, según su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que mora la rectitud. Por tanto, amados, puesto que esperan tales cosas, procuren con diligencia ser hallados por él en paz, sin mancha e irreprochables».

52:7.16La partida del cuerpo de Hijos Instructores, al final de su primer reinado o de alguno posterior, introduce el amanecer de la era de luz y vida —el umbral de la transición del tiempo al vestíbulo de la eternidad—. La realización planetaria de esta era de luz y vida supera con mucho las expectativas más queridas de los mortales de Urantia que no han tenido conceptos de la vida futura de mayor alcance que los contenidos en las creencias religiosas que describen el cielo como el destino inmediato y la morada final de los mortales supervivientes.

52:7.17[Patrocinado por un Mensajero Poderoso agregado temporalmente al personal de Gabriel.]

Documento 52

Las épocas mortales planetarias