Parte III · Documento 64

Las razas evolutivas de color

64:0.1ESTE relato trata de las razas evolutivas de Urantia: abarca desde los días de Andon y Fonta, hace casi un millón de años, y sigue a través de los tiempos del Príncipe Planetario hasta que termina la edad del hielo.

64:0.2La raza humana tiene casi un millón de años, y la primera mitad de su historia corresponde aproximadamente a los días de Urantia anteriores al Príncipe Planetario. La segunda mitad de la historia de la humanidad comienza en la época de la llegada del Príncipe Planetario y de la aparición de las seis razas de color, y corresponde aproximadamente al período que comúnmente se considera la Antigua Edad de Piedra.

1. Los aborígenes Andónicos

64:1.1El hombre primitivo hizo su aparición evolutiva en la tierra hace algo menos de un millón de años, y tuvo una experiencia vigorosa. Buscó instintivamente escapar del peligro de mezclarse con las tribus simiescas inferiores. Pero no podía emigrar hacia el este a causa de las áridas elevaciones del Tíbet, de 30 000 pies sobre el nivel del mar; tampoco podía ir hacia el sur ni hacia el oeste a causa del mar Mediterráneo, entonces más extenso, que llegaba hacia el este hasta el océano Índico; y cuando fue hacia el norte, se encontró con el hielo que avanzaba. Pero aun cuando el hielo bloqueó toda migración ulterior, y aunque las tribus que se dispersaban se volvieron cada vez más hostiles, los grupos más inteligentes nunca consideraron la idea de ir hacia el sur para vivir entre sus primos peludos, habitantes de los árboles y de intelecto inferior.

64:1.2Muchas de las primeras emociones religiosas del hombre surgieron de su sentimiento de impotencia en el entorno cerrado de esta situación geográfica —montañas a la derecha, agua a la izquierda y hielo al frente—. Pero estos Andonitas progresistas no querían volver atrás, hacia sus parientes inferiores del sur, habitantes de los árboles.

64:1.3Estos Andonitas evitaban los bosques, en contraste con las costumbres de sus parientes no humanos. En los bosques el hombre siempre se ha deteriorado; la evolución humana solo ha progresado al aire libre y en las latitudes más altas. El frío y el hambre de las tierras abiertas estimulan la acción, la invención y el ingenio. Mientras estas tribus Andónicas formaban a los pioneros de la raza humana presente en medio de las penalidades y privaciones de estos duros climas del norte, sus primos atrasados vivían en la abundancia de los bosques tropicales del sur, en la tierra de su temprano origen común.

64:1.4Estos acontecimientos ocurrieron durante los tiempos del tercer glaciar, el primero según el cómputo de los geólogos. Los dos primeros glaciares no fueron extensos en el norte de Europa.

64:1.5Durante la mayor parte de la era glacial, Inglaterra estuvo unida por tierra con Francia, mientras que más tarde África se unió a Europa por el puente terrestre siciliano. En la época de las migraciones Andónicas había un camino terrestre continuo desde Inglaterra, en el oeste, a través de Europa y Asia, hasta Java, en el este; pero Australia estaba de nuevo aislada, lo cual acentuó aún más el desarrollo de su propia fauna peculiar.

64:1.6Hace 950 000 años, los descendientes de Andon y Fonta habían emigrado lejos hacia el este y hacia el oeste. Hacia el oeste pasaron por Europa hasta Francia e Inglaterra. En tiempos posteriores penetraron hacia el este hasta Java, donde se encontraron tan recientemente sus huesos —el llamado hombre de Java—, y después continuaron su viaje hasta Tasmania.

64:1.7Los grupos que iban hacia el oeste se contaminaron menos con los linajes atrasados de origen ancestral común que los que iban hacia el este, quienes se mezclaron tan libremente con sus primos animales retrasados. Estos individuos no progresistas se desplazaron hacia el sur y pronto se aparearon con las tribus inferiores. Más tarde, un número creciente de sus descendientes mestizos volvió al norte para aparearse con los pueblos Andónicos, que se expandían con rapidez, y tales uniones desafortunadas deterioraron sin falta el linaje superior. Cada vez menos asentamientos primitivos mantenían la adoración del Dador del Aliento. Esta temprana civilización del alba estaba amenazada de extinción.

