Parte III · Documento 106

Niveles de realidad del universo

106:0.1NO BASTA con que el mortal ascendente conozca algo de las relaciones de la Deidad con la génesis y las manifestaciones de la realidad cósmica; también debería comprender algo de las relaciones que existen entre él mismo y los numerosos niveles de realidades existenciales y experienciales, de realidades potenciales y en acto. La orientación terrestre del hombre, su discernimiento cósmico y su direccionamiento espiritual se ven todos favorecidos por una mejor comprensión de las realidades del universo y de sus técnicas de interasociación, integración y unificación.

106:0.2El gran universo actual y el universo maestro emergente están formados por muchas formas y fases de realidad que, a su vez, existen en varios niveles de actividad funcional. Estos múltiples existentes y latentes ya se han sugerido antes en estos documentos, y ahora se agrupan, por conveniencia conceptual, en las categorías siguientes:

106:0.31. Finitos incompletos. Este es el estado actual de las criaturas ascendentes del gran universo, el estado actual de los mortales de Urantia. Este nivel abarca la existencia de las criaturas desde el ser humano planetario hasta los que alcanzan el destino, sin incluir a estos. Se refiere a los universos desde sus primeros comienzos físicos hasta su establecimiento en luz y vida, sin incluir este. Este nivel constituye la periferia actual de la actividad creadora en el tiempo y el espacio. Parece desplazarse hacia fuera desde el Paraíso, porque el cierre de la presente era universal, que presenciará la llegada del gran universo a luz y vida, presenciará también, y con certeza, la aparición de algún nuevo orden de crecimiento en el desarrollo en el primer nivel del espacio exterior.

106:0.42. Finitos máximos. Este es el estado actual de todas las criaturas experienciales que han alcanzado el destino—el destino tal como se revela dentro del alcance de la presente era universal. Incluso los universos pueden alcanzar el estado máximo, tanto espiritual como físicamente. Pero el término «máximo» es en sí mismo un término relativo—¿máximo en relación con qué? Y lo que es máximo, aparentemente final, en la presente era universal puede no ser más que un verdadero comienzo en términos de las eras venideras. Algunas fases de Havona parecen pertenecer al orden máximo.

106:0.53. Trascendentales. Este nivel superfinito sigue (antecedentemente) a la progresión finita. Implica la génesis prefinita de los comienzos finitos y el significado posfinito de todos los aparentes finales o destinos finitos. Gran parte de Paraíso-Havona parece pertenecer al orden trascendental.

106:0.64. Últimos. Este nivel abarca lo que tiene significado para el universo maestro e incide en el nivel de destino del universo maestro completado. Paraíso-Havona (en especial el circuito de los mundos del Padre) tiene, en muchos aspectos, significado último.

106:0.75. Coabsolutos. Este nivel implica la proyección de los experienciales sobre un campo de expresión creativa del universo supramaestro.

106:0.86. Absolutos. Este nivel denota la presencia de eternidad de los siete Absolutos existenciales. También puede implicar cierto grado de logro experiencial asociativo, pero, si es así, no entendemos cómo, quizás a través del potencial de contacto de la personalidad.

106:0.97. Infinitud. Se trata de un nivel preexistencial y posexperiencial. Anterior a todo comienzo y posterior a todo destino, la unidad incondicionada de la infinitud es una realidad hipotética.

106:0.10Estos niveles de realidad son simbolizaciones convenientes, de término medio, de la presente era universal y para la perspectiva mortal. Hay otras varias maneras de considerar la realidad desde una perspectiva distinta de la mortal y desde el punto de vista de otras eras universales. Por eso se debe reconocer que los conceptos aquí presentados son enteramente relativos, relativos en el sentido de estar condicionados y limitados por:

106:0.111. Las limitaciones del lenguaje mortal.

106:0.122. Las limitaciones de la mente mortal.

106:0.133. El desarrollo limitado de los siete superuniversos.

106:0.144. La ignorancia de ustedes respecto de los seis propósitos primordiales del desarrollo de los superuniversos que no se refieren a la ascensión mortal al Paraíso.

106:0.155. La incapacidad de ustedes para captar siquiera un punto de vista parcial de la eternidad.

106:0.166. La imposibilidad de representar la evolución cósmica y el destino en relación con todas las eras universales, y no solo con respecto a la era actual del desarrollo evolutivo de los siete superuniversos.

106:0.177. La incapacidad de toda criatura para captar lo que realmente se quiere decir con preexistenciales o con posexperienciales — lo que está antes de los comienzos y después de los destinos.

106:0.18El crecimiento de la realidad está condicionado por las circunstancias de las eras universales sucesivas. El universo central no experimentó ningún cambio evolutivo en la era de Havona, pero en las épocas actuales de la era de los superuniversos está experimentando ciertos cambios progresivos inducidos por la coordinación con los superuniversos evolutivos. Los siete superuniversos, que ahora evolucionan, alcanzarán algún día el estado establecido de luz y vida, alcanzarán el límite de crecimiento de la presente era universal. Pero, sin ninguna duda, la próxima era, la era del primer nivel del espacio exterior, liberará a los superuniversos de las limitaciones de destino de la era actual. La plenitud se superpone continuamente a la compleción.

106:0.19Estas son algunas de las limitaciones con que nos encontramos al intentar presentar un concepto unificado del crecimiento cósmico de las cosas, los significados y los valores, y de su síntesis en niveles de realidad cada vez más altos.

