Parte III · Documento 104
Desarrollo del concepto de la Trinidad
104:0.1EL concepto de la Trinidad de la religión revelada no debe confundirse con las creencias en tríadas de las religiones evolutivas. Las ideas de tríadas surgieron de muchas relaciones sugerentes, pero sobre todo a causa de las tres articulaciones de los dedos, porque tres patas eran las menos con las que se podía estabilizar un taburete, porque tres puntos de apoyo podían sostener una tienda; además, el hombre primitivo, durante mucho tiempo, no podía contar más allá de tres.
104:0.2Aparte de ciertos pares naturales, como pasado y presente, día y noche, calor y frío, y varón y hembra, el hombre tiende en general a pensar en tríadas: ayer, hoy y mañana; amanecer, mediodía y puesta del sol; padre, madre e hijo. Al vencedor se le dan tres vivas. A los muertos se los entierra al tercer día, y al fantasma se lo aplaca con tres abluciones de agua.
104:0.3Como consecuencia de estas asociaciones naturales en la experiencia humana, la tríada hizo su aparición en la religión, y esto mucho antes de que la Trinidad de Deidades del Paraíso, o incluso alguno de sus representantes, hubiera sido revelada a la humanidad. Más tarde, los persas, los hindúes, los griegos, los egipcios, los babilonios, los romanos y los escandinavos tuvieron todos dioses en tríada, pero estos aún no eran verdaderas trinidades. Todas las deidades en tríada tuvieron un origen natural y han aparecido en una época u otra entre la mayoría de los pueblos inteligentes de Urantia. A veces el concepto de una tríada evolutiva se ha mezclado con el de una Trinidad revelada; en estos casos a menudo es imposible distinguir uno de otro.
1. Conceptos urantianos de la Trinidad
104:1.1La primera revelación urantiana que condujo a la comprensión de la Trinidad del Paraíso la hizo el personal del Príncipe Caligastia hace alrededor de medio millón de años. Este primer concepto de la Trinidad se perdió para el mundo en los tiempos agitados que siguieron a la rebelión planetaria.
104:1.2La segunda presentación de la Trinidad la hicieron Adán y Eva en el primer y el segundo jardín. Estas enseñanzas no se habían borrado del todo ni siquiera en los tiempos de Machiventa Melquisedec, unos treinta y cinco mil años más tarde, pues el concepto de la Trinidad de los setitas persistió tanto en Mesopotamia como en Egipto, pero más especialmente en la India, donde se perpetuó durante mucho tiempo en Agni, el dios védico del fuego de tres cabezas.
104:1.3La tercera presentación de la Trinidad la hizo Machiventa Melquisedec, y esta doctrina se simbolizaba con los tres círculos concéntricos que el sabio de Salem llevaba en su pectoral. Pero a Machiventa le resultó muy difícil enseñar a los beduinos palestinos acerca del Padre Universal, el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito. La mayoría de sus discípulos pensaba que la Trinidad consistía en los tres Altísimos de Norlatiadek; unos pocos concebían la Trinidad como el Soberano de Sistema, el Padre de la Constelación y la Deidad Creadora del universo local; menos aún llegaban a captar, aunque fuera remotamente, la idea de la asociación del Padre, el Hijo y el Espíritu en el Paraíso.
104:1.4Mediante las actividades de los misioneros de Salem, las enseñanzas de Melquisedec sobre la Trinidad se difundieron poco a poco por gran parte de Eurasia y del norte de África. A menudo es difícil distinguir entre las tríadas y las trinidades en las épocas tardías de los anditas y en las posteriores a Melquisedec, cuando ambos conceptos se entremezclaron y se fusionaron hasta cierto punto.
104:1.5Entre los hindúes, el concepto trinitario arraigó como Ser, Inteligencia y Gozo. (Una concepción india posterior fue Brahma, Siva y Visnú.) Mientras que las representaciones más antiguas de la Trinidad fueron llevadas a la India por los sacerdotes setitas, las ideas posteriores de la Trinidad las importaron los misioneros de Salem, y las desarrollaron los intelectos nativos de la India mediante una combinación de estas doctrinas con las concepciones evolutivas de tríadas.
