Parte II · Documento 42
Energía: mente y materia
42:0.1LA base del universo es material en el sentido de que la energía es el fundamento de toda existencia, y la energía pura está controlada por el Padre Universal. La fuerza, la energía, es lo único que se alza como un monumento perpetuo que demuestra y prueba la existencia y la presencia del Absoluto Universal. Esta inmensa corriente de energía que procede de las Presencias del Paraíso nunca se ha interrumpido ni ha fallado jamás; nunca ha habido una ruptura en el sostén infinito.
42:0.2La manipulación de la energía del universo está siempre de acuerdo con la voluntad personal y los mandatos omnisapientes del Padre Universal. Este control personal del poder manifestado y de la energía circulante se modifica por los actos y las decisiones coordinados del Hijo Eterno, así como por los propósitos unidos del Hijo y del Padre que ejecuta el Actor Conjunto. Estos seres divinos actúan personalmente y como individuos; también funcionan en las personas y los poderes de un número casi ilimitado de subordinados, cada uno de los cuales expresa de forma diversa el propósito eterno y divino en el universo de universos. Pero estas modificaciones o transmutaciones funcionales y provisionales del poder divino no disminuyen en modo alguno la verdad de la afirmación de que toda la fuerza-energía está bajo el control último de un Dios personal que reside en el centro de todas las cosas.
1. Fuerzas y energías del Paraíso
42:1.1Si bien el universo descansa sobre un fundamento material, la vida tiene por esencia el espíritu. Quien es Padre de los espíritus es igualmente el antepasado de los universos; el Padre eterno del Hijo Original es, además, la fuente en la eternidad del patrón original: la Isla del Paraíso.
42:1.2La materia —energía, pues no son sino manifestaciones diversas de la misma realidad cósmica—, como fenómeno del universo, es inherente al Padre Universal. «En él todas las cosas subsisten.» La materia puede parecer que manifiesta una energía inherente y que exhibe poderes autónomos, pero las líneas de gravedad que intervienen en las energías implicadas en todos estos fenómenos físicos derivan del Paraíso y dependen de él. El ultimatón, la primera forma mensurable de energía, tiene el Paraíso como núcleo.
42:1.3Existe, innata en la materia y presente en el espacio universal, una forma de energía que no se conoce en Urantia. Cuando por fin se haga este descubrimiento, los físicos sentirán que han resuelto, al menos casi, el misterio de la materia. Y así se habrán acercado un paso más al Creador; así habrán dominado una fase más de la técnica divina; pero en ningún sentido habrán encontrado a Dios, ni habrán establecido la existencia de la materia o el funcionamiento de las leyes naturales al margen de la técnica cósmica del Paraíso y del propósito motivador del Padre Universal.
42:1.4Aun después de progresos todavía mayores y de nuevos descubrimientos, cuando Urantia haya avanzado inmensamente en comparación con el conocimiento actual, aunque ustedes lograran controlar las revoluciones energéticas de las unidades eléctricas de la materia hasta el punto de modificar sus manifestaciones físicas —incluso después de todo ese progreso posible—, los científicos serán siempre incapaces de crear un solo átomo de materia, de originar un solo destello de energía o de añadir jamás a la materia eso que llamamos vida.
42:1.5La creación de la energía y el otorgamiento de la vida son prerrogativas del Padre Universal y de sus personalidades Creadoras asociadas. El río de energía y de vida es una efusión continua que procede de las Deidades, la corriente universal y unida de fuerza del Paraíso que sale hacia todo el espacio. Esta energía divina impregna toda la creación. Los organizadores de la fuerza inician aquellos cambios e instituyen aquellas modificaciones de la fuerza del espacio que eventúan en energía; los directores del poder transmutan la energía en materia; así nacen los mundos materiales. Los Portadores de Vida inician en la materia muerta aquellos procesos que llamamos vida, vida material. Los Supervisores del Poder Morontial actúan igualmente a lo largo de los reinos de transición entre los mundos material y espiritual. Los Creadores espirituales superiores inauguran procesos similares en formas divinas de energía, y de ello resultan las formas espirituales superiores de vida inteligente.
42:1.6La energía procede del Paraíso, modelada según el orden divino. La energía —la energía pura— participa de la naturaleza de la organización divina; está modelada a semejanza de los tres Dioses reunidos en uno, tal como funcionan en la sede del universo de universos. Y toda fuerza está incluida en el circuito del Paraíso, viene de las Presencias del Paraíso y vuelve a ellas, y es en esencia una manifestación de la Causa incausada —el Padre Universal—; y sin el Padre no existiría nada de lo que existe.
42:1.7La fuerza que deriva de la Deidad autoexistente es en sí misma siempre existente. La fuerza-energía es imperecedera, indestructible; estas manifestaciones del Infinito pueden estar sujetas a una transmutación ilimitada, a una transformación sin fin y a una metamorfosis eterna; pero en ningún sentido ni grado, ni siquiera en la más mínima medida imaginable, podrían ni podrán jamás sufrir extinción. Pero la energía, aunque brota del Infinito, no se manifiesta de forma infinita; el universo maestro, tal como se concibe hoy, tiene límites exteriores.
42:1.8La energía es eterna pero no infinita; responde siempre al dominio omnicomprensivo de la Infinitud. La fuerza y la energía prosiguen para siempre; una vez que han salido del Paraíso, deben volver a él, aunque se necesiten eras y eras para completar el circuito ordenado. Lo que tiene su origen en la Deidad del Paraíso solo puede tener un punto de destino en el Paraíso o un destino en la Deidad.
42:1.9Y todo esto confirma nuestra creencia en un universo de universos circular, algo limitado, pero ordenado y de vasta extensión. Si esto no fuera cierto, tarde o temprano aparecerían en algún punto indicios de agotamiento de la energía. Todas las leyes, las organizaciones, la administración y el testimonio de los exploradores del universo — todo apunta a la existencia de un Dios infinito pero, por ahora, de un universo finito, una circularidad de existencia sin fin, casi ilimitada pero, no obstante, finita en contraste con la infinitud.
2. Sistemas universales de energía no espiritual (energías físicas)
42:2.1Es en verdad difícil encontrar en la lengua inglesa palabras adecuadas con las que designar y describir los diversos niveles de fuerza y energía—física, mental o espiritual. Estas narraciones no pueden seguir del todo las definiciones de fuerza, energía y poder que ustedes aceptan. Hay tal escasez de lenguaje que debemos usar estos términos con significados múltiples. En este documento, por ejemplo, la palabra energía se usa para denotar todas las fases y formas de movimiento, acción y potencial fenoménicos, mientras que fuerza se aplica a las etapas pregravitatorias, y poder a las etapas posgravitatorias, de la energía.
42:2.2Intentaré, no obstante, reducir la confusión conceptual sugiriendo que conviene adoptar la siguiente clasificación para la fuerza cósmica, la energía emergente y el poder del universo — la energía física:
42:2.31. Potencia del espacio. Esta es la presencia espacial libre e indiscutida del Absoluto Incondicionado. La extensión de este concepto connota el potencial de fuerza-espacio del universo inherente a la totalidad funcional del Absoluto Incondicionado, mientras que la intensión de este concepto implica la totalidad de la realidad cósmica—los universos—que emanó eternamente de la Isla del Paraíso, que nunca comenzó, nunca terminará, nunca se mueve y nunca cambia.
