Parte I · Documento 14
El universo central y divino
14:0.1EL universo perfecto y divino ocupa el centro de toda la creación; es el núcleo eterno alrededor del cual giran las vastas creaciones del tiempo y del espacio. El Paraíso es la gigantesca Isla nuclear de estabilidad absoluta que reposa inmóvil en el corazón mismo del magnífico universo eterno. Esta familia planetaria central se llama Havona y está muy lejos del universo local de Nebadon. Tiene dimensiones enormes y una masa casi increíble, y consta de mil millones de esferas de una belleza inimaginada y de una grandeza soberbia, pero la verdadera magnitud de esta vasta creación está en realidad fuera del alcance de la comprensión de la mente humana.
14:0.2Esta es la única agrupación de mundos asentada, perfecta y establecida. Este es un universo enteramente creado y perfecto; no es un desarrollo evolutivo. Este es el núcleo eterno de perfección, alrededor del cual gira esa procesión sin fin de universos que constituyen el tremendo experimento evolutivo, la audaz aventura de los Hijos Creadores de Dios, que aspiran a duplicar en el tiempo y a reproducir en el espacio el universo patrón, el ideal de la plenitud divina, de la finalidad suprema, de la realidad última y de la perfección eterna.
1. El sistema Paraíso-Havona
14:1.1Desde la periferia del Paraíso hasta los bordes interiores de los siete superuniversos existen las siete condiciones y movimientos del espacio siguientes:
14:1.21. Las zonas quiescentes del espacio intermedio que lindan con el Paraíso.
14:1.32. La procesión en sentido horario de los tres circuitos del Paraíso y los siete de Havona.
14:1.43. La zona espacial semitranquila que separa los circuitos de Havona de los cuerpos oscuros de gravedad del universo central.
14:1.54. La banda interior de cuerpos oscuros de gravedad, que se desplaza en sentido antihorario.
14:1.65. La segunda zona singular del espacio, que divide las dos trayectorias espaciales de los cuerpos oscuros de gravedad.
14:1.76. El cinturón exterior de cuerpos oscuros de gravedad, que gira en el sentido de las agujas del reloj alrededor del Paraíso.
14:1.87. Una tercera zona espacial —una zona semitranquila— que separa el cinturón exterior de cuerpos oscuros de gravedad de los circuitos más internos de los siete superuniversos.
14:1.9Los mil millones de mundos de Havona se disponen en siete circuitos concéntricos que rodean directamente los tres circuitos de satélites del Paraíso. El circuito más interno de Havona tiene más de treinta y cinco millones de mundos, y el más externo, más de doscientos cuarenta y cinco millones, con cantidades proporcionales en los circuitos que hay entre ambos. Cada circuito es diferente, pero todos tienen un equilibrio perfecto y una organización exquisita, y a cada uno lo impregna una representación especializada del Espíritu Infinito, uno de los Siete Espíritus de los Circuitos. Además de otras funciones, este Espíritu impersonal coordina la conducción de los asuntos celestiales en toda la extensión de su circuito.
14:1.10Los circuitos planetarios de Havona no están superpuestos; sus mundos se siguen unos a otros en una procesión lineal ordenada. El universo central gira alrededor de la Isla estacionaria del Paraíso en un solo plano inmenso, que consta de diez unidades concéntricas estabilizadas: los tres circuitos de esferas del Paraíso y los siete circuitos de mundos de Havona. Desde el punto de vista físico, los circuitos de Havona y los del Paraíso son todos un solo y mismo sistema; su separación responde a una distinción funcional y administrativa.
14:1.11En el Paraíso no se cuenta el tiempo; la secuencia de los acontecimientos sucesivos es inherente al concepto de quienes son nativos de la Isla central. Pero el tiempo sí corresponde a los circuitos de Havona y a numerosos seres de origen tanto celestial como terrestre que residen en ellos. Cada mundo de Havona tiene su propio tiempo local, determinado por su circuito. Todos los mundos de un circuito dado tienen un año de la misma duración, puesto que giran de manera uniforme alrededor del Paraíso, y la duración de estos años planetarios disminuye desde el circuito más exterior hasta el más interior.
14:1.12Además del tiempo de los circuitos de Havona, existe el día estándar Paraíso-Havona y otras designaciones de tiempo que se determinan en los siete satélites del Espíritu Infinito en el Paraíso, y que se transmiten desde ellos. El día estándar Paraíso-Havona se basa en el tiempo que necesitan las moradas planetarias del primer circuito de Havona, el interior, para completar una revolución alrededor de la Isla del Paraíso; y aunque su velocidad es enorme, debido a su situación entre los cuerpos oscuros de gravedad y el gigantesco Paraíso, estas esferas necesitan casi mil años para completar su circuito. Ustedes leyeron la verdad sin saberlo cuando sus ojos se detuvieron en la afirmación «Un día es como mil años para Dios, como apenas una vigilia de la noche». Un día Paraíso-Havona equivale exactamente a mil años del actual calendario bisiesto de Urantia menos siete minutos y tres segundos y un octavo.