1. Asociación primaria de los funcionales finitos

106:1.1Las fases primarias, o de origen espiritual, de la realidad finita encuentran una expresión inmediata en los niveles de las criaturas como personalidades perfectas y en los niveles del universo como la creación perfecta de Havona. Incluso la Deidad experiencial se expresa así en la persona de espíritu de Dios el Supremo en Havona. Pero las fases secundarias, evolutivas, condicionadas por el tiempo y la materia, de lo finito solo se integran cósmicamente como resultado del crecimiento y del logro. Con el tiempo, todos los finitos secundarios o en perfeccionamiento han de alcanzar un nivel igual al de la perfección primaria, pero ese destino está sujeto a una demora en el tiempo, una condición constitutiva del superuniverso que no se encuentra genéticamente en la creación central. (Sabemos que existen finitos terciarios, pero la técnica de su integración aún no se ha revelado.)

106:1.2Este desfase temporal del superuniverso, este obstáculo para alcanzar la perfección, permite que la criatura participe en el crecimiento evolutivo. Así hace posible que la criatura se asocie con el Creador en la evolución de esa misma criatura. Y durante estos tiempos de crecimiento en expansión, lo incompleto se correlaciona con lo perfecto mediante el ministerio de Dios el Séptuple.

106:1.3Dios el Séptuple significa el reconocimiento, por parte de la Deidad del Paraíso, de las barreras del tiempo en los universos evolutivos del espacio. Por muy lejos del Paraíso, por muy hondo en el espacio que se origine una personalidad material de supervivencia, allí se encontrará presente Dios el Séptuple, ocupado en el ministerio amoroso y misericordioso de la verdad, la belleza y la bondad para con esa criatura incompleta, que lucha y que es evolutiva. El ministerio de divinidad del Séptuple llega hacia dentro, a través del Hijo Eterno, hasta el Padre del Paraíso, y hacia fuera, a través de los Ancianos de Días, hasta los Padres del universo — los Hijos Creadores.

106:1.4El hombre, que es personal y asciende mediante la progresión espiritual, encuentra la divinidad personal y espiritual de la Deidad Séptuple; pero hay otras fases del Séptuple que no tienen que ver con la progresión de la personalidad. Los aspectos de divinidad de este agrupamiento de la Deidad se integran en el presente en el enlace entre los Siete Espíritus Maestros y el Actor Conjunto, pero están destinados a unificarse eternamente en la personalidad emergente del Ser Supremo. Las otras fases de la Deidad Séptuple se integran de diversas maneras en la presente era universal, pero todas están destinadas igualmente a unificarse en el Supremo. El Séptuple, en todas sus fases, es la fuente de la unidad relativa de la realidad funcional del gran universo actual.

2. Integración finita suprema secundaria

106:2.1Así como Dios el Séptuple coordina funcionalmente la evolución finita, así también el Ser Supremo sintetiza con el tiempo el logro del destino. El Ser Supremo es la culminación de deidad de la evolución del gran universo — la evolución física en torno a un núcleo de espíritu y el dominio final del núcleo de espíritu sobre los dominios circundantes y giratorios de la evolución física. Y todo esto ocurre de acuerdo con los mandatos de la personalidad: la personalidad del Paraíso en el sentido más alto, la personalidad del Creador en el sentido del universo, la personalidad mortal en el sentido humano, la personalidad Suprema en el sentido culminante o de totalización experiencial.

106:2.2El concepto del Supremo debe prever el reconocimiento diferencial de la persona de espíritu, del poder evolutivo y de la síntesis de poder-personalidad — la unificación del poder evolutivo con la personalidad de espíritu, y su dominio por ella.

106:2.3El espíritu, en definitiva, viene del Paraíso a través de Havona. La energía-materia evoluciona, al parecer, en las profundidades del espacio, y la organizan como poder los hijos del Espíritu Infinito junto con los Hijos Creadores de Dios. Y todo esto es experiencial; es una operación en el tiempo y el espacio que abarca una amplia gama de seres vivos, incluidas incluso las divinidades Creadoras y las criaturas evolutivas. El dominio del poder por parte de las divinidades Creadoras en el gran universo se amplía lentamente hasta abarcar el asentamiento y la estabilización evolutivos de las creaciones de tiempo y espacio, y este es el florecimiento del poder experiencial de Dios el Séptuple. Abarca toda la gama del logro de la divinidad en el tiempo y el espacio, desde los otorgamientos de los Ajustadores del Padre Universal hasta los otorgamientos de vida de los Hijos del Paraíso. Este es un poder ganado, un poder demostrado, un poder experiencial; contrasta con el poder de eternidad, el poder insondable, el poder existencial de las Deidades del Paraíso.

106:2.4Este poder experiencial, que surge de los logros de divinidad de Dios el Séptuple, manifiesta él mismo las cualidades cohesivas de la divinidad al sintetizarse —totalizarse— como el poder todopoderoso del dominio experiencial alcanzado sobre las creaciones en evolución. Y este poder todopoderoso encuentra a su vez la cohesión de espíritu-personalidad en la esfera piloto del cinturón exterior de los mundos de Havona, en unión con la personalidad de espíritu de la presencia en Havona de Dios el Supremo. Así culmina la Deidad experiencial la larga lucha evolutiva, al investir el producto de poder del tiempo y el espacio con la presencia de espíritu y la personalidad divina que residen en la creación central.

106:2.5Así alcanza con el tiempo el Ser Supremo a abarcar todo lo que evoluciona en el tiempo y el espacio, al tiempo que inviste estas cualidades con la personalidad de espíritu. Puesto que las criaturas, incluso los mortales, son participantes en calidad de personalidades en esta majestuosa operación, también alcanzan con certeza la capacidad de conocer al Supremo y de percibir al Supremo como verdaderos hijos de esa Deidad evolutiva.

106:2.6Miguel de Nebadon es como el Padre del Paraíso porque comparte su perfección del Paraíso; así también los mortales evolutivos alcanzarán algún día el parentesco con el Supremo experiencial, porque compartirán verdaderamente su perfección evolutiva.