42:2.4Los fenómenos propios del lado inferior del Paraíso abarcan probablemente tres zonas de presencia y actuación de fuerza absoluta: la zona de fulcro del Absoluto Incondicionado, la zona de la propia Isla del Paraíso y la zona intermedia de ciertos agentes o funciones igualadores y compensadores no identificados. Estas zonas triconcéntricas son el centro del ciclo del Paraíso de la realidad cósmica.
42:2.5La potencia del espacio es una prerrealidad; es el dominio del Absoluto Incondicionado y solo responde a la captación personal del Padre Universal, aunque en apariencia puede modificarse por la presencia de los Organizadores Maestros de la Fuerza Primarios.
42:2.6En Uversa, a la potencia del espacio se le llama absoluta.
42:2.72. Fuerza primordial. Esta representa el primer cambio básico en la potencia del espacio y puede ser una de las funciones del Absoluto Incondicionado en el Paraíso inferior. Sabemos que la presencia espacial que sale del Paraíso inferior está modificada de algún modo respecto de la que entra. Pero, independientemente de tales relaciones posibles, la transmutación abiertamente reconocida de la potencia del espacio en fuerza primordial es la función diferenciadora primaria de la presencia-tensión de los organizadores vivientes de la fuerza del Paraíso.
42:2.8La fuerza pasiva y potencial se vuelve activa y primordial en respuesta a la resistencia que ofrece la presencia espacial de los Organizadores Maestros de la Fuerza Eventuados Primarios. La fuerza emerge ahora del dominio exclusivo del Absoluto Incondicionado hacia los reinos de la respuesta múltiple — respuesta a ciertos movimientos primarios iniciados por el Dios de Acción y, a continuación, a ciertos movimientos compensadores que emanan del Absoluto Universal. La fuerza primordial parece reaccionar a la causación trascendental en proporción a la absolutez.
42:2.9A la fuerza primordial se la llama a veces energía pura; en Uversa nos referimos a ella como segregata.
42:2.103. Energías emergentes. La presencia pasiva de los organizadores primarios de la fuerza basta para transformar la potencia del espacio en fuerza primordial, y es sobre ese campo espacial activado donde estos mismos organizadores de la fuerza comienzan sus operaciones iniciales y activas. La fuerza primordial está destinada a pasar por dos fases distintas de transmutación en los reinos de la manifestación de la energía antes de aparecer como poder del universo. Estos dos niveles de energía emergente son:
42:2.11a. Energía pujante. Esta es la energía poderosamente direccional, de movimiento en masa, de tensión potente y de reacción enérgica—sistemas gigantescos de energía puestos en movimiento por las actividades de los organizadores primarios de la fuerza. Esta energía primaria o pujante no responde al principio de forma definida a la atracción de la gravedad del Paraíso, aunque probablemente da una respuesta de masa agregada o de dirección espacial al grupo colectivo de influencias absolutas que operan desde el lado inferior del Paraíso. Cuando la energía emerge al nivel de la respuesta inicial al dominio circular y de gravedad absoluta del Paraíso, los organizadores primarios de la fuerza ceden el paso a la actuación de sus asociados secundarios.
42:2.12b. Energía de gravedad. La energía que ahora aparece y que responde a la gravedad lleva el potencial del poder del universo y se convierte en el antepasado activo de toda la materia del universo. Esta energía secundaria o de gravedad es el producto de la elaboración de energía que resulta de la presencia-presión y de las tendencias de tensión que establecen los Organizadores Maestros de la Fuerza Trascendentales Asociados. En respuesta a la labor de estos manipuladores de la fuerza, la energía del espacio pasa rápidamente de la etapa pujante a la etapa de gravedad, con lo que responde directamente al dominio circular de la gravedad (absoluta) del Paraíso, al tiempo que revela cierto potencial de sensibilidad a la atracción de la gravedad lineal inherente a la masa material, que pronto aparecerá, de las etapas electrónica y poselectrónica de la energía y la materia. Al aparecer la respuesta a la gravedad, los Organizadores Maestros de la Fuerza Asociados pueden retirarse de los ciclones de energía del espacio, siempre que se pueda asignar a los Directores del Poder del Universo a ese campo de acción.
42:2.13No estamos muy seguros de las causas exactas de las primeras etapas de la evolución de la fuerza, pero reconocemos la acción inteligente del Último en ambos niveles de manifestación de la energía emergente. A las energías pujante y de gravedad, cuando se consideran en conjunto, se las llama en Uversa ultimata.
42:2.144. Poder del universo. La fuerza del espacio se ha transformado en energía del espacio y de ahí en la energía del control de la gravedad. Así ha madurado la energía física hasta el punto en que puede dirigirse por canales de poder y ponerse al servicio de los múltiples propósitos de los Creadores del universo. Esta labor la llevan a cabo los versátiles directores, centros y controladores de la energía física en el gran universo—las creaciones organizadas y habitadas. Estos Directores del Poder del Universo asumen el control más o menos completo de veintiuna de las treinta fases de energía que constituyen el sistema energético presente de los siete superuniversos. Este dominio de poder-energía-materia es el reino de las actividades inteligentes del Séptuple, que funciona bajo el supercontrol del Supremo en el tiempo-espacio.
42:2.15En Uversa nos referimos al reino del poder del universo como gravita.
42:2.165. Energía de Havona. En concepto, esta narración ha ido avanzando hacia el Paraíso a medida que se ha seguido la fuerza del espacio en transmutación, nivel por nivel, hasta el nivel operativo de la energía-poder de los universos del tiempo y del espacio. Si se continúa hacia el Paraíso, se encuentra a continuación una fase preexistente de energía que es característica del universo central. Aquí el ciclo evolutivo parece volver sobre sí mismo; la energía-poder parece ahora empezar a regresar hacia la fuerza, pero una fuerza de naturaleza muy distinta de la de la potencia del espacio y la fuerza primordial. Los sistemas de energía de Havona no son duales; son trinos. Este es el dominio energético existencial del Actor Conjunto, que funciona en nombre de la Trinidad del Paraíso.
42:2.17En Uversa estas energías de Havona se conocen como triata.
42:2.186. Energía trascendental. Este sistema de energía opera en el nivel superior del Paraíso y desde él, y solo en relación con los pueblos absonitos. En Uversa se le denomina tranosta.
42:2.197. Monota. La energía es pariente cercana de la divinidad cuando es energía del Paraíso. Nos inclinamos a creer que la monota es la energía viviente no espiritual del Paraíso—una contraparte eterna de la energía viviente espiritual del Hijo Original—y, por tanto, el sistema de energía no espiritual del Padre Universal.
42:2.20No podemos diferenciar la naturaleza del espíritu del Paraíso y de la monota del Paraíso; al parecer son iguales. Tienen nombres distintos, pero difícilmente se les puede decir a ustedes mucho sobre una realidad cuyas manifestaciones espirituales y no espirituales solo se distinguen por el nombre.
42:2.21Sabemos que, por medio del ministerio de Dios el Séptuple y de los Ajustadores del Pensamiento, las criaturas finitas pueden llegar a la experiencia de la adoración del Padre Universal, pero dudamos de que ninguna personalidad subabsoluta, ni siquiera los directores del poder, sea capaz de comprender la infinitud de energía de la Primera Gran Fuente y Centro. Hay algo seguro: si los directores del poder dominan la técnica con que se metamorfosea la fuerza del espacio, no nos revelan ese secreto a los demás. En mi opinión, ellos no comprenden del todo cómo funcionan los organizadores de la fuerza.
