Parte III · Documento 75

El incumplimiento de Adán y Eva

75:0.1DESPUÉS de más de cien años de esfuerzo en Urantia, Adán podía ver muy poco progreso fuera del Jardín; el mundo en general no parecía mejorar mucho. La mejora de la raza parecía estar muy lejos de lograrse, y la situación parecía tan desesperada que exigía algún remedio no comprendido en los planes originales. Al menos eso es lo que pasaba a menudo por la mente de Adán, y así se lo expresó muchas veces a Eva. Adán y su compañera eran leales, pero estaban aislados de los de su especie, y la triste situación de su mundo los afligía profundamente.

1. El problema de Urantia

75:1.1La misión adánica en Urantia, un mundo experimental, aislado y abrasado por la rebelión, era una empresa formidable. Y el Hijo y la Hija Materiales pronto se dieron cuenta de la dificultad y la complejidad de su asignación planetaria. Sin embargo, emprendieron con valor la tarea de resolver sus múltiples problemas. Pero cuando se dedicaron a la labor, de suma importancia, de eliminar a los defectuosos y degenerados de entre los linajes humanos, quedaron muy consternados. No veían ninguna salida al dilema, y no podían consultar con sus superiores ni en Jerusem ni en Edentia. Allí estaban, aislados y enfrentados día tras día a algún enredo nuevo y complicado, a algún problema que parecía no tener solución.

75:1.2En condiciones normales, la primera labor de un Adán y una Eva Planetarios sería la coordinación y la mezcla de las razas. Pero en Urantia tal proyecto parecía casi sin esperanza, porque las razas, aunque biológicamente aptas, nunca habían sido depuradas de sus linajes retrasados y defectuosos.

75:1.3Adán y Eva se encontraron en una esfera totalmente sin preparar para la proclamación de la fraternidad de los hombres, un mundo que andaba a tientas en una abyecta oscuridad espiritual y que sufría la maldición de una confusión agravada aún más por el fracaso de la misión de la administración anterior. La mente y la moral estaban a un nivel bajo, y en lugar de comenzar la tarea de lograr la unidad religiosa, tuvieron que comenzar de nuevo la labor de convertir a los habitantes a las formas más simples de creencia religiosa. En lugar de encontrar un idioma listo para ser adoptado, se enfrentaron a la confusión mundial de cientos y cientos de dialectos locales. Ningún Adán del servicio planetario fue jamás colocado en un mundo más difícil; los obstáculos parecían insuperables y los problemas, fuera del alcance de la solución de una criatura.

75:1.4Estaban aislados, y la enorme sensación de soledad que pesaba sobre ellos se acentuó aún más con la temprana partida de los síndicos Melquisedec. Solo de manera indirecta, por medio de las órdenes angélicas, podían comunicarse con algún ser fuera del planeta. Poco a poco su valor se debilitó, su ánimo decayó, y a veces su fe casi flaqueó.

75:1.5Y este es el verdadero cuadro de la consternación de estas dos nobles almas mientras reflexionaban sobre las tareas que tenían ante sí. Ambos eran muy conscientes de la enorme empresa que implicaba la ejecución de su asignación planetaria.

75:1.6Probablemente ningún Hijo Material de Nebadon se enfrentó jamás a una tarea tan difícil y aparentemente tan sin esperanza como la que enfrentaron Adán y Eva en la triste situación de Urantia. Pero habrían tenido éxito algún día si hubieran sido más previsores y pacientes. Ambos, en especial Eva, eran demasiado impacientes; no estaban dispuestos a someterse a la larga, larga prueba de resistencia. Querían ver algunos resultados inmediatos, y los vieron, pero los resultados así obtenidos resultaron sumamente desastrosos tanto para ellos mismos como para su mundo.

