Parte IV · Documento 130
De camino a Roma
130:0.1LA gira por el mundo romano ocupó la mayor parte del vigésimo octavo año y todo el vigésimo noveno año de la vida de Jesús en la tierra. Jesús y los dos nativos de la India —Gonod y su hijo Ganid— salieron de Jerusalén un domingo por la mañana, el 26 de abril del año 22 d. C. Hicieron su viaje según lo previsto, y Jesús se despidió del padre y del hijo en la ciudad de Cárax, en el golfo Pérsico, el día diez de diciembre del año siguiente, el 23 d. C.
130:0.2Desde Jerusalén fueron a Cesarea pasando por Jope. En Cesarea tomaron un barco para Alejandría. Desde Alejandría navegaron hacia Lasea, en Creta. Desde Creta navegaron hacia Cartago, con escala en Cirene. En Cartago tomaron un barco para Nápoles, con escalas en Malta, Siracusa y Mesina. Desde Nápoles fueron a Capua, de donde viajaron por la vía Apia hasta Roma.
130:0.3Después de su estancia en Roma fueron por tierra hasta Tarento, donde se embarcaron hacia Atenas, en Grecia, con escalas en Nicópolis y Corinto. Desde Atenas fueron a Éfeso pasando por Troas. Desde Éfeso navegaron hacia Chipre, y en el camino hicieron escala en Rodas. Pasaron bastante tiempo de visita y de descanso en Chipre, y luego navegaron hacia Antioquía, en Siria. Desde Antioquía viajaron hacia el sur, hasta Sidón, y luego pasaron a Damasco. Desde allí viajaron en caravana hasta Mesopotamia, pasando por Tápsaco y Larisa. Pasaron algún tiempo en Babilonia, visitaron Ur y otros lugares, y luego fueron a Susa. Desde Susa viajaron a Cárax, el lugar desde donde Gonod y Ganid se embarcaron hacia la India.
130:0.4Fue durante los cuatro meses que trabajó en Damasco cuando Jesús aprendió los rudimentos de la lengua que hablaban Gonod y Ganid. Mientras estuvo allí, dedicó gran parte del tiempo a traducciones del griego a una de las lenguas de la India, con la ayuda de un nativo de la región natal de Gonod.
130:0.5Durante esta gira por el Mediterráneo, Jesús dedicaba cerca de la mitad de cada día a enseñar a Ganid y a servir de intérprete en las reuniones de negocios y en los contactos sociales de Gonod. El resto de cada día, que quedaba a su disposición, lo dedicaba a establecer esos estrechos contactos personales con sus semejantes, esas asociaciones íntimas con los mortales del mundo, que tanto caracterizaron sus actividades durante estos años que precedieron inmediatamente a su ministerio público.
130:0.6Jesús conoció de primera mano, por observación propia y por contacto real, la civilización material e intelectual más elevada del Occidente y del Levante; de Gonod y de su brillante hijo aprendió muchísimo sobre la civilización y la cultura de la India y de China, pues Gonod, que era él mismo ciudadano de la India, había realizado tres extensos viajes al imperio de la raza amarilla.
130:0.7Ganid, el joven, aprendió mucho de Jesús durante esta larga e íntima asociación. Llegaron a sentir un gran afecto el uno por el otro, y el padre del muchacho intentó muchas veces persuadir a Jesús de que regresara con ellos a la India, pero Jesús siempre se negó, y alegó la necesidad de regresar con su familia en Palestina.
1. En Jope: discurso sobre Jonás
130:1.1Mientras se encontraban en Jope, Jesús conoció a Gadiah, un intérprete filisteo empleado de un tal Simón, curtidor. Los agentes que Gonod tenía en Mesopotamia habían hecho muchos negocios con este Simón; por eso Gonod y su hijo quisieron visitarlo de camino a Cesarea. En los días que se detuvieron en Jope, entre Jesús y Gadiah nació una amistad afectuosa. Aquel joven filisteo era un buscador de la verdad. Jesús era un dador de la verdad; para aquella generación de Urantia, él era la verdad. Del encuentro entre un gran buscador de la verdad y un gran dador de la verdad resulta una iluminación grande y liberadora, nacida de la experiencia de una verdad nueva.
130:1.2Un día, después de la cena, Jesús y el joven filisteo pasearon junto al mar, y Gadiah, sin saber que este «escriba de Damasco» conocía tan bien las tradiciones hebreas, le señaló a Jesús el embarcadero desde el cual, según se decía, Jonás se había embarcado en su desdichado viaje a Tarsis. Y cuando terminó sus observaciones, le hizo a Jesús esta pregunta: «Pero ¿crees que el gran pez se tragó de verdad a Jonás?». Jesús percibió que la vida de este joven había recibido una influencia enorme de esta tradición, y que la reflexión sobre ella le había grabado la insensatez de tratar de huir del deber; por eso Jesús no dijo nada que pudiera destruir de repente los fundamentos de la motivación presente de Gadiah para una vida práctica. Al responder a esta pregunta, Jesús dijo: «Amigo mío, todos somos Jonás, con vidas que vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, y siempre que intentamos escapar del deber presente de vivir huyendo hacia atractivos lejanos, con ello nos ponemos bajo el control inmediato de aquellas influencias que no dirigen los poderes de la verdad ni las fuerzas de la rectitud. La huida del deber es el sacrificio de la verdad. La evasión del servicio de la luz y la vida solo puede acabar en esos conflictos angustiosos con las difíciles ballenas del egoísmo que conducen finalmente a la oscuridad y a la muerte, a menos que esos Jonás que abandonan a Dios vuelvan su corazón, aun en lo más hondo de la desesperación, a buscar a Dios y su bondad. Y cuando esas almas desalentadas buscan sinceramente a Dios —con hambre de verdad y sed de rectitud—, no hay nada que pueda mantenerlas por más tiempo en cautiverio. No importa a qué grandes profundidades hayan caído; cuando buscan la luz de todo corazón, el espíritu del Señor Dios del cielo las librará de su cautiverio; las circunstancias malas de la vida las arrojarán sobre la tierra seca de nuevas oportunidades para un servicio renovado y una vida más sabia».
130:1.3Gadiah quedó profundamente conmovido por la enseñanza de Jesús, y hablaron hasta muy entrada la noche junto al mar, y antes de ir a sus alojamientos oraron juntos y el uno por el otro. Este fue el mismo Gadiah que escuchó la predicación posterior de Pedro, llegó a ser un creyente profundo en Jesús de Nazaret y sostuvo una discusión memorable con Pedro una noche en la casa de Dorcas. Y Gadiah tuvo mucho que ver con la decisión final de Simón, el rico comerciante de cueros, de abrazar el cristianismo.