42:2.22Estos mismos directores del poder son catalizadores de energía; es decir, con su presencia hacen que la energía se segmente, se organice o se agrupe en formación de unidad. Y todo esto implica que debe haber algo inherente a la energía que la hace funcionar así en presencia de estas entidades de poder. Los Melquisedecs de Nebadon denominaron hace mucho tiempo el fenómeno de la transmutación de la fuerza cósmica en poder del universo como una de las siete «infinitudes de la divinidad». Y eso es lo más lejos que llegarán ustedes en este punto durante su ascensión en el universo local.
42:2.23A pesar de nuestra incapacidad para comprender plenamente el origen, la naturaleza y las transmutaciones de la fuerza cósmica, conocemos plenamente todas las fases del comportamiento de la energía emergente desde los tiempos de su respuesta directa e inconfundible a la acción de la gravedad del Paraíso — más o menos desde que comienza la función de los directores del poder de los superuniversos.
3. Clasificación de la materia
42:3.1La materia es idéntica en todos los universos, excepto en el universo central. La materia, en sus propiedades físicas, depende de las velocidades de revolución de sus miembros componentes, del número y el tamaño de los miembros que giran, de su distancia del cuerpo nuclear o del contenido espacial de la materia, así como de la presencia de ciertas fuerzas aún no descubiertas en Urantia.
42:3.2En los diversos soles, planetas y cuerpos espaciales hay diez grandes divisiones de la materia:
42:3.31. Materia ultimatónica — las unidades físicas primarias de la existencia material, las partículas de energía que componen los electrones.
42:3.42. Materia subelectrónica — la etapa explosiva y repelente de los supergases solares.
42:3.53. Materia electrónica — la etapa eléctrica de la diferenciación material — electrones, protones y otras diversas unidades que entran en la variada constitución de los grupos electrónicos.
42:3.64. Materia subatómica — materia que existe en abundancia en el interior de los soles calientes.
42:3.75. Átomos destrozados — que se encuentran en los soles que se enfrían y en todo el espacio.
42:3.86. Materia ionizada — átomos individuales despojados de sus electrones exteriores (químicamente activos) por actividades eléctricas, térmicas o de rayos X y por disolventes.
42:3.97. Materia atómica — la etapa química de la organización elemental, las unidades componentes de la materia molecular o visible.
42:3.108. La etapa molecular de la materia: la materia tal como se halla en Urantia, en condiciones ordinarias, en un estado de materialización relativamente estable.
42:3.119. La materia radiactiva: la tendencia y la actividad desorganizadoras que presentan los elementos más pesados cuando el calor es moderado y la presión de la gravedad está disminuida.
42:3.1210. Materia colapsada — la materia relativamente estacionaria que se encuentra en el interior de los soles fríos o muertos. Esta forma de materia no es realmente estacionaria; todavía hay alguna actividad ultimatónica e incluso electrónica, pero estas unidades están muy próximas entre sí, y sus velocidades de revolución están muy disminuidas.
42:3.13La clasificación anterior de la materia se refiere a su organización más que a las formas en que aparece a los seres creados. Tampoco tiene en cuenta las etapas preemergentes de la energía ni las materializaciones eternas del Paraíso y del universo central.
4. Transmutaciones de la energía y de la materia
42:4.1La luz, el calor, la electricidad, el magnetismo, el quimismo, la energía y la materia son —en origen, naturaleza y destino— una y la misma cosa, junto con otras realidades materiales aún no descubiertas en Urantia.
42:4.2No comprendemos plenamente los cambios casi infinitos a los que puede estar sujeta la energía física. En un universo aparece como luz, en otro como luz más calor, en otro como formas de energía desconocidas en Urantia; dentro de incontables millones de años puede reaparecer como alguna forma de energía eléctrica inquieta y palpitante o de poder magnético; y aún más tarde puede aparecer de nuevo en un universo posterior como alguna forma de materia variable que pasa por una serie de metamorfosis, a la que seguirá su desaparición física exterior en algún gran cataclismo de los reinos. Y entonces, después de incontables eras y de un vagar casi sin fin por innumerables universos, esta misma energía puede volver a emerger y cambiar muchas veces de forma y de potencial; y así continúan estas transformaciones a lo largo de eras sucesivas y por incontables reinos. Así avanza la materia, sometida a las transmutaciones del tiempo, pero girando siempre fiel al círculo de la eternidad; aunque durante mucho tiempo se le impida volver a su fuente, siempre responde a ella, y siempre sigue el camino ordenado por la Personalidad Infinita que la envió.
42:4.3Los centros del poder y sus asociados se ocupan mucho de la labor de transmutar el ultimatón en los circuitos y las revoluciones del electrón. Estos seres singulares controlan y combinan el poder mediante su hábil manipulación de las unidades básicas de la energía materializada, los ultimatones. Son maestros de la energía tal como circula en este estado primitivo. En enlace con los controladores físicos, son capaces de controlar y dirigir eficazmente la energía incluso después de que se haya transmutado al nivel eléctrico, la llamada etapa electrónica. Pero su campo de acción se reduce enormemente cuando la energía organizada electrónicamente entra en los torbellinos de los sistemas atómicos. Con tal materialización, estas energías caen bajo el dominio completo del poder de atracción de la gravedad lineal.
42:4.4La gravedad actúa positivamente sobre las vías de poder y los canales de energía de los centros del poder y de los controladores físicos, pero estos seres solo tienen una relación negativa con la gravedad — el ejercicio de sus dotes de antigravedad.
42:4.5En todo el espacio, el frío y otras influencias actúan de forma creativa para organizar ultimatones en electrones. El calor es la medida de la actividad electrónica, mientras que el frío significa simplemente ausencia de calor —un reposo comparativo de la energía—, el estado de la carga de fuerza universal del espacio en caso de que no estuvieran presentes ni la energía emergente ni la materia organizada en respuesta a la gravedad.
42:4.6La presencia y la acción de la gravedad es lo que impide que aparezca el teórico cero absoluto, pues el espacio interestelar no tiene la temperatura del cero absoluto. En todo el espacio organizado hay corrientes de energía que responden a la gravedad, circuitos de poder y actividades ultimatónicas, así como energías electrónicas en organización. En la práctica, el espacio no está vacío. Incluso la atmósfera de Urantia se enrarece cada vez más hasta que, a unas tres mil millas, empieza a fundirse con la materia espacial media de esta sección del universo. El espacio más cercano al vacío que se conoce en Nebadon contendría unos cien ultimatones —el equivalente de un electrón— en cada pulgada cúbica. Tal escasez de materia se considera espacio prácticamente vacío.
42:4.7La temperatura —el calor y el frío— solo cede en importancia a la gravedad en los reinos de la evolución de la energía y la materia. Los ultimatones obedecen humildemente a los extremos de temperatura. Las temperaturas bajas favorecen ciertas formas de construcción electrónica y de ensamblaje atómico, mientras que las temperaturas altas facilitan toda clase de ruptura atómica y de desintegración material.
42:4.8Cuando se someten al calor y a la presión de ciertos estados solares internos, todas las asociaciones de materia, salvo las más primitivas, pueden descomponerse. Así, el calor puede vencer en gran medida la estabilidad de la gravedad. Pero ningún calor ni presión solar conocidos pueden volver a convertir los ultimatones en energía pujante.
