Parte I · Documento 8
El Espíritu Infinito
8:0.1ALLÁ en la eternidad, cuando el «primer» pensamiento infinito y absoluto del Padre Universal encuentra en el Hijo Eterno una palabra tan perfecta y adecuada para su expresión divina, sobreviene el deseo supremo, tanto del Dios-Pensamiento como del Dios-Palabra, de un agente universal e infinito de expresión mutua y de acción combinada.
8:0.2En el alba de la eternidad, tanto el Padre como el Hijo adquieren una conciencia infinita de su interdependencia mutua, de su unidad eterna y absoluta; y por eso entran en un pacto infinito y perpetuo de asociación divina. Este pacto sin fin se hace para la ejecución de sus conceptos unidos en todo el círculo de la eternidad; y desde este acontecimiento de la eternidad, el Padre y el Hijo continúan en esta unión divina.
8:0.3Llegamos ahora a encontrarnos cara a cara con el origen eterno del Espíritu Infinito, la Tercera Persona de la Deidad. En el mismo instante en que Dios el Padre y Dios el Hijo conciben juntos una acción idéntica e infinita —llevar a cabo un plan-pensamiento absoluto—, en ese preciso momento el Espíritu Infinito surge a la existencia plenamente formado.
8:0.4Al relatar así el orden del origen de las Deidades, lo hago solo para que ustedes puedan pensar en su relación. En realidad, las tres existen desde la eternidad; son existenciales. No tienen principio ni fin de días; son coordinadas, supremas, últimas, absolutas e infinitas. Son, siempre han sido y siempre serán. Y son tres personas claramente individualizadas, pero eternamente asociadas: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu.
1. El Dios de Acción
8:1.1En la eternidad del pasado, con la personalización del Espíritu Infinito, el ciclo divino de la personalidad se hace perfecto y completo. El Dios de Acción existe, y el vasto escenario del espacio está dispuesto para el formidable drama de la creación —la aventura universal—, el panorama divino de las edades eternas.
8:1.2El primer acto del Espíritu Infinito es la inspección y el reconocimiento de sus padres divinos, el Padre-Padre y el Hijo-Madre. Él, el Espíritu, identifica a ambos sin restricción alguna. Tiene plena conciencia de sus personalidades separadas y de sus atributos infinitos, así como de su naturaleza combinada y de su función unida. Luego, de forma voluntaria, con una disposición trascendente y una espontaneidad que inspira, la Tercera Persona de la Deidad, a pesar de su igualdad con la Primera y la Segunda Personas, promete lealtad eterna a Dios el Padre y reconoce su dependencia perpetua de Dios el Hijo.
8:1.3Inherente a la naturaleza de esta transacción y al reconocimiento mutuo de la independencia de personalidad de cada una y de la unión ejecutiva de las tres, queda establecido el ciclo de la eternidad. La Trinidad del Paraíso existe. El escenario del espacio universal está dispuesto para el panorama múltiple y sin fin del despliegue creativo del propósito del Padre Universal por medio de la personalidad del Hijo Eterno y por la ejecución del Dios de Acción, el agente ejecutivo de las realizaciones efectivas de la asociación creadora Padre-Hijo.
8:1.4El Dios de Acción funciona, y las bóvedas muertas del espacio se agitan. Mil millones de esferas perfectas surgen de pronto a la existencia. Antes de este hipotético momento de la eternidad, las energías espaciales inherentes al Paraíso existen y son potencialmente operativas, pero no tienen existencia en acto; tampoco se puede medir la gravedad física, salvo por la reacción de las realidades materiales a su atracción incesante. No hay universo material en este momento (supuesto) eternamente distante, pero en el instante mismo en que se materializan mil millones de mundos, se hace evidente una gravedad suficiente y adecuada para mantenerlos en el abrazo perpetuo del Paraíso.
8:1.5Ahora pasa como un relámpago por la creación de los Dioses la segunda forma de energía, y la gravedad espiritual del Hijo Eterno capta al instante este espíritu que fluye hacia fuera. Así, el universo, abrazado por una gravedad doble, es tocado por la energía de la infinitud e inmerso en el espíritu de la divinidad. De este modo se prepara el suelo de la vida para la conciencia de la mente manifestada en los circuitos asociados de inteligencia del Espíritu Infinito.
