Parte II · Documento 54
Problemas de la rebelión de Lucifer
54:0.1EL HOMBRE evolutivo encuentra difícil comprender plenamente la importancia y captar los significados del mal, el error, el pecado y la iniquidad. El hombre tarda en percibir que la perfección y la imperfección en contraste producen el mal potencial; que la verdad y la falsedad en conflicto crean el error que confunde; que el don divino de la elección de libre albedrío eventúa en los dominios divergentes del pecado y la rectitud; que la búsqueda persistente de la divinidad conduce al reino de Dios, en contraste con su rechazo continuo, que conduce a los dominios de la iniquidad.
54:0.2Los Dioses no crean el mal ni permiten el pecado y la rebelión. El mal potencial existe en el tiempo en un universo que abarca niveles diferenciales de significados y valores de perfección. El pecado es potencial en todos los dominios donde seres imperfectos están dotados de la capacidad de elegir entre el bien y el mal. La presencia misma, en conflicto, de la verdad y la no verdad, del hecho y la falsedad, constituye la potencialidad del error. La elección deliberada del mal constituye pecado; el rechazo voluntario de la verdad es error; la búsqueda persistente del pecado y del error es iniquidad.
1. La libertad verdadera y la falsa
54:1.1De todos los problemas desconcertantes que surgieron de la rebelión de Lucifer, ninguno ha causado más dificultad que la incapacidad de los mortales evolutivos inmaduros para distinguir entre la libertad verdadera y la falsa.
54:1.2La libertad verdadera es la búsqueda de las eras y la recompensa del progreso evolutivo. La libertad falsa es el sutil engaño del error del tiempo y del mal del espacio. La libertad duradera se basa en la realidad de la justicia —inteligencia, madurez, fraternidad y equidad.
54:1.3La libertad es una técnica autodestructiva de la existencia cósmica cuando su motivación carece de inteligencia, de condiciones y de control. La libertad verdadera se relaciona progresivamente con la realidad y siempre tiene en cuenta la equidad social, la imparcialidad cósmica, la fraternidad del universo y las obligaciones divinas.
54:1.4La libertad es suicida cuando se divorcia de la justicia material, la equidad intelectual, la tolerancia social, el deber moral y los valores espirituales. La libertad no existe aparte de la realidad cósmica, y toda realidad de la personalidad es proporcional a sus relaciones con la divinidad.
54:1.5La voluntad propia desenfrenada y la autoexpresión sin regulación equivalen al egoísmo puro, el colmo de la impiedad. La libertad sin la conquista de sí mismo, asociada a ella y siempre creciente, es una ficción de la imaginación mortal egoísta. La libertad motivada por el yo es una ilusión conceptual, un engaño cruel. El libertinaje que se disfraza con las vestiduras de la libertad es el precursor de la servidumbre abyecta.
54:1.6La libertad verdadera es la asociada del auténtico respeto por sí mismo; la libertad falsa es la consorte de la admiración de sí mismo. La libertad verdadera es el fruto del dominio de sí mismo; la libertad falsa, la pretensión de la autoafirmación. El dominio de sí mismo conduce al servicio altruista; la admiración de sí mismo tiende a la explotación de los demás para el engrandecimiento egoísta de un individuo tan equivocado que está dispuesto a sacrificar el logro recto a cambio de poseer un poder injusto sobre sus semejantes.
54:1.7Incluso la sabiduría es divina y segura solo cuando es cósmica en su alcance y espiritual en su motivación.
54:1.8No hay error mayor que esa clase de autoengaño que lleva a seres inteligentes a ansiar el ejercicio del poder sobre otros seres con el propósito de privar a esas personas de sus libertades naturales. La regla de oro de la equidad humana clama contra todo fraude, falta de equidad, egoísmo y falta de rectitud semejantes. Solo la libertad verdadera y auténtica es compatible con el reino del amor y el ministerio de la misericordia.
54:1.9¡Mientras los Gobernantes Supremos del universo se hacen a un lado por un respeto misericordioso hacia estas prerrogativas de la voluntad y estos potenciales de la personalidad, qué osadía la de la criatura que solo sigue su propia voluntad y que, en nombre de la libertad personal, invade los derechos de sus semejantes! Al ejercer su presunta libertad personal, ningún ser tiene derecho a despojar a otro de los privilegios de existencia conferidos por los Creadores, privilegios que todos los asociados, subordinados y súbditos leales de estos respetan como es debido.
