Prólogo

0:0.1EN LAS MENTES de los mortales de Urantia —que es el nombre de su mundo— existe una gran confusión respecto al significado de términos como Dios, divinidad y deidad. Los seres humanos están aún más confundidos e inseguros acerca de las relaciones entre las personalidades divinas designadas con estas numerosas denominaciones. Debido a esta pobreza conceptual, unida a tanta confusión de ideas, se me ha encargado formular esta declaración introductoria para explicar los significados que deben atribuirse a ciertos símbolos verbales tal como se usen en adelante en aquellos documentos que el cuerpo de reveladores de la verdad de Orvonton ha sido autorizado a traducir a la lengua inglesa de Urantia.

0:0.2Es sumamente difícil presentar conceptos ampliados y verdades avanzadas, en nuestro empeño por expandir la conciencia cósmica y realzar la percepción espiritual, cuando estamos limitados al uso de un lenguaje restringido del reino. Pero nuestro mandato nos exhorta a hacer todo lo posible por transmitir nuestros significados mediante los símbolos verbales de la lengua inglesa. Se nos ha indicado que introduzcamos términos nuevos solo cuando el concepto que se ha de describir no encuentre en inglés una terminología que pueda emplearse para transmitir ese nuevo concepto de manera parcial, o incluso con una mayor o menor distorsión del significado.

0:0.3Con la esperanza de facilitar la comprensión y de evitar confusiones a todo mortal que pueda leer estos documentos, consideramos prudente presentar en esta declaración inicial un esbozo de los significados que deben atribuirse a numerosas palabras inglesas que se emplearán para designar a la Deidad y ciertos conceptos asociados de las cosas, los significados y los valores de la realidad universal.

0:0.4Pero para formular este Prólogo de definiciones y delimitaciones de la terminología es necesario anticipar el uso de estos términos en las presentaciones posteriores. Este Prólogo no es, por lo tanto, una declaración acabada en sí misma; es solo una guía definitoria destinada a ayudar a quienes lean los documentos adjuntos que tratan de la Deidad y del universo de universos, los cuales han sido formulados por una comisión de Orvonton enviada a Urantia con este propósito.

0:0.5Su mundo, Urantia, es uno de los muchos planetas habitados semejantes que componen el universo local de Nebadon. Este universo, junto con otras creaciones semejantes, forma el superuniverso de Orvonton, de cuya capital, Uversa, procede nuestra comisión. Orvonton es uno de los siete superuniversos evolutivos del tiempo y del espacio que giran alrededor de la creación de perfección divina que nunca comenzó y nunca terminará, el universo central de Havona. En el corazón de este universo eterno y central se encuentra la Isla estacionaria del Paraíso, el centro geográfico de la infinitud y la morada del Dios eterno.

0:0.6A los siete superuniversos en evolución, en asociación con el universo central y divino, los llamamos comúnmente el gran universo; estas son las creaciones ahora organizadas y habitadas. Todos ellos forman parte del universo maestro, que abarca también los universos deshabitados, pero en movilización, del espacio exterior.

I. Deidad y divinidad

0:1.1El universo de universos presenta fenómenos de actividades de la deidad en diversos niveles de realidades cósmicas, significados de la mente y valores del espíritu, pero todas estas ministraciones —personales o de otro tipo— están divinamente coordinadas.

0:1.2La DEIDAD es personalizable como Dios, y es prepersonal y superpersonal de maneras que el hombre no comprende del todo. La Deidad se caracteriza por la cualidad de la unidad —en acto o en potencia— en todos los niveles supermateriales de la realidad; y las criaturas comprenden mejor esta cualidad unificadora como divinidad.

0:1.3La Deidad funciona en los niveles personal, prepersonal y superpersonal. La Deidad Total es funcional en los siete niveles siguientes:

0:1.41. Estática — Deidad contenida en sí misma y existente por sí misma.

0:1.52. Potencial — Deidad de voluntad propia y propósito propio.

0:1.63. Asociativa — Deidad autopersonalizada y divinamente fraternal.

0:1.74. Creativa — Deidad autodistributiva y divinamente revelada.

0:1.85. Evolutiva — Deidad autoexpansiva e identificada con la criatura.

0:1.96. Suprema — Deidad autoexperiencial que unifica a la criatura y al Creador. Deidad que funciona en el primer nivel de identificación con la criatura como supercontroladora de tiempo y espacio del gran universo, designada a veces como la Supremacía de la Deidad.

0:1.107. Última — Deidad autoproyectada que trasciende el tiempo y el espacio. Deidad omnipotente, omnisciente y omnipresente. Deidad que funciona en el segundo nivel de expresión unificadora de la divinidad como supercontroladora efectiva y sostenedora absonita del universo maestro. Comparada con el ministerio de las Deidades al gran universo, esta función absonita en el universo maestro equivale a un supercontrol y un supersostén universales, llamados a veces la Ultimidad de la Deidad.

0:1.11El nivel finito de la realidad se caracteriza por la vida de las criaturas y las limitaciones de tiempo y espacio. Las realidades finitas pueden no tener fin, pero siempre tienen comienzo: son creadas. El nivel de Supremacía de la Deidad puede concebirse como una función en relación con las existencias finitas.

0:1.12El nivel absonito de la realidad se caracteriza por cosas y seres sin principio ni fin y por la trascendencia del tiempo y del espacio. Los absonitarios no son creados; son eventuados: simplemente son. El nivel de Ultimidad de la Deidad denota una función en relación con las realidades absonitas. No importa en qué parte del universo maestro, siempre que se trascienden el tiempo y el espacio, ese fenómeno absonito es un acto de la Ultimidad de la Deidad.

0:1.13El nivel absoluto carece de principio, de fin, de tiempo y de espacio. Por ejemplo: en el Paraíso, el tiempo y el espacio no existen; el estado de tiempo y espacio del Paraíso es absoluto. Este nivel lo alcanzan como Trinidad, existencialmente, las Deidades del Paraíso, pero este tercer nivel de expresión unificadora de la Deidad no está plenamente unificado de manera experiencial. Siempre que, dondequiera que y comoquiera que funcione el nivel absoluto de la Deidad, se manifiestan valores y significados absolutos del Paraíso.

0:1.14La Deidad puede tener carácter existencial, como en el caso del Hijo Eterno; experiencial, como en el del Ser Supremo; asociativo, como en el de Dios el Séptuple; o indiviso, como en el de la Trinidad del Paraíso.

0:1.15La Deidad es la fuente de todo lo que es divino. La Deidad es divina por su carácter y sin excepción, pero no todo lo que es divino es por fuerza Deidad, aunque estará coordinado con la Deidad y tenderá hacia alguna fase de unidad con ella — espiritual, mental o personal.

0:1.16La DIVINIDAD es la cualidad característica, unificadora y coordinadora de la Deidad.

0:1.17La divinidad es comprensible para la criatura como verdad, belleza y bondad; se correlaciona en la personalidad como amor, misericordia y ministerio; se revela en los niveles impersonales como justicia, poder y soberanía.