8:1.6El Padre actúa sobre estas semillas de existencia potencial, esparcidas por toda la creación central de los Dioses, y aparece la personalidad de las criaturas. Entonces la presencia de las Deidades del Paraíso llena todo el espacio organizado y comienza a atraer de manera efectiva todas las cosas y todos los seres hacia el Paraíso.
8:1.7El Espíritu Infinito se eterniza al mismo tiempo que nacen los mundos de Havona; este universo central es creado por él, con él y en él, en obediencia a los conceptos combinados y a las voluntades unidas del Padre y del Hijo. La Tercera Persona se deitiza por este mismo acto de creación conjunta, y así se convierte para siempre en el Creador Conjunto.
8:1.8Estos son los tiempos grandiosos y sobrecogedores de la expansión creativa del Padre y del Hijo por la acción, y en la acción, de su asociado conjunto y ejecutivo exclusivo, la Tercera Fuente y Centro. No existe ningún registro de estos tiempos emocionantes. Solo tenemos los escasos datos que da a conocer el Espíritu Infinito para corroborar estas poderosas transacciones, y él se limita a verificar el hecho de que el universo central y todo lo que le pertenece se eternizaron simultáneamente con su llegada a la personalidad y a la existencia consciente.
8:1.9En resumen, el Espíritu Infinito atestigua que, puesto que él es eterno, también el universo central es eterno. Y este es el punto de partida tradicional de la historia del universo de universos. No se sabe absolutamente nada, ni existen registros, acerca de ningún acontecimiento o transacción anterior a esta formidable erupción de energía creativa y de sabiduría administrativa que cristalizó el inmenso universo que existe, y que funciona de manera tan exquisita, en el centro de todas las cosas. Más allá de este acontecimiento se hallan las transacciones inescrutables de la eternidad y las profundidades de la infinitud: misterio absoluto.
8:1.10Y así describimos el origen secuencial de la Tercera Fuente y Centro como una condescendencia interpretativa hacia la mente de las criaturas mortales, ligada al tiempo y condicionada por el espacio. La mente del hombre debe tener un punto de partida para visualizar la historia del universo, y se me ha encargado proporcionar esta técnica de aproximación al concepto histórico de la eternidad. En la mente material, la coherencia exige una Primera Causa; por eso postulamos al Padre Universal como la Primera Fuente y el Centro Absoluto de toda la creación, y al mismo tiempo enseñamos a todas las mentes de criatura que el Hijo y el Espíritu son coeternos con el Padre en todas las fases de la historia del universo y en todos los dominios de la actividad creativa. Y lo hacemos sin desatender en ningún sentido la realidad y la eternidad de la Isla del Paraíso y de los Absolutos Incondicionado, Universal y de la Deidad.
8:1.11Concebir al Padre en la eternidad ya exige bastante de la mente material de los hijos del tiempo. Sabemos que cualquier niño puede relacionarse mejor con la realidad si primero domina las relaciones de la situación entre hijo y padre, y luego amplía este concepto para abarcar a la familia como un todo. Después, la mente en crecimiento del niño podrá adaptarse al concepto de las relaciones familiares, a las relaciones de la comunidad, de la raza y del mundo, y luego a las del universo, del superuniverso e incluso del universo de universos.
2. Naturaleza del Espíritu Infinito
8:2.1El Creador Conjunto existe desde la eternidad y es uno, total e incondicionalmente, con el Padre Universal y el Hijo Eterno. El Espíritu Infinito refleja con perfección no solo la naturaleza del Padre del Paraíso, sino también la naturaleza del Hijo Original.
8:2.2La Tercera Fuente y Centro se conoce por numerosos títulos: el Espíritu Universal, el Guía Supremo, el Creador Conjunto, el Ejecutivo Divino, la Mente Infinita, el Espíritu de los Espíritus, el Espíritu Madre del Paraíso, el Actor Conjunto, el Coordinador Final, el Espíritu Omnipresente, la Inteligencia Absoluta, la Acción Divina; y en Urantia a veces se le confunde con la mente cósmica.
