Parte III · Documento 115
El Ser Supremo
115:0.1CON Dios el Padre, la filiación es la gran relación. Con Dios el Supremo, el logro es el requisito previo para el estatus: hay que hacer algo además de ser algo.
1. Relatividad de los marcos conceptuales
115:1.1Los intelectos parciales, incompletos y en evolución estarían indefensos en el universo maestro, serían incapaces de formar el primer patrón de pensamiento racional, si no fuera por la capacidad innata de toda mente, alta o baja, de formar un marco de universo dentro del cual pensar. Si la mente no puede sondear las conclusiones, si no puede penetrar hasta los verdaderos orígenes, entonces esa mente postulará sin falta conclusiones e inventará orígenes a fin de tener un medio de pensamiento lógico dentro del marco de esos postulados creados por la mente. Y aunque tales marcos de universo para el pensamiento de la criatura son indispensables para las operaciones intelectuales racionales, son, sin excepción, erróneos en mayor o menor grado.
115:1.2Los marcos conceptuales del universo solo son verdaderos de forma relativa; son un andamiaje útil que con el tiempo debe ceder ante las expansiones de una comprensión cósmica que se amplía. Las ideas que se tienen de la verdad, la belleza y la bondad, de la moralidad, la ética, el deber, el amor, la divinidad, el origen, la existencia, el propósito, el destino, el tiempo, el espacio, e incluso de la Deidad, solo son verdaderas de forma relativa. Dios es mucho, muchísimo más que un Padre, pero el Padre es el concepto más alto que el hombre tiene de Dios; no obstante, la representación Padre-Hijo de la relación Creador-criatura se verá ampliada por aquellas concepciones supermortales de la Deidad que se alcanzarán en Orvonton, en Havona y en el Paraíso. El hombre debe pensar dentro de un marco de universo mortal, pero eso no significa que no pueda imaginar otros marcos más altos dentro de los cuales pueda tener lugar el pensamiento.
115:1.3Para facilitar la comprensión mortal del universo de universos, los diversos niveles de la realidad cósmica se han designado como finito, absonito y absoluto. De estos, solo el absoluto es eterno sin condición alguna, verdaderamente existencial. Los absonitos y los finitos son derivados, modificaciones, condicionamientos y atenuaciones de la realidad absoluta, original y primordial, de la infinitud.
115:1.4Los dominios de lo finito existen en virtud del propósito eterno de Dios. Las criaturas finitas, altas y bajas, pueden proponer teorías, y lo han hecho, sobre la necesidad de lo finito en la economía cósmica, pero en último análisis existe porque Dios así lo quiso. El universo no se puede explicar, ni tampoco puede una criatura finita ofrecer una razón racional de su propia existencia individual sin recurrir a los actos previos y a la volición preexistente de seres ancestrales, Creadores o procreadores.
2. La base absoluta de la Supremacía
115:2.1Desde el punto de vista existencial, nada nuevo puede ocurrir en todas las galaxias, pues la plenitud de la infinitud inherente al YO SOY está eternamente presente en los siete Absolutos, está asociada funcionalmente en las triunidades y está asociada de forma transmisiva en las triodidades. Pero el hecho de que la infinitud esté así presente de forma existencial en estas asociaciones absolutas no hace imposible de ningún modo que se realicen nuevos experienciales cósmicos. Desde el punto de vista de una criatura finita, la infinitud contiene mucho que es potencial, mucho que pertenece al orden de una posibilidad futura más que de una realidad presente en acto.
115:2.2El valor es un elemento único en la realidad del universo. No comprendemos cómo podría aumentarse el valor de algo infinito y divino. Pero descubrimos que los significados pueden modificarse, si no aumentarse, incluso en las relaciones de la Deidad infinita. Para los universos experienciales, incluso los valores divinos aumentan como realidades en acto mediante una comprensión ampliada de los significados de la realidad.
115:2.3Todo el plan de la creación y la evolución universales en todos los niveles que experimentan es, al parecer, una cuestión de convertir las potencialidades en realidades en acto; y esta transmutación tiene que ver por igual con los dominios de la potencia del espacio, la potencia mental y la potencia espiritual.