2. La conspiración de Caligastia

75:2.1Caligastia hizo frecuentes visitas al Jardín y celebró muchas conferencias con Adán y Eva, pero ellos se mantuvieron inflexibles ante todas sus sugerencias de componendas y de aventuras por atajos. Tenían ante sí suficientes resultados de la rebelión como para producir una inmunidad eficaz contra todas esas propuestas insinuantes. Incluso la joven descendencia de Adán no se dejó influir por los intentos de acercamiento de Daligastia. Y desde luego, ni Caligastia ni su asociado tenían poder para influir en ningún individuo contra su voluntad, y mucho menos para persuadir a los hijos de Adán a obrar mal.

75:2.2Debe recordarse que Caligastia era todavía el Príncipe Planetario titular de Urantia, un Hijo descarriado, pero no obstante elevado, del universo local. No fue depuesto definitivamente hasta los tiempos de Cristo Miguel en Urantia.

75:2.3Pero el Príncipe caído era persistente y decidido. Pronto dejó de trabajar sobre Adán y decidió intentar un astuto ataque de flanco contra Eva. El maligno llegó a la conclusión de que la única esperanza de éxito estaba en el empleo hábil de personas adecuadas que pertenecieran a los estratos superiores del grupo nodita, los descendientes de sus antiguos asociados del personal corpóreo. Y en consecuencia se trazaron los planes para atrapar a la madre de la raza violeta.

75:2.4Nada estaba más lejos de la intención de Eva que hacer jamás algo que fuera en contra de los planes de Adán o que pusiera en peligro el encargo planetario que se les había confiado. Conociendo la tendencia de la mujer a fijarse en los resultados inmediatos en lugar de planificar con previsión para efectos más remotos, los Melquisedecs, antes de partir, habían prevenido especialmente a Eva sobre los peligros particulares que acechaban su posición aislada en el planeta y, en particular, le habían advertido que nunca se apartara del lado de su compañero, es decir, que no intentara ningún método personal o secreto para hacer avanzar sus empresas comunes. Eva había cumplido con el mayor escrúpulo estas instrucciones durante más de cien años, y no se le ocurrió que hubiera ningún peligro en las visitas cada vez más privadas y confidenciales de que disfrutaba con cierto líder nodita llamado Serapatatia. Todo el asunto se desarrolló de forma tan gradual y natural que la tomó desprevenida.

75:2.5Los habitantes del Jardín habían estado en contacto con los Noditas desde los primeros días del Edén. De estos descendientes mixtos de los miembros del personal de Caligastia que incumplieron su deber habían recibido mucha ayuda y cooperación valiosas, y por medio de ellos el régimen edénico iba ahora a sufrir su completa ruina y su derrocamiento final.

3. La tentación de Eva

75:3.1Adán acababa de cumplir sus primeros cien años en la tierra cuando Serapatatia, a la muerte de su padre, llegó al liderazgo de la confederación occidental o siria de las tribus noditas. Serapatatia era un hombre de tinte pardo, un brillante descendiente del antiguo jefe de la comisión de salud de Dalamatia, unido a una de las mentes femeninas maestras de la raza azul de aquellos tiempos lejanos. A lo largo de todas las épocas este linaje había mantenido la autoridad y ejercido una gran influencia entre las tribus noditas occidentales.

75:3.2Serapatatia había hecho varias visitas al Jardín y se había impresionado profundamente con la rectitud de la causa de Adán. Y poco después de asumir el liderazgo de los Noditas sirios, anunció su intención de establecer una afiliación con la obra de Adán y Eva en el Jardín. La mayoría de su pueblo se unió a él en este programa, y a Adán lo animó la noticia de que la más poderosa y la más inteligente de todas las tribus vecinas se había pasado casi en bloque al apoyo del programa de mejora mundial; era algo decididamente alentador. Y poco después de este gran acontecimiento, Adán y Eva recibieron a Serapatatia y a su nuevo personal en su propia casa.

75:3.3Serapatatia llegó a ser uno de los más capaces y eficientes de todos los lugartenientes de Adán. Era completamente honrado y totalmente sincero en todas sus actividades; nunca tuvo conciencia, ni siquiera más tarde, de que lo usaban como instrumento circunstancial del astuto Caligastia.

