Parte I · Documento 9

Relación del Espíritu Infinito con el universo

9:0.1UNA cosa extraña ocurrió cuando, en presencia del Paraíso, el Padre Universal y el Hijo Eterno se unen para personalizarse. Nada en esta situación de eternidad hace prever que el Actor Conjunto se personalizaría como una espiritualidad ilimitada coordinada con la mente absoluta y dotada de prerrogativas únicas de manipulación de la energía. Su llegada a la existencia completa la liberación del Padre de los lazos de la perfección centralizada y de las cadenas del absolutismo de la personalidad. Y esta liberación se revela en el asombroso poder del Creador Conjunto para crear seres bien adaptados para servir como espíritus ministradores incluso a las criaturas materiales de los universos que evolucionan después.

9:0.2El Padre es infinito en amor y en voluntad, en pensamiento y propósito espirituales; él es el sustentador universal. El Hijo es infinito en sabiduría y verdad, en expresión e interpretación espirituales; él es el revelador universal. El Paraíso es infinito en potencial de dotación de fuerza y en capacidad de dominio de la energía; es el estabilizador universal. El Actor Conjunto posee prerrogativas únicas de síntesis, una capacidad infinita para coordinar todas las energías existentes del universo, todos los espíritus en acto del universo y todos los intelectos reales del universo; la Tercera Fuente y Centro es el unificador universal de las múltiples energías y de las diversas creaciones que han aparecido como consecuencia del plan divino y del propósito eterno del Padre Universal.

9:0.3El Espíritu Infinito, el Creador Conjunto, es un ministro universal y divino. El Espíritu ministra sin cesar la misericordia del Hijo y el amor del Padre, incluso en armonía con la justicia estable, invariable y recta de la Trinidad del Paraíso. Su influencia y sus personalidades están siempre cerca de ustedes; ellas los conocen realmente y los comprenden de verdad.

9:0.4A lo largo de los universos, los agentes del Actor Conjunto manipulan sin cesar las fuerzas y las energías de todo el espacio. Al igual que la Primera Fuente y Centro, la Tercera responde tanto a lo espiritual como a lo material. El Actor Conjunto es la revelación de la unidad de Dios, en quien todas las cosas subsisten —las cosas, los significados y los valores; las energías, las mentes y los espíritus.

9:0.5El Espíritu Infinito impregna todo el espacio; él mora en el círculo de la eternidad; y el Espíritu, como el Padre y el Hijo, es perfecto e inmutable—absoluto.

1. Atributos de la Tercera Fuente y Centro

9:1.1La Tercera Fuente y Centro es conocida con muchos nombres, todos los cuales designan una relación y reconocen una función: como Dios el Espíritu, él es el coordinado en personalidad y el igual divino de Dios el Hijo y de Dios el Padre. Como el Espíritu Infinito, él es una influencia espiritual omnipresente. Como el Manipulador Universal, él es el antepasado de las criaturas de control del poder y el activador de las fuerzas cósmicas del espacio. Como el Actor Conjunto, él es el representante conjunto y el ejecutivo de la asociación del Padre-Hijo. Como la Mente Absoluta, él es la fuente de la dotación de intelecto en todos los universos. Como el Dios de Acción, él es el antepasado aparente del movimiento, del cambio y de la relación.

9:1.2Algunos de los atributos de la Tercera Fuente y Centro proceden del Padre, otros del Hijo, mientras que otros más no se observan presentes de manera activa y personal ni en el Padre ni en el Hijo—atributos que difícilmente pueden explicarse si no se supone que la asociación Padre-Hijo que eterniza a la Tercera Fuente y Centro funciona siempre en consonancia con el hecho eterno de la absolutez del Paraíso, y en reconocimiento de él. El Creador Conjunto encarna la plenitud de los conceptos combinados e infinitos de la Primera y la Segunda Personas de la Deidad.

9:1.3Mientras ustedes conciben al Padre como un creador original y al Hijo como un administrador espiritual, deberían pensar en la Tercera Fuente y Centro como un coordinador universal, un ministro de cooperación ilimitada. El Actor Conjunto es el correlacionador de toda la realidad en acto; él es el depósito en la Deidad del pensamiento del Padre y de la palabra del Hijo, y en la acción tiene eternamente en cuenta la absolutez material de la Isla central. La Trinidad del Paraíso ha ordenado el orden universal del progreso, y la providencia de Dios es el dominio del Creador Conjunto y del Ser Supremo en evolución. Ninguna realidad en acto o en vías de actualización puede escapar de una relación final con la Tercera Fuente y Centro.

