Parte II · Documento 51

Los Adanes Planetarios

51:0.1DURANTE la dispensación de un Príncipe Planetario, el hombre primitivo alcanza el límite del desarrollo evolutivo natural, y este logro biológico es la señal para que el Soberano de Sistema envíe a ese mundo el segundo orden de filiación, los elevadores biológicos. Estos Hijos, pues son dos —el Hijo y la Hija Materiales—, se conocen por lo general en un planeta como Adán y Eva. El Hijo Material original de Satania es Adán, y los que van a los mundos del sistema como elevadores biológicos llevan siempre el nombre de este primer Hijo original de su orden singular.

51:0.2Estos Hijos son el don material del Hijo Creador a los mundos habitados. Junto con el Príncipe Planetario, permanecen en su planeta de asignación durante todo el curso evolutivo de esa esfera. Una aventura así en un mundo que tiene un Príncipe Planetario no entraña mucho riesgo, pero en un planeta apóstata, un reino sin gobernante espiritual y privado de comunicación interplanetaria, una misión así está llena de graves peligros.

51:0.3Aunque ustedes no pueden esperar saberlo todo sobre la obra de estos Hijos en todos los mundos de Satania y de otros sistemas, otros documentos describen de manera más completa la vida y las experiencias de la interesante pareja, Adán y Eva, que vino del cuerpo de los elevadores biológicos de Jerusem para elevar las razas de Urantia. Aunque fracasaron los planes ideales para mejorar sus razas nativas, la misión de Adán no fue en vano; Urantia se ha beneficiado de manera inconmensurable con el don de Adán y Eva, y entre sus compañeros y en los consejos de lo alto su obra no se considera una pérdida total.

1. Origen y naturaleza de los Hijos Materiales de Dios

51:1.1Los Hijos y las Hijas materiales o sexuados son la descendencia del Hijo Creador; el Espíritu Madre del Universo no participa en la producción de estos seres, que están destinados a actuar como elevadores físicos en los mundos evolutivos.

51:1.2El orden material de filiación no es uniforme en todo el universo local. El Hijo Creador produce una sola pareja de estos seres en cada sistema local; estas parejas originales son diversas en su naturaleza, pues están en sintonía con el patrón de vida de sus respectivos sistemas. Esta es una disposición necesaria, porque de lo contrario el potencial reproductor de los Adanes no podría funcionar con el de los seres mortales en evolución de los mundos de un sistema determinado. El Adán y la Eva que vinieron a Urantia descendían de la pareja original de Hijos Materiales de Satania.

51:1.3Los Hijos Materiales miden de ocho a diez pies de altura, y sus cuerpos resplandecen con el brillo de una luz radiante de tono violeta. Aunque una sangre material circula por sus cuerpos materiales, también están sobrecargados de energía divina y saturados de luz celestial. Estos Hijos Materiales (los Adanes) y las Hijas Materiales (las Evas) son iguales entre sí, y solo difieren en su naturaleza reproductora y en ciertas dotes químicas. Son iguales pero diferentes, varón y mujer —y por ello complementarios—, y están hechos para servir en parejas en casi todas las asignaciones.

51:1.4Los Hijos Materiales gozan de una nutrición doble; son en efecto dobles en su naturaleza y constitución, pues toman energía materializada de manera muy parecida a como lo hacen los seres físicos del reino, mientras que su existencia inmortal se mantiene plenamente mediante la absorción directa y automática de ciertas energías cósmicas sustentadoras. Si fracasan en alguna misión de asignación o incluso se rebelan de manera consciente y deliberada, este orden de Hijos queda aislado, separado de la conexión con la fuente universal de luz y vida. A partir de entonces se convierten prácticamente en seres materiales, destinados a seguir el curso de la vida material en el mundo de su asignación y obligados a esperar el juicio de los magistrados del universo. La muerte material pondrá fin, con el tiempo, a la carrera planetaria de un Hijo o una Hija Material tan desdichados e imprudentes.