115:2.4El método aparente por el cual las posibilidades del cosmos llegan a la existencia en acto varía de un nivel a otro: es evolución experiencial en lo finito y eventuación experiencial en lo absonito. La infinitud existencial es en verdad incondicionada en su carácter de incluirlo todo, y precisamente este carácter de incluirlo todo debe, por fuerza, abarcar incluso la posibilidad de experimentar lo finito de forma evolutiva. Y la posibilidad de ese crecimiento experiencial se convierte en una realidad en acto del universo mediante las relaciones de las triodidades que inciden sobre el Supremo y en él.
3. Lo Original, lo Actual y lo Potencial
115:3.1El cosmos absoluto no tiene límite en el concepto; definir la extensión y la naturaleza de esta realidad primordial es poner condiciones a la infinitud y atenuar el concepto puro de la eternidad. La idea de lo infinito-eterno, de lo eterno-infinito, es incondicionada en extensión y absoluta en el hecho. No hay ningún lenguaje en el pasado, el presente o el futuro de Urantia adecuado para expresar la realidad de la infinitud o la infinitud de la realidad. El hombre, una criatura finita en un cosmos infinito, debe contentarse con reflejos distorsionados y concepciones atenuadas de aquella existencia ilimitada, sin fronteras, sin comienzo y sin fin, cuya comprensión está realmente más allá de su capacidad.
115:3.2La mente nunca puede esperar captar el concepto de un Absoluto sin intentar primero romper la unidad de esa realidad. La mente unifica todas las divergencias, pero en la ausencia misma de tales divergencias, la mente no encuentra ninguna base sobre la cual intentar formular conceptos de comprensión.
115:3.3La estasis primordial de la infinitud requiere una segmentación antes de los intentos humanos de comprenderla. Hay una unidad en la infinitud que en estos documentos se ha expresado como el YO SOY, el primer postulado de la mente de la criatura. Pero nunca puede una criatura entender cómo esta unidad se vuelve dualidad, triunidad y diversidad, y sigue siendo a la vez una unidad incondicionada. El hombre se encuentra con un problema semejante cuando se detiene a contemplar la Deidad indivisa de la Trinidad junto a la personalización plural de Dios.
115:3.4Es solo la distancia del hombre respecto de la infinitud lo que hace que este concepto se exprese con una sola palabra. Aunque la infinitud es, por un lado, UNIDAD, por el otro es DIVERSIDAD sin fin ni límite. La infinitud, tal como la observan las inteligencias finitas, es la paradoja máxima de la filosofía de la criatura y de la metafísica finita. Aunque la naturaleza espiritual del hombre se eleva en la experiencia de la adoración hasta el Padre, que es infinito, la capacidad de comprensión intelectual del hombre se agota con la concepción máxima del Ser Supremo. Más allá del Supremo, los conceptos son cada vez más nombres; cada vez menos son designaciones verdaderas de la realidad; cada vez más se convierten en la proyección que la criatura hace de su comprensión finita hacia lo superfinito.
115:3.5Una concepción básica del nivel absoluto implica el postulado de tres fases:
115:3.61. Lo Original. El concepto incondicionado de la Primera Fuente y Centro, aquella manifestación fuente del YO SOY de la cual toma origen toda realidad.
115:3.72. Lo Actual. La unión de los tres Absolutos del acto: la Segunda, la Tercera y la Fuente y Centro del Paraíso. Esta triodidad del Hijo Eterno, el Espíritu Infinito y la Isla del Paraíso constituye la revelación en acto de la originalidad de la Primera Fuente y Centro.
115:3.83. Lo Potencial. La unión de los tres Absolutos de la potencialidad: el Absoluto de la Deidad, el Absoluto Incondicionado y el Absoluto Universal. Esta triodidad de la potencialidad existencial constituye la revelación potencial de la originalidad de la Primera Fuente y Centro.
115:3.9La interasociación de lo Original, lo Actual y lo Potencial produce las tensiones dentro de la infinitud que dan como resultado la posibilidad de todo crecimiento del universo; y el crecimiento es la naturaleza del Séptuple, del Supremo y del Último.