64:1.8Y así ha sido siempre en Urantia. Civilizaciones muy prometedoras se han deteriorado una tras otra y finalmente se han extinguido por la insensatez de permitir que los superiores procrearan libremente con los inferiores.

2. Los pueblos de Foxhall

64:2.1Hace 900 000 años, las artes de Andon y Fonta y la cultura de Onagar desaparecían de la faz de la tierra; la cultura, la religión e incluso el trabajo del sílex estaban en su punto más bajo.

64:2.2Fueron los tiempos en que grandes cantidades de grupos mestizos inferiores llegaban a Inglaterra desde el sur de Francia. Estas tribus estaban tan mezcladas con las criaturas simiescas del bosque que apenas eran humanas. No tenían religión, pero eran toscos talladores de sílex y poseían la inteligencia suficiente para encender fuego.

64:2.3Les siguió en Europa un pueblo algo superior y prolífico, cuyos descendientes pronto se extendieron por todo el continente, desde el hielo en el norte hasta los Alpes y el Mediterráneo en el sur. Estas tribus son la llamada raza de Heidelberg.

64:2.4Durante este largo período de decadencia cultural, los pueblos de Foxhall de Inglaterra y las tribus de Badonan, al noroeste de la India, siguieron conservando algunas de las tradiciones de Andon y ciertos restos de la cultura de Onagar.

64:2.5Los pueblos de Foxhall eran los que estaban más al oeste y lograron conservar gran parte de la cultura Andónica; también preservaron su conocimiento del trabajo del sílex, que transmitieron a sus descendientes, los antiguos antepasados de los esquimales.

64:2.6Aunque los restos de los pueblos de Foxhall fueron los últimos en descubrirse en Inglaterra, estos Andonitas fueron en realidad los primeros seres humanos que vivieron en esas regiones. En aquella época el puente terrestre todavía unía Francia con Inglaterra; y como la mayoría de los primeros asentamientos de los descendientes de Andon estaban situados a lo largo de los ríos y de las costas de aquel tiempo remoto, ahora están bajo las aguas del canal de la Mancha y del mar del Norte, pero unos tres o cuatro están todavía por encima del agua en la costa inglesa.

64:2.7Muchos de los más inteligentes y espirituales de los pueblos de Foxhall mantuvieron su superioridad racial y perpetuaron sus costumbres religiosas primitivas. Y estas gentes, al mezclarse más tarde con linajes posteriores, continuaron su viaje hacia el oeste desde Inglaterra después de una invasión de hielo posterior y han sobrevivido como los esquimales de hoy.

3. Las tribus de Badonan

64:3.1Además de los pueblos de Foxhall en el oeste, otro centro de cultura, que luchaba por subsistir, persistió en el este. Este grupo estaba situado en las estribaciones de las tierras altas del noroeste de la India, entre las tribus de Badonan, un tataranieto de Andon. Estas gentes fueron los únicos descendientes de Andon que nunca practicaron el sacrificio humano.

64:3.2Estos Badonitas de las tierras altas ocupaban una extensa meseta rodeada de bosques, atravesada por arroyos y abundante en caza. Como algunos de sus primos del Tíbet, vivían en toscas chozas de piedra, en grutas de las laderas y en pasadizos semisubterráneos.

64:3.3Mientras que las tribus del norte llegaron a temer cada vez más el hielo, las que vivían cerca de la tierra natal de su origen llegaron a tener un miedo extremo al agua. Observaron que la península mesopotámica se hundía poco a poco en el océano, y aunque emergió varias veces, las tradiciones de estas razas primitivas se formaron en torno a los peligros del mar y al temor de quedar sumergidas periódicamente. Y este miedo, junto con su experiencia de las inundaciones de los ríos, explica por qué buscaron las tierras altas como un lugar seguro donde vivir.

64:3.4Al este de los pueblos de Badonan, en las colinas Siwalik del norte de la India, se pueden encontrar fósiles que se acercan más a los tipos de transición entre el hombre y los diversos grupos prehumanos que ningún otro de la tierra.

