Parte I · Documento 3

Los atributos de Dios

3:0.1DIOS se halla presente en todo lugar, y el círculo de la eternidad está bajo el gobierno del Padre Universal. Sin embargo, en los universos locales ejerce su gobierno en las personas de sus Hijos Creadores del Paraíso, de igual manera que concede la vida valiéndose de estos Hijos. «Dios nos dio la vida eterna, y en sus Hijos está esta vida». En los sectores del tiempo, y ante los hijos de los planetas en rotación de los universos del espacio que se hallan en evolución, estos Hijos Creadores de Dios son su propia expresión personal.

3:0.2Los Hijos de Dios, altamente personalizados, son claramente discernibles para los órdenes inferiores de inteligencias creadas, y así compensan la invisibilidad del Padre infinito y, por eso, menos discernible. Los Hijos Creadores del Paraíso del Padre Universal son una revelación de un ser que de otro modo sería invisible, invisible por la absolutez y la infinitud inherentes al círculo de la eternidad y a las personalidades de las Deidades del Paraíso.

3:0.3La condición de creador difícilmente es un atributo de Dios; es más bien el conjunto de su naturaleza activa. Y esta función universal de creador se manifiesta eternamente tal como la condicionan y la controlan todos los atributos coordinados de la realidad infinita y divina de la Primera Fuente y Centro. Dudamos sinceramente que alguna característica de la naturaleza divina pueda considerarse anterior a las demás, pero si así fuera, la naturaleza creadora de la Deidad tendría precedencia sobre todas las demás naturalezas, actividades y atributos. Y la condición de creador de la Deidad culmina en la verdad universal de la Paternidad de Dios.

1. La presencia de Dios en todas partes

3:1.1La capacidad del Padre Universal de estar presente en todas partes, y al mismo tiempo, constituye su omnipresencia. Solo Dios puede estar en dos lugares, en innumerables lugares, al mismo tiempo. Dios está presente a la vez «arriba en el cielo y abajo en la tierra»; como exclamó el salmista: «¿Adónde iré lejos de tu espíritu?, ¿o adónde huiré de tu presencia?»

3:1.2«“Soy un Dios cercano, y también lejano”, dice el Señor. “¿Acaso no lleno yo el cielo y la tierra?”». El Padre Universal está presente en todo momento en todas las partes y en todos los corazones de su creación, que se extiende a lo lejos. Él es «la plenitud de aquel que lo llena todo en todos», y «que obra todo en todos», y además, el concepto de su personalidad es tal que «el cielo (universo) y el cielo de los cielos (universo de universos) no pueden contenerlo». Es literalmente cierto que Dios es todo y está en todo. Pero ni siquiera eso es todo Dios. El Infinito solo puede revelarse finalmente en la infinitud; la causa nunca puede comprenderse plenamente mediante un análisis de los efectos; el Dios vivo es inmensamente mayor que la suma total de la creación que ha llegado a existir como resultado de los actos creadores de su libre albedrío sin trabas. Dios se revela en todo el cosmos, pero el cosmos nunca puede contener ni abarcar la totalidad de la infinitud de Dios.

3:1.3La presencia del Padre patrulla sin cesar el universo maestro. «Su salida es desde un extremo del cielo, y su circuito llega hasta los extremos de él; y nada hay oculto a su luz».

3:1.4La criatura no solo existe en Dios, sino que Dios también vive en la criatura. «Sabemos que moramos en él porque él vive en nosotros; nos ha dado su espíritu. Este don del Padre del Paraíso es el compañero inseparable del hombre». «Él es el Dios siempre presente que todo lo penetra». «El espíritu del Padre eterno se oculta en la mente de cada hijo mortal». «El hombre sale en busca de un amigo mientras ese mismo amigo vive dentro de su propio corazón». «El Dios verdadero no está lejos; es una parte de nosotros; su espíritu habla desde nuestro interior». «El Padre vive en el hijo. Dios está siempre con nosotros. Él es el espíritu guía del destino eterno».

3:1.5En verdad se ha dicho de la raza humana: «Ustedes son de Dios», porque «el que mora en el amor mora en Dios, y Dios en él». Aun al obrar mal, ustedes atormentan el don de Dios que mora dentro de ustedes, pues el Ajustador del Pensamiento tiene que pasar por las consecuencias del pensamiento malo junto con la mente humana en la que está encarcelado.