115:3.10En la asociación de los Absolutos de la Deidad, Universal e Incondicionado, la potencialidad es absoluta mientras que el acto es emergente; en la asociación de la Segunda, la Tercera y la Fuente y Centro del Paraíso, el acto es absoluto mientras que la potencialidad es emergente; en la originalidad de la Primera Fuente y Centro, no podemos decir que ni el acto ni la potencialidad sean existentes o emergentes — el Padre es.
115:3.11Desde el punto de vista del tiempo, lo Actual es lo que fue y es; lo Potencial es lo que está llegando a ser y será; lo Original es lo que es. Desde el punto de vista de la eternidad, las diferencias entre lo Original, lo Actual y lo Potencial no son tan evidentes. Estas cualidades trinas no se distinguen así en los niveles de la eternidad del Paraíso. En la eternidad todo es; solo que todo no se ha revelado aún en el tiempo y el espacio.
115:3.12Desde el punto de vista de una criatura, el acto es sustancia, la potencialidad es capacidad. El acto existe en el centro mismo y se expande desde allí hacia la infinitud periférica; la potencialidad viene hacia dentro desde la periferia de la infinitud y converge en el centro de todas las cosas. La originalidad es aquello que primero causa y luego equilibra los movimientos duales del ciclo de metamorfosis de la realidad, de los potenciales a las realidades en acto, y la potencialización de las realidades en acto existentes.
115:3.13Los tres Absolutos de la potencialidad operan en el nivel puramente eterno del cosmos, y por eso nunca funcionan como tales en los niveles subabsolutos. En los niveles descendentes de la realidad, la triodidad de la potencialidad se manifiesta con el Último y sobre el Supremo. Lo potencial puede no llegar a actualizarse en el tiempo con respecto a una parte en algún nivel subabsoluto, pero nunca en el conjunto. La voluntad de Dios prevalece finalmente, no siempre en lo que respecta al individuo, pero sí invariablemente en lo que respecta al total.
115:3.14Es en la triodidad del acto donde los existentes del cosmos tienen su centro; ya sea espíritu, mente o energía, todo se centra en esta asociación del Hijo, el Espíritu y el Paraíso. La personalidad del Hijo espíritu es el patrón maestro para toda personalidad en todos los universos. La sustancia de la Isla del Paraíso es el patrón maestro del cual Havona es una revelación perfecta, y los superuniversos una revelación en perfeccionamiento. El Actor Conjunto es a la vez la activación mental de la energía cósmica, la conceptualización del propósito espiritual y la integración de las causas y los efectos matemáticos de los niveles materiales con los propósitos y los motivos volitivos del nivel espiritual. En un universo finito y para él, el Hijo, el Espíritu y el Paraíso funcionan en el Último y sobre él, tal como él está condicionado y limitado en el Supremo.
115:3.15En el ascenso al Paraíso, el hombre busca la realidad en acto (de la Deidad). Lo que el hombre hace evolucionar en esa búsqueda es la potencialidad (de la divinidad humana). Gracias a lo Original es posible que el hombre en acto, el hombre en potencia y el hombre eterno coexistan y se integren.
115:3.16La dinámica final del cosmos tiene que ver con la transferencia continua de la realidad de la potencialidad al acto. En teoría, esta metamorfosis podría tener un fin, pero de hecho eso es imposible, ya que lo Potencial y lo Actual están ambos incluidos en el circuito de lo Original (el YO SOY), y esta identificación hace imposible para siempre poner un límite a la progresión del desarrollo del universo. Todo lo que se identifica con el YO SOY nunca puede encontrar un fin a la progresión, ya que el acto de los potenciales del YO SOY es absoluto, y la potencialidad de las realidades en acto del YO SOY también es absoluta. Siempre las realidades en acto abrirán nuevas vías para la realización de potenciales hasta entonces imposibles: cada decisión humana no solo actualiza una nueva realidad en la experiencia humana, sino que también abre una nueva capacidad de crecimiento humano. El hombre vive en cada niño, y el progresor morontial reside en el hombre maduro que conoce a Dios.
115:3.17La inmovilidad en el crecimiento nunca puede aparecer en el cosmos total, ya que la base del crecimiento —las realidades absolutas en acto— es incondicionada, y ya que las posibilidades de crecimiento —los potenciales absolutos— son ilimitadas. Desde un punto de vista práctico, los filósofos del universo han llegado a la conclusión de que no existe tal cosa como un fin.