51:1.5Un Adán y una Eva originales, o creados directamente, son inmortales por una dote inherente, igual que todos los demás órdenes de filiación del universo local, pero una disminución del potencial de inmortalidad caracteriza a sus hijos e hijas. Esta pareja original no puede transmitir una inmortalidad incondicionada a los hijos e hijas que procrea. Su descendencia depende, para la continuidad de su vida, de una sincronía intelectual ininterrumpida con el circuito de gravedad mental del Espíritu. Desde el comienzo del sistema de Satania, trece Adanes Planetarios se perdieron por rebelión e incumplimiento, y 681 204 en los puestos subordinados de confianza. La mayoría de estas defecciones ocurrieron en el tiempo de la rebelión de Lucifer.

51:1.6Mientras viven como ciudadanos permanentes en las capitales de los sistemas, e incluso cuando actúan en misiones descendentes en los planetas evolutivos, los Hijos Materiales no poseen Ajustadores del Pensamiento, pero precisamente por medio de estos servicios adquieren la capacidad experiencial para que more en ellos un Ajustador y para la carrera de ascensión al Paraíso. Estos seres singulares y de una utilidad maravillosa son los eslabones que unen los mundos espirituales y los físicos. Se concentran en la sede del sistema, donde se reproducen y viven como ciudadanos materiales del reino, y desde donde se los envía a los mundos evolutivos.

51:1.7A diferencia de los otros Hijos creados del servicio planetario, el orden material de filiación no es, por naturaleza, invisible para las criaturas materiales como los habitantes de Urantia. Estos Hijos de Dios pueden ser vistos y comprendidos, y pueden a su vez mezclarse de verdad con las criaturas del tiempo, e incluso podrían procrear con ellas, aunque esta función de elevación biológica corresponde por lo general a la descendencia de los Adanes Planetarios.

51:1.8En Jerusem los hijos leales de cualquier Adán y Eva son inmortales, pero la descendencia de un Hijo y una Hija Materiales procreada después de su llegada a un planeta evolutivo no es inmune de ese modo a la muerte natural. Se produce un cambio en el mecanismo que transmite la vida cuando estos Hijos se rematerializan para la función reproductora en un mundo evolutivo. Los Portadores de Vida privan a propósito a los Adanes y Evas Planetarios del poder de engendrar hijos e hijas que no mueren. Si no incumplen, un Adán y una Eva en misión planetaria pueden vivir de manera indefinida, pero, dentro de ciertos límites, sus hijos experimentan una longevidad menor en cada generación sucesiva.

2. El traslado de los Adanes Planetarios

51:2.1Cuando recibe la noticia de que otro mundo habitado alcanzó la cumbre de la evolución física, el Soberano de Sistema convoca al cuerpo de Hijos e Hijas Materiales en la capital del sistema; y después de deliberar sobre las necesidades de ese mundo evolutivo, se elige a dos del grupo de voluntarios —un Adán y una Eva del cuerpo decano de Hijos Materiales— para emprender la aventura, para someterse al sueño profundo que prepara su enserafinamiento y su traslado desde su hogar de servicio asociado al nuevo reino de nuevas oportunidades y nuevos peligros.

51:2.2Los Adanes y las Evas son criaturas semimateriales y, como tales, los serafines no pueden transportarlos. Deben pasar por la desmaterialización en la capital del sistema antes de que se los pueda enserafinar para el transporte al mundo de asignación. Los serafines de transporte pueden efectuar en los Hijos Materiales y en otros seres semimateriales los cambios que les permiten ser enserafinados y así ser transportados por el espacio de un mundo o sistema a otro. Esta preparación para el transporte toma unos tres días de tiempo estándar, y se requiere la cooperación de un Portador de Vida para devolver a la existencia normal a una criatura así desmaterializada cuando llega al final del viaje de transporte seráfico.

51:2.3Aunque existe esta técnica de desmaterialización para preparar a los Adanes para el tránsito de Jerusem a los mundos evolutivos, no hay un método equivalente para sacarlos de esos mundos, a menos que se deba vaciar todo el planeta, y en ese caso se instala de emergencia la técnica de desmaterialización para toda la población que se puede salvar. Si alguna catástrofe física condenara la residencia planetaria de una raza en evolución, los Melquisedecs y los Portadores de Vida instalarían la técnica de desmaterialización para todos los supervivientes, y por transporte seráfico estos seres serían llevados al nuevo mundo preparado para la continuidad de su existencia. La evolución de una raza humana, una vez iniciada en un mundo del espacio, debe proseguir con total independencia de la supervivencia física de ese planeta, pero durante las eras evolutivas no se prevé de otro modo que un Adán o una Eva Planetarios dejen el mundo que eligieron.