104:1.6La fe budista desarrolló dos doctrinas de naturaleza trinitaria: la primera fue Maestro, Ley y Fraternidad; esa fue la presentación que hizo Gautama Siddhartha. La idea posterior, que se desarrolló en la rama norte de los seguidores de Buda, abarcaba al Señor Supremo, el Espíritu Santo y el Salvador Encarnado.
104:1.7Y estas ideas de los hindúes y los budistas eran verdaderos postulados trinitarios, es decir, la idea de una manifestación triple de un Dios monoteísta. Una verdadera concepción de la trinidad no es solo una agrupación de tres dioses separados.
104:1.8Los hebreos conocían la Trinidad por las tradiciones quenitas de los días de Melquisedec, pero su celo monoteísta por el Dios único, Yahvé, eclipsó de tal modo todas esas enseñanzas que, para el tiempo de la aparición de Jesús, la doctrina de Elohim había sido prácticamente erradicada de la teología judía. La mente hebrea no podía reconciliar el concepto trinitario con la creencia monoteísta en el Señor Único, el Dios de Israel.
104:1.9Los seguidores de la fe islámica tampoco lograron captar la idea de la Trinidad. Siempre es difícil para un monoteísmo emergente tolerar el trinitarismo cuando se enfrenta al politeísmo. La idea de la trinidad arraiga mejor en aquellas religiones que tienen una firme tradición monoteísta unida a una elasticidad doctrinal. Los grandes monoteístas, los hebreos y los mahometanos, encontraron difícil distinguir entre adorar a tres dioses, el politeísmo, y el trinitarismo, la adoración de una Deidad que existe en una manifestación trina de divinidad y personalidad.
104:1.10Jesús enseñó a sus apóstoles la verdad acerca de las personas de la Trinidad del Paraíso, pero ellos pensaron que hablaba de manera figurada y simbólica. Como se habían criado en el monoteísmo hebreo, les resultaba difícil admitir cualquier creencia que pareciera entrar en conflicto con su concepto dominante de Yahvé. Y los primeros cristianos heredaron el prejuicio hebreo contra el concepto de la Trinidad.
104:1.11La primera Trinidad del cristianismo se proclamó en Antioquía y consistía en Dios, su Palabra y su Sabiduría. Pablo conocía la Trinidad del Paraíso de Padre, Hijo y Espíritu, pero rara vez predicaba sobre ella y la mencionó solo en unas pocas de sus cartas a las iglesias que se estaban formando. Aun entonces, como hicieron sus compañeros apóstoles, Pablo confundió a Jesús, el Hijo Creador del universo local, con la Segunda Persona de la Deidad, el Hijo Eterno del Paraíso.
104:1.12El concepto cristiano de la Trinidad, que empezó a ganar reconocimiento hacia el final del primer siglo después de Cristo, estaba compuesto por el Padre Universal, el Hijo Creador de Nebadon y la Ministra Divina de Salvington—Espíritu Madre del universo local y consorte creativa del Hijo Creador.
104:1.13Desde los tiempos de Jesús no se ha conocido en Urantia la identidad real de la Trinidad del Paraíso (salvo por unos pocos individuos a quienes les fue especialmente revelada) hasta su presentación en estas exposiciones reveladoras. Pero aunque el concepto cristiano de la Trinidad se equivocó en los hechos, era prácticamente verdadero con respecto a las relaciones espirituales. Solo en sus implicaciones filosóficas y en sus consecuencias cosmológicas se vio este concepto en dificultades: a muchos que tienen una mente cósmica les ha resultado difícil creer que la Segunda Persona de la Deidad, el segundo miembro de una Trinidad infinita, morara una vez en Urantia; y aunque en espíritu esto es verdad, en la realidad efectiva no es un hecho. Los Migueles Creadores encarnan plenamente la divinidad del Hijo Eterno, pero no son la personalidad absoluta.
2. Unidad de la Trinidad y pluralidad de la Deidad
104:2.1El monoteísmo surgió como una protesta filosófica contra la incoherencia del politeísmo. Se desarrolló primero mediante las organizaciones de panteones con la departamentalización de las actividades sobrenaturales, luego mediante la exaltación henoteísta de un dios por encima de los muchos, y finalmente mediante la exclusión de todos salvo el Dios Único de valor final.