64:3.5Hace 850 000 años, las tribus superiores de Badonan iniciaron una guerra de exterminio contra sus vecinos inferiores y animalescos. En menos de mil años, la mayoría de los grupos animales fronterizos de estas regiones habían sido destruidos o rechazados hacia los bosques del sur. Esta campaña para exterminar a los inferiores produjo una ligera mejora en las tribus de las colinas de aquella época. Y los descendientes mezclados de este linaje Badonita mejorado aparecieron en el escenario de la acción como un pueblo en apariencia nuevo —la raza neandertal.

4. Las razas neandertales

64:4.1Los neandertales eran excelentes luchadores y viajaban mucho. Se extendieron poco a poco desde los centros de las tierras altas del noroeste de la India hasta Francia por el oeste, China por el este, e incluso hasta el norte de África. Dominaron el mundo durante casi medio millón de años, hasta los tiempos de la migración de las razas evolutivas de color.

64:4.2Hace 800 000 años la caza era abundante; muchas especies de ciervos, así como elefantes e hipopótamos, recorrían Europa. Había ganado en abundancia; los caballos y los lobos estaban por todas partes. Los neandertales eran grandes cazadores, y las tribus de Francia fueron las primeras en adoptar la costumbre de dar a los cazadores que tenían más éxito la elección de las mujeres como esposas.

64:4.3El reno era muy útil para estos pueblos neandertales, pues les servía de alimento, de vestido y para herramientas, ya que daban diversos usos a los cuernos y a los huesos. Tenían poca cultura, pero mejoraron mucho el trabajo del sílex hasta que casi alcanzó los niveles de los días de Andon. Los grandes sílex sujetos a mangos de madera volvieron a usarse y servían de hachas y de picos.

64:4.4Hace 750 000 años, la cuarta capa de hielo avanzaba ya con firmeza hacia el sur. Con sus instrumentos mejorados, los neandertales hacían agujeros en el hielo que cubría los ríos del norte y así podían arponear los peces que subían a estas aberturas. Estas tribus retrocedían siempre ante el hielo que avanzaba, el cual en esta época hizo su invasión más extensa de Europa.

64:4.5En estos tiempos el glaciar siberiano hacía su avance más meridional y obligaba al hombre primitivo a desplazarse hacia el sur, de vuelta hacia las tierras de su origen. Pero la especie humana se había diferenciado tanto que el peligro de mezclarse más con sus parientes simiescos no progresistas había disminuido mucho.

64:4.6Hace 700 000 años, el cuarto glaciar, el mayor de todos en Europa, estaba en retroceso; los hombres y los animales volvían al norte. El clima era fresco y húmedo, y el hombre primitivo prosperó de nuevo en Europa y en Asia occidental. Poco a poco los bosques se extendieron hacia el norte sobre tierras que el glaciar había cubierto tan recientemente.

64:4.7La vida de los mamíferos había cambiado poco a causa del gran glaciar. Estos animales persistieron en aquella estrecha franja de tierra situada entre el hielo y los Alpes y, al retirarse el glaciar, se extendieron de nuevo con rapidez por toda Europa. Llegaron de África, por el puente terrestre siciliano, elefantes de colmillos rectos, rinocerontes de nariz ancha, hienas y leones africanos, y estos nuevos animales exterminaron prácticamente a los tigres de dientes de sable y a los hipopótamos.

64:4.8Hace 650 000 años el clima suave continuó. A mediados del período interglacial hacía tanto calor que los Alpes estaban casi despojados de hielo y de nieve.

64:4.9Hace 600 000 años, el hielo había alcanzado el punto más septentrional de su retroceso de entonces y, después de una pausa de unos miles de años, comenzó de nuevo hacia el sur en su quinta incursión. Pero hubo poca modificación del clima durante cincuenta mil años. El hombre y los animales de Europa cambiaron poco. La ligera aridez del período anterior disminuyó, y los glaciares alpinos descendieron mucho por los valles de los ríos.

