Parte III · Documento 105

Deidad y realidad

105:0.1INCLUSO PARA órdenes elevados de inteligencias del universo, la infinitud solo es parcialmente comprensible, y la finalidad de la realidad solo es relativamente inteligible. La mente humana, cuando busca penetrar el misterio de eternidad del origen y el destino de todo lo que se llama real, puede abordar el problema con provecho si concibe la eternidad-infinitud como una elipse casi ilimitada que es producida por una sola causa absoluta, y que funciona a través de todo este círculo universal de diversificación sin fin, buscando siempre algún potencial absoluto e infinito de destino.

105:0.2Cuando el intelecto mortal intenta captar el concepto de la totalidad de la realidad, esa mente finita se encuentra frente a frente con la infinitud-realidad; la totalidad de la realidad es infinitud y, por tanto, nunca puede ser comprendida plenamente por ninguna mente que sea subinfinita en su capacidad de concepto.

105:0.3La mente humana difícilmente puede formarse un concepto adecuado de las existencias de la eternidad, y sin esa comprensión es imposible representar siquiera nuestros conceptos de la totalidad de la realidad. Sin embargo, podemos intentar tal presentación, aunque somos plenamente conscientes de que nuestros conceptos han de sufrir una profunda distorsión en el proceso de traducción-modificación al nivel de comprensión de la mente mortal.

1. El concepto filosófico del YO SOY

105:1.1Los filósofos de los universos atribuyen la causalidad primordial absoluta en la infinitud al Padre Universal, que funciona como el infinito, el eterno y el absoluto YO SOY.

105:1.2Hay muchos elementos de peligro que acompañan la presentación al intelecto mortal de esta idea de un YO SOY infinito, ya que este concepto está tan alejado de la comprensión experiencial humana que implica una grave distorsión de los significados y una concepción errónea de los valores. Sin embargo, el concepto filosófico del YO SOY ofrece a los seres finitos alguna base para intentar acercarse a la comprensión parcial de los orígenes absolutos y de los destinos infinitos. Pero en todos nuestros intentos de esclarecer la génesis y la culminación de la realidad, quede claro que este concepto del YO SOY es, en todos los significados y valores de la personalidad, sinónimo de la Primera Persona de la Deidad, el Padre Universal de todas las personalidades. Pero este postulado del YO SOY no es tan claramente identificable en los dominios no deificados de la realidad universal.

105:1.3El YO SOY es el Infinito; el YO SOY es también la infinitud. Desde el punto de vista secuencial, del tiempo, toda realidad tiene su origen en el infinito YO SOY, cuya existencia solitaria en la eternidad infinita del pasado debe ser el primer postulado filosófico de una criatura finita. El concepto del YO SOY connota infinitud incondicionada, la realidad indiferenciada de todo lo que jamás podría ser en toda una eternidad infinita.

105:1.4Considerado como concepto existencial, el YO SOY no es ni deificado ni no deificado; tampoco es en acto ni potencial, ni personal ni impersonal, ni estático ni dinámico. Ninguna condición puede atribuirse al Infinito, salvo la afirmación de que el YO SOY es. Como postulado filosófico, el YO SOY es un concepto del universo cuya comprensión resulta algo más difícil que la del Absoluto Incondicionado.

105:1.5Para la mente finita simplemente tiene que haber un comienzo, y aunque nunca hubo un comienzo real de la realidad, existen sin embargo ciertas relaciones de fuente que la realidad manifiesta a la infinitud. La situación de prerrealidad, primordial, de eternidad, puede pensarse más o menos así: en algún momento hipotético de la eternidad pasada, infinitamente lejano, se puede concebir el YO SOY como cosa y a la vez como no cosa, como causa y a la vez como efecto, como volición y a la vez como respuesta. En este momento hipotético de la eternidad no hay diferenciación alguna en toda la infinitud. La infinitud está llena del Infinito; el Infinito abarca la infinitud. Este es el momento estático hipotético de la eternidad; las realidades en acto todavía están contenidas dentro de sus potenciales, y los potenciales aún no han aparecido dentro de la infinitud del YO SOY. Pero incluso en esta situación conjeturada debemos suponer la existencia de la posibilidad de la voluntad propia.