104:2.2El trinitarismo nace de la protesta experiencial contra la imposibilidad de concebir la unicidad de una Deidad solitaria y desantropomorfizada, sin relación con un significado en el universo. Si se le da el tiempo suficiente, la filosofía tiende a abstraer las cualidades personales del concepto de Deidad del monoteísmo puro, y reduce así esta idea de un Dios sin relaciones a la condición de un Absoluto panteísta. Siempre ha sido difícil comprender la naturaleza personal de un Dios que no tiene relaciones personales en igualdad con otros seres personales coordinados. La personalidad en la Deidad exige que esa Deidad exista en relación con otra Deidad personal e igual.
104:2.3Mediante el reconocimiento del concepto de la Trinidad, la mente del hombre puede esperar captar algo de la interrelación entre el amor y la ley en las creaciones del tiempo-espacio. Mediante la fe espiritual el hombre adquiere discernimiento del amor de Dios, pero pronto descubre que esta fe espiritual no tiene influencia sobre las leyes establecidas del universo material. Independientemente de la firmeza de la creencia del hombre en Dios como su Padre del Paraíso, la ampliación de los horizontes cósmicos exige que también reconozca la realidad de la Deidad del Paraíso como ley universal, que reconozca la soberanía de la Trinidad que se extiende hacia fuera desde el Paraíso y que cubre incluso los universos locales en evolución de los Hijos Creadores y las Hijas Creativas de las tres personas eternas cuya unión en la deidad es el hecho y la realidad y la indivisibilidad eterna de la Trinidad del Paraíso.
104:2.4Y esta misma Trinidad del Paraíso es una entidad real: no una personalidad, pero no obstante una realidad verdadera y absoluta; no una personalidad, pero no obstante compatible con personalidades coexistentes, las personalidades del Padre, del Hijo y del Espíritu. La Trinidad es una realidad supersumativa de la Deidad que eventúa a partir de la conjunción de las tres Deidades del Paraíso. Las cualidades, características y funciones de la Trinidad no son la simple suma de los atributos de las tres Deidades del Paraíso; las funciones de la Trinidad son algo único, original y no del todo predecible a partir de un análisis de los atributos del Padre, el Hijo y el Espíritu.
104:2.5Por ejemplo: el Maestro, cuando estaba en la tierra, advirtió a sus seguidores que la justicia nunca es un acto personal; siempre es una función de grupo. Tampoco los Dioses, como personas, administran la justicia. Pero desempeñan esta misma función como un todo colectivo, como la Trinidad del Paraíso.
104:2.6La comprensión conceptual de la asociación trinitaria del Padre, el Hijo y el Espíritu prepara a la mente humana para la presentación posterior de ciertas otras relaciones triples. La razón teológica puede quedar plenamente satisfecha con el concepto de la Trinidad del Paraíso, pero la razón filosófica y cosmológica exige el reconocimiento de las otras asociaciones trinas de la Primera Fuente y Centro, esas triunidades en las que el Infinito funciona en diversas capacidades de manifestación universal que no son las de Padre: las relaciones del Dios de la fuerza, la energía, el poder, la causalidad, la reacción, la potencialidad, la realidad en acto, la gravedad, la tensión, el patrón, el principio y la unidad.
3. Trinidades y triunidades
104:3.1Aunque la humanidad a veces ha tratado de alcanzar una comprensión de la Trinidad de las tres personas de la Deidad, la coherencia exige que el intelecto humano perciba que existen ciertas relaciones entre los siete Absolutos. Pero todo lo que es verdad de la Trinidad del Paraíso no es necesariamente verdad de una triunidad, porque una triunidad es algo distinto de una trinidad. En ciertos aspectos funcionales una triunidad puede ser análoga a una trinidad, pero nunca es homóloga en naturaleza a una trinidad.
104:3.2El hombre mortal atraviesa en Urantia una gran era de horizontes que se amplían y de conceptos que se agrandan, y su filosofía cósmica debe acelerar su evolución para mantenerse al paso de la expansión del ámbito intelectual del pensamiento humano. A medida que la conciencia cósmica del hombre mortal se expande, este percibe la interrelación de todo lo que encuentra en su ciencia material, su filosofía intelectual y su discernimiento espiritual. Sin embargo, con toda esta creencia en la unidad del cosmos, el hombre percibe la diversidad de toda la existencia. A pesar de todos los conceptos sobre la inmutabilidad de la Deidad, el hombre percibe que vive en un universo de cambio constante y de crecimiento experiencial. Independientemente de que comprenda la supervivencia de los valores espirituales, el hombre siempre tiene que contar con las matemáticas y las prematemáticas de la fuerza, la energía y el poder.
