Parte III · Documento 58
El establecimiento de la vida en Urantia
58:0.1EN TODA Satania solo hay sesenta y un mundos semejantes a Urantia, planetas de modificación de la vida. La mayoría de los mundos habitados se pueblan de acuerdo con técnicas establecidas; en esas esferas los Portadores de Vida tienen poco margen en sus planes de implantación de la vida. Pero alrededor de un mundo de cada diez se designa como planeta decimal y se asigna al registro especial de los Portadores de Vida; y en esos planetas se nos permite emprender ciertos experimentos de vida en un esfuerzo por modificar, o posiblemente mejorar, los tipos estándar de seres vivos del universo.
1. Requisitos previos para la vida física
58:1.1Hace 600 000 000 de años la comisión de Portadores de Vida enviada desde Jerusem llegó a Urantia y comenzó el estudio de las condiciones físicas como preparación para iniciar la vida en el mundo número 606 del sistema de Satania. Esta iba a ser nuestra experiencia número seiscientos seis en la iniciación de los patrones de vida de Nebadon en Satania y nuestra sexagésima oportunidad de hacer cambios e instituir modificaciones en los diseños básicos y estándar de vida del universo local.
58:1.2Debe quedar claro que los Portadores de Vida no pueden iniciar la vida hasta que una esfera esté madura para la inauguración del ciclo evolutivo. Tampoco podemos propiciar un desarrollo de la vida más rápido que el que puede sostener y acoger el progreso físico del planeta.
58:1.3Los Portadores de Vida de Satania habían proyectado un patrón de vida de cloruro de sodio; por lo tanto, no se podía dar ningún paso para implantarlo hasta que las aguas del océano se hubieran vuelto lo bastante saladas. El tipo de protoplasma de Urantia solo puede funcionar en una solución salina adecuada. Toda la vida ancestral —vegetal y animal— evolucionó en un hábitat de solución salina. E incluso los animales terrestres más altamente organizados no podrían seguir viviendo si esta misma solución salina esencial no circulara por todo su cuerpo en el torrente sanguíneo, que baña libremente, y literalmente sumerge, cada diminuta célula viva en este «abismo salado».
58:1.4Sus antepasados primitivos circulaban libremente por el océano salado; hoy, esta misma solución salada semejante al océano circula libremente por sus cuerpos, y baña cada célula individual con un líquido químico comparable en todo lo esencial al agua salada que estimuló las primeras reacciones protoplasmáticas de las primeras células vivas que funcionaron en el planeta.
58:1.5Pero al comenzar esta era, Urantia evoluciona en todos los sentidos hacia un estado favorable para sostener las formas iniciales de vida marina. Lenta pero seguramente, los desarrollos físicos en la tierra y en las regiones espaciales adyacentes preparan el escenario para los intentos posteriores de establecer las formas de vida que, según habíamos decidido, se adaptarían mejor al entorno físico en despliegue —tanto terrestre como espacial.
58:1.6Después, la comisión de Portadores de Vida de Satania regresó a Jerusem, pues prefería esperar a que la masa continental se fragmentara más, lo que proporcionaría aún más mares interiores y bahías resguardadas, antes de comenzar de hecho la implantación de la vida.
58:1.7En un planeta donde la vida tiene un origen marino, las condiciones ideales para la implantación de la vida las proporcionan un gran número de mares interiores y una extensa línea de costa de aguas poco profundas y bahías resguardadas; y precisamente una distribución así de las aguas de la tierra se desarrollaba con rapidez. Estos antiguos mares interiores rara vez tenían más de quinientos o seiscientos pies de profundidad, y la luz del sol puede penetrar el agua del océano a más de seiscientos pies.
58:1.8Y fue desde esas orillas marinas de los climas suaves y estables de una época posterior desde donde la vida vegetal primitiva se abrió camino hacia la tierra firme. Allí, el alto contenido de carbono de la atmósfera dio a las nuevas variedades terrestres de vida la oportunidad de un crecimiento rápido y exuberante. Aunque esta atmósfera era entonces ideal para el crecimiento de las plantas, contenía un grado tan alto de dióxido de carbono que ningún animal, y mucho menos el hombre, habría podido vivir sobre la faz de la tierra.