14:1.13Este día Paraíso-Havona es la medida de tiempo estándar de los siete superuniversos, aunque cada uno mantiene sus propios patrones internos de tiempo.
14:1.14En las afueras de este vasto universo central, mucho más allá del séptimo cinturón de mundos de Havona, gira una cantidad increíble de enormes cuerpos oscuros de gravedad. Estas numerosísimas masas oscuras son muy distintas de los demás cuerpos del espacio en muchos aspectos; incluso en la forma son muy diferentes. Estos cuerpos oscuros de gravedad ni reflejan ni absorben la luz; no reaccionan a la luz de la energía física, y rodean y envuelven a Havona de manera tan completa que la ocultan a la vista incluso de los universos habitados cercanos del tiempo y del espacio.
14:1.15El gran cinturón de cuerpos oscuros de gravedad está dividido en dos circuitos elípticos iguales por una intrusión singular del espacio. El cinturón interior gira en sentido contrario a las agujas del reloj; el exterior gira en el sentido de las agujas del reloj. Estas direcciones alternas de movimiento, junto con la masa extraordinaria de los cuerpos oscuros, igualan de manera tan eficaz las líneas de gravedad de Havona que hacen del universo central una creación físicamente equilibrada y perfectamente estabilizada.
14:1.16La procesión interior de cuerpos oscuros de gravedad tiene una disposición tubular y consta de tres agrupaciones circulares. Una sección transversal de este circuito mostraría tres círculos concéntricos de densidad aproximadamente igual. El circuito exterior de cuerpos oscuros de gravedad está dispuesto en vertical y es diez mil veces más alto que el circuito interior. El diámetro vertical del circuito exterior es cincuenta mil veces mayor que su diámetro transversal.
14:1.17El espacio intermedio que existe entre estos dos circuitos de cuerpos de gravedad es singular, pues no se encuentra nada semejante en ninguna otra parte de todo el vasto universo. Esta zona se caracteriza por enormes movimientos ondulatorios de naturaleza vertical y está impregnada de tremendas actividades energéticas de un orden desconocido.
14:1.18En nuestra opinión, nada semejante a los cuerpos oscuros de gravedad del universo central caracterizará la evolución futura de los niveles del espacio exterior; consideramos que estas procesiones alternas de colosales cuerpos que equilibran la gravedad no tienen igual en el universo maestro.
2. Constitución de Havona
14:2.1Los seres espirituales no moran en un espacio nebuloso; no habitan mundos etéreos; tienen su domicilio en esferas reales de naturaleza material, mundos tan reales como aquellos en los que viven los mortales. Los mundos de Havona son reales y literales, aunque su sustancia literal difiere de la organización material de los planetas de los siete superuniversos.
14:2.2Las realidades físicas de Havona representan un orden de organización de la energía radicalmente distinto de cualquiera de los que predominan en los universos evolutivos del espacio. Las energías de Havona son triples; las unidades de energía-materia de los superuniversos contienen una carga de energía doble, aunque una forma de energía existe en fases negativa y positiva. La creación del universo central es triple (Trinidad); la creación de un universo local (de manera directa) es doble, por un Hijo Creador y un Espíritu Creativo.
14:2.3El material de Havona consiste en la organización de exactamente mil elementos químicos básicos y en la función equilibrada de las siete formas de energía de Havona. Cada una de estas energías básicas presenta siete fases de excitación, de modo que los nativos de Havona reaccionan a cuarenta y nueve estímulos sensoriales distintos. Dicho de otro modo, desde un punto de vista puramente físico, los nativos del universo central poseen cuarenta y nueve formas especializadas de sensación. Los sentidos morontiales son setenta, y los órdenes espirituales superiores de respuesta reactiva van, según el tipo de ser, de setenta a doscientos diez.
14:2.4Ninguno de los seres físicos del universo central sería visible para los urantianos. Ninguno de los estímulos físicos de aquellos mundos lejanos provocaría tampoco una reacción en sus toscos órganos de los sentidos. Si un mortal de Urantia pudiera ser transportado a Havona, allí estaría sordo, ciego y completamente privado de todas las demás reacciones sensoriales; solo podría funcionar como un ser limitado, consciente de sí mismo, privado de todos los estímulos del entorno y de toda reacción a ellos.
14:2.5En la creación central ocurren numerosos fenómenos físicos y reacciones espirituales que no se conocen en mundos como Urantia. La organización básica de una creación triple no se parece en nada a la constitución doble de los universos creados del tiempo y del espacio.