0:1.18La divinidad puede ser perfecta —completa—, como en los niveles existenciales y creadores de la perfección del Paraíso; puede ser imperfecta, como en los niveles experienciales y de criatura de la evolución en el tiempo y el espacio; o puede ser relativa, ni perfecta ni imperfecta, como en ciertos niveles de Havona de relaciones existenciales-experienciales.

0:1.19Cuando intentamos concebir la perfección en todas las fases y formas de relatividad, encontramos siete tipos concebibles:

0:1.201. Perfección absoluta en todos los aspectos.

0:1.212. Perfección absoluta en algunas fases y perfección relativa en todos los demás aspectos.

0:1.223. Aspectos absolutos, relativos e imperfectos en asociación variada.

0:1.234. Perfección absoluta en algunos sentidos, imperfección en todos los demás.

0:1.245. Perfección absoluta en ninguna dirección, perfección relativa en todas las manifestaciones.

0:1.256. Perfección absoluta en ninguna fase, relativa en algunas, imperfecta en otras.

0:1.267. Perfección absoluta en ningún atributo, imperfección en todos.

II. Dios

0:2.1Las criaturas mortales en evolución experimentan un impulso irresistible de simbolizar sus conceptos finitos de Dios. La conciencia que el hombre tiene del deber moral y su idealismo espiritual representan un nivel de valor —una realidad experiencial— que es difícil de simbolizar.

0:2.2La conciencia cósmica implica el reconocimiento de una Primera Causa, la única realidad incausada. Dios, el Padre Universal, funciona en tres niveles de Deidad-personalidad de valor subinfinito y de expresión relativa de la divinidad:

0:2.31. Prepersonal — como en el ministerio de los fragmentos del Padre, tales como los Ajustadores del Pensamiento.

0:2.42. Personal — como en la experiencia evolutiva de los seres creados y procreados.

0:2.53. Superpersonal — como en las existencias eventuadas de ciertos seres absonitos y asociados.

0:2.6DIOS es un símbolo verbal que designa todas las personalizaciones de la Deidad. El término requiere una definición diferente en cada nivel personal de la función de la Deidad, y debe redefinirse aún más dentro de cada uno de esos niveles, ya que este término puede usarse para designar las diversas personalizaciones coordinadas y subordinadas de la Deidad; por ejemplo: los Hijos Creadores del Paraíso, los padres de los universos locales.

0:2.7El término Dios, tal como lo usamos, puede entenderse:

0:2.8Por designación — como Dios el Padre.

0:2.9Por contexto — como cuando se usa al tratar de algún nivel o asociación de la deidad en particular. En caso de duda sobre la interpretación exacta de la palabra Dios, sería aconsejable referirla a la persona del Padre Universal.

0:2.10El término Dios denota siempre personalidad. Deidad puede referirse, o no, a personalidades de la divinidad.

0:2.11La palabra DIOS se usa en estos documentos con los siguientes significados:

0:2.121. Dios el Padre — Creador, Controlador y Sostenedor. El Padre Universal, la Primera Persona de la Deidad.

0:2.132. Dios el Hijo — Creador Coordinado, Controlador del Espíritu y Administrador Espiritual. El Hijo Eterno, la Segunda Persona de la Deidad.

0:2.143. Dios el Espíritu — Actor Conjunto, Integrador Universal y Otorgador de Mente. El Espíritu Infinito, la Tercera Persona de la Deidad.

0:2.154. Dios el Supremo — el Dios del tiempo y del espacio que se actualiza o evoluciona. Deidad personal que realiza de modo asociativo el logro experiencial, en el tiempo y el espacio, de la identidad entre criatura y Creador. El Ser Supremo experimenta personalmente el logro de la unidad de la Deidad como el Dios evolutivo y experiencial de las criaturas evolutivas del tiempo y del espacio.

0:2.165. Dios el Séptuple — la personalidad de la Deidad que funciona efectivamente en cualquier lugar del tiempo y del espacio. Las Deidades personales del Paraíso y sus asociados creadores, que funcionan dentro y más allá de los límites del universo central y se personalizan en poder como el Ser Supremo en el primer nivel de criatura de la revelación unificadora de la Deidad en el tiempo y el espacio. Este nivel, el gran universo, es la esfera del descenso en el tiempo y el espacio de las personalidades del Paraíso en asociación recíproca con el ascenso en el tiempo y el espacio de las criaturas evolutivas.

0:2.176. Dios el Último — el Dios que se eventúa, del supertiempo y del espacio trascendido. El segundo nivel experiencial de manifestación unificadora de la Deidad. Dios el Último implica la realización alcanzada de los valores sintetizados absonitos-superpersonales, trascendentes del tiempo y el espacio, y eventuados-experienciales, coordinados en los niveles creativos finales de la realidad de la Deidad.

0:2.187. Dios el Absoluto — el Dios que se experiencializa, de los valores superpersonales trascendidos y de los significados de la divinidad, ahora existencial como el Absoluto de la Deidad. Este es el tercer nivel de expresión y expansión unificadoras de la Deidad. En este nivel supercreativo, la Deidad experimenta el agotamiento del potencial personalizable, encuentra la plenitud de la divinidad y sufre la merma de la capacidad de autorrevelarse a niveles sucesivos y progresivos de otra-personalización. Ahora la Deidad se encuentra con el Absoluto Incondicionado, incide sobre él y experimenta identidad con él.

III. La Primera Fuente y Centro

0:3.1La realidad total e infinita es existencial en siete fases y como siete Absolutos coordinados:

0:3.21. La Primera Fuente y Centro.

0:3.32. La Segunda Fuente y Centro.

0:3.43. La Tercera Fuente y Centro.

0:3.54. La Isla del Paraíso.

0:3.65. El Absoluto de la Deidad.

0:3.76. El Absoluto Universal.

0:3.87. El Absoluto Incondicionado.

0:3.9Dios, como Primera Fuente y Centro, es primordial en relación con la realidad total, incondicionalmente. La Primera Fuente y Centro es tanto infinita como eterna y, por lo tanto, solo está limitada o condicionada por la volición.

0:3.10Dios —el Padre Universal— es la personalidad de la Primera Fuente y Centro y, como tal, mantiene relaciones personales de control infinito sobre todas las fuentes y centros coordinados y subordinados. Ese control es personal e infinito en potencia, aunque puede que nunca funcione de hecho, debido a la perfección del funcionamiento de esas fuentes, centros y personalidades coordinados y subordinados.

0:3.11La Primera Fuente y Centro es, por lo tanto, primordial en todos los dominios: deificados o no deificados, personales o impersonales, en acto o en potencia, finitos o infinitos. Ninguna cosa ni ningún ser, ninguna relatividad ni finalidad, existe si no es en relación directa o indirecta con la primacía de la Primera Fuente y Centro, y en dependencia de ella.