9:1.4El Padre Universal preside los dominios de la preenergía, del preespíritu y de la personalidad; el Hijo Eterno domina las esferas de las actividades espirituales; la presencia de la Isla del Paraíso unifica el dominio de la energía física y del poder que se materializa; el Actor Conjunto actúa no solo como un espíritu infinito que representa al Hijo, sino también como un manipulador universal de las fuerzas y las energías del Paraíso, y así trae a la existencia la mente universal y absoluta. El Actor Conjunto funciona en todo el gran universo como una personalidad positiva y distinta, en especial en las esferas superiores de los valores espirituales, de las relaciones de la energía física y de los verdaderos significados de la mente. Él funciona de manera específica dondequiera y siempre que la energía y el espíritu se asocian e interactúan; domina todas las reacciones con la mente, ejerce un gran poder en el mundo espiritual y tiene una poderosa influencia sobre la energía y la materia. En todo momento la Tercera Fuente expresa la naturaleza de la Primera Fuente y Centro.

9:1.5La Tercera Fuente y Centro comparte de manera perfecta y sin restricción la omnipresencia de la Primera Fuente y Centro, y a veces se le llama el Espíritu Omnipresente. De un modo peculiar y muy personal, el Dios de la mente comparte la omnisciencia del Padre Universal y de su Hijo Eterno; el conocimiento del Espíritu es profundo y completo. El Creador Conjunto manifiesta ciertas fases de la omnipotencia del Padre Universal, pero en realidad es omnipotente solo en el dominio de la mente. La Tercera Persona de la Deidad es el centro intelectual y el administrador universal de los dominios de la mente; en esto él es absoluto—su soberanía no tiene restricción.

9:1.6El Actor Conjunto parece estar motivado por la asociación Padre-Hijo, pero todas sus acciones parecen reconocer la relación Padre-Paraíso. En ciertos momentos y en ciertas funciones, él parece compensar lo incompleto del desarrollo de las Deidades experienciales—Dios el Supremo y Dios el Último.

9:1.7Y en esto hay un misterio infinito: que el Infinito reveló a la vez su infinitud en el Hijo y como Paraíso, y que entonces surge a la existencia un ser igual a Dios en divinidad, que refleja la naturaleza espiritual del Hijo y es capaz de activar el patrón del Paraíso, un ser subordinado de manera provisional en soberanía, pero en muchos aspectos aparentemente el más versátil en la acción. Y esta aparente superioridad en la acción se revela en un atributo de la Tercera Fuente y Centro que es superior incluso a la gravedad física—la manifestación universal de la Isla del Paraíso.

9:1.8Además de este supercontrol de la energía y de las cosas físicas, el Espíritu Infinito está dotado de manera excelsa de aquellos atributos de paciencia, misericordia y amor que se revelan de forma tan exquisita en su ministerio espiritual. El Espíritu es supremamente competente para ministrar el amor y para cubrir la justicia con la misericordia. Dios el Espíritu posee toda la bondad celestial y el afecto misericordioso del Hijo Original y Eterno. El universo en que ustedes se originaron se forja entre el yunque de la justicia y el martillo del sufrimiento; pero quienes manejan el martillo son los hijos de la misericordia, la descendencia espiritual del Espíritu Infinito.

2. El Espíritu Omnipresente

9:2.1Dios es espíritu en un triple sentido: él mismo es espíritu; en su Hijo aparece como espíritu sin restricción; en el Actor Conjunto, como espíritu unido a la mente. Y además de estas realidades espirituales, creemos discernir niveles de fenómenos espirituales experienciales—los espíritus del Ser Supremo, de la Deidad Última y del Absoluto de la Deidad.

9:2.2El Espíritu Infinito es un complemento del Hijo Eterno en la misma medida en que el Hijo lo es del Padre Universal. El Hijo Eterno es una personalización espiritualizada del Padre; el Espíritu Infinito es una espiritualización personalizada del Hijo Eterno y del Padre Universal.

