Parte IV · Documento 120
El otorgamiento de Miguel en Urantia
120:0.1ASIGNADO por Gabriel para supervisar la nueva exposición de la vida de Miguel cuando estuvo en Urantia y a semejanza de la carne mortal, yo, el director Melquisedec de la comisión reveladora a la que se confió esta tarea, estoy autorizado a presentar esta narración de ciertos sucesos que precedieron inmediatamente a la llegada del Hijo Creador a Urantia para emprender la fase terminal de su experiencia de otorgamiento en el universo. Vivir vidas idénticas a las que él impone a los seres inteligentes de su propia creación, y otorgarse así a semejanza de sus diversas órdenes de seres creados, es parte del precio que todo Hijo Creador debe pagar por la soberanía plena y suprema de su universo de cosas y seres, hecho por él mismo.
120:0.2Antes de los sucesos que voy a describir, Miguel de Nebadon se había otorgado seis veces a semejanza de seis órdenes diferentes de su diversa creación de seres inteligentes. Luego se preparó para descender a Urantia a semejanza de la carne mortal, el orden más bajo de sus criaturas volitivas inteligentes, y, como tal ser humano del reino material, para ejecutar el acto final del drama de la adquisición de la soberanía del universo de acuerdo con los mandatos de los divinos Gobernantes del Paraíso del universo de universos.
120:0.3En el curso de cada uno de estos otorgamientos anteriores, Miguel no solo adquirió la experiencia finita de un grupo de sus seres creados, sino que también adquirió una experiencia esencial en la cooperación con el Paraíso que, en sí misma y por sí misma, contribuiría además a constituirlo soberano de su universo hecho por él mismo. En cualquier momento a lo largo de todo el tiempo pasado del universo local, Miguel podría haber afirmado su soberanía personal como Hijo Creador, y como Hijo Creador podría haber gobernado su universo de la manera que él eligiera. En tal caso, Emanuel y los Hijos del Paraíso asociados se habrían despedido del universo. Pero Miguel no deseaba gobernar Nebadon simplemente por su propio derecho aislado, como Hijo Creador. Deseaba ascender, mediante la experiencia real en subordinación cooperativa a la Trinidad del Paraíso, hasta ese alto lugar en el estatus del universo donde llegaría a estar capacitado para gobernar su universo y administrar sus asuntos con esa perfección de comprensión profunda y esa sabiduría de ejecución que algún día caracterizarán el excelso gobierno del Ser Supremo. No aspiraba a la perfección del gobierno como Hijo Creador, sino a la supremacía de la administración como personificación de la sabiduría del universo y de la experiencia divina del Ser Supremo.
120:0.4Por lo tanto, Miguel tenía un doble propósito al realizar estos siete otorgamientos en las diversas órdenes de criaturas de su universo: Primero, estaba completando la experiencia requerida en la comprensión de las criaturas que se exige a todos los Hijos Creadores antes de que asuman la soberanía completa. En cualquier momento un Hijo Creador puede gobernar su universo por derecho propio, pero solo puede gobernar como representante supremo de la Trinidad del Paraíso después de pasar por los siete otorgamientos como criatura del universo. Segundo, aspiraba al privilegio de representar la autoridad máxima de la Trinidad del Paraíso que puede ejercerse en la administración directa y personal de un universo local. En consecuencia, Miguel, durante la experiencia de cada uno de sus otorgamientos en el universo, se subordinó voluntariamente, con éxito y de manera aceptable, a las voluntades, constituidas de diversas maneras, de las diversas asociaciones de las personas de la Trinidad del Paraíso. Es decir, en el primer otorgamiento estuvo sujeto a la voluntad combinada del Padre, el Hijo y el Espíritu; en el segundo otorgamiento, a la voluntad del Padre y del Hijo; en el tercer otorgamiento, a la voluntad del Padre y del Espíritu; en el cuarto otorgamiento, a la voluntad del Hijo y del Espíritu; en el quinto otorgamiento, a la voluntad del Espíritu Infinito; en el sexto otorgamiento, a la voluntad del Hijo Eterno; y durante el séptimo y último otorgamiento, en Urantia, a la voluntad del Padre Universal.
