Parte IV · Documento 155

Huida por el norte de Galilea

155:0.1POCO después de desembarcar cerca de Kheresa en este domingo tan lleno de acontecimientos, Jesús y los veinticuatro fueron un poco hacia el norte, donde pasaron la noche en un hermoso parque al sur de Betsaida-Julias. Conocían bien este lugar de acampada, pues se habían detenido allí en días pasados. Antes de retirarse a descansar, el Maestro reunió a sus seguidores a su alrededor y habló con ellos de los planes de la gira que proyectaban por Batanea y el norte de Galilea hasta la costa fenicia.

1. ¿Por qué se enfurecen los paganos?

155:1.1Jesús dijo: «Todos ustedes deberían recordar cómo habló el Salmista de estos tiempos, al decir: “¿Por qué se enfurecen los paganos y los pueblos traman en vano? Los reyes de la tierra se levantan, y los gobernantes del pueblo se ponen de acuerdo contra el Señor y contra su ungido, y dicen: Rompamos los lazos de la misericordia y arrojemos lejos las cuerdas del amor”.

155:1.2»Hoy ven esto cumplido ante sus ojos. Pero no verán cumplido el resto de la profecía del Salmista, porque él tenía ideas erróneas sobre el Hijo del Hombre y su misión en la tierra. Mi reino se funda en el amor, se proclama en la misericordia y se establece mediante el servicio desinteresado. Mi Padre no está sentado en el cielo riéndose con burla de los paganos. No está lleno de ira en su gran desagrado. Es verdadera la promesa de que el Hijo tendrá por herencia a estos llamados paganos (en realidad sus hermanos ignorantes y sin instrucción). Y yo recibiré a estos gentiles con los brazos abiertos de la misericordia y del afecto. Toda esta bondad amorosa se mostrará a los llamados paganos, a pesar de la desafortunada declaración del registro que insinúa que el Hijo triunfante “los quebrantará con vara de hierro y los hará pedazos como a una vasija de alfarero”. El Salmista los exhortó a “servir al Señor con temor”; yo los invito a entrar por la fe en los elevados privilegios de la filiación divina; él les manda alegrarse con temblor; yo los invito a alegrarse con seguridad. Él dice: “Besen al Hijo, no sea que se enoje y ustedes perezcan cuando se encienda su ira”. Pero ustedes, que han vivido conmigo, saben bien que el enojo y la ira no forman parte del establecimiento del reino de los cielos en el corazón de los hombres. Sin embargo, el Salmista sí vislumbró la verdadera luz cuando, al terminar esta exhortación, dijo: “Bienaventurados los que ponen su confianza en este Hijo”».

155:1.3Jesús siguió enseñando a los veinticuatro, y dijo: «Los paganos no carecen de excusa cuando se enfurecen contra nosotros. Como su visión es pequeña y estrecha, pueden concentrar sus energías con entusiasmo. Su meta está cerca y es más o menos visible; por eso se esfuerzan con una ejecución valiente y eficaz. Ustedes, que han profesado su entrada en el reino de los cielos, son demasiado vacilantes e imprecisos en su manera de enseñar. Los paganos van directamente a sus objetivos; ustedes son culpables de un exceso de anhelo crónico. Si desean entrar en el reino, ¿por qué no lo toman por asalto espiritual, así como los paganos toman una ciudad que asedian? Apenas son dignos del reino cuando su servicio consiste en tan gran parte en una actitud de lamentar el pasado, quejarse del presente y esperar en vano el futuro. ¿Por qué se enfurecen los paganos? Porque no conocen la verdad. ¿Por qué languidecen ustedes en un anhelo inútil? Porque no obedecen la verdad. Dejen su anhelo inútil y salgan con valentía a hacer lo que concierne al establecimiento del reino.

155:1.4»En todo lo que hagan, no se vuelvan unilaterales ni demasiado especializados. Los fariseos que buscan nuestra destrucción creen de verdad que están sirviendo a Dios. Se han estrechado tanto por la tradición que están cegados por el prejuicio y endurecidos por el miedo. Consideren a los griegos, que tienen una ciencia sin religión, mientras que los judíos tienen una religión sin ciencia. Y cuando los hombres se dejan llevar así a aceptar una desintegración estrecha y confusa de la verdad, su única esperanza de salvación es llegar a estar coordinados por la verdad —convertidos—.