51:2.4Al llegar a su destino planetario, el Hijo y la Hija Materiales se rematerializan bajo la dirección de los Portadores de Vida. Todo este proceso toma de diez a veintiocho días del tiempo de Urantia. La inconsciencia del sopor seráfico continúa durante todo este período de reconstrucción. Cuando se completa el reensamblaje del organismo físico, estos Hijos e Hijas Materiales se encuentran en sus nuevos hogares y en sus nuevos mundos, a todos los efectos, tal como eran antes de someterse al proceso de desmaterialización en Jerusem.

3. Las misiones adánicas

51:3.1En los mundos habitados, los Hijos y las Hijas Materiales construyen sus propios hogares de jardín, y pronto los ayudan sus propios hijos. Por lo general el Príncipe Planetario ya eligió el lugar del jardín, y su personal corpóreo hace buena parte de la obra preliminar de preparación con la ayuda de muchos de los tipos superiores de las razas nativas.

51:3.2Estos Jardines del Edén se llaman así en honor de Edentia, la capital de la constelación, y porque siguen el patrón de la grandeza botánica del mundo sede de los Padres Altísimos. Estos hogares de jardín se sitúan por lo general en una región apartada y en una zona casi tropical. Son creaciones maravillosas en un mundo promedio. Ustedes no pueden juzgar nada de estos hermosos centros de cultura por el relato fragmentario del desarrollo malogrado de una empresa así en Urantia.

51:3.3Un Adán y una Eva Planetarios son, en potencia, el don completo de la gracia física para las razas mortales. La tarea principal de una pareja importada así es multiplicarse y elevar a los hijos del tiempo. Pero no hay un cruce inmediato entre la gente del jardín y la del mundo; durante muchas generaciones Adán y Eva permanecen biológicamente separados de los mortales evolutivos mientras forman una raza fuerte de su orden. Este es el origen de la raza violeta en los mundos habitados.

51:3.4Los planes para la elevación de la raza los preparan el Príncipe Planetario y su personal, y los ejecutan Adán y Eva. Y fue aquí donde su Hijo Material y su compañera quedaron en una gran desventaja cuando llegaron a Urantia. Caligastia opuso una resistencia astuta y eficaz a la misión adánica; y aunque los síndicos Melquisedec de Urantia advirtieron debidamente a Adán y a Eva sobre los peligros planetarios inherentes a la presencia del Príncipe Planetario rebelde, este archirrebelde, con una estratagema astuta, superó en maniobra a la pareja edénica y la llevó con engaño a violar el pacto de su custodia como gobernantes visibles de su mundo. El traidor Príncipe Planetario sí logró comprometer a su Adán y a su Eva, pero fracasó en su intento de involucrarlos en la rebelión de Lucifer.

51:3.5El quinto orden de ángeles, los asistentes planetarios, está adscrito a la misión adánica y acompaña siempre a los Adanes Planetarios en sus aventuras en los mundos. El cuerpo de la asignación inicial es por lo general de unos cien mil. Cuando la obra del Adán y la Eva de Urantia se emprendió de manera prematura, cuando se apartaron del plan establecido, fue una de las Voces seráficas del Jardín la que los reprendió por su conducta reprobable. Y el relato que ustedes tienen de este suceso muestra bien la manera en que sus tradiciones planetarias tendieron a atribuir todo lo sobrenatural al Señor Dios. Por esto, los urantianos se confundieron a menudo sobre la naturaleza del Padre Universal, ya que las palabras y los actos de todos sus asociados y subordinados se le atribuyeron a él de manera tan general. En el caso de Adán y Eva, el ángel del Jardín no era otro que el jefe de los asistentes planetarios que estaba entonces de servicio. Este serafín, Solonia, proclamó el fracaso del plan divino y pidió el regreso de los síndicos Melquisedec a Urantia.