75:3.4Al poco tiempo, Serapatatia llegó a ser el presidente asociado de la comisión edénica de relaciones tribales, y se trazaron muchos planes para llevar adelante con más vigor la labor de ganar a las tribus remotas para la causa del Jardín.

75:3.5Celebró muchas conferencias con Adán y Eva —especialmente con Eva—, y hablaron de muchos planes para mejorar sus métodos. Un día, durante una conversación con Eva, se le ocurrió a Serapatatia que sería muy útil si, mientras esperaban el reclutamiento de grandes números de la raza violeta, se pudiera hacer algo entretanto para hacer avanzar de inmediato a las tribus necesitadas que esperaban. Serapatatia sostenía que, si los Noditas, como la raza más progresista y cooperativa, pudieran tener un líder nacido entre ellos con un origen en parte de la cepa violeta, ello constituiría un poderoso lazo que uniría más estrechamente a estos pueblos con el Jardín. Y todo esto se consideró, con seriedad y honradez, que era por el bien del mundo, ya que este niño, criado y educado en el Jardín, ejercería una gran influencia para bien sobre el pueblo de su padre.

75:3.6Hay que subrayar de nuevo que Serapatatia era completamente honrado y totalmente sincero en todo lo que proponía. Ni una sola vez sospechó que estaba haciéndoles el juego a Caligastia y Daligastia. Serapatatia era enteramente leal al plan de formar una fuerte reserva de la raza violeta antes de intentar la elevación mundial de los pueblos confundidos de Urantia. Pero esto requeriría cientos de años para consumarse, y él era impaciente; quería ver algunos resultados inmediatos —algo durante su propia vida—. Le dejó claro a Eva que Adán a menudo se desanimaba por lo poco que se había logrado en la elevación del mundo.

75:3.7Durante más de cinco años estos planes maduraron en secreto. Por fin habían avanzado hasta el punto en que Eva consintió en tener una conferencia secreta con Cano, la mente más brillante y el líder activo de la cercana colonia de Noditas amistosos. Cano simpatizaba mucho con el régimen adánico; de hecho, era el sincero líder espiritual de aquellos Noditas vecinos que favorecían las relaciones amistosas con el Jardín.

75:3.8El fatídico encuentro tuvo lugar durante las horas del crepúsculo de aquella tarde de otoño, no lejos de la casa de Adán. Eva nunca antes había conocido al hermoso y entusiasta Cano, y él era un magnífico ejemplar de la supervivencia del físico superior y del intelecto sobresaliente de sus remotos progenitores del personal del Príncipe. Y Cano también creía firmemente en la rectitud del proyecto de Serapatatia. (Fuera del Jardín, la unión con varias parejas era una práctica común.)

75:3.9Influida por la adulación, el entusiasmo y una gran persuasión personal, Eva consintió allí mismo en embarcarse en la tan discutida empresa, en añadir su propio pequeño proyecto de salvar al mundo al plan divino, más amplio y de mayor alcance. Antes de que se diera cuenta del todo de lo que estaba ocurriendo, el paso fatal se había dado. Estaba hecho.

4. La toma de conciencia del incumplimiento

75:4.1La vida celestial del planeta estaba agitada. Adán se dio cuenta de que algo andaba mal, y le pidió a Eva que se apartara con él en el Jardín. Y entonces, por primera vez, Adán escuchó la historia completa del plan largamente alimentado para acelerar la mejora del mundo actuando a la vez en dos direcciones: llevar adelante el plan divino de manera concomitante con la ejecución de la empresa de Serapatatia.

75:4.2Y mientras el Hijo y la Hija Materiales conversaban así en el Jardín iluminado por la luna, «la voz en el Jardín» los reprendió por su desobediencia. Y esa voz no era otra que mi propio anuncio a la pareja edénica de que habían transgredido el pacto del Jardín; de que habían desobedecido las instrucciones de los Melquisedecs; de que habían incumplido la ejecución de sus juramentos de confianza al soberano del universo.