14:2.6Toda la ley natural está coordinada sobre una base enteramente diferente de la de los sistemas de energía dual de las creaciones en evolución. Todo el universo central está organizado de acuerdo con el sistema triple de control perfecto y simétrico. En todo el sistema Paraíso-Havona se mantiene un equilibrio perfecto entre todas las realidades cósmicas y todas las fuerzas espirituales. El Paraíso, con un dominio absoluto de la creación material, regula y mantiene de manera perfecta las energías físicas de este universo central; el Hijo Eterno, como parte de su dominio espiritual que todo lo abarca, sostiene de la manera más perfecta la condición espiritual de todos los que habitan en Havona. En el Paraíso nada es experimental, y el sistema Paraíso-Havona es una unidad de perfección creativa.
14:2.7La gravedad espiritual universal del Hijo Eterno es asombrosamente activa en todo el universo central. Todos los valores espirituales y todas las personalidades espirituales son atraídos sin cesar hacia dentro, hacia la morada de los Dioses. Este impulso hacia Dios es intenso e ineludible. La ambición de alcanzar a Dios es más fuerte en el universo central, no porque la gravedad espiritual sea más fuerte que en los universos periféricos, sino porque los seres que llegaron a Havona están más plenamente espiritualizados y, por lo tanto, responden mejor a la acción siempre presente de la atracción universal de la gravedad espiritual del Hijo Eterno.
14:2.8De igual modo, el Espíritu Infinito atrae hacia el Paraíso todos los valores intelectuales. En todo el universo central, la gravedad mental del Espíritu Infinito actúa en enlace con la gravedad espiritual del Hijo Eterno, y ambas juntas forman el impulso combinado de las almas ascendentes por hallar a Dios, alcanzar la Deidad, llegar al Paraíso y conocer al Padre.
14:2.9Havona es un universo espiritualmente perfecto y físicamente estable. El control y la estabilidad equilibrada del universo central parecen ser perfectos. Todo lo físico o espiritual es perfectamente previsible, pero los fenómenos de la mente y la volición de la personalidad no lo son. Sí deducimos que el pecado se puede considerar imposible, pero lo hacemos porque las criaturas nativas de Havona dotadas de libre albedrío nunca fueron culpables de transgredir la voluntad de la Deidad. Durante toda la eternidad estos seres celestiales se mantuvieron constantemente leales a los Eternos de Días. Tampoco apareció el pecado en ninguna criatura que entró en Havona como peregrino. Nunca hubo un solo caso de mala conducta en ninguna criatura de ningún grupo de personalidades jamás creadas en el universo central de Havona, o admitidas en él. Tan perfectos y tan divinos son los métodos y los medios de selección en los universos del tiempo que nunca se produjo un error en los registros de Havona; nunca se cometieron equivocaciones; ningún alma ascendente fue jamás admitida antes de tiempo en el universo central.
3. Los mundos de Havona
14:3.1En cuanto al gobierno del universo central, no hay ninguno. Havona es tan exquisitamente perfecto que no requiere ningún sistema intelectual de gobierno. No hay tribunales constituidos de forma regular, ni tampoco asambleas legislativas; Havona solo requiere dirección administrativa. Aquí se puede observar la cumbre de los ideales del verdadero autogobierno.
14:3.2No hay necesidad de gobierno entre inteligencias tan perfectas y casi perfectas. No necesitan ninguna regulación, porque son seres de perfección nativa, entremezclados con criaturas evolutivas que hace mucho tiempo pasaron el examen de los tribunales supremos de los superuniversos.
14:3.3La administración de Havona no es automática, pero es maravillosamente perfecta y divinamente eficiente. Es principalmente planetaria y está confiada al Eterno de Días residente, pues cada esfera de Havona está dirigida por una de estas personalidades de origen trinitario. Los Eternos de Días no son creadores, pero son administradores perfectos. Enseñan con una habilidad suprema y dirigen a sus hijos planetarios con una perfección de sabiduría que linda con lo absoluto.
14:3.4Los mil millones de esferas del universo central constituyen los mundos de formación de las altas personalidades nativas del Paraíso y de Havona, y sirven además como campos de prueba finales para las criaturas ascendentes de los mundos evolutivos del tiempo. En la ejecución del gran plan del Padre Universal para la ascensión de las criaturas, los peregrinos del tiempo llegan a los mundos de recepción del circuito exterior, el séptimo, y, después de una formación mayor y de una experiencia ampliada, avanzan progresivamente hacia dentro, planeta por planeta y círculo por círculo, hasta que finalmente alcanzan a las Deidades y obtienen la residencia en el Paraíso.
14:3.5En la actualidad, aunque las esferas de los siete circuitos se mantienen en toda su gloria celestial, solo se utiliza alrededor del uno por ciento de toda la capacidad planetaria en la obra de llevar adelante el plan universal del Padre para la ascensión de los mortales. Alrededor de una décima parte del uno por ciento de la superficie de estos enormes mundos está dedicada a la vida y a las actividades del Cuerpo de los Finalitarios, seres asentados eternamente en luz y vida que a menudo residen y ministran en los mundos de Havona. Estos seres excelsos tienen sus residencias personales en el Paraíso.