130:1.4(En esta narración de la obra personal de Jesús con sus semejantes mortales durante esta gira por el Mediterráneo, traduciremos libremente sus palabras, de acuerdo con nuestro permiso, a la fraseología moderna corriente en Urantia en el momento de esta presentación.)
130:1.5La última visita de Jesús con Gadiah trató sobre el bien y el mal. Este joven filisteo estaba muy inquieto por un sentimiento de injusticia a causa de la presencia del mal en el mundo junto al bien. Dijo: «¿Cómo puede Dios, si es infinitamente bueno, permitir que suframos las penas del mal; y, al fin y al cabo, ¿quién crea el mal?». En aquellos días muchos todavía creían que Dios crea tanto el bien como el mal, pero Jesús nunca enseñó tal error. Al responder a esta pregunta, Jesús dijo: «Hermano mío, Dios es amor; por tanto, tiene que ser bueno, y su bondad es tan grande y real que no puede contener las cosas pequeñas e irreales del mal. Dios es tan positivamente bueno que no hay absolutamente ningún lugar en él para el mal negativo. El mal es la elección inmadura y el paso en falso irreflexivo de quienes se resisten a la bondad, rechazan la belleza y son desleales a la verdad. El mal es solo la mala adaptación de la inmadurez o la influencia perturbadora y deformante de la ignorancia. El mal es la oscuridad inevitable que sigue de cerca al rechazo insensato de la luz. El mal es aquello que es oscuro y falso, y que, cuando se abraza conscientemente y se aprueba deliberadamente, se convierte en pecado.
130:1.6»Tu Padre que está en el cielo, al dotarte del poder de elegir entre la verdad y el error, creó el negativo potencial del camino positivo de la luz y la vida; pero tales errores del mal en realidad no existen hasta el momento en que una criatura inteligente quiere su existencia al elegir mal el camino de la vida. Y luego esos males son elevados más tarde a pecado por la elección consciente y deliberada de una criatura así, voluntariosa y rebelde. Por esto nuestro Padre que está en el cielo permite que el bien y el mal vayan juntos hasta el final de la vida, así como la naturaleza deja que el trigo y la cizaña crezcan uno al lado del otro hasta la cosecha». Gadiah quedó plenamente satisfecho con la respuesta de Jesús a su pregunta después de que la conversación posterior aclarara a su mente el verdadero significado de estas declaraciones de tanto peso.
2. En Cesarea
130:2.1Jesús y sus amigos se quedaron en Cesarea más tiempo del previsto porque se descubrió que uno de los enormes remos de gobierno del barco en el que pensaban embarcarse corría peligro de partirse. El capitán decidió permanecer en el puerto mientras se hacía uno nuevo. Faltaban carpinteros hábiles para esta tarea, así que Jesús se ofreció a ayudar. Al atardecer, Jesús y sus amigos paseaban por la hermosa muralla que servía de paseo alrededor del puerto. Ganid disfrutó mucho con la explicación de Jesús sobre el sistema de aguas de la ciudad y la técnica por la cual se aprovechaban las mareas para limpiar las calles y las cloacas de la ciudad. Este joven de la India quedó muy impresionado con el templo de Augusto, situado sobre una elevación y coronado por una estatua colosal del emperador romano. La segunda tarde de su estancia, los tres asistieron a un espectáculo en el enorme anfiteatro que podía acoger a veinte mil personas, y esa noche fueron a ver una obra griega en el teatro. Estas fueron las primeras exhibiciones de este tipo que Ganid había presenciado jamás, y le hizo a Jesús muchas preguntas sobre ellas. La mañana del tercer día hicieron una visita formal al palacio del gobernador, pues Cesarea era la capital de Palestina y la residencia del procurador romano.
130:2.2En su posada se alojaba también un mercader de Mongolia, y como este hombre del Lejano Oriente hablaba griego bastante bien, Jesús tuvo con él varias conversaciones largas. Este hombre quedó muy impresionado con la filosofía de vida de Jesús y nunca olvidó sus palabras de sabiduría acerca de «vivir la vida celestial mientras se está en la tierra por medio de la sumisión diaria a la voluntad del Padre celestial». Este mercader era taoísta, y por ello había llegado a creer firmemente en la doctrina de una Deidad universal. Cuando regresó a Mongolia, comenzó a enseñar estas verdades avanzadas a sus vecinos y a sus asociados de negocios, y como resultado directo de esas actividades, su hijo mayor decidió hacerse sacerdote taoísta. Este joven ejerció una gran influencia en favor de la verdad avanzada durante toda su vida, y le siguieron un hijo y un nieto que también fueron devotamente leales a la doctrina del Dios Único, el Gobernante Supremo del Cielo.
130:2.3Aunque la rama oriental de la iglesia cristiana primitiva, que tenía su sede en Filadelfia, se mantuvo más fiel a las enseñanzas de Jesús que los hermanos de Jerusalén, fue de lamentar que no hubiera nadie como Pedro que fuera a China, ni como Pablo que entrara en la India, donde el suelo espiritual era entonces tan favorable para sembrar la semilla del nuevo evangelio del reino. Estas mismas enseñanzas de Jesús, tal como las sostenían los filadelfianos, habrían tenido un atractivo tan inmediato y eficaz para las mentes de los pueblos asiáticos espiritualmente hambrientos como lo tuvo la predicación de Pedro y de Pablo en Occidente.
130:2.4Uno de los jóvenes que un día trabajó con Jesús en el remo de gobierno se interesó mucho por las palabras que él dejaba caer de hora en hora mientras trabajaban en el astillero. Cuando Jesús insinuó que el Padre que está en el cielo se interesaba por el bienestar de sus hijos en la tierra, este joven griego, Anaxand, dijo: «Si los Dioses se interesan por mí, ¿por qué entonces no quitan al capataz cruel e injusto de este taller?». Se sobresaltó cuando Jesús respondió: «Ya que conoces los caminos de la amabilidad y valoras la justicia, quizá los Dioses han puesto cerca de ti a este hombre que yerra para que tú lo guíes a este camino mejor. Tal vez tú seas la sal que ha de hacer a este hermano más agradable para todos los demás hombres; es decir, si no has perdido tu sabor. Tal como están las cosas, este hombre es tu amo, en el sentido de que sus malos caminos influyen en ti de manera desfavorable. ¿Por qué no afirmas tu dominio sobre el mal en virtud del poder de la bondad y te conviertes así en el amo de todas las relaciones entre ustedes dos? Predigo que el bien que hay en ti podría vencer el mal que hay en él si le dieras una oportunidad justa y viva. No hay aventura en el curso de la existencia mortal más apasionante que disfrutar del entusiasmo de llegar a ser el compañero material de vida de la energía espiritual y de la verdad divina en una de sus luchas triunfantes contra el error y el mal. Es una experiencia maravillosa y transformadora llegar a ser el canal vivo de la luz espiritual para el mortal que está sentado en la oscuridad espiritual. Si tú has recibido más bendición de verdad que este hombre, su necesidad debería ser un desafío para ti. ¡Seguro que no eres el cobarde que podría quedarse en la orilla del mar y ver perecer a un semejante que no sabe nadar! ¡Cuánto más valor tiene el alma de este hombre que se debate en la oscuridad que su cuerpo si se ahogara en el agua!».