120:0.5Por lo tanto, Miguel combina en su soberanía personal la voluntad divina de las fases séptuples de los Creadores universales con la experiencia comprensiva de las criaturas de su universo local. Así su administración ha llegado a ser representativa del mayor poder y la mayor autoridad posibles, aunque despojada de toda pretensión arbitraria. Su poder es ilimitado, ya que deriva de la asociación experimentada con las Deidades del Paraíso; su autoridad es incuestionable, puesto que la adquirió mediante la experiencia real a semejanza de las criaturas del universo; su soberanía es suprema, ya que reúne en sí, a la vez y al mismo tiempo, el punto de vista séptuple de la Deidad del Paraíso con el punto de vista de la criatura del tiempo y del espacio.
120:0.6Después de determinar el momento de su otorgamiento final y de elegir el planeta en el que tendría lugar este acontecimiento extraordinario, Miguel celebró con Gabriel la habitual conferencia anterior al otorgamiento y luego se presentó ante su hermano mayor y consejero del Paraíso, Emanuel. Todos los poderes de la administración del universo que no se habían conferido antes a Gabriel, Miguel los puso ahora bajo la custodia de Emanuel. Y justo antes de la partida de Miguel para la encarnación en Urantia, Emanuel, al aceptar la custodia del universo durante el tiempo del otorgamiento en Urantia, procedió a impartir el consejo de otorgamiento que serviría de guía de encarnación a Miguel cuando él creciera pronto en Urantia como un mortal del reino.
120:0.7A este respecto, debe tenerse presente que Miguel había elegido ejecutar este otorgamiento a semejanza de la carne mortal, sujeto a la voluntad del Padre del Paraíso. El Hijo Creador no necesitaba instrucciones de nadie para efectuar esta encarnación con el único propósito de alcanzar la soberanía del universo, pero había emprendido un programa de revelación del Supremo que implicaba un funcionamiento cooperativo con las diversas voluntades de las Deidades del Paraíso. Así, su soberanía, una vez adquirida final y personalmente, incluiría de hecho por entero la voluntad séptuple de la Deidad tal como culmina en el Supremo. Por lo tanto, seis veces antes había recibido instrucciones de los representantes personales de las diversas Deidades del Paraíso y de sus asociaciones; y ahora recibía instrucciones de la Unión de Días, embajador de la Trinidad del Paraíso ante el universo local de Nebadon, que actuaba en nombre del Padre Universal.
120:0.8De la disposición de este poderoso Hijo Creador a subordinarse voluntariamente una vez más a la voluntad de las Deidades del Paraíso, esta vez a la del Padre Universal, resultaron ventajas inmediatas y enormes compensaciones. Mediante esta decisión de efectuar tal subordinación asociativa, Miguel experimentaría en esta encarnación no solo la naturaleza del hombre mortal, sino también la voluntad del Padre del Paraíso de todos. Y además, podía emprender este otorgamiento único con la plena seguridad, no solo de que Emanuel ejercería la plena autoridad del Padre del Paraíso en la administración de su universo durante su ausencia en el otorgamiento en Urantia, sino también con el reconfortante conocimiento de que los Ancianos de Días del superuniverso habían decretado la seguridad de su dominio durante todo el período del otorgamiento.
120:0.9Y este fue el escenario de la trascendental ocasión en que Emanuel presentó la comisión del séptimo otorgamiento. Y de este encargo anterior al otorgamiento, que Emanuel dio al gobernante del universo que después llegó a ser Jesús de Nazaret (Cristo Miguel) en Urantia, se me permite presentar los siguientes extractos:
1. La comisión del séptimo otorgamiento
120:1.1«Hermano mío Creador, voy a presenciar tu séptimo y último otorgamiento en el universo. Con la mayor fidelidad y perfección has ejecutado las seis comisiones anteriores, y no tengo otro pensamiento sino que saldrás igualmente triunfante en este, tu otorgamiento terminal de soberanía. Hasta ahora has aparecido en tus esferas de otorgamiento como un ser plenamente desarrollado del orden que elegías. Ahora vas a aparecer en Urantia, el planeta desordenado y perturbado que elegiste, no como un mortal plenamente desarrollado, sino como un bebé indefenso. Esto, compañero mío, será para ti una experiencia nueva y no probada. Vas a pagar el precio completo del otorgamiento y a experimentar la iluminación completa de la encarnación de un Creador a semejanza de una criatura.