106:2.7Dios el Supremo es experiencial; por eso es completamente experienciable. Las realidades existenciales de los siete Absolutos no son perceptibles mediante la técnica de la experiencia; solo las realidades de personalidad del Padre, del Hijo y del Espíritu pueden ser captadas por la personalidad de la criatura finita en la actitud de oración-adoración.

106:2.8Dentro de la síntesis completada de poder-personalidad del Ser Supremo quedará asociada toda la absolutez de las diversas triodidades que pudieran asociarse así, y esta majestuosa personalidad de la evolución será alcanzable y comprensible experiencialmente para todas las personalidades finitas. Cuando los ascendentes alcancen la séptima etapa postulada de la existencia espiritual, experimentarán en ella la comprensión de un nuevo significado-valor de la absolutez y la infinitud de las triodidades, tal como esto se revela en niveles subabsolutos en el Ser Supremo, que es experienciable. Pero el logro de estas etapas de desarrollo máximo esperará probablemente al establecimiento coordinado de todo el gran universo en luz y vida.

3. Asociación trascendental de la realidad terciaria

106:3.1Los arquitectos absonitos eventúan el plan; los Creadores Supremos lo hacen existir; el Ser Supremo consumará su plenitud tal como fue creado en el tiempo por los Creadores Supremos y tal como fue previsto en el espacio por los Arquitectos Maestros.

106:3.2Durante la presente era universal, la coordinación administrativa del universo maestro es la función de los Arquitectos del Universo Maestro. Pero la aparición del Supremo Todopoderoso al término de la presente era universal significará que lo finito evolutivo ha alcanzado la primera etapa del destino experiencial. Este acontecimiento conducirá con certeza a la función completada de la primera Trinidad experiencial — la unión de los Creadores Supremos, el Ser Supremo y los Arquitectos del Universo Maestro. Esta Trinidad está destinada a efectuar la ulterior integración evolutiva de la creación maestra.

106:3.3La Trinidad del Paraíso es verdaderamente una de infinitud, y ninguna Trinidad puede ser infinita si no incluye esta Trinidad original. Pero la Trinidad original es una eventualidad de la asociación exclusiva de Deidades absolutas; los seres subabsolutos no tuvieron nada que ver con esta asociación primordial. Las Trinidades experienciales que aparecen después abarcan las contribuciones incluso de personalidades de criaturas. Con certeza esto es verdad de la Trinidad Última, en la que la presencia misma de los Hijos Creadores Maestros entre sus miembros Creadores Supremos indica la presencia concomitante de una experiencia de criatura real y auténtica dentro de esta asociación de Trinidad.

106:3.4La primera Trinidad experiencial permite el logro de grupo de eventualidades últimas. Las asociaciones de grupo pueden anticipar, e incluso trascender, las capacidades individuales; y esto es verdad incluso más allá del nivel finito. En las eras venideras, después de que los siete superuniversos se hayan establecido en luz y vida, el Cuerpo de los Finalitarios estará sin duda promulgando los propósitos de las Deidades del Paraíso tal como los dicte la Trinidad Última y tal como estén unificados en poder-personalidad en el Ser Supremo.

106:3.5A lo largo de todos los gigantescos desarrollos del universo de la eternidad pasada y futura, detectamos la expansión de los elementos comprensibles del Padre Universal. Como el YO SOY, postulamos filosóficamente que él impregna la infinitud total, pero ninguna criatura es capaz de abarcar experiencialmente tal postulado. A medida que los universos se expanden, y a medida que la gravedad y el amor se extienden hacia el espacio de organización temporal, podemos comprender cada vez más de la Primera Fuente y Centro. Observamos la acción de la gravedad que penetra la presencia espacial del Absoluto Incondicionado, y detectamos criaturas de espíritu que evolucionan y se expanden dentro de la presencia de divinidad del Absoluto de la Deidad, mientras que tanto la evolución cósmica como la espiritual se unifican, por la mente y la experiencia, en los niveles finitos de deidad como el Ser Supremo y se coordinan en los niveles trascendentales como la Trinidad Última.

4. Integración cuaternaria última

106:4.1La Trinidad del Paraíso coordina con certeza en el sentido último, pero en este respecto funciona como un absoluto autocondicionado; la Trinidad Última experiencial coordina lo trascendental como algo trascendental. En el futuro eterno, esta Trinidad experiencial, mediante una unidad creciente, activará aún más la presencia en eventuación de la Deidad Última.

106:4.2Mientras que la Trinidad Última está destinada a coordinar la creación maestra, Dios el Último es la personalización de poder trascendental del direccionamiento de todo el universo maestro. La eventuación completada del Último implica la compleción de la creación maestra y denota la plena emergencia de esta Deidad trascendental.

106:4.3No sabemos qué cambios inaugurará la plena emergencia del Último. Pero así como el Supremo está ahora presente espiritual y personalmente en Havona, así también el Último está presente allí, pero en el sentido absonito y superpersonal. Y a ustedes se les ha informado de la existencia de los Vicegerentes Condicionados del Último, aunque no se les ha informado de su paradero ni de su función actuales.

106:4.4Pero, independientemente de las repercusiones administrativas que acompañen la emergencia de la Deidad Última, los valores personales de su divinidad trascendental serán experienciables por todas las personalidades que hayan participado en la realización en acto de este nivel de Deidad. La trascendencia de lo finito solo puede conducir al logro último. Dios el Último existe en trascendencia del tiempo y el espacio, pero es, no obstante, subabsoluto, a pesar de su capacidad inherente de asociación funcional con los absolutos.