130:2.5Anaxand quedó profundamente conmovido por las palabras de Jesús. Poco después contó a su superior lo que Jesús había dicho, y esa noche ambos buscaron el consejo de Jesús sobre el bienestar de sus almas. Y más tarde, después de que el mensaje cristiano se proclamara en Cesarea, estos dos hombres, uno griego y el otro romano, creyeron en la predicación de Felipe y llegaron a ser miembros destacados de la iglesia que él fundó. Más tarde este joven griego fue nombrado mayordomo de un centurión romano, Cornelio, que llegó a ser creyente por el ministerio de Pedro. Anaxand siguió ministrando luz a los que estaban sentados en la oscuridad hasta los días del encarcelamiento de Pablo en Cesarea, cuando murió, por accidente, en la gran matanza de veinte mil judíos mientras ministraba a los que sufrían y a los moribundos.
130:2.6Para entonces, Ganid comenzaba a darse cuenta de cómo su tutor empleaba su tiempo libre en este ministerio personal poco común a sus semejantes, y el joven indio se propuso descubrir el motivo de estas actividades incesantes. Preguntó: «¿Por qué te ocupas tan continuamente de estas visitas a extraños?». Y Jesús respondió: «Ganid, ningún hombre es un extraño para quien conoce a Dios. En la experiencia de encontrar al Padre que está en el cielo descubres que todos los hombres son tus hermanos, ¿y acaso parece extraño que uno disfrute del entusiasmo de conocer a un hermano recién descubierto? Llegar a conocer a los propios hermanos y hermanas, conocer sus problemas y aprender a amarlos, es la experiencia suprema de la vida».
130:2.7Esta fue una conversación que duró hasta muy entrada la noche, en el curso de la cual el joven pidió a Jesús que le explicara la diferencia entre la voluntad de Dios y ese acto de elegir de la mente humana que también se llama voluntad. En sustancia, Jesús dijo: La voluntad de Dios es el camino de Dios, la asociación con la elección de Dios frente a cualquier alternativa potencial. Por tanto, hacer la voluntad de Dios es la experiencia progresiva de llegar a ser cada vez más semejante a Dios, y Dios es la fuente y el destino de todo lo que es bueno, bello y verdadero. La voluntad del hombre es el camino del hombre, la suma y la sustancia de lo que el mortal elige ser y hacer. La voluntad es la elección deliberada de un ser consciente de sí que conduce a una conducta-decisión basada en la reflexión inteligente.
130:2.8Esa tarde Jesús y Ganid habían disfrutado jugando con un perro pastor muy inteligente, y Ganid quiso saber si el perro tenía alma, si tenía voluntad, y en respuesta a sus preguntas Jesús dijo: «El perro tiene una mente que puede conocer al hombre material, su amo, pero no puede conocer a Dios, que es espíritu; por tanto, el perro no posee una naturaleza espiritual y no puede disfrutar de una experiencia espiritual. El perro puede tener una voluntad derivada de la naturaleza y aumentada por el adiestramiento, pero ese poder de la mente no es una fuerza espiritual, ni es comparable a la voluntad humana, por cuanto no es reflexiva — no es el resultado de discernir significados superiores y morales ni de elegir valores espirituales y eternos. Es la posesión de esos poderes de discernimiento espiritual y de elección de la verdad lo que hace del hombre mortal un ser moral, una criatura dotada de los atributos de la responsabilidad espiritual y del potencial de la supervivencia eterna». Jesús siguió explicando que es la ausencia de esos poderes mentales en el animal lo que hace para siempre imposible que el mundo animal desarrolle un lenguaje en el tiempo o experimente algo equivalente a la supervivencia de la personalidad en la eternidad. Como resultado de la instrucción de este día, Ganid nunca más volvió a creer en la transmigración de las almas de los hombres a los cuerpos de los animales.
130:2.9Al día siguiente Ganid habló de todo esto con su padre, y fue en respuesta a una pregunta de Gonod cuando Jesús explicó que «las voluntades humanas que están completamente ocupadas en decidir solo cuestiones temporales que tienen que ver con los problemas materiales de la existencia animal están condenadas a perecer en el tiempo. Los que toman decisiones morales de todo corazón y hacen elecciones espirituales sin reservas se identifican así progresivamente con el espíritu divino que mora en ellos, y de ese modo se transforman cada vez más en los valores de la supervivencia eterna: una progresión sin fin de servicio divino».
130:2.10Fue en este mismo día cuando oímos por primera vez esa verdad de tanto peso que, expresada en términos modernos, significaría: «La voluntad es esa manifestación de la mente humana que permite a la conciencia subjetiva expresarse objetivamente y experimentar el fenómeno de aspirar a ser semejante a Dios». Y es en este mismo sentido como todo ser humano reflexivo y de mente espiritual puede llegar a ser creativo.
3. En Alejandría
130:3.1La visita a Cesarea había sido rica en acontecimientos, y cuando el barco estuvo listo, Jesús y sus dos amigos partieron un día a mediodía hacia Alejandría, en Egipto.
130:3.2Los tres disfrutaron de una travesía muy agradable hasta Alejandría. Ganid estaba encantado con el viaje y mantuvo a Jesús ocupado respondiendo preguntas. Al acercarse al puerto de la ciudad, el joven quedó emocionado ante el gran faro de Faros, situado en la isla que Alejandro había unido a tierra firme mediante un malecón, creando así dos magníficos puertos y haciendo de Alejandría la encrucijada comercial marítima de África, Asia y Europa. Este gran faro era una de las siete maravillas del mundo y fue el precursor de todos los faros posteriores. Se levantaron temprano por la mañana para ver este espléndido invento del hombre para salvar vidas, y entre las exclamaciones de Ganid, Jesús dijo: «Y tú, hijo mío, serás como este faro cuando regreses a la India, aun después de que tu padre sea sepultado; llegarás a ser como la luz de la vida para los que están sentados a tu alrededor en la oscuridad, y mostrarás a todos los que así lo deseen el camino para llegar con seguridad al puerto de la salvación». Y mientras Ganid apretaba la mano de Jesús, dijo: «Lo haré».