3:1.6La omnipresencia de Dios es en realidad parte de su naturaleza infinita; el espacio no constituye ninguna barrera para la Deidad. Dios está presente de manera discernible, en perfección y sin limitación, solo en el Paraíso y en el universo central. No está presente de ese modo observable en las creaciones que rodean Havona, porque Dios ha limitado su presencia directa y real en reconocimiento de la soberanía y de las prerrogativas divinas de los creadores y gobernantes coordinados de los universos del tiempo y del espacio. Por eso el concepto de la presencia divina debe admitir una amplia gama tanto de modos como de canales de manifestación, que abarca los circuitos de presencia del Hijo Eterno, del Espíritu Infinito y de la Isla del Paraíso. Tampoco es siempre posible distinguir entre la presencia del Padre Universal y las acciones de sus coordinados y agentes eternos, tan perfectamente cumplen ellos todos los requisitos infinitos de su propósito inmutable. Pero no ocurre así con el circuito de la personalidad y con los Ajustadores; aquí Dios actúa de manera única, directa y exclusiva.

3:1.7El Controlador Universal está potencialmente presente en los circuitos de gravedad de la Isla del Paraíso en todas las partes del universo, en todo momento y en el mismo grado, de acuerdo con la masa, en respuesta a las demandas físicas de esta presencia, y a causa de la naturaleza inherente de toda la creación, que hace que todas las cosas se adhieran y se sostengan en él. Del mismo modo, la Primera Fuente y Centro está potencialmente presente en el Absoluto Incondicionado, el depósito de los universos no creados del futuro eterno. Así, Dios penetra potencialmente los universos físicos del pasado, del presente y del futuro. Él es el fundamento primordial de la coherencia de la llamada creación material. Este potencial no espiritual de la Deidad pasa al acto aquí y allá en todo el nivel de las existencias físicas mediante la inexplicable intrusión de alguno de sus agentes exclusivos en el escenario de la acción del universo.

3:1.8La presencia mental de Dios está correlacionada con la mente absoluta del Actor Conjunto, el Espíritu Infinito, pero en las creaciones finitas se discierne mejor en el funcionamiento en todas partes de la mente cósmica de los Espíritus Maestros del Paraíso. Así como la Primera Fuente y Centro está potencialmente presente en los circuitos mentales del Actor Conjunto, así también está potencialmente presente en las tensiones del Absoluto Universal. Pero la mente de orden humano es un otorgamiento de las Hijas del Actor Conjunto, las Ministras Divinas de los universos en evolución.

3:1.9El espíritu del Padre Universal, presente en todas partes, está coordinado con la función de la presencia espiritual universal del Hijo Eterno y con el potencial divino perpetuo del Absoluto de la Deidad. Pero ni la actividad espiritual del Hijo Eterno y de sus Hijos del Paraíso ni los otorgamientos mentales del Espíritu Infinito parecen excluir la acción directa, en el corazón de sus hijos criaturas, de los Ajustadores del Pensamiento, los fragmentos de Dios que moran dentro.

3:1.10En cuanto a la presencia de Dios en un planeta, un sistema, una constelación o un universo, el grado de tal presencia en cualquier unidad de la creación es una medida del grado de la presencia en evolución del Ser Supremo: está determinado por el reconocimiento de Dios en conjunto y la lealtad a él por parte de la vasta organización del universo, hasta llegar a los sistemas y planetas mismos. Por eso, a veces con la esperanza de conservar y salvaguardar estas fases de la preciosa presencia de Dios, cuando algunos planetas (o incluso sistemas) se han hundido profundamente en la oscuridad espiritual, se los pone en cierto sentido en cuarentena, o se los aísla parcialmente de la comunicación con las unidades mayores de la creación. Y todo esto, tal como opera en Urantia, es una reacción espiritualmente defensiva de la mayoría de los mundos para salvarse, en la medida de lo posible, de sufrir las consecuencias aislantes de los actos alienantes de una minoría obstinada, perversa y rebelde.

3:1.11Aunque el Padre incluye paternalmente en su circuito a todos sus hijos —todas las personalidades— su influencia en ellos está limitada por la lejanía de su origen respecto de la Segunda y la Tercera Personas de la Deidad, y aumenta a medida que el logro de su destino se acerca a esos niveles. El hecho de la presencia de Dios en las mentes de las criaturas está determinado por si están habitadas o no por fragmentos del Padre, como los Monitores de Misterio, pero su presencia efectiva está determinada por el grado de cooperación que las mentes en que residen conceden a estos Ajustadores que moran dentro.