54:1.10Puede que el hombre evolutivo tenga que luchar por sus libertades materiales contra tiranos y opresores en un mundo de pecado e iniquidad o durante los primeros tiempos de una esfera primitiva en evolución, pero no es así en los mundos morontiales ni en las esferas espirituales. La guerra es la herencia del hombre evolutivo primitivo, pero en los mundos de civilización que avanza normalmente, el combate físico como técnica para ajustar los malentendidos raciales cayó en descrédito hace ya mucho tiempo.
2. El robo de la libertad
54:2.1Con el Hijo y en el Espíritu proyectó Dios el eterno Havona, y desde entonces ha prevalecido el patrón eterno de la participación coordinada en la creación: el compartir. Este patrón del compartir es el diseño maestro para cada uno de los Hijos y las Hijas de Dios que salen al espacio para emprender el intento de duplicar en el tiempo el universo central de perfección eterna.
54:2.2Toda criatura de todo universo en evolución que aspira a hacer la voluntad del Padre está destinada a llegar a ser compañera de los Creadores del tiempo-espacio en esta magnífica aventura de alcanzar la perfección experiencial. Si esto no fuera cierto, difícilmente el Padre habría dotado a tales criaturas de libre albedrío creativo, ni moraría en ellas, ni se asociaría realmente con ellas por medio de su propio espíritu.
54:2.3La insensatez de Lucifer fue el intento de hacer lo que no se puede hacer, de cortocircuitar el tiempo en un universo experiencial. El crimen de Lucifer fue el intento de privar de sus derechos creativos a toda personalidad de Satania, la restricción no reconocida de la participación personal de la criatura —participación de libre albedrío— en la larga lucha evolutiva por alcanzar el estado de luz y vida, tanto individual como colectivamente. Al hacerlo, este antiguo Soberano del sistema de ustedes puso el propósito temporal de su propia voluntad directamente en contra del propósito eterno de la voluntad de Dios tal como se revela en el otorgamiento del libre albedrío a todas las criaturas personales. La rebelión de Lucifer amenazó así con la mayor infracción posible de la elección de libre albedrío de los ascendentes y los servidores del sistema de Satania: una amenaza de privar para siempre a cada uno de estos seres de la emocionante experiencia de contribuir con algo personal y único al monumento a la sabiduría experiencial que se erige lentamente y que algún día existirá como el sistema perfeccionado de Satania. Así es como el manifiesto de Lucifer, disfrazado con los atavíos de la libertad, se presenta a la clara luz de la razón como una amenaza monumental de consumar el robo de la libertad personal, y de hacerlo en una escala a la que solo dos veces se ha llegado cerca en toda la historia de Nebadon.
54:2.4En pocas palabras, Lucifer habría despojado a los hombres y a los ángeles de aquello que Dios les había concedido, es decir, del privilegio divino de intervenir en la creación de sus propios destinos y del destino de este sistema local de mundos habitados.
54:2.5Ningún ser en todo el universo tiene la libertad legítima de privar a ningún otro ser de la libertad verdadera, del derecho de amar y ser amado, del privilegio de adorar a Dios y de servir a sus semejantes.
3. El desfase temporal de la justicia
54:3.1Las criaturas morales volitivas de los mundos evolutivos siempre se inquietan con la pregunta irreflexiva de por qué los Creadores omnisapientes permiten el mal y el pecado. No comprenden que ambos son inevitables si la criatura ha de ser verdaderamente libre. El libre albedrío del hombre en evolución o del ángel exquisito no es un mero concepto filosófico, un ideal simbólico. La capacidad del hombre para elegir el bien o el mal es una realidad del universo. Esta libertad de elegir por uno mismo es un don de los Gobernantes Supremos, y ellos no permitirán que ningún ser ni grupo de seres prive a una sola personalidad del vasto universo de esta libertad otorgada divinamente —ni siquiera para complacer a esos seres equivocados e ignorantes en el disfrute de esta mal llamada libertad personal.
54:3.2Aunque la identificación consciente y sin reservas con el mal (el pecado) equivale a la inexistencia (la aniquilación), siempre debe mediar, entre el momento de esa identificación personal con el pecado y la ejecución de la pena —el resultado automático de abrazar así voluntariamente el mal—, un período de tiempo de duración suficiente para permitir un juicio sobre el estado de ese individuo en el universo que resulte enteramente satisfactorio para todas las personalidades del universo relacionadas, y que sea tan equitativo y justo que obtenga la aprobación del propio pecador.