120:1.2«Durante cada uno de tus otorgamientos anteriores, por tu propia voluntad elegiste someterte a la voluntad de las tres Deidades del Paraíso y de sus interasociaciones divinas. De las siete fases de la voluntad del Supremo, en esos otorgamientos previos te sometiste a todas menos a la voluntad personal de tu Padre del Paraíso. Puesto que ahora has decidido sujetarte por completo a la voluntad de tu Padre a lo largo de tu séptimo otorgamiento, yo asumo, en calidad de representante personal de nuestro Padre, la jurisdicción sin restricciones de tu universo mientras dure tu encarnación.
120:1.3«Al emprender el otorgamiento en Urantia, te has despojado voluntariamente de todo apoyo extraplanetario y de la ayuda especial que pudiera prestarte cualquier criatura de tu propia creación. Así como tus hijos creados de Nebadon dependen por completo de ti para su conducción segura a lo largo de sus carreras en el universo, así ahora debes llegar a depender por completo y sin reservas de tu Padre del Paraíso para tu conducción segura a través de las vicisitudes no reveladas de tu próxima carrera mortal. Y cuando hayas terminado esta experiencia de otorgamiento, conocerás con toda verdad el pleno significado y el rico sentido de esa fe-confianza que exiges tan invariablemente a todas tus criaturas que dominen como parte de su relación íntima contigo como su Creador y Padre del universo local.
120:1.4«A lo largo de tu otorgamiento en Urantia solo necesitas ocuparte de una cosa, la comunión ininterrumpida entre tú y tu Padre del Paraíso; y por la perfección de tal relación el mundo de tu otorgamiento, e incluso todo el universo de tu creación, contemplará una revelación nueva y más comprensible de tu Padre y mi Padre, el Padre Universal de todos. Por lo tanto, tu preocupación solo tiene que ver con tu vida personal en Urantia. Yo seré plena y eficazmente responsable de la seguridad y de la administración ininterrumpida de tu universo desde el momento de tu renuncia voluntaria a la autoridad hasta que regreses a nosotros como Soberano del Universo, confirmado por el Paraíso, y recibas de vuelta de mis manos, no la autoridad vicegerente que ahora me entregas, sino, en su lugar, el poder supremo sobre tu universo y la jurisdicción de este.
120:1.5«Y para que sepas con seguridad que tengo poder para hacer todo lo que ahora te prometo (sabiendo muy bien que soy la garantía de todo el Paraíso para el fiel cumplimiento de mi palabra), te anuncio que se me acaba de comunicar un mandato de los Ancianos de Días de Uversa que impedirá todo peligro espiritual en Nebadon durante el período de tu otorgamiento voluntario. Desde el momento en que entregues la conciencia, al comenzar la encarnación mortal, hasta que regreses a nosotros como soberano supremo e incondicional de este universo de tu propia creación y organización, nada de importancia grave podrá suceder en todo Nebadon. En este intervalo de tu encarnación, tengo las órdenes de los Ancianos de Días que disponen de manera incondicionada la extinción instantánea y automática de cualquier ser culpable de rebelión o que pretenda instigar una insurrección en el universo de Nebadon mientras estés ausente en este otorgamiento. Hermano mío, en vista de la autoridad del Paraíso inherente a mi presencia y aumentada por el mandato judicial de Uversa, tu universo y todas sus criaturas leales estarán seguros durante tu otorgamiento. Puedes proceder con tu misión con un solo pensamiento —la revelación acrecentada de nuestro Padre a los seres inteligentes de tu universo.
120:1.6«Como en cada uno de tus otorgamientos anteriores, quisiera recordarte que recibo la jurisdicción de tu universo como hermano-custodio. Ejerzo toda autoridad y manejo todo poder en tu nombre. Actúo como lo haría nuestro Padre del Paraíso y de acuerdo con tu petición explícita de que actúe así en tu lugar. Y siendo así, toda esta autoridad delegada es de nuevo tuya para ejercerla en cualquier momento en que creas conveniente requerir su devolución. Tu otorgamiento es, de principio a fin, enteramente voluntario. Como mortal encarnado en el reino careces de dotes celestiales, pero puedes recuperar todo tu poder cedido en cualquier momento en que decidas reinvestirte de la autoridad del universo. Si decidieras restituirte en el poder y la autoridad, recuerda que será enteramente por razones personales, ya que yo soy la prenda viviente y suprema cuya presencia y promesa garantizan la administración segura de tu universo de acuerdo con la voluntad de tu Padre. La rebelión, tal como ha ocurrido tres veces en Nebadon, no puede ocurrir durante tu ausencia de Salvington en este otorgamiento. Para el período del otorgamiento en Urantia, los Ancianos de Días han decretado que la rebelión en Nebadon quede investida de la semilla automática de su propia aniquilación.