5. Asociación coabsoluta o de la quinta fase

106:5.1El Último es la cúspide de la realidad trascendental, así como el Supremo es el remate de la realidad evolutiva-experiencial. Y la emergencia real de estas dos Deidades experienciales sienta las bases de la segunda Trinidad experiencial. Esta es la Trinidad Absoluta, la unión de Dios el Supremo, Dios el Último y el no revelado Consumador del Destino del Universo. Y esta Trinidad tiene la capacidad teórica de activar los Absolutos de potencialidad — el de la Deidad, el Universal y el Incondicionado. Pero la formación completada de esta Trinidad Absoluta solo podría tener lugar después de la evolución completada de todo el universo maestro, desde Havona hasta el cuarto y más exterior nivel del espacio.

106:5.2Se debe dejar claro que estas Trinidades experienciales son correlativas no solo de las cualidades de personalidad de la Divinidad experiencial, sino también de todas las cualidades distintas de las personales que caracterizan su unidad de Deidad alcanzada. Aunque esta exposición trata principalmente de las fases personales de la unificación del cosmos, es no obstante verdad que los aspectos impersonales del universo de universos están igualmente destinados a experimentar una unificación, como lo ilustra la síntesis de poder-personalidad que se produce ahora en relación con la evolución del Ser Supremo. Las cualidades de espíritu-personales del Supremo son inseparables de las prerrogativas de poder del Todopoderoso, y unas y otras se complementan con el potencial desconocido de la Mente Suprema. Tampoco se puede considerar a Dios el Último como persona aparte de los aspectos distintos de los personales de la Deidad Última. Y en el nivel absoluto, el Absoluto de la Deidad y el Absoluto Incondicionado son inseparables e indistinguibles en la presencia del Absoluto Universal.

106:5.3Las Trinidades no son, en sí mismas y por sí mismas, personales, pero tampoco contravienen la personalidad. Más bien la abarcan y la correlacionan, en un sentido colectivo, con funciones impersonales. Las Trinidades son, pues, siempre realidad de deidad, pero nunca realidad de personalidad. Los aspectos de personalidad de una trinidad son inherentes a sus miembros individuales, y como personas individuales no son esa trinidad. Solo como colectivo son trinidad; eso es trinidad. Pero la trinidad siempre incluye toda la deidad abarcada; la trinidad es unidad de deidad.

106:5.4Los tres Absolutos —el de la Deidad, el Universal y el Incondicionado— no son trinidad, porque no todos son deidad. Solo lo deificado puede llegar a ser trinidad; todas las demás asociaciones son triunidades o triodidades.

6. Integración absoluta o de la sexta fase

106:6.1El potencial presente del universo maestro difícilmente es absoluto, aunque bien puede estar cerca de lo último, y consideramos imposible lograr la revelación plena de significados-valores absolutos dentro del alcance de un cosmos subabsoluto. Por eso encontramos una dificultad considerable al intentar concebir una expresión total de las posibilidades ilimitadas de los tres Absolutos, o incluso al intentar visualizar la personalización experiencial de Dios el Absoluto en el nivel, ahora impersonal, del Absoluto de la Deidad.

106:6.2El escenario espacial del universo maestro parece ser adecuado para la realización en acto del Ser Supremo, para la formación y la plena función de la Trinidad Última, para la eventuación de Dios el Último, e incluso para el comienzo de la Trinidad Absoluta. Pero nuestros conceptos sobre la plena función de esta segunda Trinidad experiencial parecen implicar algo que está más allá incluso del vasto universo maestro.

106:6.3Si suponemos un cosmos-infinito —algún cosmos ilimitado más allá del universo maestro— y si concebimos que los desarrollos finales de la Trinidad Absoluta tendrán lugar en un escenario de acción superúltimo como ese, entonces resulta posible conjeturar que la función completada de la Trinidad Absoluta logrará una expresión final en las creaciones de la infinitud y consumará la realización absoluta en acto de todos los potenciales. La integración y la asociación de segmentos de realidad cada vez más amplios se acercarán a la absolutez de estado en proporción a la inclusión de toda la realidad dentro de los segmentos así asociados.

106:6.4Dicho de otro modo: la Trinidad Absoluta, como su nombre lo indica, es realmente absoluta en su función total. No sabemos cómo una función absoluta puede lograr una expresión total sobre una base condicionada, limitada o restringida de otra manera. Por lo tanto, debemos suponer que tal función de totalidad será incondicionada (en potencial). Y parecería también que lo incondicionado sería también ilimitado, al menos desde un punto de vista cualitativo, aunque no estamos tan seguros con respecto a las relaciones cuantitativas.

106:6.5De esto, sin embargo, estamos seguros: mientras que la Trinidad del Paraíso existencial es infinita, y mientras que la Trinidad Última experiencial es subinfinita, la Trinidad Absoluta no es tan fácil de clasificar. Aunque es experiencial en su génesis y su constitución, incide definitivamente en los Absolutos existenciales de potencialidad.

106:6.6Aunque apenas es provechoso para la mente humana tratar de captar conceptos tan lejanos y sobrehumanos, sugeriríamos que la acción de eternidad de la Trinidad Absoluta puede concebirse como algo que culmina en alguna clase de experiencialización de los Absolutos de potencialidad. Esto parecería una conclusión razonable con respecto al Absoluto Universal, si no al Absoluto Incondicionado; al menos sabemos que el Absoluto Universal no es solo estático y potencial, sino también asociativo, en el sentido de Deidad total de esas palabras. Pero en lo que respecta a los valores concebibles de divinidad y personalidad, estos acontecimientos conjeturados implican la personalización del Absoluto de la Deidad y la aparición de aquellos valores superpersonales y aquellos significados ultrapersonales inherentes a la compleción de la personalidad de Dios el Absoluto — la tercera y última de las Deidades experienciales.