54:3.3Pero si este rebelde del universo contra la realidad de la verdad y la bondad se niega a aprobar el veredicto, y si el culpable sabe en su corazón que su condena es justa pero se niega a confesarlo, entonces la ejecución de la sentencia debe aplazarse según la discreción de los Ancianos de Días. Y los Ancianos de Días se niegan a aniquilar a ningún ser hasta que todos los valores morales y todas las realidades espirituales estén extintos, tanto en el malhechor como en todos sus partidarios relacionados y posibles simpatizantes.
4. El desfase temporal de la misericordia
54:4.1Otro problema algo difícil de explicar en la constelación de Norlatiadek se refiere a las razones por las que se permitió a Lucifer, a Satanás y a los príncipes caídos causar daño durante tanto tiempo antes de ser detenidos, internados y juzgados.
54:4.2Los padres, los que han engendrado y criado hijos, están en mejores condiciones de entender por qué Miguel, un padre-Creador, podría tardar en condenar y destruir a sus propios Hijos. La historia del hijo pródigo que contó Jesús ilustra bien cómo un padre amoroso puede esperar largo tiempo el arrepentimiento de un hijo descarriado.
54:4.3El hecho mismo de que una criatura que obra mal pueda realmente elegir obrar mal —cometer pecado— establece el hecho del libre albedrío y justifica plenamente cualquier demora en la ejecución de la justicia, por larga que sea, siempre que la misericordia prolongada pueda conducir al arrepentimiento y a la rehabilitación.
54:4.4La mayoría de las libertades que Lucifer buscaba ya las tenía; otras las iba a recibir en el futuro. Todos estos preciosos dones se perdieron al ceder a la impaciencia y rendirse al deseo de poseer ahora lo que uno ansía, y de poseerlo desafiando toda obligación de respetar los derechos y las libertades de todos los demás seres que componen el universo de universos. Las obligaciones éticas son innatas, divinas y universales.
54:4.5Hay muchas razones, que nosotros conocemos, por las que los Gobernantes Supremos no destruyeron ni internaron de inmediato a los líderes de la rebelión de Lucifer. Sin duda hay todavía otras razones, y posiblemente mejores, que no conocemos. Los aspectos de misericordia de esta demora en la ejecución de la justicia los extendió personalmente Miguel de Nebadon. De no ser por el afecto de este padre-Creador hacia sus Hijos descarriados, la justicia suprema del superuniverso habría actuado. Si un episodio como la rebelión de Lucifer hubiera ocurrido en Nebadon mientras Miguel estaba encarnado en Urantia, los instigadores de ese mal podrían haber sido aniquilados instantánea y absolutamente.
54:4.6La justicia suprema puede actuar al instante cuando la misericordia divina no la refrena. Pero el ministerio de la misericordia a los hijos del tiempo y del espacio siempre dispone este desfase temporal, este intervalo salvador entre la siembra y la cosecha. Si la siembra es buena, este intervalo permite la prueba y la edificación del carácter; si la siembra es mala, esta demora misericordiosa da tiempo para el arrepentimiento y la rectificación. Esta demora de tiempo en el juicio y la ejecución de los malhechores es inherente al ministerio de misericordia de los siete superuniversos. Esta restricción de la justicia por la misericordia demuestra que Dios es amor, y que un Dios de amor así domina los universos y con misericordia controla el destino y el juicio de todas sus criaturas.
54:4.7Las demoras de misericordia del tiempo existen por mandato del libre albedrío de los Creadores. Hay un bien que el universo obtiene de esta técnica de paciencia en el trato con los rebeldes pecadores. Si bien es demasiado cierto que el bien no puede venir del mal para quien contempla y realiza el mal, es igualmente cierto que todas las cosas (incluido el mal, potencial y manifiesto) cooperan para el bien de todos los seres que conocen a Dios, aman hacer su voluntad y ascienden hacia el Paraíso según su plan eterno y su propósito divino.