115:3.18Desde una visión limitada hay, en efecto, muchos fines, muchas terminaciones de actividades, pero desde un punto de vista más amplio, en un nivel más alto del universo, no hay finales, sino simplemente transiciones de una fase de desarrollo a otra. La cronicidad mayor del universo maestro se refiere a las diversas eras del universo: la era de Havona, la de los superuniversos y la de los universos exteriores. Pero incluso estas divisiones básicas de las relaciones de secuencia no pueden ser más que puntos de referencia relativos en el camino sin fin de la eternidad.
115:3.19Lo único que la penetración final en la verdad, la belleza y la bondad del Ser Supremo podría abrir a la criatura en progreso son aquellas cualidades absonitas de la divinidad última que se hallan más allá de los niveles conceptuales de la verdad, la belleza y la bondad.
4. Fuentes de la realidad suprema
115:4.1Toda consideración de los orígenes de Dios el Supremo debe comenzar con la Trinidad del Paraíso, pues la Trinidad es la Deidad original, mientras que el Supremo es una Deidad derivada. Toda consideración del crecimiento del Supremo debe tener en cuenta las triodidades existenciales, pues abarcan todo el acto absoluto y toda la potencialidad infinita (en conjunción con la Primera Fuente y Centro). Y el Supremo evolutivo es el foco culminante y personalmente volitivo de la transmutación —la transformación— de los potenciales en realidades en acto en el nivel finito de la existencia y sobre él. Las dos triodidades, la del acto y la de la potencialidad, abarcan la totalidad de las interrelaciones del crecimiento en los universos.
115:4.2La fuente del Supremo está en la Trinidad del Paraíso, Deidad eterna, en acto e indivisa. El Supremo es ante todo una persona espiritual, y esta persona espiritual procede de la Trinidad. Pero el Supremo es, en segundo lugar, una Deidad de crecimiento —crecimiento evolutivo—, y este crecimiento deriva de las dos triodidades, la del acto y la de la potencialidad.
115:4.3Si es difícil comprender que las triodidades infinitas puedan funcionar en el nivel finito, deténganse a considerar que su misma infinitud debe contener en sí la potencialidad de lo finito; la infinitud abarca todas las cosas, desde la existencia finita más baja y más condicionada hasta las realidades más altas y absolutas sin condición alguna.
115:4.4No es tan difícil comprender que lo infinito contiene lo finito como entender de qué modo exactamente este infinito se manifiesta en acto a lo finito. Pero los Ajustadores del Pensamiento que moran en el hombre mortal son una de las pruebas eternas de que incluso el Dios absoluto (como absoluto) puede hacer, y de hecho hace, contacto directo incluso con la más baja y la más pequeña de todas las criaturas volitivas del universo.
115:4.5Las triodidades, que en conjunto abarcan lo actual y lo potencial, se manifiestan en el nivel finito en conjunción con el Ser Supremo. La técnica de esa manifestación es a la vez directa e indirecta: directa en la medida en que las relaciones de las triodidades repercuten directamente en el Supremo, e indirecta en la medida en que se derivan a través del nivel eventuado de lo absonito.
115:4.6La realidad suprema, que es la realidad finita total, está en proceso de crecimiento dinámico entre los potenciales incondicionados del espacio exterior y las realidades incondicionadas en acto del centro de todas las cosas. Así, el dominio finito se factualiza mediante la cooperación de los agentes absonitos del Paraíso y las Personalidades Creadoras Supremas del tiempo. El acto de madurar las posibilidades condicionadas de los tres grandes Absolutos potenciales es la función absonita de los Arquitectos del Universo Maestro y de sus asociados trascendentales. Y cuando estas eventualidades han alcanzado cierto punto de maduración, las Personalidades Creadoras Supremas salen del Paraíso para emprender la tarea, que dura edades, de llevar a la existencia factual los universos en evolución.
115:4.7El crecimiento de la Supremacía deriva de las triodidades; la persona espiritual del Supremo, de la Trinidad; pero las prerrogativas de poder del Todopoderoso se basan en los logros de divinidad de Dios el Séptuple, mientras que la unión de las prerrogativas de poder del Supremo Todopoderoso con la persona espiritual de Dios el Supremo tiene lugar en virtud del ministerio del Actor Conjunto, que otorgó la mente del Supremo como factor de unión en esta Deidad evolutiva.
