Parte III · Documento 112
La supervivencia de la personalidad
112:0.1LOS planetas evolutivos son las esferas de origen humano, los mundos iniciales de la carrera mortal ascendente. Urantia es su punto de partida; aquí ustedes y su divino Ajustador del Pensamiento quedan unidos en una unión temporal. Ustedes han sido dotados de un guía perfecto; por tanto, si corren con sinceridad la carrera del tiempo y alcanzan la meta final de la fe, la recompensa de las edades será suya; estarán unidos eternamente con el Ajustador que mora en ustedes. Entonces comenzará su vida real, la vida ascendente, de la cual su estado mortal presente no es más que el vestíbulo. Entonces comenzará su exaltada y progresiva misión como finalitarios en la eternidad que se extiende ante ustedes. Y a lo largo de todas estas edades y etapas sucesivas de crecimiento evolutivo, hay una parte de ustedes que permanece absolutamente inalterada, y esa es la personalidad —la permanencia en presencia del cambio.
112:0.2Aunque sería presuntuoso intentar definir la personalidad, puede resultar útil enumerar algunas de las cosas que se saben acerca de la personalidad:
112:0.31. La personalidad es aquella cualidad de la realidad que otorga el Padre Universal mismo o el Actor Conjunto, que actúa en nombre del Padre.
112:0.42. Puede otorgarse a cualquier sistema de energía viviente que incluya mente o espíritu.
112:0.53. No está del todo sujeta a las cadenas de la causalidad antecedente. Es relativamente creativa o cocreativa.
112:0.64. Cuando se otorga a criaturas materiales evolutivas, hace que el espíritu se esfuerce, por mediación de la mente, por llegar a dominar la energía-materia.
112:0.75. La personalidad, aunque carece de identidad, puede unificar la identidad de cualquier sistema de energía viviente.
112:0.86. A diferencia de las tres energías, que responden a la gravedad tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo, solo muestra una respuesta cualitativa al circuito de la personalidad.
112:0.97. La personalidad es inmutable en presencia del cambio.
112:0.108. Puede hacer un don a Dios —la dedicación del libre albedrío a hacer la voluntad de Dios.
112:0.119. Se caracteriza por la moralidad —la conciencia de la relatividad de la relación con otras personas. Discierne niveles de conducta y discrimina entre ellos mediante la elección.
112:0.1210. La personalidad es única, absolutamente única: es única en el tiempo y en el espacio; es única en la eternidad y en el Paraíso; es única cuando se otorga —no hay duplicados—; es única en cada momento de la existencia; es única en relación con Dios —él no hace acepción de personas, pero tampoco las suma, porque no son sumables—: son asociables pero no totalizables.
112:0.1311. La personalidad responde directamente a la presencia de otra personalidad.
112:0.1412. Es algo que puede añadirse al espíritu, lo que ilustra así la primacía del Padre en relación con el Hijo. (No es necesario añadir la mente al espíritu.)
112:0.1513. La personalidad puede sobrevivir a la muerte mortal con identidad en el alma superviviente. El Ajustador y la personalidad son inmutables; la relación entre ellos (en el alma) no es más que cambio, evolución continua; y si este cambio (crecimiento) cesara, el alma cesaría.
112:0.1614. La personalidad es consciente del tiempo de una manera única, y esto es algo distinto de la percepción del tiempo que tienen la mente o el espíritu.
1. La personalidad y la realidad
112:1.1El Padre Universal otorga la personalidad a sus criaturas como un don potencialmente eterno. Ese don divino está destinado a funcionar en numerosos niveles y en situaciones sucesivas del universo que van desde lo finito más humilde hasta lo absonito más elevado, incluso hasta los límites de lo absoluto. Así, la personalidad actúa en tres planos cósmicos o en tres fases del universo:
112:1.21. Estatus de posición. La personalidad funciona con igual eficacia en el universo local, en el superuniverso y en el universo central.
112:1.32. Estatus de significado. La personalidad actúa eficazmente en los niveles de lo finito, de lo absonito, e incluso al incidir sobre lo absoluto.
112:1.43. Estatus de valor. La personalidad puede realizarse experiencialmente en los reinos progresivos de lo material, lo morontial y lo espiritual.
112:1.5La personalidad tiene un rango perfeccionado de actuación dimensional cósmica. Las dimensiones de la personalidad finita son tres, y funcionan aproximadamente así:
112:1.61. La longitud representa la dirección y la naturaleza de la progresión —el movimiento a través del espacio y de acuerdo con el tiempo—, es decir, la evolución.
112:1.72. La profundidad vertical abarca los impulsos y las actitudes organísmicos, los diversos niveles de autorrealización y el fenómeno general de la reacción al entorno.
112:1.83. La anchura abarca el dominio de la coordinación, de la asociación y de la organización de la mismidad.
112:1.9El tipo de personalidad que reciben los mortales de Urantia tiene en potencia siete dimensiones de autoexpresión o de realización de la persona. Estos fenómenos dimensionales se pueden realizar como tres en el nivel finito, tres en el nivel absonito y uno en el nivel absoluto. En los niveles subabsolutos, esta séptima dimensión, la de la totalidad, es experienciable como el hecho de la personalidad. Esta dimensión suprema es un absoluto asociable y, aunque no es infinita, posee en cuanto dimensión el potencial de una penetración subinfinita en el absoluto.
112:1.10Las dimensiones finitas de la personalidad tienen que ver con la longitud, la profundidad y la anchura cósmicas. La longitud denota significado; la profundidad significa valor; la anchura abarca el discernimiento —la capacidad de experimentar una conciencia incuestionable de la realidad cósmica.
112:1.11En el nivel morontial, todas estas dimensiones finitas del nivel material se amplían en gran manera, y se pueden realizar ciertos valores dimensionales nuevos. Todas estas experiencias dimensionales ampliadas del nivel morontial se articulan maravillosamente con la dimensión suprema, o dimensión de la personalidad, por la influencia de la mota y también por la contribución de las matemáticas morontiales.
112:1.12Muchas de las dificultades que experimentan los mortales al estudiar la personalidad humana podrían evitarse si la criatura finita recordara que los niveles dimensionales y los niveles espirituales no están coordinados en la realización experiencial de la personalidad.
112:1.13La vida es en realidad un proceso que tiene lugar entre el organismo (la mismidad) y su entorno. La personalidad confiere valor de identidad y significados de continuidad a esta asociación entre el organismo y el entorno. Así se reconocerá que el fenómeno de estímulo-respuesta no es un simple proceso mecánico, puesto que la personalidad funciona como un factor en la situación total. Siempre es cierto que los mecanismos son pasivos por naturaleza; los organismos, activos por su propia naturaleza.