51:3.6Las criaturas intermedias secundarias son propias de las misiones adánicas. Como en el caso del personal corpóreo del Príncipe Planetario, los descendientes de los Hijos y las Hijas Materiales son de dos órdenes: sus hijos físicos y el orden secundario de criaturas intermedias. Estos ministros planetarios, materiales pero de ordinario invisibles, contribuyen mucho al avance de la civilización e incluso al sometimiento de minorías insubordinadas que puedan intentar subvertir el desarrollo social y el progreso espiritual.

51:3.7No se debe confundir a los seres intermedios secundarios con el orden primario, que data de los tiempos cercanos a la llegada del Príncipe Planetario. En Urantia, la mayoría de estas criaturas intermedias anteriores se unieron a la rebelión con Caligastia y, desde Pentecostés, están internadas. Muchos del grupo adánico que no permanecieron leales a la administración planetaria están internados también.

51:3.8El día de Pentecostés, los seres intermedios primarios leales y los secundarios formaron una unión voluntaria, y desde entonces actúan como una sola unidad en los asuntos del mundo. Sirven bajo la dirección de seres intermedios leales elegidos de manera alterna de los dos grupos.

51:3.9Su mundo recibió la visita de cuatro órdenes de filiación: Caligastia, el Príncipe Planetario; Adán y Eva, de los Hijos Materiales de Dios; Machiventa Melquisedec, el «sabio de Salem» en los días de Abraham; y Cristo Miguel, que vino como el Hijo de otorgamiento del Paraíso. ¡Cuánto más eficaz y hermoso habría sido que Miguel, el gobernante supremo del universo de Nebadon, hubiera sido recibido en su mundo por un Príncipe Planetario leal y eficiente y por un Hijo Material dedicado y exitoso, que habrían podido hacer tanto para realzar la obra de la vida y la misión del Hijo de otorgamiento! Pero no todos los mundos fueron tan desafortunados como Urantia, ni la misión de los Adanes Planetarios fue siempre tan difícil ni tan peligrosa. Cuando tienen éxito, contribuyen al desarrollo de un gran pueblo, y siguen como los jefes visibles de los asuntos planetarios incluso hasta muy adentro de la era en que ese mundo queda establecido en luz y vida.

4. Las seis razas evolutivas

51:4.1La raza dominante durante las primeras eras de los mundos habitados es el hombre rojo, que de ordinario es el primero en alcanzar los niveles humanos de desarrollo. Pero aunque el hombre rojo es la raza más antigua de los planetas, los pueblos de color que le siguen empiezan a aparecer muy pronto en la era de la aparición de los mortales.

51:4.2Las razas anteriores son algo superiores a las posteriores; el hombre rojo está muy por encima de la raza índigo, la negra. Los Portadores de Vida imparten el otorgamiento completo de las energías vivientes a la raza inicial, la roja, y cada manifestación evolutiva sucesiva de un grupo distinto de mortales representa una variación a expensas de la dote original. Incluso la estatura mortal tiende a disminuir desde el hombre rojo hasta la raza índigo, aunque en Urantia aparecieron linajes inesperados de gigantismo entre los pueblos verde y anaranjado.

51:4.3En los mundos que tienen las seis razas evolutivas, los pueblos superiores son la primera, la tercera y la quinta raza: la roja, la amarilla y la azul. Las razas evolutivas alternan así en su capacidad de crecimiento intelectual y de desarrollo espiritual, y la segunda, la cuarta y la sexta están algo menos dotadas. Estas razas secundarias son los pueblos que faltan en ciertos mundos; son las que fueron exterminadas en muchos otros. Es una desgracia para Urantia que ustedes perdieran en tan gran medida a sus hombres azules superiores, salvo en lo que persisten en su amalgamada «raza blanca». La pérdida de sus linajes anaranjado y verde no es tan grave.

51:4.4La evolución de seis —o de tres— razas de color, aunque parece deteriorar la dote original del hombre rojo, proporciona ciertas variaciones muy deseables en los tipos mortales y permite una expresión de diversos potenciales humanos que de otro modo no se podría alcanzar. Estas modificaciones son beneficiosas para el progreso de la humanidad en su conjunto, siempre que después las eleve la raza adánica o violeta importada. En Urantia este plan habitual de amalgamación no se llevó a cabo en gran medida, y este fracaso en ejecutar el plan de evolución racial hace imposible que ustedes comprendan mucho sobre la condición de estos pueblos en un planeta habitado promedio por la observación de los restos de estas razas primitivas en su mundo.