3:1.12Las fluctuaciones de la presencia del Padre no se deben a la mutabilidad de Dios. El Padre no se retira a la soledad porque haya sido desairado; sus afectos no se apartan por las malas acciones de la criatura. Más bien, por haber recibido el poder de elegir (con respecto a él), sus hijos, al ejercer esa elección, determinan directamente el grado y los límites de la influencia divina del Padre en sus propios corazones y almas. El Padre se ha otorgado libremente a nosotros sin límite y sin favoritismo. No hace distinción entre personas, planetas, sistemas ni universos. En los sectores del tiempo confiere un honor diferencial solo a las personalidades del Paraíso de Dios el Séptuple, los creadores coordinados de los universos finitos.

2. El poder infinito de Dios

3:2.1Todos los universos saben que «el Señor Dios omnipotente reina». Los asuntos de este mundo y de otros mundos están bajo supervisión divina. «Él actúa según su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra». Es eternamente cierto que «no hay poder que no venga de Dios».

3:2.2Dentro de los límites de lo que es compatible con la naturaleza divina, es literalmente cierto que «para Dios todas las cosas son posibles». Los largos y lentos procesos evolutivos de los pueblos, los planetas y los universos están bajo el control perfecto de los creadores y administradores del universo, y se despliegan de acuerdo con el propósito eterno del Padre Universal, avanzando en armonía y orden y en conformidad con el plan omnisapiente de Dios. Hay un solo legislador. Él sostiene los mundos en el espacio y hace girar los universos alrededor del círculo sin fin del circuito eterno.

3:2.3De todos los atributos divinos, su omnipotencia, en especial tal como prevalece en el universo material, es el que mejor se entiende. Visto como un fenómeno no espiritual, Dios es energía. Esta declaración de un hecho físico se basa en la verdad incomprensible de que la Primera Fuente y Centro es la causa primaria de los fenómenos físicos universales de todo el espacio. De esta actividad divina se derivan toda la energía física y las demás manifestaciones materiales. La luz, es decir, la luz sin calor, es otra de las manifestaciones no espirituales de las Deidades. Y hay todavía otra forma de energía no espiritual que es prácticamente desconocida en Urantia; aún no se ha reconocido.

3:2.4Dios controla todo poder; ha abierto «un camino para el rayo»; ha ordenado los circuitos de toda energía. Ha decretado el tiempo y el modo de la manifestación de todas las formas de energía-materia. Y todas estas cosas se mantienen para siempre bajo su dominio perpetuo — en el control gravitacional que se centra en el Paraíso inferior. La luz y la energía del Dios eterno giran así para siempre alrededor de su majestuoso circuito, la procesión sin fin pero ordenada de las huestes estelares que componen el universo de universos. Toda la creación gira eternamente alrededor del centro Paraíso-Personalidad de todas las cosas y de todos los seres.

3:2.5La omnipotencia del Padre corresponde al dominio en todas partes del nivel absoluto, donde las tres energías, material, mental y espiritual, son indistinguibles en estrecha proximidad a él —la Fuente de todas las cosas. La mente de la criatura, por no ser ni monota del Paraíso ni espíritu del Paraíso, no responde directamente al Padre Universal. Dios se ajusta con la mente de imperfección— con los mortales de Urantia por medio de los Ajustadores del Pensamiento.

3:2.6El Padre Universal no es una fuerza pasajera, un poder cambiante ni una energía fluctuante. El poder y la sabiduría del Padre son plenamente suficientes para hacer frente a todas y cada una de las exigencias del universo. A medida que surgen las emergencias de la experiencia humana, él las ha previsto todas, y por eso no reacciona ante los asuntos del universo de manera desligada, sino más bien de acuerdo con los dictados de la sabiduría eterna y en consonancia con los mandatos del juicio infinito. Sean cuales sean las apariencias, el poder de Dios no funciona en el universo como una fuerza ciega.

3:2.7Se presentan situaciones en las que parece que se han dictado resoluciones de emergencia, que se han suspendido leyes naturales, que se han reconocido inadaptaciones y que se hace un esfuerzo por rectificar la situación; pero no es así. Tales conceptos de Dios tienen su origen en lo limitado del punto de vista de ustedes, en la finitud de su comprensión y en el campo restringido de su observación; tal incomprensión de Dios se debe a la profunda ignorancia de que ustedes gozan con respecto a la existencia de las leyes superiores del reino, la magnitud del carácter del Padre, la infinitud de sus atributos y el hecho de su libre albedrío.