54:4.8Pero estas demoras de misericordia no son interminables. A pesar de la larga demora (según se cuenta el tiempo en Urantia) en el juicio de la rebelión de Lucifer, podemos dejar constancia de que, durante el tiempo en que se hacía esta revelación, se celebró en Uversa la primera audiencia del caso pendiente de Gabriel contra Lucifer, y poco después se emitió el mandato de los Ancianos de Días que disponía que Satanás quedara confinado en adelante en el mundo prisión con Lucifer. Esto pone fin a la capacidad de Satanás de hacer más visitas a cualquiera de los mundos caídos de Satania. La justicia en un universo dominado por la misericordia puede ser lenta, pero es segura.
5. La sabiduría de la demora
54:5.1De las muchas razones que conozco por las que Lucifer y sus confederados no fueron internados ni juzgados antes, se me permite exponer las siguientes:
54:5.21. La misericordia exige que todo malhechor tenga tiempo suficiente para formular una actitud deliberada y plenamente elegida respecto a sus malos pensamientos y sus actos pecaminosos.
54:5.32. La justicia suprema está dominada por el amor de un Padre; por eso la justicia nunca destruirá lo que la misericordia pueda salvar. A todo malhechor se le concede tiempo para aceptar la salvación.
54:5.43. Ningún padre afectuoso se precipita jamás al castigar a un miembro descarriado de su familia. La paciencia no puede funcionar con independencia del tiempo.
54:5.54. Aunque obrar mal siempre es perjudicial para una familia, la sabiduría y el amor exhortan a los hijos rectos a tener paciencia con un hermano descarriado durante el tiempo concedido por el padre afectuoso, en el cual el pecador puede ver el error de su camino y abrazar la salvación.
54:5.65. Cualquiera que fuera la actitud de Miguel hacia Lucifer, y a pesar de ser el padre-Creador de Lucifer, no le correspondía al Hijo Creador ejercer una jurisdicción sumaria sobre el Soberano de Sistema apóstata, porque entonces no había completado su carrera de otorgamiento ni alcanzado con ello la soberanía incondicionada de Nebadon.
54:5.76. Los Ancianos de Días podrían haber aniquilado de inmediato a estos rebeldes, pero rara vez ejecutan a los malhechores sin una audiencia completa. En este caso se negaron a anular las decisiones de Miguel.
54:5.87. Es evidente que Emanuel aconsejó a Miguel que se mantuviera apartado de los rebeldes y dejara que la rebelión siguiera un curso natural de autoaniquilación. Y la sabiduría de la Unión de Días es el reflejo en el tiempo de la sabiduría unida de la Trinidad del Paraíso.
54:5.98. El Fiel de Días en Edentia aconsejó a los Padres de la Constelación que dieran a los rebeldes vía libre, con el fin de que toda simpatía por estos malhechores fuera desarraigada cuanto antes del corazón de todo ciudadano presente y futuro de Norlatiadek —toda criatura mortal, morontial o espiritual.
54:5.109. En Jerusem, el representante personal del Ejecutivo Supremo de Orvonton aconsejó a Gabriel que fomentara una oportunidad plena para que toda criatura viviente madurara una elección deliberada en los asuntos implicados en la Declaración de Libertad de Lucifer. Una vez planteadas las cuestiones de la rebelión, el consejero de emergencia del Paraíso de Gabriel expuso que, si no se daba esa oportunidad plena y libre a todas las criaturas de Norlatiadek, la cuarentena del Paraíso contra todas esas posibles criaturas tibias o asaltadas por la duda se extendería, como protección propia, a toda la constelación. Para mantener abiertas las puertas de ascensión al Paraíso para los seres de Norlatiadek, era necesario permitir el pleno desarrollo de la rebelión y asegurar la determinación completa de la actitud de todos los seres relacionados de algún modo con ella.
54:5.1110. La Ministra Divina de Salvington emitió, como su tercera proclamación independiente, un mandato que disponía que no se hiciera nada para curar a medias, suprimir cobardemente o esconder de cualquier otro modo el rostro horrible de los rebeldes y de la rebelión. Se ordenó a las huestes angélicas que trabajaran por la plena divulgación y por una oportunidad ilimitada para la expresión del pecado, como la técnica más rápida para lograr la cura perfecta y final de la plaga del mal y del pecado.
54:5.1211. Se organizó en Jerusem un consejo de emergencia de exmortales compuesto por Mensajeros Poderosos, mortales glorificados que habían tenido experiencia personal con situaciones semejantes, junto con sus colegas. Aconsejaron a Gabriel que al menos el triple de seres se extraviaría si se intentaban métodos arbitrarios o sumarios de supresión. Todo el cuerpo de consejeros de Uversa coincidió en aconsejar a Gabriel que permitiera a la rebelión seguir su curso pleno y natural, aunque se necesitara un millón de años para liquidar las consecuencias.