8:2.3Es del todo apropiado denominar Espíritu Infinito a la Tercera Persona de la Deidad, porque Dios es espíritu. Pero las criaturas materiales que tienden al error de ver la materia como la realidad básica, y la mente, junto con el espíritu, como postulados arraigados en la materia, comprenderían mejor a la Tercera Fuente y Centro si se lo llamara la Realidad Infinita, el Organizador Universal o el Coordinador de la Personalidad.
8:2.4El Espíritu Infinito, como revelación de la divinidad en el universo, es inescrutable y está por completo fuera del alcance de la comprensión humana. Para percibir la absolutez del Espíritu, basta con que ustedes contemplen la infinitud del Padre Universal y se asombren ante la eternidad del Hijo Original.
8:2.5Hay ciertamente misterio en la persona del Espíritu Infinito, pero no tanto como en el Padre y en el Hijo. De todos los aspectos de la naturaleza del Padre, el Creador Conjunto es el que revela de manera más notable su infinitud. Aunque el universo maestro llegue con el tiempo a expandirse hasta el infinito, la presencia espiritual, el control de la energía y el potencial de mente del Actor Conjunto resultarán adecuados para satisfacer las exigencias de una creación tan ilimitada.
8:2.6Aunque comparte en todos los aspectos la perfección, la rectitud y el amor del Padre Universal, el Espíritu Infinito se inclina hacia los atributos de misericordia del Hijo Eterno, y así se convierte en el ministro de misericordia de las Deidades del Paraíso para el gran universo. Siempre y en todo momento —universal y eternamente—, el Espíritu es un ministro de misericordia, porque, así como los Hijos divinos revelan el amor de Dios, el Espíritu divino representa la misericordia de Dios.
8:2.7No es posible que el Espíritu tenga más bondad que el Padre, puesto que toda bondad tiene su origen en el Padre, pero en los actos del Espíritu podemos comprender mejor esa bondad. La fidelidad del Padre y la constancia del Hijo se hacen muy reales para los seres espirituales y las criaturas materiales de las esferas por medio del ministerio amoroso y del servicio incesante de las personalidades del Espíritu Infinito.
8:2.8Toda la belleza de pensamiento del Padre, así como todo su carácter de verdad, pasan en herencia al Creador Conjunto. Y en los niveles casi supremos de la mente cósmica, tales rasgos sublimes de divinidad se coordinan bajo la subordinación a la sabiduría eterna e infinita de la mente sin condiciones ni límites de la Tercera Fuente y Centro.
3. Relación del Espíritu con el Padre y el Hijo
8:3.1Así como el Hijo Eterno es la expresión en palabra del «primer» pensamiento absoluto e infinito del Padre Universal, el Actor Conjunto es la ejecución perfecta del «primer» concepto o plan creativo completo para la acción combinada de la asociación de personalidades Padre-Hijo, unión absoluta de pensamiento y palabra. La Tercera Fuente y Centro se eterniza al mismo tiempo que la creación central, o creación por decreto, y solo esta creación central tiene existencia eterna entre los universos.
8:3.2Desde la personalización de la Tercera Fuente, la Primera Fuente ya no participa personalmente en la creación del universo. El Padre Universal delega en su Hijo Eterno todo lo posible; del mismo modo, el Hijo Eterno otorga toda la autoridad y el poder posibles al Creador Conjunto.
8:3.3El Hijo Eterno y el Creador Conjunto, como asociados y por medio de sus personalidades coordinadas, han planeado y formado cada universo posterior a Havona que ha llegado a existir. El Espíritu mantiene con el Hijo, en toda la creación posterior, la misma relación personal que el Hijo mantiene con el Padre en la primera creación, la creación central.
8:3.4Un Hijo Creador del Hijo Eterno y un Espíritu Creativo del Espíritu Infinito los crearon a ustedes y a su universo; y mientras el Padre sostiene con fidelidad lo que ellos han organizado, corresponde a este Hijo del Universo y a este Espíritu del Universo fomentar y sostener su obra, así como ministrar a las criaturas que ellos mismos han hecho.