75:4.3Eva había consentido en participar en la práctica del bien y del mal. El bien es llevar a cabo los planes divinos; el pecado es una transgresión deliberada de la voluntad divina; el mal es la mala adaptación de los planes y el desajuste de las técnicas, que da como resultado la desarmonía en el universo y la confusión planetaria.

75:4.4Cada vez que la pareja del Jardín había comido del fruto del árbol de la vida, el arcángel custodio les había advertido que se abstuvieran de ceder a las sugerencias de Caligastia de combinar el bien y el mal. Se les había amonestado así: «El día en que mezclen el bien y el mal, ciertamente llegarán a ser como los mortales del reino; ciertamente morirán».

75:4.5Eva le había hablado a Cano de esta advertencia tantas veces repetida en la fatídica ocasión de su encuentro secreto, pero Cano, sin conocer el alcance ni el significado de tales amonestaciones, le había asegurado que los hombres y las mujeres con buenos motivos e intenciones verdaderas no podían hacer ningún mal; que ella ciertamente no moriría, sino que más bien viviría de nuevo en la persona de su descendencia, que crecería para bendecir y estabilizar el mundo.

75:4.6Aunque este proyecto de modificar el plan divino se había concebido y ejecutado con total sinceridad y solo con los motivos más elevados respecto al bienestar del mundo, constituyó un mal porque representaba el camino equivocado para alcanzar fines rectos, porque se apartaba del camino correcto, el plan divino.

75:4.7Es cierto que Eva había encontrado a Cano agradable a la vista, y percibió todo lo que su seductor prometía en cuanto a «un conocimiento nuevo y mayor de los asuntos humanos y una comprensión más viva de la naturaleza humana como complemento de la comprensión de la naturaleza adánica».

75:4.8Hablé con el padre y la madre de la raza violeta aquella noche en el Jardín, como correspondía a mi deber en tan dolorosas circunstancias. Escuché por completo el relato de todo lo que condujo al incumplimiento de la Madre Eva y les di a ambos consejo y orientación sobre la situación inmediata. Siguieron algunos de estos consejos; otros los desatendieron. Esta conferencia aparece en sus registros como «el Señor Dios que llama a Adán y Eva en el Jardín y pregunta: “¿Dónde están?”». Las generaciones posteriores tenían la costumbre de atribuir todo lo inusual y extraordinario, fuera natural o espiritual, directamente a la intervención personal de los Dioses.

5. Repercusiones del incumplimiento

75:5.1La desilusión de Eva fue verdaderamente conmovedora. Adán comprendió todo el aprieto y, aunque desconsolado y abatido, solo sintió piedad y compasión por su compañera extraviada.

75:5.2Fue en la desesperación de darse cuenta del fracaso cuando Adán, el día siguiente al paso en falso de Eva, buscó a Laotta, la brillante mujer nodita que dirigía las escuelas occidentales del Jardín, y con premeditación cometió la locura de Eva. Pero no lo entiendan mal; Adán no fue engañado; sabía exactamente lo que hacía; eligió deliberadamente compartir la suerte de Eva. Amaba a su compañera con un afecto supermortal, y la idea de la posibilidad de una vigilia solitaria en Urantia sin ella era más de lo que podía soportar.

75:5.3Cuando supieron lo que le había ocurrido a Eva, los habitantes del Jardín, enfurecidos, se volvieron incontrolables; declararon la guerra al cercano asentamiento nodita. Salieron en tropel por las puertas del Edén y cayeron sobre este pueblo desprevenido, destruyéndolo por completo —no se salvó ni un hombre, ni una mujer, ni un niño—. Y Cano, el padre de Caín, que aún no había nacido, también pereció.