9:2.3Hay muchas líneas libres de fuerza espiritual y fuentes de poder supermaterial que unen directamente a los habitantes de Urantia con las Deidades del Paraíso. Existen la conexión directa de los Ajustadores del Pensamiento con el Padre Universal, la amplia influencia del impulso de gravedad espiritual del Hijo Eterno y la presencia espiritual del Creador Conjunto. Hay una diferencia de función entre el espíritu del Hijo y el espíritu del Espíritu. La Tercera Persona, en su ministerio espiritual, puede funcionar como mente más espíritu o como espíritu solo.

9:2.4Además de estas presencias del Paraíso, los urantianos se benefician de las influencias y las actividades espirituales del universo local y del superuniverso, con su serie casi interminable de personalidades amorosas que siempre conducen a los de propósito verdadero y corazón honesto hacia arriba y hacia dentro, hacia los ideales de la divinidad y la meta de la perfección suprema.

9:2.5La presencia del espíritu universal del Hijo Eterno la conocemos—podemos reconocerla sin error. La presencia del Espíritu Infinito, la Tercera Persona de la Deidad, puede conocerla incluso el hombre mortal, porque las criaturas materiales pueden experimentar realmente la beneficencia de esta influencia divina que funciona como el Espíritu Santo del otorgamiento del universo local a las razas de la humanidad. Los seres humanos también pueden, en cierto grado, tomar conciencia del Ajustador, la presencia impersonal del Padre Universal. Estos espíritus divinos que trabajan por la elevación y la espiritualización del hombre actúan todos al unísono y en perfecta cooperación. Son como uno solo en la operación espiritual de los planes de la ascensión mortal y del logro de la perfección.

3. El Manipulador Universal

9:3.1La Isla del Paraíso es la fuente y la sustancia de la gravedad física; y eso debería bastar para hacerles saber que la gravedad es una de las cosas más reales y eternamente fiables de todo el universo físico de universos. La gravedad no puede modificarse ni anularse excepto por las fuerzas y las energías patrocinadas conjuntamente por el Padre y el Hijo, que han sido confiadas a la persona de la Tercera Fuente y Centro y están asociadas funcionalmente con ella.

9:3.2El Espíritu Infinito posee un poder único y asombroso — la antigravedad. Este poder no está presente funcionalmente (de manera observable) ni en el Padre ni en el Hijo. Esta capacidad de resistir la atracción de la gravedad material, inherente a la Tercera Fuente, se revela en las reacciones personales del Actor Conjunto ante ciertas fases de las relaciones del universo. Y este atributo único puede transmitirse a algunas de las personalidades superiores del Espíritu Infinito.

9:3.3La antigravedad puede anular la gravedad dentro de un marco local; lo hace mediante el ejercicio de una presencia de fuerza igual. Actúa solo con respecto a la gravedad material, y no es la acción de la mente. El fenómeno de resistencia a la gravedad de un giroscopio es una ilustración aceptable del efecto de la antigravedad, pero no tiene valor para ilustrar la causa de la antigravedad.

9:3.4Más aún, el Actor Conjunto muestra poderes que pueden trascender la fuerza y neutralizar la energía. Tales poderes actúan al frenar la energía hasta el punto de la materialización y mediante otras técnicas desconocidas para ustedes.

9:3.5La energía no es el Creador Conjunto, como tampoco lo son el origen de la energía ni su destino; él es el manipulador de la energía. El Creador Conjunto consiste en acción—movimiento, cambio, modificación, coordinación, estabilización y equilibrio. Por naturaleza, las energías sobre las que el Paraíso ejerce un control directo o indirecto reaccionan a los actos de la Tercera Fuente y Centro y de sus múltiples agencias.

9:3.6El universo de universos está impregnado de las criaturas de control del poder de la Tercera Fuente y Centro: controladores físicos, directores del poder, centros del poder y otros representantes del Dios de Acción que se ocupan de la regulación y la estabilización de las energías físicas. Todas estas criaturas únicas de función física poseen diversos atributos de control del poder, como la antigravedad, que utilizan en sus esfuerzos por establecer el equilibrio físico de la materia y de las energías del gran universo.