7. La finalidad del destino

106:7.1Algunas de las dificultades para formar conceptos de la integración de la realidad infinita son inherentes al hecho de que todas esas ideas abarcan algo de la finalidad del desarrollo universal, alguna clase de realización experiencial de todo lo que jamás pudiera ser. Y es inconcebible que la infinitud cuantitativa pudiera alguna vez realizarse por completo en la finalidad. Siempre deben quedar posibilidades inexploradas en los tres Absolutos potenciales que ninguna cantidad de desarrollo experiencial podría jamás agotar. La eternidad misma, aunque absoluta, no es más que absoluta.

106:7.2Incluso un concepto provisional de integración final es inseparable de los frutos de la eternidad incondicionada y es, por lo tanto, prácticamente irrealizable en cualquier momento futuro concebible.

106:7.3El destino lo establece el acto volitivo de las Deidades que constituyen la Trinidad del Paraíso; el destino se establece en la inmensidad de los tres grandes potenciales cuya absolutez abarca las posibilidades de todo desarrollo futuro; el destino lo consuma probablemente el acto del Consumador del Destino del Universo, y este acto probablemente tiene que ver con el Supremo y el Último en la Trinidad Absoluta. Cualquier destino experiencial puede ser comprendido, al menos en parte, por las criaturas que experimentan; pero un destino que incide en existenciales infinitos difícilmente es comprensible. El destino de finalidad es un logro existencial-experiencial que parece implicar al Absoluto de la Deidad. Pero el Absoluto de la Deidad está en relación de eternidad con el Absoluto Incondicionado en virtud del Absoluto Universal. Y estos tres Absolutos, experienciales en posibilidad, son en realidad existenciales y más, pues son ilimitados, intemporales, inespaciales, sin fronteras e inconmensurables — verdaderamente infinitos.

106:7.4Sin embargo, la improbabilidad de alcanzar la meta no impide teorizar filosóficamente sobre tales destinos hipotéticos. La realización en acto del Absoluto de la Deidad como un Dios absoluto alcanzable puede ser prácticamente imposible de realizar; no obstante, tal fruto de finalidad sigue siendo una posibilidad teórica. La implicación del Absoluto Incondicionado en algún inconcebible cosmos-infinito puede estar inconmensurablemente lejos en el porvenir de la eternidad sin fin, pero tal hipótesis es, no obstante, válida. Los mortales, los morontianos, los espíritus, los finalitarios, los Trascendentalarios y otros, junto con los universos mismos y todas las demás fases de la realidad, tienen ciertamente un destino potencialmente final que es absoluto en valor; pero dudamos de que ningún ser o universo llegue jamás a alcanzar por completo todos los aspectos de tal destino.

106:7.5Por mucho que ustedes crezcan en la comprensión del Padre, su mente siempre quedará abrumada por la infinitud no revelada del Padre-YO SOY, cuya inmensidad inexplorada seguirá siendo siempre insondable e incomprensible a lo largo de todos los ciclos de la eternidad. Por mucho que alcancen de Dios, siempre quedará mucho más de él, cuya existencia ni siquiera sospecharán. Y creemos que esto es tan verdad en los niveles trascendentales como en los dominios de la existencia finita. ¡La búsqueda de Dios no tiene fin!

106:7.6Tal incapacidad de alcanzar a Dios en un sentido final no debería desanimar de ninguna manera a las criaturas del universo; en efecto, ustedes pueden alcanzar, y alcanzan, niveles de Deidad del Séptuple, del Supremo y del Último, que significan para ustedes lo que la realización infinita de Dios el Padre significa para el Hijo Eterno y para el Actor Conjunto en su estado absoluto de existencia de eternidad. Lejos de acosar a la criatura, la infinitud de Dios debería ser la garantía suprema de que, a lo largo de todo el porvenir sin fin, una personalidad ascendente tendrá ante sí las posibilidades de desarrollo de la personalidad y de asociación con la Deidad que ni siquiera la eternidad agotará ni terminará.

106:7.7Para las criaturas finitas del gran universo, el concepto del universo maestro parece ser casi infinito, pero sin duda sus arquitectos absonitos perciben su relación con desarrollos futuros e inimaginados dentro del YO SOY sin fin. Incluso el espacio mismo no es más que una condición última, una condición de restricción dentro de la absolutez relativa de las zonas tranquilas del espacio intermedio.

106:7.8En el momento, inconcebiblemente distante, de la eternidad futura en que se complete finalmente todo el universo maestro, sin duda todos miraremos hacia atrás a toda su historia como tan solo el comienzo, simplemente la creación de ciertos cimientos finitos y trascendentales para metamorfosis aún mayores y más fascinantes en la infinitud inexplorada. En tal momento de la eternidad futura, el universo maestro todavía parecerá juvenil; en efecto, será siempre joven frente a las posibilidades ilimitadas de la eternidad sin fin.

106:7.9La improbabilidad de alcanzar el destino infinito no impide en lo más mínimo albergar ideas sobre tal destino, y no dudamos en decir que, si los tres potenciales absolutos pudieran alguna vez realizarse por completo en acto, sería posible concebir la integración final de la realidad total. Esta realización en el desarrollo se basa en la realización completa en acto de los Absolutos Incondicionado, Universal y de la Deidad, las tres potencialidades cuya unión constituye la latencia del YO SOY, las realidades suspendidas de la eternidad, las posibilidades en espera de todo el porvenir, y más.

106:7.10Tales eventualidades son bastante remotas, por decir lo menos; no obstante, en los mecanismos, las personalidades y las asociaciones de las tres Trinidades creemos detectar la posibilidad teórica de la reunión de las siete fases absolutas del Padre-YO SOY. Y esto nos pone cara a cara con el concepto de la Trinidad triple que abarca la Trinidad del Paraíso, de estado existencial, y las dos Trinidades que aparecen después, de naturaleza y origen experienciales.