75:5.4Al darse cuenta de lo que había ocurrido, Serapatatia quedó abrumado por la consternación y fuera de sí por el miedo y el remordimiento. Al día siguiente se dio muerte ahogándose en el gran río.

75:5.5Los hijos de Adán trataron de consolar a su madre angustiada mientras su padre vagaba en soledad durante treinta días. Al final de ese tiempo el buen juicio se impuso, y Adán regresó a su casa y comenzó a planear su curso de acción futuro.

75:5.6Las consecuencias de las locuras de los padres descarriados las comparten muy a menudo sus hijos inocentes. Los hijos e hijas rectos y nobles de Adán y Eva quedaron abrumados por el pesar inexplicable de la increíble tragedia que se había abatido sobre ellos de forma tan repentina y tan despiadada. Los mayores de estos hijos no se recuperaron en cincuenta años de la pena y la tristeza de aquellos días trágicos, en especial del terror de aquel período de treinta días durante el cual su padre estuvo ausente del hogar mientras su madre angustiada ignoraba por completo su paradero o su suerte.

75:5.7Y esos mismos treinta días fueron para Eva como largos años de pesar y sufrimiento. Esta noble alma nunca se recuperó del todo de los efectos de aquel período atroz de sufrimiento mental y pesar espiritual. Ningún aspecto de sus privaciones posteriores y de sus penurias materiales llegó jamás siquiera a compararse, en la memoria de Eva, con aquellos días terribles y aquellas noches espantosas de soledad y de incertidumbre insoportable. Se enteró del acto temerario de Serapatatia y no sabía si su compañero se había quitado la vida en su pesar o si lo habían retirado del mundo como castigo por el paso en falso de ella. Y cuando Adán regresó, Eva experimentó una satisfacción de alegría y gratitud que nunca se borró durante su larga y difícil unión de vida en un servicio de duro trabajo.

75:5.8Pasó el tiempo, pero Adán no estuvo seguro de la naturaleza de su falta hasta setenta días después del incumplimiento de Eva, cuando los síndicos Melquisedec regresaron a Urantia y asumieron la jurisdicción sobre los asuntos del mundo. Y entonces supo que habían fracasado.

75:5.9Pero se estaban gestando todavía más problemas: la noticia del aniquilamiento del asentamiento nodita cerca del Edén no tardó en llegar a las tribus de origen de Serapatatia en el norte, y pronto una gran hueste se estaba reuniendo para marchar sobre el Jardín. Y este fue el comienzo de una larga y amarga guerra entre los Adamitas y los Noditas, porque estas hostilidades continuaron mucho después de que Adán y sus seguidores emigraran al segundo jardín, en el valle del Éufrates. Hubo una intensa y duradera «enemistad entre aquel hombre y la mujer, entre su descendencia y la descendencia de ella».

6. Adán y Eva abandonan el Jardín

75:6.1Cuando Adán supo que los Noditas estaban en marcha, pidió el consejo de los Melquisedecs, pero estos se negaron a aconsejarlo y solo le dijeron que hiciera lo que creyera mejor, prometiéndole su cooperación amistosa, en la medida de lo posible, en cualquier curso que decidiera seguir. A los Melquisedecs se les había prohibido interferir en los planes personales de Adán y Eva.

75:6.2Adán sabía que él y Eva habían fracasado; la presencia de los síndicos Melquisedec se lo decía, aunque todavía no sabía nada de su estatus personal ni de su suerte futura. Mantuvo una conferencia de toda la noche con unos mil doscientos seguidores leales que se comprometieron a seguir a su líder, y al día siguiente, a mediodía, estos peregrinos salieron del Edén en busca de nuevos hogares. A Adán no le gustaba la guerra y, en consecuencia, decidió dejar el primer jardín a los Noditas sin oponer resistencia.