112:1.14La vida física es un proceso que no tiene lugar tanto dentro del organismo como entre el organismo y el entorno. Y cada uno de estos procesos tiende a crear y establecer patrones organísmicos de reacción a ese entorno. Y todos estos patrones directivos influyen mucho en la elección de metas.
112:1.15Es por mediación de la mente como el yo y el entorno establecen un contacto con significado. La capacidad y la disposición del organismo para establecer tales contactos significativos con el entorno (respuesta a un impulso) representan la actitud de toda la personalidad.
112:1.16La personalidad no puede actuar muy bien en aislamiento. El hombre es por naturaleza una criatura social; lo domina el anhelo de pertenencia. Es literalmente cierto: «Ningún hombre vive para sí mismo».
112:1.17Pero el concepto de la personalidad como el significado del conjunto de la criatura que vive y funciona significa mucho más que la integración de relaciones; significa la unificación de todos los factores de la realidad, así como la coordinación de las relaciones. Las relaciones existen entre dos objetos, pero tres o más objetos eventúan un sistema, y ese sistema es mucho más que una simple relación ampliada o compleja. Esta distinción es vital, porque en un sistema cósmico los miembros individuales no están conectados entre sí excepto en relación con el todo y a través de la individualidad del todo.
112:1.18En el organismo humano, la suma de sus partes constituye la mismidad —la individualidad—, pero ese proceso no tiene absolutamente nada que ver con la personalidad, que es el unificador de todos estos factores en su relación con las realidades cósmicas.
112:1.19En los agregados, las partes se suman; en los sistemas, las partes se ordenan. Los sistemas son significativos por su organización —por los valores de posición. En un buen sistema, todos los factores están en posición cósmica. En un mal sistema, algo falta o está desplazado— desordenado. En el sistema humano, es la personalidad la que unifica todas las actividades y, a su vez, confiere las cualidades de identidad y de creatividad.
2. El yo
112:2.1En el estudio de la mismidad sería útil recordar:
112:2.21. Que los sistemas físicos son subordinados.
112:2.32. Que los sistemas intelectuales son coordinados.
112:2.43. Que la personalidad es superordinada.
112:2.54. Que la fuerza espiritual que mora en el interior es potencialmente directiva.
112:2.6En todos los conceptos de la mismidad hay que reconocer que el hecho de la vida viene primero, y su evaluación o interpretación, después. El niño humano primero vive y después piensa en su vivir. En la economía cósmica, el discernimiento precede a la previsión.
112:2.7El hecho universal de que Dios se hiciera hombre ha cambiado para siempre todos los significados y ha alterado todos los valores de la personalidad humana. En el verdadero sentido de la palabra, el amor connota la consideración mutua de personalidades completas, sean humanas o divinas o humanas y divinas. Las partes del yo pueden funcionar de numerosas maneras —pensar, sentir, desear—, pero solo los atributos coordinados de la personalidad entera se enfocan en la acción inteligente; y todos estos poderes están asociados con la dotación espiritual de la mente mortal cuando un ser humano ama sincera y desinteresadamente a otro ser, humano o divino.
112:2.8Todos los conceptos mortales de la realidad se basan en el supuesto de la realidad efectiva de la personalidad humana; todos los conceptos de las realidades sobrehumanas se basan en la experiencia de la personalidad humana con las realidades cósmicas, y en ellas, de ciertas entidades espirituales asociadas y de personalidades divinas. Todo lo no espiritual en la experiencia humana, excepto la personalidad, es un medio para un fin. Toda relación verdadera del hombre mortal con otras personas —humanas o divinas— es un fin en sí misma. Y ese compañerismo con la personalidad de la Deidad es la meta eterna de la ascensión universal.
112:2.9La posesión de la personalidad identifica al hombre como un ser espiritual, puesto que la unidad de la mismidad y la conciencia de sí de la personalidad son dones del mundo supermaterial. El mismo hecho de que un materialista mortal pueda negar la existencia de realidades supermateriales demuestra en sí y por sí mismo la presencia, e indica la acción, de la síntesis espiritual y de la conciencia cósmica en su mente humana.
112:2.10Entre la materia y el pensamiento hay un gran abismo cósmico, y entre la mente material y el amor espiritual ese abismo es inconmensurablemente mayor. Ninguna teoría de asociación electrónica mecanicista ni de fenómenos energéticos materialistas puede explicar la conciencia, y mucho menos la conciencia de sí.
112:2.11A medida que la mente persigue la realidad hasta su análisis último, la materia desaparece para los sentidos materiales, pero aún puede seguir siendo real para la mente. Cuando el discernimiento espiritual persigue aquella realidad que queda después de la desaparición de la materia y la persigue hasta un análisis último, esta desaparece para la mente, pero el discernimiento del espíritu aún puede percibir realidades cósmicas y valores supremos de naturaleza espiritual. Por consiguiente, la ciencia cede ante la filosofía, mientras que la filosofía debe rendirse a las conclusiones inherentes a la experiencia espiritual genuina. El pensamiento se rinde a la sabiduría, y la sabiduría se pierde en la adoración iluminada y reflexiva.
112:2.12En la ciencia, el yo humano observa el mundo material; la filosofía consiste en observar esa observación del mundo material; la religión, la verdadera experiencia espiritual, es la toma de conciencia experiencial de la realidad cósmica de la observación de la observación de toda esta síntesis relativa de los materiales energéticos del tiempo y del espacio. Levantar una filosofía del universo sobre un materialismo exclusivo equivale a pasar por alto que todas las cosas materiales se conciben en un principio como reales dentro de la experiencia de la conciencia humana. El observador no puede ser lo observado; para evaluar algo hace falta trascender en cierto grado aquello que se evalúa.
112:2.13En el tiempo, el pensar lleva a la sabiduría, y esta lleva a la adoración; en la eternidad, la adoración lleva a la sabiduría, y la sabiduría eventúa en la finalidad del pensamiento.
112:2.14La posibilidad de la unificación del yo en evolución es inherente a las cualidades de sus factores constitutivos: las energías básicas, los tejidos maestros, el supercontrol químico fundamental, las ideas supremas, los motivos supremos, las metas supremas y el espíritu divino del otorgamiento del Paraíso —el secreto de la conciencia de sí de la naturaleza espiritual del hombre.
