Parte II · Documento 38
Los espíritus ministradores del universo local
38:0.1HAY tres órdenes distintos de personalidades del Espíritu Infinito. El impetuoso apóstol lo entendió así cuando escribió acerca de Jesús, «quien ha ido al cielo y está a la derecha de Dios, y a quien se han sometido ángeles, autoridades y poderes». Los ángeles son los espíritus ministradores del tiempo; las autoridades, las huestes mensajeras del espacio; los poderes, las personalidades superiores del Espíritu Infinito.
38:0.2Los serafines, junto con los querubines y sanobines que se les asocian, forman el cuerpo angélico de un universo local, del mismo modo que lo forman los supernafines en el universo central y los seconafines en un superuniverso.
38:0.3Los serafines son todos bastante uniformes en su diseño. De un universo a otro, en todos los siete superuniversos, muestran un mínimo de variación; son, de todos los tipos espirituales de seres personales, los que más se acercan a un modelo estándar. Sus diversos órdenes constituyen el cuerpo de los ministros expertos y comunes de las creaciones locales.
1. Origen de los serafines
38:1.1Los serafines son creados por el Espíritu Madre del Universo y se proyectan en formación de unidad —41 472 a la vez— desde la creación de los «ángeles patrón» y de ciertos arquetipos angélicos en los primeros tiempos de Nebadon. El Hijo Creador y la representación en el universo del Espíritu Infinito colaboran en la creación de un gran número de Hijos y de otras personalidades del universo. Al terminar este esfuerzo conjunto, el Hijo se dedica a la creación de los Hijos Materiales, las primeras criaturas sexuadas, mientras que el Espíritu Madre del Universo se dedica al mismo tiempo a su primer esfuerzo solitario de reproducción espiritual. Así comienza la creación de las huestes seráficas de un universo local.
38:1.2Estos órdenes angélicos se proyectan en el momento en que se planifica la evolución de las criaturas volitivas mortales. La creación de los serafines data del momento en que el Espíritu Madre del Universo alcanzó una personalidad relativa, no como la posterior coordinada del Hijo Maestro, sino como la primera colaboradora creativa del Hijo Creador. Antes de este acontecimiento, los serafines de servicio en Nebadon eran prestados temporalmente por un universo vecino.
38:1.3Todavía se crean serafines periódicamente; el universo de Nebadon aún está en formación. El Espíritu Madre del Universo nunca cesa en su actividad creativa en un universo que crece y se perfecciona.
2. Naturalezas angélicas
38:2.1Los ángeles no tienen cuerpos materiales, pero son seres definidos y diferenciados; son de naturaleza y origen espirituales. Aunque son invisibles para los mortales, ellos los perciben a ustedes tal como son en la carne sin la ayuda de transformadores ni de traductores; comprenden intelectualmente el modo de vida mortal, y comparten todas las emociones y sentimientos no sensuales del hombre. Aprecian y disfrutan mucho sus esfuerzos en la música, el arte y el verdadero humor. Son plenamente conscientes de sus luchas morales y de sus dificultades espirituales. Aman a los seres humanos, y solo el bien puede resultar de los esfuerzos de ustedes por comprenderlos y amarlos.
38:2.2Aunque los serafines son seres muy afectuosos y compasivos, no son criaturas de emoción sexual. Son en gran medida como ustedes serán en los mundos morada, donde «ni se casarán ni se darán en matrimonio, sino que serán como los ángeles del cielo». Porque todos los que «sean considerados dignos de alcanzar los mundos morada ni se casan ni se dan en matrimonio; tampoco mueren ya más, pues son iguales a los ángeles». No obstante, al tratar con criaturas sexuadas, tenemos la costumbre de llamar hijos de Dios a los seres que descienden más directamente del Padre y del Hijo, y de referirnos a los hijos del Espíritu como las hijas de Dios. Por eso, en los planetas sexuados se designa por lo común a los ángeles con pronombres femeninos.