8. La Trinidad de Trinidades

106:8.1Es difícil describir a la mente humana la naturaleza de la Trinidad de Trinidades; es la suma efectiva de la totalidad de la infinitud experiencial tal como esta se manifiesta en una infinitud teórica de realización de eternidad. En la Trinidad de Trinidades, lo infinito experiencial alcanza la identidad con lo infinito existencial, y ambos son como uno en el YO SOY preexperiencial y preexistencial. La Trinidad de Trinidades es la expresión final de todo lo que está implícito en las quince triunidades y las triodidades asociadas. Las finalidades son difíciles de comprender para los seres relativos, sean existenciales o experienciales; por eso se deben presentar siempre como relatividades.

106:8.2La Trinidad de Trinidades existe en varias fases. Contiene posibilidades, probabilidades e inevitabilidades que asombran la imaginación de seres muy por encima del nivel humano. Tiene implicaciones que probablemente no sospechan los filósofos celestiales, porque sus implicaciones están en las triunidades, y las triunidades son, en definitiva, insondables.

106:8.3Hay varias maneras en que puede describirse la Trinidad de Trinidades. Elegimos presentar el concepto de tres niveles, que es el siguiente:

106:8.41. El nivel de las tres Trinidades.

106:8.52. El nivel de la Deidad experiencial.

106:8.63. El nivel del YO SOY.

106:8.7Se trata de niveles de unificación creciente. En realidad, el primer nivel lo constituye la Trinidad de Trinidades, mientras que el segundo y el tercero son derivados de unificación del primero.

106:8.8EL PRIMER NIVEL: En este nivel inicial de asociación se cree que las tres Trinidades funcionan como agrupamientos de personalidades de Deidad perfectamente sincronizados, aunque distintos.

106:8.91. La Trinidad del Paraíso, la asociación de las tres Deidades del Paraíso—el Padre, el Hijo y el Espíritu. Se debe recordar que la Trinidad del Paraíso implica una función triple—una función absoluta, una función trascendental (Trinidad de la Ultimidad) y una función finita (Trinidad de la Supremacía). La Trinidad del Paraíso es cualquiera de estas y todas ellas, en cualquier momento y en todo momento.

106:8.102. La Trinidad Última. Esta es la asociación de deidad de los Creadores Supremos, Dios el Supremo y los Arquitectos del Universo Maestro. Aunque esta es una presentación adecuada de los aspectos de divinidad de esta Trinidad, se debe dejar constancia de que hay otras fases de esta Trinidad, las cuales, sin embargo, parecen coordinarse perfectamente con los aspectos de divinidad.

106:8.113. La Trinidad Absoluta. Este es el agrupamiento de Dios el Supremo, Dios el Último y el Consumador del Destino del Universo con respecto a todos los valores de divinidad. Ciertas otras fases de este agrupamiento trino tienen que ver con valores distintos de los de divinidad en el cosmos en expansión. Pero estas se están unificando con las fases de divinidad, del mismo modo que los aspectos de poder y de personalidad de las Deidades experienciales están ahora en proceso de síntesis experiencial.

106:8.12La asociación de estas tres Trinidades en la Trinidad de Trinidades permite una posible integración ilimitada de la realidad. Este agrupamiento contiene causas, términos intermedios y términos finales; iniciadores, realizadores y consumadores; comienzos, existencias y destinos. La asociación Padre-Hijo ha llegado a ser Hijo-Espíritu y luego Espíritu-Supremo, y sigue hasta Supremo-Último y Último-Absoluto, e incluso hasta Absoluto y Padre-Infinito —la compleción del ciclo de la realidad. Igualmente, en otras fases que no tienen que ver tan inmediatamente con la divinidad y la personalidad, la Primera Gran Fuente y Centro autorrealiza el carácter ilimitado de la realidad alrededor del círculo de la eternidad, desde la absolutez de la autoexistencia, a través del carácter interminable de la autorrevelación, hasta la finalidad de la autorrealización— desde lo absoluto de los existenciales hasta la finalidad de los experienciales.

106:8.13EL SEGUNDO NIVEL: Coordinar las tres Trinidades implica de manera inevitable la unión asociativa de las Deidades experienciales, que están genéticamente asociadas a dichas Trinidades. En ocasiones, la naturaleza de este segundo nivel se ha presentado de esta forma:

106:8.141. El Supremo. Esta es la consecuencia de deidad de la unidad de la Trinidad del Paraíso en enlace experiencial con los hijos Creador-Creativos de las Deidades del Paraíso. El Supremo es la concreción de deidad de la compleción de la primera etapa de la evolución finita.

106:8.152. El Último. Esta es la consecuencia de deidad de la unidad eventuada de la segunda Trinidad, la personificación trascendental y absonita de la divinidad. El Último consiste en una unidad, considerada de diversas maneras, de muchas cualidades, y la concepción humana de él haría bien en incluir al menos aquellas fases de la ultimidad que dirigen el control, que son experienciables personalmente y que son tensionalmente unificadoras, pero hay muchos otros aspectos no revelados de la Deidad eventuada. Aunque el Último y el Supremo son comparables, no son idénticos, ni es el Último simplemente una ampliación del Supremo.

106:8.163. El Absoluto. Hay muchas teorías sobre el carácter del tercer miembro del segundo nivel de la Trinidad de Trinidades. Dios el Absoluto está sin duda implicado en esta asociación como la consecuencia de personalidad de la función final de la Trinidad Absoluta; sin embargo, el Absoluto de la Deidad es una realidad existencial de estado de eternidad.