155:1.5»Permítanme afirmar con énfasis esta verdad eterna: si ustedes, mediante la coordinación de la verdad, aprenden a ejemplificar en su vida esta hermosa plenitud de rectitud, sus semejantes los buscarán entonces para obtener lo que ustedes han adquirido así. La medida en que los buscadores de la verdad se sienten atraídos hacia ustedes representa la medida de su dotación de verdad, de su rectitud. Lo lejos que tengan que ir con su mensaje a la gente es, en cierto modo, la medida de su fracaso en vivir la vida completa o recta, la vida coordinada por la verdad».

155:1.6Y muchas otras cosas enseñó el Maestro a sus apóstoles y a los evangelistas antes de que le dieran las buenas noches y buscaran descanso sobre sus almohadas.

2. Los evangelistas en Corazín

155:2.1El lunes 23 de mayo por la mañana, Jesús le indicó a Pedro que fuera a Corazín con los doce evangelistas, mientras que él, con los once, partió hacia Cesarea de Filipo; fueron por el Jordán hasta el camino de Damasco a Cafarnaúm, de allí al nordeste hasta el cruce con el camino a Cesarea de Filipo, y luego siguieron hasta esa ciudad, donde se quedaron y enseñaron durante dos semanas. Llegaron en la tarde del martes 24 de mayo.

155:2.2Pedro y los evangelistas permanecieron en Corazín durante dos semanas, y predicaron el evangelio del reino a un grupo pequeño pero serio de creyentes. Pero no consiguieron ganar a muchos nuevos conversos. Ninguna ciudad de toda Galilea dio tan pocas almas para el reino como Corazín. Conforme a las instrucciones de Pedro, los doce evangelistas hablaron menos de curación —de cosas físicas—, mientras predicaban y enseñaban con más vigor las verdades espirituales del reino celestial. Estas dos semanas en Corazín fueron un verdadero bautismo de adversidad para los doce evangelistas, ya que fue el período más difícil e improductivo de su carrera hasta ese momento. Privados así de la satisfacción de ganar almas para el reino, cada uno de ellos hizo con más seriedad y honestidad un examen de su propia alma y de su progreso en los caminos espirituales de la nueva vida.

155:2.3Cuando pareció que nadie más estaba dispuesto a buscar la entrada en el reino, Pedro, el martes 7 de junio, reunió a sus asociados y partió hacia Cesarea de Filipo para unirse a Jesús y a los apóstoles. Llegaron hacia el mediodía del miércoles y pasaron toda la velada relatando sus experiencias entre los incrédulos de Corazín. Durante las conversaciones de esa velada, Jesús volvió a referirse a la parábola del sembrador y les enseñó mucho sobre el significado del aparente fracaso de las empresas de la vida.

3. En Cesarea de Filipo

155:3.1Aunque Jesús no hizo ninguna labor pública durante esta estancia de dos semanas cerca de Cesarea de Filipo, los apóstoles celebraron numerosas reuniones vespertinas tranquilas en la ciudad, y muchos de los creyentes salieron al campamento para hablar con el Maestro. Muy pocos se sumaron al grupo de creyentes como resultado de esta visita. Jesús hablaba con los apóstoles cada día, y ellos discernían con más claridad que ahora comenzaba una nueva fase de la obra de predicar el reino de los cielos. Empezaban a comprender que el «reino de los cielos no es comida ni bebida, sino la toma de conciencia del gozo espiritual de aceptar la filiación divina».

155:3.2La estancia en Cesarea de Filipo fue una verdadera prueba para los once apóstoles; fueron dos semanas difíciles de pasar para ellos. Estaban casi deprimidos, y echaban de menos el estímulo periódico de la personalidad entusiasta de Pedro. En aquellos tiempos era de verdad una aventura grande y llena de pruebas creer en Jesús y salir a seguirlo. Aunque hicieron pocos conversos durante estas dos semanas, sí aprendieron mucho de gran provecho en sus conferencias diarias con el Maestro.