112:2.15El propósito de la evolución cósmica es alcanzar la unidad de la personalidad mediante un dominio creciente del espíritu, una respuesta volitiva a la enseñanza y a la guía del Ajustador del Pensamiento. La personalidad, tanto humana como sobrehumana, se caracteriza por una cualidad cósmica inherente que puede llamarse «la evolución del dominio», la expansión del control tanto de sí misma como de su entorno.
112:2.16Una personalidad ascendente que en otro tiempo fue humana atraviesa dos grandes fases en las que crece su dominio volitivo sobre el yo y en el universo:
112:2.171. La experiencia prefinalitaria, o de búsqueda de Dios, de acrecentar la autorrealización mediante una técnica de expansión y de actualización de la identidad, junto con la resolución de problemas cósmicos y el consiguiente dominio del universo.
112:2.182. La experiencia posfinalitaria, o de revelación de Dios, de la expansión creativa de la autorrealización al revelar el Ser Supremo de la experiencia a las inteligencias que buscan a Dios y que aún no han alcanzado los niveles divinos de semejanza con Dios.
112:2.19Las personalidades descendentes alcanzan experiencias análogas a través de sus diversas aventuras en el universo, mientras buscan una mayor capacidad para averiguar y ejecutar las voluntades divinas de las Deidades Suprema, Última y Absoluta.
112:2.20El yo material, la entidad-yo de la identidad humana, depende durante la vida física de la función continua del vehículo material de la vida, de la existencia continuada del equilibrio desequilibrado de energías y de intelecto al que, en Urantia, se ha dado el nombre de vida. Pero la mismidad con valor de supervivencia, la mismidad que puede trascender la experiencia de la muerte, solo se desarrolla al establecer una transferencia potencial de la sede de la identidad de la personalidad en evolución desde el vehículo transitorio de la vida —el cuerpo material— hacia la naturaleza más duradera e inmortal del alma morontial y, más allá, hasta aquellos niveles en los que el alma llega a impregnarse de realidad espiritual y finalmente alcanza el estatus de esta. Esta transferencia efectiva desde la asociación material hasta la identificación morontial se lleva a cabo por la sinceridad, la persistencia y la firmeza de las decisiones de búsqueda de Dios de la criatura humana.
3. El fenómeno de la muerte
112:3.1Los urantianos reconocen por lo general solo un tipo de muerte, la cesación física de las energías vitales; pero en lo que respecta a la supervivencia de la personalidad, en realidad hay tres tipos:
112:3.21. Muerte espiritual (del alma). Si el hombre mortal ha rechazado finalmente la supervivencia, y cuando lo ha hecho, cuando se le ha declarado espiritualmente insolvente, en quiebra morontial, según la opinión conjunta del Ajustador y de los serafines supervivientes, cuando ese consejo coordinado se ha registrado en Uversa, y después de que los Censores y sus asociados reflectivos han verificado estas conclusiones, entonces los gobernantes de Orvonton ordenan la liberación inmediata del Monitor que mora en él. Pero esta liberación del Ajustador no afecta en modo alguno a los deberes de los serafines personales o de grupo que se ocupan de ese individuo abandonado por el Ajustador. Este tipo de muerte es definitiva en su significado, independientemente de la continuación temporal de las energías vivientes de los mecanismos físico y mental. Desde el punto de vista cósmico, el mortal ya está muerto; la vida que continúa indica simplemente la persistencia del impulso material de las energías cósmicas.
112:3.32. Muerte intelectual (de la mente). Cuando los circuitos vitales del ministerio ayudante superior se interrumpen por las aberraciones del intelecto o a causa de la destrucción parcial del mecanismo del cerebro, y si estas condiciones pasan cierto punto crítico de irreparabilidad, el Ajustador que mora en el interior queda liberado de inmediato para partir hacia Divinington. En los registros del universo se considera que una personalidad mortal ha encontrado la muerte siempre que se han destruido los circuitos mentales esenciales de la acción volitiva humana. Y, de nuevo, esto es la muerte, independientemente de la función continua del mecanismo viviente del cuerpo físico. El cuerpo sin la mente volitiva ya no es humano, pero, según la elección previa de la voluntad humana, el alma de ese individuo puede sobrevivir.
112:3.43. Muerte física (del cuerpo y de la mente). Cuando la muerte sobreviene a un ser humano, el Ajustador permanece en la ciudadela de la mente hasta que esta deja de funcionar como mecanismo inteligente, más o menos en el momento en que las energías cerebrales medibles cesan sus pulsaciones vitales rítmicas. Tras esta disolución, el Ajustador se despide de la mente que se desvanece, con tan poca ceremonia como entró años antes, y se dirige a Divinington pasando por Uversa.
112:3.5Después de la muerte, el cuerpo material vuelve al mundo elemental del que procedía, pero persisten dos factores no materiales de la personalidad superviviente: el Ajustador del Pensamiento preexistente, con la transcripción de la memoria de la carrera mortal, se dirige a Divinington; y queda también, bajo la custodia del guardián del destino, el alma morontial inmortal del ser humano fallecido. Estas fases y formas del alma, estas fórmulas de identidad que antes eran cinéticas pero que ahora son estáticas, son esenciales para la repersonalización en los mundos morontiales; y es la reunión del Ajustador y del alma lo que vuelve a ensamblar la personalidad superviviente, lo que los devuelve a ustedes a la conciencia en el momento del despertar morontial.
112:3.6Para aquellos que no tienen guardianes seráficos personales, los custodios de grupo prestan con fidelidad y eficacia el mismo servicio de custodia de la identidad y de resurrección de la personalidad. Los serafines son indispensables para el reensamblaje de la personalidad.
112:3.7Con la muerte, el Ajustador del Pensamiento pierde temporalmente la personalidad, pero no la identidad; el sujeto humano pierde temporalmente la identidad, pero no la personalidad; en los mundos morada ambos se reúnen en una manifestación eterna. Nunca un Ajustador del Pensamiento que ha partido regresa a la tierra como el ser que antes moraba en el interior; nunca se manifiesta la personalidad sin la voluntad humana; y nunca un ser humano sin Ajustador, después de la muerte, manifiesta una identidad activa ni establece de ninguna manera comunicación con los seres vivos de la tierra. Esas almas sin Ajustador están total y absolutamente inconscientes durante el sueño de la muerte, largo o corto. No puede haber ninguna manifestación de ningún tipo de personalidad ni de capacidad para comunicarse con otras personalidades hasta que la supervivencia se haya completado. A los que van a los mundos morada no se les permite enviar mensajes a sus seres queridos. En todos los universos, la norma es prohibir esa comunicación durante el período de una dispensación en curso.