8:3.5El Espíritu Infinito es el agente efectivo del Padre que es todo amor y del Hijo que es todo misericordia para la ejecución de su proyecto conjunto de atraer hacia sí a todas las almas amantes de la verdad en todos los mundos del tiempo y del espacio. En el instante mismo en que el Hijo Eterno aceptó el plan de su Padre para que las criaturas de los universos alcancen la perfección, en el momento en que el proyecto de ascensión se convirtió en un plan Padre-Hijo, en ese instante el Espíritu Infinito se convirtió en el administrador conjunto del Padre y del Hijo para la ejecución de su propósito unido y eterno. Y al hacerlo, el Espíritu Infinito comprometió con el Padre y el Hijo todos sus recursos de presencia divina y de personalidades espirituales; lo ha dedicado todo al formidable plan de elevar a las criaturas volitivas que sobreviven hasta las alturas divinas de la perfección del Paraíso.
8:3.6El Espíritu Infinito es una revelación completa, exclusiva y universal del Padre Universal y de su Hijo Eterno. Todo conocimiento de la asociación Padre-Hijo debe obtenerse por medio del Espíritu Infinito, el representante conjunto de la unión divina de pensamiento y palabra.
8:3.7El Hijo Eterno es la única vía de acceso al Padre Universal, y el Espíritu Infinito es el único medio para llegar al Hijo Eterno. Solo por el ministerio paciente del Espíritu pueden los seres ascendentes del tiempo descubrir al Hijo.
8:3.8En el centro de todas las cosas, el Espíritu Infinito es la primera de las Deidades del Paraíso que alcanzan los peregrinos ascendentes. La Tercera Persona envuelve a la Segunda y a la Primera Personas y, por tanto, siempre debe ser reconocida en primer lugar por todos los que son candidatos a la presentación ante el Hijo y su Padre.
8:3.9Y de muchas otras maneras el Espíritu representa por igual y sirve de modo semejante al Padre y al Hijo.
4. El Espíritu del ministerio divino
8:4.1Paralelo al universo físico, en el que la gravedad del Paraíso mantiene unidas todas las cosas, está el universo espiritual, en el que la palabra del Hijo interpreta el pensamiento de Dios y, cuando se «hace carne», demuestra la misericordia amorosa de la naturaleza combinada de los Creadores asociados. Pero en toda esta creación material y espiritual, y por medio de ella, hay un vasto escenario en el que el Espíritu Infinito y su descendencia espiritual muestran la misericordia, la paciencia y el afecto perpetuo combinados de los padres divinos hacia los hijos inteligentes que ellos idearon y crearon en cooperación. El ministerio perpetuo a la mente es la esencia del carácter divino del Espíritu. Y toda la descendencia espiritual del Actor Conjunto participa de este deseo de ministrar, de este impulso divino hacia el servicio.
8:4.2Dios es amor; misericordia, el Hijo; ministerio, el Espíritu—un ministerio que lleva el amor divino y una misericordia sin fin a toda la creación dotada de inteligencia. En el Espíritu se personifican el amor del Padre y la misericordia del Hijo; ambos se hallan unidos en él por siempre para el servicio universal. El Espíritu es el amor combinado del Padre y del Hijo, amor aplicado a la creación de las criaturas.
8:4.3En Urantia, al Espíritu Infinito se lo conoce como una influencia omnipresente, una presencia universal, pero en Havona ustedes lo conocerán como una presencia personal de ministerio real. Aquí, el ministerio del Espíritu del Paraíso es el patrón ejemplar e inspirador para cada uno de sus Espíritus coordinados y de sus personalidades subordinadas que ministran a los seres creados en los mundos del tiempo y del espacio. En este universo divino, el Espíritu Infinito participó plenamente en las siete apariciones trascendentales del Hijo Eterno; del mismo modo participó con el Hijo Miguel original en los siete otorgamientos en los circuitos de Havona, y así se convirtió en el ministro espiritual, lleno de simpatía y de comprensión, de cada peregrino del tiempo que recorre estos círculos perfectos de lo alto.
8:4.4Cuando un Hijo Creador de Dios acepta el encargo de la responsabilidad creadora por un universo local proyectado, las personalidades del Espíritu Infinito se comprometen como ministros incansables de este Hijo Miguel cuando sale en su misión de aventura creativa. Especialmente en las personas de las Hijas Creativas, los Espíritus Madre de los universos locales, encontramos al Espíritu Infinito dedicado a la tarea de fomentar la ascensión de las criaturas materiales hacia niveles cada vez más altos de logro espiritual. Y toda esta obra de ministerio a las criaturas se realiza en perfecta armonía con los propósitos, y en estrecha asociación con las personalidades, de los Hijos Creadores de estos universos locales.