2. La atmósfera de Urantia
58:2.1La atmósfera planetaria deja pasar hasta la tierra alrededor de una dosmilmillonésima parte de la emanación total de luz del sol. Si la luz que cae sobre América del Norte se pagara a razón de dos centavos por kilovatio-hora, la factura anual de luz superaría los 800 000 billones de dólares. La factura de Chicago por la luz del sol ascendería a bastante más de 100 millones de dólares al día. Y hay que recordar que ustedes reciben del sol otras formas de energía —la luz no es la única contribución solar que llega a su atmósfera. Vastas energías solares se vierten sobre Urantia, con longitudes de onda que se extienden tanto por encima como por debajo del rango que percibe la visión humana.
58:2.2La atmósfera de la tierra es casi opaca a gran parte de la radiación solar del extremo ultravioleta del espectro. La mayoría de estas longitudes de onda cortas las absorbe una capa de ozono que existe en todo un nivel situado a unas diez millas sobre la superficie de la tierra, y que se extiende hacia el espacio otras diez millas. El ozono que impregna esta región, en las condiciones que predominan en la superficie de la tierra, formaría una capa de solo una décima de pulgada de espesor; sin embargo, esta cantidad de ozono relativamente pequeña y en apariencia insignificante protege a los habitantes de Urantia del exceso de estas radiaciones ultravioletas peligrosas y destructivas presentes en la luz del sol. Pero si esta capa de ozono fuera apenas un poco más gruesa, ustedes se verían privados de los rayos ultravioletas, muy importantes y saludables, que ahora llegan a la superficie de la tierra, y que son los precursores de una de sus vitaminas más esenciales.
58:2.3Y sin embargo, algunos de los menos imaginativos de sus mecanicistas mortales insisten en considerar la creación material y la evolución humana como un accidente. Los seres intermedios de Urantia han reunido más de cincuenta mil hechos de la física y la química que consideran incompatibles con las leyes del azar accidental, y que, según sostienen, demuestran de manera inequívoca la presencia de un propósito inteligente en la creación material. Y todo esto no tiene en cuenta su catálogo de más de cien mil hallazgos fuera del dominio de la física y la química que, según afirman, prueban la presencia de la mente en la planificación, la creación y el mantenimiento del cosmos material.
58:2.4Su sol derrama una verdadera inundación de rayos mortíferos, y su agradable vida en Urantia se debe a la influencia «fortuita» de más de cuarenta operaciones protectoras en apariencia accidentales, semejantes a la acción de esta singular capa de ozono.
58:2.5Sin el efecto de «manta» que la atmósfera ejerce de noche, el calor escaparía por radiación con tanta rapidez que no sería posible mantener la vida salvo con recursos artificiales.
58:2.6Las cinco o seis millas inferiores de la atmósfera de la tierra son la troposfera; esta es la región de los vientos y las corrientes de aire que producen los fenómenos del tiempo. Por encima de esta región está la ionosfera interior, y a continuación, más arriba, está la estratosfera. Al ascender desde la superficie de la tierra, la temperatura desciende de manera constante durante seis u ocho millas, altura a la que registra alrededor de 70 grados bajo cero F. Este rango de temperatura de 65 a 70 grados bajo cero F no cambia al seguir ascendiendo durante cuarenta millas; este dominio de temperatura constante es la estratosfera. A una altura de cuarenta y cinco o cincuenta millas, la temperatura comienza a subir, y este aumento continúa hasta que, al nivel de las manifestaciones aurorales, se alcanza una temperatura de 1200 °F, y es este calor intenso el que ioniza el oxígeno. Pero la temperatura en una atmósfera tan enrarecida apenas se puede comparar con la medida del calor en la superficie de la tierra. Tengan presente que la mitad de toda su atmósfera se encuentra en las primeras tres millas. La altura de la atmósfera de la tierra la indican las serpentinas aurorales más altas —unas cuatrocientas millas.