42:4.9Los soles ardientes pueden transformar la materia en diversas formas de energía, pero los mundos oscuros y todo el espacio exterior pueden frenar la actividad electrónica y ultimatónica hasta el punto de convertir estas energías en la materia de los reinos. Ciertas asociaciones electrónicas de naturaleza estrecha, así como muchas de las asociaciones básicas de la materia nuclear, se forman a las temperaturas extremadamente bajas del espacio abierto, y más tarde aumentan al asociarse con acumulaciones mayores de energía en materialización.
42:4.10A lo largo de toda esta metamorfosis interminable de la energía y la materia, debemos tener en cuenta la influencia de la presión de gravedad y el comportamiento antigravitatorio de las energías ultimatónicas en ciertas condiciones de temperatura, velocidad y revolución. La temperatura, las corrientes de energía, la distancia y la presencia de los organizadores vivientes de la fuerza y de los directores del poder también influyen en todos los fenómenos de transmutación de la energía y la materia.
42:4.11El aumento de masa de la materia es igual al aumento de energía dividido por el cuadrado de la velocidad de la luz. En sentido dinámico, el trabajo que puede realizar la materia en reposo es igual a la energía gastada en reunir sus partes desde el Paraíso, menos la resistencia de las fuerzas vencidas en el tránsito y la atracción que ejercen las partes de la materia unas sobre otras.
42:4.12La existencia de formas preelectrónicas de materia queda indicada por los dos pesos atómicos del plomo. El plomo de formación original pesa un poco más que el que se produce por la desintegración del uranio a través de las emanaciones del radio; y esta diferencia de peso atómico representa la pérdida efectiva de energía en la ruptura atómica.
42:4.13La integridad relativa de la materia está asegurada por el hecho de que la energía solo puede absorberse o liberarse en aquellas cantidades exactas que los científicos de Urantia han llamado cuantos. Esta sabia disposición en los reinos materiales sirve para mantener los universos en funcionamiento.
42:4.14La cantidad de energía que se absorbe o se emite cuando se desplazan posiciones electrónicas u otras es siempre un «cuanto» o algún múltiplo de él, pero el comportamiento vibratorio u ondulatorio de esas unidades de energía está determinado por completo por las dimensiones de las estructuras materiales de que se trate. Estas ondulaciones de energía son 860 veces los diámetros de los ultimatones, electrones, átomos u otras unidades que así actúan. La confusión interminable que acompaña la observación de la mecánica ondulatoria del comportamiento cuántico se debe a la superposición de las ondas de energía: dos crestas pueden combinarse para formar una cresta de doble altura, mientras que una cresta y un valle pueden combinarse y producir así una anulación mutua.
5. Manifestaciones de la energía ondulatoria
42:5.1En el superuniverso de Orvonton hay cien octavas de energía ondulatoria. De estos cien grupos de manifestaciones de energía, sesenta y cuatro se reconocen total o parcialmente en Urantia. Los rayos del sol constituyen cuatro octavas en la escala del superuniverso, y los rayos visibles abarcan una sola octava, la número cuarenta y seis de esta serie. A continuación viene el grupo ultravioleta, mientras que diez octavas más arriba están los rayos X, seguidos de los rayos gamma del radio. Treinta y dos octavas por encima de la luz visible del sol están los rayos de energía del espacio exterior, tan a menudo mezclados con sus diminutas partículas de materia asociadas y altamente energizadas. Inmediatamente por debajo de la luz solar visible aparecen los rayos infrarrojos, y treinta octavas más abajo está el grupo de las transmisiones de radio.
42:5.2Las manifestaciones de la energía ondulatoria —desde el punto de vista de la ilustración científica de Urantia en el siglo veinte— pueden clasificarse en los diez grupos siguientes:
42:5.31. Rayos infraultimatónicos — las revoluciones limítrofes que los ultimatones efectúan al comenzar a adoptar una forma definida. Es en esta, la primera etapa de la energía emergente, donde ya pueden detectarse y medirse fenómenos de tipo ondulatorio.
42:5.42. Rayos ultimatónicos. La reunión de la energía en las diminutas esferas de los ultimatones ocasiona en el contenido del espacio vibraciones que se pueden discernir y medir. Y mucho antes de que los físicos descubran el ultimatón, sin duda detectarán los fenómenos de estos rayos cuando caen como lluvia sobre Urantia. Estos rayos cortos y potentes representan la actividad inicial de los ultimatones cuando se frenan hasta el punto en que se desvían hacia la organización electrónica de la materia. Cuando los ultimatones se agregan en electrones, se produce una condensación con el consiguiente almacenamiento de energía.
42:5.53. Los rayos cortos del espacio. Son las más cortas de todas las vibraciones puramente electrónicas y representan la etapa preatómica de esta forma de materia. Estos rayos requieren temperaturas extraordinariamente altas o bajas para producirse. Hay dos clases de estos rayos del espacio: una que acompaña el nacimiento de los átomos y otra que indica la desintegración atómica. Emanan en mayor cantidad desde el plano más denso del superuniverso, la Vía Láctea, que es también el plano más denso de los universos exteriores.
42:5.64. La etapa electrónica. Esta etapa de la energía es la base de toda materialización en los siete superuniversos. Cuando los electrones pasan de niveles de energía más altos a más bajos de revolución orbital, siempre se desprenden cuantos. El desplazamiento orbital de los electrones produce la expulsión o la absorción de partículas de energía luminosa muy definidas, uniformes y mensurables, mientras que el electrón individual siempre cede una partícula de energía luminosa cuando sufre una colisión. Las manifestaciones de energía ondulatoria acompañan también la actuación de los cuerpos positivos y de los demás miembros de la etapa electrónica.
42:5.75. Rayos gamma — las emanaciones propias de la disociación espontánea de la materia atómica. Los fenómenos asociados a la desintegración del radio ofrecen el mejor ejemplo de esta forma de actividad electrónica.
42:5.86. El grupo de los rayos X. Cuando el electrón se frena un paso más, se obtienen las diversas formas de rayos X solares, junto con los rayos X generados de manera artificial. La carga electrónica crea un campo eléctrico; el movimiento da lugar a una corriente eléctrica; de la corriente resulta un campo magnético. Si un electrón se detiene de golpe, la conmoción electromagnética que de ello se sigue produce el rayo X; el rayo X es esa perturbación. Salvo por ser apenas un poco más largos, los rayos X solares son idénticos a los que se generan mecánicamente para explorar el interior del cuerpo humano.
42:5.97. Los rayos ultravioletas o químicos de la luz solar y las diversas producciones mecánicas.
42:5.108. La luz blanca — toda la luz visible de los soles.
42:5.119. Rayos infrarrojos — el frenado de la actividad electrónica todavía más cerca de la etapa del calor apreciable.
42:5.1210. Ondas hertzianas — aquellas energías que se utilizan en Urantia para la radiodifusión.
42:5.13De todas estas diez fases de la actividad de la energía ondulatoria, el ojo humano puede reaccionar a una sola octava, toda la luz de la luz solar ordinaria.