130:3.3Y de nuevo señalamos que los primeros maestros de la religión cristiana cometieron un gran error al dirigir su atención de forma tan exclusiva a la civilización occidental del mundo romano. Las enseñanzas de Jesús, tal como las sostenían los creyentes mesopotámicos del primer siglo, habrían sido recibidas con facilidad por los diversos grupos de religiosos asiáticos.
130:3.4Hacia la cuarta hora después del desembarco ya estaban instalados cerca del extremo oriental de la larga y ancha avenida, de cien pies de ancho y cinco millas de largo, que se extendía hasta los límites occidentales de esta ciudad de un millón de habitantes. Después del primer recorrido por los principales atractivos de la ciudad —la universidad (el museo), la biblioteca, el mausoleo real de Alejandro, el palacio, el templo de Neptuno, el teatro y el gimnasio—, Gonod se dedicó a sus negocios mientras Jesús y Ganid iban a la biblioteca, la más grande del mundo. Allí se habían reunido cerca de un millón de manuscritos de todo el mundo civilizado: Grecia, Roma, Palestina, Partia, la India, China e incluso Japón. En esta biblioteca Ganid vio la mayor colección de literatura india de todo el mundo; y pasaron algún tiempo allí cada día durante toda su estancia en Alejandría. Jesús le habló a Ganid de la traducción de las escrituras hebreas al griego que se hizo en este lugar. Y hablaron una y otra vez de todas las religiones del mundo, y Jesús se esforzaba por mostrar a esta mente joven la verdad que había en cada una, y añadía siempre: «Pero Yahvé es el Dios que se desarrolló a partir de las revelaciones de Melquisedec y de la alianza de Abraham. Los judíos eran la descendencia de Abraham y más tarde ocuparon la misma tierra donde Melquisedec había vivido y enseñado, y desde la cual envió maestros a todo el mundo; y su religión llegó con el tiempo a presentar un reconocimiento más claro del Señor Dios de Israel como el Padre Universal que está en el cielo que cualquier otra religión del mundo».
130:3.5Bajo la dirección de Jesús, Ganid reunió una colección de las enseñanzas de todas aquellas religiones del mundo que reconocían una Deidad Universal, aunque también pudieran reconocer en mayor o menor grado a deidades subordinadas. Después de mucho discutir, Jesús y Ganid decidieron que los romanos no tenían un verdadero Dios en su religión, y que su religión era poco más que el culto al emperador. Los griegos, concluyeron, tenían una filosofía, pero apenas una religión con un Dios personal. Descartaron los cultos mistéricos por la confusión de su multiplicidad y porque sus variados conceptos de la Deidad parecían derivar de otras religiones más antiguas.
130:3.6Aunque estas traducciones se hicieron en Alejandría, Ganid no ordenó definitivamente estas selecciones ni añadió sus propias conclusiones personales hasta cerca del final de su estancia en Roma. Le sorprendió mucho descubrir que los mejores autores de la literatura sagrada del mundo reconocían todos, con mayor o menor claridad, la existencia de un Dios eterno y coincidían en gran medida en cuanto a su carácter y a su relación con el hombre mortal.
130:3.7Jesús y Ganid pasaron mucho tiempo en el museo durante su estancia en Alejandría. Este museo no era una colección de objetos raros, sino más bien una universidad de bellas artes, ciencia y literatura. Allí, profesores eruditos daban conferencias diarias, y en aquellos tiempos este era el centro intelectual del mundo occidental. Día tras día Jesús interpretaba las conferencias para Ganid; un día, durante la segunda semana, el joven exclamó: «Maestro Josué, tú sabes más que estos profesores; deberías ponerte de pie y decirles las grandes cosas que me has dicho a mí; están ofuscados de tanto pensar. Hablaré con mi padre para que él lo organice». Jesús sonrió y dijo: «Eres un alumno que admira, pero estos maestros no están dispuestos a que tú y yo los instruyamos. El orgullo del saber no espiritualizado es algo traicionero en la experiencia humana. El verdadero maestro mantiene su integridad intelectual permaneciendo siempre como alguien que aprende».
130:3.8Alejandría era la ciudad de la cultura mezclada de Occidente y, después de Roma, la más grande y magnífica del mundo. Allí estaba la sinagoga judía más grande del mundo, la sede de gobierno del Sanedrín de Alejandría, los setenta ancianos gobernantes.
130:3.9Entre los muchos hombres con quienes Gonod hizo negocios había un banquero judío, Alejandro, cuyo hermano, Filón, era un famoso filósofo religioso de aquel tiempo. Filón estaba ocupado en la tarea loable pero sumamente difícil de armonizar la filosofía griega y la teología hebrea. Ganid y Jesús hablaron mucho de las enseñanzas de Filón y esperaban asistir a algunas de sus conferencias, pero durante toda su estancia en Alejandría este famoso judío helenista estuvo enfermo en cama.
130:3.10Jesús recomendó a Ganid mucho de la filosofía griega y de las doctrinas estoicas, pero le hizo comprender al muchacho la verdad de que estos sistemas de creencias, como las enseñanzas indefinidas de algunos de su propio pueblo, eran religiones solo en el sentido de que llevaban a los hombres a encontrar a Dios y a disfrutar de una experiencia viva en el conocimiento del Eterno.
4. Discurso sobre la realidad
130:4.1La noche antes de salir de Alejandría, Ganid y Jesús tuvieron una larga conversación con uno de los profesores del gobierno en la universidad, que daba conferencias sobre las enseñanzas de Platón. Jesús hizo de intérprete para el erudito maestro griego, pero no introdujo ninguna enseñanza propia para refutar la filosofía griega. Gonod estaba fuera esa noche por sus negocios; así que, después de que el profesor se marchó, el maestro y su alumno tuvieron una larga conversación de corazón a corazón sobre las doctrinas de Platón. Aunque Jesús dio una aprobación con reservas a algunas de las enseñanzas griegas que tenían que ver con la teoría de que las cosas materiales del mundo son reflejos, como sombras, de realidades espirituales invisibles pero más sustanciales, procuró poner un fundamento más fiable para el pensamiento del muchacho; así que comenzó una larga disertación sobre la naturaleza de la realidad en el universo. En sustancia y en fraseología moderna, Jesús le dijo a Ganid:
130:4.2La fuente de la realidad del universo es el Infinito. Las cosas materiales de la creación finita son las repercusiones en el tiempo-espacio del Patrón del Paraíso y de la Mente Universal del Dios eterno. La causación en el mundo físico, la conciencia de sí en el mundo intelectual y la mismidad que progresa en el mundo del espíritu —estas realidades, proyectadas a escala universal, combinadas en una relación eterna y experimentadas con perfección de calidad y divinidad de valor— constituyen la realidad del Supremo. Pero en un universo siempre cambiante, la Personalidad Original de la causación, de la inteligencia y de la experiencia espiritual es inmutable, absoluta. Todas las cosas, incluso en un universo eterno de valores ilimitados y de cualidades divinas, pueden cambiar, y a menudo cambian, excepto los Absolutos y aquello que ha alcanzado la condición física, la comprensión intelectual o la identidad espiritual que es absoluta.