38:2.3Los serafines están creados de tal manera que funcionan tanto en niveles espirituales como literales. Hay pocas fases de la actividad morontial o espiritual que no estén abiertas a su ministerio. Si bien en su estado personal los ángeles no están tan alejados de los seres humanos, en ciertas actuaciones funcionales los serafines los trascienden con mucho. Poseen muchos poderes que están mucho más allá de la comprensión humana. Por ejemplo: a ustedes se les ha dicho que «hasta los cabellos de su cabeza están contados», y es verdad que lo están, pero un serafín no dedica su tiempo a contarlos ni a mantener el número corregido y al día. Los ángeles poseen poderes inherentes y automáticos (es decir, automáticos hasta donde ustedes podrían percibir) para conocer tales cosas; ustedes considerarían en verdad a un serafín como un prodigio matemático. Por eso, los serafines realizan con suma facilidad numerosas tareas que serían labores enormes para los mortales.
38:2.4Los ángeles son superiores a ustedes en estado espiritual, pero no son sus jueces ni sus acusadores. Cualesquiera que sean sus faltas, «los ángeles, aunque son mayores en poder y en fuerza, no presentan acusación alguna contra ustedes». Los ángeles no se sientan a juzgar a la humanidad, y tampoco deberían los mortales individuales prejuzgar a sus semejantes.
38:2.5Hacen bien en amarlos, pero no deben venerarlos; los ángeles no son objetos de adoración. El gran serafín Loyalatia, cuando el vidente de ustedes «se postró para adorar a los pies del ángel», dijo: «Cuida de no hacerlo; soy un siervo como tú y como tus razas, a todas las cuales se les manda adorar a Dios».
38:2.6En naturaleza y en dotes de personalidad, los serafines están apenas un poco por delante de las razas mortales en la escala de la existencia de las criaturas. De hecho, cuando ustedes sean liberados de la carne, llegarán a ser muy parecidos a ellos. En los mundos morada empezarán a apreciar a los serafines, en las esferas de la constelación a disfrutar de ellos, mientras que en Salvington ellos compartirán con ustedes sus lugares de descanso y de adoración. A lo largo de todo el ascenso morontial y del ascenso espiritual que le sigue, su fraternidad con los serafines será ideal; su compañerismo será magnífico.
3. Ángeles no revelados
38:3.1En todos los dominios del universo local funcionan numerosos órdenes de seres espirituales que no se revelan a los mortales porque no están relacionados de ninguna manera con el plan evolutivo de la ascensión al Paraíso. En este documento, la palabra «ángel» se limita a propósito a designar a los hijos seráficos y asociados del Espíritu Madre del Universo que tanto se ocupan de llevar a cabo los planes de la supervivencia mortal. En el universo local sirven otros seis órdenes de seres afines, los ángeles no revelados, que no están relacionados de ninguna manera específica con las actividades del universo que corresponden a la ascensión al Paraíso de los mortales evolutivos. Estos seis grupos de asociados angélicos nunca se llaman serafines, y tampoco se les llama espíritus ministradores. Estas personalidades se ocupan por completo de los asuntos administrativos y de otro tipo de Nebadon, tareas que no guardan relación alguna con la carrera progresiva del hombre de ascenso espiritual y de logro de la perfección.
4. Los mundos seráficos
38:4.1El noveno grupo de siete esferas primarias del circuito de Salvington lo forman los mundos de los serafines. Cada uno de estos mundos tiene seis satélites tributarios, en los que se encuentran las escuelas especiales dedicadas a todas las fases de la formación seráfica. Aunque los serafines tienen acceso a los cuarenta y nueve mundos que componen este grupo de esferas de Salvington, ocupan en exclusiva solo el primer conjunto de siete. Los seis conjuntos restantes los ocupan los seis órdenes de asociados angélicos no revelados en Urantia; cada uno de esos grupos mantiene su sede en uno de estos seis mundos primarios y lleva a cabo actividades especializadas en los seis satélites tributarios. Cada orden angélico tiene libre acceso a todos los mundos de estos siete grupos diversos.
38:4.2Estos mundos sede se cuentan entre los reinos magníficos de Nebadon; las propiedades seráficas se caracterizan a la vez por su belleza y por su vastedad. Aquí cada serafín tiene un verdadero hogar, y «hogar» significa la residencia de dos serafines; viven en parejas.
38:4.3Aunque no son masculinos y femeninos como los Hijos Materiales y las razas mortales, los serafines son negativos y positivos. En la mayoría de las misiones se necesitan dos ángeles para llevar a cabo la tarea. Cuando no están incluidos en los circuitos, pueden trabajar solos; tampoco necesitan complementos de ser cuando están en un puesto fijo. Por lo común conservan sus complementos de ser originales, pero no necesariamente. Estas asociaciones las exige sobre todo la función; no se caracterizan por la emoción sexual, aunque son sumamente personales y verdaderamente afectuosas.