104:3.3De algún modo la eterna plenitud de la infinitud debe reconciliarse con el crecimiento en el tiempo de los universos en evolución y con el carácter incompleto de sus habitantes experienciales. De alguna manera la concepción de la infinitud total debe segmentarse y condicionarse de tal modo que el intelecto mortal y el alma morontial puedan captar este concepto de valor final y de significado espiritualizador.
104:3.4Mientras que la razón exige una unidad monoteísta de la realidad cósmica, la experiencia finita requiere el postulado de Absolutos plurales y de su coordinación en relaciones cósmicas. Sin existencias coordinadas no hay posibilidad de que aparezca la diversidad de relaciones absolutas, ni ocasión para la acción de diferenciales, variables, modificadores, atenuadores, condicionadores o reductores.
104:3.5En estos documentos se ha presentado la realidad total (la infinitud) tal como existe en los siete Absolutos:
104:3.61. El Padre Universal.
104:3.72. El Hijo Eterno.
104:3.83. El Espíritu Infinito.
104:3.94. La Isla del Paraíso.
104:3.105. El Absoluto de la Deidad.
104:3.116. El Absoluto Universal.
104:3.127. El Absoluto Incondicionado.
104:3.13La Primera Fuente y Centro, que es Padre del Hijo Eterno, es también Patrón de la Isla del Paraíso. Él es personalidad incondicionada en el Hijo, pero personalidad potencializada en el Absoluto de la Deidad. El Padre es energía revelada en el Paraíso-Havona y al mismo tiempo energía oculta en el Absoluto Incondicionado. El Infinito se revela siempre en los actos incesantes del Actor Conjunto, mientras funciona eternamente en las actividades compensadoras pero veladas del Absoluto Universal. Así se relaciona el Padre con los seis Absolutos coordinados, y así abarcan los siete el círculo de la infinitud a lo largo de los ciclos sin fin de la eternidad.
104:3.14Parecería que la triunidad de relaciones absolutas es inevitable. La personalidad busca asociarse con otra personalidad tanto en el nivel absoluto como en todos los demás niveles. Y la asociación de las tres personalidades del Paraíso eterniza la primera triunidad, la unión de personalidad del Padre, el Hijo y el Espíritu. Porque cuando estas tres personas, como personas, se unen para una función conjunta, constituyen por ello una triunidad de unidad funcional, no una trinidad —una entidad orgánica—, pero no obstante una triunidad, una unanimidad funcional agregada y triple.
104:3.15La Trinidad del Paraíso no es una triunidad ni tampoco una unanimidad funcional; es, más bien, Deidad indivisa e indivisible. Puesto que la Trinidad es su Deidad indivisa, el Padre, el Hijo y el Espíritu (en cuanto personas) pueden mantener una relación con la Trinidad del Paraíso. Con la primera triunidad, en cambio, el Padre, el Hijo y el Espíritu no mantienen una relación personal de ese tipo, porque esta es la unión funcional de los tres en cuanto personas. Únicamente como Trinidad —como Deidad indivisa— sostienen en conjunto una relación externa con la triunidad de su agregación personal.
104:3.16Así es como la Trinidad del Paraíso se mantiene única entre las relaciones absolutas; hay varias triunidades existenciales, pero solo una Trinidad existencial. Una triunidad no es una entidad. Es funcional más que orgánica. Sus miembros son socios más que integrantes de un cuerpo. Los componentes de las triunidades pueden ser entidades, pero una triunidad en sí misma es una asociación.
104:3.17Hay, sin embargo, un punto de comparación entre la trinidad y la triunidad: ambas eventúan en funciones que son algo distinto de la suma discernible de los atributos de sus miembros componentes. Pero aunque son así comparables desde un punto de vista funcional, por lo demás no muestran ninguna relación categórica. Se relacionan aproximadamente como se relaciona la función con la estructura. Pero la función de la asociación de la triunidad no es la función de la estructura o entidad de la trinidad.