130:4.3El nivel más alto al que una criatura finita puede progresar es el reconocimiento del Padre Universal y el conocimiento del Supremo. Y aun entonces, esos seres de destino de finalidad siguen experimentando cambios en los movimientos del mundo físico y en sus fenómenos materiales. Del mismo modo, siguen conscientes de la progresión de su mismidad en su continua ascensión del universo espiritual, y de una conciencia creciente en su apreciación cada vez más profunda del cosmos intelectual y en su respuesta a él. Solo en la perfección, la armonía y la unanimidad de la voluntad puede la criatura llegar a ser una con el Creador; y ese estado de divinidad se alcanza y se mantiene solo cuando la criatura sigue viviendo en el tiempo y en la eternidad conformando de manera constante su voluntad personal finita a la voluntad divina del Creador. El deseo de hacer la voluntad del Padre debe ser siempre supremo en el alma y dominante sobre la mente de un hijo de Dios ascendente.
130:4.4Una persona de un solo ojo nunca puede esperar visualizar la profundidad de la perspectiva. Tampoco los científicos materiales de un solo ojo ni los místicos y alegoristas espirituales de un solo ojo pueden visualizar correctamente y comprender adecuadamente las verdaderas profundidades de la realidad del universo. Todos los verdaderos valores de la experiencia de la criatura están ocultos en la profundidad del reconocimiento.
130:4.5La causación sin mente no puede hacer evolucionar lo refinado y complejo a partir de lo tosco y simple, ni la experiencia sin espíritu puede hacer evolucionar los caracteres divinos de la supervivencia eterna a partir de las mentes materiales de los mortales del tiempo. El único atributo del universo que caracteriza de manera tan exclusiva a la Deidad infinita es este interminable otorgamiento creativo de la personalidad que puede sobrevivir en una consecución progresiva de la Deidad.
130:4.6La personalidad, esa dotación cósmica y esa fase de la realidad universal, puede coexistir con un cambio sin límites y, a la vez, conservar su identidad en presencia misma de todos esos cambios, y así para siempre en adelante.
130:4.7La vida, que llega a existir por la acción de la Mente Universal y por la activación de la chispa espiritual del Dios que es espíritu, es una adaptación de la causación cósmica original a las exigencias y las posibilidades de las situaciones del universo. Su adaptabilidad es el significado de la vida, y su progresabilidad es su valor, incluso hasta las alturas de la conciencia de Dios.
130:4.8La mala adaptación de la vida consciente de sí al universo produce desarmonía cósmica. La divergencia final de la voluntad de la personalidad respecto de la tendencia de los universos termina en aislamiento intelectual, en segregación de la personalidad. La pérdida del piloto espiritual que mora en el interior desemboca en el cese espiritual de la existencia. La vida inteligente y que progresa se convierte entonces, en sí y por sí misma, en una prueba incontrovertible de la existencia de un universo con propósito que expresa la voluntad de un Creador divino. Y esta vida, en su conjunto, lucha hacia valores más altos, y tiene por meta final al Padre Universal.
130:4.9Solo en grado posee el hombre una mente por encima del nivel animal, aparte de las ministraciones superiores y cuasiespirituales del intelecto. Por eso los animales (que no tienen adoración ni sabiduría) no pueden experimentar la superconciencia, la conciencia de la conciencia. La mente animal solo es consciente del universo objetivo.
130:4.10El conocimiento es la esfera de la mente material, la que discierne los hechos. La verdad es el dominio del intelecto dotado de espíritu que es consciente de conocer a Dios. El conocimiento es demostrable; la verdad se experimenta. El conocimiento es una posesión de la mente; la verdad, una experiencia del alma, del yo que progresa. El conocimiento es una función del nivel no espiritual; la verdad es una fase del nivel mente-espíritu de los universos. El ojo de la mente material percibe un mundo de conocimiento de hechos; el ojo del intelecto espiritualizado discierne un mundo de valores verdaderos. Estas dos visiones, sincronizadas y armonizadas, revelan el mundo de la realidad, donde la sabiduría interpreta los fenómenos del universo en términos de experiencia personal progresiva.
130:4.11El error (el mal) es la pena de la imperfección. Las cualidades de la imperfección o los hechos de mala adaptación se revelan en el nivel material mediante la observación crítica y el análisis científico; en el nivel moral, mediante la experiencia humana. La presencia del mal constituye una prueba de las inexactitudes de la mente y de la inmadurez del yo que evoluciona. Por tanto, el mal es también una medida de la imperfección en la interpretación del universo. La posibilidad de cometer errores es inherente a la adquisición de la sabiduría, al plan de progresar de lo parcial y temporal a lo completo y eterno, de lo relativo e imperfecto a lo final y perfeccionado. El error es la sombra de la incompletitud relativa que por necesidad ha de caer sobre el camino ascendente del hombre en el universo hacia la perfección del Paraíso. El error (el mal) no es una cualidad real del universo; es simplemente la observación de una relatividad en la relación entre la imperfección de lo finito incompleto y los niveles ascendentes del Supremo y del Último.
130:4.12Aunque Jesús le dijo todo esto al muchacho en el lenguaje más adecuado a su comprensión, al final de la conversación a Ganid le pesaban los ojos y pronto se quedó dormido. Se levantaron temprano a la mañana siguiente para subir al barco que iba a Lasea, en la isla de Creta. Pero antes de que se embarcaran, el muchacho tenía todavía más preguntas sobre el mal, a las que Jesús respondió:
130:4.13El mal es un concepto de relatividad. Nace de observar las imperfecciones visibles en la sombra que arroja un universo finito de cosas y de seres al oscurecer dicho cosmos la luz viva de la expresión universal de las realidades eternas del Uno Infinito.
130:4.14El mal potencial es inherente a la necesaria incompletitud de la revelación de Dios como una expresión de la infinitud y de la eternidad limitada por el tiempo-espacio. El hecho de lo parcial en presencia de lo completo constituye la relatividad de la realidad, crea la necesidad de la elección intelectual y establece niveles de valor del reconocimiento y la respuesta del espíritu. El concepto incompleto y finito del Infinito que tiene la mente temporal y limitada de la criatura es, en sí y por sí mismo, mal potencial. Pero el error creciente de una deficiencia injustificada en la rectificación espiritual razonable de estas desarmonías intelectuales y de estas insuficiencias espirituales, inherentes en su origen, equivale a la realización del mal en acto.