38:4.4Además de los hogares asignados, los serafines tienen también sedes de grupo, de compañía, de batallón y de unidad. Se reúnen en asamblea cada milenio y están todos presentes según la época de su creación. Si un serafín tiene responsabilidades que le impiden ausentarse de su servicio, alterna la asistencia con su complemento, y lo releva un serafín de otra fecha de nacimiento. De este modo, cada miembro de la pareja seráfica está presente al menos en una de cada dos asambleas.
5. La formación seráfica
38:5.1Los serafines pasan su primer milenio como observadores sin comisión en Salvington y en sus escuelas asociadas en otros mundos. El segundo milenio lo pasan en los mundos seráficos del circuito de Salvington. Su escuela central de formación la presiden ahora los primeros cien mil serafines de Nebadon, y a su cabeza está el ángel original o primogénito de este universo local. El primer grupo creado de serafines de Nebadon lo formó un cuerpo de mil serafines de Avalon; después, nuestros ángeles han recibido la enseñanza de sus propios mayores. Los Melquisedecs también tienen una gran parte en la educación y la formación de todos los ángeles del universo local: serafines, querubines y sanobines.
38:5.2Al término de este período de formación en los mundos seráficos de Salvington, los serafines se movilizan en los grupos y unidades establecidos de la organización angélica y se asignan a alguna de las constelaciones. Todavía no tienen la comisión de espíritus ministradores, aunque ya están bien adentrados en las fases de la formación angélica anteriores a la comisión.
38:5.3Los serafines se inician como espíritus ministradores al servir como observadores en los más bajos de los mundos evolutivos. Después de esta experiencia, vuelven a los mundos asociados de la sede de la constelación asignada para comenzar sus estudios avanzados y para prepararse de manera más definida para el servicio en algún sistema local en particular. Tras esta educación general, pasan al servicio de alguno de los sistemas locales. En los mundos arquitectónicos asociados con la capital de algún sistema de Nebadon, nuestros serafines completan su formación y reciben la comisión de espíritus ministradores del tiempo.
38:5.4Una vez que los serafines reciben la comisión, pueden recorrer todo Nebadon, e incluso Orvonton, en sus misiones. Su trabajo en el universo no tiene fronteras ni límites; están estrechamente asociados con las criaturas materiales de los mundos y están siempre al servicio de los órdenes inferiores de personalidades espirituales, y ponen en contacto a estos seres del mundo espiritual con los mortales de los reinos materiales.
6. La organización seráfica
38:6.1Después del segundo milenio de estancia en la sede seráfica, los serafines se organizan bajo jefes en grupos de doce (12 parejas, 24 serafines), y doce de esos grupos constituyen una compañía (144 parejas, 288 serafines), que está al mando de un líder. Doce compañías bajo un comandante constituyen un batallón (1728 parejas o 3456 serafines), y doce batallones bajo un director forman una unidad seráfica (20 736 parejas o 41 472 individuos), mientras que doce unidades, sujetas al mando de un supervisor, constituyen una legión de 248 832 parejas o 497 664 individuos. Jesús aludió a un grupo así de ángeles aquella noche en el jardín de Getsemaní cuando dijo: «Aun ahora puedo pedir a mi Padre, y él me dará en seguida más de doce legiones de ángeles».
38:6.2Doce legiones de ángeles forman una hueste de 2 985 984 parejas o 5 971 968 individuos, y doce de esas huestes (35 831 808 parejas o 71 663 616 individuos) componen la mayor organización operativa de serafines, un ejército angélico. Una hueste seráfica está al mando de un arcángel o de alguna otra personalidad de rango coordinado, mientras que los ejércitos angélicos los dirigen las Brillantes Estrellas Vespertinas u otros lugartenientes inmediatos de Gabriel. Y Gabriel es el «comandante supremo de los ejércitos del cielo», el jefe ejecutivo del Soberano de Nebadon, «el Señor Dios de las huestes».
38:6.3Aunque sirven bajo la supervisión directa del Espíritu Infinito tal como está personalizado en Salvington, desde el otorgamiento de Miguel en Urantia los serafines y todos los demás órdenes del universo local están sujetos a la soberanía del Hijo Maestro. Ya cuando Miguel nació en la carne en Urantia, salió la transmisión del superuniverso a todo Nebadon que proclamaba: «Y que todos los ángeles lo adoren». Todos los rangos de ángeles están sujetos a su soberanía; forman parte del grupo que se ha llamado «sus ángeles poderosos».