75:6.3La caravana edénica fue detenida al tercer día de su salida del Jardín por la llegada de los transportes seráficos desde Jerusem. Y por primera vez se informó a Adán y Eva de lo que iba a ser de sus hijos. Mientras los transportes esperaban, a aquellos hijos que habían llegado a la edad de elección (veinte años) se les dio la opción de quedarse en Urantia con sus padres o de convertirse en pupilos de los Altísimos de Norlatiadek. Dos tercios eligieron ir a Edentia; alrededor de un tercio decidió quedarse con sus padres. Todos los hijos en edad anterior a la elección fueron llevados a Edentia. Nadie habría podido contemplar la triste separación de este Hijo y esta Hija Materiales y sus hijos sin darse cuenta de que el camino del transgresor es duro. Estos descendientes de Adán y Eva están ahora en Edentia; no sabemos qué se dispondrá respecto a ellos.

75:6.4Fue una caravana triste, muy triste, la que se preparó para continuar el viaje. ¡Qué podía haber más trágico! ¡Haber llegado a un mundo con tan grandes esperanzas, haber sido recibidos de forma tan auspiciosa, y luego salir del Edén en desgracia, solo para perder más de tres cuartas partes de sus hijos aun antes de encontrar un nuevo lugar donde morar!

7. Degradación de Adán y Eva

75:7.1Fue mientras la caravana edénica estaba detenida cuando se informó a Adán y Eva de la naturaleza de sus transgresiones y se les aconsejó sobre su suerte. Gabriel apareció para pronunciar el juicio. Y este fue el veredicto: El Adán y la Eva Planetarios de Urantia son declarados en incumplimiento; han violado el pacto de su custodia como gobernantes de este mundo habitado.

75:7.2Aunque abatidos por el sentimiento de culpa, Adán y Eva se sintieron muy animados por el anuncio de que sus jueces de Salvington los habían absuelto de todos los cargos de incurrir en «desacato al gobierno del universo». No se los había declarado culpables de rebelión.

75:7.3Se informó a la pareja edénica de que se habían degradado a sí mismos al estatus de los mortales del reino; de que en adelante debían conducirse como hombre y mujer de Urantia, y buscar su futuro en el futuro de las razas del mundo.

75:7.4Mucho antes de que Adán y Eva dejaran Jerusem, sus instructores les habían explicado plenamente las consecuencias de cualquier desviación vital de los planes divinos. Yo personalmente les había advertido en repetidas ocasiones, tanto antes como después de su llegada a Urantia, que la reducción al estatus de la carne mortal sería el resultado cierto, el castigo seguro, que acompañaría infaliblemente al incumplimiento en la ejecución de su misión planetaria. Pero para entender con claridad las consecuencias que acompañaron al incumplimiento de Adán y Eva, es esencial comprender el estatus de inmortalidad del orden material de filiación.

75:7.51. Adán y Eva, al igual que sus semejantes en Jerusem, mantenían el estatus inmortal mediante la asociación intelectual con el circuito de gravedad mental del Espíritu. Cuando este sustento vital se rompe por una disyunción mental, entonces, sea cual sea el nivel espiritual de la existencia de la criatura, se pierde el estatus de inmortalidad. El estatus mortal, seguido de la disolución física, fue la consecuencia inevitable del incumplimiento intelectual de Adán y Eva.

75:7.62. El Hijo y la Hija Materiales de Urantia, al estar también personalizados a semejanza de la carne mortal de este mundo, dependían además del mantenimiento de un sistema circulatorio doble, uno derivado de su naturaleza física y el otro de la superenergía almacenada en el fruto del árbol de la vida. El arcángel custodio siempre había advertido a Adán y Eva que el incumplimiento de su cargo de confianza culminaría en la degradación de su estatus, y después de su incumplimiento se les negó el acceso a esta fuente de energía.

75:7.7Caligastia sí logró atrapar a Adán y Eva, pero no consiguió su propósito de llevarlos a una rebelión abierta contra el gobierno del universo. Lo que habían hecho era en verdad un mal, pero nunca fueron culpables de desprecio por la verdad, ni se unieron a sabiendas a la rebelión contra el gobierno recto del Padre Universal y de su Hijo Creador.