155:3.3Los apóstoles aprendieron que los judíos estaban espiritualmente estancados y moribundos porque habían cristalizado la verdad en un credo; que cuando la verdad se formula como una línea divisoria de una exclusividad que se tiene por justa, en lugar de servir como señales de orientación y de progreso espiritual, esas enseñanzas pierden su poder creador y vivificador y finalmente se vuelven solo conservadoras y fosilizantes.

155:3.4Aprendieron de Jesús, cada vez más, a ver las personalidades humanas en función de sus posibilidades en el tiempo y en la eternidad. Aprendieron que a muchas almas se las puede llevar mejor a amar al Dios invisible si primero se les enseña a amar a sus hermanos, a quienes pueden ver. Y fue en relación con esto que la declaración del Maestro sobre el servicio desinteresado a los semejantes adquirió un nuevo significado: «En la medida en que lo hicieron a uno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí».

155:3.5Una de las grandes lecciones de esta estancia en Cesarea trató del origen de las tradiciones religiosas, y del grave peligro de permitir que un sentido de lo sagrado se asocie a cosas no sagradas, a ideas comunes o a sucesos cotidianos. De una de las conferencias salieron con la enseñanza de que la religión verdadera era la lealtad sincera del hombre a sus convicciones más elevadas y verdaderas.

155:3.6Jesús advirtió a sus creyentes que, si sus anhelos religiosos eran solo materiales, el creciente conocimiento de la naturaleza, al desplazar progresivamente el supuesto origen sobrenatural de las cosas, terminaría por privarlos de su fe en Dios. Pero que, si su religión era espiritual, nunca podría el progreso de la ciencia física perturbar su fe en las realidades eternas y en los valores divinos.

155:3.7Aprendieron que, cuando la religión es del todo espiritual en su motivo, hace que toda la vida valga más la pena, pues la llena de propósitos elevados, la dignifica con valores trascendentes y la inspira con motivos excelsos, mientras consuela todo el tiempo al alma humana con una esperanza sublime y sostenedora. La religión verdadera tiene por fin disminuir la tensión de la existencia; libera fe y valor para el vivir diario y el servir desinteresado. La fe fomenta la vitalidad espiritual y la fecundidad en la rectitud.

155:3.8Jesús enseñó repetidamente a sus apóstoles que ninguna civilización podía sobrevivir mucho tiempo a la pérdida de lo mejor de su religión. Y nunca se cansó de señalar a los doce el gran peligro de aceptar símbolos y ceremonias religiosas en lugar de la experiencia religiosa. Toda su vida en la tierra estuvo dedicada de manera constante a la misión de deshelar las formas congeladas de la religión y convertirlas en las libertades líquidas de la filiación iluminada.

4. De camino a Fenicia

155:4.1El jueves 9 de junio por la mañana, después de recibir las noticias sobre el progreso del reino que trajeron los mensajeros de David desde Betsaida, este grupo de veinticinco maestros de la verdad salió de Cesarea de Filipo para comenzar su viaje a la costa fenicia. Rodearon la región de los pantanos, pasando por Luz, hasta el punto de unión con la senda de Magdala al monte Líbano, de allí hasta el cruce con el camino que lleva a Sidón, y llegaron allí el viernes por la tarde.