51:4.5En los primeros días del desarrollo racial hay una ligera tendencia a que los hombres rojos, amarillos y azules se crucen entre sí; hay una tendencia similar a que las razas anaranjada, verde e índigo se mezclen.

51:4.6Las razas más progresistas emplean por lo general como trabajadores a los humanos más atrasados. Esto explica el origen de la esclavitud en los planetas durante las primeras eras. Los hombres anaranjados son por lo general sometidos por los rojos y reducidos a la condición de siervos, y a veces exterminados. Los hombres amarillos y los rojos a menudo fraternizan, pero no siempre. La raza amarilla por lo general esclaviza a la verde, mientras que el hombre azul somete al índigo. Estas razas de hombres primitivos no piensan más en usar los servicios de sus semejantes atrasados en trabajos forzados de lo que los urantianos pensarían en comprar y vender caballos y ganado.

51:4.7En la mayoría de los mundos normales, la servidumbre involuntaria no sobrevive a la dispensación del Príncipe Planetario, aunque a los deficientes mentales y a los delincuentes sociales a menudo todavía se los obliga a realizar trabajos involuntarios. Pero en todas las esferas normales esta clase de esclavitud primitiva se suprime poco después de la llegada de la raza violeta o adánica importada.

51:4.8Estas seis razas evolutivas están destinadas a fundirse y a elevarse por la amalgamación con la descendencia de los elevadores adánicos. Pero antes de que estos pueblos se fundan, se elimina en gran parte a los inferiores y no aptos. El Príncipe Planetario y el Hijo Material, con otras autoridades planetarias adecuadas, juzgan la aptitud de los linajes que se reproducen. La dificultad de ejecutar un programa tan radical en Urantia consiste en la ausencia de jueces competentes para juzgar la aptitud o la falta de aptitud biológica de los individuos de las razas de su mundo. A pesar de este obstáculo, parece que ustedes deberían poder ponerse de acuerdo sobre la exclusión biológica de sus linajes más marcadamente no aptos, defectuosos, degenerados y antisociales.

5. La amalgamación racial: el otorgamiento de la sangre adánica

51:5.1Cuando un Adán y una Eva Planetarios llegan a un mundo habitado, sus superiores ya los instruyeron plenamente sobre la mejor manera de efectuar el mejoramiento de las razas existentes de seres inteligentes. El plan de procedimiento no es uniforme; mucho se deja al juicio de la pareja ministradora, y los errores no son raros, en especial en mundos desordenados e insurrectos, como Urantia.

51:5.2Por lo general los pueblos violetas no empiezan a amalgamarse con los nativos planetarios hasta que su propio grupo supera el millón de individuos. Pero mientras tanto el personal del Príncipe Planetario proclama que los hijos de los Dioses descendieron, por así decirlo, para ser uno con las razas de los hombres; y el pueblo espera con ansia el día en que se anuncie que los que reúnan las condiciones para pertenecer a los linajes raciales superiores pueden ir al Jardín del Edén y ser elegidos allí por los hijos y las hijas de Adán como los padres y las madres evolutivos del nuevo orden mezclado de la humanidad.

51:5.3En los mundos normales, el Adán y la Eva Planetarios nunca se unen con las razas evolutivas. Esta obra de mejoramiento biológico es una función de la descendencia adánica. Pero estos adamitas no salen a recorrer las razas; el personal del príncipe trae al Jardín del Edén a los hombres y las mujeres superiores para que se unan de manera voluntaria con la descendencia adánica. Y en la mayoría de los mundos se considera el más alto honor ser elegido como candidato para unirse con los hijos y las hijas del jardín.

51:5.4Por primera vez disminuyen las guerras raciales y otras luchas tribales, mientras las razas del mundo se esfuerzan cada vez más por reunir las condiciones para el reconocimiento y la admisión en el jardín. Ustedes pueden tener, a lo sumo, solo una idea muy pobre de cómo esta lucha competitiva llega a ocupar el centro de todas las actividades en un planeta normal. Todo este plan de mejoramiento racial se arruinó pronto en Urantia.