42:5.14El llamado éter no es más que un nombre colectivo para designar un grupo de actividades de fuerza y energía que tienen lugar en el espacio. Los ultimatones, los electrones y otras agregaciones de masa de energía son partículas uniformes de materia, y en su tránsito por el espacio avanzan realmente en línea recta. La luz y todas las demás formas de manifestaciones de energía reconocibles consisten en una sucesión de partículas definidas de energía que avanzan en línea recta, salvo cuando las modifican la gravedad y otras fuerzas que intervienen. El hecho de que estas procesiones de partículas de energía aparezcan como fenómenos ondulatorios cuando se someten a ciertas observaciones se debe a la resistencia del manto de fuerza indiferenciado de todo el espacio, el hipotético éter, y a la tensión intergravitatoria de las agregaciones de materia asociadas. El espaciamiento de los intervalos entre las partículas de materia, junto con la velocidad inicial de los haces de energía, establece la apariencia ondulatoria de muchas formas de energía-materia.
42:5.15La excitación del contenido del espacio produce una reacción ondulatoria al paso de partículas de materia que se mueven con rapidez, del mismo modo que el paso de un barco por el agua inicia olas de amplitud e intervalo variables.
42:5.16El comportamiento de la fuerza primordial sí da lugar a fenómenos que en muchos aspectos son análogos al éter que ustedes postulan. El espacio no está vacío; las esferas de todo el espacio giran y se precipitan a través de un vasto océano de fuerza-energía extendida; tampoco está vacío el contenido espacial de un átomo. Sin embargo, no hay éter, y la ausencia misma de este hipotético éter permite que el planeta habitado no caiga en el sol y que el electrón que gira alrededor del núcleo resista la caída en él.
6. Ultimatones, electrones y átomos
42:6.1Mientras que la carga espacial de la fuerza universal es homogénea e indiferenciada, la organización de la energía evolucionada en materia conlleva la concentración de la energía en masas discretas de dimensiones definidas y de peso establecido — una reacción precisa a la gravedad.
42:6.2La gravedad local o lineal entra en pleno funcionamiento con la aparición de la organización atómica de la materia. La materia preatómica responde ligeramente a la gravedad cuando la activan los rayos X y otras energías similares, pero no se ejerce ninguna atracción mensurable de gravedad lineal sobre partículas de energía electrónica libres, sueltas y sin carga, ni sobre ultimatones no asociados.
42:6.3Los ultimatones funcionan por atracción mutua y solo responden a la atracción circular de la gravedad del Paraíso. Sin respuesta a la gravedad lineal, se mantienen así en la deriva espacial universal. Los ultimatones son capaces de acelerar su velocidad de revolución hasta el punto de un comportamiento parcialmente antigravitatorio, pero no pueden, independientemente de los organizadores de la fuerza o de los directores del poder, alcanzar la velocidad crítica de escape de la desindividualización, el regreso a la etapa de energía pujante. En la naturaleza, los ultimatones escapan del estado de existencia física solo cuando participan en la desintegración terminal de un sol enfriado y moribundo.
42:6.4Los ultimatones, desconocidos en Urantia, se frenan a través de muchas fases de actividad física antes de alcanzar los requisitos previos de energía de revolución para la organización electrónica. Los ultimatones tienen tres variedades de movimiento: la resistencia mutua a la fuerza cósmica, las revoluciones individuales de potencial antigravitatorio y las posiciones intraelectrónicas de los cien ultimatones mutuamente interasociados.
42:6.5La atracción mutua mantiene unidos a cien ultimatones en la constitución del electrón; y nunca hay más ni menos de cien ultimatones en un electrón típico. La pérdida de uno o más ultimatones destruye la identidad electrónica típica, y da así existencia a una de las diez formas modificadas del electrón.
42:6.6Los ultimatones no describen órbitas ni giran en circuitos dentro de los electrones, pero sí se dispersan o se agrupan de acuerdo con sus velocidades de revolución axial, y determinan así las dimensiones electrónicas diferenciales. Esta misma velocidad ultimatónica de revolución axial determina también las reacciones negativas o positivas de los diversos tipos de unidades electrónicas. Toda la segregación y agrupación de la materia electrónica, junto con la diferenciación eléctrica de los cuerpos negativos y positivos de energía-materia, resultan de estas diversas funciones de la interasociación ultimatónica componente.
42:6.7Cada átomo mide algo más de la 1/100 000 000a parte de una pulgada de diámetro, mientras que un electrón pesa un poco más de la 1/2000a parte del átomo más pequeño, el de hidrógeno. El protón positivo, característico del núcleo atómico, aunque quizá no sea mayor que un electrón negativo, pesa casi dos mil veces más.
42:6.8Si la masa de la materia se ampliara hasta que la de un electrón equivaliera a una décima de onza, y si el tamaño se ampliara en la misma proporción, el volumen de ese electrón llegaría a ser tan grande como el de la Tierra. Si el volumen de un protón —mil ochocientas veces más pesado que un electrón— se ampliara hasta el tamaño de la cabeza de un alfiler, entonces, en comparación, la cabeza de un alfiler alcanzaría un diámetro igual al de la órbita de la Tierra alrededor del sol.
7. La materia atómica
42:7.1La formación de toda materia sigue el orden del sistema solar. En el centro de cada diminuto universo de energía hay una porción nuclear de existencia material relativamente estable y comparativamente estacionaria. Esta unidad central está dotada de una triple posibilidad de manifestación. Alrededor de este centro de energía giran, en profusión sin fin pero en circuitos fluctuantes, las unidades de energía, que son vagamente comparables a los planetas que rodean el sol de algún grupo estelar como el sistema solar de ustedes.
42:7.2Dentro del átomo, los electrones giran alrededor del protón central con aproximadamente el mismo espacio comparativo que tienen los planetas al girar alrededor del sol en el espacio del sistema solar. Hay la misma distancia relativa, en comparación con el tamaño real, entre el núcleo atómico y el circuito electrónico interior que la que existe entre el planeta interior, Mercurio, y el sol de ustedes.
42:7.3Las revoluciones axiales de los electrones y sus velocidades orbitales alrededor del núcleo atómico están ambas más allá de la imaginación humana, por no mencionar las velocidades de sus ultimatones componentes. Las partículas positivas del radio salen despedidas al espacio a razón de diez mil millas por segundo, mientras que las partículas negativas alcanzan una velocidad cercana a la de la luz.
42:7.4Los universos locales tienen una construcción decimal. Hay exactamente cien materializaciones atómicas distinguibles de la energía del espacio en un universo dual; esa es la organización máxima posible de la materia en Nebadon. Estas cien formas de materia constituyen una serie regular en la que de uno a cien electrones giran alrededor de un núcleo central y relativamente compacto. Es esta asociación ordenada y fiable de diversas energías lo que constituye la materia.
42:7.5No todos los mundos mostrarán cien elementos reconocibles en la superficie, pero están presentes en alguna parte, lo han estado o están en proceso de evolución. Las condiciones que rodean el origen y la evolución posterior de un planeta determinan cuántos de los cien tipos atómicos serán observables. Los átomos más pesados no se encuentran en la superficie de muchos mundos. Incluso en Urantia, los elementos más pesados conocidos manifiestan una tendencia a saltar en pedazos, como lo ilustra el comportamiento del radio.
42:7.6La estabilidad del átomo depende del número de neutrones eléctricamente inactivos que hay en el cuerpo central. El comportamiento químico depende por completo de la actividad de los electrones que giran libremente.
42:7.7En Orvonton nunca ha sido posible reunir de forma natural más de cien electrones orbitales en un sistema atómico. Cuando se han introducido artificialmente ciento uno en el campo orbital, el resultado ha sido siempre la desintegración instantánea del protón central, con la dispersión violenta de los electrones y de otras energías liberadas.