7. Querubines y sanobines
38:7.1En todas las dotes esenciales, los querubines y sanobines son semejantes a los serafines. Tienen el mismo origen, pero no siempre el mismo destino. Son maravillosamente inteligentes, admirablemente eficientes, conmovedoramente afectuosos y casi humanos. Son el orden más bajo de ángeles, y por eso son tanto más cercanos en parentesco a los tipos más progresivos de seres humanos de los mundos evolutivos.
38:7.2Los querubines y sanobines están asociados de manera inherente, unidos en su función. Uno es una personalidad de energía positiva; el otro, de energía negativa. El deflector de la derecha, o ángel con carga positiva, es el querubín, la personalidad mayor o que controla. El deflector de la izquierda, o ángel con carga negativa, es el sanobín, el complemento de ser. Cada tipo de ángel está muy limitado en su función solitaria; por eso suelen servir en parejas. Cuando sirven con independencia de sus directores seráficos, dependen más que nunca del contacto mutuo y siempre funcionan juntos.
38:7.3Los querubines y sanobines son los ayudantes fieles y eficientes de los ministros seráficos, y los siete órdenes de serafines cuentan todos con estos asistentes subordinados. Los querubines y sanobines sirven durante eras en estas funciones, pero no acompañan a los serafines en misiones más allá de los límites del universo local.
38:7.4Los querubines y sanobines son los trabajadores espirituales de las tareas habituales en los mundos individuales de los sistemas. En una misión no personal y en una emergencia, pueden servir en lugar de una pareja seráfica, pero nunca funcionan, ni siquiera de forma temporal, como ángeles que asisten a los seres humanos; ese es un privilegio exclusivo de los serafines.
38:7.5Cuando se les asigna a un planeta, los querubines entran en los cursos locales de formación, que incluyen un estudio de los usos y las lenguas del planeta. Los espíritus ministradores del tiempo son todos bilingües: hablan la lengua del universo local de su origen y la de su superuniverso natal. Mediante el estudio en las escuelas de los reinos adquieren otras lenguas. Los querubines y sanobines, como los serafines y todos los demás órdenes de seres espirituales, se dedican sin cesar a esforzarse por mejorar. Solo seres como los subordinados del control del poder y de la dirección de la energía son incapaces de progresión; todas las criaturas que tienen volición de personalidad en acto o en potencia buscan nuevos logros.
38:7.6Los querubines y sanobines están por naturaleza muy cerca del nivel morontial de existencia, y resultan ser muy eficientes en el trabajo fronterizo entre los dominios físico, morontial y espiritual. Estos hijos del Espíritu Madre del universo local se caracterizan por tener «cuartas criaturas», de modo muy parecido a los Servitales de Havona y a las comisiones conciliadoras. Uno de cada cuatro querubines y uno de cada cuatro sanobines son cuasimateriales, y se parecen de manera muy definida al nivel morontial de existencia.
38:7.7Estas cuartas criaturas angélicas son de gran ayuda para los serafines en las fases más literales de sus actividades en el universo y en los planetas. Estos querubines morontiales también realizan muchas tareas fronterizas indispensables en los mundos morontiales de formación, y se asignan en gran número al servicio de los Compañeros Morontiales. Son para las esferas morontiales más o menos lo que las criaturas intermedias son para los planetas evolutivos. En los mundos habitados, estos querubines morontiales trabajan a menudo en enlace con las criaturas intermedias. Los querubines y las criaturas intermedias son órdenes de seres claramente separados; tienen orígenes distintos, pero muestran una gran semejanza en naturaleza y en función.
8. Evolución de los querubines y sanobines
38:8.1Los querubines y sanobines tienen abiertas numerosas vías de servicio progresivo que llevan a una elevación de su estado, la cual puede aumentar todavía más por el abrazo de la Ministra Divina. Hay tres grandes clases de querubines y sanobines en cuanto a su potencial evolutivo:
38:8.21. Candidatos a la Ascensión. Estos seres son por naturaleza candidatos al estado seráfico. Los querubines y sanobines de este orden son brillantes, aunque por sus dotes inherentes no igualan a los serafines; pero mediante la aplicación y la experiencia les es posible alcanzar la plena condición seráfica.