155:4.2Mientras se detenían para almorzar a la sombra de un saliente de roca, cerca de Luz, Jesús pronunció uno de los discursos más notables que sus apóstoles escucharon jamás en todos sus años de asociación con él. Apenas se habían sentado a partir el pan cuando Simón Pedro le preguntó a Jesús: «Maestro, puesto que el Padre que está en el cielo sabe todas las cosas, y puesto que su espíritu es nuestro apoyo en el establecimiento del reino de los cielos en la tierra, ¿por qué huimos de las amenazas de nuestros enemigos? ¿Por qué nos negamos a hacer frente a los adversarios de la verdad?». Pero antes de que Jesús comenzara a responder la pregunta de Pedro, Tomás intervino y preguntó: «Maestro, de verdad me gustaría saber qué es exactamente lo que está mal en la religión de nuestros enemigos de Jerusalén. ¿Cuál es la diferencia real entre su religión y la nuestra? ¿Por qué tenemos tanta diversidad de creencias si todos profesamos servir al mismo Dios?». Y cuando Tomás terminó, Jesús dijo: «Aunque no quisiera pasar por alto la pregunta de Pedro, pues sé muy bien lo fácil que sería malinterpretar mis razones para evitar un choque abierto con los gobernantes de los judíos precisamente en este momento, aun así les será más útil a todos ustedes si elijo responder más bien a la pregunta de Tomás. Y eso haré cuando hayan terminado de almorzar».

5. El discurso sobre la religión verdadera

155:5.1Este memorable discurso sobre la religión, resumido y expresado de nuevo en lenguaje moderno, dio expresión a las siguientes verdades:

155:5.2Pese a que el origen de las religiones del mundo es doble —natural y revelatorio—, en cualquier época concreta y dentro de un mismo pueblo pueden hallarse tres formas distintas de devoción religiosa. Y son estas las tres manifestaciones del impulso religioso:

155:5.31. Religión primitiva. Un impulso instintivo y seminatural a temer las energías misteriosas y a adorar las fuerzas superiores; una religión, ante todo, de la naturaleza física: la religión del miedo.

155:5.42. La religión de la civilización. Los conceptos y las prácticas religiosas en avance de las razas que se civilizan —la religión de la mente—, la teología intelectual de la autoridad de la tradición religiosa establecida.

155:5.53. La religión verdadera —la religión de la revelación. La revelación de valores sobrenaturales, una visión parcial de las realidades eternas, un vislumbre de la bondad y la belleza del carácter infinito del Padre que está en el cielo: la religión del espíritu tal como se demuestra en la experiencia humana.

155:5.6El Maestro se negó a menospreciar la religión de los sentidos físicos y los temores supersticiosos del hombre natural, aunque lamentaba que tanto de esta forma primitiva de adoración persistiera en las formas religiosas de las razas más inteligentes de la humanidad. Jesús dejó claro que la gran diferencia entre la religión de la mente y la religión del espíritu es que, mientras que la primera se sostiene por la autoridad eclesiástica, la segunda se basa por completo en la experiencia humana.

155:5.7Y entonces el Maestro, en su hora de enseñanza, pasó a aclarar estas verdades:

155:5.8Hasta que las razas lleguen a ser muy inteligentes y estén más plenamente civilizadas, persistirán muchas de esas ceremonias infantiles y supersticiosas que son tan características de las prácticas religiosas evolutivas de los pueblos primitivos y atrasados. Hasta que la raza humana progrese al nivel de un reconocimiento más elevado y más general de las realidades de la experiencia espiritual, gran número de hombres y mujeres seguirán mostrando una preferencia personal por aquellas religiones de autoridad que solo exigen el asentimiento intelectual, en contraste con la religión del espíritu, que implica la participación activa de la mente y del alma en la aventura de fe de enfrentarse a las rigurosas realidades de la experiencia humana progresiva.

155:5.9La aceptación de las religiones tradicionales de autoridad ofrece la salida fácil para el impulso del hombre a buscar satisfacción para los anhelos de su naturaleza espiritual. Las religiones de autoridad, fijas, cristalizadas y establecidas, brindan un refugio a mano al que puede huir el alma distraída y angustiada del hombre cuando la acosa el miedo y la atormenta la incertidumbre. Una religión así solo exige de sus devotos, como precio que se ha de pagar por sus satisfacciones y seguridades, un asentimiento pasivo y puramente intelectual.