64:4.10Hace 550 000 años, el glaciar que avanzaba empujó de nuevo al hombre y a los animales hacia el sur. Pero esta vez el hombre tenía mucho espacio en la ancha franja de tierra que se extendía hacia el noreste, en Asia, y que estaba situada entre la capa de hielo y la extensión del Mediterráneo en el mar Negro, entonces mucho más amplia.

64:4.11Estos tiempos del cuarto y del quinto glaciar presenciaron una mayor expansión de la tosca cultura de las razas neandertales. Pero hubo tan poco progreso que en verdad parecía que el intento de producir un tipo nuevo y modificado de vida inteligente en Urantia estaba a punto de fracasar. Durante casi un cuarto de millón de años estos pueblos primitivos siguieron a la deriva, cazando y luchando, mejorando por momentos en ciertas direcciones pero, en conjunto, retrocediendo sin cesar en comparación con sus antepasados Andónicos superiores.

64:4.12Durante estas edades espiritualmente oscuras, la cultura de la humanidad supersticiosa llegó a sus niveles más bajos. Los neandertales no tenían en realidad más religión que una superstición vergonzosa. Tenían un miedo mortal a las nubes, y más aún a las brumas y a las nieblas. Poco a poco se desarrolló una religión primitiva del miedo a las fuerzas naturales, mientras que la adoración de los animales decayó a medida que la mejora de las herramientas, junto con la abundancia de caza, permitió a estas gentes vivir con menos ansiedad por el alimento; las recompensas sexuales de la caza tendieron a mejorar mucho la habilidad de los cazadores. Esta nueva religión del miedo llevó a intentos de aplacar las fuerzas invisibles que estaban detrás de estos elementos naturales y culminó, más tarde, en el sacrificio de seres humanos para apaciguar estas fuerzas físicas invisibles y desconocidas. Y esta terrible práctica del sacrificio humano la han perpetuado los pueblos más atrasados de Urantia hasta el siglo veinte.

64:4.13Difícilmente se podría llamar adoradores del sol a estos primeros neandertales. Más bien vivían con miedo a la oscuridad; tenían un pavor mortal a la caída de la noche. Mientras la luna brillaba un poco, se las arreglaban, pero cuando la luna estaba oscura les entraba el pánico y empezaban a sacrificar a sus mejores ejemplares de hombres y de mujeres en un esfuerzo por inducir a la luna a brillar de nuevo. Aprendieron pronto que el sol volvía con regularidad, pero conjeturaban que la luna solo volvía porque ellos sacrificaban a sus compañeros de tribu. A medida que la raza avanzó, el objeto y el propósito del sacrificio cambiaron progresivamente, pero la ofrenda de sacrificios humanos como parte del ceremonial religioso persistió durante mucho tiempo.

5. El origen de las razas de color

64:5.1Hace 500 000 años, las tribus de Badonan de las tierras altas del noroeste de la India se vieron envueltas en otra gran lucha racial. Durante más de cien años esta guerra implacable hizo estragos, y cuando la larga lucha terminó, solo quedaban unas cien familias. Pero estos supervivientes eran los más inteligentes y deseables de todos los descendientes de Andon y Fonta que vivían entonces.

64:5.2Y entonces, entre estos Badonitas de las tierras altas, se produjo un acontecimiento nuevo y extraño. Un hombre y una mujer que vivían en la parte nororiental de la región de las tierras altas habitada entonces comenzaron de repente a producir una familia de hijos excepcionalmente inteligentes. Esta fue la familia Sangik, los antepasados de todas las seis razas de color de Urantia.

64:5.3Estos hijos sangiks, diecinueve en número, no solo eran más inteligentes que sus semejantes, sino que su piel mostraba una tendencia única a tomar diversos colores al exponerse a la luz del sol. Entre estos diecinueve hijos había cinco rojos, dos anaranjados, cuatro amarillos, dos verdes, cuatro azules y dos índigo. Estos colores se hicieron más pronunciados a medida que los hijos crecían, y cuando estos jóvenes se aparearon más tarde con sus compañeros de tribu, toda su descendencia tendió hacia el color de piel del progenitor sangik.

64:5.4Y ahora interrumpo la narración cronológica, después de señalar la llegada del Príncipe Planetario por esta época, mientras consideramos por separado las seis razas sangiks de Urantia.