8. La llamada caída del hombre

75:8.1Adán y Eva sí cayeron de su elevada condición de filiación material al humilde estatus del hombre mortal. Pero esa no fue la caída del hombre. La raza humana ha sido elevada a pesar de las consecuencias inmediatas del incumplimiento adánico. Aunque el plan divino de dar la raza violeta a los pueblos de Urantia fracasó, las razas mortales se han beneficiado enormemente de la contribución limitada que Adán y sus descendientes hicieron a las razas de Urantia.

75:8.2En ningún momento se produjo una «caída del hombre». La raza humana tiene una historia de evolución progresiva, y tras el otorgamiento adánico los pueblos del mundo quedaron en una condición biológica muy superior a la que tenían antes. En las estirpes de nivel más alto de Urantia se encuentran hoy factores hereditarios que provienen de hasta cuatro fuentes distintas: Andonita, Sangik, Nodita y Adánica.

75:8.3No debe considerarse a Adán como la causa de una maldición sobre la raza humana. Aunque fracasó en llevar adelante el plan divino, aunque transgredió su pacto con la Deidad, aunque él y su compañera fueron sin duda degradados en su estatus de criaturas, a pesar de todo esto, su contribución a la raza humana hizo mucho por hacer avanzar la civilización en Urantia.

75:8.4Al evaluar los resultados de la misión adánica en su mundo, la justicia exige que se reconozca la condición del planeta. Adán se enfrentó a una tarea casi sin esperanza cuando, con su hermosa compañera, fue transportado desde Jerusem a este planeta oscuro y confundido. Pero si se hubieran guiado por el consejo de los Melquisedecs y de sus asociados, y si hubieran sido más pacientes, con el tiempo habrían tenido éxito. Pero Eva escuchó la insidiosa propaganda de la libertad personal y de la libertad de acción planetaria. Fue llevada a experimentar con el plasma de vida del orden material de filiación, al permitir que este depósito de vida se mezclara prematuramente con el del orden entonces mixto del diseño original de los Portadores de Vida, que antes se había combinado con el de los seres reproductores que una vez estuvieron vinculados al personal del Príncipe Planetario.

75:8.5Nunca, en todo su ascenso al Paraíso, ganarán nada con intentar impacientemente eludir el plan establecido y divino mediante atajos, invenciones personales u otros recursos para mejorar el camino de la perfección, hacia la perfección y para la perfección eterna.

75:8.6En suma, probablemente nunca hubo un fracaso de la sabiduría más desalentador en ningún planeta de todo Nebadon. Pero no es sorprendente que ocurran estos pasos en falso en los asuntos de los universos evolutivos. Somos parte de una creación gigantesca, y no es extraño que no todo funcione a la perfección; nuestro universo no fue creado en perfección. La perfección es nuestra meta eterna, no nuestro origen.

75:8.7Si este fuera un universo mecanicista, si la Primera Gran Fuente y Centro fuera solo una fuerza y no también una personalidad, si toda la creación fuera una vasta agregación de materia física dominada por leyes precisas caracterizadas por acciones invariables de la energía, entonces podría reinar la perfección, aun a pesar de lo incompleto del estatus del universo. No habría desacuerdo; no habría fricción. Pero en nuestro universo en evolución, de perfección e imperfección relativas, nos alegramos de que el desacuerdo y el malentendido sean posibles, porque así se demuestra el hecho y el acto de la personalidad en el universo. Y si nuestra creación es una existencia dominada por la personalidad, entonces pueden estar seguros de las posibilidades de supervivencia, avance y logro de la personalidad; podemos tener confianza en el crecimiento, la experiencia y la aventura de la personalidad. ¡Qué universo tan glorioso, por cuanto es personal y progresivo, no meramente mecánico ni siquiera pasivamente perfecto!

75:8.8[Presentado por Solonia, la seráfica «voz en el Jardín».]

Documento 75

El incumplimiento de Adán y Eva