155:5.10Y durante mucho tiempo vivirán en la tierra esos individuos tímidos, temerosos y vacilantes que preferirán asegurarse así sus consuelos religiosos, aun cuando, al unir de ese modo su suerte a las religiones de autoridad, comprometan la soberanía de la personalidad, rebajen la dignidad del respeto por sí mismos y renuncien por completo al derecho de participar en la más emocionante e inspiradora de todas las experiencias humanas posibles: la búsqueda personal de la verdad, el júbilo de afrontar los peligros del descubrimiento intelectual, la determinación de explorar las realidades de la experiencia religiosa personal, la satisfacción suprema de experimentar el triunfo personal de la toma de conciencia efectiva de la victoria de la fe espiritual sobre la duda intelectual, tal como se gana honestamente en la aventura suprema de toda la existencia humana: el hombre que busca a Dios, por sí mismo y siendo él mismo, y que lo encuentra.

155:5.11La religión del espíritu significa esfuerzo, lucha, conflicto, fe, determinación, amor, lealtad y progreso. La religión de la mente —la teología de la autoridad— exige poco o nada de estos esfuerzos a sus creyentes formales. La tradición es un refugio seguro y un camino fácil para las almas temerosas y tibias que rehúyen instintivamente las luchas del espíritu y las incertidumbres mentales asociadas a esos viajes de fe, de audaz aventura, por la alta mar de la verdad inexplorada en busca de las orillas más lejanas de las realidades espirituales, tal como las puede descubrir la mente humana progresiva y experimentar el alma humana en evolución.

155:5.12Y Jesús continuó diciendo: «En Jerusalén, los líderes religiosos han formulado las diversas doctrinas de sus maestros tradicionales y de los profetas de otros tiempos en un sistema establecido de creencias intelectuales, una religión de autoridad. El atractivo de todas esas religiones se dirige en gran parte a la mente. Y ahora estamos a punto de entrar en un conflicto mortal con una religión así, ya que muy pronto comenzaremos la audaz proclamación de una nueva religión —una religión que no es una religión en el sentido actual de esa palabra, una religión que dirige su principal llamado al espíritu divino de mi Padre que reside en la mente del hombre; una religión que derivará su autoridad de los frutos de su aceptación, que con tanta certeza aparecerán en la experiencia personal de todos los que real y verdaderamente lleguen a creer en las verdades de esta comunión espiritual más elevada».

155:5.13Señalando a cada uno de los veinticuatro y llamándolos por su nombre, Jesús dijo: «Y ahora, ¿quién de ustedes preferiría tomar este camino fácil de conformarse a una religión establecida y fosilizada, como la que defienden los fariseos de Jerusalén, en lugar de sufrir las dificultades y persecuciones que acompañan a la misión de proclamar a los hombres un camino mejor de salvación, mientras experimentan la satisfacción de descubrir por sí mismos las bellezas de las realidades de una experiencia viva y personal en las verdades eternas y las grandezas supremas del reino de los cielos? ¿Son ustedes temerosos, blandos y amantes de la comodidad? ¿Tienen miedo de confiar su futuro a las manos del Dios de la verdad, de quien son hijos? ¿Desconfían del Padre, cuyos hijos son ustedes? ¿Volverán al camino fácil de la certeza y la estabilidad intelectual de la religión de la autoridad tradicional, o se ceñirán para avanzar conmigo hacia ese futuro incierto y lleno de dificultades de proclamar las nuevas verdades de la religión del espíritu, el reino de los cielos en el corazón de los hombres?».

155:5.14Los veinticuatro oyentes se pusieron de pie, con la intención de mostrar su respuesta unida y leal a este, uno de los pocos llamamientos emocionales que Jesús les hizo jamás, pero él levantó la mano y los detuvo, diciendo: «Vayan ahora aparte, cada uno a solas con el Padre, y encuentren allí la respuesta sin emoción a mi pregunta, y cuando hayan encontrado esa actitud de alma verdadera y sincera, díganle esa respuesta con libertad y valentía a mi Padre y Padre de ustedes, cuya vida infinita de amor es el espíritu mismo de la religión que proclamamos».