5. Relación del Supremo con la Trinidad del Paraíso
115:5.1El Ser Supremo depende de forma absoluta de la existencia y la acción de la Trinidad del Paraíso para la realidad de su naturaleza personal y espiritual. Mientras que el crecimiento del Supremo es una cuestión de relación de las triodidades, la personalidad espiritual de Dios el Supremo depende de la Trinidad del Paraíso y deriva de ella, la cual permanece siempre como el centro-fuente absoluto de estabilidad perfecta e infinita alrededor del cual se despliega progresivamente el crecimiento evolutivo del Supremo.
115:5.2La función de la Trinidad está relacionada con la función del Supremo, pues la Trinidad es funcional en todos los niveles (totales), incluido el nivel de la función de la Supremacía. Pero así como la era de Havona cede el paso a la era de los superuniversos, así también la acción discernible de la Trinidad como creador inmediato cede el paso a los actos creativos de los hijos de las Deidades del Paraíso.
6. Relación del Supremo con las triodidades
115:6.1La triodidad del acto sigue funcionando directamente en las épocas posteriores a Havona; la gravedad del Paraíso domina las unidades básicas de la existencia material, la gravedad espiritual del Hijo Eterno opera directamente sobre los valores fundamentales de la existencia espiritual, y la gravedad mental del Actor Conjunto aferra sin error todos los significados vitales de la existencia intelectual.
115:6.2Pero a medida que cada etapa de actividad creativa avanza hacia fuera por el espacio inexplorado, funciona y existe cada vez más lejos de la acción directa de las fuerzas creativas y de las personalidades divinas del emplazamiento central: la Isla absoluta del Paraíso y las Deidades infinitas que residen en ella. Por tanto, estos niveles sucesivos de existencia cósmica dependen cada vez más de los desarrollos dentro de las tres potencialidades Absolutas de la infinitud.
115:6.3El Ser Supremo abarca posibilidades de ministerio cósmico que al parecer no se manifiestan en el Hijo Eterno, en el Espíritu Infinito ni en las realidades no personales de la Isla del Paraíso. Esta afirmación se hace con el debido respeto a la absolutez de estas tres realidades básicas en acto, pero el crecimiento del Supremo no solo se basa en estas realidades en acto de la Deidad y del Paraíso, sino que también está implicado en los desarrollos dentro de los Absolutos de la Deidad, Universal e Incondicionado.
115:6.4El Supremo no solo crece a medida que los Creadores y las criaturas de los universos en evolución alcanzan la semejanza con Dios, sino que esta Deidad finita también experimenta crecimiento como resultado del dominio que la criatura y el Creador logran sobre las posibilidades finitas del gran universo. El movimiento del Supremo es doble: intensivamente hacia el Paraíso y la Deidad, y extensivamente hacia lo ilimitado de los Absolutos de la potencialidad.
115:6.5En la presente era del universo, este movimiento dual se revela en las personalidades descendentes y ascendentes del gran universo. Las Personalidades Creadoras Supremas y todos sus asociados divinos reflejan el movimiento hacia fuera, divergente, del Supremo, mientras que los peregrinos ascendentes de los siete superuniversos indican la tendencia hacia dentro, convergente, de la Supremacía.
115:6.6La Deidad finita busca siempre una correlación dual: hacia dentro, hacia el Paraíso y sus Deidades, y hacia fuera, hacia la infinitud y los Absolutos que hay en ella. La poderosa erupción de la divinidad creativa del Paraíso, que se personaliza en los Hijos Creadores y se potencia en los controladores del poder, significa el vasto flujo hacia fuera de la Supremacía en los dominios de la potencialidad, mientras que la procesión sin fin de las criaturas ascendentes del gran universo atestigua el poderoso flujo hacia dentro de la Supremacía, hacia la unidad con la Deidad del Paraíso.
115:6.7Los seres humanos han aprendido que el movimiento de lo invisible se puede discernir a veces al observar sus efectos en lo visible; y nosotros, en los universos, aprendimos hace mucho a detectar los movimientos y las tendencias de la Supremacía al observar las repercusiones de tales evoluciones en las personalidades y los patrones del gran universo.