9:3.7Todas estas actividades materiales del Dios de Acción parecen relacionar su función con la Isla del Paraíso, y en efecto los agentes del poder tienen todos en cuenta la absolutez de la Isla eterna, e incluso dependen de ella. Pero el Actor Conjunto no actúa por el Paraíso, ni en respuesta a él. Él actúa, de manera personal, por el Padre y el Hijo. El Paraíso no es una persona. Los actos no personales, impersonales y, de otros modos, no personales de la Tercera Fuente y Centro son todos actos volitivos del propio Actor Conjunto; no son reflejos, derivaciones ni repercusiones de nada ni de nadie.

9:3.8El Paraíso es el patrón de la infinitud; el Dios de Acción es el activador de ese patrón. El Paraíso es el punto de apoyo material de la infinitud; los agentes de la Tercera Fuente y Centro son las palancas de inteligencia que ponen en movimiento el nivel material e introducen espontaneidad en el mecanismo de la creación física.

4. La Mente Absoluta

9:4.1Hay una naturaleza intelectual de la Tercera Fuente y Centro que es distinta de sus atributos físicos y espirituales. Tal naturaleza difícilmente puede contactarse, pero puede asociarse—intelectualmente, aunque no personalmente. Se puede distinguir de los atributos físicos y del carácter espiritual de la Tercera Persona en los niveles mentales de función, pero para el discernimiento de las personalidades esta naturaleza nunca funciona con independencia de las manifestaciones físicas o espirituales.

9:4.2La mente absoluta es la mente de la Tercera Persona; es inseparable de la personalidad de Dios el Espíritu. La mente, en los seres que funcionan, no está separada de la energía o del espíritu, o de ambos. La mente no es inherente a la energía; la energía es receptiva a la mente y responde a ella; la mente puede superponerse a la energía, pero la conciencia no es inherente al nivel puramente material. No es necesario añadir mente al espíritu puro, porque el espíritu es por naturaleza consciente e identificador. El espíritu es siempre inteligente, dotado de mente de algún modo. Puede ser esta mente o aquella mente, puede ser premente o supermente, incluso mente espiritual, pero hace el equivalente de pensar y de conocer. La percepción del espíritu trasciende la conciencia de la mente, se sobrepone a ella y, en teoría, la precede.

9:4.3El Creador Conjunto es absoluto solo en el dominio de la mente, en los dominios de la inteligencia universal. La mente de la Tercera Fuente y Centro es infinita; trasciende por completo los circuitos mentales activos y en funcionamiento del universo de universos. La dotación mental de los siete superuniversos procede de los Siete Espíritus Maestros, las personalidades primarias del Creador Conjunto. Estos Espíritus Maestros distribuyen la mente al gran universo como la mente cósmica, y el universo local de ustedes está impregnado por la variante de Nebadon del tipo de mente cósmica de Orvonton.

9:4.4La mente infinita no tiene en cuenta el tiempo, la mente última trasciende el tiempo, la mente cósmica está condicionada por el tiempo. Lo mismo sucede con el espacio: la Mente Infinita no depende del espacio, pero a medida que se desciende de lo infinito a los niveles ayudantes de la mente, el intelecto tiene que contar cada vez más con el hecho del espacio y con sus limitaciones.

9:4.5La fuerza cósmica responde a la mente así como la mente cósmica responde al espíritu. El espíritu es propósito divino, y la mente espiritual es propósito divino en acción. La energía es cosa, la mente es significado, el espíritu es valor. Aun en el tiempo y el espacio, la mente establece entre la energía y el espíritu esas relaciones relativas que hacen pensar en un parentesco mutuo en la eternidad.

9:4.6La mente transmuta los valores del espíritu en los significados del intelecto; la voluntad tiene el poder de hacer que los significados de la mente den fruto tanto en el dominio material como en el espiritual. El ascenso al Paraíso implica un crecimiento relativo y diferencial en espíritu, mente y energía. La personalidad es el unificador de estos componentes de la individualidad experiencial.

5. El ministerio de la mente

9:5.1La Tercera Fuente y Centro es infinita en mente. Si el universo creciera hasta el infinito, aun así su potencial mental bastaría para dotar a un número ilimitado de criaturas de mentes adecuadas y de otros requisitos previos del intelecto.