3:2.8Las criaturas planetarias en quienes mora el espíritu de Dios, dispersas aquí y allá por los universos del espacio, son tan casi infinitas en número y orden, sus intelectos son tan diversos, sus mentes tan limitadas y a veces tan toscas, su visión tan recortada y localizada, que es casi imposible formular generalizaciones de la ley que expresen adecuadamente los atributos infinitos del Padre y que al mismo tiempo sean en algún grado comprensibles para estas inteligencias creadas. Por eso, a ustedes, las criaturas, muchos de los actos del Creador todopoderoso les parecen arbitrarios, desligados y, no pocas veces, despiadados y crueles. Pero de nuevo les aseguro que esto no es cierto. Todos los actos de Dios tienen propósito y son inteligentes, sabios, bondadosos y eternamente atentos al mayor bien, no siempre de un ser individual, de una raza individual, de un planeta individual o incluso de un universo individual; sino que son para el bienestar y el mayor bien de todos los interesados, desde el más bajo hasta el más alto. En las épocas del tiempo, el bienestar de la parte puede a veces parecer distinto del bienestar del todo; en el círculo de la eternidad tales diferencias aparentes no existen.

3:2.9Todos formamos parte de la familia de Dios, y por eso a veces debemos tomar parte también en la disciplina de la familia. Muchos de los actos de Dios que tanto nos inquietan y desconciertan resultan de las decisiones y los fallos finales de la sabiduría total, que facultan al Actor Conjunto para ejecutar la elección de la voluntad infalible de la mente infinita, para hacer cumplir las decisiones de la personalidad de perfección, cuya observación, visión y solicitud abarcan el bienestar más alto y eterno de toda su creación, vasta y dilatada.

3:2.10Así sucede que el punto de vista de ustedes, aislado, parcial, finito, tosco y sumamente materialista, y las limitaciones inherentes a la naturaleza de su ser, constituyen tal obstáculo que ustedes no pueden ver, comprender ni conocer la sabiduría y la bondad de muchos de los actos divinos que les parecen cargados de una crueldad tan aplastante, y que parecen caracterizarse por una indiferencia tan completa hacia la comodidad y el bienestar, hacia la felicidad planetaria y la prosperidad personal, de sus semejantes. Es por los límites de la visión humana, es por su entendimiento restringido y su comprensión finita, que ustedes malinterpretan los motivos, y tergiversan los propósitos, de Dios. Pero en los mundos evolutivos ocurren muchas cosas que no son actos personales del Padre Universal.

3:2.11La omnipotencia divina está perfectamente coordinada con los demás atributos de la personalidad de Dios. El poder de Dios, normalmente, solo está limitado en su manifestación espiritual en el universo por tres condiciones o situaciones:

3:2.121. Por la naturaleza de Dios, en especial por su amor infinito, por la verdad, la belleza y la bondad.

3:2.132. Por la voluntad de Dios, por su ministerio de misericordia y su relación paternal con las personalidades del universo.

3:2.143. Por la ley de Dios, por la rectitud y la justicia de la eterna Trinidad del Paraíso.

3:2.15Dios es ilimitado en poder, divino en naturaleza, final en voluntad, infinito en atributos, eterno en sabiduría y absoluto en realidad. Pero todas estas características del Padre Universal están unificadas en la Deidad y se expresan universalmente en la Trinidad del Paraíso y en los Hijos divinos de la Trinidad. Por lo demás, fuera del Paraíso y del universo central de Havona, todo lo que concierne a Dios está limitado por la presencia evolutiva del Supremo, condicionado por la presencia en eventuación del Último y coordinado por los tres Absolutos existenciales — de la Deidad, Universal e Incondicionado. Y la presencia de Dios está limitada así porque tal es la voluntad de Dios.

3. El conocimiento universal de Dios

3:3.1«Dios sabe todas las cosas». La mente divina es consciente del pensamiento de toda la creación y lo conoce a fondo. Su conocimiento de los acontecimientos es universal y perfecto. Las entidades divinas que salen de él son parte de él; el que «equilibra las nubes» es también «perfecto en conocimiento». «Los ojos del Señor están en todo lugar». Dijo su gran maestro acerca del insignificante gorrión: «Ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo sepa mi Padre», y también: «Hasta los cabellos de su cabeza están contados». «Él cuenta el número de las estrellas; las llama a todas por sus nombres».