58:2.7Los fenómenos aurorales están directamente relacionados con las manchas solares, esos ciclones solares que giran en direcciones opuestas por encima y por debajo del ecuador solar, tal como lo hacen los huracanes tropicales terrestres. Estas perturbaciones atmosféricas giran en direcciones opuestas cuando se producen por encima o por debajo del ecuador.
58:2.8El poder de las manchas solares para alterar las frecuencias de la luz muestra que estos centros de tormentas solares funcionan como enormes imanes. Estos campos magnéticos pueden lanzar partículas cargadas desde los cráteres de las manchas solares a través del espacio hasta la atmósfera exterior de la tierra, donde su influencia ionizante produce esas espectaculares manifestaciones aurorales. Por eso los mayores fenómenos aurorales se dan cuando las manchas solares están en su punto máximo —o poco después—, momento en el que las manchas se sitúan con más frecuencia en la región ecuatorial.
58:2.9Incluso la aguja de la brújula responde a esta influencia solar, ya que gira ligeramente hacia el este cuando sale el sol y ligeramente hacia el oeste cuando el sol se acerca a su puesta. Esto sucede todos los días, pero durante el punto máximo de los ciclos de manchas solares esta variación de la brújula es el doble de grande. Estos desvíos diurnos de la brújula responden al aumento de la ionización de la atmósfera superior que produce la luz del sol.
58:2.10Es la presencia de dos niveles diferentes de regiones conductoras electrificadas en la superestratosfera lo que explica la transmisión a larga distancia de sus emisiones de radio de onda larga y de onda corta. Sus transmisiones a veces se ven perturbadas por las terribles tormentas que de vez en cuando se desatan en los dominios de estas ionosferas exteriores.
3. El entorno espacial
58:3.1Durante los primeros tiempos de la materialización del universo, las regiones del espacio están salpicadas de vastas nubes de hidrógeno, precisamente como los cúmulos de polvo astronómico que hoy caracterizan muchas regiones de todo el espacio remoto. Gran parte de la materia organizada que los soles ardientes descomponen y dispersan como energía radiante se formó originalmente en estas nubes de hidrógeno del espacio que aparecen en épocas tempranas. En ciertas condiciones inusuales, la desintegración del átomo también se produce en el núcleo de las masas de hidrógeno más grandes. Y todos estos fenómenos de formación y disolución de átomos, como en las nebulosas muy calientes, van acompañados de la aparición de mareas crecientes de rayos cortos del espacio de energía radiante. Junto con estas diversas radiaciones existe una forma de energía del espacio desconocida en Urantia.
58:3.2Esta carga de energía de rayos cortos del espacio del universo es cuatrocientas veces mayor que todas las demás formas de energía radiante que existen en los dominios organizados del espacio. La emisión de rayos cortos del espacio, ya provenga de las nebulosas ardientes, de campos eléctricos tensos, del espacio exterior o de las vastas nubes de polvo de hidrógeno, se modifica cualitativa y cuantitativamente por las fluctuaciones de la temperatura, la gravedad y las presiones electrónicas, y por los cambios bruscos de tensión en ellas.
58:3.3Estas eventualidades en el origen de los rayos del espacio están determinadas por muchos sucesos cósmicos, así como por las órbitas de la materia en circulación, que varían desde círculos modificados hasta elipses extremas. Las condiciones físicas también pueden alterarse mucho porque el giro del electrón va a veces en dirección opuesta a la del comportamiento de la materia más burda, incluso en la misma zona física.
58:3.4Las vastas nubes de hidrógeno son verdaderos laboratorios químicos cósmicos, que albergan todas las fases de la energía en evolución y de la materia en metamorfosis. También se producen grandes acciones energéticas en los gases marginales de las grandes estrellas binarias, que con tanta frecuencia se superponen y, por lo tanto, se entremezclan ampliamente. Pero ninguna de estas tremendas y vastas actividades energéticas del espacio ejerce la menor influencia sobre los fenómenos de la vida organizada —el plasma germinal de las cosas y los seres vivos. Estas condiciones energéticas del espacio son pertinentes para el entorno esencial del establecimiento de la vida, pero no son eficaces en la modificación posterior de los factores hereditarios del plasma germinal, como lo son algunos de los rayos más largos de energía radiante. La vida implantada por los Portadores de Vida es plenamente resistente a toda esta asombrosa inundación de rayos cortos del espacio de energía universal.