120:1.7«Mientras estés ausente en este otorgamiento final y extraordinario, me comprometo (con la cooperación de Gabriel) a la fiel administración de tu universo; y al encomendarte que emprendas este ministerio de revelación divina y que pases por esta experiencia de comprensión humana perfeccionada, actúo en nombre de mi Padre y tu Padre y te ofrezco el siguiente consejo, que debería guiarte al vivir tu vida en la tierra a medida que tomes progresivamente conciencia de ti mismo en cuanto a la misión divina de tu continuada estancia en la carne:
2. Las limitaciones del otorgamiento
120:2.1«1. De acuerdo con los usos y en conformidad con la técnica de Sonarington —en cumplimiento de los mandatos del Hijo Eterno del Paraíso—, he tomado todas las disposiciones para tu entrada inmediata en este otorgamiento mortal en armonía con los planes que formulaste y que Gabriel puso bajo mi custodia. Crecerás en Urantia como un niño del reino, completarás tu educación humana —todo el tiempo sujeto a la voluntad de tu Padre del Paraíso—, vivirás tu vida en Urantia como lo has determinado, terminarás tu estancia planetaria y te prepararás para ascender a tu Padre a fin de recibir de él la soberanía suprema de tu universo.
120:2.2«2. Aparte de tu misión en la tierra y de tu revelación al universo, pero de manera incidental a ambas, te aconsejo que asumas, después de que seas suficientemente consciente de tu identidad divina, la tarea adicional de poner fin técnicamente a la rebelión de Lucifer en el sistema de Satania, y que hagas todo esto como el Hijo del Hombre; así, como criatura mortal del reino, en la debilidad hecha poderosa por la sumisión de fe a la voluntad de tu Padre, te sugiero que logres con benevolencia todo lo que repetidamente te negaste a realizar de manera arbitraria por el poder y la fuerza cuando estabas así dotado en el momento del comienzo de esta rebelión pecaminosa e injustificada. Consideraría una culminación apropiada de tu otorgamiento mortal que regresaras a nosotros como el Hijo del Hombre, Príncipe Planetario de Urantia, así como el Hijo de Dios, soberano supremo de tu universo. Como hombre mortal, el tipo más bajo de criatura inteligente de Nebadon, afronta y juzga las pretensiones blasfemas de Caligastia y Lucifer y, en tu humilde condición asumida, pon fin para siempre a las vergonzosas tergiversaciones de estos hijos caídos de la luz. Puesto que te negaste firmemente a desacreditar a estos rebeldes mediante el ejercicio de tus prerrogativas de creador, ahora sería apropiado que, a semejanza de las criaturas más bajas de tu creación, arrebataras el dominio de las manos de estos Hijos caídos; y así todo tu universo local, con toda equidad, reconocería clara y eternamente la justicia de que hicieras en el papel de la carne mortal aquellas cosas que la misericordia te advirtió que no hicieras por el poder de la autoridad arbitraria. Y una vez establecida así, por tu otorgamiento, la posibilidad de la soberanía del Supremo en Nebadon, en efecto habrás concluido los asuntos no juzgados de todas las insurrecciones anteriores, a pesar del mayor o menor desfase temporal que implique la realización de este logro. Por este acto las disensiones pendientes de tu universo quedarán liquidadas en sustancia. Y con la posterior dotación de la soberanía suprema sobre tu universo, desafíos similares a tu autoridad nunca podrán repetirse en ninguna parte de tu gran creación personal.
120:2.3«3. Cuando hayas logrado poner fin a la secesión de Urantia, como sin duda lo harás, te aconsejo que aceptes de Gabriel la concesión del título de “Príncipe Planetario de Urantia” como reconocimiento eterno, por parte de tu universo, de tu experiencia de otorgamiento final; y que además hagas todas y cada una de las cosas, en armonía con el propósito de tu otorgamiento, para reparar el dolor y la confusión que trajeron a Urantia la traición de Caligastia y el subsiguiente incumplimiento adánico.