9:5.2En el dominio de la mente creada, la Tercera Persona, con sus asociados coordinados y subordinados, gobierna de manera suprema. Los dominios de la mente de las criaturas tienen su origen exclusivo en la Tercera Fuente y Centro; él es el otorgador de la mente. Incluso a los fragmentos del Padre les resulta imposible morar en la mente de los hombres hasta que la acción mental y la función espiritual del Espíritu Infinito les han preparado debidamente el camino.

9:5.3La característica única de la mente es que puede otorgarse a una gama de vida tan amplia. Por medio de sus asociados creativos y criaturas, la Tercera Fuente y Centro ministra a todas las mentes en todas las esferas. Él ministra al intelecto humano y subhumano por medio de los ayudantes de los universos locales y, por medio de los controladores físicos, ministra incluso a las entidades más bajas, que no tienen experiencia, de los tipos más primitivos de seres vivos. Y la dirección de la mente es siempre un ministerio de personalidades mente-espíritu o mente-energía.

9:5.4Puesto que la Tercera Persona de la Deidad es la fuente de la mente, es muy natural que a las criaturas volitivas evolutivas les resulte más fácil formarse conceptos comprensibles del Espíritu Infinito que del Hijo Eterno o del Padre Universal. La realidad del Creador Conjunto se revela de manera imperfecta en la sola existencia de la mente humana. El Creador Conjunto es el ancestro de la mente cósmica, y la mente del hombre es un circuito individualizado, una porción impersonal, de esa mente cósmica tal como una Hija Creativa de la Tercera Fuente y Centro la otorga en un universo local.

9:5.5Por el hecho de que la Tercera Persona es la fuente de la mente, no presuman que todos los fenómenos de la mente son divinos. El intelecto humano tiene sus raíces en el origen material de las razas animales. La inteligencia del universo no es una revelación verdadera del Dios que es mente, más de lo que la naturaleza física es una revelación verdadera de la belleza y la armonía del Paraíso. La perfección está en la naturaleza, pero la naturaleza no es perfecta. El Creador Conjunto es la fuente de la mente, pero la mente no es el Creador Conjunto.

9:5.6La mente, en Urantia, es un término medio entre la esencia de la perfección del pensamiento y la mentalidad en evolución de la naturaleza humana inmadura de ustedes. El plan para la evolución intelectual de ustedes es, en verdad, de una perfección sublime, pero ustedes están muy lejos de esa meta divina mientras funcionan en los tabernáculos de la carne. La mente es verdaderamente de origen divino, y tiene en efecto un destino divino, pero sus mentes mortales aún no tienen dignidad divina.

9:5.7Con demasiada frecuencia, con muchísima frecuencia, ustedes estropean sus mentes con la falta de sinceridad y las abrasan con la injusticia; las someten al miedo animal y las deforman con una ansiedad inútil. Por lo tanto, aunque la fuente de la mente es divina, la mente tal como ustedes la conocen en su mundo de ascensión difícilmente puede llegar a ser objeto de gran admiración, y mucho menos de veneración o de adoración. La contemplación del intelecto humano inmaduro e inactivo solo debería conducir a reacciones de humildad.

6. El circuito de gravedad mental

9:6.1La Tercera Fuente y Centro, la inteligencia universal, es personalmente consciente de cada mente, de cada intelecto, en toda la creación, y mantiene un contacto personal y perfecto con todas estas criaturas físicas, morontiales y espirituales dotadas de mente en los vastos universos. Todas estas actividades de la mente están captadas en el circuito absoluto de gravedad mental que se focaliza en la Tercera Fuente y Centro y es parte de la conciencia personal del Espíritu Infinito.

9:6.2Así como el Padre atrae hacia sí toda personalidad, y como el Hijo atrae toda realidad espiritual, así el Actor Conjunto ejerce un poder de atracción sobre todas las mentes; él domina y controla sin restricción el circuito universal de la mente. Todos los valores intelectuales verdaderos y genuinos, todos los pensamientos divinos y las ideas perfectas, son atraídos sin error a este circuito absoluto de la mente.