0:3.12La Primera Fuente y Centro está relacionada con el universo así:

0:3.131. Las fuerzas de gravedad de los universos materiales convergen en el centro de gravedad del Paraíso inferior. Precisamente por eso, la ubicación geográfica de su persona está eternamente fija en relación absoluta con el centro de fuerza-energía del plano inferior o material del Paraíso. Pero la personalidad absoluta de la Deidad existe en el plano superior o espiritual del Paraíso.

0:3.142. Las fuerzas de la mente convergen en el Espíritu Infinito; la mente cósmica diferencial y divergente, en los Siete Espíritus Maestros; la mente factualizante del Supremo, como una experiencia de tiempo y espacio, en Majeston.

0:3.153. Las fuerzas espirituales del universo convergen en el Hijo Eterno.

0:3.164. La capacidad ilimitada de acción de la deidad reside en el Absoluto de la Deidad.

0:3.175. La capacidad ilimitada de respuesta de la infinitud existe en el Absoluto Incondicionado.

0:3.186. Los dos Absolutos —el Condicionado y el Incondicionado— están coordinados y unificados en y por el Absoluto Universal.

0:3.197. La personalidad potencial de un ser moral evolutivo, o de cualquier otro ser moral, tiene su centro en la personalidad del Padre Universal.

0:3.20La REALIDAD, tal como la comprenden los seres finitos, es parcial, relativa y difusa. La máxima realidad de la Deidad que pueden comprender plenamente las criaturas finitas evolutivas está abarcada en el Ser Supremo. Sin embargo, existen realidades antecedentes y eternas, realidades superfinitas, que son ancestrales a esta Deidad Suprema de las criaturas evolutivas del tiempo y del espacio. Al intentar describir el origen y la naturaleza de la realidad universal, nos vemos obligados a emplear la técnica del razonamiento de tiempo y espacio para llegar al nivel de la mente finita. Por eso, muchos de los acontecimientos simultáneos de la eternidad deben presentarse como transacciones sucesivas.

0:3.21Tal como vería una criatura del tiempo y del espacio el origen y la diferenciación de la Realidad, el YO SOY eterno e infinito alcanzó la liberación como Deidad de las cadenas de la infinitud incondicionada mediante el ejercicio de un libre albedrío inherente y eterno, y este divorcio de la infinitud incondicionada produjo la primera tensión absoluta de divinidad. Esta tensión de diferencial de infinitud la resuelve el Absoluto Universal, que funciona para unificar y coordinar la infinitud dinámica de la Deidad Total y la infinitud estática del Absoluto Incondicionado.

0:3.22En esta transacción original, el YO SOY teórico alcanzó la realización de la personalidad al convertirse en el Padre Eterno del Hijo Original al mismo tiempo que se convertía en la Fuente Eterna de la Isla del Paraíso. Coexistentes con la diferenciación del Hijo respecto del Padre, y en presencia del Paraíso, aparecieron la persona del Espíritu Infinito y el universo central de Havona. Con la aparición de la Deidad personal coexistente, el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito, el Padre escapó, como personalidad, de una difusión que de otro modo habría sido inevitable por todo el potencial de la Deidad Total. Desde entonces, solo en asociación trinitaria con sus dos iguales en Deidad llena el Padre todo el potencial de la Deidad, mientras que una Deidad cada vez más experiencial se actualiza en los niveles de divinidad de la Supremacía, la Ultimidad y la Absolutez.

0:3.23El concepto del YO SOY es una concesión filosófica que hacemos a la mente finita del hombre, atada al tiempo y encadenada al espacio, a la imposibilidad de que la criatura comprenda las existencias de la eternidad: realidades y relaciones que no comienzan ni terminan. Para la criatura del tiempo y del espacio, todas las cosas deben tener un comienzo, salvo únicamente el UNO INCAUSADO, la causa primigenia de las causas. Por eso conceptualizamos este nivel de valor filosófico como el YO SOY, y al mismo tiempo enseñamos a todas las criaturas que el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito son coeternos con el YO SOY; en otras palabras, que nunca hubo un tiempo en que el YO SOY no fuera el Padre del Hijo y, con él, del Espíritu.

0:3.24El Infinito se emplea para indicar la plenitud —lo definitivo— que implica la primacía de la Primera Fuente y Centro. El YO SOY teórico es una extensión, propia de la filosofía de la criatura, de la «infinitud de voluntad», pero el Infinito es un nivel de valor en acto que representa la intensión de eternidad de la verdadera infinitud del libre albedrío absoluto y sin trabas del Padre Universal. A este concepto se le da a veces el nombre de Padre-Infinito.

0:3.25Gran parte de la confusión de todos los órdenes de seres, altos y bajos, en sus esfuerzos por descubrir al Padre-Infinito, es inherente a sus limitaciones de comprensión. La primacía absoluta del Padre Universal no es evidente en los niveles subinfinitos; por lo tanto, es probable que solo el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito conozcan verdaderamente al Padre como una infinitud; para todas las demás personalidades, ese concepto representa el ejercicio de la fe.

IV. La realidad del universo

0:4.1La realidad se actualiza de manera diferencial en diversos niveles del universo; la realidad se origina en la volición infinita del Padre Universal y por medio de ella, y puede llevarse a efecto en tres fases primarias en muchos niveles distintos de actualización del universo:

0:4.21. La realidad no deificada va desde los dominios de energía de lo no personal hasta los ámbitos de realidad de los valores no personalizables de la existencia universal, incluso hasta la presencia del Absoluto Incondicionado.

0:4.32. La realidad deificada abarca todos los potenciales infinitos de la Deidad, que ascienden a través de todos los ámbitos de la personalidad desde lo finito más bajo hasta lo infinito más alto, y comprende así el dominio de todo lo que es personalizable y aún más, incluso hasta la presencia del Absoluto de la Deidad.

0:4.43. Realidad interasociada. Se supone que la realidad del universo es deificada o bien no deificada, pero para los seres subdeificados existe un vasto dominio de realidad interasociada, potencial y en vías de actualizarse, que resulta difícil de identificar. Buena parte de esta realidad coordinada está comprendida en los ámbitos del Absoluto Universal.

0:4.5Este es el concepto primordial de la realidad original: el Padre inicia y mantiene la Realidad. Los diferenciales primordiales de la realidad son lo deificado y lo no deificado: el Absoluto de la Deidad y el Absoluto Incondicionado. La relación primordial es la tensión entre ellos. Esta tensión de divinidad iniciada por el Padre queda perfectamente resuelta por el Absoluto Universal, y se eterniza como él.

0:4.6Desde el punto de vista del tiempo y del espacio, la realidad puede dividirse además en:

0:4.71. En acto y en potencia. Realidades que existen en plenitud de expresión, en contraste con las que llevan en sí una capacidad no revelada de crecimiento. El Hijo Eterno es una realidad espiritual absoluta en acto; el hombre mortal es en gran medida una potencialidad espiritual no realizada.

0:4.82. Absoluto y subabsoluto. Las realidades absolutas son existencias de la eternidad. Las realidades subabsolutas se proyectan en dos niveles: absonitos, realidades que son relativas con respecto tanto al tiempo como a la eternidad. Finitos, realidades que se proyectan en el espacio y se actualizan en el tiempo.