51:5.5La raza violeta es un pueblo monógamo, y cada hombre o mujer evolutivo que se une con los hijos y las hijas adánicos se compromete a no tomar otras parejas y a instruir a sus hijos en la unión con una sola pareja. Los hijos de cada una de estas uniones se educan y se forman en las escuelas del Príncipe Planetario, y después se les permite ir a la raza de su progenitor evolutivo, para casarse allí entre los grupos seleccionados de mortales superiores.

51:5.6Cuando este linaje de los Hijos Materiales se añade a las razas en evolución de los mundos, se inicia una nueva y mayor era de progreso evolutivo. Después de esta efusión procreadora de capacidad importada y de rasgos superevolutivos, sigue una sucesión de avances rápidos en la civilización y en el desarrollo racial; en cien mil años se logra más progreso que en un millón de años de la lucha anterior. En su mundo, aun ante el fracaso de los planes establecidos, se logró un gran progreso desde el don del plasma de vida de Adán a sus pueblos.

51:5.7Pero aunque los hijos de linaje puro de un Jardín del Edén planetario pueden otorgarse a los miembros superiores de las razas evolutivas y así elevar el nivel biológico de la humanidad, no resultaría beneficioso que los linajes superiores de los mortales de Urantia se unieran con las razas inferiores; un procedimiento tan imprudente pondría en peligro toda la civilización de su mundo. Como no lograron la armonización de las razas mediante la técnica adánica, ahora deben resolver su problema planetario de mejoramiento racial por otros métodos de adaptación y control, en gran parte humanos.

6. El régimen edénico

51:6.1En la mayoría de los mundos habitados, los Jardines del Edén permanecen como magníficos centros culturales y siguen funcionando como los patrones sociales de la conducta y las costumbres planetarias era tras era. Incluso en los primeros tiempos, cuando los pueblos violetas están relativamente separados, sus escuelas reciben candidatos adecuados de entre las razas del mundo, mientras que los desarrollos industriales del jardín abren nuevos cauces de intercambio comercial. Así contribuyen los Adanes y las Evas y su descendencia a la súbita expansión de la cultura y al rápido mejoramiento de las razas evolutivas de sus mundos. Y todas estas relaciones se aumentan y se sellan por la amalgamación de las razas evolutivas con los hijos de Adán, lo que da como resultado la elevación inmediata del estado biológico, la vivificación del potencial intelectual y el aumento de la receptividad espiritual.

51:6.2En los mundos normales, la sede del jardín de la raza violeta se convierte en el segundo centro de la cultura mundial y, junto con la ciudad sede del Príncipe Planetario, marca el ritmo del desarrollo de la civilización. Durante siglos, las escuelas de la ciudad sede del Príncipe Planetario y las escuelas del jardín de Adán y Eva son contemporáneas. Por lo general no están muy lejos unas de otras, y trabajan juntas en una cooperación armoniosa.

51:6.3Piensen lo que significaría en su mundo que en algún lugar del Levante hubiera un centro mundial de civilización, una gran universidad planetaria de cultura, que hubiera funcionado sin interrupción durante 37 000 años. Y además, deténganse a considerar cómo se reforzaría la autoridad moral de un centro tan antiguo si estuviera situada, no muy lejos, otra sede aún más antigua de ministerio celestial cuyas tradiciones ejercieran una fuerza acumulada de 500 000 años de influencia evolutiva integrada. Es la costumbre la que con el tiempo difunde los ideales del Edén a todo un mundo.

51:6.4Las escuelas del Príncipe Planetario se ocupan sobre todo de la filosofía, la religión, la moral y los logros intelectuales y artísticos superiores. Las escuelas del jardín de Adán y Eva se dedican por lo general a las artes prácticas, la formación intelectual fundamental, la cultura social, el desarrollo económico, las relaciones comerciales, la eficiencia física y el gobierno civil. Con el tiempo estos centros mundiales se amalgaman, pero esta afiliación efectiva a veces no ocurre hasta los tiempos del primer Hijo Magistrado.