155:5.15Los evangelistas y los apóstoles se apartaron a solas durante un breve tiempo. Sus espíritus se elevaron, sus mentes se inspiraron y sus emociones se conmovieron con fuerza por lo que Jesús había dicho. Pero cuando Andrés los volvió a reunir, el Maestro solo dijo: «Reanudemos nuestro viaje. Vamos a Fenicia para quedarnos una temporada, y todos ustedes deberían orar al Padre para que transforme sus emociones de mente y cuerpo en las lealtades más elevadas de la mente y en las experiencias más satisfactorias del espíritu».

155:5.16Mientras seguían camino abajo, los veinticuatro iban en silencio, pero al poco tiempo comenzaron a hablar entre ellos, y hacia las tres de la tarde ya no pudieron seguir; se detuvieron, y Pedro, acercándose a Jesús, le dijo: «Maestro, nos has dicho palabras de vida y de verdad. Queremos oír más; te rogamos que nos sigas hablando de estas cuestiones».

6. El segundo discurso sobre la religión

155:6.1Y así, mientras descansaban a la sombra de la ladera, Jesús siguió enseñándoles sobre la religión del espíritu, y en sustancia dijo:

155:6.2Ustedes han salido de entre aquellos de sus semejantes que eligen quedarse satisfechos con una religión de la mente, que anhelan seguridad y prefieren la conformidad. Han elegido cambiar sus sentimientos de certeza autoritaria por las seguridades del espíritu de una fe aventurera y progresiva. Se han atrevido a protestar contra la agotadora esclavitud de la religión institucional y a rechazar la autoridad de las tradiciones registradas que ahora se consideran la palabra de Dios. Es cierto que nuestro Padre habló por medio de Moisés, Elías, Isaías, Amós y Oseas, pero no dejó de dar palabras de verdad al mundo cuando estos profetas antiguos terminaron de hablar. Mi Padre no hace acepción de razas ni de generaciones, como para conceder la palabra de verdad a una época y negársela a otra. No cometan la locura de llamar divino a lo que es del todo humano, y no dejen de discernir las palabras de verdad que no llegan por los oráculos tradicionales de una supuesta inspiración.

155:6.3Los he llamado a nacer de nuevo, a nacer del espíritu. Los he llamado a salir de las tinieblas de la autoridad y del letargo de la tradición a la luz trascendente de tomar conciencia de la posibilidad de hacer por ustedes mismos el mayor descubrimiento que le es posible hacer al alma humana: la experiencia excelsa de encontrar a Dios por uno mismo, en uno mismo y desde uno mismo, y de hacer todo esto como un hecho en la propia experiencia personal. Y así podrán pasar de la muerte a la vida, de la autoridad de la tradición a la experiencia de conocer a Dios; así pasarán de las tinieblas a la luz, de una fe racial heredada a una fe personal alcanzada por la experiencia real; y por ello progresarán de una teología de la mente transmitida por sus antepasados a una verdadera religión del espíritu que se edificará en sus almas como una dotación eterna.

155:6.4Su religión pasará de la mera creencia intelectual en la autoridad tradicional a la experiencia real de esa fe viva que es capaz de captar la realidad de Dios y todo lo que se relaciona con el espíritu divino del Padre. La religión de la mente los ata sin esperanza al pasado; la religión del espíritu consiste en una revelación progresiva y siempre los llama hacia adelante, hacia logros más elevados y más santos en los ideales espirituales y las realidades eternas.

155:6.5Aunque la religión de autoridad pueda impartir un sentimiento presente de seguridad estable, por esa satisfacción pasajera ustedes pagan el precio de perder su libertad espiritual y su libertad religiosa. Mi Padre no les exige, como precio para entrar en el reino de los cielos, que se obliguen a suscribir la creencia en cosas que son espiritualmente repugnantes, impías y falsas. No se les exige que su propio sentido de la misericordia, la justicia y la verdad sea ultrajado por la sumisión a un sistema caduco de formas y ceremonias religiosas. La religión del espíritu los deja libres para siempre de seguir la verdad adondequiera que los lleven las orientaciones del espíritu. ¿Y quién puede juzgar —quizá este espíritu tenga algo que impartir a esta generación que otras generaciones se han negado a oír?