14:3.6La construcción planetaria de las esferas de Havona es completamente distinta de la de los mundos y sistemas evolutivos del espacio. En ninguna otra parte de todo el gran universo conviene utilizar esferas tan enormes como mundos habitados. La constitución física triata, junto con el efecto equilibrador de los inmensos cuerpos oscuros de gravedad, hace posible igualar de manera tan perfecta las fuerzas físicas y equilibrar de manera tan exquisita las diversas atracciones de esta tremenda creación. También se emplea la antigravedad en la organización de las funciones materiales y de las actividades espirituales de estos enormes mundos.
14:3.7La arquitectura, la iluminación y la calefacción, así como el embellecimiento biológico y artístico de las esferas de Havona, están mucho más allá del mayor esfuerzo posible de la imaginación humana. No se les puede decir mucho sobre Havona; para comprender su belleza y su grandeza, ustedes tienen que verla. Pero en estos mundos perfectos hay ríos y lagos reales.
14:3.8En lo espiritual, estos mundos están dispuestos de manera ideal; están adaptados de forma adecuada a su propósito de albergar a los numerosos órdenes de seres diferentes que funcionan en el universo central. En estos hermosos mundos tienen lugar múltiples actividades que están mucho más allá de la comprensión humana.
4. Criaturas del universo central
14:4.1En los mundos de Havona hay siete formas básicas de cosas vivientes y de seres, y cada una de estas formas básicas existe en tres fases distintas. Cada una de estas tres fases se divide en setenta divisiones mayores, y cada división mayor se compone de mil divisiones menores, con otras subdivisiones aún, y así sucesivamente. Estos grupos básicos de vida se podrían clasificar así:
14:4.21. Materiales.
14:4.32. Morontiales.
14:4.43. Espirituales.
14:4.54. Absonitos.
14:4.65. Últimos.
14:4.76. Coabsolutos.
14:4.87. Absolutos.
14:4.9La descomposición y la muerte no forman parte del ciclo de la vida en los mundos de Havona. En el universo central, las cosas vivientes inferiores experimentan la transmutación de la materialización. Sí cambian de forma y de manifestación, pero no se disuelven por un proceso de descomposición y de muerte celular.
14:4.10Los nativos de Havona son todos descendencia de la Trinidad del Paraíso. No tienen padres criaturas y son seres que no se reproducen. No podemos describir la creación de estos ciudadanos del universo central, seres que nunca fueron creados. Toda la historia de la creación de Havona es un intento de situar en el tiempo y el espacio un hecho de la eternidad que no tiene relación con el tiempo ni con el espacio tal como el hombre mortal los comprende. Pero tenemos que conceder a la filosofía humana un punto de origen; incluso las personalidades muy por encima del nivel humano necesitan un concepto de «comienzos». Sin embargo, el sistema Paraíso-Havona es eterno.
14:4.11Los nativos de Havona viven en las mil millones de esferas del universo central en el mismo sentido en que otros órdenes de ciudadanía permanente moran en sus respectivas esferas de origen. Así como el orden material de filiación lleva adelante la economía material, intelectual y espiritual de mil millones de sistemas locales en un superuniverso, así, en un sentido más amplio, los nativos de Havona viven y funcionan en los mil millones de mundos del universo central. Ustedes quizás podrían considerar a estos havonianos como criaturas materiales, en el sentido en que la palabra «material» se podría ampliar para describir las realidades físicas del universo divino.
14:4.12Hay una vida que es nativa de Havona y que tiene significado en sí misma y por sí misma. Los havonianos ministran de muchas maneras a los que descienden del Paraíso y a los que ascienden de los superuniversos, pero también viven vidas que son únicas en el universo central y que tienen un significado relativo del todo independiente del Paraíso y de los superuniversos.
14:4.13Así como la adoración de los hijos por la fe de los mundos evolutivos contribuye a la satisfacción del amor del Padre Universal, así la excelsa adoración de las criaturas de Havona sacia los ideales perfectos de la belleza y de la verdad divinas. Así como el hombre mortal se esfuerza por hacer la voluntad de Dios, estos seres del universo central viven para satisfacer los ideales de la Trinidad del Paraíso. En su naturaleza misma, ellos son la voluntad de Dios. El hombre se regocija en la bondad de Dios, los havonianos se alegran en la belleza divina, mientras que ustedes y ellos disfrutan juntos del ministerio de la libertad de la verdad viviente.
14:4.14Los havonianos tienen destinos presentes optativos y destinos futuros no revelados. Y existe una progresión de las criaturas nativas que es propia del universo central, una progresión que no implica ni la ascensión al Paraíso ni la penetración en los superuniversos. Esta progresión hacia una condición más elevada en Havona se puede indicar de la manera siguiente:
14:4.151. El progreso experiencial hacia fuera, desde el primero hasta el séptimo circuito.