130:4.15Los conceptos estáticos, muertos, son todos potencialmente malos. La sombra finita de la verdad relativa y viva se mueve sin cesar. Sin excepción, los conceptos estáticos frenan la ciencia, la política, la sociedad y la religión. Puede que los conceptos estáticos representen cierto conocimiento, pero son pobres en sabiduría y están desprovistos de verdad. Sin embargo, no dejen que el concepto de relatividad los extravíe hasta el punto de no reconocer que el universo está coordinado bajo la guía de la mente cósmica, ni que la energía y el espíritu del Supremo lo controlan de forma estabilizada.
5. En la isla de Creta
130:5.1Los viajeros tenían un solo propósito al ir a Creta, y era divertirse, recorrer la isla a pie y escalar las montañas. Los cretenses de aquel tiempo no gozaban de una reputación envidiable entre los pueblos vecinos. Sin embargo, Jesús y Ganid ganaron muchas almas para niveles más altos de pensamiento y de vida, y así pusieron el fundamento para la rápida aceptación de las enseñanzas posteriores del evangelio cuando llegaron los primeros predicadores de Jerusalén. Jesús amaba a estos cretenses, a pesar de las duras palabras que Pablo dijo más tarde acerca de ellos cuando envió después a Tito a la isla para reorganizar sus iglesias.
130:5.2En la ladera de una montaña de Creta, Jesús tuvo su primera conversación larga con Gonod sobre religión. Y el padre quedó muy impresionado, y dijo: «No es de extrañar que el muchacho crea todo lo que le dices, pero nunca supe que tuvieran una religión así ni siquiera en Jerusalén, y mucho menos en Damasco». Fue durante la estancia en la isla cuando Gonod propuso por primera vez a Jesús que regresara a la India con ellos, y Ganid estaba encantado con la idea de que Jesús pudiera aceptar tal arreglo.
130:5.3Un día, cuando Ganid preguntó a Jesús por qué no se había dedicado a la obra de un maestro público, él dijo: «Hijo mío, todo debe esperar a que llegue su momento. Has nacido en el mundo, pero ninguna cantidad de ansiedad ni ninguna manifestación de impaciencia te ayudará a crecer. En todos estos asuntos debes esperar al tiempo. Solo el tiempo madurará la fruta verde en el árbol. Una estación sigue a otra, y la puesta del sol sigue a la salida del sol, solo con el paso del tiempo. Ahora estoy de camino a Roma contigo y con tu padre, y eso basta por hoy. Mi mañana está por completo en las manos de mi Padre que está en el cielo». Y entonces le contó a Ganid la historia de Moisés y de los cuarenta años de espera vigilante y de preparación continua.
130:5.4Algo sucedió en una visita a Buenos Puertos que Ganid nunca olvidó; el recuerdo de este episodio siempre le hizo desear poder hacer algo para cambiar el sistema de castas de su India natal. Un degenerado borracho atacaba a una muchacha esclava en el camino público. Cuando Jesús vio el apuro de la muchacha, se lanzó hacia adelante y apartó a la joven del ataque del loco. Mientras la niña asustada se aferraba a él, mantuvo al hombre enfurecido a una distancia segura con su poderoso brazo derecho extendido, hasta que el pobre hombre se agotó dando golpes de rabia al aire. Ganid sintió un fuerte impulso de ayudar a Jesús a manejar el asunto, pero su padre se lo prohibió. Aunque no podían hablar la lengua de la muchacha, ella pudo comprender su acto de misericordia y dio muestras de su sincero agradecimiento mientras los tres la acompañaban a su casa. Esto fue probablemente lo más cerca que Jesús estuvo jamás de un enfrentamiento personal con sus semejantes en toda su vida en la carne. Pero esa noche tuvo una tarea difícil al tratar de explicar a Ganid por qué no había golpeado al borracho. Ganid pensaba que a este hombre se le debería haber golpeado al menos tantas veces como él había golpeado a la muchacha.
6. El joven que tenía miedo
130:6.1Mientras estaban en las montañas, Jesús tuvo una larga conversación con un joven que estaba temeroso y abatido. Como no lograba obtener consuelo ni valor de la compañía de sus semejantes, este joven había buscado la soledad de las colinas; había crecido con un sentimiento de impotencia y de inferioridad. Estas tendencias naturales se habían agravado por numerosas circunstancias difíciles que el muchacho había encontrado mientras crecía, en particular la pérdida de su padre cuando tenía doce años. Cuando se encontraron, Jesús dijo: «¡Saludos, amigo mío! ¿Por qué tan abatido en un día tan hermoso? Si algo te ha sucedido que te angustia, quizá yo pueda ayudarte de alguna manera. En todo caso, me causa verdadero placer ofrecerte mis servicios».
130:6.2El joven no tenía ganas de hablar, así que Jesús se acercó a su alma por segunda vez, diciendo: «Entiendo que vienes a estas colinas para alejarte de la gente; así que, por supuesto, no quieres hablar conmigo, pero me gustaría saber si conoces bien estas colinas; ¿conoces la dirección de los senderos?, y, por casualidad, ¿podrías indicarme cuál es la mejor ruta para ir a Fenice?». Ahora bien, este joven conocía muy bien estas montañas, y se interesó de verdad en explicar a Jesús el camino a Fenice, tanto que marcó todos los senderos en el suelo y explicó a fondo cada detalle. Pero se sobresaltó y sintió curiosidad cuando Jesús, después de despedirse y hacer como si se marchara, se volvió de repente hacia él, diciendo: «Bien sé que deseas que te dejen solo con tu desconsuelo; pero no sería ni amable ni justo por mi parte recibir de ti una ayuda tan generosa sobre la mejor manera de encontrar mi camino a Fenice y luego alejarme de ti sin pensar, sin hacer el menor esfuerzo por responder a tu conmovedora petición de ayuda y de guía sobre la mejor ruta hacia la meta del destino que buscas en tu corazón mientras te quedas aquí en la ladera de la montaña. Así como tú conoces tan bien los senderos a Fenice, por haberlos recorrido muchas veces, así conozco yo bien el camino a la ciudad de tus esperanzas defraudadas y de tus ambiciones frustradas. Y ya que me has pedido ayuda, no te defraudaré». El joven quedó casi abrumado, pero logró balbucear: «Pero... yo no te he pedido nada...». Y Jesús, poniendo con suavidad una mano sobre su hombro, dijo: «No, hijo, no con palabras, sino con miradas anhelantes apelaste a mi corazón. Muchacho mío, para quien ama a sus semejantes hay una elocuente petición de ayuda en tu semblante de desánimo y desesperación. Siéntate conmigo mientras te hablo de los senderos del servicio y de los caminos de la felicidad que llevan de las penas del yo a las alegrías de las actividades amorosas en la fraternidad de los hombres y en el servicio del Dios del cielo».