4. Los Ajustadores después de la muerte
112:4.1Cuando ocurre la muerte de naturaleza material, intelectual o espiritual, el Ajustador se despide de su anfitrión mortal y parte hacia Divinington. Desde las sedes del universo local y del superuniverso se establece un contacto reflectivo con los supervisores de ambos gobiernos, y el Monitor se da de baja en el registro con el mismo número con el que se registró su entrada en los dominios del tiempo.
112:4.2De alguna manera que no se comprende del todo, los Censores Universales pueden tomar posesión de un epítome de la vida humana tal como está incorporado en la transcripción duplicada que hace el Ajustador de los valores espirituales y de los significados morontiales de la mente en que moraba. Los Censores pueden apropiarse de la versión que tiene el Ajustador del carácter de supervivencia y de las cualidades espirituales del ser humano fallecido, y todos estos datos, junto con los registros seráficos, están disponibles para presentarse en el momento del juicio del individuo en cuestión. Esta información también se utiliza para confirmar aquellos mandatos del superuniverso que hacen posible que ciertos ascendentes comiencen de inmediato sus carreras morontiales, que, al producirse la disolución mortal, pasen a los mundos morada antes de la terminación formal de una dispensación planetaria.
112:4.3Después de la muerte física, excepto en los individuos trasladados de entre los vivos, el Ajustador liberado va de inmediato a su esfera de origen, Divinington. Los detalles de lo que ocurre en ese mundo durante el tiempo en que se espera la reaparición efectiva del mortal superviviente dependen sobre todo de si el ser humano asciende a los mundos morada por su propio derecho individual o espera una convocatoria dispensacional de los supervivientes dormidos de una era planetaria.
112:4.4Si el asociado mortal forma parte de un grupo que se repersonalizará al terminar una dispensación, el Ajustador, en lugar de regresar enseguida al mundo morada del sistema en el que servía antes, emprenderá, a su elección, una de las asignaciones temporales siguientes:
112:4.51. Ser incorporado a las filas de los Monitores desaparecidos para un servicio no revelado.
112:4.62. Ser asignado durante un período a la observación del régimen del Paraíso.
112:4.73. Ser inscrito en una de las muchas escuelas de formación de Divinington.
112:4.84. Quedar destinado por un tiempo, en calidad de observador estudiante, en alguna de las otras seis esferas sagradas que componen el circuito de mundos del Paraíso que corresponde al Padre.
112:4.95. Ser asignado al servicio de mensajeros de los Ajustadores Personalizados.
112:4.106. Pasar a ser instructor asociado en las escuelas de Divinington que se dedican a la formación de los Monitores del grupo virgen.
112:4.117. Ser asignado a seleccionar un grupo de mundos posibles en los que servir en caso de que haya motivo razonable para creer que el compañero humano pueda haber rechazado la supervivencia.
112:4.12Si, cuando les llegue la muerte, ustedes han alcanzado el tercer círculo o un reino superior y, por tanto, se les ha asignado un guardián personal del destino, y si la transcripción final del resumen del carácter de supervivencia presentada por el Ajustador es certificada sin condiciones por el guardián del destino —si tanto el serafín como el Ajustador concuerdan en lo esencial en cada punto de sus registros de vida y de sus recomendaciones—, si los Censores Universales y sus asociados reflectivos en Uversa confirman estos datos y lo hacen sin equívoco ni reserva, en ese caso los Ancianos de Días transmiten al instante el mandato de categoría avanzada por los circuitos de comunicación hasta Salvington y, liberados así, los tribunales del Soberano de Nebadon decretarán el paso inmediato del alma superviviente a las salas de resurrección de los mundos morada.
112:4.13Si el individuo humano sobrevive sin demora, el Ajustador, según se me informa, se registra en Divinington, pasa a la presencia del Padre Universal en el Paraíso, regresa de inmediato y es abrazado por los Ajustadores Personalizados del superuniverso y del universo local de su asignación, recibe el reconocimiento del Monitor Personalizado jefe de Divinington y entonces, sin más, pasa a la «transición de realización de la identidad», de la que es convocado en el tercer período y en el mundo morada en la forma real de personalidad preparada para recibir el alma superviviente del mortal de la tierra, tal como el guardián del destino ha proyectado esa forma.
5. La supervivencia del yo humano
112:5.1La mismidad es una realidad cósmica, sea material, morontial o espiritual. La realidad efectiva de lo personal es el otorgamiento del Padre Universal, que actúa en sí mismo y por sí mismo o mediante sus múltiples agentes del universo. Decir que un ser es personal es reconocer la individuación relativa de ese ser dentro del organismo cósmico. El cosmos viviente es un agregado casi infinitamente integrado de unidades reales, todas las cuales están relativamente sujetas al destino del todo. Pero las que son personales han sido dotadas de la elección real de aceptar o de rechazar el destino.
112:5.2Lo que viene del Padre es eterno como el Padre, y esto es tan cierto de la personalidad, que Dios da por su propia elección de libre albedrío, como lo es del divino Ajustador del Pensamiento, un fragmento real de Dios. La personalidad del hombre es eterna, pero, en cuanto a la identidad, es una realidad eterna condicionada. Puesto que apareció en respuesta a la voluntad del Padre, la personalidad alcanzará el destino de la Deidad, pero el hombre debe elegir si estará presente o no en la consecución de ese destino. A falta de esa elección, la personalidad alcanza directamente la Deidad experiencial y llega a ser parte del Ser Supremo. El ciclo está preordenado, pero la participación del hombre en él es opcional, personal y experiencial.
112:5.3La identidad mortal es una condición transitoria de la vida en el tiempo dentro del universo; es real solo en la medida en que la personalidad elige convertirse en un fenómeno universal continuo. Esta es la diferencia esencial entre el hombre y un sistema de energía: el sistema de energía debe continuar, no tiene elección; pero el hombre tiene todo que ver con la determinación de su propio destino. El Ajustador es verdaderamente el camino al Paraíso, pero el hombre mismo debe seguir ese camino por su propia decisión, por su elección de libre albedrío.