120:2.4«4. De acuerdo con tu petición, Gabriel y todos los interesados cooperarán contigo en el deseo que expresaste de terminar tu otorgamiento en Urantia con el pronunciamiento de un juicio dispensacional del reino, acompañado de la terminación de una era, la resurrección de los supervivientes mortales durmientes y el establecimiento de la dispensación del Espíritu de la Verdad otorgado.
120:2.5«5. En lo que respecta al planeta de tu otorgamiento y a la generación inmediata de hombres que vivan en él en el momento de tu estancia mortal, te aconsejo que actúes principalmente en el papel de maestro. Presta atención, primero, a la liberación y la inspiración de la naturaleza espiritual del hombre. Luego, ilumina el intelecto humano entenebrecido, sana las almas de los hombres y emancipa sus mentes de temores antiquísimos. Y después, de acuerdo con tu sabiduría mortal, ministra al bienestar físico y la comodidad material de tus hermanos en la carne. Vive la vida religiosa ideal para la inspiración y la edificación de todo tu universo.
120:2.6«6. En el planeta de tu otorgamiento, libera espiritualmente al hombre segregado por la rebelión. En Urantia, haz una contribución más a la soberanía del Supremo, extendiendo así el establecimiento de esta soberanía por los amplios dominios de tu creación personal. En este, tu otorgamiento material a semejanza de la carne, vas a experimentar la iluminación final de un Creador del tiempo-espacio, la experiencia dual de obrar dentro de la naturaleza del hombre con la voluntad de tu Padre del Paraíso. En tu vida temporal, la voluntad de la criatura finita y la voluntad del Creador infinito han de llegar a ser como una sola, así como también se están uniendo en la Deidad en evolución del Ser Supremo. Derrama sobre el planeta de tu otorgamiento el Espíritu de la Verdad y haz así que todos los mortales normales de esa esfera aislada sean inmediata y plenamente accesibles al ministerio de la presencia segregada de nuestro Padre del Paraíso, los Ajustadores del Pensamiento de los reinos.
120:2.7«7. En todo lo que realices en el mundo de tu otorgamiento, ten siempre presente que estás viviendo una vida para la instrucción y la edificación de todo tu universo. Estás otorgando esta vida de encarnación mortal a Urantia, pero has de vivir tal vida para la inspiración espiritual de toda inteligencia humana y sobrehumana que ha vivido, que existe ahora o que pueda vivir aún en todo mundo habitado que ha formado, forma ahora o pueda formar aún parte de la vasta galaxia de tu dominio administrativo. Tu vida en la tierra a semejanza de la carne mortal no se vivirá de modo que constituya un ejemplo para los mortales de Urantia en los días de tu estancia terrenal ni para ninguna generación posterior de seres humanos en Urantia o en cualquier otro mundo. Más bien, tu vida en la carne en Urantia será la inspiración para todas las vidas en todos los mundos de Nebadon a lo largo de todas las generaciones en las edades venideras.
120:2.8«8. Tu gran misión, que ha de realizarse y experimentarse en la encarnación mortal, está comprendida en tu decisión de vivir una vida motivada de todo corazón a hacer la voluntad de tu Padre del Paraíso, para así revelar a Dios, tu Padre, en la carne y especialmente a las criaturas de la carne. Al mismo tiempo también interpretarás, con un nuevo realce, a nuestro Padre ante los seres supermortales de todo Nebadon. Al igual que con este ministerio de nueva revelación e interpretación acrecentada del Padre del Paraíso al tipo de mente humana y sobrehumana, también actuarás de tal modo que hagas una nueva revelación del hombre a Dios. Muestra en tu única y breve vida en la carne, como nunca antes se ha visto en todo Nebadon, las posibilidades trascendentes alcanzables por un ser humano que conoce a Dios durante la breve carrera de la existencia mortal, y haz una nueva y esclarecedora interpretación del hombre y de las vicisitudes de su vida planetaria para todas las inteligencias sobrehumanas de todo Nebadon, y para todo el tiempo. Has de descender a Urantia a semejanza de la carne mortal y, viviendo como un hombre en tu día y generación, actuarás de tal modo que muestres a todo tu universo el ideal de la técnica perfeccionada en la suprema gestión de los asuntos de tu vasta creación: El logro de Dios que busca al hombre y lo encuentra, y el fenómeno del hombre que busca a Dios y lo encuentra; y hacer todo esto a satisfacción mutua y hacerlo durante una breve vida en la carne.