58:3.5Todas estas condiciones cósmicas esenciales tuvieron que evolucionar hasta un estado favorable antes de que los Portadores de Vida pudieran comenzar de hecho el establecimiento de la vida en Urantia.
4. La era del amanecer de la vida
58:4.1Que nos llamen Portadores de Vida no debe confundirlos. Podemos portar vida a los planetas, y lo hacemos, pero no trajimos ninguna vida a Urantia. La vida de Urantia es única, originaria del planeta. Esta esfera es un mundo de modificación de la vida; toda la vida que aparece aquí la formulamos nosotros aquí mismo en el planeta; y no hay otro mundo en toda Satania, ni siquiera en todo Nebadon, que tenga una existencia de vida exactamente igual a la de Urantia.
58:4.2Hace 550 000 000 de años el cuerpo de Portadores de Vida regresó a Urantia. En cooperación con poderes espirituales y fuerzas superfísicas, organizamos e iniciamos los patrones de vida originales de este mundo y los plantamos en las aguas acogedoras del reino. Toda la vida planetaria (aparte de las personalidades extraplanetarias), hasta los días de Caligastia, el Príncipe Planetario, tuvo su origen en nuestras tres implantaciones originales, idénticas y simultáneas de vida marina. Estas tres implantaciones de vida se han designado así: la central o euroasiática-africana, la oriental o australasiática, y la occidental, que abarca Groenlandia y las Américas.
58:4.3Hace 500 000 000 de años la vida vegetal marina primitiva estaba bien establecida en Urantia. Groenlandia y la masa de tierra ártica, junto con América del Norte y América del Sur, comenzaban su larga y lenta deriva hacia el oeste. África se desplazó ligeramente hacia el sur, y creó una depresión de este a oeste, la cuenca mediterránea, entre ella misma y el cuerpo madre. La Antártida, Australia y la tierra que indican las islas del Pacífico se separaron por el sur y el este, y desde aquel día se alejaron mucho a la deriva.
58:4.4Habíamos plantado la forma primitiva de la vida marina en las bahías tropicales resguardadas de los mares centrales de la hendidura este-oeste de la masa continental en fragmentación. Nuestro propósito al hacer tres implantaciones de vida marina era asegurar que cada gran masa de tierra llevara consigo esta vida, en sus mares de aguas cálidas, cuando la tierra se separara después. Previmos que en la era posterior de la aparición de la vida terrestre, grandes océanos de agua separarían estas masas continentales a la deriva.
5. La deriva continental
58:5.1La deriva de las tierras continentales continuó. El núcleo de la tierra se había vuelto tan denso y rígido como el acero, pues estaba sometido a una presión de casi 25 000 toneladas por pulgada cuadrada, y debido a la enorme presión de la gravedad, estaba y todavía está muy caliente en el interior profundo. La temperatura aumenta desde la superficie hacia abajo hasta que en el centro es ligeramente superior a la temperatura de la superficie del sol.
58:5.2Las mil millas exteriores de la masa de la tierra se componen principalmente de diferentes clases de roca. Debajo se hallan los elementos metálicos más densos y pesados. Durante las épocas tempranas y anteriores a la atmósfera, el mundo era tan fluido en su estado fundido y muy caliente que los metales más pesados se hundieron en las profundidades del interior. Los que se encuentran hoy cerca de la superficie representan el exudado de antiguos volcanes, de extensos flujos de lava posteriores y de los depósitos meteóricos más recientes.
58:5.3La corteza exterior tenía unas cuarenta millas de espesor. Esta capa exterior se apoyaba y descansaba directamente sobre un mar fundido de basalto de espesor variable, una capa móvil de lava fundida mantenida bajo una alta presión, pero que siempre tendía a fluir de un lado a otro para igualar las presiones planetarias cambiantes, con lo que tendía a estabilizar la corteza de la tierra.