155:6.6¡Qué vergüenza para esos falsos maestros religiosos que quieren arrastrar a las almas hambrientas de vuelta a un pasado oscuro y lejano y dejarlas allí! Y así estas desdichadas personas están condenadas a asustarse ante cada nuevo descubrimiento, mientras las desconcierta cada nueva revelación de la verdad. El profeta que dijo: «Será guardado en perfecta paz aquel cuya mente está fija en Dios», no era un simple creyente intelectual en una teología autoritaria. Este ser humano que conocía la verdad había descubierto a Dios; no se limitaba a hablar de Dios.

155:6.7Los exhorto a dejar la costumbre de citar siempre a los profetas antiguos y alabar a los héroes de Israel, y a aspirar en cambio a ser profetas vivientes del Altísimo y héroes espirituales del reino que viene. Honrar a los líderes del pasado que conocían a Dios puede valer la pena, en efecto, pero ¿por qué, al hacerlo, habrían de sacrificar la experiencia suprema de la existencia humana: encontrar a Dios por sí mismos y conocerlo en sus propias almas?

155:6.8Cada raza de la humanidad tiene su propia perspectiva mental sobre la existencia humana; por eso la religión de la mente debe ser siempre fiel a estos diversos puntos de vista raciales. Nunca podrán las religiones de autoridad llegar a la unificación. La unidad humana y la fraternidad mortal solo pueden lograrse por y mediante la dotación superior de la religión del espíritu. Las mentes raciales pueden diferir, pero en toda la humanidad mora el mismo espíritu divino y eterno. La esperanza de la fraternidad humana solo puede hacerse realidad cuando, y a medida que, las divergentes religiones mentales de autoridad queden impregnadas y cubiertas por la religión del espíritu, que unifica y ennoblece —la religión de la experiencia espiritual personal.

155:6.9Las religiones de autoridad solo pueden dividir a los hombres y enfrentarlos unos contra otros por motivos de conciencia; la religión del espíritu irá acercando progresivamente a los hombres y hará que lleguen a sentir una simpatía comprensiva unos por otros. Las religiones de autoridad exigen a los hombres uniformidad de creencias, pero esto es imposible de lograr en el estado actual del mundo. La religión del espíritu solo exige unidad de experiencia —uniformidad de destino—, y deja pleno margen a la diversidad de creencias. La religión del espíritu solo exige uniformidad de discernimiento, no uniformidad de punto de vista y de perspectiva. La religión del espíritu no exige uniformidad de opiniones intelectuales, solo unidad de sentimiento espiritual. Las religiones de autoridad se cristalizan en credos sin vida; la religión del espíritu crece hacia el gozo y la libertad cada vez mayores de los actos ennoblecedores de servicio amoroso y ministerio misericordioso.

155:6.10Pero tengan cuidado de que ninguno de ustedes mire con desdén a los hijos de Abraham porque hayan caído en estos días malos de esterilidad tradicional. Nuestros antepasados se entregaron a la búsqueda persistente y apasionada de Dios, y lo encontraron como ninguna otra raza entera de hombres lo ha conocido jamás desde los tiempos de Adán, que sabía mucho de esto porque él mismo era un Hijo de Dios. Mi Padre no ha dejado de tomar nota de la larga e incansable lucha de Israel, desde los días de Moisés, por encontrar a Dios y conocer a Dios. Durante generaciones agotadoras, los judíos no han dejado de trabajar, sudar, gemir, padecer dolores y soportar los sufrimientos y experimentar las penas de un pueblo incomprendido y despreciado, todo para acercarse un poco más al descubrimiento de la verdad sobre Dios. Y, a pesar de todos los fracasos y vacilaciones de Israel, nuestros padres, progresivamente, desde Moisés hasta los tiempos de Amós y Oseas, revelaron cada vez más a todo el mundo una imagen siempre más clara y más verdadera del Dios eterno. Y así se preparó el camino para la revelación aún mayor del Padre que ustedes han sido llamados a compartir.