3:3.2El Padre Universal es la única personalidad de todo el universo que conoce en realidad el número de las estrellas y planetas del espacio. Todos los mundos de cada universo están constantemente dentro de la conciencia de Dios. Él también dice: «Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo, he oído su clamor y conozco sus dolores». Porque «el Señor mira desde el cielo; contempla a todos los hijos de los hombres; desde el lugar de su morada observa a todos los habitantes de la tierra». Todo hijo criatura puede decir con verdad: «Él conoce el camino que tomo, y cuando me haya probado, saldré como el oro». «Dios conoce cuándo nos sentamos y cuándo nos levantamos; entiende desde lejos nuestros pensamientos y conoce todos nuestros caminos». «Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel con quien tenemos que tratar». Y debería ser un verdadero consuelo para todo ser humano entender que «él conoce la hechura de ustedes; recuerda que son polvo». Jesús, al hablar del Dios vivo, dijo: «Su Padre sabe lo que ustedes necesitan aun antes de que se lo pidan».

3:3.3Dios posee un poder ilimitado para conocer todas las cosas; su conciencia es universal. Su circuito personal abarca a todas las personalidades, y su conocimiento aun de las criaturas humildes se complementa indirectamente por medio de la serie descendente de Hijos divinos y directamente por medio de los Ajustadores del Pensamiento que moran dentro. Y además, el Espíritu Infinito está en todo momento presente en todas partes.

3:3.4No estamos del todo seguros de si Dios elige o no conocer de antemano los hechos de pecado. Pero aun si Dios conociera de antemano los actos de libre albedrío de sus hijos, tal presciencia no anula en lo más mínimo su libertad. Una cosa es cierta: Dios nunca está sujeto a la sorpresa.

3:3.5La omnipotencia no implica el poder de hacer lo que no se puede hacer, el acto impropio de Dios. Tampoco la omnisciencia implica conocer lo incognoscible. Pero tales afirmaciones difícilmente pueden hacerse comprensibles para la mente finita. La criatura difícilmente puede entender el alcance y las limitaciones de la voluntad del Creador.

4. Lo ilimitado de Dios

3:4.1El otorgamiento sucesivo de sí mismo a los universos a medida que estos llegan a existir no disminuye en modo alguno el potencial de poder ni la reserva de sabiduría, tal como siguen residiendo y reposando en la personalidad central de la Deidad. En potencial de fuerza, de sabiduría y de amor, el Padre nunca ha disminuido nada de lo que posee ni se ha despojado de ningún atributo de su gloriosa personalidad como resultado del otorgamiento sin reservas de sí mismo a los Hijos del Paraíso, a sus creaciones subordinadas y a las múltiples criaturas de estas.

3:4.2La creación de cada nuevo universo exige un nuevo ajuste de la gravedad; pero aun si la creación continuara indefinidamente, eternamente, incluso hasta la infinitud, de modo que con el tiempo la creación material existiera sin limitaciones, aun así se hallaría que el poder de control y coordinación que reposa en la Isla del Paraíso es igual a, y suficiente para, el dominio, el control y la coordinación de semejante universo infinito. Y después de este otorgamiento de fuerza y poder ilimitados a un universo sin límites, el Infinito seguiría sobrecargado con el mismo grado de fuerza y energía; el Absoluto Incondicionado seguiría sin disminuir; Dios seguiría poseyendo el mismo potencial infinito, como si nunca se hubiera derramado fuerza, energía y poder para dotar a un universo tras otro.

3:4.3Y así ocurre con la sabiduría: el hecho de que la mente se distribuya tan libremente al pensamiento de los reinos no empobrece en modo alguno la fuente central de la sabiduría divina. A medida que los universos se multiplican, y los seres de los reinos aumentan en número hasta los límites de la comprensión, si la mente continúa otorgándose sin fin a estos seres de condición alta y baja, aun así la personalidad central de Dios seguirá abarcando la misma mente eterna, infinita y omnisapiente.