0:4.93. Existencial y experiencial. La Deidad del Paraíso es existencial, pero el Supremo y el Último emergentes son experienciales.

0:4.104. Personal e impersonal. La expansión de la Deidad, la expresión de la personalidad y la evolución del universo están condicionadas para siempre por el acto de libre albedrío del Padre que separó para siempre los significados y valores mente-espíritu-personales de la realidad en acto y de la potencialidad, que se centran en el Hijo Eterno, de aquellas cosas que se centran y son inherentes en la Isla eterna del Paraíso.

0:4.11PARAÍSO es un término que incluye los Absolutos focales personales y no personales de todas las fases de la realidad del universo. El Paraíso, con el calificativo adecuado, puede denotar todas y cada una de las formas de realidad, Deidad, divinidad, personalidad y energía: espiritual, mental o material. Todas comparten el Paraíso como lugar de origen, función y destino, en lo que respecta a los valores, los significados y la existencia fáctica.

0:4.12La Isla del Paraíso —el Paraíso sin otro calificativo— es el Absoluto del control de la gravedad material de la Primera Fuente y Centro. El Paraíso está inmóvil, pues es lo único estacionario en el universo de universos. La Isla del Paraíso tiene una ubicación en el universo, pero ninguna posición en el espacio. Esta Isla eterna es la fuente real de los universos físicos: pasados, presentes y futuros. La Isla nuclear de Luz es un derivado de la Deidad, pero difícilmente es Deidad; tampoco las creaciones materiales son parte de la Deidad; son una consecuencia.

0:4.13El Paraíso no es un creador; es un controlador único de muchas actividades del universo, mucho más un controlador que un reactor. En todos los universos materiales, el Paraíso influye en las reacciones y la conducta de todos los seres que tienen que ver con la fuerza, la energía y el poder, pero el Paraíso mismo es único, exclusivo y aislado en los universos. El Paraíso no representa nada y nada representa al Paraíso. No es ni una fuerza ni una presencia; es simplemente el Paraíso.

V. Realidades de la personalidad

0:5.1La personalidad es un nivel de la realidad deificada y abarca desde el nivel de los mortales y de los seres intermedios, de la activación de la mente superior en la adoración y la sabiduría, ascendiendo a través de lo morontial y lo espiritual, hasta alcanzar la finalidad del estado de personalidad. Ese es el ascenso evolutivo de la personalidad de los mortales y de las criaturas afines, pero hay muchos otros órdenes de personalidades del universo.

0:5.2La realidad está sujeta a una expansión universal, la personalidad a una diversificación infinita, y ambas son capaces de una coordinación casi ilimitada con la Deidad y de una estabilización eterna. Aunque el campo de metamorfosis de la realidad no personal está claramente limitado, no conocemos límites para la evolución progresiva de las realidades de la personalidad.

0:5.3En los niveles experienciales alcanzados, todos los órdenes o valores de la personalidad son asociables e incluso cocreadores. Incluso Dios y el hombre pueden coexistir en una personalidad unificada, como lo demuestra de manera tan exquisita el estado presente de Cristo Miguel: Hijo del Hombre e Hijo de Dios.

0:5.4Todos los órdenes y fases subinfinitos de la personalidad son alcanzables por asociación y potencialmente cocreadores. Lo prepersonal, lo personal y lo superpersonal están todos unidos por un potencial mutuo de logro coordinado, de realización progresiva y de capacidad cocreadora. Pero lo impersonal nunca se transmuta directamente en lo personal. La personalidad nunca es espontánea; es el don del Padre del Paraíso. La personalidad se superpone a la energía, y solo se asocia con sistemas de energía vivos; la identidad puede asociarse con patrones de energía no vivos.

0:5.5El secreto de la realidad de la personalidad, del otorgamiento de la personalidad y del destino de la personalidad se halla en el Padre Universal. Personalidad absoluta es el Hijo Eterno, en quien reside el secreto de la energía espiritual, de los espíritus morontiales y de los espíritus perfeccionados. El Actor Conjunto, fuente de la inteligencia, de la razón y de la mente universal, es la personalidad espíritu-mente. En cambio, la Isla del Paraíso, que es la esencia del cuerpo universal, la fuente y el centro de la materia física y el patrón maestro absoluto de la realidad material universal, tiene un carácter no personal y extraespiritual.

0:5.6Estas cualidades de la realidad universal se manifiestan en la experiencia humana de Urantia en los siguientes niveles:

0:5.71. Cuerpo. El organismo material o físico del hombre. El mecanismo electroquímico vivo de naturaleza y origen animal.

0:5.82. Mente. El mecanismo del organismo humano que piensa, percibe y siente. La experiencia total, consciente e inconsciente. La inteligencia asociada con la vida emocional que se eleva por medio de la adoración y la sabiduría hasta el nivel del espíritu.

0:5.93. Espíritu. El espíritu divino que mora en la mente del hombre: el Ajustador del Pensamiento. Este espíritu inmortal es prepersonal: no es una personalidad, aunque está destinado a llegar a ser parte de la personalidad de la criatura mortal que sobrevive.

0:5.104. Alma. El alma del hombre es una adquisición experiencial. A medida que una criatura mortal elige «hacer la voluntad del Padre en el cielo», el espíritu que mora en ella llega a ser el padre de una nueva realidad en la experiencia humana. La mente mortal y material es la madre de esta misma realidad emergente. La sustancia de esta nueva realidad no es material ni espiritual —es morontial. Se trata del alma emergente e inmortal, que tiene por destino sobrevivir a la muerte mortal y comenzar la ascensión al Paraíso.

0:5.11Personalidad. La personalidad del hombre mortal no es el cuerpo, ni la mente, ni el espíritu; tampoco es el alma. La personalidad es la única realidad inmutable en una experiencia de la criatura que, por lo demás, cambia sin cesar; y unifica todos los demás factores asociados de la individualidad. La personalidad es el otorgamiento único que el Padre Universal hace a las energías vivas y asociadas de la materia, la mente y el espíritu, y que sobrevive con la supervivencia del alma morontial.

0:5.12Con el término morontia se nombra un nivel inmenso que media entre lo material y lo espiritual. Puede aplicarse tanto a realidades personales como impersonales, y tanto a energías vivas como a energías sin vida. En la morontia, la urdimbre es espiritual y la trama es física.

VI. Energía y patrón

0:6.1A todo lo que responde al circuito de la personalidad del Padre lo llamamos personal. A todo lo que responde al circuito espiritual del Hijo lo llamamos espíritu. A todo lo que responde al circuito mental del Actor Conjunto lo llamamos mente, la mente como atributo del Espíritu Infinito: la mente en todas sus fases. A todo lo que responde al circuito de la gravedad material que se centra en el Paraíso inferior lo llamamos materia: la energía-materia en todos sus estados metamórficos.