58:5.4Aun hoy los continentes siguen flotando sobre este mar acolchado y no cristalizado de basalto fundido. Si no fuera por esta condición protectora, los terremotos más intensos literalmente harían pedazos el mundo. Los terremotos los causan el deslizamiento y el desplazamiento de la corteza exterior sólida, y no los volcanes.
58:5.5Al enfriarse, las capas de lava de la corteza terrestre forman granito. Urantia tiene una densidad media algo superior a cinco veces y media la del agua, mientras que la del granito no llega al triple de la del agua. El núcleo de la tierra es doce veces más denso que el agua.
58:5.6Los fondos marinos son más densos que las masas de tierra, y esto es lo que mantiene los continentes por encima del agua. Cuando los fondos marinos emergen por encima del nivel del mar, se ve que están compuestos en gran parte de basalto, una forma de lava bastante más pesada que el granito de las masas de tierra. Además, si los continentes no fueran más ligeros que los lechos oceánicos, la gravedad haría subir los bordes de los océanos sobre la tierra, pero no se observan tales fenómenos.
58:5.7El peso de los océanos es también un factor en el aumento de la presión sobre los lechos marinos. Los lechos oceánicos, más bajos pero comparativamente más pesados, más el peso del agua que los cubre, se aproximan al peso de los continentes, más altos pero mucho más ligeros. Pero todos los continentes tienden a deslizarse lentamente hacia los océanos. La presión continental al nivel del fondo oceánico es de unas 20 000 libras por pulgada cuadrada. Es decir, esta sería la presión de una masa continental que se elevara 15 000 pies sobre el fondo del océano. La presión del agua en el fondo del océano es de solo unas 5000 libras por pulgada cuadrada. Estas presiones diferenciales tienden a hacer que los continentes se deslicen hacia los lechos oceánicos.
58:5.8El hundimiento del fondo oceánico durante las eras anteriores a la vida había elevado una masa continental solitaria hasta tal altura que su presión lateral tendía a hacer que los bordes oriental, occidental y meridional se deslizaran cuesta abajo, sobre los lechos de lava semiviscosa subyacentes, hacia las aguas del océano Pacífico circundante. Esto compensó tan plenamente la presión continental que no se produjo una amplia ruptura en la costa oriental de este antiguo continente asiático, pero desde entonces esa línea de costa oriental ha permanecido suspendida sobre el precipicio de las profundidades oceánicas contiguas, con la amenaza de deslizarse hacia una tumba de agua.
6. El período de transición
58:6.1Hace 450 000 000 de años se produjo la transición de la vida vegetal a la vida animal. Esta metamorfosis tuvo lugar en las aguas poco profundas de las bahías y lagunas tropicales resguardadas de las extensas líneas de costa de los continentes que se separaban. Y este desarrollo, que estaba todo él contenido en los patrones de vida originales, se produjo gradualmente. Hubo muchas etapas de transición entre las primeras formas primitivas de vida vegetal y los organismos animales bien definidos de épocas posteriores. Aun hoy persisten los mohos mucilaginosos de transición, que difícilmente pueden clasificarse como plantas o como animales.
58:6.2Aunque la evolución de la vida vegetal puede seguirse hasta la vida animal, y aunque se han encontrado series graduadas de plantas y animales que conducen progresivamente desde los organismos más simples hasta los más complejos y avanzados, ustedes no podrán encontrar tales eslabones de conexión entre las grandes divisiones del reino animal ni entre los tipos animales prehumanos más elevados y los hombres del alba de las razas humanas. Estos llamados «eslabones perdidos» seguirán perdidos para siempre, por la sencilla razón de que nunca existieron.
58:6.3De era en era surgen especies radicalmente nuevas de vida animal. No evolucionan como resultado de la acumulación gradual de pequeñas variaciones; aparecen como órdenes de vida nuevos y plenamente desarrollados, y aparecen de repente.