120:2.9«9. Te advierto que tengas siempre presente que, aunque de hecho vas a llegar a ser un ser humano común del reino, en potencia seguirás siendo un Hijo Creador del Padre del Paraíso. A lo largo de esta encarnación, aunque vivirás y actuarás como un Hijo del Hombre, los atributos creadores de tu divinidad personal te seguirán desde Salvington hasta Urantia. Siempre estará dentro de tu poder de voluntad terminar la encarnación en cualquier momento posterior a la llegada de tu Ajustador del Pensamiento. Antes de la llegada y la recepción del Ajustador, yo responderé por la integridad de tu personalidad. Pero después de la llegada de tu Ajustador y de manera concomitante con tu reconocimiento progresivo de la naturaleza y el alcance de tu misión de otorgamiento, deberías abstenerte de formular cualquier voluntad-de-consecución sobrehumana, de logro o de poder, en vista del hecho de que tus prerrogativas de creador permanecerán asociadas a tu personalidad mortal debido a la inseparabilidad de estos atributos respecto de tu presencia personal. Pero ninguna repercusión sobrehumana acompañará tu carrera terrenal aparte de la voluntad del Padre del Paraíso, a menos que, mediante un acto de voluntad consciente y deliberada, tomes una decisión indivisa que culmine en una elección de toda la personalidad.
3. Más consejos y recomendaciones
120:3.1«Y ahora, hermano mío, al despedirme de ti mientras te preparas para partir hacia Urantia, y después de aconsejarte respecto a la conducta general de tu otorgamiento, permíteme presentarte ciertas recomendaciones a las que se llegó en consulta con Gabriel, y que conciernen a fases menores de tu vida mortal. Sugerimos además:
120:3.2«1. Que, en la búsqueda del ideal de tu vida mortal en la tierra, prestes también cierta atención a la realización y la ejemplificación de algunas cosas prácticas y de ayuda inmediata para tus semejantes.
120:3.3«2. En lo que respecta a las relaciones familiares, da precedencia a las costumbres aceptadas de la vida familiar tal como las encuentres establecidas en el día y la generación de tu otorgamiento. Vive tu vida familiar y comunitaria de acuerdo con las prácticas del pueblo entre el cual has elegido aparecer.
120:3.4«3. Te aconsejamos que, en tus relaciones con el orden social, limites tus esfuerzos en gran medida a la regeneración espiritual y a la emancipación intelectual. Evita toda implicación en la estructura económica y en los compromisos políticos de tu tiempo. Y, de manera muy especial, dedícate a vivir en Urantia la vida religiosa ideal.
120:3.5«4. Bajo ninguna circunstancia, y ni siquiera en el menor detalle, deberías interferir en la evolución normal y ordenadamente progresiva de las razas de Urantia. Pero esta prohibición no debe interpretarse como una limitación de tus esfuerzos por dejar tras de ti en Urantia un sistema duradero y mejorado de ética religiosa positiva. Como Hijo dispensacional, se te conceden ciertos privilegios relativos al progreso del estatus espiritual y religioso de los pueblos del mundo.
120:3.6«5. Según lo creas conveniente, has de identificarte con los movimientos religiosos y espirituales existentes tal como se encuentren en Urantia, pero procura evitar de todas las maneras posibles el establecimiento formal de un culto organizado, una religión cristalizada o una agrupación ética segregada de seres mortales. Tu vida y tus enseñanzas han de llegar a ser el patrimonio común de todas las religiones y de todos los pueblos.
120:3.7«6. A fin de que no contribuyas innecesariamente a la creación de posteriores sistemas estereotipados de creencias religiosas de Urantia o de otros tipos de lealtades religiosas no progresivas, te aconsejamos además lo siguiente: No dejes escritos tras de ti en el planeta. Abstente de toda escritura sobre materiales permanentes; encarga a tus asociados que no hagan imágenes ni otras representaciones de ti en la carne. Cuida de que nada potencialmente idolátrico quede en el planeta en el momento de tu partida.
120:3.8«7. Aunque vivirás la vida social normal y corriente del planeta, siendo un individuo normal del sexo masculino, probablemente no contraerás la relación matrimonial, relación que sería del todo honorable y compatible con tu otorgamiento; pero debo recordarte que uno de los mandatos de encarnación de Sonarington prohíbe que un Hijo de otorgamiento de origen en el Paraíso deje descendencia humana en ningún planeta.