14:4.162. El progreso hacia dentro, desde el séptimo hasta el primer circuito.
14:4.173. El progreso dentro del circuito: la progresión dentro de los mundos de un circuito dado.
14:4.18Además de los nativos de Havona, los habitantes del universo central incluyen numerosas clases de seres patrón para diversos grupos del universo: consejeros, directores y maestros de su especie y para su especie en toda la creación. Todos los seres de todos los universos están formados según las líneas de algún orden de criatura patrón que vive en alguno de los mil millones de mundos de Havona. Incluso los mortales del tiempo tienen su meta y sus ideales de existencia como criaturas en los circuitos exteriores de estas esferas patrón de lo alto.
14:4.19Luego están aquellos seres que alcanzaron al Padre Universal y que tienen derecho a ir y venir, y que son asignados aquí y allá en los universos en misiones de servicio especial. Y en cada mundo de Havona se encuentran los candidatos a la consecución, aquellos que llegaron físicamente al universo central pero que todavía no lograron el desarrollo espiritual que les permitirá reclamar la residencia en el Paraíso.
14:4.20El Espíritu Infinito está representado en los mundos de Havona por una multitud de personalidades, seres de gracia y de gloria, que administran los detalles de los complejos asuntos intelectuales y espirituales del universo central. En estos mundos de perfección divina realizan la obra propia de la conducción normal de esta vasta creación y, además, llevan a cabo las múltiples tareas de enseñar, formar y ministrar a la enorme cantidad de criaturas ascendentes que subieron a la gloria desde los mundos oscuros del espacio.
14:4.21Hay numerosos grupos de seres nativos del sistema Paraíso-Havona que no están asociados de ninguna manera directa con el plan de ascensión para alcanzar la perfección de las criaturas; por eso se los omite de las clasificaciones de personalidades presentadas a las razas mortales. Aquí solo se presentan los grupos principales de seres sobrehumanos y los órdenes directamente relacionados con su experiencia de supervivencia.
14:4.22Havona rebosa de la vida de todas las fases de seres inteligentes, que buscan allí avanzar de los circuitos inferiores a los superiores en sus esfuerzos por alcanzar niveles más altos de realización de la divinidad y una apreciación ampliada de los significados supremos, de los valores últimos y de la realidad absoluta.
5. La vida en Havona
14:5.1En Urantia ustedes pasan por una prueba corta e intensa durante su vida inicial de existencia material. En los mundos morada y luego a través de su sistema, de su constelación y de su universo local, recorren las fases morontiales de la ascensión. En los mundos de formación del superuniverso pasan por las verdaderas etapas espirituales de la progresión y se preparan para el tránsito final a Havona. En los siete circuitos de Havona, sus logros son intelectuales, espirituales y experienciales. Y hay una tarea definida que cumplir en cada uno de los mundos de cada uno de estos circuitos.
14:5.2La vida en los mundos divinos del universo central es tan rica y plena, tan completa y colmada, que trasciende por completo el concepto humano de cualquier cosa que un ser creado pudiera experimentar. Las actividades sociales y económicas de esta creación eterna son del todo distintas de las ocupaciones de las criaturas materiales que viven en mundos evolutivos como Urantia. Incluso la técnica del pensamiento de Havona es distinta del proceso de pensar en Urantia.
14:5.3Las normas del universo central son natural e intrínsecamente apropiadas; las reglas de conducta no son arbitrarias. En cada requisito de Havona se revela la razón de la rectitud y la regla de la justicia. Y estos dos factores, combinados, equivalen a lo que en Urantia se llamaría equidad. Cuando ustedes lleguen a Havona, disfrutarán de forma natural de hacer las cosas como deben hacerse.
14:5.4Cuando los seres inteligentes llegan por primera vez al universo central, se los recibe y se los aloja en el mundo piloto del séptimo circuito de Havona. A medida que los recién llegados progresan espiritualmente y alcanzan la comprensión de la identidad del Espíritu Maestro de su superuniverso, se los traslada al sexto círculo. (Es a partir de estas disposiciones del universo central que se designaron los círculos de progreso de la mente humana). Después de que los ascendentes alcanzan una comprensión de la Supremacía y quedan así preparados para la aventura de la Deidad, se los lleva al quinto circuito; y después de alcanzar al Espíritu Infinito, se los traslada al cuarto. Tras alcanzar al Hijo Eterno, se los lleva al tercero; y cuando reconocen al Padre Universal, van a residir en el segundo circuito de mundos, donde se familiarizan más con las huestes del Paraíso. La llegada al primer circuito de Havona significa que los candidatos del tiempo son aceptados en el servicio del Paraíso. Permanecen en el circuito interior de logro espiritual progresivo por un tiempo indefinido, de acuerdo con la duración y la naturaleza de la ascensión de la criatura. Desde este circuito interior, los peregrinos ascendentes pasan hacia dentro, a la residencia en el Paraíso y a la admisión en el Cuerpo de los Finalitarios.