58:6.4La aparición repentina de nuevas especies y de órdenes diversificados de organismos vivos es totalmente biológica, estrictamente natural. No hay nada sobrenatural relacionado con estas mutaciones genéticas.
58:6.5Con el grado adecuado de salinidad en los océanos evolucionó la vida animal, y fue comparativamente sencillo permitir que las aguas saladas circularan por los cuerpos animales de la vida marina. Pero cuando los océanos se contrajeron y el porcentaje de sal aumentó mucho, estos mismos animales desarrollaron por evolución la capacidad de reducir la salinidad de sus líquidos corporales, tal como los organismos que aprendieron a vivir en agua dulce adquirieron la capacidad de mantener el grado adecuado de cloruro de sodio en sus líquidos corporales mediante ingeniosas técnicas de conservación de la sal.
58:6.6El estudio de los fósiles de vida marina encerrados en las rocas revela las primeras luchas de adaptación de estos organismos primitivos. Las plantas y los animales nunca dejan de hacer estos experimentos de adaptación. El entorno cambia siempre, y los organismos vivos se esfuerzan siempre por acomodarse a estas fluctuaciones interminables.
58:6.7El equipamiento fisiológico y la estructura anatómica de todos los nuevos órdenes de vida responden a la acción de la ley física, pero la dotación posterior de mente es un otorgamiento de los espíritus ayudantes de la mente de acuerdo con la capacidad cerebral innata. La mente, aunque no es una evolución física, depende totalmente de la capacidad cerebral que proporcionan los desarrollos puramente físicos y evolutivos.
58:6.8A través de ciclos casi interminables de ganancias y pérdidas, de ajustes y reajustes, todos los organismos vivos oscilan de un lado a otro de era en era. Los que alcanzan la unidad cósmica persisten, mientras que los que no llegan a esta meta dejan de existir.
7. El libro de la historia geológica
58:7.1El vasto grupo de sistemas rocosos que constituía la corteza exterior del mundo durante la era del amanecer de la vida, o Proterozoico, no aparece hoy en muchos puntos de la superficie de la tierra. Y cuando sí emerge por debajo de todas las acumulaciones de las épocas posteriores, solo se encontrarán en él los restos fósiles de la vida vegetal y de la vida animal primitiva temprana. Algunas de estas rocas más antiguas depositadas por el agua están entremezcladas con capas posteriores, y a veces contienen restos fósiles de algunas de las primeras formas de vida vegetal, mientras que en las capas superiores pueden encontrarse de vez en cuando algunas de las formas más primitivas de los primeros organismos animales marinos. En muchos lugares, estas capas de roca estratificada más antiguas, que contienen los fósiles de la primera vida marina, tanto animal como vegetal, pueden encontrarse directamente encima de la piedra no diferenciada más antigua.
58:7.2Los fósiles de esta era contienen algas, plantas semejantes al coral, Protozoos primitivos y organismos de transición semejantes a esponjas. Pero la ausencia de tales fósiles en las primeras capas de roca no prueba necesariamente que no existieran seres vivos en otros lugares en el momento en que se depositaron. La vida era escasa durante esos primeros tiempos y solo poco a poco se extendió por la faz de la tierra.
58:7.3Las rocas de esta antigua edad se hallan hoy en la superficie de la tierra, o muy cerca de ella, en alrededor de una octava parte de la superficie terrestre actual. El espesor medio de esta piedra de transición, las capas de roca estratificada más antiguas, es de alrededor de una milla y media. En algunos puntos estos antiguos sistemas rocosos tienen hasta cuatro millas de espesor, pero muchas de las capas que se han atribuido a esta era pertenecen a períodos posteriores.
58:7.4En América del Norte esta antigua y primitiva capa de piedra con fósiles sale a la superficie en las regiones oriental, central y septentrional de Canadá. Hay también una cresta intermitente de esta roca, de este a oeste, que se extiende desde Pensilvania y los antiguos montes Adirondack hacia el oeste, a través de Míchigan, Wisconsin y Minnesota. Otras crestas van de Terranova a Alabama y de Alaska a México.