112:5.4Los seres humanos poseen identidad solo en el sentido material. Esas cualidades del yo las expresa la mente material a medida que funciona en el sistema de energía del intelecto. Cuando se dice que el hombre tiene identidad, se reconoce que está en posesión de un circuito mental que se ha puesto en subordinación a los actos y a la elección de la voluntad de la personalidad humana. Pero esta es una manifestación material y puramente temporal, tal como el embrión humano es una etapa parasitaria transitoria de la vida humana. Los seres humanos, desde una perspectiva cósmica, nacen, viven y mueren en un instante relativo de tiempo; no son duraderos. Pero la personalidad mortal, por su propia elección, posee el poder de transferir su sede de identidad desde el sistema pasajero material-intelectual hasta el sistema superior del alma morontial que, en asociación con el Ajustador del Pensamiento, se crea como un nuevo vehículo para la manifestación de la personalidad.
112:5.5Y es este mismo poder de elección, la insignia universal de la condición de criatura de libre albedrío, lo que constituye la mayor oportunidad del hombre y su suprema responsabilidad cósmica. De la integridad de la volición humana depende el destino eterno del futuro finalitario; de la sinceridad del libre albedrío mortal depende el divino Ajustador para su personalidad eterna; de la fidelidad de la elección mortal depende el Padre Universal para la realización de un nuevo hijo ascendente; de la firmeza y la sabiduría de las acciones de decisión depende el Ser Supremo para la realidad efectiva de la evolución experiencial.
112:5.6Aunque con el tiempo se deben alcanzar los círculos cósmicos del crecimiento de la personalidad, si, sin culpa propia, los accidentes del tiempo y las desventajas de la existencia material les impiden dominar estos niveles en su planeta natal, si sus intenciones y deseos tienen valor de supervivencia, se emiten los decretos de prórroga del período de prueba. Se les concederá tiempo adicional para demostrar su valía.
112:5.7Si alguna vez hay duda en cuanto a la conveniencia de hacer avanzar una identidad humana a los mundos morada, los gobiernos del universo deciden invariablemente según los intereses personales de ese individuo; sin vacilar, hacen avanzar a esa alma al estatus de un ser de transición, mientras continúan sus observaciones de la intención morontial y del propósito espiritual que emergen. Así, la justicia divina tiene asegurado su cumplimiento, y a la misericordia divina se le concede una nueva oportunidad de extender su ministerio.
112:5.8Los gobiernos de Orvonton y de Nebadon no pretenden una perfección absoluta en el funcionamiento detallado del plan universal de repersonalización mortal, pero sí afirman manifestar, y en efecto manifiestan, paciencia, tolerancia, comprensión y compasión misericordiosa. Preferimos asumir el riesgo de una rebelión de sistema antes que exponernos al peligro de privar a un solo mortal que lucha, de cualquier mundo evolutivo, de la alegría eterna de seguir la carrera ascendente.
112:5.9Esto no significa que los seres humanos vayan a disfrutar de una segunda oportunidad ante el rechazo de una primera, en absoluto. Pero sí significa que todas las criaturas volitivas han de experimentar una verdadera oportunidad de hacer una elección indudable, consciente de sí y definitiva. Los Jueces soberanos de los universos no privarán del estatus de personalidad a ningún ser que no haya hecho final y plenamente la elección eterna; al alma del hombre se le debe dar, y se le dará, una oportunidad plena y amplia de revelar su verdadera intención y su propósito real.
112:5.10Cuando mueren los mortales más avanzados espiritual y cósmicamente, pasan de inmediato a los mundos morada; en general, esta disposición se aplica a quienes han tenido asignados guardianes seráficos personales. Otros mortales pueden quedar retenidos hasta que se haya completado el juicio de sus asuntos, después de lo cual pueden pasar a los mundos morada, o pueden ser asignados a las filas de los supervivientes dormidos que serán repersonalizados en masa al final de la dispensación planetaria en curso.
112:5.11Hay dos dificultades que obstaculizan mis esfuerzos por explicar qué les sucede exactamente a ustedes en la muerte, a lo que de ustedes sobrevive, que es distinto del Ajustador que parte. Una de ellas consiste en la imposibilidad de transmitir a su nivel de comprensión una descripción adecuada de una operación en el límite entre los reinos físico y morontial. La otra la causan las restricciones que las autoridades celestiales que gobiernan Urantia imponen a mi comisión como revelador de la verdad. Hay muchos detalles interesantes que podrían presentarse, pero los retengo por consejo de sus supervisores planetarios inmediatos. Pero dentro de los límites de mi permiso puedo decir esto:
112:5.12Hay algo real, algo de la evolución humana, algo añadido al Monitor de Misterio, que sobrevive a la muerte. Esta entidad recién aparecida es el alma, y sobrevive a la muerte tanto de su cuerpo físico como de su mente material. Esta entidad es el hijo conjunto de la vida y los esfuerzos combinados de lo humano de ustedes en enlace con lo divino de ustedes, el Ajustador. Este hijo de ascendencia humana y divina constituye el elemento superviviente de origen terrestre; es el yo morontial, el alma inmortal.
112:5.13Este hijo de significado persistente y de valor superviviente está totalmente inconsciente durante el período que va de la muerte a la repersonalización, y está bajo la custodia del guardián seráfico del destino durante todo este tiempo de espera. Ustedes no funcionarán como seres conscientes, después de la muerte, hasta que alcancen la nueva conciencia de la morontia en los mundos morada de Satania.
112:5.14En la muerte, la identidad funcional asociada con la personalidad humana se interrumpe por la cesación del movimiento vital. La personalidad humana, aunque trasciende sus partes constituyentes, depende de ellas para su identidad funcional. La detención de la vida destruye los patrones cerebrales físicos de la dotación mental, y la interrupción de la mente pone fin a la conciencia mortal. La conciencia de esa criatura no puede volver a aparecer hasta que se haya dispuesto una situación cósmica que permita que la misma personalidad humana funcione de nuevo en relación con la energía viviente.
112:5.15Durante el tránsito de los mortales supervivientes desde el mundo de origen hasta los mundos morada, ya sea que experimenten el reensamblaje de la personalidad en el tercer período o que asciendan en el momento de una resurrección de grupo, los arcángeles conservan fielmente el registro de la constitución de la personalidad en sus mundos de actividades especiales. Estos seres no son los custodios de la personalidad (como los serafines guardianes lo son del alma), pero no por ello deja de ser cierto que todo factor identificable de la personalidad está eficazmente salvaguardado bajo la custodia de estos fiables depositarios de la supervivencia mortal. En cuanto al paradero exacto de la personalidad mortal durante el tiempo que transcurre entre la muerte y la supervivencia, no lo sabemos.