104:3.18Las triunidades son, no obstante, reales; son muy reales. En ellas se funcionaliza la realidad total, y por medio de ellas el Padre Universal ejerce un control inmediato y personal sobre las funciones maestras de la infinitud.
4. Las siete triunidades
104:4.1Al intentar describir las siete triunidades, se dirige la atención al hecho de que el Padre Universal es el miembro primordial de cada una. Él es, fue y siempre será: el Primer Padre-Fuente Universal, el Centro Absoluto, la Causa Primordial, el Controlador Universal, el Energizador Ilimitado, la Unidad Original, el Sostenedor Incondicionado, la Primera Persona de la Deidad, el Patrón Cósmico Primordial y la Esencia de la Infinitud. El Padre Universal es la causa personal de los Absolutos; él es el absoluto de los Absolutos.
104:4.2La naturaleza y el significado de las siete triunidades pueden sugerirse así:
104:4.3La Primera Triunidad: la triunidad personal-intencional. Es la agrupación de las tres personalidades de la Deidad:
104:4.41. El Padre Universal.
104:4.52. El Hijo Eterno.
104:4.63. El Espíritu Infinito.
104:4.7Esta es la unión triple del amor, la misericordia y el ministerio: la asociación personal y con propósito de las tres personalidades eternas del Paraíso. Se trata de la asociación divinamente fraternal, que ama a las criaturas, obra como un padre y promueve la ascensión. Las personalidades divinas de esta primera triunidad son Dioses que legan la personalidad, otorgan el espíritu y dotan de mente.
104:4.8Esta es la triunidad de la volición infinita; actúa a lo largo del eterno presente y en todo el flujo pasado-presente-futuro del tiempo. Esta asociación produce la infinitud volitiva y proporciona los mecanismos por los cuales la Deidad personal llega a revelarse a sí misma a las criaturas del cosmos en evolución.
104:4.9La Segunda Triunidad: la triunidad poder-patrón. Ya sea un diminuto ultimatón, una estrella resplandeciente o una nebulosa en remolino, e incluso el universo central o los superuniversos, desde las más pequeñas hasta las más grandes organizaciones materiales, el patrón físico —la configuración cósmica— siempre se deriva de la función de esta triunidad. Esta asociación consiste en:
104:4.101. El Padre-Hijo.
104:4.112. La Isla del Paraíso.
104:4.123. El Actor Conjunto.
104:4.13La energía es organizada por los agentes cósmicos de la Tercera Fuente y Centro; la energía se modela según el patrón del Paraíso, la materialización absoluta; pero detrás de toda esta manipulación incesante está la presencia del Padre-Hijo, cuya unión activó por primera vez el patrón del Paraíso en la aparición de Havona, concomitante con el nacimiento del Espíritu Infinito, el Actor Conjunto.
104:4.14En la experiencia religiosa, las criaturas entran en contacto con el Dios que es amor, pero ese discernimiento espiritual nunca debe eclipsar el reconocimiento inteligente del hecho, en el universo, del patrón que es el Paraíso. Las personalidades del Paraíso ganan la veneración voluntaria de todas las criaturas por el poder irresistible del amor divino, y conducen a todas esas personalidades nacidas del espíritu a las delicias celestiales del servicio sin fin de los hijos finalitarios de Dios. La segunda triunidad es el arquitecto del escenario espacial en el que se desarrollan estas transacciones; determina los patrones de la configuración cósmica.
104:4.15El amor puede caracterizar la divinidad de la primera triunidad, pero el patrón es la manifestación galáctica de la segunda triunidad. Lo que la primera triunidad es para las personalidades en evolución, la segunda triunidad lo es para los universos en evolución. El patrón y la personalidad son dos de las grandes manifestaciones de los actos de la Primera Fuente y Centro; y por difícil que sea de comprender, es no obstante cierto que el poder-patrón y la persona amorosa son una y la misma realidad universal; la Isla del Paraíso y el Hijo Eterno son revelaciones coordinadas pero antípodas de la naturaleza insondable del Padre-Fuerza Universal.