6. Las seis razas sangiks de Urantia

64:6.1En un planeta evolutivo medio, las seis razas evolutivas de color aparecen una por una; el hombre rojo es el primero en evolucionar, y durante eras recorre el mundo antes de que las siguientes razas de color hagan su aparición. La aparición simultánea de las seis razas en Urantia, y en una sola familia, fue algo muy poco común.

64:6.2La aparición de los primeros Andonitas en Urantia fue también algo nuevo en Satania. En ningún otro mundo del sistema local ha evolucionado una raza semejante de criaturas volitivas antes que las razas evolutivas de color.

64:6.31. El hombre rojo. Estos pueblos eran ejemplares notables de la raza humana, superiores en muchos aspectos a Andon y Fonta. Eran un grupo muy inteligente y fueron los primeros de los hijos sangiks en desarrollar una civilización y un gobierno tribales. Fueron siempre monógamos; incluso sus descendientes mezclados rara vez practicaron la unión plural.

64:6.4En tiempos posteriores tuvieron dificultades serias y prolongadas con sus hermanos amarillos en Asia. Los ayudó su temprana invención del arco y la flecha, pero por desgracia habían heredado mucho de la tendencia de sus antepasados a luchar entre sí, y esto los debilitó tanto que las tribus amarillas pudieron expulsarlos del continente asiático.

64:6.5Hace unos ochenta y cinco mil años, los restos relativamente puros de la raza roja pasaron en masa a América del Norte, y poco después el istmo terrestre de Bering se hundió, lo cual los dejó aislados. Ningún hombre rojo volvió nunca a Asia. Pero por toda Siberia, China, Asia central, la India y Europa dejaron gran parte de su linaje mezclado con las otras razas de color.

64:6.6Cuando el hombre rojo pasó a América, llevó consigo gran parte de las enseñanzas y tradiciones de su temprano origen. Sus antepasados inmediatos habían estado en contacto con las actividades posteriores de la sede mundial del Príncipe Planetario. Pero poco tiempo después de llegar a las Américas, los hombres rojos empezaron a perder de vista estas enseñanzas, y se produjo una gran decadencia de la cultura intelectual y espiritual. Muy pronto estos pueblos volvieron a luchar entre sí con tanta ferocidad que parecía que estas guerras tribales acabarían en la rápida extinción de este resto de la raza roja relativamente pura.

64:6.7A causa de esta gran regresión, los hombres rojos parecían condenados cuando, hace unos sesenta y cinco mil años, Onamonalonton apareció como su líder y libertador espiritual. Trajo una paz temporal entre los hombres rojos de América y reavivó su adoración del «Gran Espíritu». Onamonalonton vivió hasta los noventa y seis años de edad y tuvo su sede entre las grandes secuoyas de California. Muchos de sus descendientes posteriores han llegado hasta los tiempos modernos entre los indios pies negros.

64:6.8Con el paso del tiempo, las enseñanzas de Onamonalonton se convirtieron en tradiciones confusas. Se reanudaron las guerras intestinas, y después de los días de este gran maestro ningún otro líder logró jamás traer la paz universal entre ellos. Cada vez más, los linajes más inteligentes perecieron en estas luchas tribales; de no ser así, estos hombres rojos capaces e inteligentes habrían construido una gran civilización en el continente norteamericano.

64:6.9Después de pasar de China a América, el hombre rojo del norte no volvió a entrar en contacto con otras influencias del mundo (excepto el esquimal) hasta que más tarde lo descubrió el hombre blanco. Fue muy desafortunado que el hombre rojo perdiera casi por completo su oportunidad de ser elevado por la mezcla con el linaje adánico posterior. Tal como fueron las cosas, el hombre rojo no podía gobernar al hombre blanco, y no quería servirlo de buena gana. En una circunstancia así, si las dos razas no se mezclan, una u otra está condenada.

64:6.102. El hombre anaranjado. La característica sobresaliente de esta raza era su peculiar impulso a construir, a construir cualquier cosa y todo, incluso a amontonar enormes montículos de piedra solo para ver qué tribu podía construir el montículo más grande. Aunque no eran un pueblo progresista, sacaron mucho provecho de las escuelas del Príncipe y enviaron allí delegados para que recibieran instrucción.