105:1.6Recuerden siempre que la comprensión que el hombre tiene del Padre Universal es una experiencia personal. Dios, como Padre espiritual de ustedes, es comprensible para ustedes y para todos los demás mortales; pero su concepto experiencial y adorador del Padre Universal siempre tiene que ser menor que su postulado filosófico de la infinitud de la Primera Fuente y Centro, el YO SOY. Cuando hablamos del Padre, nos referimos a Dios tal como lo pueden entender sus criaturas, tanto las elevadas como las humildes, pero hay mucho más de la Deidad que no es comprensible para las criaturas del universo. Dios, el Padre de ustedes y mi Padre, es aquella fase del Infinito que percibimos en nuestras personalidades como una realidad experiencial en acto, pero el YO SOY sigue siendo siempre nuestra hipótesis de todo lo que sentimos que es incognoscible de la Primera Fuente y Centro. E incluso esa hipótesis probablemente se queda muy por debajo de la infinitud insondable de la realidad original.

105:1.7Habitado por una multitud innumerable de personalidades, el universo de universos es un organismo vasto y complejo, pero la Primera Fuente y Centro es infinitamente más compleja que los universos y las personalidades que llegaron a ser reales en respuesta a los mandatos de su voluntad. Cuando la magnitud del universo maestro los sobrecoja, deténganse a pensar que ni siquiera esta creación inconcebible puede ser algo más que una revelación parcial del Infinito.

105:1.8La infinitud está, en efecto, lejos del nivel de experiencia de la comprensión mortal, pero incluso en esta era en Urantia sus conceptos de la infinitud están creciendo, y continuarán creciendo a lo largo de sus carreras sin fin, que se extienden hacia la eternidad futura. La infinitud incondicionada carece de significado para la criatura finita, pero la infinitud es capaz de limitarse a sí misma y es susceptible de expresarse como realidad en todos los niveles de las existencias del universo. Y el rostro que el Infinito vuelve hacia todas las personalidades del universo es el rostro de un Padre, el Padre Universal de amor.

2. El YO SOY como trino y como séptuple

105:2.1Al considerar la génesis de la realidad, tengan siempre presente que toda realidad absoluta es desde la eternidad y no tiene comienzo de existencia. Por realidad absoluta nos referimos a las tres personas existenciales de la Deidad, la Isla del Paraíso y los tres Absolutos. Estas siete realidades son coordinadamente eternas, a pesar de que recurrimos al lenguaje del tiempo y del espacio para presentar a los seres humanos sus orígenes secuenciales.

105:2.2Al seguir la representación cronológica de los orígenes de la realidad, debe haber un momento teórico postulado de «primera» expresión volitiva y de «primera» reacción repercusional dentro del YO SOY. En nuestros intentos de representar la génesis y la generación de la realidad, esta etapa puede concebirse como la autodiferenciación de El Uno Infinito respecto de La Infinidad, pero la postulación de esta relación dual siempre debe ampliarse a una concepción trina mediante el reconocimiento del continuo eterno de La Infinitud, el YO SOY.

105:2.3Esta autometamorfosis del YO SOY culmina en la múltiple diferenciación de la realidad deificada y de la realidad no deificada, de la realidad potencial y la realidad en acto, y de ciertas otras realidades que difícilmente pueden clasificarse así. Estas diferenciaciones del YO SOY monista teórico están eternamente integradas por relaciones simultáneas que surgen dentro del mismo YO SOY —la prerrealidad prepotencial, anterior al acto, prepersonal y monotética que, aunque infinita, se revela como absoluta en la presencia de la Primera Fuente y Centro y como personalidad en el amor ilimitado del Padre Universal.

105:2.4Mediante estas metamorfosis internas, el YO SOY establece la base para una autorrelación séptuple. El concepto filosófico (temporal) del YO SOY solitario y el concepto transicional (temporal) del YO SOY como trino pueden ampliarse ahora para abarcar al YO SOY como séptuple. Esta naturaleza séptuple —o de siete fases— puede sugerirse mejor en relación con los Siete Absolutos de la Infinitud:

105:2.51. El Padre Universal. YO SOY padre del Hijo Eterno. Esta es la relación primordial de personalidad de las realidades en acto. La personalidad absoluta del Hijo hace absoluto el hecho de la paternidad de Dios y establece la filiación potencial de todas las personalidades. Esta relación establece la personalidad del Infinito y consuma su revelación espiritual en la personalidad del Hijo Original. Esta fase del YO SOY es parcialmente experienciable en los niveles espirituales incluso para los mortales que, mientras aún están en la carne, pueden adorar a nuestro Padre.