3:4.4El hecho de que él envíe desde sí mismo mensajeros espirituales para morar en los hombres y mujeres del mundo de ustedes y de otros mundos no disminuye en modo alguno su capacidad de funcionar como una personalidad espiritual divina y todopoderosa; y no hay absolutamente ningún límite a la extensión ni al número de tales Monitores espirituales que él puede enviar y que puede llegar a enviar. Este darse de sí mismo a sus criaturas crea una posibilidad futura ilimitada, casi inconcebible, de existencias progresivas y sucesivas para estos mortales dotados divinamente. Y esta pródiga distribución de sí mismo en forma de estas entidades espirituales ministrantes no disminuye de ningún modo la sabiduría ni la perfección de verdad y de conocimiento que reposan en la persona del Padre omnisapiente, omnisciente y todopoderoso.

3:4.5Para los mortales del tiempo hay un futuro, pero Dios habita la eternidad. Aunque provengo de un lugar cercano a la morada misma de la Deidad, no puedo pretender hablar con perfección de entendimiento acerca de la infinitud de muchos de los atributos divinos. Solo la infinitud de mente puede comprender plenamente la infinitud de existencia y la eternidad de acción.

3:4.6El hombre mortal no puede de ningún modo conocer la infinitud del Padre celestial. La mente finita no puede pensar hasta el fondo una verdad o un hecho tan absolutos. Pero este mismo ser humano finito puede realmente sentir — literalmente experimentar—el impacto pleno y no disminuido del AMOR de un Padre tan infinito. Un amor así puede experimentarse de verdad, aunque, si bien la calidad de la experiencia es ilimitada, la cantidad de tal experiencia está estrictamente limitada por la capacidad humana de receptividad espiritual y por la capacidad asociada de amar al Padre a su vez.

3:4.7La apreciación finita de las cualidades infinitas trasciende con mucho las capacidades lógicamente limitadas de la criatura, debido al hecho de que el hombre mortal está hecho a imagen de Dios —en él vive un fragmento de la infinitud. Por eso, el acercamiento más íntimo y más entrañable del hombre a Dios es por el amor y a través del amor, porque Dios es amor. Y toda esa relación única es una experiencia real en la sociología cósmica, la relación Creador-criatura— el afecto Padre-hijo.

5. El gobierno supremo del Padre

3:5.1En su contacto con las creaciones posteriores a Havona, el Padre Universal no ejerce su poder infinito y su autoridad final por transmisión directa, sino más bien por medio de sus Hijos y de las personalidades subordinadas a ellos. Y Dios hace todo esto por su propio libre albedrío. Todos y cada uno de los poderes delegados, si surgiera la ocasión, si llegara a ser la elección de la mente divina, podrían ejercerse directamente; pero, por regla general, tal acción solo se produce como resultado de que la personalidad delegada no cumpla la confianza divina. En esos momentos, y ante tal incumplimiento, y dentro de los límites de la reserva de poder y potencial divinos, el Padre sí actúa de manera independiente y de acuerdo con los mandatos de su propia elección; y esa elección es siempre de perfección infalible y de sabiduría infinita.

3:5.2El Padre gobierna por medio de sus Hijos; hacia abajo, a lo largo de la organización del universo, hay una cadena ininterrumpida de gobernantes que termina en los Príncipes Planetarios, quienes dirigen los destinos de las esferas evolutivas de los vastos dominios del Padre. No es una mera expresión poética la que exclama: «La tierra es del Señor, y también su plenitud». «Él quita reyes y pone reyes». «Los Altísimos gobiernan en los reinos de los hombres».

3:5.3En los asuntos del corazón de los hombres puede que el Padre Universal no siempre logre lo que quiere; pero en la conducta y el destino de un planeta prevalece el plan divino; triunfa el propósito eterno de sabiduría y amor.

3:5.4Dijo Jesús: «Mi Padre, que me los dio, es mayor que todos; y nadie puede arrebatarlos de la mano de mi Padre». Al vislumbrar las múltiples operaciones y contemplar la asombrosa inmensidad de la creación casi ilimitada de Dios, puede que vacilen en su concepto de la primacía de él, pero no deberían dejar de aceptarlo como entronizado de forma segura y perpetua en el centro paradisíaco de todas las cosas y como el Padre benéfico de todos los seres inteligentes. Hay un solo «Dios y Padre de todos, que está sobre todos y en todos», «y él es anterior a todas las cosas, y en él todas las cosas se sostienen».

3:5.5Las incertidumbres de la vida y las vicisitudes de la existencia no contradicen en modo alguno el concepto de la soberanía universal de Dios. Toda la vida evolutiva de las criaturas está asediada por ciertas inevitabilidades. Consideren lo siguiente:

3:5.61. ¿Es deseable el valor — la fuerza de carácter—? Entonces el hombre debe criarse en un entorno que obligue a luchar con las dificultades y a reaccionar ante las decepciones.