115:6.8Aunque no estamos seguros, creemos que, como reflejo finito de la Deidad del Paraíso, el Supremo está ocupado en una progresión eterna hacia el espacio exterior; pero como condicionamiento de los tres potenciales Absolutos del espacio exterior, este Ser Supremo busca para siempre la coherencia con el Paraíso. Y estos movimientos duales parecen explicar la mayor parte de las actividades básicas de los universos organizados en el presente.
7. La naturaleza del Supremo
115:7.1En la Deidad del Supremo, el Padre-YO SOY ha logrado una liberación relativamente completa de las limitaciones inherentes a la infinitud de estatus, la eternidad de ser y la absolutez de naturaleza. Pero Dios el Supremo ha sido liberado de todas las limitaciones existenciales solo al quedar sujeto a los condicionamientos experienciales de la función universal. Al lograr la capacidad de experiencia, el Dios finito queda también sujeto a la necesidad de ella; al lograr la liberación de la eternidad, el Todopoderoso se encuentra con las barreras del tiempo; y el Supremo solo podía conocer el crecimiento y el desarrollo como consecuencia de la parcialidad de existencia y lo incompleto de la naturaleza, de la no absolutez del ser.
115:7.2Todo esto debe estar de acuerdo con el plan del Padre, que ha basado el progreso finito en el esfuerzo, el logro de la criatura en la perseverancia y el desarrollo de la personalidad en la fe. Al ordenar así la experiencia-evolución del Supremo, el Padre ha hecho posible que las criaturas finitas existan en los universos y que, por la progresión experiencial, alcancen algún día la divinidad de la Supremacía.
115:7.3Incluidos el Supremo y aun el Último, toda la realidad, excepto los valores incondicionados de los siete Absolutos, es relativa. El hecho de la Supremacía se basa en el poder del Paraíso, la personalidad del Hijo y la acción Conjunta, pero el crecimiento del Supremo está implicado en el Absoluto de la Deidad, el Absoluto Incondicionado y el Absoluto Universal. Y esta Deidad que sintetiza y unifica —Dios el Supremo— es la personificación de la sombra finita que proyecta a través del gran universo la unidad infinita de la naturaleza insondable del Padre del Paraíso, la Primera Fuente y Centro.
115:7.4En la medida en que las triodidades operan directamente en el nivel finito, inciden sobre el Supremo, que es la focalización de Deidad y la suma cósmica de los condicionamientos finitos de las naturalezas de lo Actual Absoluto y lo Potencial Absoluto.
115:7.5Se considera que la Trinidad del Paraíso es la inevitabilidad absoluta; los Siete Espíritus Maestros son, al parecer, inevitabilidades de la Trinidad; la actualización de poder-mente-espíritu-personalidad del Supremo debe ser la inevitabilidad evolutiva.
115:7.6Dios el Supremo no parece haber sido inevitable en la infinitud incondicionada, pero parece serlo en todos los niveles de relatividad. Él es el focalizador, el compendiador y el abarcador indispensable de la experiencia evolutiva, que unifica de forma eficaz en su naturaleza de Deidad los resultados de este modo de percibir la realidad. Y todo esto parece hacerlo con el propósito de contribuir a la aparición de la eventuación inevitable, la manifestación superexperiencial y superfinita de Dios el Último.
115:7.7El Ser Supremo no se puede apreciar plenamente sin tener en cuenta la fuente, la función y el destino: la relación con la Trinidad que lo origina, con el universo de actividad y con la Trinidad Última del destino inmediato.
115:7.8Mediante el proceso de sumar la experiencia evolutiva, el Supremo conecta lo finito con lo absonito, así como la mente del Actor Conjunto integra la espiritualidad divina del Hijo personal con las energías inmutables del patrón del Paraíso, y así como la presencia del Absoluto Universal unifica la activación de la Deidad con la reactividad Incondicionada. Y esta unidad debe ser una revelación de la acción no percibida de la unidad original del Primer Padre-Causa y Fuente-Patrón de todas las cosas y de todos los seres.
115:7.9[Patrocinado por un Mensajero Poderoso que reside temporalmente en Urantia.]