105:2.62. El Controlador Universal. YO SOY causa del Paraíso eterno. Esta es la relación impersonal primordial de las realidades en acto, la asociación no espiritual original. El Padre Universal es Dios-como-amor; el Controlador Universal es Dios-como-patrón. Esta relación establece el potencial de la forma —la configuración— y determina el patrón maestro de la relación impersonal y no espiritual —el patrón maestro a partir del cual se hacen todas las copias.

105:2.73. El Creador Universal. YO SOY uno con el Hijo Eterno. Esta unión del Padre y el Hijo (en presencia del Paraíso) inicia el ciclo creativo, que se consuma en la aparición de la personalidad conjunta y del universo eterno. Desde el punto de vista del mortal finito, la realidad tiene sus verdaderos comienzos con la aparición, en la eternidad, de la creación de Havona. Este acto creativo de la Deidad se realiza por y a través del Dios de Acción, que es en esencia la unidad del Padre-Hijo manifestada en todos los niveles de lo que está en acto y para todos ellos. Por eso la creatividad divina se caracteriza infaliblemente por la unidad, y esta unidad es el reflejo exterior de la unicidad absoluta de la dualidad del Padre-Hijo y de la Trinidad del Padre-Hijo-Espíritu.

105:2.84. El Sustentador Infinito. YO SOY autoasociativo. Esta es la asociación primordial de lo estático y los potenciales de la realidad. En esta relación, todo lo condicionado y todo lo incondicionado se compensan. Esta fase del YO SOY se comprende mejor como el Absoluto Universal —el unificador de los Absolutos de la Deidad e Incondicionado.

105:2.95. El Potencial Infinito. YO SOY autocondicionado. Este es el punto de referencia de la infinitud que da testimonio eterno de la autolimitación volitiva del YO SOY, en virtud de la cual se logró una autoexpresión y una autorrevelación triples. Esta fase del YO SOY se entiende habitualmente como el Absoluto de la Deidad.

105:2.106. La Capacidad Infinita. YO SOY estático-reactivo. Esta es la matriz sin fin, la posibilidad de toda la expansión cósmica futura. Esta fase del YO SOY se concibe quizás mejor como la presencia de supergravedad del Absoluto Incondicionado.

105:2.117. El Uno Universal de la Infinitud. YO SOY como YO SOY. Esta es la estasis o autorrelación de la Infinitud, el hecho eterno de la infinitud-realidad y la verdad universal de la realidad-infinitud. En la medida en que esta relación es discernible como personalidad, se revela a los universos en el divino Padre de toda personalidad —incluso de la personalidad absoluta. En la medida en que esta relación se puede expresar impersonalmente, el universo entra en contacto con ella como la coherencia absoluta de la energía pura y del espíritu puro en la presencia del Padre Universal. En la medida en que esta relación es concebible como un absoluto, se revela en la primacía de la Primera Fuente y Centro; en él todos vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, desde las criaturas del espacio hasta los ciudadanos del Paraíso; y esto es tan cierto del universo maestro como del infinitesimal ultimatón, tan cierto de lo que ha de ser como de lo que es y de lo que ha sido.

3. Los Siete Absolutos de la Infinitud

105:3.1Las siete relaciones primarias dentro del YO SOY se eternizan como los Siete Absolutos de la Infinitud. Pero aunque podamos representar los orígenes de la realidad y la diferenciación de la infinitud mediante una narración secuencial, de hecho los siete Absolutos son incondicionada y coordinadamente eternos. Puede ser necesario que las mentes mortales conciban sus comienzos, pero esta concepción siempre debe quedar eclipsada por la conciencia de que los siete Absolutos no tuvieron comienzo; son eternos y, como tales, siempre han existido. Los siete Absolutos son la premisa de la realidad. En estos documentos se han descrito de la siguiente manera:

105:3.21. La Primera Fuente y Centro. Primera Persona de la Deidad y patrón primordial de no deidad, Dios, el Padre Universal, creador, controlador y sustentador; amor universal, espíritu eterno y energía infinita; potencial de todos los potenciales y fuente de todas las realidades en acto; estabilidad de todo lo estático y dinamismo de todo cambio; fuente del patrón y Padre de las personas. Colectivamente, los siete Absolutos equivalen a la infinitud, pero el Padre Universal mismo es realmente infinito.