120:3.9«8. En todos los demás detalles de tu próximo otorgamiento, te confiaríamos a la dirección del Ajustador que mora en ti, a la enseñanza del espíritu divino siempre presente de guía humana y a la razón-juicio de tu mente humana en expansión, de dotación hereditaria. Tal asociación de atributos de criatura y de Creador te permitirá vivir para nosotros la vida perfecta del hombre en las esferas planetarias, no necesariamente perfecta tal como la considere un hombre cualquiera en una generación cualquiera en un mundo cualquiera (y mucho menos en Urantia), sino entera y supremamente plena tal como se evalúa en los mundos más altamente perfeccionados y en perfeccionamiento de tu vasto universo.
120:3.10«Y ahora, que tu Padre y mi Padre, que siempre nos ha sostenido en todas las acciones pasadas, te guíe y te sostenga y esté contigo desde el momento en que nos dejes y logres la entrega de tu conciencia de personalidad, a lo largo de tu retorno gradual al reconocimiento de tu identidad divina encarnada en forma humana, y luego a lo largo de toda tu experiencia de otorgamiento en Urantia hasta tu liberación de la carne y tu ascensión a la diestra de soberanía de nuestro Padre. Cuando vuelva a verte en Salvington, daremos la bienvenida a tu regreso a nosotros como el soberano supremo e incondicional de este universo de tu propia hechura, de tu servicio y de tu comprensión completa.
120:3.11«En tu lugar reino ahora. Asumo la jurisdicción de todo Nebadon como soberano interino durante el intervalo de tu séptimo y mortal otorgamiento en Urantia. Y a ti, Gabriel, te encomiendo la custodia del futuro Hijo del Hombre hasta que, dentro de poco y con poder y gloria, me sea devuelto como el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios. Y, Gabriel, yo soy tu soberano hasta que Miguel regrese así.»
120:3.12Entonces, inmediatamente, en presencia de todo Salvington reunido, Miguel se retiró de entre nosotros, y no volvimos a verlo en su lugar acostumbrado hasta su regreso como gobernante supremo y personal del universo, después de completar su carrera de otorgamiento en Urantia.
4. La encarnación: hacer de dos uno
120:4.1Y así, ciertos hijos indignos de Miguel, que habían acusado a su padre-Creador de buscar egoístamente el gobierno y se habían complacido en la insinuación de que el Hijo Creador se mantenía en el poder de manera arbitraria y autocrática en virtud de la lealtad irracional de un universo engañado de criaturas serviles, iban a quedar silenciados para siempre, confundidos y desengañados por la vida de servicio olvidado de sí que el Hijo de Dios emprendía ahora como el Hijo del Hombre —todo el tiempo sujeto a «la voluntad del Padre del Paraíso».
120:4.2Pero no se equivoquen; Cristo Miguel, aunque verdaderamente era un ser de origen dual, no era una personalidad doble. No era Dios en asociación con el hombre, sino, más bien, Dios encarnado en el hombre. Y siempre fue precisamente ese ser combinado. El único factor progresivo en tal relación incomprensible fue la progresiva toma de conciencia de sí y el reconocimiento progresivo (por la mente humana) de este hecho de ser Dios y hombre.
120:4.3Cristo Miguel no llegó a ser Dios progresivamente. Dios no se hizo hombre en algún momento vital de la vida terrenal de Jesús. Jesús era Dios y hombre —siempre, e incluso por siempre jamás. Y este Dios y este hombre eran, y son ahora, uno, así como la Trinidad del Paraíso de tres seres es en realidad una Deidad.
120:4.4Nunca pierdan de vista el hecho de que el propósito espiritual supremo del otorgamiento de Miguel fue acrecentar la revelación de Dios.
120:4.5Los mortales de Urantia tienen conceptos diversos de lo milagroso, pero para nosotros, que vivimos como ciudadanos del universo local, hay pocos milagros, y de ellos, con mucho, los más fascinantes son los otorgamientos encarnacionales de los Hijos del Paraíso. La aparición en su mundo y sobre él, mediante procesos aparentemente naturales, de un Hijo divino, la consideramos un milagro —la acción de leyes universales que están más allá de nuestra comprensión. Jesús de Nazaret fue una persona milagrosa.
120:4.6En y a través de toda esta experiencia extraordinaria, Dios el Padre eligió manifestarse como siempre lo hace —del modo habitual— de la manera normal, natural y confiable del obrar divino.