0:6.2ENERGÍA la usamos como un término que lo incluye todo, aplicado a los ámbitos espirituales, mentales y materiales. Fuerza se usa también en este sentido amplio. Poder se limita normalmente a designar el nivel electrónico de la materia material o que responde a la gravedad lineal en el gran universo. Poder se emplea también para designar la soberanía. No podemos seguir sus definiciones generalmente aceptadas de fuerza, energía y poder. Hay tanta pobreza de lenguaje que debemos asignar múltiples significados a estos términos.

0:6.3Energía física es un término que denota todas las fases y formas de movimiento, acción y potencial fenoménicos.

0:6.4Al tratar las manifestaciones de la energía física, usamos generalmente los términos fuerza cósmica, energía emergente y poder del universo. Estos se emplean a menudo así:

0:6.51. La fuerza cósmica abarca todas las energías que derivan del Absoluto Incondicionado, pero que aún no responden a la gravedad del Paraíso.

0:6.62. La energía emergente abarca las energías que responden a la gravedad del Paraíso pero que todavía no responden a la gravedad local o lineal. Este es el nivel preelectrónico de la energía-materia.

0:6.73. El poder del universo incluye todas las formas de energía que, aunque siguen respondiendo a la gravedad del Paraíso, responden directamente a la gravedad lineal. Este es el nivel electrónico de la energía-materia y de todas sus evoluciones posteriores.

0:6.8La mente es un fenómeno que denota la presencia-actividad del ministerio vivo además de diversos sistemas de energía; y esto es así en todos los niveles de inteligencia. En la personalidad, la mente siempre media entre el espíritu y la materia; por eso el universo está iluminado por tres clases de luz: la luz material, la visión intelectual y la luminosidad espiritual.

0:6.9La luz — la luminosidad espiritual— es un símbolo verbal, una figura retórica, que denota la manifestación de la personalidad característica de los seres espirituales de diversos órdenes. Esta emanación luminosa no está relacionada en ningún aspecto ni con la visión intelectual ni con las manifestaciones de la luz física.

0:6.10El PATRÓN puede proyectarse como material, espiritual o mental, o como cualquier combinación de estas energías. Puede impregnar personalidades, identidades, entidades o materia no viva. Pero el patrón es patrón y sigue siendo patrón; solo se multiplican las copias.

0:6.11El patrón puede dar configuración a la energía, pero no la controla. La gravedad es el único control de la energía-materia. Ni el espacio ni el patrón responden a la gravedad, pero no existe relación alguna entre el espacio y el patrón; el espacio no es patrón ni patrón potencial. El patrón es una configuración de la realidad que ya saldó toda deuda de gravedad; la realidad de cualquier patrón consiste en sus energías, en sus componentes de mente, de espíritu o materiales.

0:6.12En contraste con el aspecto de lo total, el patrón revela el aspecto individual de la energía y de la personalidad. Las formas de personalidad o de identidad son patrones que resultan de la energía (física, espiritual o mental), pero no son inherentes a ella. Esa cualidad de la energía o de la personalidad en virtud de la cual se hace aparecer el patrón puede atribuirse a Dios —a la Deidad—, a la dotación de fuerza del Paraíso, a la coexistencia de la personalidad y el poder.

0:6.13Se llama patrón a un diseño maestro a partir del cual se hacen copias. El absoluto de los patrones lo constituye el Paraíso eterno; la personalidad patrón, el Hijo Eterno; y la fuente ancestral directa de ambos es el Padre Universal. Sin embargo, el Paraíso no otorga patrón, como tampoco el Hijo puede otorgar personalidad.

VII. El Ser Supremo

0:7.1El mecanismo de la Deidad del universo maestro es doble en lo que respecta a las relaciones de eternidad. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu son eternos —son seres existenciales—, mientras que Dios el Supremo, Dios el Último y Dios el Absoluto son personalidades de la Deidad que se actualizan en las épocas posteriores a Havona, en las esferas de tiempo y espacio y en las que trascienden el tiempo y el espacio, de la expansión evolutiva del universo maestro. Estas personalidades de la Deidad que se actualizan son eternos futuros desde el momento en que se personalizan en poder, y a medida que lo hacen, en los universos en crecimiento, mediante la técnica de la actualización experiencial de los potenciales asociativos-creadores de las Deidades eternas del Paraíso.

0:7.2La Deidad es, por lo tanto, dual en presencia:

0:7.31. Existencial — seres de existencia eterna: pasada, presente y futura.

0:7.42. Experiencial — seres que se actualizan en el presente posterior a Havona, pero de existencia sin fin a lo largo de toda la eternidad futura.

0:7.5El Padre, el Hijo y el Espíritu son existenciales: existenciales en acto (aunque se supone que todos los potenciales son experienciales). El Supremo y el Último son totalmente experienciales. El Absoluto de la Deidad es experiencial en su actualización, pero existencial en su potencialidad. La esencia de la Deidad es eterna, pero solo las tres personas originales de la Deidad son eternas sin condiciones. Todas las demás personalidades de la Deidad tienen un origen, pero son eternas en su destino.

0:7.6Tras alcanzar en el Hijo y el Espíritu la expresión existencial de sí mismo como Deidad, el Padre está alcanzando ahora la expresión experiencial en niveles de la deidad hasta ahora impersonales y no revelados como Dios el Supremo, Dios el Último y Dios el Absoluto; pero estas Deidades experienciales no existen ahora plenamente; están en proceso de actualización.

0:7.7Dios el Supremo en Havona es el reflejo espiritual personal de la Deidad trina del Paraíso. Esta relación asociativa de la Deidad se expande ahora creativamente hacia fuera en Dios el Séptuple y se sintetiza en el poder experiencial del Supremo Todopoderoso en el gran universo. La Deidad del Paraíso, existencial como tres personas, evoluciona así experiencialmente en dos fases de Supremacía, mientras que estas fases duales se unifican en poder-personalidad como un solo Señor, el Ser Supremo.

0:7.8El Padre Universal logra la liberación de su libre albedrío de los lazos de la infinitud y las cadenas de la eternidad mediante la técnica de la trinitización, la personalización triple de la Deidad. El Ser Supremo evoluciona incluso ahora como una unificación subeterna de la personalidad de la manifestación séptuple de la Deidad en los segmentos de tiempo y espacio del gran universo.

0:7.9El Ser Supremo no es un creador directo, excepto en que es el padre de Majeston, pero es un coordinador sintético de todas las actividades del universo entre criatura y Creador. El Ser Supremo, que se actualiza ahora en los universos evolutivos, es la Deidad que correlaciona y sintetiza la divinidad de tiempo y espacio, la de la Deidad trina del Paraíso en asociación experiencial con los Creadores Supremos del tiempo y del espacio. Cuando finalmente se actualice, esta Deidad evolutiva constituirá la fusión eterna de lo finito y lo infinito: la unión perpetua e indisoluble del poder experiencial y la personalidad espiritual.