9:6.3La gravedad mental puede actuar con independencia de la gravedad material y de la espiritual, pero dondequiera y siempre que estas dos últimas inciden, la gravedad mental siempre funciona. Cuando las tres están asociadas, la gravedad de la personalidad puede abarcar a la criatura material—física o morontial, finita o absonita. Pero, con independencia de esto, la dotación de mente, incluso en los seres impersonales, los capacita para pensar y los dota de conciencia a pesar de la total ausencia de personalidad.

9:6.4Sin embargo, la mismidad con dignidad de personalidad, humana o divina, inmortal o potencialmente inmortal, no se origina ni en el espíritu, ni en la mente, ni en la materia; es el otorgamiento del Padre Universal. Tampoco la interacción del espíritu, la mente y la gravedad material es un requisito previo para que aparezca la gravedad de la personalidad. El circuito del Padre puede abarcar a un ser mente-material que no responde a la gravedad espiritual, o puede incluir a un ser mente-espíritu que no responde a la gravedad material. La acción de la gravedad de la personalidad es siempre un acto volitivo del Padre Universal.

9:6.5Mientras que la mente está asociada a la energía en los seres puramente materiales y al espíritu en las personalidades puramente espirituales, innumerables órdenes de personalidad, incluida la humana, poseen mentes asociadas tanto a la energía como al espíritu. Los aspectos espirituales de la mente de la criatura responden sin falta a la atracción de la gravedad espiritual del Hijo Eterno; los rasgos materiales responden al impulso de gravedad del universo material.

9:6.6La mente cósmica, cuando no está asociada ni a la energía ni al espíritu, no está sujeta a las exigencias de gravedad ni de los circuitos materiales ni de los espirituales. La mente pura está sujeta solo al dominio gravitatorio universal del Actor Conjunto. La mente pura es pariente cercana de la mente infinita, y la mente infinita (el coordinado teórico de los absolutos del espíritu y de la energía) es aparentemente una ley en sí misma.

9:6.7Cuanto mayor es la divergencia entre espíritu y energía, mayor es la función observable de la mente; cuanto menor es la diversidad de la energía y el espíritu, menor es la función observable de la mente. Aparentemente, la función máxima de la mente cósmica se da en los universos temporales del espacio. Aquí la mente parece funcionar en una zona media entre la energía y el espíritu, pero esto no es cierto en los niveles más altos de la mente; en el Paraíso, la energía y el espíritu son esencialmente uno.

9:6.8El circuito de gravedad mental es fiable; emana de la Tercera Persona de la Deidad en el Paraíso, pero no toda la función observable de la mente es previsible. En toda la creación conocida discurre, paralela a este circuito de la mente, cierta presencia poco comprendida cuya función no es previsible. Creemos que esta imprevisibilidad se debe en parte a la función del Absoluto Universal. Qué es esta función, no lo sabemos; qué la pone en acción, solo podemos conjeturarlo; en cuanto a su relación con las criaturas, solo podemos especular.

9:6.9Ciertas fases de la imprevisibilidad de la mente finita pueden deberse a que el Ser Supremo está incompleto, y hay una vasta zona de actividades en la que el Actor Conjunto y el Absoluto Universal posiblemente son tangentes. De la mente se desconoce mucho, pero de esto estamos seguros: el Espíritu Infinito es la expresión perfecta de la mente del Creador hacia todas las criaturas; el Ser Supremo es la expresión, en evolución, de las mentes de todas las criaturas hacia su Creador.

7. La reflectividad del universo

9:7.1El Actor Conjunto puede coordinar todos los niveles de la realidad en acto del universo de tal manera que haga posible el reconocimiento simultáneo de lo mental, lo material y lo espiritual. Este es el fenómeno de la reflectividad del universo, ese poder único e inexplicable de ver, oír, sentir y conocer todas las cosas a medida que suceden en un superuniverso, y de focalizar, por reflectividad, toda esta información y este conocimiento en cualquier punto deseado. La acción de la reflectividad se muestra en perfección en cada uno de los mundos sede de los siete superuniversos. También actúa en todos los sectores de los superuniversos y dentro de los límites de los universos locales. La reflectividad se focaliza finalmente en el Paraíso.