106:8.17La dificultad de concepto con respecto a este tercer miembro es inherente al hecho de que la presuposición de tal pertenencia implica realmente un solo Absoluto. En teoría, si tal acontecimiento pudiera tener lugar, presenciaríamos la unificación experiencial de los tres Absolutos como uno. Y se nos enseña que, en la infinitud y existencialmente, hay un solo Absoluto. Aunque no está nada claro quién puede ser este tercer miembro, a menudo se postula que podría consistir en los Absolutos de la Deidad, Universal e Incondicionado en alguna forma de enlace inimaginado y de manifestación cósmica. Con certeza, la Trinidad de Trinidades difícilmente podría alcanzar su función completa sin la plena unificación de los tres Absolutos, y los tres Absolutos difícilmente pueden unificarse sin la realización completa de todos los potenciales infinitos.

106:8.18Probablemente representará una distorsión mínima de la verdad concebir al tercer miembro de la Trinidad de Trinidades como el Absoluto Universal, siempre que esta concepción considere al Universal no solo como estático y potencial, sino también como asociativo. Pero todavía no percibimos la relación con los aspectos creadores y evolutivos de la función de la Deidad total.

106:8.19Aunque es difícil formar un concepto completado de la Trinidad de Trinidades, un concepto condicionado no es tan difícil. Si el segundo nivel de la Trinidad de Trinidades se concibe como esencialmente personal, resulta muy posible postular la unión de Dios el Supremo, Dios el Último y Dios el Absoluto como la repercusión personal de la unión de las Trinidades personales que son ancestrales de estas Deidades experienciales. Nos aventuramos a opinar que estas tres Deidades experienciales se unificarán con certeza en el segundo nivel como consecuencia directa de la unidad creciente de sus Trinidades ancestrales y causales, que constituyen el primer nivel.

106:8.20El primer nivel consiste en tres Trinidades; el segundo nivel existe como la asociación de personalidad de personalidades de Deidad experiencial-evolucionadas, experiencial-eventuadas y experiencial-existenciales. Y sin importar cualquier dificultad conceptual para comprender la Trinidad de Trinidades completa, la asociación personal de estas tres Deidades en el segundo nivel se ha manifestado a nuestra propia era universal en el fenómeno de la deitización de Majeston, que fue actualizado en este segundo nivel por el Absoluto de la Deidad, actuando a través del Último y en respuesta al mandato creador inicial del Ser Supremo.

106:8.21EL TERCER NIVEL: En una hipótesis incondicionada del segundo nivel de la Trinidad de Trinidades queda abarcada la correlación de cada fase de toda clase de realidad que es, o fue, o pudiera ser, en la totalidad de la infinitud. El Ser Supremo no es solo espíritu, sino también mente, poder y experiencia. El Último es todo esto y mucho más, mientras que, en el concepto conjunto de la unicidad de los Absolutos de la Deidad, Universal e Incondicionado, está incluida la finalidad absoluta de toda realización de la realidad.

106:8.22En la unión del Supremo, el Último y el Absoluto completo podría producirse el reensamblaje funcional de aquellos aspectos de la infinitud que fueron segmentados originalmente por el YO SOY, y que dieron como resultado la aparición de los Siete Absolutos de la Infinitud. Aunque los filósofos del universo consideran que esta es una probabilidad sumamente remota, aun así a menudo nos hacemos esta pregunta: si el segundo nivel de la Trinidad de Trinidades pudiera alguna vez lograr la unidad de trinidad, ¿qué sucedería entonces como consecuencia de tal unidad de deidad? No lo sabemos, pero estamos seguros de que conduciría directamente a la realización del YO SOY como un alcanzable experiencial. Desde el punto de vista de los seres personales, podría significar que el YO SOY incognoscible se habría vuelto experienciable como el Padre-Infinito. Lo que estos destinos absolutos pudieran significar desde un punto de vista no personal es otra cuestión, y una que solo la eternidad podría aclarar. Pero cuando consideramos estas eventualidades remotas como criaturas personales, deducimos que el destino final de todas las personalidades es el conocimiento final del Padre Universal de esas mismas personalidades.

106:8.23Cuando concebimos filosóficamente al YO SOY en la eternidad pasada, él está solo, no hay nadie junto a él. Mirando hacia adelante, a la eternidad futura, no vemos que el YO SOY pudiera cambiar como existencial, pero nos inclinamos a prever una vasta diferencia experiencial. Tal concepto del YO SOY implica una plena autorrealización — abarca esa galaxia ilimitada de personalidades que han llegado a ser participantes volitivos en la autorrevelación del YO SOY, y que permanecerán eternamente como partes volitivas absolutas de la totalidad de la infinitud, hijos finales del Padre absoluto.

9. Unificación infinita existencial

106:9.1En el concepto de la Trinidad de Trinidades postulamos la posible unificación experiencial de la realidad ilimitada, y a veces teorizamos que todo esto puede ocurrir en la extrema lejanía de una eternidad muy distante. Pero hay, no obstante, una unificación real y presente de la infinitud en esta misma era, como en todas las eras universales pasadas y futuras; tal unificación es existencial en la Trinidad del Paraíso. La unificación de la infinitud como realidad experiencial es inconcebiblemente remota, pero una unidad incondicionada de la infinitud domina ahora el momento presente de la existencia del universo y une las divergencias de toda la realidad con una majestad existencial que es absoluta.

106:9.2Cuando las criaturas finitas intentan concebir la unificación infinita en los niveles de finalidad de la eternidad consumada, se encuentran cara a cara con limitaciones del intelecto inherentes a sus existencias finitas. El tiempo, el espacio y la experiencia constituyen barreras para el concepto de la criatura; y, sin embargo, sin el tiempo, fuera del espacio y salvo por la experiencia, ninguna criatura podría lograr siquiera una comprensión limitada de la realidad del universo. Sin sensibilidad al tiempo, ninguna criatura evolutiva podría percibir las relaciones de sucesión. Sin percepción del espacio, ninguna criatura podría sondear las relaciones de simultaneidad. Sin experiencia, ninguna criatura evolutiva podría siquiera existir; solo los Siete Absolutos de la Infinitud trascienden realmente la experiencia, e incluso estos pueden ser experienciales en ciertas fases.