54:5.1312. El tiempo, incluso en un universo del tiempo, es relativo: si un mortal de Urantia de duración media de vida cometiera un crimen que provocara un caos en todo el mundo, y si fuera detenido, juzgado y ejecutado dentro de los dos o tres días siguientes a la comisión del crimen, ¿les parecería a ustedes mucho tiempo? Sin embargo, eso se acercaría más a una comparación con la duración de la vida de Lucifer, incluso si su juicio, ya iniciado, no se completara en cien mil años de Urantia. El lapso relativo de tiempo desde el punto de vista de Uversa, donde el litigio está pendiente, podría indicarse diciendo que el crimen de Lucifer se llevaba a juicio a los dos segundos y medio de haberse cometido. Desde el punto de vista del Paraíso, el juicio es simultáneo con el acto.
54:5.14Hay un número igual de razones para no detener arbitrariamente la rebelión de Lucifer que ustedes podrían comprender en parte, pero que no se me permite narrar. Puedo informarles de que en Uversa enseñamos cuarenta y ocho razones para permitir que el mal siga el curso completo de su propia bancarrota moral y su extinción espiritual. No dudo de que haya otras tantas razones adicionales que no conozco.
6. El triunfo del amor
54:6.1Sean cuales sean las dificultades que los mortales evolutivos encuentren en sus esfuerzos por entender la rebelión de Lucifer, debería quedar claro para todos los pensadores reflexivos que la técnica de tratar con los rebeldes es una reivindicación del amor divino. La misericordia amorosa extendida a los rebeldes parece, en efecto, haber envuelto a muchos seres inocentes en pruebas y tribulaciones, pero todas estas personalidades afligidas pueden confiar con seguridad en que los Jueces omnisapientes juzgarán sus destinos con misericordia así como con justicia.
54:6.2En todo su trato con los seres inteligentes, tanto el Hijo Creador como su Padre del Paraíso están dominados por el amor. Es imposible comprender muchas fases de la actitud de los gobernantes del universo hacia los rebeldes y la rebelión —el pecado y los pecadores— a menos que se recuerde que Dios como Padre tiene precedencia sobre todas las demás fases de manifestación de la Deidad en todo el trato de la divinidad con la humanidad. También debe recordarse que los Hijos Creadores del Paraíso están todos motivados por la misericordia.
54:6.3Si un padre afectuoso de una familia numerosa decide mostrar misericordia a uno de sus hijos culpable de una falta grave, bien puede ocurrir que la extensión de la misericordia a este hijo que se porta mal cause una dificultad temporal a todos los demás hijos, que se portan bien. Tales eventualidades son inevitables; ese riesgo es inseparable de la situación de realidad de tener un progenitor amoroso y de ser miembro de un grupo familiar. Cada miembro de una familia se beneficia de la conducta recta de cada uno de los demás miembros; del mismo modo, cada miembro debe sufrir las consecuencias inmediatas en el tiempo de la mala conducta de cada uno de los demás miembros. Las familias, los grupos, las naciones, las razas, los mundos, los sistemas, las constelaciones y los universos son relaciones de asociación que poseen individualidad; y por eso cada miembro de cualquiera de esos grupos, grande o pequeño, cosecha los beneficios y sufre las consecuencias del buen obrar y del mal obrar de todos los demás miembros del grupo en cuestión.
54:6.4Pero una cosa debe quedar clara: si a ustedes se les hace sufrir las malas consecuencias del pecado de algún miembro de su familia, de algún conciudadano o semejante mortal, incluso de una rebelión en el sistema o en otra parte —sin importar lo que tengan que soportar a causa de las malas acciones de sus asociados, sus semejantes o sus superiores—, pueden descansar seguros en la certeza eterna de que esas tribulaciones son aflicciones pasajeras. Ninguna de estas consecuencias fraternas de la mala conducta en el grupo puede jamás poner en peligro las perspectivas eternas de ustedes ni privarlos en el más mínimo grado de su derecho divino a la ascensión al Paraíso y al logro de Dios.