38:8.32. Querubines de Fase Intermedia. No todos los querubines y sanobines son iguales en potencial de ascensión, y estos son los seres de las creaciones angélicas limitados de manera inherente. La mayoría de ellos seguirán siendo querubines y sanobines, aunque los individuos más dotados pueden llegar a un servicio seráfico limitado.
38:8.43. Querubines Morontiales. Estas «cuartas criaturas» de los órdenes angélicos conservan siempre sus características cuasimateriales. Continuarán como querubines y sanobines, junto con la mayoría de sus hermanos de fase intermedia, hasta la factualización completa del Ser Supremo.
38:8.5Si bien el segundo y el tercer grupo están algo limitados en su potencial de crecimiento, los candidatos a la ascensión pueden alcanzar las cumbres del servicio seráfico universal. Muchos de los más experimentados de estos querubines están adscritos a los guardianes seráficos del destino y quedan así en línea directa para ascender al estado de Instructores de los Mundos Morada cuando sus mayores seráficos los dejan. Los guardianes del destino no tienen querubines y sanobines como ayudantes cuando sus pupilos mortales alcanzan la vida morontial. Y cuando otros tipos de serafines evolutivos reciben autorización para ir a Seraphington y al Paraíso, deben dejar a sus antiguos subordinados al salir de los límites de Nebadon. A estos querubines y sanobines que quedan atrás suele abrazarlos el Espíritu Madre del Universo, y así alcanzan un nivel equivalente al de un Instructor de los Mundos Morada en el logro del estado seráfico.
38:8.6Cuando, como Instructores de los Mundos Morada, los querubines y sanobines que recibieron el abrazo una vez han servido largo tiempo en las esferas morontiales, desde la más baja hasta la más alta, y cuando su cuerpo en Salvington tiene más miembros de los necesarios, la Resplandeciente Estrella Matutina convoca a estos fieles servidores de las criaturas del tiempo a presentarse ante él. Se les toma el juramento de transformación de la personalidad; y a continuación, en grupos de siete mil, el Espíritu Madre del Universo abraza de nuevo a estos querubines y sanobines avanzados y veteranos. De este segundo abrazo salen como serafines de pleno derecho. Desde entonces, la carrera plena y completa de un serafín, con todas sus posibilidades en el Paraíso, está abierta a estos querubines y sanobines renacidos. Tales ángeles pueden ser asignados como guardianes del destino a algún ser mortal, y si el pupilo mortal alcanza la supervivencia, entonces pasan a tener derecho a ascender a Seraphington y a los siete círculos de logro seráfico, e incluso al Paraíso y al Cuerpo de los Finalitarios.
9. Las criaturas intermedias
38:9.1Las criaturas intermedias tienen una clasificación triple: con propiedad se clasifican con los Hijos de Dios ascendentes; de hecho se agrupan con los órdenes de ciudadanía permanente, mientras que en su función se cuentan con los espíritus ministradores del tiempo por su asociación estrecha y eficaz con las huestes angélicas en la labor de servir al hombre mortal en los mundos individuales del espacio.
38:9.2En la mayor parte de los mundos habitados surgen estas criaturas singulares, y siempre se las encuentra en los planetas decimales o de experimentación con la vida, como Urantia. Hay dos tipos de seres intermedios —los primarios y los secundarios—, y su aparición se produce mediante las técnicas siguientes:
38:9.31. Seres Intermedios Primarios, el grupo más espiritual, son un orden de seres algo estandarizado que procede de manera uniforme del personal modificado de mortales ascendentes de los Príncipes Planetarios. El número de criaturas intermedias primarias es siempre de cincuenta mil, y ningún planeta que disfrute de su ministerio tiene un grupo mayor.
38:9.42. Seres Intermedios Secundarios, el grupo más material de estas criaturas, varían mucho en número en los distintos mundos, aunque el promedio es de unos cincuenta mil. Proceden de diversas maneras de los elevadores biológicos planetarios, los Adanes y las Evas, o de su descendencia inmediata. Hay no menos de veinticuatro técnicas distintas en la producción de estas criaturas intermedias secundarias en los mundos evolutivos del espacio. El modo de origen de este grupo en Urantia fue inusual y extraordinario.
38:9.5Ninguno de estos grupos es un accidente evolutivo; ambos son rasgos esenciales de los planes predeterminados de los arquitectos del universo, y su aparición en los mundos en evolución en el momento oportuno está de acuerdo con los diseños originales y los planes de desarrollo de los Portadores de Vida que los supervisan.