130:6.3Para entonces el joven deseaba mucho hablar con Jesús, y se arrodilló a sus pies suplicándole que lo ayudara, que le mostrara el camino para escapar de su mundo de dolor personal y de derrota. Jesús dijo: «¡Amigo mío, levántate! ¡Ponte de pie como un hombre! Puede que estés rodeado de pequeños enemigos y que muchos obstáculos te retrasen, pero las cosas grandes y las cosas reales de este mundo y del universo están de tu parte. El sol sale cada mañana para saludarte igual que saluda al hombre más poderoso y próspero de la tierra. Mira, tienes un cuerpo fuerte y músculos poderosos; tu equipamiento físico es mejor que el del promedio. Por supuesto, de poco sirve mientras estás aquí sentado en la ladera de la montaña lamentándote de tus desgracias, reales e imaginarias. Pero podrías hacer grandes cosas con tu cuerpo si te apresuraras a ir adonde hay grandes cosas que esperan ser hechas. Intentas huir de tu yo desdichado, pero eso no se puede hacer. Tú y tus problemas de la vida son reales; no puedes escapar de ellos mientras vivas. Pero mira de nuevo: tu mente es clara y capaz. Tu cuerpo fuerte tiene una mente inteligente que lo dirige. Pon tu mente a trabajar para resolver sus problemas; enseña a tu intelecto a trabajar para ti; niégate a seguir dominado por el miedo como un animal que no piensa. Tu mente debería ser tu aliada valerosa en la solución de los problemas de tu vida, en lugar de ser tú, como lo has sido, su abyecto esclavo del miedo y el siervo de la depresión y de la derrota. Pero lo más valioso de todo, tu potencial de logro real es el espíritu que vive dentro de ti, y que estimulará e inspirará a tu mente para que se controle a sí misma y active el cuerpo si lo liberas de las cadenas del miedo y permites así que tu naturaleza espiritual comience tu liberación de los males de la inacción por la presencia-poder de la fe viva. Y entonces, en seguida, esta fe vencerá el miedo a los hombres por la presencia irresistible de ese nuevo amor a tus semejantes, que todo lo domina y que tan pronto llenará tu alma hasta desbordarla, a causa de la conciencia que ha nacido en tu corazón de que eres un hijo de Dios.
130:6.4»Este día, hijo mío, has de renacer, has de ser restablecido como un hombre de fe, de valor y de servicio consagrado al hombre, por amor a Dios. Y cuando te reajustas así a la vida dentro de ti mismo, te reajustas también al universo; has nacido de nuevo —nacido del espíritu— y desde ahora toda tu vida llegará a ser una vida de logros victoriosos. Los problemas te darán vigor; la decepción te impulsará; las dificultades te desafiarán; y los obstáculos te estimularán. ¡Levántate, joven! Despídete de la vida del miedo servil y de la cobardía que huye. Vuelve pronto al deber y vive tu vida en la carne como un hijo de Dios, un mortal dedicado al servicio ennoblecedor del hombre en la tierra y destinado al servicio soberbio y eterno de Dios en la eternidad».
130:6.5Y este joven, Fortune, llegó a ser más tarde el líder de los cristianos de Creta y el asociado cercano de Tito en sus trabajos para elevar a los creyentes cretenses.
130:6.6Los viajeros estaban verdaderamente descansados y renovados cuando se prepararon, un día hacia el mediodía, para zarpar hacia Cartago, en el norte de África, con una escala de dos días en Cirene. Fue aquí donde Jesús y Ganid prestaron primeros auxilios a un muchacho llamado Rufo, que había sido herido al romperse un carro de bueyes cargado. Lo llevaron a su casa con su madre, y su padre, Simón, poco imaginaba que el hombre cuya cruz llevó más tarde por orden de un soldado romano era el extraño que una vez había ayudado a su hijo.
7. En Cartago: discurso sobre el tiempo y el espacio
130:7.1Durante la mayor parte del trayecto a Cartago, Jesús habló con sus compañeros de viaje de asuntos sociales, políticos y comerciales; apenas se dijo una palabra sobre religión. Por primera vez Gonod y Ganid descubrieron que Jesús era un buen narrador de historias, y lo mantuvieron ocupado contando relatos de su temprana vida en Galilea. También supieron que se había criado en Galilea y no en Jerusalén ni en Damasco.
130:7.2Cuando Ganid preguntó qué podía hacer uno para hacer amigos, pues había observado que la mayoría de las personas con quienes se encontraban se sentían atraídas por Jesús, su maestro dijo: «Interésate por tus semejantes; aprende a amarlos y busca la oportunidad de hacer por ellos algo que estés seguro de que quieren que se haga», y luego citó el antiguo proverbio judío: «El hombre que quiera tener amigos debe mostrarse amigable».
130:7.3En Cartago Jesús tuvo una larga y memorable conversación con un sacerdote mitraico sobre la inmortalidad, sobre el tiempo y la eternidad. Este persa se había educado en Alejandría, y deseaba de verdad aprender de Jesús. Expresado en las palabras de hoy, en sustancia Jesús dijo en respuesta a sus muchas preguntas:
130:7.4El tiempo es la corriente de los acontecimientos temporales que fluyen, percibida por la conciencia de la criatura. El tiempo es un nombre dado a la ordenación en sucesión por la cual los acontecimientos se reconocen y se separan. El universo del espacio es un fenómeno relacionado con el tiempo tal como se ve desde cualquier posición interior fuera de la residencia fija del Paraíso. El movimiento del tiempo solo se revela en relación con algo que no se mueve en el espacio como un fenómeno del tiempo. En el universo de universos, el Paraíso y sus Deidades trascienden tanto el tiempo como el espacio. En los mundos habitados, la personalidad humana (en la que mora el espíritu del Padre del Paraíso, y que este orienta) es la única realidad relacionada con lo físico que puede trascender la secuencia material de los acontecimientos temporales.
130:7.5Los animales no perciben el tiempo como el hombre, e incluso para el hombre, debido a su visión parcial y limitada, el tiempo aparece como una sucesión de acontecimientos; pero a medida que el hombre asciende, a medida que progresa hacia adentro, la visión cada vez más amplia de esta procesión de acontecimientos es tal que se discierne cada vez más en su totalidad. Lo que antes aparecía como una sucesión de acontecimientos se verá entonces como un ciclo completo y perfectamente relacionado; de este modo la simultaneidad circular desplazará cada vez más la antigua conciencia de la secuencia lineal de los acontecimientos.