105:3.32. La Segunda Fuente y Centro. Segunda Persona de la Deidad, el Hijo Eterno y Original; las realidades de personalidad absoluta del YO SOY y la base para la realización-revelación de la «personalidad YO SOY». Ninguna personalidad puede esperar alcanzar al Padre Universal sino por medio de su Hijo Eterno; ni puede la personalidad alcanzar los niveles espirituales de existencia sin la acción y la ayuda de este patrón absoluto de todas las personalidades. En la Segunda Fuente y Centro el espíritu es incondicionado, mientras que la personalidad es absoluta.

105:3.43. La Fuente y Centro Paraíso. Segundo patrón de no deidad, la eterna Isla del Paraíso; la base para la realización-revelación de la «fuerza YO SOY» y el fundamento para el establecimiento del control de la gravedad en todos los universos. Respecto de toda realidad realizada en acto, no espiritual, impersonal y no volitiva, el Paraíso es el absoluto de los patrones. Así como la energía espiritual está relacionada con el Padre Universal a través de la personalidad absoluta del Hijo-Madre, así toda la energía cósmica es asida en el control de la gravedad de la Primera Fuente y Centro a través del patrón absoluto de la Isla del Paraíso. El Paraíso no está en el espacio; el espacio existe en relación con el Paraíso, y la cronicidad del movimiento se determina a través de la relación con el Paraíso. La Isla eterna está absolutamente en reposo; toda otra energía organizada y en organización está en movimiento eterno; en todo el espacio, solo la presencia del Absoluto Incondicionado está en quietud, y el Incondicionado es coordinado con el Paraíso. El Paraíso existe en el foco del espacio, el Incondicionado lo impregna, y toda existencia relativa tiene su ser dentro de este dominio.

105:3.54. La Tercera Fuente y Centro. Tercera Persona de la Deidad, el Actor Conjunto; integrador infinito de las energías cósmicas del Paraíso con las energías espirituales del Hijo Eterno; coordinador perfecto de los motivos de la voluntad y de la mecánica de la fuerza; unificador de toda realidad en acto y en vías de realizarse en acto. Por medio de los ministerios de sus múltiples hijos, el Espíritu Infinito revela la misericordia del Hijo Eterno mientras funciona al mismo tiempo como el manipulador infinito, que teje eternamente el patrón del Paraíso en las energías del espacio. Este mismo Actor Conjunto, este Dios de Acción, es la expresión perfecta de los planes y propósitos ilimitados del Padre-Hijo, mientras funciona él mismo como la fuente de la mente y el otorgador del intelecto a las criaturas de un cosmos de vasta extensión.

105:3.65. El Absoluto de la Deidad. Las posibilidades causales, potencialmente personales, de la realidad universal, la totalidad de todo el potencial de la Deidad. El Absoluto de la Deidad es el condicionador intencional de las realidades incondicionadas, absolutas y de no deidad. El Absoluto de la Deidad es el condicionador de lo absoluto y el absolutizador de lo condicionado —el iniciador del destino.

105:3.76. El Absoluto Incondicionado. Estático, reactivo y en suspenso; la infinitud cósmica no revelada del YO SOY; totalidad de la realidad no deificada y finalidad de todo el potencial no personal. El espacio limita la función del Incondicionado, pero la presencia del Incondicionado no tiene límite, es infinita. Existe una periferia de concepto del universo maestro, pero la presencia del Incondicionado es ilimitada; ni siquiera la eternidad puede agotar la quietud sin límites de este Absoluto de no deidad.

105:3.87. El Absoluto Universal. Unifica lo deificado y lo no deificado, y correlaciona lo absoluto con lo relativo. Por ser estático, potencial y asociativo, el Absoluto Universal compensa la tensión entre lo que existe desde siempre y lo que aún no está completo.

105:3.9Los Siete Absolutos de la Infinitud constituyen los comienzos de la realidad. Tal como lo considerarían las mentes mortales, la Primera Fuente y Centro parecería ser anterior a todos los absolutos. Pero tal postulado, por útil que sea, queda invalidado por la coexistencia en la eternidad del Hijo, el Espíritu, los tres Absolutos y la Isla del Paraíso.