9:7.2El fenómeno de la reflectividad, tal como se revela en los mundos sede de los superuniversos en las asombrosas actuaciones de las personalidades reflectivas allí destinadas, representa la interasociación más compleja de todas las fases de la existencia que pueda encontrarse en toda la creación. Las líneas del espíritu pueden rastrearse hasta el Hijo, la energía física hasta el Paraíso y la mente hasta la Tercera Fuente; pero en el extraordinario fenómeno de la reflectividad del universo hay una unificación única y excepcional de las tres, asociadas de tal modo que permiten a los gobernantes del universo saber de condiciones lejanas al instante, en el mismo momento en que ocurren.

9:7.3Gran parte de la técnica de la reflectividad la comprendemos, pero hay muchos aspectos que verdaderamente nos desconciertan. Sabemos que el Actor Conjunto es el centro universal del circuito de la mente, que es el ancestro de la mente cósmica, y que la mente cósmica opera bajo el dominio de la gravedad de la mente absoluta de la Tercera Fuente y Centro. Sabemos además que los circuitos de la mente cósmica influyen en los niveles intelectuales de toda existencia conocida; contienen los informes del espacio universales y, con igual certeza, se enfocan en los Siete Espíritus Maestros y convergen en la Tercera Fuente y Centro.

9:7.4La relación entre la mente cósmica finita y la mente absoluta divina parece evolucionar en la mente experiencial del Supremo. Se nos enseña que, en el alba del tiempo, el Espíritu Infinito otorgó esta mente experiencial al Supremo, y conjeturamos que ciertos rasgos del fenómeno de la reflectividad solo pueden explicarse si se postula la actividad de la Mente Suprema. Si el Supremo no interviene en la reflectividad, no sabemos cómo explicar las intrincadas transacciones y las operaciones infalibles de esta conciencia del cosmos.

9:7.5La reflectividad parece ser omnisciencia dentro de los límites de lo finito experiencial y puede representar el surgimiento de la conciencia de presencia del Ser Supremo. Si esta suposición es cierta, entonces el uso de la reflectividad en cualquiera de sus fases equivale a un contacto parcial con la conciencia del Supremo.

8. Personalidades del Espíritu Infinito

9:8.1A sus personalidades y agencias, tanto coordinadas como subordinadas, el Espíritu Infinito tiene pleno poder para transmitirles muchas de sus prerrogativas y de sus poderes.

9:8.2El primer acto de creación de Deidad que llevó a cabo el Espíritu Infinito, al actuar aparte de la Trinidad pero en cierta asociación no revelada con el Padre y el Hijo, se personalizó en la existencia de los Siete Espíritus Maestros del Paraíso, los distribuidores del Espíritu Infinito a los universos.

9:8.3No hay ningún representante directo de la Tercera Fuente y Centro en la sede de un superuniverso. Cada una de estas siete creaciones depende de uno de los Espíritus Maestros del Paraíso, que actúa por medio de los siete Espíritus Reflectivos situados en la capital del superuniverso.

9:8.4El siguiente acto creador, y continuo, del Espíritu Infinito se revela, de tiempo en tiempo, en la producción de los Espíritus Creativos. Cada vez que el Padre Universal y el Hijo Eterno llegan a ser padres de un Hijo Creador, el Espíritu Infinito llega a ser el antepasado de un Espíritu Creativo de universo local, que se convierte en el estrecho asociado de ese Hijo Creador en toda la experiencia posterior del universo.

9:8.5Así como es necesario distinguir entre el Hijo Eterno y los Hijos Creadores, también es necesario diferenciar entre el Espíritu Infinito y los Espíritus Creativos, los coordinados de los Hijos Creadores en los universos locales. Lo que el Espíritu Infinito es para la creación total, un Espíritu Creativo lo es para un universo local.

9:8.6La Tercera Fuente y Centro está representada en el gran universo por una vasta multitud de espíritus ministradores, mensajeros, maestros, jueces, auxiliares y consejeros, junto con supervisores de ciertos circuitos de naturaleza física, morontial y espiritual. No todos estos seres son personalidades en el sentido estricto del término. La personalidad de la variedad de las criaturas finitas se caracteriza por:

9:8.71. Conciencia de sí subjetiva.

9:8.82. Respuesta objetiva al circuito de la personalidad del Padre.