8:4.5Así como los Hijos de Dios se dedican a la gigantesca tarea de revelar a un universo la personalidad de amor del Padre, el Espíritu Infinito se dedica al ministerio sin fin de revelar el amor combinado del Padre y del Hijo a las mentes individuales de todos los hijos de cada universo. En estas creaciones locales, el Espíritu no desciende a las razas materiales en semejanza de carne mortal, como lo hacen ciertos Hijos de Dios, pero el Espíritu Infinito y sus Espíritus coordinados sí descienden por grados, sí pasan con alegría por una asombrosa serie de atenuaciones de la divinidad, hasta que aparecen como ángeles para estar al lado de ustedes y guiarlos por los humildes caminos de la existencia terrenal.
8:4.6Por esta misma serie de reducciones, el Espíritu Infinito, realmente y como persona, se acerca mucho a cada ser de las esferas de origen animal. Y todo esto lo hace el Espíritu sin invalidar en lo más mínimo su existencia como Tercera Persona de la Deidad en el centro de todas las cosas.
8:4.7El Creador Conjunto es verdaderamente y para siempre la gran personalidad ministradora, el ministro universal de misericordia. Para comprender el ministerio del Espíritu, mediten en la verdad de que él es la representación combinada del amor sin fin del Padre y de la misericordia eterna del Hijo. Sin embargo, el ministerio del Espíritu no se limita solo a representar al Hijo Eterno y al Padre Universal. El Espíritu Infinito también posee el poder de ministrar a las criaturas del reino en su propio nombre y por su propio derecho; la Tercera Persona tiene dignidad divina y también otorga por su propia cuenta el ministerio universal de misericordia.
8:4.8A medida que el hombre conozca mejor el ministerio amoroso e incansable de las órdenes inferiores de la familia de criaturas de este Espíritu Infinito, tanto más admirará y adorará la naturaleza trascendente y el carácter sin igual de esta Acción combinada del Padre Universal y del Hijo Eterno. Este Espíritu es, en efecto, «los ojos del Señor que siempre están sobre los justos» y «los oídos divinos que siempre están abiertos a sus oraciones».
5. La presencia de Dios
8:5.1El atributo más destacado del Espíritu Infinito es la omnipresencia. En todo el universo de universos, este espíritu que todo lo penetra está presente en todas partes, y se asemeja mucho a la presencia de una mente universal y divina. Tanto la Segunda Persona como la Tercera Persona de la Deidad tienen representación en todos los mundos por medio de sus espíritus siempre presentes.
8:5.2El Padre es infinito y, por tanto, solo está limitado por la volición. En el otorgamiento de los Ajustadores y en la inclusión de la personalidad en el circuito, el Padre actúa solo, pero en el contacto de las fuerzas espirituales con los seres inteligentes, utiliza los espíritus y las personalidades del Hijo Eterno y del Espíritu Infinito. A voluntad, él está espiritualmente presente por igual con el Hijo o con el Actor Conjunto; está presente con el Hijo y en el Espíritu. Con toda certeza, el Padre está presente en todas partes, y nosotros discernimos su presencia por medio de todas y cada una de estas fuerzas, influencias y presencias diversas pero asociadas.
8:5.3En los escritos sagrados de ustedes, el término Espíritu de Dios parece usarse de forma indistinta para designar tanto al Espíritu Infinito en el Paraíso como al Espíritu Creativo del universo local de ustedes. El Espíritu Santo es el circuito espiritual de esta Hija Creativa del Espíritu Infinito del Paraíso. El Espíritu Santo es un circuito propio de cada universo local y está limitado al dominio espiritual de esa creación; pero el Espíritu Infinito es omnipresente.
8:5.4Hay muchas influencias espirituales, y todas son como una sola. Incluso la obra de los Ajustadores del Pensamiento, aunque es independiente de todas las demás influencias, coincide invariablemente con el ministerio espiritual de las influencias combinadas del Espíritu Infinito y de un Espíritu Madre de un universo local. Cuando estas presencias espirituales actúan en la vida de los urantianos, no se pueden separar. En las mentes y en las almas de ustedes funcionan como un solo espíritu, a pesar de sus diversos orígenes. Y cuando ustedes experimentan este ministerio espiritual unido, se convierte para ustedes en la influencia del Supremo, «que siempre puede guardarlos de caer y presentarlos sin culpa ante el Padre de ustedes en lo alto».