42:7.8Aunque los átomos pueden contener de uno a cien electrones orbitales, solo los diez electrones exteriores de los átomos más grandes giran alrededor del núcleo central como cuerpos distintos y discretos, y recorren, intactos y compactos, órbitas precisas y definidas. Los treinta electrones más cercanos al centro son difíciles de observar o de detectar como cuerpos separados y organizados. Esta misma proporción comparativa del comportamiento electrónico en relación con la proximidad al núcleo se da en todos los átomos, sea cual sea el número de electrones que contengan. Cuanto más cerca del núcleo, menos individualidad electrónica hay. La extensión ondulatoria de energía de un electrón puede expandirse tanto que ocupe la totalidad de las órbitas atómicas menores; esto es especialmente cierto en los electrones más cercanos al núcleo atómico.
42:7.9Los treinta electrones orbitales más interiores tienen individualidad, pero sus sistemas de energía tienden a entremezclarse, y se extienden de electrón a electrón y casi de órbita a órbita. Los treinta electrones siguientes constituyen la segunda familia, o zona de energía, y tienen una individualidad mayor; son cuerpos de materia que ejercen un control más completo sobre sus sistemas de energía asociados. Los treinta electrones siguientes, la tercera zona de energía, están todavía más individualizados y circulan en órbitas más distintas y definidas. Los diez últimos electrones, presentes solo en los diez elementos más pesados, poseen la dignidad de la independencia y, por tanto, pueden escapar con mayor o menor libertad del control del núcleo madre. Con una variación mínima de temperatura y presión, los miembros de este cuarto grupo de electrones, el más exterior, escaparán del dominio del núcleo central, como lo ilustra la desintegración espontánea del uranio y de elementos afines.
42:7.10Los primeros veintisiete átomos, los que contienen de uno a veintisiete electrones orbitales, son más fáciles de comprender que los demás. Del veintiocho en adelante encontramos cada vez más la imprevisibilidad de la supuesta presencia del Absoluto Incondicionado. Pero parte de esta imprevisibilidad electrónica se debe a las velocidades diferenciales de revolución axial de los ultimatones y a la inexplicada propensión de los ultimatones a «apiñarse». Otras influencias —físicas, eléctricas, magnéticas y gravitacionales— también operan para producir un comportamiento electrónico variable. Por tanto, los átomos se parecen a las personas en cuanto a su previsibilidad. Los estadísticos pueden anunciar leyes que rigen un gran número de átomos o de personas, pero no para un solo átomo ni para una sola persona individual.
8. La cohesión atómica
42:8.1Aunque la gravedad es uno de los varios factores que intervienen en mantener unido un diminuto sistema atómico de energía, también está presente en estas unidades físicas básicas y entre ellas una energía poderosa y desconocida, el secreto de su constitución básica y de su comportamiento último, una fuerza que aún está por descubrirse en Urantia. Esta influencia universal impregna todo el espacio que abarca esta diminuta organización de energía.
42:8.2El espacio interelectrónico de un átomo no está vacío. En todo el átomo, este espacio interelectrónico está activado por manifestaciones ondulatorias que están perfectamente sincronizadas con la velocidad electrónica y las revoluciones ultimatónicas. Esta fuerza no está dominada por completo por las leyes de atracción positiva y negativa que ustedes reconocen; por eso su comportamiento es a veces imprevisible. Esta influencia sin nombre parece ser una reacción de fuerza del espacio del Absoluto Incondicionado.
42:8.3Los protones con carga y los neutrones sin carga del núcleo del átomo se mantienen unidos por la función recíproca del mesotrón, una partícula de materia 180 veces más pesada que el electrón. Sin esta disposición, la carga eléctrica que llevan los protones desintegraría el núcleo atómico.
42:8.4Tal como están constituidos los átomos, ni las fuerzas eléctricas ni las gravitacionales podrían mantener unido el núcleo. La integridad del núcleo se mantiene gracias a la función cohesiva recíproca del mesotrón, que es capaz de mantener unidas las partículas con carga y sin carga gracias a un poder superior de fuerza-masa y mediante la función adicional de hacer que los protones y los neutrones cambien de lugar constantemente. El mesotrón hace que la carga eléctrica de las partículas nucleares se lance sin cesar de un lado a otro entre protones y neutrones. En una fracción infinitesimal de segundo, una partícula nuclear dada es un protón con carga, y en la siguiente, un neutrón sin carga. Y estas alternancias del estado de energía son tan increíblemente rápidas que la carga eléctrica se ve privada de toda oportunidad de actuar como influencia disruptiva. Así funciona el mesotrón como una partícula «portadora de energía» que contribuye poderosamente a la estabilidad nuclear del átomo.
42:8.5El mesotrón, con su presencia y su función, explica además otro enigma atómico. La energía que emiten los átomos cuando actúan de forma radiactiva supera con mucho la que cabría esperar. Este exceso de radiación procede de la ruptura del mesotrón, el «portador de energía», que de ese modo queda convertido en un simple electrón. Además, la desintegración mesotrónica va acompañada de la emisión de ciertas partículas pequeñas sin carga.
42:8.6El mesotrón explica ciertas propiedades cohesivas del núcleo atómico, pero no explica la cohesión de protón con protón ni la adhesión de neutrón con neutrón. La fuerza paradójica y poderosa de la integridad cohesiva atómica es una forma de energía aún no descubierta en Urantia.
42:8.7Estos mesotrones se encuentran en abundancia en los rayos del espacio que inciden tan incesantemente sobre el planeta de ustedes.
9. Filosofía natural
42:9.1La religión no es la única dogmática; la filosofía natural tiende igualmente a dogmatizar. Cuando un renombrado maestro religioso razonó que el número siete era fundamental en la naturaleza porque hay siete aberturas en la cabeza humana, si hubiera sabido más química, podría haber defendido esa creencia fundándola en un fenómeno verdadero del mundo físico. En todos los universos físicos del tiempo y del espacio, a pesar de la manifestación universal de la constitución decimal de la energía, está siempre presente el recordatorio de la realidad de la organización electrónica séptuple de la premateria.
42:9.2Mientras que el número siete es fundamental para el universo central y para el sistema espiritual de las transmisiones inherentes de carácter, en la energía, en la materia y en la creación material es inherente el número diez, el sistema decimal. No obstante, el mundo atómico sí muestra cierta caracterización periódica que se repite en grupos de siete: una marca de nacimiento que este mundo material lleva consigo y que indica su lejanísimo origen espiritual.
42:9.3Esta persistencia séptuple de la constitución creativa se muestra en los dominios químicos como una repetición de propiedades físicas y químicas similares en periodos separados de siete cuando los elementos básicos se ordenan según sus pesos atómicos. Cuando los elementos químicos de Urantia se colocan así en fila, cualquier cualidad o propiedad dada tiende a repetirse de siete en siete. Este cambio periódico de siete en siete se repite de forma decreciente y con variaciones a lo largo de toda la tabla química, y se observa con más claridad en los grupos atómicos anteriores o más ligeros. Si se parte de un elemento cualquiera y se anota una propiedad, esa cualidad cambiará durante seis elementos consecutivos, pero al llegar al octavo tiende a reaparecer; es decir, el octavo elemento químicamente activo se parece al primero, el noveno al segundo, y así sucesivamente. Tal hecho del mundo físico apunta de forma inconfundible a la constitución séptuple de la energía ancestral y es indicativo de la realidad fundamental de la diversidad séptuple de las creaciones del tiempo y del espacio. El hombre debería notar también que hay siete colores en el espectro natural.