64:6.11La raza anaranjada fue la primera en seguir la línea de la costa hacia el sur, en dirección a África, a medida que el mar Mediterráneo se retiraba hacia el oeste. Pero nunca lograron establecerse en una posición favorable en África, y la raza verde, que llegó más tarde, los borró de la existencia.

64:6.12Antes de que llegara el fin, este pueblo perdió mucho terreno cultural y espiritual. Pero hubo un gran renacimiento de una vida más elevada como resultado del sabio liderazgo de Porshunta, la mente maestra de esta raza desafortunada, que los atendió cuando su sede estaba en Armagedón, hace unos trescientos mil años.

64:6.13La última gran lucha entre los hombres anaranjados y los verdes tuvo lugar en la región del bajo valle del Nilo, en Egipto. Esta batalla prolongada se libró durante casi cien años, y al final de ella quedaron con vida muy pocos de la raza anaranjada. Los restos destrozados de este pueblo fueron absorbidos por los hombres verdes y por los hombres índigo, que llegaron más tarde. Pero como raza, el hombre anaranjado dejó de existir hace unos cien mil años.

64:6.143. El hombre amarillo. Las tribus amarillas primitivas fueron las primeras en abandonar la caza, establecer comunidades sedentarias y desarrollar una vida de hogar basada en la agricultura. Intelectualmente eran algo inferiores al hombre rojo, pero en lo social y en lo colectivo demostraron ser superiores a todos los pueblos sangiks en cuanto a fomentar la civilización racial. Como desarrollaron un espíritu fraternal, y las diversas tribus aprendieron a vivir juntas en una paz relativa, pudieron empujar a la raza roja delante de ellas a medida que se extendían poco a poco por Asia.

64:6.15Viajaron lejos de las influencias de la sede espiritual del mundo y se sumieron en una gran oscuridad después de la apostasía de Caligastia; pero hubo una época brillante en este pueblo cuando Singlangton, hace unos cien mil años, asumió el liderazgo de estas tribus y proclamó la adoración de la «Verdad Única».

64:6.16La supervivencia de un número relativamente grande de la raza amarilla se debe a la paz entre sus tribus. Desde los días de Singlangton hasta los tiempos de la China moderna, la raza amarilla se ha contado entre las naciones más pacíficas de Urantia. Esta raza recibió un legado pequeño pero potente del linaje adánico importado más tarde.

64:6.174. El hombre verde. La raza verde fue uno de los grupos menos capaces de hombres primitivos, y se debilitó mucho por sus extensas migraciones en diferentes direcciones. Antes de su dispersión, estas tribus vivieron un gran renacimiento cultural bajo el liderazgo de Fantad, hace unos trescientos cincuenta mil años.

64:6.18La raza verde se dividió en tres grandes ramas: las tribus del norte fueron sometidas, esclavizadas y absorbidas por las razas amarilla y azul. El grupo oriental se fusionó con los pueblos de la India de aquellos días, y aún persisten restos entre ellos. La nación del sur entró en África, donde destruyó a sus primos anaranjados, casi igual de inferiores.

64:6.19En muchos aspectos ambos grupos estaban igualados en esta lucha, ya que cada uno llevaba linajes del orden de los gigantes, y muchos de sus líderes medían ocho y nueve pies de altura. Estos linajes gigantes del hombre verde se limitaban sobre todo a esta nación del sur, o egipcia.

64:6.20Los restos de los hombres verdes victoriosos fueron absorbidos después por la raza índigo, el último de los pueblos de color en desarrollarse y en emigrar del centro sangik original de dispersión de las razas.

64:6.215. El hombre azul. Los hombres azules fueron un gran pueblo. Inventaron temprano la lanza y más tarde elaboraron los rudimentos de muchas de las artes de la civilización moderna. El hombre azul tenía la capacidad cerebral del hombre rojo unida al alma y al sentimiento del hombre amarillo. Los descendientes adánicos los prefirieron a todas las demás razas de color que persistieron más tarde.