8:5.5Recuerden siempre que el Espíritu Infinito es el Actor Conjunto; tanto el Padre como el Hijo funcionan en él y por medio de él; está presente no solo como sí mismo, sino también como el Padre, como el Hijo y como el Padre-Hijo. En reconocimiento de esto, y por muchas otras razones, a la presencia espiritual del Espíritu Infinito se la llama con frecuencia «el espíritu de Dios».
8:5.6También sería coherente llamar espíritu de Dios al enlace de todo el ministerio espiritual, porque tal enlace es verdaderamente la unión de los espíritus de Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu y Dios el Séptuple —incluso el espíritu de Dios el Supremo.
6. Personalidad del Espíritu Infinito
8:6.1No permitan que el amplio otorgamiento y la vasta distribución de la Tercera Fuente y Centro oscurezcan ni resten de ningún otro modo al hecho de su personalidad. El Espíritu Infinito es una presencia en el universo, una acción eterna, un poder cósmico, una influencia santa y una mente universal; él es todo esto e infinitamente más, pero también es una personalidad verdadera y divina.
8:6.2El Espíritu Infinito es una personalidad completa y perfecta, el igual divino y el coordinado del Padre Universal y del Hijo Eterno. El Creador Conjunto es tan real y visible para las inteligencias superiores de los universos como lo son el Padre y el Hijo; de hecho, más aún, porque es al Espíritu a quien todos los ascendentes deben alcanzar antes de poder acercarse al Padre por medio del Hijo.
8:6.3El Espíritu Infinito, la Tercera Persona de la Deidad, posee todos los atributos que ustedes asocian con la personalidad. El Espíritu está dotado de mente absoluta: «El Espíritu sondea todas las cosas, incluso las cosas profundas de Dios». El Espíritu está dotado no solo de mente, sino también de voluntad. Sobre el otorgamiento de sus dones está escrito: «Pero todas estas obras las hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada hombre por separado y según él quiere».
8:6.4«El amor del Espíritu» es real, como también lo son sus pesares; por tanto, «No entristezcan al Espíritu de Dios». Ya sea que observemos al Espíritu Infinito como Deidad del Paraíso o como Espíritu Creativo de un universo local, encontramos que el Creador Conjunto no es solo la Tercera Fuente y Centro, sino también una persona divina. Esta personalidad divina también reacciona ante el universo como una persona. El Espíritu les habla a ustedes: «El que tiene oído, que oiga lo que dice el Espíritu». «El Espíritu mismo intercede por ustedes». El Espíritu ejerce una influencia directa y personal sobre los seres creados: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, esos son los hijos de Dios».
8:6.5Aunque contemplemos el fenómeno del ministerio del Espíritu Infinito en los mundos remotos del universo de universos, aunque imaginemos a esta misma Deidad coordinadora actuando en y por medio de las innumerables legiones de los múltiples seres que tienen su origen en la Tercera Fuente y Centro, aunque reconozcamos la omnipresencia del Espíritu, aun así seguimos afirmando que esta misma Tercera Fuente y Centro es una persona, el Creador Conjunto de todas las cosas, de todos los seres y de todos los universos.
8:6.6En la administración de los universos, el Padre, el Hijo y el Espíritu están asociados entre sí de manera perfecta y eterna. Aunque cada uno se dedica a un ministerio personal hacia toda la creación, los tres están entrelazados de forma divina y absoluta en un servicio de creación y control que para siempre los hace uno.
8:6.7En la persona del Espíritu Infinito, el Padre y el Hijo están mutuamente presentes, siempre y con perfección incondicionada, porque el Espíritu es como el Padre y como el Hijo, y también como el Padre y el Hijo en cuanto ellos dos son para siempre uno.
8:6.8[Presentado en Urantia por un Consejero Divino de Uversa, a quien los Ancianos de Días encargaron describir la naturaleza y la obra del Espíritu Infinito.]