0:7.10Toda la realidad finita de tiempo y espacio, bajo el impulso directivo del Ser Supremo en evolución, está dedicada a una movilización siempre ascendente y a una unificación en perfeccionamiento (síntesis de poder-personalidad) de todas las fases y valores de la realidad finita, en asociación con diversas fases de la realidad del Paraíso, con el fin y el propósito de emprender después el intento de alcanzar niveles absonitos de logro de supercriatura.

VIII. Dios el Séptuple

0:8.1Para suplir la finitud de estado y compensar las limitaciones de concepto de la criatura, el Padre Universal ha establecido el acercamiento séptuple de la criatura evolutiva a la Deidad:

0:8.21. Los Hijos Creadores del Paraíso.

0:8.32. Los Ancianos de Días.

0:8.43. Los Siete Espíritus Maestros.

0:8.54. El Ser Supremo.

0:8.65. Dios el Espíritu.

0:8.76. Dios el Hijo.

0:8.87. Dios el Padre.

0:8.9Esta personalización séptuple de la Deidad en el tiempo y el espacio y para los siete superuniversos permite al hombre mortal alcanzar la presencia de Dios, que es espíritu. Esta Deidad séptuple, que para las criaturas finitas del tiempo y del espacio se personaliza en algún momento en poder en el Ser Supremo, es la Deidad funcional de las criaturas evolutivas mortales de la carrera de ascensión al Paraíso. Esa carrera experiencial de descubrimiento para la realización de Dios comienza con el reconocimiento de la divinidad del Hijo Creador del universo local y asciende a través de los Ancianos de Días del superuniverso y por medio de la persona de uno de los Siete Espíritus Maestros hasta alcanzar el descubrimiento y el reconocimiento de la personalidad divina del Padre Universal en el Paraíso.

0:8.10El gran universo es el dominio triple de la Deidad de la Trinidad de la Supremacía, Dios el Séptuple y el Ser Supremo. Dios el Supremo es potencial en la Trinidad del Paraíso, de la cual deriva sus atributos de personalidad y de espíritu; pero ahora se está actualizando en los Hijos Creadores, los Ancianos de Días y los Espíritus Maestros, de quienes deriva su poder como Todopoderoso para los superuniversos del tiempo y del espacio. Esta manifestación de poder del Dios inmediato de las criaturas evolutivas evoluciona realmente en el tiempo y el espacio de forma concomitante con ellas. El Supremo Todopoderoso, que evoluciona en el nivel de valor de las actividades no personales, y la persona espiritual de Dios el Supremo son una sola realidad — el Ser Supremo.

0:8.11Los Hijos Creadores, en la asociación de la Deidad de Dios el Séptuple, proporcionan el mecanismo por el cual el mortal se vuelve inmortal y lo finito alcanza el abrazo de lo infinito. El Ser Supremo proporciona la técnica para la movilización de poder-personalidad, la síntesis divina, de todas estas múltiples transacciones, y permite así que lo finito alcance lo absonito y, mediante otras posibles actualizaciones futuras, intente alcanzar al Último. Los Hijos Creadores y sus Ministras Divinas asociadas participan en esta movilización suprema, pero los Ancianos de Días y los Siete Espíritus Maestros están probablemente fijos para siempre como administradores permanentes en el gran universo.

0:8.12La función de Dios el Séptuple data de la organización de los siete superuniversos, y probablemente se expandirá en relación con la evolución futura de las creaciones del espacio exterior. La organización de estos universos futuros de los niveles del espacio primero, segundo, tercero y cuarto de evolución progresiva presenciará sin duda la inauguración del acercamiento trascendente y absonito a la Deidad.

IX. Dios el Último

0:9.1Así como el Ser Supremo evoluciona progresivamente a partir de la dotación de divinidad antecedente del potencial de energía y de personalidad que abarca el gran universo, así también Dios el Último se eventúa a partir de los potenciales de divinidad que residen en los dominios de tiempo y espacio trascendidos del universo maestro. La actualización de la Deidad Última señala la unificación absonita de la primera Trinidad experiencial y significa la expansión unificadora de la Deidad en el segundo nivel de autorrealización creativa. Esto constituye el equivalente en personalidad-poder de la actualización de la Deidad experiencial del universo de las realidades absonitas del Paraíso en los niveles en eventuación de los valores de tiempo y espacio trascendidos. La culminación de ese despliegue experiencial está concebida para ofrecer un destino de servicio último a todas las criaturas del tiempo y del espacio que hayan alcanzado niveles absonitos mediante la realización completa del Ser Supremo y por el ministerio de Dios el Séptuple.

0:9.2Dios el Último designa a la Deidad personal que funciona en los niveles de divinidad de lo absonito y en las esferas del universo del supertiempo y del espacio trascendido. El Último es una eventuación supersuprema de la Deidad. El Supremo es la unificación de la Trinidad comprendida por los seres finitos; el Último es la unificación de la Trinidad del Paraíso comprendida por los seres absonitos.

0:9.3El Padre Universal, mediante el mecanismo de la Deidad evolutiva, está realmente dedicado al acto asombroso y prodigioso de focalizar la personalidad y movilizar el poder, en sus respectivos niveles de significado del universo, de los valores de la realidad divina de lo finito, de lo absonito e incluso de lo absoluto.

0:9.4Las tres primeras Deidades del Paraíso, eternas en el pasado —el Padre Universal, el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito—, serán complementadas en personalidad, en el futuro eterno, por la actualización experiencial de Deidades evolutivas asociadas: Dios el Supremo, Dios el Último y posiblemente Dios el Absoluto.

0:9.5Dios el Supremo y Dios el Último, que evolucionan ahora en los universos experienciales, no son existenciales: no son eternos pasados, solo eternos futuros, eternos condicionados por el tiempo y el espacio y condicionados por lo trascendental. Son Deidades de dotes supremas, últimas y posiblemente supremas-últimas, pero han experimentado orígenes históricos en el universo. Nunca tendrán fin, pero sí tienen comienzos de personalidad. Son ciertamente actualizaciones de potenciales eternos e infinitos de la Deidad, pero ellos mismos no son incondicionalmente eternos ni infinitos.

X. Dios el Absoluto

0:10.1Hay muchos rasgos de la realidad eterna del Absoluto de la Deidad que no pueden explicarse plenamente a la mente finita del tiempo y del espacio, pero la actualización de Dios el Absoluto sería consecuencia de la unificación de la segunda Trinidad experiencial, la Trinidad Absoluta. Esto constituiría la realización experiencial de la divinidad absoluta, la unificación de los significados absolutos en los niveles absolutos; pero no estamos seguros respecto a la inclusión de todos los valores absolutos, ya que en ningún momento se nos ha informado de que el Absoluto Condicionado sea el equivalente del Infinito. Los destinos superúltimos están implicados en los significados absolutos y en la espiritualidad infinita, y sin estas dos realidades no alcanzadas no podemos establecer los valores absolutos.

0:10.2Dios el Absoluto es la meta de realización y logro de todos los seres superabsonitos, pero el potencial de poder y de personalidad del Absoluto de la Deidad trasciende nuestro concepto, y vacilamos en tratar de esas realidades que están tan lejos de la actualización experiencial.