3:5.72. ¿Es deseable el altruismo — el servicio a los semejantes—? Entonces la experiencia de la vida debe incluir el encuentro con situaciones de desigualdad social.

3:5.83. ¿Es deseable la esperanza — la grandeza de la confianza—? Entonces la existencia humana debe enfrentarse constantemente con inseguridades e incertidumbres recurrentes.

3:5.94. ¿Es deseable la fe — la afirmación suprema del pensamiento humano—? Entonces la mente del hombre debe hallarse en esa difícil situación en la que siempre sabe menos de lo que puede creer.

3:5.105. ¿Es deseable el amor a la verdad y la disposición a ir adondequiera que conduzca? Entonces el hombre debe crecer en un mundo donde el error está presente y la falsedad es siempre posible.

3:5.116. ¿Es deseable el idealismo — el concepto que se aproxima a lo divino—? Entonces el hombre debe esforzarse en un entorno de bondad y belleza relativas, un ambiente que estimule el anhelo irreprimible de cosas mejores.

3:5.127. ¿Es deseable la lealtad — la devoción al deber más alto—? Entonces el hombre debe seguir adelante en medio de las posibilidades de traición y deserción. La valentía de la devoción al deber consiste en el peligro implícito de faltar a él.

3:5.138. ¿Es deseable el desprendimiento — el espíritu de olvido de sí—? Entonces el hombre mortal debe vivir cara a cara con el clamor incesante de un yo ineludible que exige reconocimiento y honor. El hombre no podría elegir dinámicamente la vida divina si no hubiera una vida del yo a la que renunciar. El hombre nunca podría asirse de manera salvadora a la rectitud si no hubiera un mal potencial que exaltara y diferenciara el bien por contraste.

3:5.149. ¿Es deseable el placer — la satisfacción de la felicidad—? Entonces el hombre ha de vivir en un mundo donde la alternativa del dolor y la probabilidad del sufrimiento son posibilidades experienciales siempre presentes.

3:5.15En todo el universo, cada unidad se considera parte del todo. La supervivencia de la parte depende de la cooperación con el plan y el propósito del todo, del deseo sincero y la perfecta disposición de hacer la voluntad divina del Padre. El único mundo evolutivo sin error (la posibilidad de un juicio imprudente) sería un mundo sin inteligencia libre. En el universo de Havona hay mil millones de mundos perfectos con sus habitantes perfectos, pero el hombre en evolución debe ser falible si ha de ser libre. Una inteligencia libre y sin experiencia no puede en modo alguno ser uniformemente sabia al principio. La posibilidad de un juicio equivocado (mal) se convierte en pecado solo cuando la voluntad humana aprueba conscientemente y abraza a sabiendas un juicio inmoral deliberado.

3:5.16La plena apreciación de la verdad, la belleza y la bondad es inherente a la perfección del universo divino. Los habitantes de los mundos de Havona no necesitan el potencial de niveles de valor relativos como estímulo para elegir; esos seres perfectos son capaces de identificar y elegir el bien en ausencia de toda situación moral de contraste que obligue a pensar. Pero todos esos seres perfectos son, en naturaleza moral y en condición espiritual, lo que son en virtud del hecho de existir. Han ganado por experiencia un avance solo dentro de su condición inherente. El hombre mortal gana incluso su condición de candidato a la ascensión por su propia fe y esperanza. Todo lo divino que capta la mente humana y adquiere el alma humana es un logro experiencial; es una realidad de la experiencia personal y es por tanto una posesión única, en contraste con la bondad y la rectitud inherentes de las personalidades inerrantes de Havona.

3:5.17Las criaturas de Havona son valientes por naturaleza, pero no son valerosas en el sentido humano. Son bondadosas y consideradas de forma innata, pero difícilmente altruistas a la manera humana. Esperan un futuro agradable, pero no tienen esperanza al modo exquisito del mortal confiado de las inciertas esferas evolutivas. Tienen fe en la estabilidad del universo, pero son totalmente ajenas a esa fe salvadora por la cual el hombre mortal asciende desde la condición de animal hasta las puertas del Paraíso. Aman la verdad, pero no saben nada de sus cualidades que salvan el alma. Son idealistas, pero nacieron así; ignoran por completo el éxtasis de llegar a serlo por una elección estimulante. Son leales, pero nunca han experimentado la emoción de la devoción sincera e inteligente al deber frente a la tentación de faltar a él. Son desprendidas, pero nunca alcanzaron tales niveles de experiencia mediante la magnífica conquista de un yo beligerante. Disfrutan del placer, pero no comprenden la dulzura del placer de escapar del potencial de dolor.