51:6.5La existencia continua del Adán y la Eva Planetarios, junto con el núcleo de linaje puro de la raza violeta, imparte a la cultura edénica aquella estabilidad de crecimiento en virtud de la cual llega a actuar sobre la civilización de un mundo con la fuerza imperiosa de la tradición. En estos Hijos e Hijas Materiales inmortales encontramos el último e indispensable eslabón que une a Dios con el hombre y que tiende un puente sobre el abismo casi infinito entre el Creador eterno y las personalidades finitas más bajas del tiempo. He aquí un ser de alto origen que es físico, material, e incluso una criatura sexuada como los mortales de Urantia, uno que puede ver y comprender al invisible Príncipe Planetario e interpretarlo para las criaturas mortales del reino, pues los Hijos y las Hijas Materiales pueden ver todos los órdenes inferiores de seres espirituales; ven al Príncipe Planetario y a todo su personal, visible e invisible.

51:6.6Con el paso de los siglos, por la amalgamación de su descendencia con las razas de los hombres, este mismo Hijo y esta misma Hija Materiales llegan a ser aceptados como los antepasados comunes de la humanidad, los padres comunes de los descendientes, ahora mezclados, de las razas evolutivas. Se prevé que los mortales que parten de un mundo habitado tengan la experiencia de reconocer a siete padres:

51:6.71. El padre biológico: el padre en la carne.

51:6.82. El padre del reino: el Adán Planetario.

51:6.93. El padre de las esferas: el Soberano de Sistema.

51:6.104. El Padre Altísimo: el Padre de la Constelación.

51:6.115. El Padre de universo: el Hijo Creador y gobernante supremo de las creaciones locales.

51:6.126. Los superPadres: los Ancianos de Días que gobiernan el superuniverso.

51:6.137. El Padre de Havona, o Padre espiritual: el Padre Universal, cuya morada está en el Paraíso y que otorga su espíritu para que viva y actúe en las mentes de las humildes criaturas que pueblan el universo de universos.

7. La administración unida

51:7.1De tiempo en tiempo los Hijos Avonales del Paraíso vienen a los mundos habitados para acciones judiciales, pero el primer Avonal que llega en una misión de magistratura inaugura la cuarta dispensación de un mundo evolutivo del tiempo y del espacio. En algunos planetas donde este Hijo Magistrado es aceptado por todos, permanece durante una era; y así el planeta prospera bajo el gobierno conjunto de tres Hijos: el Príncipe Planetario, el Hijo Material y el Hijo Magistrado, y estos dos últimos son visibles para todos los habitantes del reino.

51:7.2Antes de que el primer Hijo Magistrado concluya su misión en un mundo evolutivo normal, ya se efectuó la unión de la obra educativa y administrativa del Príncipe Planetario y del Hijo Material. Esta amalgamación de la doble supervisión de un planeta da existencia a un orden nuevo y eficaz de administración mundial. Cuando el Hijo Magistrado se retira, el Adán Planetario asume la dirección exterior de la esfera. El Hijo y la Hija Materiales actúan así juntos como administradores planetarios hasta que el mundo queda establecido en la era de luz y vida; entonces el Príncipe Planetario es elevado a la posición de Soberano Planetario. Durante esta era de evolución avanzada, Adán y Eva llegan a ser lo que se podría llamar primeros ministros conjuntos del reino glorificado.

51:7.3Tan pronto como la nueva capital consolidada del mundo en evolución queda bien establecida, y a medida que se puede formar debidamente a administradores subordinados competentes, se fundan subcapitales en masas de tierra lejanas y entre los diferentes pueblos. Antes de la llegada de otro Hijo dispensacional, se habrán organizado de cincuenta a cien de estos subcentros.

51:7.4El Príncipe Planetario y su personal siguen fomentando los dominios de actividad espirituales y filosóficos. Adán y Eva prestan especial atención al estado físico, científico y económico del reino. Ambos grupos dedican por igual sus energías a la promoción de las artes, las relaciones sociales y los logros intelectuales.

51:7.5Para el tiempo de la inauguración de la quinta dispensación de los asuntos del mundo, ya se logró una magnífica administración de las actividades planetarias. La existencia mortal en una esfera tan bien administrada es en verdad estimulante y provechosa. Y si los urantianos pudieran solo observar la vida en un planeta así, apreciarían de inmediato el valor de las cosas que su mundo perdió al abrazar el mal y participar en la rebelión.

51:7.6[Presentado por un Hijo Lanonandek Secundario del Cuerpo de Reserva.]

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