130:7.6Hay siete concepciones diferentes del espacio tal como está condicionado por el tiempo. El espacio se mide por el tiempo, no el tiempo por el espacio. La confusión del científico surge de no reconocer la realidad del espacio. El espacio no es simplemente un concepto intelectual de la variación en la relación de los objetos del universo. El espacio no está vacío, y lo único que conoce el hombre que puede trascender el espacio, aunque sea en parte, es la mente. La mente puede funcionar independientemente del concepto de la relación espacial de los objetos materiales. El espacio es relativa y comparativamente finito para todos los seres de condición de criatura. Cuanto más se acerca la conciencia a la percepción de siete dimensiones cósmicas, más se acerca el concepto de espacio potencial a la ultimidad. Pero el potencial del espacio es verdaderamente último solo en el nivel absoluto.
130:7.7Debe resultar evidente que la realidad universal tiene un significado que se expande y que es siempre relativo en los niveles ascendentes y en perfeccionamiento del cosmos. Finalmente, los mortales que sobreviven alcanzan la identidad en un universo de siete dimensiones.
130:7.8El concepto de tiempo-espacio de una mente de origen material está destinado a experimentar sucesivas ampliaciones a medida que la personalidad consciente y que concibe asciende los niveles de los universos. Cuando el hombre alcanza la mente que interviene entre los planos material y espiritual de la existencia, sus ideas del tiempo-espacio se ampliarán enormemente, tanto en calidad de percepción como en cantidad de experiencia. Las concepciones cósmicas cada vez más amplias de una personalidad espiritual que avanza se deben a un aumento tanto de la profundidad de la visión interior como del alcance de la conciencia. Y a medida que la personalidad avanza, hacia arriba y hacia adentro, a los niveles trascendentales de semejanza con la Deidad, el concepto de tiempo-espacio se aproximará cada vez más a los conceptos sin tiempo y sin espacio de los Absolutos. Relativamente, y de acuerdo con la consecución trascendental, estos conceptos del nivel absoluto han de ser vislumbrados por los hijos del destino último.
8. De camino a Nápoles y Roma
130:8.1La primera escala en el camino a Italia fue en la isla de Malta. Allí Jesús tuvo una larga conversación con un joven abatido y desalentado llamado Claudus. Este hombre había pensado quitarse la vida, pero cuando terminó de hablar con el escriba de Damasco, dijo: «Afrontaré la vida como un hombre; he terminado de hacer el cobarde. Volveré con mi gente y empezaré todo de nuevo». Poco después se convirtió en un entusiasta predicador de los cínicos, y más tarde aún se unió a Pedro en la proclamación del cristianismo en Roma y en Nápoles, y después de la muerte de Pedro siguió hasta España predicando el evangelio. Pero nunca supo que el hombre que lo inspiró en Malta era el Jesús a quien él proclamó después como el Libertador del mundo.
130:8.2En Siracusa pasaron una semana entera. El acontecimiento notable de su escala aquí fue la rehabilitación de Esdras, el judío descarriado, que tenía la taberna donde se alojaron Jesús y sus compañeros. Esdras quedó encantado con el modo en que Jesús se le acercó y le pidió que lo ayudara a volver a la fe de Israel. Expresó su desesperanza diciendo: «Quiero ser un verdadero hijo de Abraham, pero no puedo encontrar a Dios». Jesús dijo: «Si de verdad quieres encontrar a Dios, ese deseo es en sí mismo una prueba de que ya lo has encontrado. Tu problema no es que no puedas encontrar a Dios, porque el Padre ya te ha encontrado a ti; tu problema es simplemente que no conoces a Dios. ¿No has leído en el profeta Jeremías: “Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen con todo su corazón”? Y además, ¿no dice este mismo profeta: “Y les daré un corazón para conocerme, que yo soy el Señor, y serán de mi pueblo, y yo seré su Dios”? ¿Y no has leído también en las Escrituras donde dice: “Él mira a los hombres, y si alguno dice: He pecado y he torcido lo que era recto, y no me aprovechó, entonces Dios librará el alma de ese hombre de la oscuridad, y él verá la luz”?». Y Esdras encontró a Dios, y a satisfacción de su alma. Más tarde, este judío, en asociación con un prosélito griego acomodado, construyó la primera iglesia cristiana de Siracusa.
130:8.3En Mesina se detuvieron solo un día, pero fue suficiente para cambiar la vida de un niño pequeño, un vendedor de fruta, a quien Jesús compró fruta y a quien a su vez alimentó con el pan de la vida. El muchacho nunca olvidó las palabras de Jesús ni la mirada bondadosa que las acompañó cuando, poniéndole la mano en el hombro, le dijo: «Adiós, muchacho mío; ten buen ánimo mientras creces hasta ser un hombre, y después de alimentar el cuerpo aprende también a alimentar el alma. Y mi Padre que está en el cielo estará contigo e irá delante de ti». El muchacho llegó a ser un devoto de la religión mitraica y más tarde se volvió a la fe cristiana.
130:8.4Por fin llegaron a Nápoles y sintieron que no estaban lejos de su destino, Roma. Gonod tenía muchos negocios que hacer en Nápoles, y aparte del tiempo en que se necesitaba a Jesús como intérprete, él y Ganid pasaban su tiempo libre visitando y explorando la ciudad. Ganid se estaba volviendo hábil para descubrir a los que parecían estar necesitados. Encontraron mucha pobreza en esta ciudad y repartieron muchas limosnas. Pero Ganid nunca entendió el significado de las palabras de Jesús cuando, después de dar una moneda a un mendigo de la calle, se negó a detenerse y hablar con palabras de consuelo al hombre. Jesús dijo: «¿Por qué malgastar palabras con quien no puede percibir el significado de lo que dices? El espíritu del Padre no puede enseñar ni salvar a quien no tiene capacidad para la filiación». Lo que Jesús quería decir era que el hombre no tenía una mente normal; que le faltaba la capacidad de responder a la guía del espíritu.
130:8.5No hubo ninguna experiencia destacada en Nápoles; Jesús y el joven recorrieron a fondo la ciudad y difundieron buen ánimo con muchas sonrisas entre cientos de hombres, mujeres y niños.
130:8.6Desde aquí fueron por Capua hasta Roma, con una parada de tres días en Capua. Por la vía Apia siguieron su viaje junto a sus animales de carga hacia Roma, los tres ansiosos por ver a esta señora del imperio y la ciudad más grande de todo el mundo.