105:3.10Es una verdad que los Absolutos son manifestaciones del YO SOY-Primera Fuente y Centro; es un hecho que estos Absolutos nunca tuvieron un comienzo, sino que son eternos coordinados con la Primera Fuente y Centro. Las relaciones de los absolutos en la eternidad no siempre pueden presentarse sin implicar paradojas en el lenguaje del tiempo y en los patrones conceptuales del espacio. Pero, sea cual sea la confusión acerca del origen de los Siete Absolutos de la Infinitud, es a la vez hecho y verdad que toda realidad se basa en su existencia en la eternidad y en sus relaciones en la infinitud.

4. Unidad, dualidad y triunidad

105:4.1Los filósofos del universo postulan la existencia en la eternidad del YO SOY como la fuente primordial de toda realidad. Y, de manera concomitante, postulan la autosegmentación del YO SOY en las autorrelaciones primarias —las siete fases de la infinitud. Y simultáneo a esta suposición es el tercer postulado— la aparición en la eternidad de los Siete Absolutos de la Infinitud y la eternización de la asociación de dualidad de las siete fases del YO SOY y estos siete Absolutos.

105:4.2La autorrevelación del YO SOY procede así desde el yo estático, a través de la autosegmentación y la autorrelación, hasta las relaciones absolutas, relaciones con Absolutos derivados de sí mismo. La dualidad llega a existir así en la asociación eterna de los Siete Absolutos de la Infinitud con la infinitud séptuple de las fases autosegmentadas del YO SOY que se autorrevela. Estas relaciones duales, que se eternizan para los universos como los siete Absolutos, eternizan los fundamentos básicos de toda realidad del universo.

105:4.3Se ha dicho alguna vez que la unidad engendra la dualidad, que la dualidad engendra la triunidad, y que la triunidad es el antepasado eterno de todas las cosas. Existen, en efecto, tres grandes clases de relaciones primordiales, y son las siguientes:

105:4.41. Relaciones de unidad. Relaciones existentes dentro del YO SOY en cuanto su unidad se concibe como una autodiferenciación triple y luego séptuple.

105:4.52. Relaciones de dualidad. Relaciones existentes entre el YO SOY como séptuple y los Siete Absolutos de la Infinitud.

105:4.63. Relaciones de triunidad. Estas son las asociaciones funcionales de los Siete Absolutos de la Infinitud.

105:4.7Puesto que la interasociación Absoluta es inevitable, las relaciones de triunidad surgen sobre bases de dualidad. Estas asociaciones de triunidad eternizan el potencial de toda realidad, y abarcan tanto la realidad deificada como la no deificada.

105:4.8El YO SOY es la infinitud incondicionada como unidad. Las dualidades eternizan los fundamentos de la realidad. Las triunidades eventúan la realización de la infinitud como función universal.

105:4.9Los preexistenciales se vuelven existenciales en los siete Absolutos, y los existenciales se vuelven funcionales en las triunidades, la asociación básica de los Absolutos. Y, de manera concomitante con la eternización de las triunidades, se prepara el escenario del universo —los potenciales existen y las realidades en acto están presentes— y la plenitud de la eternidad presencia la diversificación de la energía cósmica, la expansión del espíritu del Paraíso y la dotación de la mente junto con el otorgamiento de la personalidad, en virtud de lo cual todos estos derivados de la Deidad y del Paraíso se unifican en la experiencia en el nivel de la criatura y mediante otras técnicas en el nivel de las supercriaturas.

5. Promulgación de la realidad finita

105:5.1Así como la diversificación original del YO SOY debe atribuirse a una volición inherente y autocontenida, así la promulgación de la realidad finita debe atribuirse a los actos volitivos de la Deidad del Paraíso y a los ajustes repercusionales de las triunidades funcionales.

105:5.2Antes de la deitización de lo finito, parecería que toda diversificación de la realidad tuvo lugar en niveles absolutos; pero el acto volitivo que promulga la realidad finita connota un condicionamiento de la absolutez e implica la aparición de relatividades.

105:5.3Aunque presentamos esta narración como una secuencia y representamos la aparición histórica de lo finito como un derivado directo de lo absoluto, debe tenerse presente que los trascendentales precedieron y a la vez sucedieron a todo lo que es finito. Las ultimidades trascendentales son, en relación con lo finito, tanto causales como consumadoras.