9:8.9Existen personalidades creadoras y personalidades de criatura, y además de estos dos tipos fundamentales hay personalidades de la Tercera Fuente y Centro, seres que son personales para el Espíritu Infinito, pero que no son personales sin restricción para los seres que son criaturas. Estas personalidades de la Tercera Fuente no forman parte del circuito de la personalidad del Padre. La personalidad de la Primera Fuente y la personalidad de la Tercera Fuente pueden entrar en contacto entre sí; toda personalidad puede ser contactada.

9:8.10El Padre otorga la personalidad por su libre albedrío personal. Por qué lo hace, solo podemos conjeturarlo; cómo lo hace, no lo sabemos. Tampoco sabemos por qué la Tercera Fuente otorga una personalidad que no es del Padre, pero esto lo hace el Espíritu Infinito por su propia cuenta, en conjunción creadora con el Hijo Eterno y de numerosas maneras desconocidas para ustedes. El Espíritu Infinito también puede actuar por el Padre en el otorgamiento de la personalidad de la Primera Fuente.

9:8.11Hay numerosos tipos de personalidades de la Tercera Fuente. El Espíritu Infinito otorga la personalidad de la Tercera Fuente a numerosos grupos que no están incluidos en el circuito de la personalidad del Padre, como algunos de los directores del poder. Del mismo modo, el Espíritu Infinito trata como personalidades a numerosos grupos de seres, como los Espíritus Creativos, que forman una clase aparte en sus relaciones con las criaturas del Padre que están en su circuito.

9:8.12Tanto las personalidades de la Primera Fuente como las de la Tercera Fuente están dotadas de todo lo que el hombre asocia con el concepto de personalidad, y de más; tienen mentes que abarcan memoria, razón, juicio, imaginación creadora, asociación de ideas, decisión, elección y numerosos poderes adicionales del intelecto totalmente desconocidos para los mortales. Con pocas excepciones, los órdenes que se les revelan a ustedes poseen forma e individualidad definida; son seres reales. La mayoría de ellos son visibles para todos los órdenes de existencia espiritual.

9:8.13Incluso ustedes podrán ver a sus asociados espirituales de los órdenes inferiores tan pronto como sean liberados de la visión limitada de sus ojos materiales actuales y hayan sido dotados de una forma morontial con su sensibilidad ampliada a la realidad de las cosas espirituales.

9:8.14La familia funcional de la Tercera Fuente y Centro, tal como se revela en estas narraciones, se divide en tres grandes grupos:

9:8.15I. Los Espíritus Supremos. Un grupo de origen compuesto que abarca, entre otros, los siguientes órdenes:

9:8.161. Los Siete Espíritus Maestros del Paraíso.

9:8.172. Los Espíritus Reflectivos de los Superuniversos.

9:8.183. Los Espíritus Creativos de los Universos Locales.

9:8.19II. Los Directores del Poder. Un grupo de criaturas y agentes de control que funcionan en todo el espacio organizado.

9:8.20III. Las Personalidades del Espíritu Infinito. Esta designación no implica necesariamente que estos seres sean personalidades de la Tercera Fuente, aunque algunos de ellos son únicos como criaturas dotadas de voluntad. Por lo general se agrupan en tres clasificaciones principales:

9:8.211. Las Personalidades Superiores del Espíritu Infinito.

9:8.222. Las Huestes Mensajeras del Espacio.

9:8.233. Los Espíritus Ministradores del Tiempo.

9:8.24Estos grupos sirven en el Paraíso, en el universo central o residencial, en los superuniversos, y abarcan órdenes que funcionan en los universos locales, incluso hasta las constelaciones, los sistemas y los planetas.

9:8.25Las personalidades espirituales de la vasta familia del Espíritu Divino e Infinito están dedicadas para siempre al servicio del ministerio del amor de Dios y de la misericordia del Hijo a todas las criaturas inteligentes de los mundos evolutivos del tiempo y del espacio. Estos seres espirituales constituyen la escalera viviente por la que el hombre mortal asciende del caos a la gloria.

9:8.26[Revelado en Urantia por un Consejero Divino de Uversa, comisionado por los Ancianos de Días para describir la naturaleza y la obra del Espíritu Infinito.]

Documento 9

Relación del Espíritu Infinito con el universo