XI. Los tres Absolutos

0:11.1Cuando el pensamiento combinado del Padre Universal y del Hijo Eterno, al funcionar en el Dios de Acción, constituyó la creación del universo divino y central, el Padre siguió la expresión de su pensamiento hasta la palabra de su Hijo y el acto de su Ejecutivo Conjunto, al diferenciar su presencia en Havona de los potenciales de la infinitud. Y estos potenciales no revelados de la infinitud permanecen ocultos en el espacio en el Absoluto Incondicionado y divinamente velados en el Absoluto de la Deidad, mientras que estos dos se hacen uno en el funcionamiento del Absoluto Universal, la unidad-infinitud no revelada del Padre del Paraíso.

0:11.2Tanto la potencia de la fuerza cósmica como la potencia de la fuerza espiritual están en proceso de revelación-realización progresiva a medida que se lleva a cabo el enriquecimiento de toda la realidad mediante el crecimiento experiencial y mediante la correlación de lo experiencial con lo existencial por el Absoluto Universal. En virtud de la presencia equilibradora del Absoluto Universal, la Primera Fuente y Centro realiza la extensión del poder experiencial, disfruta de la identificación con sus criaturas evolutivas y logra la expansión de la Deidad experiencial en los niveles de la Supremacía, la Ultimidad y la Absolutez.

0:11.3Cuando no es posible distinguir plenamente el Absoluto de la Deidad del Absoluto Incondicionado, a su función supuestamente combinada o a su presencia coordinada se la designa como la acción del Absoluto Universal.

0:11.41. El Absoluto de la Deidad parece ser el activador todopoderoso, mientras que el Absoluto Incondicionado parece ser el mecanizador plenamente eficaz del universo de universos supremamente unificado y coordinado de forma última, e incluso de universos sobre universos, hechos, en formación y aún por hacer.

0:11.5El Absoluto de la Deidad no puede reaccionar, o al menos no reacciona, a ninguna situación del universo de manera subabsoluta. Toda respuesta de este Absoluto a cualquier situación dada parece darse en función del bienestar de toda la creación de cosas y seres, no solo en su estado presente de existencia, sino también en vista de las posibilidades infinitas de toda la eternidad futura.

0:11.6El Absoluto de la Deidad es ese potencial que fue separado de la realidad total e infinita por la elección de libre albedrío del Padre Universal, y dentro del cual tienen lugar todas las actividades de la divinidad, existenciales y experienciales. Este es el Absoluto Condicionado, en contraposición al Absoluto Incondicionado; pero el Absoluto Universal es superaditivo a ambos en la inclusión de todo el potencial absoluto.

0:11.72. El Absoluto Incondicionado es no personal, extradivino y no deificado. El Absoluto Incondicionado carece, por lo tanto, de personalidad, de divinidad y de todas las prerrogativas de creador. Ni el hecho ni la verdad, ni la experiencia ni la revelación, ni la filosofía ni la absonidad son capaces de penetrar la naturaleza y el carácter de este Absoluto sin calificación de universo.

0:11.8Quede claro que el Absoluto Incondicionado es una realidad positiva que impregna el gran universo y que, al parecer, se extiende con igual presencia espacial hacia fuera, a las actividades de fuerza y las evoluciones premateriales de las asombrosas extensiones de las regiones del espacio situadas más allá de los siete superuniversos. El Absoluto Incondicionado no es un mero negativismo de concepto filosófico basado en las suposiciones de sofismas metafísicos acerca de la universalidad, el dominio y la primacía de lo no condicionado y lo incondicionado. El Absoluto Incondicionado es un supercontrol positivo del universo en la infinitud; este supercontrol es ilimitado en cuanto a la fuerza del espacio, pero está claramente condicionado por la presencia de la vida, la mente, el espíritu y la personalidad, y está además condicionado por las reacciones de la voluntad y los mandatos intencionados de la Trinidad del Paraíso.

0:11.9Estamos convencidos de que el Absoluto Incondicionado no es una influencia indiferenciada y omnipresente comparable a los conceptos panteístas de la metafísica ni a la antigua hipótesis del éter de la ciencia. El Absoluto Incondicionado es fuerza ilimitada y condicionada por la Deidad, pero no percibimos plenamente la relación de este Absoluto con las realidades espirituales de los universos.

0:11.103. El Absoluto Universal, según deducimos lógicamente, era inevitable en el acto absoluto de libre albedrío del Padre Universal de diferenciar las realidades del universo en valores deificados y no deificados, personalizables y no personalizables. El Absoluto Universal es el fenómeno de la Deidad que indica la resolución de la tensión creada por el acto de libre albedrío de diferenciar así la realidad del universo, y funciona como el coordinador asociativo de estas sumas totales de potencialidades existenciales.

0:11.11La presencia-tensión del Absoluto Universal significa el ajuste del diferencial entre la realidad de la deidad y la realidad no deificada, inherente a la separación de la dinámica de la divinidad de libre albedrío respecto de la estática de la infinitud incondicionada.

0:11.12Recuerden siempre: la infinitud potencial es absoluta e inseparable de la eternidad. La infinitud en acto en el tiempo nunca puede ser otra cosa que parcial y, por lo tanto, debe ser no absoluta; tampoco la infinitud de la personalidad en acto puede ser absoluta, excepto en la Deidad incondicionada. Y es el diferencial del potencial de infinitud en el Absoluto Incondicionado y en el Absoluto de la Deidad lo que eterniza al Absoluto Universal, y hace así cósmicamente posible tener universos materiales en el espacio y espiritualmente posible tener personalidades finitas en el tiempo.

0:11.13Lo finito puede coexistir en el cosmos junto con lo Infinito solo porque la presencia asociativa del Absoluto Universal equilibra tan perfectamente las tensiones entre el tiempo y la eternidad, la finitud y la infinitud, el potencial de la realidad y la realidad en acto, el Paraíso y el espacio, el hombre y Dios. Por asociación, el Absoluto Universal constituye la identificación de la zona de realidad evolutiva en progreso que existe en los universos del tiempo y del espacio, y en los del tiempo y el espacio trascendidos, de manifestación subinfinita de la Deidad.

0:11.14El Absoluto Universal es el potencial de la Deidad estática-dinámica, realizable funcionalmente en los niveles de tiempo-eternidad como valores finitos-absolutos y susceptible de un acercamiento experiencial-existencial. Este aspecto incomprensible de la Deidad puede ser estático, potencial y asociativo, pero no es experiencialmente creativo ni evolutivo en lo que respecta a las personalidades inteligentes que funcionan ahora en el universo maestro.

0:11.15El Absoluto. Los dos Absolutos —condicionado e incondicionado—, aunque parecen tan divergentes en su función tal como pueden observarlos las criaturas dotadas de mente, están perfecta y divinamente unificados en y por el Absoluto Universal. En último análisis y en la comprensión final, los tres son un solo Absoluto. En los niveles subinfinitos se diferencian funcionalmente, pero en la infinitud son UNO.