155:6.11Nunca olviden que solo hay una aventura más satisfactoria y emocionante que el intento de descubrir la voluntad del Dios vivo, y es la experiencia suprema de tratar honestamente de hacer esa voluntad divina. Y no dejen de recordar que la voluntad de Dios puede hacerse en cualquier ocupación terrenal. No hay unas vocaciones santas y otras seculares. Todas las cosas son sagradas en la vida de quienes son guiados por el espíritu, es decir, de quienes están subordinados a la verdad, ennoblecidos por el amor, dominados por la misericordia y refrenados por la equidad —la justicia—. El espíritu que mi Padre y yo enviaremos al mundo no es solo el Espíritu de la Verdad, sino también el espíritu de la belleza idealista.

155:6.12Deben dejar de buscar la palabra de Dios solo en las páginas de los antiguos registros de autoridad teológica. Los que han nacido del espíritu de Dios discernirán de ahora en adelante la palabra de Dios, sin importar de dónde parezca tomar su origen. La verdad divina no debe desestimarse porque el canal de su otorgamiento sea aparentemente humano. Muchos de sus hermanos tienen mentes que aceptan la teoría de Dios, mientras que espiritualmente no logran tomar conciencia de la presencia de Dios. Y esa es precisamente la razón por la que tantas veces les he enseñado que el reino de los cielos puede hacerse realidad mejor si se adquiere la actitud espiritual de un niño sincero. No es la inmadurez mental del niño lo que les recomiendo, sino más bien la sencillez espiritual de un pequeño así, que cree con facilidad y confía plenamente. No es tan importante que conozcan el hecho de Dios como que crezcan cada vez más en la capacidad de sentir la presencia de Dios.

155:6.13Cuando empiecen a encontrar a Dios en su alma, pronto empezarán a descubrirlo en las almas de otros hombres y, finalmente, en todas las criaturas y creaciones de un universo poderoso. Pero ¿qué oportunidad tiene el Padre de aparecer como un Dios de lealtades supremas e ideales divinos en las almas de los hombres que dedican poco o ningún tiempo a la contemplación reflexiva de tales realidades eternas? Aunque la mente no es la sede de la naturaleza espiritual, sí es la puerta de entrada a ella.

155:6.14Pero no cometan el error de tratar de demostrar a otros hombres que han encontrado a Dios; no pueden producir conscientemente una prueba válida de ese tipo, aunque hay dos demostraciones positivas y poderosas del hecho de que conocen a Dios, y son:

155:6.151. Los frutos del espíritu de Dios que se manifiestan en su vida diaria y rutinaria.

155:6.162. El hecho de que todo el plan de su vida proporciona una prueba positiva de que han arriesgado sin reservas todo lo que son y tienen en la aventura de la supervivencia después de la muerte, en pos de la esperanza de encontrar al Dios de la eternidad, cuya presencia han saboreado de antemano en el tiempo.

155:6.17Ahora bien, no se equivoquen: mi Padre siempre responderá al más débil destello de fe. Él toma nota de las emociones físicas y supersticiosas del hombre primitivo. Y con aquellas almas honestas pero temerosas cuya fe es tan débil que equivale a poco más que una conformidad intelectual con una actitud pasiva de asentimiento a las religiones de autoridad, el Padre está siempre atento para honrar y fomentar incluso todos esos débiles intentos de alcanzarlo. Pero de ustedes, que han sido llamados de las tinieblas a la luz, se espera que crean con todo el corazón; su fe dominará las actitudes combinadas del cuerpo, la mente y el espíritu.

155:6.18Ustedes son mis apóstoles, y para ustedes la religión no se convertirá en un refugio teológico al que puedan huir por miedo a afrontar las ásperas realidades del progreso espiritual y de la aventura idealista; más bien, su religión se convertirá en el hecho de una experiencia real que atestigua que Dios los ha encontrado, los ha idealizado, ennoblecido y espiritualizado, y que ustedes se han alistado en la aventura eterna de encontrar al Dios que así los ha encontrado y los ha hecho hijos suyos.

155:6.19Y cuando Jesús terminó de hablar, le hizo una seña a Andrés y, señalando al oeste, hacia Fenicia, dijo: «Pongámonos en camino».

Documento 155

Huida por el norte de Galilea