105:5.4La posibilidad finita es inherente al Infinito, pero la transmutación de la posibilidad en probabilidad e inevitabilidad debe atribuirse al libre albedrío autoexistente de la Primera Fuente y Centro, que activa todas las asociaciones de triunidad. Solo la infinitud de la voluntad del Padre podría jamás haber condicionado de tal modo el nivel absoluto de la existencia como para eventuar algo último o crear algo finito.

105:5.5Con la aparición de la realidad relativa y condicionada llega a existir un nuevo ciclo de realidad —el ciclo del crecimiento—, un majestuoso barrido descendente desde las alturas de la infinitud hasta el dominio de lo finito, que gira eternamente hacia dentro, hacia el Paraíso y la Deidad, y busca siempre aquellos altos destinos proporcionados a una fuente de infinitud.

105:5.6Estas transacciones inconcebibles marcan el comienzo de la historia del universo, marcan el advenimiento del tiempo mismo. Para una criatura, el comienzo de lo finito es la génesis de la realidad; tal como lo ve la mente de la criatura, no hay realidad en acto concebible antes de lo finito. Esta realidad finita recién aparecida existe en dos fases originales:

105:5.71. Máximos primarios, la realidad supremamente perfecta, el tipo Havona de universo y de criatura.

105:5.82. Máximos secundarios, la realidad supremamente perfeccionada, el tipo superuniverso de criatura y de creación.

105:5.9Estas son, pues, las dos manifestaciones originales: lo constitutivamente perfecto y lo evolutivamente perfeccionado. Las dos son coordinadas en las relaciones de la eternidad, pero dentro de los límites del tiempo son aparentemente diferentes. Un factor tiempo significa crecimiento para lo que crece; los finitos secundarios crecen; por tanto, los que están creciendo deben parecer incompletos en el tiempo. Pero estas diferencias, que son tan importantes de este lado del Paraíso, no existen en la eternidad.

105:5.10Hablamos de lo perfecto y lo perfeccionado como máximos primarios y secundarios, pero hay todavía otro tipo: las relaciones trinitizantes y de otra índole entre los primarios y los secundarios dan como resultado la aparición de máximos terciarios—cosas, significados y valores que no son ni perfectos ni perfeccionados, y que sin embargo son coordinados con ambos factores ancestrales.

6. Repercusiones de la realidad finita

105:6.1Toda la promulgación de las existencias finitas representa una transferencia de los potenciales a las realidades en acto dentro de las asociaciones absolutas de la infinitud funcional. De las muchas repercusiones de la realización creativa en acto de lo finito, pueden citarse:

105:6.21. La respuesta de deidad, la aparición de los tres niveles de supremacía experiencial: la realidad en acto de la supremacía de espíritu personal en Havona, el potencial de supremacía de poder personal en el gran universo por venir, y la capacidad de alguna función desconocida de la mente experiencial que actúe en algún nivel de supremacía en el futuro universo maestro.

105:6.32. La respuesta del universo implicó una activación de los planes arquitectónicos para el nivel espacial de los superuniversos, y esta evolución todavía progresa a lo largo de toda la organización física de los siete superuniversos.

105:6.43. La repercusión de criatura ante la promulgación de la realidad finita dio como resultado la aparición de seres perfectos del orden de los habitantes eternos de Havona y de ascendentes evolutivos perfeccionados procedentes de los siete superuniversos. Pero alcanzar la perfección como experiencia evolutiva (creativa en el tiempo) implica algo distinto de la perfección como punto de partida. Así surge la imperfección en las creaciones evolutivas. Y este es el origen del mal potencial. La inadaptación, la falta de armonía y el conflicto, todas estas cosas son inherentes al crecimiento evolutivo, desde los universos físicos hasta las criaturas personales.

105:6.54. La respuesta de divinidad a la imperfección inherente al desfase temporal de la evolución se revela en la presencia compensadora de Dios el Séptuple, por cuyas actividades lo que está en perfeccionamiento se integra tanto con lo perfecto como con lo perfeccionado. Este desfase temporal es inseparable de la evolución, que es creatividad en el tiempo. Debido a él, así como por otras razones, el poder todopoderoso del Supremo se basa en los éxitos de divinidad de Dios el Séptuple. Este desfase temporal hace posible la participación de la criatura en la creación divina, al permitir que las personalidades de las criaturas se conviertan en asociadas de la Deidad en el logro del desarrollo máximo. Incluso la mente material de la criatura mortal se convierte así en asociada del Ajustador divino en la dualización del alma inmortal. Dios el Séptuple también proporciona técnicas de compensación para las limitaciones experienciales de la perfección inherente, además de compensar las limitaciones de la imperfección anteriores a la ascensión.