112:5.16La situación que hace posible la repersonalización se produce en las salas de resurrección de los planetas morontiales de recepción de un universo local. Aquí, en estas cámaras de ensamblaje de la vida, las autoridades supervisoras proporcionan esa relación de energía universal —morontial, mental y espiritual— que hace posible devolver a la conciencia al superviviente dormido. El reensamblaje de las partes constituyentes de una personalidad que antes fue material implica:
112:5.171. La fabricación de una forma adecuada, un patrón de energía morontial, en la que el nuevo superviviente pueda entrar en contacto con la realidad no espiritual, y dentro de la cual pueda incluirse en el circuito la variante morontial de la mente cósmica.
112:5.182. El regreso del Ajustador a la criatura morontial que espera. El Ajustador es el custodio eterno de su identidad ascendente; su Monitor es la garantía absoluta de que ustedes mismos, y no otro, ocuparán la forma morontial creada para el despertar de su personalidad. Y el Ajustador estará presente en el reensamblaje de su personalidad para asumir una vez más el papel de guía al Paraíso de su yo superviviente.
112:5.193. Cuando se han reunido estos requisitos previos de la repersonalización, el custodio seráfico de las potencialidades del alma inmortal dormida, con la ayuda de numerosas personalidades cósmicas, otorga esta entidad morontial a la forma morontial de mente-cuerpo que espera, y en ella, a la vez que encomienda a este hijo evolutivo del Supremo a la asociación eterna con el Ajustador que espera. Y esto completa la repersonalización, el reensamblaje de la memoria, del discernimiento y de la conciencia —la identidad.
112:5.20El hecho de la repersonalización consiste en que el yo humano que despierta se apropia de la fase morontial, incluida en el circuito, de la mente cósmica recién segregada. El fenómeno de la personalidad depende de la persistencia de la identidad de la reacción de la mismidad al entorno universal; y esto solo puede efectuarse por medio de la mente. La mismidad persiste a pesar de un cambio continuo en todos los componentes factoriales del yo; en la vida física el cambio es gradual; en la muerte y en la repersonalización el cambio es repentino. La verdadera realidad de toda mismidad (la personalidad) puede funcionar en respuesta a las condiciones del universo en virtud del cambio incesante de sus partes constituyentes; el estancamiento termina en una muerte inevitable. La vida humana es un cambio sin fin de los factores de la vida, unificados por la estabilidad de la personalidad que no cambia.
112:5.21Y cuando así despierten en los mundos morada de Jerusem, estarán tan cambiados, la transformación espiritual será tan grande, que, de no ser por su Ajustador del Pensamiento y el guardián del destino, que conectan tan plenamente su nueva vida en los nuevos mundos con su antigua vida en el primer mundo, al principio tendrían dificultad para conectar la nueva conciencia morontial con la memoria que revive de su identidad anterior. A pesar de la continuidad de la mismidad personal, gran parte de la vida mortal les parecería al principio un sueño vago y brumoso. Pero el tiempo aclarará muchas asociaciones mortales.
112:5.22El Ajustador del Pensamiento les recordará y les repasará solo aquellos recuerdos y experiencias que forman parte de su carrera en el universo y que son esenciales para ella. Si el Ajustador ha participado en la evolución de algo en la mente humana, entonces estas experiencias valiosas sobrevivirán en la conciencia eterna del Ajustador. Pero gran parte de su vida pasada y de sus recuerdos, que no tienen ni significado espiritual ni valor morontial, perecerá con el cerebro material; gran parte de la experiencia material desaparecerá como un andamiaje de otro tiempo que, después de haberlos hecho pasar al nivel morontial, ya no sirve para nada en el universo. Pero la personalidad y las relaciones entre personalidades nunca son andamiaje; la memoria mortal de las relaciones personales tiene valor cósmico y persistirá. En los mundos morada conocerán y serán conocidos y, más aún, recordarán a sus antiguos compañeros de la vida breve pero fascinante en Urantia, y ellos los recordarán a ustedes.
6. El yo morontial
112:6.1Así como una mariposa sale de la etapa de oruga, así también surgirán en los mundos morada las verdaderas personalidades de los seres humanos, reveladas por primera vez separadas de la envoltura que antes tenían en la carne material. La carrera morontial en el universo local tiene que ver con la elevación continua del mecanismo de la personalidad desde el nivel morontial inicial de la existencia del alma hasta el nivel morontial final de espiritualidad progresiva.
112:6.2Es difícil instruirlos acerca de las formas de su personalidad morontial para la carrera en el universo local. Se les dotará de patrones morontiales de manifestabilidad de la personalidad, y estas son investiduras que, en último análisis, están más allá de su comprensión. Esas formas, aunque son totalmente reales, no son patrones de energía del orden material que ustedes comprenden ahora. Sin embargo, cumplen el mismo propósito en los mundos del universo local que sus cuerpos materiales en los planetas de nacimiento humano.
112:6.3Hasta cierto punto, la apariencia de la forma corporal material responde al carácter de la identidad de la personalidad; el cuerpo físico refleja, en un grado limitado, algo de la naturaleza inherente de la personalidad. Más aún lo hace la forma morontial. En la vida física, los mortales pueden ser bellos por fuera aunque por dentro carezcan de belleza; en la vida morontial, y cada vez más en sus niveles superiores, la forma de la personalidad variará directamente según la naturaleza de la persona interior. En el nivel espiritual, la forma exterior y la naturaleza interior empiezan a aproximarse a una identificación completa, que se hace cada vez más perfecta en niveles espirituales cada vez más elevados.
112:6.4En el estado morontial, el mortal ascendente recibe la modificación de Nebadon del don de mente cósmica del Espíritu Maestro de Orvonton. El intelecto mortal, como tal, ha perecido, ha dejado de existir como entidad universal focalizada aparte de los circuitos mentales no diferenciados del Espíritu Creativo. Pero los significados y los valores de la mente mortal no han perecido. Ciertas fases de la mente continúan en el alma superviviente; ciertos valores experienciales de la antigua mente humana los conserva el Ajustador; y persisten en el universo local los registros de la vida humana tal como se vivió en la carne, junto con ciertos registros vivientes en los numerosos seres que se ocupan de la evaluación final del mortal ascendente, seres que van desde los serafines hasta los Censores Universales y probablemente más allá, hasta el Supremo.