58:7.5Las rocas de esta era están expuestas aquí y allá por todo el mundo, pero ninguna es tan fácil de interpretar como las que rodean el lago Superior y las del Gran Cañón del río Colorado, donde estas rocas primitivas con fósiles, que existen en varias capas, dan testimonio de los levantamientos y las fluctuaciones de la superficie de aquellos tiempos lejanos.
58:7.6Esta capa de piedra, el estrato con fósiles más antiguo de la corteza de la tierra, ha sido arrugada, plegada y retorcida de forma grotesca como resultado de las convulsiones de los terremotos y de los primeros volcanes. Los flujos de lava de esta edad llevaron mucho hierro, cobre y plomo hasta cerca de la superficie planetaria.
58:7.7Hay pocos lugares en la tierra donde estas actividades se muestren de forma más gráfica que en el valle del St. Croix, en Wisconsin. En esta región se produjeron ciento veintisiete flujos de lava sucesivos sobre tierra, cada uno seguido de una sumersión bajo el agua y del consiguiente depósito de roca. Aunque gran parte de la sedimentación rocosa superior y de los flujos de lava intermitentes falta hoy, y aunque el fondo de este sistema está enterrado en lo profundo de la tierra, sin embargo, unos sesenta y cinco o setenta de estos registros estratificados de épocas pasadas están hoy expuestos a la vista.
58:7.8En estas épocas tempranas, cuando gran parte de la tierra estaba cerca del nivel del mar, se produjeron muchas sumersiones y emersiones sucesivas. La corteza de la tierra apenas entraba en su período posterior de relativa estabilización. Las ondulaciones, subidas y bajadas, de la deriva continental anterior contribuyeron a la frecuencia de la sumersión periódica de las grandes masas de tierra.
58:7.9Durante estos tiempos de vida marina primitiva, extensas zonas de las costas continentales se hundieron bajo los mares entre unos pocos pies y media milla. Gran parte de la arenisca y de los conglomerados más antiguos representa las acumulaciones sedimentarias de estas antiguas costas. Las rocas sedimentarias que pertenecen a esta estratificación temprana descansan directamente sobre las capas que se remontan mucho más allá del origen de la vida, hasta la temprana aparición del océano que cubría todo el mundo.
58:7.10Algunas de las capas superiores de estos depósitos de roca de transición contienen pequeñas cantidades de esquisto o pizarra de colores oscuros, lo que indica la presencia de carbono orgánico y da testimonio de la existencia de los antepasados de las formas de vida vegetal que invadieron la tierra durante el Carbonífero, o era del carbón, que siguió. Gran parte del cobre de estas capas de roca se debe al depósito por el agua. Parte se encuentra en las grietas de las rocas más antiguas y es el concentrado del agua lenta de los pantanos de alguna antigua línea de costa resguardada. Las minas de hierro de América del Norte y Europa están situadas en depósitos y extrusiones que se hallan en parte en las rocas no estratificadas más antiguas y en parte en estas rocas estratificadas posteriores de los períodos de transición de la formación de la vida.
58:7.11Esta era es testigo de la extensión de la vida por las aguas del mundo; la vida marina se ha establecido bien en Urantia. Los fondos de los mares interiores, poco profundos y extensos, son invadidos poco a poco por un crecimiento profuso y exuberante de vegetación, mientras que las aguas de la costa rebosan de formas simples de vida animal.
58:7.12Toda esta historia se cuenta de forma gráfica en las páginas fósiles del vasto «libro de piedra» del registro del mundo. Y las páginas de este gigantesco registro biogeológico dicen la verdad sin falta, con tal de que ustedes adquieran habilidad para interpretarlas. Muchos de estos antiguos lechos marinos se encuentran ahora elevados en lo alto de la tierra firme, y sus depósitos de edad tras edad cuentan la historia de las luchas por la vida de aquellos primeros días. Es literalmente cierto, como ha dicho su poeta: «El polvo que pisamos estuvo vivo una vez».
58:7.13[Presentado por un miembro del Cuerpo de Portadores de Vida de Urantia que reside ahora en el planeta.]