38:9.6Los seres intermedios primarios reciben su energía intelectual y espiritual por la técnica angélica y son uniformes en su nivel intelectual. Los siete espíritus ayudantes de la mente no tienen contacto con ellos; y solo el sexto y el séptimo, el espíritu de adoración y el espíritu de sabiduría, pueden ministrar al grupo secundario.
38:9.7Los seres intermedios secundarios reciben su energía física por la técnica adánica, se incluyen en los circuitos espirituales por la seráfica, y se dotan intelectualmente del tipo de mente morontial de transición. Se dividen en cuatro tipos físicos, siete órdenes espirituales y doce niveles de respuesta intelectual al ministerio conjunto de los dos últimos espíritus ayudantes y de la mente morontial. Estas diferencias determinan la diversidad de su actividad y de su asignación planetaria.
38:9.8Los seres intermedios primarios se parecen más a los ángeles que a los mortales; los órdenes secundarios se parecen mucho más a los seres humanos. Cada grupo presta una ayuda inestimable al otro en el cumplimiento de sus múltiples tareas planetarias. Los ministros primarios pueden lograr una cooperación de enlace tanto con los controladores de energía morontial y espiritual como con los circuitadores de la mente. El grupo secundario solo puede establecer conexiones de trabajo con los controladores físicos y con los manipuladores de los circuitos materiales. Pero como cada orden de seres intermedios puede establecer una sincronía perfecta de contacto con el otro, cualquiera de los dos grupos puede así lograr el uso práctico de toda la gama de energía, que se extiende desde el poder físico burdo de los mundos materiales, a través de las fases de transición de las energías del universo, hasta las fuerzas superiores de la realidad espiritual de los reinos celestiales.
38:9.9La distancia entre los mundos material y espiritual queda perfectamente salvada por la asociación en serie del hombre mortal, el ser intermedio secundario, el ser intermedio primario, el querubín morontial, el querubín de fase intermedia y el serafín. En la experiencia personal de un mortal individual, estos diversos niveles sin duda se unifican más o menos y cobran un significado personal por las operaciones inadvertidas y misteriosas del divino Ajustador del Pensamiento.
38:9.10En los mundos normales, los seres intermedios primarios mantienen su servicio como cuerpo de información y como animadores celestiales en favor del Príncipe Planetario, mientras que los ministros secundarios continúan su cooperación con el régimen adánico para promover la causa de la civilización planetaria progresiva. En caso de defección del Príncipe Planetario y de fracaso del Hijo Material, como ocurrió en Urantia, las criaturas intermedias pasan a estar bajo la tutela del Soberano de Sistema y sirven bajo la dirección del custodio interino del planeta. Pero solo en otros tres mundos de Satania funcionan estos seres como un solo grupo bajo una dirección unificada, como lo hacen los ministros intermedios unidos de Urantia.
38:9.11La labor planetaria de los seres intermedios, tanto primarios como secundarios, es variada y diversa en los numerosos mundos individuales de un universo, pero en los planetas normales y medios sus actividades son muy diferentes de las tareas que ocupan su tiempo en las esferas aisladas, como Urantia.
38:9.12Los seres intermedios primarios son los historiadores planetarios que, desde la llegada del Príncipe Planetario hasta la era de luz y vida establecida, preparan los espectáculos y diseñan las representaciones de la historia planetaria para las exposiciones de los planetas en los mundos sede del sistema.
38:9.13Los seres intermedios permanecen durante largos períodos en un mundo habitado, pero si son fieles a su cometido, con el tiempo y con toda certeza se les reconocerá su servicio de eras en el mantenimiento de la soberanía del Hijo Creador; recibirán la debida recompensa por su paciente ministerio a los mortales materiales de su mundo del tiempo y del espacio. Tarde o temprano, todas las criaturas intermedias acreditadas serán incorporadas a las filas de los Hijos de Dios ascendentes y serán debidamente iniciadas en la larga aventura de la ascensión al Paraíso en compañía de esos mismos mortales de origen animal, sus hermanos de la tierra, a quienes guardaron con tanto celo y sirvieron con tanta eficacia durante la larga estancia planetaria.
38:9.14[Presentado por un Melquisedec que actúa a petición del Jefe de las Huestes Seráficas de Nebadon.]