7. Eventuación de los trascendentales

105:7.1Los trascendentales son subinfinitos y subabsolutos, pero superfinitos y supercriaturales. Los trascendentales eventúan como un nivel integrador que correlaciona los supervalores de los absolutos con los valores máximos de los finitos. Desde el punto de vista de la criatura, lo trascendental parecería haber eventuado como consecuencia de lo finito; desde el punto de vista de la eternidad, en anticipación de lo finito; y hay quienes lo han considerado como un «preeco» de lo finito.

105:7.2Lo trascendental no es necesariamente ajeno al desarrollo, pero es superevolutivo en el sentido finito; tampoco es no experiencial, pero es superexperiencia tal como esta es significativa para las criaturas. Quizás la mejor ilustración de tal paradoja sea el universo central de perfección: difícilmente es absoluto —solo la Isla del Paraíso es verdaderamente absoluta en el sentido «materializado». Tampoco es una creación evolutiva finita como lo son los siete superuniversos. Havona es eterno, pero no inmutable en el sentido de ser un universo sin crecimiento. Está habitado por criaturas (los nativos de Havona) que nunca fueron realmente creadas, pues existen eternamente. Así, Havona ilustra algo que no es exactamente finito ni tampoco absoluto. Además, Havona actúa como amortiguador entre el Paraíso absoluto y las creaciones finitas, lo que ilustra aún más la función de los trascendentales. Pero Havona en sí no es un trascendental— es Havona.

105:7.3Así como el Supremo está asociado con los finitos, así el Último se identifica con los trascendentales. Pero aunque comparemos así al Supremo y al Último, difieren en algo más que en grado; la diferencia es también una cuestión de calidad. El Último es algo más que un super-Supremo proyectado en el nivel trascendental. El Último es todo eso, pero más: el Último es una eventuación de nuevas realidades de la Deidad, el condicionamiento de nuevas fases de lo hasta entonces incondicionado.

105:7.4Entre las realidades asociadas con el nivel trascendental están las siguientes:

105:7.51. La presencia de Deidad del Último.

105:7.62. El concepto del universo maestro.

105:7.73. Los Arquitectos del Universo Maestro.

105:7.84. Los dos órdenes de organizadores de la fuerza del Paraíso.

105:7.95. Ciertas modificaciones en la potencia del espacio.

105:7.106. Ciertos valores del espíritu.

105:7.117. Ciertos significados de la mente.

105:7.128. Cualidades y realidades absonitas.

105:7.139. Omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia.

105:7.1410. Espacio.

105:7.15Se puede considerar que el universo en el que ahora vivimos existe en niveles finitos, trascendentales y absolutos. Este es el escenario cósmico en el que se representa el drama sin fin de la actuación de la personalidad y la metamorfosis de la energía.

105:7.16Y todas estas múltiples realidades están unificadas absolutamente por las diversas triunidades, funcionalmente por los Arquitectos del Universo Maestro, y relativamente por los Siete Espíritus Maestros, los coordinadores subsupremos de la divinidad de Dios el Séptuple.

105:7.17Dios el Séptuple representa la revelación de la personalidad y de la divinidad del Padre Universal a las criaturas de condición tanto máxima como submáxima, pero hay otras relaciones séptuples de la Primera Fuente y Centro que no conciernen a la manifestación del ministerio espiritual divino del Dios que es espíritu.

105:7.18En la eternidad del pasado, las fuerzas de los Absolutos, los espíritus de las Deidades y las personalidades de los Dioses se movieron en respuesta a la voluntad propia primordial de la voluntad propia autoexistente. En esta era del universo, todos somos testigos de las estupendas repercusiones del vasto panorama cósmico de las manifestaciones subabsolutas de los potenciales ilimitados de todas estas realidades. Y es totalmente posible que la diversificación continua de la realidad original de la Primera Fuente y Centro prosiga hacia adelante y hacia afuera a lo largo de era tras era, sin cesar, hasta las lejanas e inconcebibles extensiones de la infinitud absoluta.

105:7.19[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]

Documento 105

Deidad y realidad