104:4.16La Tercera Triunidad: la triunidad espíritu-evolutiva. La totalidad de la manifestación espiritual tiene su principio y su fin en esta asociación, que consiste en:
104:4.171. El Padre Universal.
104:4.182. El Hijo-Espíritu.
104:4.193. El Absoluto de la Deidad.
104:4.20Desde la potencia espiritual hasta el espíritu del Paraíso, todo espíritu encuentra expresión de realidad en esta asociación trina de la esencia espiritual pura del Padre, los valores espirituales activos del Hijo-Espíritu y los potenciales espirituales ilimitados del Absoluto de la Deidad. Los valores existenciales del espíritu tienen su génesis primordial, su manifestación completa y su destino final en esta triunidad.
104:4.21El Padre existe antes que el espíritu; el Hijo-Espíritu funciona como espíritu creativo activo; el Absoluto de la Deidad existe como espíritu que todo lo abarca, incluso más allá del espíritu.
104:4.22La Cuarta Triunidad —la triunidad de la infinitud de energía. En esta triunidad se eternizan los comienzos y los finales de toda realidad de energía, desde la potencia del espacio hasta la monota. Este agrupamiento abarca lo siguiente:
104:4.231. El Padre-Espíritu.
104:4.242. La Isla del Paraíso.
104:4.253. El Absoluto Incondicionado.
104:4.26El Paraíso es el centro de la activación de fuerza-energía del cosmos: la posición en el universo de la Primera Fuente y Centro, el punto focal cósmico del Absoluto Incondicionado y la fuente de toda energía. Existencialmente presente dentro de esta triunidad está el potencial de energía del cosmos-infinito, del cual el gran universo y el universo maestro son solo manifestaciones parciales.
104:4.27La cuarta triunidad controla absolutamente las unidades fundamentales de la energía cósmica y las libera del dominio del Absoluto Incondicionado en proporción directa a la aparición, en las Deidades experienciales, de una capacidad subabsoluta para controlar y estabilizar el cosmos en metamorfosis.
104:4.28Esta triunidad es fuerza y energía. Las posibilidades sin fin del Absoluto Incondicionado se centran en torno al absolutum de la Isla del Paraíso, de donde emanan las inimaginables agitaciones de la quietud, por lo demás estática, del Incondicionado. Y el latido sin fin del corazón material del Paraíso del cosmos infinito late en armonía con el patrón insondable y el plan inescrutable del Energizador Infinito, la Primera Fuente y Centro.
104:4.29La Quinta Triunidad: la triunidad de la infinitud reactiva. Esta asociación consiste en:
104:4.301. El Padre Universal.
104:4.312. El Absoluto Universal.
104:4.323. El Absoluto Incondicionado.
104:4.33Esta agrupación produce la eternización de la realización funcional, en la infinitud, de todo lo que puede realizarse en acto dentro de los dominios de la realidad no deidad. Esta triunidad manifiesta una capacidad reactiva ilimitada ante las acciones y presencias volitivas, causativas, tensionales y de patrón de las otras triunidades.
104:4.34La Sexta Triunidad: la triunidad de la Deidad asociada al cosmos. Esta agrupación consiste en:
104:4.351. El Padre Universal.
104:4.362. El Absoluto de la Deidad.
104:4.373. El Absoluto Universal.
104:4.38Esta es la asociación de la Deidad-en-el-cosmos, la inmanencia de la Deidad unida a la trascendencia de la Deidad. Es la última proyección de la divinidad, en los niveles de la infinitud, hacia aquellas realidades que quedan fuera del dominio de la realidad deificada.
104:4.39La Séptima Triunidad: la triunidad de la unidad infinita. Esta es la unidad de la infinitud manifestada funcionalmente en el tiempo y en la eternidad, la unificación coordinada de las realidades en acto y de los potenciales. Este grupo consiste en:
104:4.401. El Padre Universal.
104:4.412. El Actor Conjunto.
104:4.423. El Absoluto Universal.
104:4.43El Actor Conjunto integra universalmente los diversos aspectos funcionales de toda realidad realizada en acto en todos los niveles de manifestación, desde los finitos, pasando por los trascendentales, hasta los absolutos. El Absoluto Universal compensa perfectamente los diferenciales inherentes a los diversos aspectos de toda realidad incompleta, desde las potencialidades ilimitadas de la realidad de la Deidad activa-volitiva y causativa hasta las posibilidades sin límites de la realidad estática, reactiva, no deidad, en los dominios incomprensibles del Absoluto Incondicionado.