42:9.4Pero no todas las suposiciones de la filosofía natural son válidas; por ejemplo, el hipotético éter, que representa un ingenioso intento del hombre de unificar su ignorancia de los fenómenos del espacio. La filosofía del universo no puede basarse en las observaciones de la llamada ciencia. Si no pudiera verse tal metamorfosis, un científico se inclinaría a negar la posibilidad de que una mariposa se desarrolle a partir de una oruga.
42:9.5La estabilidad física asociada a la elasticidad biológica está presente en la naturaleza solo gracias a la sabiduría casi infinita que poseen los Arquitectos Maestros de la creación. Nada menos que una sabiduría trascendental podría jamás diseñar unidades de materia que sean a la vez tan estables y tan eficazmente flexibles.
10. Sistemas universales de energía no espiritual (sistemas de mente material)
42:10.1El recorrido sin fin de la realidad cósmica relativa, desde la absolutez de la monota del Paraíso hasta la absolutez de la potencia del espacio, sugiere ciertas evoluciones de relación en las realidades no espirituales de la Primera Fuente y Centro — aquellas realidades que están ocultas en la potencia del espacio, reveladas en la monota y provisionalmente manifestadas en los niveles cósmicos intermedios. Este ciclo eterno de energía, al estar incluido en el circuito del Padre de los universos, es absoluto y, por ser absoluto, no es expansible ni en hecho ni en valor; sin embargo, el Padre Primordial está incluso ahora — como siempre — autorrealizándose en un escenario cada vez más amplio de significados del tiempo-espacio y de significados que trascienden el tiempo-espacio, un escenario de relaciones cambiantes en el que la energía-materia se somete progresivamente al supercontrol del espíritu viviente y divino mediante el esfuerzo experiencial de la mente viviente y personal.
42:10.2Las energías universales no espirituales se reasocian en los sistemas vivientes de mentes no Creadoras en diversos niveles, algunos de los cuales pueden describirse como sigue:
42:10.31. Mentes anteriores a los espíritus ayudantes. Este nivel de mente no experimenta y, en los mundos habitados, lo ministran los Controladores Físicos Maestros. Esta es la mente mecánica, el intelecto no educable de las formas más primitivas de vida material, pero la mente no educable funciona en muchos niveles además del de la vida planetaria primitiva.
42:10.42. Mentes de los espíritus ayudantes. Este es el ministerio de un Espíritu Madre de un universo local, que funciona por medio de sus siete espíritus ayudantes de la mente en el nivel educable (no mecánico) de la mente material. En este nivel, la mente material experimenta: como intelecto infrahumano (animal) en los cinco primeros ayudantes; como intelecto humano (moral) en los siete ayudantes; como intelecto sobrehumano (de los seres intermedios) en los dos últimos ayudantes.
42:10.53. Mentes morontiales en evolución — la conciencia en expansión de las personalidades en evolución en las carreras ascendentes del universo local. Este es el otorgamiento del Espíritu Madre del universo local en enlace con el Hijo Creador. Este nivel de mente connota la organización del tipo morontial de vehículo de vida, una síntesis de lo material y lo espiritual que efectúan los Supervisores del Poder Morontial de un universo local. La mente morontial funciona de forma diferencial en respuesta a los 570 niveles de la vida morontial, y revela una capacidad asociativa creciente con la mente cósmica en los niveles superiores de logro. Este es el curso evolutivo de las criaturas mortales, pero un Hijo del Universo y un Espíritu del Universo también otorgan una mente de orden no morontial a los hijos no morontiales de las creaciones locales.
42:10.6La mente cósmica. Esta es la mente diversificada séptuple del tiempo y del espacio, una de cuyas fases ministra cada uno de los Siete Espíritus Maestros a uno de los siete superuniversos. La mente cósmica abarca todos los niveles de mente finita y se coordina experiencialmente con los niveles de deidad evolutiva de la Mente Suprema y trascendentalmente con los niveles existenciales de la mente absoluta—los circuitos directos del Actor Conjunto.
42:10.7En el Paraíso, la mente es absoluta; en Havona, absonita; en Orvonton, finita. La mente connota siempre la actividad-presencia de un ministerio viviente más diversos sistemas de energía, y esto es cierto en todos los niveles y en todas las clases de mente. Pero más allá de la mente cósmica resulta cada vez más difícil describir las relaciones de la mente con la energía no espiritual. La mente de Havona es subabsoluta pero superevolutiva; por ser existencial-experiencial, está más cerca de lo absonito que cualquier otro concepto que se les haya revelado a ustedes. La mente del Paraíso está más allá de la comprensión humana; es existencial, no espacial y no temporal. Sin embargo, todos estos niveles de mente están envueltos por la presencia universal del Actor Conjunto — por el dominio de la gravedad mental del Dios de la mente en el Paraíso.
11. Los mecanismos del universo
42:11.1Al evaluar y reconocer la mente, se debería recordar que el universo no es ni mecánico ni mágico; es una creación de la mente y un mecanismo de la ley. Pero, aunque en la aplicación práctica las leyes de la naturaleza operan en lo que parecen ser los reinos duales de lo físico y lo espiritual, en realidad son uno. La Primera Fuente y Centro es la causa primordial de toda materialización y, al mismo tiempo, el Padre primero y último de todos los espíritus. El Padre del Paraíso aparece personalmente en los universos exteriores a Havona solo como energía pura y espíritu puro — como los Ajustadores del Pensamiento y otras fragmentaciones similares.
42:11.2Los mecanismos no dominan de forma absoluta la creación total; el universo de universos in toto está planeado por la mente, hecho por la mente y administrado por la mente. Pero el mecanismo divino del universo de universos es demasiado perfecto para que los métodos científicos de la mente finita del hombre puedan discernir siquiera una huella del dominio de la mente infinita. Porque esta mente que crea, controla y sostiene no es ni mente material ni mente de criatura; es espíritu-mente que funciona en los niveles creadores de la realidad divina y desde ellos.
42:11.3La aptitud para discernir y descubrir la mente en los mecanismos del universo depende por completo de la aptitud, el alcance y la capacidad de la mente investigadora que se dedica a esa tarea de observación. Las mentes del tiempo-espacio, organizadas a partir de las energías del tiempo y del espacio, están sujetas a los mecanismos del tiempo y del espacio.
42:11.4El movimiento y la gravitación del universo son facetas gemelas del mecanismo impersonal de tiempo-espacio del universo de universos. Los niveles de respuesta a la gravedad del espíritu, la mente y la materia son totalmente independientes del tiempo, pero solo los verdaderos niveles espirituales de la realidad son independientes del espacio (no espaciales). Los niveles superiores de la mente del universo —los niveles de espíritu-mente— también pueden ser no espaciales, pero los niveles de la mente material, como la mente humana, responden a las interacciones de la gravitación del universo, y pierden esta respuesta solo en proporción a su identificación con el espíritu. Los niveles de realidad espiritual se reconocen por su contenido espiritual, y la espiritualidad en el tiempo y el espacio se mide en proporción inversa a la respuesta a la gravedad lineal.