112:6.5La volición de la criatura no puede existir sin mente, pero sí persiste a pesar de la pérdida del intelecto material. Durante los tiempos inmediatamente posteriores a la supervivencia, la personalidad ascendente se guía en gran medida por los patrones de carácter heredados de la vida humana y por la acción recién aparecida de la mota morontial. Y estas guías de la conducta en mansonia funcionan de manera aceptable en las primeras etapas de la vida morontial y antes de que surja la voluntad morontial como expresión volitiva plena de la personalidad ascendente.
112:6.6En la carrera del universo local no hay ninguna influencia comparable a los siete espíritus ayudantes de la mente de la existencia humana. La mente morontial debe evolucionar mediante el contacto directo con la mente cósmica, tal como la ha modificado y traducido la fuente creativa del intelecto del universo local: la Ministra Divina.
112:6.7La mente mortal, antes de la muerte, es, en su conciencia de sí, independiente de la presencia del Ajustador; la mente ayudante solo necesita el patrón de energía material asociado para poder operar. Pero el alma morontial, al ser superayudante, no retiene la conciencia de sí sin el Ajustador cuando se ve privada del mecanismo de la mente material. Sin embargo, esta alma en evolución posee un carácter continuo derivado de las decisiones de su antigua mente ayudante asociada, y este carácter se convierte en memoria activa cuando sus patrones son energizados por el Ajustador que regresa.
112:6.8La persistencia de la memoria es la prueba de que se conserva la identidad de la mismidad original; es esencial para la plena conciencia de sí de la continuidad y la expansión de la personalidad. Los mortales que ascienden sin Ajustadores dependen de la instrucción de sus asociados seráficos para la reconstrucción de la memoria humana; por lo demás, las almas morontiales de los mortales fusionados con el Espíritu no tienen limitaciones. El patrón de la memoria persiste en el alma, pero este patrón requiere la presencia del antiguo Ajustador para llegar a ser inmediatamente autorrealizable como memoria continua. Sin el Ajustador, el superviviente mortal necesita un tiempo considerable para volver a explorar y volver a aprender, para recuperar, la conciencia de la memoria de los significados y los valores de una existencia anterior.
112:6.9El alma con valor de supervivencia refleja fielmente las acciones y las motivaciones, tanto cualitativas como cuantitativas, del intelecto material, la antigua sede de la identidad de la mismidad. Al elegir la verdad, la belleza y la bondad, la mente mortal emprende su carrera universal premorontial bajo la tutela de los siete espíritus ayudantes de la mente, unificados bajo la dirección del espíritu de sabiduría. Después, al completar los siete círculos de logro premorontial, la superposición del don de la mente morontial sobre la mente ayudante inicia la carrera preespiritual, o morontial, de progresión en el universo local.
112:6.10Cuando una criatura deja su planeta natal, deja atrás el ministerio de los ayudantes y pasa a depender únicamente del intelecto morontial. Cuando un ascendente deja el universo local, ha alcanzado el nivel espiritual de existencia, tras haber pasado más allá del nivel morontial. Esta entidad espiritual recién aparecida se sintoniza entonces con el ministerio directo de la mente cósmica de Orvonton.
7. La fusión con el Ajustador
112:7.1La fusión con el Ajustador del Pensamiento confiere a la personalidad realidades eternas en acto que antes solo eran potenciales. Entre estas nuevas dotaciones pueden mencionarse: la fijación de la cualidad de divinidad, la experiencia y la memoria de la eternidad pasada, la inmortalidad y una fase de absolutez potencial condicionada.
112:7.2Cuando hayan recorrido su curso terrenal en forma temporal, despertarán en las orillas de un mundo mejor y, con el tiempo, se unirán a su fiel Ajustador en un abrazo eterno. Y esta fusión constituye el misterio de hacer uno a Dios y al hombre, el misterio de la evolución de la criatura finita, pero es eternamente verdadera. La fusión es el secreto de la esfera sagrada de Ascendington, y ninguna criatura, salvo las que han experimentado la fusión con el espíritu de la Deidad, puede comprender el verdadero significado de los valores reales que se unen cuando la identidad de una criatura del tiempo se hace eternamente una con el espíritu de la Deidad del Paraíso.
112:7.3La fusión con el Ajustador se efectúa por lo general mientras el ascendente reside en su sistema local. Puede ocurrir en el planeta natal como una trascendencia de la muerte natural; puede tener lugar en cualquiera de los mundos morada o en la sede del sistema; puede incluso demorarse hasta el tiempo de la estancia en la constelación; o, en casos especiales, puede no consumarse hasta que el ascendente esté en la capital del universo local.
112:7.4Cuando se ha efectuado la fusión con el Ajustador, ya no puede haber ningún peligro futuro para la carrera eterna de esa personalidad. Los seres celestiales son probados a lo largo de una larga experiencia, pero los mortales pasan por una prueba relativamente breve e intensa en los mundos evolutivos y morontiales.
112:7.5La fusión con el Ajustador nunca ocurre hasta que los mandatos del superuniverso han declarado que la naturaleza humana ha hecho una elección final e irrevocable por la carrera eterna. Esta es la autorización de hacerse uno, que, una vez emitida, constituye la autoridad de aprobación para que la personalidad fusionada salga con el tiempo de los confines del universo local y se dirija en algún momento a la sede del superuniverso, desde donde el peregrino del tiempo, en el futuro lejano, se enseconafinará para el largo vuelo al universo central de Havona y a la aventura de la Deidad.
112:7.6En los mundos evolutivos, la mismidad es material; es una cosa en el universo y, como tal, está sujeta a las leyes de la existencia material. Es un hecho en el tiempo y responde a sus vicisitudes. Aquí deben formularse las decisiones de supervivencia. En el estado morontial, el yo ha llegado a ser una realidad universal nueva y más duradera, y su crecimiento continuo se basa en su creciente sintonía con los circuitos mentales y espirituales de los universos. Ahora se confirman las decisiones de supervivencia. Cuando el yo alcanza el nivel espiritual, ha llegado a ser un valor seguro en el universo, y este nuevo valor se basa en el hecho de que se han tomado las decisiones de supervivencia, hecho que ha sido atestiguado por la fusión eterna con el Ajustador del Pensamiento. Y una vez alcanzado el estatus de verdadero valor universal, la criatura queda liberada en potencial para buscar el valor universal más elevado—Dios.
112:7.7Esos seres fusionados son dobles en sus reacciones universales: son individuos morontiales diferenciados, no del todo distintos de los serafines, y son también seres en potencial del orden de los finalitarios del Paraíso.