104:4.44Al funcionar en esta triunidad, el Actor Conjunto y el Absoluto Universal responden por igual a las presencias de la Deidad y a las presencias no deidad, como también lo hace la Primera Fuente y Centro, que en esta relación es, a todos los efectos, conceptualmente indistinguible del YO SOY.
104:4.45Estas aproximaciones bastan para aclarar el concepto de las triunidades. Como no conocen el nivel último de las triunidades, ustedes no pueden comprender plenamente las siete primeras. Aunque no consideramos prudente intentar una elaboración mayor, podemos afirmar que hay quince asociaciones trinas de la Primera Fuente y Centro, ocho de las cuales no se revelan en estos documentos. Estas asociaciones no reveladas tienen que ver con realidades, realidades en acto y potencialidades que están más allá del nivel experiencial de la supremacía.
104:4.46Las triunidades son el volante funcional de equilibrio de la infinitud, la unificación de la unicidad de los Siete Absolutos de la Infinitud. Es la presencia existencial de las triunidades lo que permite al Padre-YO SOY experimentar la unidad funcional de la infinitud a pesar de la diversificación de la infinitud en siete Absolutos. La Primera Fuente y Centro es el miembro unificador de todas las triunidades; en él todas las cosas tienen sus comienzos incondicionados, sus existencias eternas y sus destinos infinitos: «en él todas las cosas subsisten».
104:4.47Aunque estas asociaciones no pueden aumentar la infinitud del Padre-YO SOY, sí parecen hacer posibles las manifestaciones subinfinitas y subabsolutas de su realidad. Las siete triunidades multiplican la versatilidad, eternizan nuevas profundidades, deitizan nuevos valores, descubren nuevas potencialidades, revelan nuevos significados; y todas estas manifestaciones diversificadas en el tiempo y el espacio y en el cosmos eterno son existentes en la estasis hipotética de la infinitud original del YO SOY.
5. Triodidades
104:5.1Hay ciertas otras relaciones trinas que en su constitución no incluyen al Padre, pero no son verdaderas triunidades, y siempre se las distingue de las triunidades del Padre. Se las llama de diversas maneras: triunidades asociadas, triunidades coordinadas y triodidades. Son consecuencia de la existencia de las triunidades. Dos de estas asociaciones están constituidas como sigue:
104:5.2La Triodidad de la Realidad en Acto. Esta triodidad consiste en la interrelación de los tres absolutos en acto:
104:5.31. El Hijo Eterno.
104:5.42. La Isla del Paraíso.
104:5.53. El Actor Conjunto.
104:5.6El Hijo Eterno es el absoluto de la realidad espiritual, la personalidad absoluta. La Isla del Paraíso es el absoluto de la realidad cósmica, el patrón absoluto. El Actor Conjunto es el absoluto de la realidad mental, el coordinado de la realidad espiritual absoluta y la síntesis de Deidad existencial de personalidad y poder. Esta asociación trina eventúa la coordinación de la suma total de la realidad realizada en acto: espiritual, cósmica o mental. Es incondicionada en acto.
104:5.7La Triodidad de la Potencialidad. Esta triodidad consiste en la asociación de los tres Absolutos de potencialidad:
104:5.81. El Absoluto de la Deidad.
104:5.92. El Absoluto Universal.
104:5.103. El Absoluto Incondicionado.
104:5.11Así se interasocian los reservorios de infinitud de toda realidad de energía latente: espiritual, mental o cósmica. Esta asociación produce la integración de toda realidad de energía latente. Es infinita en potencia.
104:5.12Así como las triunidades se ocupan principalmente de la unificación funcional de la infinitud, las triodidades intervienen en la aparición cósmica de las Deidades experienciales. Las triunidades están indirectamente relacionadas, pero las triodidades están directamente relacionadas, con las Deidades experienciales: Supremo, Último y Absoluto. Aparecen en la síntesis emergente de poder-personalidad del Ser Supremo. Y para las criaturas temporales del espacio, el Ser Supremo es una revelación de la unidad del YO SOY.
104:5.13[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]