14:5.5Durante su estancia en Havona como peregrinos de la ascensión, se les permitirá visitar libremente los mundos del circuito al que estén asignados. También se les permitirá volver a los planetas de los circuitos que ya recorrieron. Y todo esto es posible para quienes residen en los círculos de Havona sin necesidad de ser ensupernafinados. Los peregrinos del tiempo pueden equiparse para recorrer el espacio «conquistado», pero tienen que depender de la técnica establecida para atravesar el espacio «no conquistado»; un peregrino no puede salir de Havona ni avanzar más allá del circuito que se le asignó sin la ayuda de un supernafín de transporte.
14:5.6Hay una originalidad refrescante en esta vasta creación central. Aparte de la organización física de la materia y de la constitución fundamental de los órdenes básicos de seres inteligentes y de otras cosas vivientes, no hay nada en común entre los mundos de Havona. Cada uno de estos planetas es una creación original, única y exclusiva; cada planeta es una obra incomparable, soberbia y perfecta. Y esta diversidad de individualidad se extiende a todos los rasgos de los aspectos físicos, intelectuales y espirituales de la existencia planetaria. Cada una de los mil millones de esferas de perfección se desarrolló y se embelleció de acuerdo con los planes del Eterno de Días residente. Y por eso precisamente no hay dos iguales.
14:5.7Solo cuando ustedes recorran el último de los circuitos de Havona y visiten el último de los mundos de Havona desaparecerán de su carrera el tónico de la aventura y el estímulo de la curiosidad. Y entonces el impulso, el empuje de la eternidad hacia delante, reemplazará a su precursor, el atractivo de la aventura del tiempo.
14:5.8La monotonía indica inmadurez de la imaginación creativa e inactividad de la coordinación intelectual con la dotación espiritual. Para cuando un mortal ascendente empieza a explorar estos mundos celestiales, ya alcanzó la madurez emocional, intelectual y social, si no la espiritual.
14:5.9No solo encontrarán ustedes ante sí cambios nunca soñados a medida que avancen de circuito en circuito en Havona, sino que su asombro será inexpresable a medida que progresen de planeta en planeta dentro de cada circuito. Cada uno de estos mil millones de mundos de estudio es una verdadera universidad de sorpresas. El asombro continuo, la maravilla sin fin, es la experiencia de quienes recorren estos circuitos y visitan estas esferas gigantescas. La monotonía no forma parte de la carrera en Havona.
14:5.10El amor a la aventura, la curiosidad y el temor a la monotonía —estos rasgos inherentes a la naturaleza humana en evolución— no se pusieron allí solo para irritarlos y molestarlos durante su breve estancia en la tierra, sino más bien para indicarles que la muerte es solo el comienzo de una carrera sin fin de aventura, de una vida eterna de expectación, de un viaje eterno de descubrimiento.
14:5.11La curiosidad —el espíritu de investigación, el impulso del descubrimiento, el empuje de la exploración— forma parte de la dotación innata y divina de las criaturas evolutivas del espacio. Estos impulsos naturales no se les dieron simplemente para que se frustraran y se reprimieran. Es cierto que estos impulsos ambiciosos tienen que ser refrenados con frecuencia durante su corta vida en la tierra, y que a menudo tienen que experimentar decepciones, pero estos impulsos se cumplirán plenamente y se satisfarán de manera gloriosa durante las largas eras venideras.
6. El propósito del universo central
14:6.1El alcance de las actividades de Havona, con sus siete circuitos, es enorme. En general, se pueden describir como:
14:6.21. Havonales.
14:6.32. Paradisíacas.
14:6.43. Ascendentes-finitas: evolutivas del Supremo-Último.
14:6.5En la Havona de la era actual del universo tienen lugar muchas actividades superfinitas, que implican diversidades incalculables de fases absonitas y de otras fases de las funciones de la mente y del espíritu. Es posible que el universo central sirva a muchos propósitos que no me son revelados, puesto que funciona de numerosas maneras que están más allá de la comprensión de la mente creada. Sin embargo, intentaré describir cómo esta creación perfecta atiende a las necesidades y contribuye a las satisfacciones de siete órdenes de inteligencia del universo.
14:6.61. El Padre Universal — la Primera Fuente y Centro. Dios el Padre obtiene una satisfacción paternal suprema de la perfección de la creación central. Disfruta de la experiencia de la saciedad del amor en niveles de casi igualdad. El Creador perfecto se complace divinamente en la adoración de la criatura perfecta.
14:6.7Havona brinda al Padre la gratificación de un logro supremo. La perfección realizada en Havona compensa la demora espacio-temporal del impulso eterno de expansión infinita.