0:11.16Nunca usamos el término el Absoluto como negación de algo ni como rechazo de cosa alguna. Tampoco consideramos al Absoluto Universal como autodeterminante, una especie de Deidad panteísta e impersonal. El Absoluto, en todo lo que concierne a la personalidad del universo, está estrictamente limitado por la Trinidad y dominado por la Deidad.

XII. Las Trinidades

0:12.1La Trinidad del Paraíso, original y eterna, es existencial y era inevitable. Esta Trinidad sin comienzo era inherente al hecho de la diferenciación entre lo personal y lo no personal por la voluntad sin trabas del Padre, y se convirtió en hecho cuando su voluntad personal coordinó estas realidades duales por medio de la mente. Las Trinidades posteriores a Havona son experienciales — son inherentes a la creación de dos niveles subabsolutos y evolutivos de manifestación de poder-personalidad en el universo maestro.

0:12.2La Trinidad del Paraíso — la unión eterna de la Deidad del Padre Universal, el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito— es existencial en acto, pero todos los potenciales son experienciales. Por eso esta Trinidad constituye la única realidad de la Deidad que abarca la infinitud, y por eso se producen los fenómenos del universo de la actualización de Dios el Supremo, Dios el Último y Dios el Absoluto.

0:12.3La primera y la segunda Trinidad experiencial, las Trinidades posteriores a Havona, no pueden ser infinitas porque abarcan Deidades derivadas, Deidades evolucionadas mediante la actualización experiencial de realidades creadas o eventuadas por la Trinidad existencial del Paraíso. La infinitud de la divinidad se enriquece sin cesar, si no se agranda, por la finitud y la absonidad de la experiencia de la criatura y del Creador.

0:12.4Las Trinidades son verdades de relación y hechos de manifestación coordinada de la Deidad. Las funciones de la Trinidad abarcan realidades de la Deidad, y las realidades de la Deidad buscan siempre la realización y la manifestación en la personalización. Dios el Supremo, Dios el Último e incluso Dios el Absoluto son, por lo tanto, inevitabilidades divinas. Estas tres Deidades experienciales eran potenciales en la Trinidad existencial, la Trinidad del Paraíso, pero su aparición en el universo como personalidades de poder depende en parte de su propio funcionamiento experiencial en los universos de poder y personalidad y en parte de los logros experienciales de los Creadores y las Trinidades posteriores a Havona.

0:12.5Las dos Trinidades posteriores a Havona, las Trinidades experienciales Última y Absoluta, no se manifiestan todavía en plenitud; están en proceso de realización en el universo. Estas asociaciones de la Deidad pueden describirse de la manera siguiente:

0:12.61. La Trinidad Última, que ahora evoluciona, constará con el tiempo del Ser Supremo, las Personalidades Creadoras Supremas y los Arquitectos absonitos del Universo Maestro, esos planificadores únicos del universo que no son ni creadores ni criaturas. Dios el Último final e inevitablemente adquirirá poder y personalidad como la consecuencia, en la Deidad, de la unificación de esta Trinidad Última experiencial en el escenario en expansión del universo maestro, casi ilimitado.

0:12.72. La Trinidad Absoluta — la segunda Trinidad experiencial—, ahora en proceso de actualización, constará de Dios el Supremo, Dios el Último y el Consumador del Destino del Universo, no revelado. Esta Trinidad funciona en los niveles personal y superpersonal, incluso hasta los límites de lo no personal, y su unificación en la universalidad experiencializaría la Deidad Absoluta.

0:12.8La Trinidad Última se está unificando experiencialmente hasta su culminación, pero dudamos verdaderamente de la posibilidad de una unificación tan plena de la Trinidad Absoluta. Nuestro concepto de la Trinidad eterna del Paraíso es, sin embargo, un recordatorio siempre presente de que la trinitización de la Deidad puede lograr lo que de otro modo es inalcanzable; por eso postulamos la aparición, en algún momento, del Supremo-Último y la posible trinitización-factualización de Dios el Absoluto.

0:12.9Los filósofos de los universos postulan una Trinidad de Trinidades, una Trinidad Infinita existencial-experiencial, pero no logran concebir su personalización; tal vez equivaldría a la persona del Padre Universal en el nivel conceptual del YO SOY. Pero con independencia de todo esto, la Trinidad del Paraíso original es potencialmente infinita, puesto que el Padre Universal es infinito en acto.

0:12.10Reconocimiento

0:12.11Al formular las presentaciones siguientes, que tratan de la descripción del carácter del Padre Universal y de la naturaleza de sus asociados del Paraíso, junto con un intento de describir el perfecto universo central y los siete superuniversos que lo rodean, debemos guiarnos por el mandato de los gobernantes del superuniverso, que dispone que, en todos nuestros esfuerzos por revelar la verdad y coordinar el conocimiento esencial, demos preferencia a los conceptos humanos más elevados que existan sobre los temas que se han de presentar. Solo podemos recurrir a la revelación pura cuando el concepto de la presentación no ha tenido una expresión previa adecuada en la mente humana.

0:12.12Las sucesivas revelaciones planetarias de la verdad divina abarcan invariablemente los conceptos más elevados existentes de los valores espirituales como parte de la nueva y mejorada coordinación del conocimiento planetario. En consecuencia, al hacer estas presentaciones sobre Dios y sus asociados del universo, hemos seleccionado como base de estos documentos más de mil conceptos humanos que representan el conocimiento planetario más elevado y avanzado de los valores espirituales y de los significados del universo. Allí donde estos conceptos humanos, reunidos entre los mortales conocedores de Dios del pasado y del presente, sean insuficientes para describir la verdad tal como se nos ha indicado revelarla, los complementaremos sin vacilar, recurriendo para ello a nuestro propio conocimiento superior de la realidad y la divinidad de las Deidades del Paraíso y de su trascendente universo de residencia.

0:12.13Somos plenamente conscientes de las dificultades de nuestra tarea; reconocemos la imposibilidad de traducir plenamente el lenguaje de los conceptos de la divinidad y la eternidad a los símbolos del lenguaje de los conceptos finitos de la mente mortal. Pero sabemos que dentro de la mente humana mora un fragmento de Dios, y que junto al alma humana reside el Espíritu de la Verdad; y sabemos además que estas fuerzas espirituales obran juntas para permitir al hombre material captar la realidad de los valores espirituales y comprender la filosofía de los significados del universo. Pero sabemos con mayor certeza aún que estos espíritus de la Presencia Divina son capaces de ayudar al hombre en la apropiación espiritual de toda verdad que contribuya al realce de la realidad siempre progresiva de la experiencia religiosa personal: la conciencia de Dios.

0:12.14[Redactado por un Consejero Divino de Orvonton, Jefe del Cuerpo de Personalidades del Superuniverso asignado para describir en Urantia la verdad acerca de las Deidades del Paraíso y del universo de universos.]

Prólogo