54:6.5Y hay compensación por estas pruebas, demoras y decepciones que acompañan invariablemente al pecado de la rebelión. De las muchas repercusiones valiosas de la rebelión de Lucifer que podrían mencionarse, solo llamaré la atención sobre las carreras realzadas de aquellos ascendentes mortales, los ciudadanos de Jerusem, que, al resistir los sofismas del pecado, se situaron en camino de llegar a ser futuros Mensajeros Poderosos, compañeros de mi propia orden. Todo ser que superó la prueba de aquel episodio maligno avanzó con ello inmediatamente en su estado administrativo y realzó su valor espiritual.
54:6.6Al principio, la convulsión de Lucifer pareció una calamidad sin paliativos para el sistema y para el universo. Poco a poco empezaron a acumularse beneficios. Al cabo de veinticinco mil años del tiempo del sistema (veinte mil años del tiempo de Urantia), los Melquisedecs empezaron a enseñar que el bien resultante de la insensatez de Lucifer había llegado a igualar al mal causado. Para entonces la suma del mal se había vuelto casi estacionaria, y seguía aumentando solo en ciertos mundos aislados, mientras que las repercusiones benéficas continuaban multiplicándose y extendiéndose por el universo y el superuniverso, incluso hasta Havona. Los Melquisedecs enseñan ahora que el bien resultante de la rebelión de Satania es más de mil veces la suma de todo el mal.
54:6.7Pero una cosecha tan extraordinaria y benéfica del mal obrar solo pudo lograrse gracias a la actitud sabia, divina y misericordiosa de todos los superiores de Lucifer, desde los Padres de la Constelación en Edentia hasta el Padre Universal en el Paraíso. El paso del tiempo ha aumentado el bien consiguiente que se obtiene de la insensatez de Lucifer; y como el mal que debía castigarse se desarrolló bastante plenamente en un tiempo relativamente corto, es evidente que los gobernantes del universo, omnisapientes y previsores, ampliarían con seguridad el tiempo en el cual cosechar resultados cada vez más benéficos. Aparte de las muchas razones adicionales para demorar la detención y el juicio de los rebeldes de Satania, esta sola ganancia habría bastado para explicar por qué estos pecadores no fueron internados antes, y por qué no han sido juzgados y destruidos.
54:6.8Las mentes mortales de corta visión y limitadas por el tiempo deberían tardar en criticar las demoras de tiempo de los administradores previsores y omnisapientes de los asuntos del universo.
54:6.9Un error del pensamiento humano respecto a estos problemas consiste en la idea de que todos los mortales evolutivos de un planeta en evolución elegirían emprender la carrera del Paraíso si el pecado no hubiera maldecido su mundo. La capacidad de rechazar la supervivencia no data de los tiempos de la rebelión de Lucifer. El hombre mortal siempre ha poseído el don de la elección de libre albedrío respecto a la carrera del Paraíso.
54:6.10A medida que asciendan en la experiencia de la supervivencia, ampliarán sus conceptos del universo y extenderán su horizonte de significados y valores; y así podrán entender mejor por qué a seres como Lucifer y Satanás se les permite continuar en rebelión. También comprenderán mejor cómo puede obtenerse un bien último (si no inmediato) de un mal limitado en el tiempo. Después de alcanzar el Paraíso, quedarán verdaderamente iluminados y consolados cuando escuchen a los filósofos supernáficos discutir y explicar estos profundos problemas de ajuste del universo. Pero incluso entonces, dudo que queden plenamente satisfechos en su propia mente. Al menos yo no lo estaba, ni siquiera cuando ya había alcanzado así la cumbre de la filosofía del universo. No logré una comprensión plena de estas complejidades hasta después de haber sido asignado a deberes administrativos en el superuniverso, donde por experiencia real he adquirido una capacidad conceptual adecuada para comprender problemas tan polifacéticos de equidad cósmica y de filosofía espiritual. A medida que asciendan hacia el Paraíso, aprenderán cada vez más que muchos aspectos problemáticos de la administración del universo solo pueden comprenderse después de adquirir una mayor capacidad experiencial y de lograr un discernimiento espiritual más elevado. La sabiduría cósmica es esencial para entender las situaciones cósmicas.
54:6.11[Presentado por un Mensajero Poderoso de supervivencia experiencial en la primera rebelión de sistema en los universos del tiempo, ahora adscrito al gobierno superuniversal de Orvonton y que actúa en este asunto a petición de Gabriel de Salvington.]