6. La primacía del Padre

3:6.1Con abnegación divina, con generosidad consumada, el Padre Universal cede autoridad y delega poder, pero sigue siendo primario; su mano está sobre la poderosa palanca de las circunstancias de los reinos universales; se ha reservado todas las decisiones finales y empuña sin error el cetro del veto todopoderoso de su propósito eterno con autoridad incuestionable sobre el bienestar y el destino de la creación extendida, que gira y que circula sin cesar.

3:6.2La soberanía de Dios es ilimitada; es el hecho fundamental de toda la creación. El universo no era inevitable. El universo no es un accidente, ni tampoco existe por sí mismo. El universo es una obra de creación y por eso está totalmente sujeto a la voluntad del Creador. La voluntad de Dios es la verdad divina, el amor vivo; por eso las creaciones en perfeccionamiento de los universos evolutivos se caracterizan por la bondad —cercanía a la divinidad; por el mal potencial— lejanía de la divinidad.

3:6.3Toda filosofía religiosa llega, tarde o temprano, al concepto de un gobierno unificado del universo, de un solo Dios. Las causas del universo no pueden ser inferiores a los efectos del universo. La fuente de las corrientes de la vida del universo y de la mente cósmica tiene que estar por encima de los niveles de su manifestación. La mente humana no se puede explicar de manera coherente en términos de los órdenes inferiores de la existencia. La mente del hombre solo se puede comprender de verdad si se reconoce la realidad de órdenes superiores de pensamiento y de voluntad con propósito. El hombre, como ser moral, resulta inexplicable si no se admite la realidad del Padre Universal.

3:6.4El filósofo mecanicista declara rechazar la idea de una voluntad universal y soberana, la misma voluntad soberana cuya actividad en la elaboración de las leyes del universo él venera tan profundamente. ¡Qué homenaje involuntario rinde el mecanicista al Creador de la ley cuando concibe que tales leyes actúan por sí mismas y se explican por sí mismas!

3:6.5Es un gran error humanizar a Dios, excepto en el concepto del Ajustador del Pensamiento que mora dentro, pero ni siquiera eso es tan necio como mecanizar por completo la idea de la Primera Gran Fuente y Centro.

3:6.6¿Sufre el Padre del Paraíso? No lo sé. Los Hijos Creadores ciertamente pueden sufrir, y a veces sufren, así como sufren los mortales. El Hijo Eterno y el Espíritu Infinito sufren en un sentido modificado. Creo que el Padre Universal sufre, pero no puedo entender cómo; tal vez por medio del circuito de la personalidad o por medio de la individualidad de los Ajustadores del Pensamiento y de otros otorgamientos de su naturaleza eterna. Él ha dicho de las razas mortales: «En todas sus aflicciones yo estoy afligido». Sin duda experimenta una comprensión paternal y compasiva; puede que verdaderamente sufra, pero no comprendo la naturaleza de ese sufrimiento.

3:6.7El Gobernante infinito y eterno del universo de universos es poder, forma, energía, proceso, patrón, principio, presencia y realidad idealizada. Pero es más; es personal; ejerce una voluntad soberana, experimenta la conciencia de sí de la divinidad, ejecuta los mandatos de una mente creadora, busca la satisfacción de llevar a cabo un propósito eterno y manifiesta el amor y el afecto de un Padre por sus hijos del universo. Y todos estos rasgos más personales del Padre pueden entenderse mejor al observarlos tal como se revelaron en la vida de otorgamiento de Miguel, el Hijo Creador de ustedes, mientras estaba encarnado en Urantia.

3:6.8Dios el Padre ama a los hombres; Dios el Hijo sirve a los hombres; Dios el Espíritu inspira a los hijos del universo hacia la aventura siempre ascendente de hallar a Dios el Padre por los caminos que dispusieron Dios los Hijos mediante el ministerio de la gracia de Dios el Espíritu.

3:6.9[En mi calidad de Consejero Divino asignado a la presentación de la revelación del Padre Universal, he continuado con esta exposición de los atributos de la Deidad.]

Documento 3

Los atributos de Dios