112:7.8Pero el individuo fusionado es en realidad una sola personalidad, un solo ser, cuya unidad desafía todo intento de análisis por parte de cualquier inteligencia de los universos. Y así, después de haber pasado por los tribunales del universo local desde el más bajo hasta el más alto, ninguno de los cuales ha podido identificar al hombre o al Ajustador, el uno separado del otro, serán finalmente llevados ante el Soberano de Nebadon, el Padre de su universo local. Y allí, de manos del mismo ser cuya paternidad creativa en este universo del tiempo ha hecho posible el hecho de su vida, se les concederán aquellas credenciales que les dan derecho a emprender con el tiempo su carrera en el superuniverso en busca del Padre Universal.
112:7.9¿Ha ganado el Ajustador triunfante la personalidad por su magnífico servicio a la humanidad, o ha adquirido el valiente humano la inmortalidad por sus esfuerzos sinceros por alcanzar la semejanza con el Ajustador? No es ni lo uno ni lo otro; sino que juntos han logrado la evolución de un miembro de una de las órdenes únicas de las personalidades ascendentes del Supremo, uno que siempre se encontrará útil, fiel y eficiente, un candidato a un mayor crecimiento y desarrollo, que avanza siempre hacia arriba y nunca cesa el excelso ascenso hasta que se han recorrido los siete circuitos de Havona y la antigua alma de origen terrestre se halla en reconocimiento adorador de la personalidad real del Padre en el Paraíso.
112:7.10A lo largo de todo este magnífico ascenso, el Ajustador del Pensamiento es la garantía divina de la futura y plena estabilización espiritual del mortal ascendente. Mientras tanto, la presencia del libre albedrío mortal brinda al Ajustador un cauce eterno para la liberación de la naturaleza divina e infinita. Ahora estas dos identidades se han hecho una; ningún acontecimiento del tiempo ni de la eternidad podrá jamás separar al hombre y al Ajustador; son inseparables, están eternamente fusionados.
112:7.11En los mundos de fusión con el Ajustador, el destino del Monitor de Misterio es idéntico al del mortal ascendente —el Cuerpo de los Finalitarios del Paraíso. Y ni el Ajustador ni el mortal pueden alcanzar esa meta única sin la plena cooperación y la ayuda fiel del otro. Esta extraordinaria asociación es uno de los fenómenos cósmicos más absorbentes y asombrosos de esta era universal.
112:7.12Desde el momento de la fusión con el Ajustador, el estatus del ascendente es el de la criatura evolutiva. El miembro humano fue el primero en disfrutar de la personalidad y, por tanto, tiene precedencia sobre el Ajustador en todos los asuntos que tienen que ver con el reconocimiento de la personalidad. La sede en el Paraíso de este ser fusionado es Ascendington, no Divinington, y esta combinación única de Dios y hombre tiene el rango de mortal ascendente durante todo el camino hasta el Cuerpo de los Finalitarios.
112:7.13Una vez que un Ajustador se fusiona con un mortal ascendente, su número se borra de los registros del superuniverso. Ignoro qué ocurre en los registros de Divinington, pero supongo que el registro oficial de ese Ajustador pasa a los círculos secretos de los tribunales interiores de Grandfanda, jefe en funciones del Cuerpo de los Finalitarios.
112:7.14Con la fusión con el Ajustador, el Padre Universal ha cumplido su promesa del don de sí mismo a sus criaturas materiales; ha cumplido la promesa, y ha consumado el plan, del otorgamiento eterno de la divinidad a la humanidad. Ahora comienza el intento humano de realizar y de actualizar las posibilidades ilimitadas que son inherentes a la excelsa asociación con Dios que así se ha factualizado.
112:7.15El destino presente conocido de los mortales supervivientes es el Cuerpo de los Finalitarios del Paraíso; esta es también la meta del destino de todos los Ajustadores del Pensamiento que llegan a unirse en unión eterna con sus compañeros mortales. En el presente, los finalitarios del Paraíso trabajan en todo el gran universo en muchas empresas, pero todos conjeturamos que tendrán otras tareas, aún más excelsas, que realizar en el futuro lejano, después de que los siete superuniversos se hayan establecido en luz y vida, y cuando el Dios finito haya emergido finalmente del misterio que ahora rodea a esta Deidad Suprema.
112:7.16Se les ha instruido hasta cierto punto acerca de la organización y el personal del universo central, de los superuniversos y de los universos locales; se les ha dicho algo acerca del carácter y el origen de algunas de las diversas personalidades que ahora gobiernan estas vastas creaciones. También se les ha informado de que hay vastas galaxias de universos en proceso de organización mucho más allá de la periferia del gran universo, en el primer nivel del espacio exterior. También se ha insinuado en el curso de estas narraciones que el Ser Supremo ha de revelar su función terciaria no revelada en estas regiones del espacio exterior, ahora inexploradas; y también se les ha dicho que los finalitarios del cuerpo del Paraíso son los hijos experienciales del Supremo.
112:7.17Creemos que los mortales de fusión con el Ajustador, junto con sus asociados finalitarios, están destinados a funcionar de alguna manera en la administración de los universos del primer nivel del espacio exterior. No tenemos la menor duda de que, a su debido tiempo, estas enormes galaxias llegarán a ser universos habitados. Y estamos igualmente convencidos de que entre sus administradores se encontrarán los finalitarios del Paraíso, cuya naturaleza es la consecuencia cósmica de la combinación de la criatura y el Creador.
112:7.18¡Qué aventura! ¡Qué epopeya! Una creación gigantesca que han de administrar los hijos del Supremo, estos Ajustadores personalizados y humanizados, estos mortales ajustadorizados y eternizados, estas misteriosas combinaciones y asociaciones eternas de la manifestación más elevada que se conoce de la esencia de la Primera Fuente y Centro y de la forma más baja de vida inteligente capaz de comprender y de alcanzar al Padre Universal. Concebimos que esos seres amalgamados, esas asociaciones de Creador y criatura, llegarán a ser gobernantes magníficos, administradores sin igual y directores comprensivos y compasivos de todas y cada una de las formas de vida inteligente que puedan llegar a existir en estos futuros universos del primer nivel del espacio exterior.
112:7.19Es verdad que ustedes, los mortales, son de origen terrestre, animal; su constitución es en verdad polvo. Pero si de verdad lo quieren, si realmente lo desean, ciertamente la herencia de las edades es suya, y algún día servirán en todos los universos con su verdadero carácter —hijos del Dios Supremo de la experiencia e hijos divinos del Padre del Paraíso de todas las personalidades.
112:7.20[Presentado por un Mensajero Solitario de Orvonton.]