14:6.8El Padre disfruta de la reciprocidad de Havona con la belleza divina. Satisface a la mente divina brindar un patrón perfecto de armonía exquisita a todos los universos en evolución.
14:6.9Nuestro Padre contempla el universo central con perfecto agrado, porque es una revelación digna de la realidad espiritual para todas las personalidades del universo de universos.
14:6.10El Dios de los universos mira con favor a Havona y al Paraíso como el núcleo eterno de poder para toda la expansión posterior del universo en el tiempo y el espacio.
14:6.11El Padre eterno contempla con una satisfacción que nunca termina la creación de Havona como la meta digna y atrayente de los candidatos a la ascensión del tiempo, sus nietos mortales del espacio que alcanzan el hogar eterno de su Padre Creador. Y Dios se complace en el universo Paraíso-Havona como el hogar eterno de la Deidad y de la familia divina.
14:6.122. El Hijo Eterno — la Segunda Fuente y Centro. Al Hijo Eterno, la soberbia creación central le brinda la prueba eterna de la eficacia de la asociación de la familia divina: Padre, Hijo y Espíritu. Es la base espiritual y material de una confianza absoluta en el Padre Universal.
14:6.13Havona brinda al Hijo Eterno una base casi ilimitada para la realización siempre creciente del poder espiritual. El universo central brindó al Hijo Eterno el escenario en el que pudo demostrar con seguridad y sin riesgo el espíritu y la técnica del ministerio de otorgamiento para la instrucción de sus Hijos asociados del Paraíso.
14:6.14Havona es el fundamento de realidad del control que el Hijo Eterno ejerce, por la gravedad espiritual, sobre el universo de universos. Este universo brinda al Hijo la gratificación del anhelo paternal, la reproducción espiritual.
14:6.15Los mundos de Havona y sus habitantes perfectos son la primera demostración, y la eternamente final, de que el Hijo es la Palabra del Padre. Así queda perfectamente gratificada la conciencia que el Hijo tiene de ser un complemento infinito del Padre.
14:6.16Y este universo brinda la oportunidad de realizar la reciprocidad de una fraternidad de igualdad entre el Padre Universal y el Hijo Eterno, y esto constituye la prueba eterna de la personalidad infinita de cada uno.
14:6.173. El Espíritu Infinito — la Tercera Fuente y Centro. El universo de Havona brinda al Espíritu Infinito la prueba de que es el Actor Conjunto, el representante infinito del Padre-Hijo unificado. En Havona, el Espíritu Infinito obtiene la satisfacción combinada de funcionar como una actividad creadora y, al mismo tiempo, de disfrutar de la satisfacción de la coexistencia absoluta con este logro divino.
14:6.18En Havona, el Espíritu Infinito encontró un escenario en el que pudo demostrar la capacidad y la voluntad de servir como un ministro potencial de la misericordia. En esta creación perfecta, el Espíritu se preparó para la aventura del ministerio en los universos evolutivos.
14:6.19Esta creación perfecta brindó al Espíritu Infinito la oportunidad de participar en la administración del universo con sus dos padres divinos —de administrar un universo como descendencia asociada-Creadora—, y así se preparó para la administración conjunta de los universos locales como los Espíritus Creativos asociados de los Hijos Creadores.
14:6.20Los mundos de Havona son el laboratorio mental de los creadores de la mente cósmica y de los ministros de toda mente de criatura que existe. La mente es diferente en cada mundo de Havona y sirve de patrón para todos los intelectos de las criaturas espirituales y materiales.
14:6.21Estos mundos perfectos son las escuelas superiores de la mente para todos los seres destinados a la sociedad del Paraíso. Brindaron al Espíritu abundantes oportunidades para probar la técnica del ministerio de la mente con personalidades seguras y capaces de aconsejar.
14:6.22Havona es una compensación para el Espíritu Infinito por su obra extensa y generosa en los universos del espacio. Havona es el hogar perfecto y el lugar de retiro del incansable Ministro de la Mente del tiempo y del espacio.
14:6.234. El Ser Supremo — la unificación evolutiva de la Deidad experiencial. La prueba eterna y perfecta de la realidad espiritual del Ser Supremo es la creación de Havona. Lo que esta creación perfecta ofrece es una revelación de la naturaleza espiritual perfecta y simétrica de Dios el Supremo tal como era antes de que comenzara, en los universos experienciales del tiempo y del espacio, la síntesis de poder y personalidad de los reflejos finitos de las Deidades del Paraíso.
14:6.24En Havona, los potenciales de poder del Todopoderoso están unificados con la naturaleza espiritual del Supremo. Esta creación central es un ejemplo de la unidad futura y eterna del Supremo.
14:6.25Havona es un patrón perfecto del potencial de universalidad del Supremo. Este universo es un retrato acabado de la perfección futura del Supremo y deja entrever el potencial del Último.