106:9.3El tiempo, el espacio y la experiencia son las mayores ayudas del hombre para la percepción relativa de la realidad y, sin embargo, sus obstáculos más formidables para la percepción completa de la realidad. Los mortales y muchas otras criaturas del universo encuentran necesario pensar que los potenciales se realizan en acto en el espacio y evolucionan hasta dar fruto en el tiempo, pero todo este proceso es un fenómeno de tiempo y espacio que no tiene lugar realmente en el Paraíso y en la eternidad. En el nivel absoluto no hay ni tiempo ni espacio; allí todos los potenciales pueden percibirse como realidades en acto.

106:9.4El concepto de la unificación de toda la realidad, sea en esta o en cualquier otra era universal, es básicamente doble: existencial y experiencial. Tal unidad está en proceso de realización experiencial en la Trinidad de Trinidades, pero el grado de la aparente realización en acto de esta Trinidad triple es directamente proporcional a la desaparición de las restricciones y las imperfecciones de la realidad en el cosmos. Pero la integración total de la realidad está presente de manera incondicionada, eterna y existencial en la Trinidad del Paraíso, dentro de la cual, en este mismo momento del universo, la realidad infinita está absolutamente unificada.

106:9.5La paradoja que crean los puntos de vista experiencial y existencial es inevitable y se basa en parte en el hecho de que la Trinidad del Paraíso y la Trinidad de Trinidades son, cada una, una relación de eternidad que los mortales solo pueden percibir como una relatividad de tiempo y espacio. El concepto humano de la realización experiencial gradual en acto de la Trinidad de Trinidades—el punto de vista del tiempo—debe complementarse con el postulado adicional de que esto es ya una factualización—el punto de vista de la eternidad. Pero ¿cómo pueden reconciliarse estos dos puntos de vista? A los mortales finitos les sugerimos que acepten la verdad de que la Trinidad del Paraíso es la unificación existencial de la infinitud, y de que la incapacidad de detectar la presencia real y la manifestación completada de la Trinidad de Trinidades experiencial se debe en parte a una distorsión recíproca a causa de:

106:9.61. El limitado punto de vista humano, la incapacidad de captar el concepto de la eternidad incondicionada.

106:9.72. El estado humano imperfecto, la lejanía del nivel absoluto de los experienciales.

106:9.83. El propósito de la existencia humana, es decir, el hecho de que la humanidad está diseñada para evolucionar por medio de la técnica de la experiencia y que, en consecuencia, su dependencia de la experiencia tiene que ser inherente y constitutiva. Únicamente un Absoluto puede ser existencial y experiencial a la vez.

106:9.9El Padre Universal en la Trinidad del Paraíso es el YO SOY de la Trinidad de Trinidades, y el fracaso en experimentar al Padre como infinito se debe a las limitaciones finitas. El concepto del YO SOY existencial, solitario, pre-Trinidad e inalcanzable y el postulado del YO SOY experiencial, pos-Trinidad de Trinidades y alcanzable son una y la misma hipótesis; no ha tenido lugar ningún cambio real en el Infinito; todos los desarrollos aparentes se deben a mayores capacidades de recepción de la realidad y de apreciación cósmica.

106:9.10El YO SOY, en definitiva, debe existir antes de todos los existenciales y después de todos los experienciales. Aunque estas ideas tal vez no aclaren las paradojas de la eternidad y la infinitud en la mente humana, deberían al menos estimular a esos intelectos finitos a enfrentarse de nuevo a estos problemas interminables, problemas que seguirán intrigándolos a ustedes en Salvington y más tarde como finalitarios, y a lo largo de todo el futuro sin fin de sus carreras eternas en los vastos universos.

106:9.11Tarde o temprano, todas las personalidades del universo empiezan a darse cuenta de que la búsqueda final de la eternidad es la exploración sin fin de la infinitud, el viaje interminable de descubrimiento hacia la absolutez de la Primera Fuente y Centro. Tarde o temprano todos tomamos conciencia de que todo crecimiento de la criatura es proporcional a la identificación con el Padre. Llegamos a comprender que vivir la voluntad de Dios es el pasaporte eterno a la posibilidad sin fin de la infinitud misma. Los mortales se darán cuenta algún día de que el éxito en la búsqueda del Infinito es directamente proporcional al logro de la semejanza con el Padre, y de que en esta era universal las realidades del Padre se revelan dentro de las cualidades de la divinidad. Y las criaturas del universo se apropian personalmente de estas cualidades de la divinidad en la experiencia de vivir divinamente, y vivir divinamente significa vivir realmente la voluntad de Dios.

106:9.12Para las criaturas materiales, evolutivas y finitas, una vida basada en vivir la voluntad del Padre conduce directamente al logro de la supremacía del espíritu en el ámbito de la personalidad y acerca a esas criaturas un paso más a la comprensión del Padre-Infinito. Esa vida según el Padre es una vida basada en la verdad, sensible a la belleza y dominada por la bondad. Tal persona que conoce a Dios está iluminada interiormente por la adoración y consagrada exteriormente al servicio sin reservas de la fraternidad universal de todas las personalidades, un ministerio de servicio lleno de misericordia y motivado por el amor, mientras que todas estas cualidades de vida se unifican en la personalidad en evolución en niveles cada vez más altos de sabiduría cósmica, autorrealización, hallazgo de Dios y adoración del Padre.

106:9.13[Presentado por un Melquisedec de Nebadon.]

Documento 106

Niveles de realidad del universo