42:11.5La respuesta a la gravedad lineal es una medida cuantitativa de la energía no espiritual. Toda masa —la energía organizada— está sujeta a este dominio, salvo cuando el movimiento y la mente actúan sobre ella. La gravedad lineal es la fuerza cohesiva de corto alcance del macrocosmos, de manera algo parecida a como las fuerzas de cohesión intraatómica son las fuerzas de corto alcance del microcosmos. La energía física materializada, organizada como la llamada materia, no puede atravesar el espacio sin afectar la respuesta a la gravedad lineal. Aunque esta respuesta a la gravedad es directamente proporcional a la masa, el espacio que media la modifica de tal modo que el resultado final no es más que una aproximación general cuando se expresa como inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. El espacio acaba por vencer a la gravitación lineal debido a la presencia en él de las influencias antigravitatorias de numerosas fuerzas supermateriales que operan para neutralizar la acción de la gravedad y todas las respuestas a ella.
42:11.6Los mecanismos cósmicos extremadamente complejos y de apariencia muy automática tienden siempre a ocultar la presencia de la mente originadora o creadora que mora en ellos a todas y cada una de las inteligencias que están muy por debajo de los niveles universales de la naturaleza y la capacidad del propio mecanismo. Por tanto, es inevitable que los mecanismos superiores del universo parezcan carentes de mente a los órdenes inferiores de criaturas. La única excepción posible a tal conclusión sería la implicación de actividad mental en el asombroso fenómeno de un universo que aparentemente se mantiene a sí mismo — pero esa es una cuestión de filosofía más que de experiencia efectiva.
42:11.7Dado que la mente coordina el universo, los mecanismos no tienen fijeza alguna. Es universal el fenómeno de la evolución progresiva ligada al automantenimiento cósmico. La capacidad evolutiva del universo, en la infinitud de la espontaneidad, es inagotable. Solo una mente dominante y con propósito podría lograr el progreso hacia la unidad armoniosa, una síntesis experiencial creciente superpuesta a una complejidad de relaciones que aumenta sin cesar.
42:11.8Cuanto más elevada es la mente del universo asociada a cualquier fenómeno del universo, más difícil les resulta descubrirla a los tipos inferiores de mente. Y puesto que la mente del mecanismo del universo es espíritu-mente creadora (incluso la actividad mental del Infinito), nunca pueden descubrirla ni discernirla las mentes de nivel inferior del universo, y mucho menos la mente más baja de todas, la humana. La mente animal en evolución, aunque busca a Dios de forma natural, no es por sí sola y por sí misma inherentemente conocedora de Dios.
12. Patrón y forma: el dominio de la mente
42:12.1La evolución de los mecanismos implica e indica la presencia oculta y el dominio de la mente creadora. La capacidad del intelecto mortal para concebir, diseñar y crear mecanismos automáticos demuestra las cualidades superiores, creativas y dotadas de propósito de la mente del hombre como influencia dominante en el planeta. La mente siempre tiende hacia:
42:12.21. La creación de mecanismos materiales.
42:12.32. El descubrimiento de misterios ocultos.
42:12.43. La exploración de situaciones remotas.
42:12.54. La formulación de sistemas mentales.
42:12.65. La consecución de metas de sabiduría.
42:12.76. El logro de niveles espirituales.
42:12.87. El cumplimiento de destinos divinos — supremos, últimos y absolutos.
42:12.9La mente es siempre creativa. La dotación mental de un animal individual, de un mortal, de un morontiano, de un ascendente espiritual o de un ser que ha alcanzado la finalidad es siempre competente para producir un cuerpo adecuado y útil para la identidad de la criatura viviente. Pero el fenómeno de presencia de una personalidad o el patrón de una identidad, como tales, no es una manifestación de energía, ni física, ni mental, ni espiritual. La forma de la personalidad es el aspecto de patrón de un ser vivo; connota la disposición de las energías, y esto, más la vida y el movimiento, es el mecanismo de la existencia de la criatura.
42:12.10Incluso los seres espirituales tienen forma, y estas formas espirituales (patrones) son reales. Incluso el tipo más elevado de personalidades espirituales tiene formas — presencias de personalidad análogas en todo sentido a los cuerpos mortales de Urantia. Casi todos los seres que se encuentran en los siete superuniversos poseen formas. Pero hay unas pocas excepciones a esta regla general: los Ajustadores del Pensamiento parecen no tener forma hasta después de su fusión con las almas supervivientes de sus asociados mortales. Los Mensajeros Solitarios, los Espíritus Inspirados de la Trinidad, los Auxiliares Personales del Espíritu Infinito, los Mensajeros de la Gravedad, los Registradores Trascendentales y algunos otros tampoco tienen una forma que se pueda descubrir. Pero estos son representativos de la minoría excepcional; la gran mayoría tiene formas de personalidad auténticas, formas que son característicamente individuales, y que son reconocibles y personalmente distinguibles.
42:12.11El enlace de la mente cósmica y el ministerio de los espíritus ayudantes de la mente hacen evolucionar un tabernáculo físico adecuado para el ser humano en evolución. Del mismo modo, la mente morontial individualiza la forma morontial de todos los supervivientes mortales. Así como el cuerpo mortal es personal y característico de cada ser humano, así la forma morontial será muy individual y adecuadamente característica de la mente creadora que la domina. No hay dos formas morontiales más parecidas entre sí que dos cuerpos humanos cualesquiera. Los Supervisores del Poder Morontial patrocinan, y los serafines asistentes suministran, el material morontial indiferenciado con el que la vida morontial puede empezar a trabajar. Y después de la vida morontial se verá que las formas espirituales son igualmente diversas, personales y características de sus respectivos moradores de espíritu-mente.
42:12.12Ustedes, en un mundo material, conciben el cuerpo como poseedor de un espíritu, pero nosotros vemos el espíritu como poseedor de un cuerpo. Los ojos materiales son en verdad las ventanas del alma nacida del espíritu. El arquitecto es el espíritu, el constructor es la mente, el edificio material es el cuerpo.
42:12.13Las energías física, espiritual y mental, como tales y en sus estados puros, no interactúan plenamente como realidades en acto de los universos fenoménicos. En el Paraíso las tres energías son coordinadas; en Havona, están coordinadas; mientras que en los niveles universales de las actividades finitas deben encontrarse todos los grados de dominio material, mental y espiritual. En las situaciones no personales del tiempo y del espacio, la energía física parece predominar, pero también parece que cuanto más se acerca la función de espíritu-mente a la divinidad de propósito y a la supremacía de acción, más tiende a dominar la fase espiritual; que en el nivel último el espíritu-mente puede llegar a ser casi completamente dominante. En el nivel absoluto, el espíritu es sin duda dominante. Y de ahí en adelante, por los reinos del tiempo y del espacio, dondequiera que esté presente una realidad espiritual divina, siempre que funcione un verdadero espíritu-mente, tiende siempre a producirse una contraparte material o física de esa realidad espiritual.
42:12.14El espíritu es la realidad creadora; la contraparte física es el reflejo en el tiempo-espacio de la realidad espiritual, la repercusión física de la acción creadora del espíritu-mente.
42:12.15La mente domina universalmente la materia, así como a su vez responde al supercontrol último del espíritu. Y en el caso del hombre mortal, solo la mente que se somete libremente a la dirección del espíritu puede esperar sobrevivir a la existencia mortal del tiempo-espacio como hijo inmortal del eterno mundo espiritual del Supremo, del Último y del Absoluto: el Infinito.
42:12.16[Presentado por un Mensajero Poderoso en servicio en Nebadon y a petición de Gabriel.]