14:6.26Havona muestra la finalidad de los valores espirituales que existen como criaturas volitivas vivientes de autocontrol supremo y perfecto; la mente que existe como equivalente, en última instancia, al espíritu; la realidad y la unidad de la inteligencia con un potencial ilimitado.
14:6.275. Los Hijos Creadores Coordinados. Havona es el campo de formación educativa donde los Migueles del Paraíso se preparan para sus aventuras posteriores en la creación de universos. Esta creación divina y perfecta es un patrón para cada Hijo Creador. Él se esfuerza por lograr que su propio universo alcance con el tiempo estos niveles de perfección del Paraíso-Havona.
14:6.28Un Hijo Creador utiliza a las criaturas de Havona como posibilidades de patrones de personalidad para sus propios hijos mortales y seres espirituales. El Miguel y los otros Hijos del Paraíso consideran el Paraíso y Havona como el destino divino de los hijos del tiempo.
14:6.29Los Hijos Creadores saben que la creación central es la fuente verdadera de ese supercontrol universal indispensable que da estabilidad y unidad a sus universos locales. Saben que en Havona se encuentra la presencia personal de la influencia siempre presente del Supremo y del Último.
14:6.30Havona y el Paraíso son la fuente del poder creador de un Hijo Miguel. Aquí moran los seres que cooperan con él en la creación del universo. Del Paraíso vienen los Espíritus Madre del Universo, cocreadoras de los universos locales.
14:6.31Los Hijos del Paraíso consideran la creación central como el hogar de sus padres divinos: su hogar. Es el lugar al que disfrutan regresar una y otra vez.
14:6.326. Las Hijas Ministradoras Coordinadas. Los Espíritus Madre del Universo, cocreadoras de los universos locales, obtienen su formación prepersonal en los mundos de Havona en estrecha asociación con los Espíritus de los Circuitos. En el universo central, las Hijas Espíritu de los universos locales recibieron la debida formación en los métodos de cooperación con los Hijos del Paraíso, siempre sujetas a la voluntad del Padre.
14:6.33En los mundos de Havona, el Espíritu y las Hijas del Espíritu hallan los patrones mentales para todos sus grupos de inteligencias espirituales y materiales, y este universo central es el destino que algún día alcanzarán aquellas criaturas que un Espíritu Madre del Universo patrocina en común con un Hijo Creador asociado.
14:6.34La Madre Creadora del Universo recuerda el Paraíso y Havona como el lugar de su origen y el hogar del Espíritu Madre Infinito, la morada de la presencia personal de la Mente Infinita.
14:6.35De este universo central vino también el otorgamiento de las prerrogativas personales de la condición de creador que una Ministra Divina del Universo emplea como complemento de un Hijo Creador en la obra de crear criaturas volitivas vivientes.
14:6.36Y por último, como lo probable es que estos Espíritus Hijas del Espíritu Madre Infinito no vuelvan nunca a su hogar del Paraíso, sienten una gran satisfacción con el fenómeno de la reflectividad universal que está asociado al Ser Supremo en Havona y personalizado en Majeston en el Paraíso.
14:6.377. Los mortales evolutivos de la carrera ascendente. En Havona tienen su hogar la personalidad patrón de cada tipo mortal y todas las personalidades sobrehumanas vinculadas a los mortales que no son nativas de las creaciones del tiempo.
14:6.38Estos mundos brindan el estímulo de todos los impulsos humanos hacia la consecución de los verdaderos valores espirituales en los niveles de realidad más altos que se puedan concebir. Havona es la meta de formación previa al Paraíso de todo mortal ascendente. Aquí los mortales alcanzan la Deidad previa al Paraíso: el Ser Supremo. Havona se presenta ante toda criatura volitiva como el portal para alcanzar el Paraíso y a Dios.
14:6.39El Paraíso es el hogar de los finalitarios, y Havona es su taller y su campo de juego. Y todo mortal que conoce a Dios anhela llegar a ser finalitario.
14:6.40El universo central no es solo el destino establecido del hombre, sino que también es el punto de partida de la carrera eterna de los finalitarios, cuando en algún momento se los envíe a la aventura universal y no revelada de la experiencia de explorar la infinitud del Padre Universal.
14:6.41Havona continuará sin duda funcionando con un significado absonito incluso en las eras futuras del universo, que podrán ver a peregrinos del espacio que intenten encontrar a Dios en niveles superfinitos. Havona tiene la capacidad de servir como universo de formación para seres absonitos. Probablemente será la escuela de perfeccionamiento cuando los siete superuniversos funcionen como la escuela intermedia para los graduados de las escuelas primarias del espacio exterior. Y nos inclinamos a pensar que los potenciales de la Havona eterna son en realidad ilimitados, que el universo central tiene la capacidad eterna de servir como universo de formación experiencial para todos los tipos pasados, presentes o futuros de seres creados.
14:6.42[Presentado por un Perfeccionador de la Sabiduría comisionado para esta función por los Ancianos de Días de Uversa].