64:6.22Los primeros hombres azules fueron receptivos a la persuasión de los maestros del personal del Príncipe Caligastia, y las enseñanzas pervertidas que dieron después aquellos líderes traidores los sumieron en una gran confusión. Como otras razas primitivas, nunca se recuperaron del todo de la agitación que produjo la traición de Caligastia, ni superaron jamás por completo su tendencia a luchar entre sí.

64:6.23Unos quinientos años después de la caída de Caligastia se produjo un amplio renacimiento del saber y de la religión, de tipo primitivo —pero no por ello menos real y beneficioso—. Orlandof llegó a ser un gran maestro entre la raza azul y llevó a muchas de las tribus de vuelta a la adoración del Dios verdadero bajo el nombre de «Jefe Supremo». Este fue el mayor avance del hombre azul hasta aquellos tiempos posteriores en que esta raza fue tan elevada por la mezcla con el linaje adánico.

64:6.24Las investigaciones y exploraciones europeas sobre la Antigua Edad de Piedra tienen que ver en gran parte con desenterrar las herramientas, los huesos y la artesanía de estos antiguos hombres azules, pues persistieron en Europa hasta tiempos recientes. Las llamadas razas blancas de Urantia son los descendientes de estos hombres azules, tal como fueron modificados primero por una ligera mezcla con el amarillo y el rojo, y tal como más tarde fueron muy elevados al asimilar la mayor parte de la raza violeta.

64:6.256. La raza índigo. Así como los hombres rojos fueron los más avanzados de todos los pueblos sangiks, los hombres negros fueron los menos progresistas. Fueron los últimos en emigrar de sus hogares de las tierras altas. Viajaron a África, tomaron posesión del continente y desde entonces han permanecido allí, excepto cuando han sido sacados a la fuerza, de época en época, como esclavos.

64:6.26Aislados en África, los pueblos índigo, como el hombre rojo, recibieron poca o ninguna de la elevación racial que se habría derivado de la infusión del linaje adánico. Sola en África, la raza índigo progresó poco hasta los días de Orvonon, cuando vivió un gran despertar espiritual. Aunque más tarde olvidaron casi por completo al «Dios de Dioses» que proclamó Orvonon, no perdieron del todo el deseo de adorar a lo Desconocido; al menos mantuvieron una forma de adoración hasta hace unos pocos miles de años.

64:6.27A pesar de su atraso, estos pueblos índigo tienen exactamente la misma posición ante los poderes celestiales que cualquier otra raza terrestre.

64:6.28Fueron eras de luchas intensas entre las diversas razas, pero cerca de la sede del Príncipe Planetario los grupos más iluminados y que habían recibido enseñanza más recientemente vivían juntos en una armonía relativa, aunque no se había logrado ninguna gran conquista cultural de las razas del mundo hasta el momento en que el estallido de la rebelión de Lucifer perturbó gravemente este régimen.

64:6.29De vez en cuando todos estos pueblos diferentes vivieron renacimientos culturales y espirituales. Mansant fue un gran maestro de los días posteriores al Príncipe Planetario. Pero solo se hace mención de aquellos líderes y maestros sobresalientes que influyeron de forma notable en toda una raza y la inspiraron. Con el paso del tiempo surgieron muchos maestros menores en diferentes regiones; y en conjunto contribuyeron mucho a la suma total de aquellas influencias salvadoras que impidieron el colapso total de la civilización cultural, sobre todo durante las largas y oscuras eras entre la rebelión de Caligastia y la llegada de Adán.

64:6.30Hay muchas razones buenas y suficientes para el plan de hacer evolucionar tres o seis razas de color en los mundos del espacio. Aunque los mortales de Urantia quizá no estén en condiciones de apreciar plenamente todas estas razones, quisiéramos señalar las siguientes:

64:6.311. La variedad es indispensable para que haya oportunidad de un amplio funcionamiento de la selección natural, la supervivencia diferencial de los linajes superiores.

64:6.322. Se pueden obtener razas más fuertes y mejores del cruce de pueblos diversos cuando estas razas diferentes son portadoras de factores hereditarios superiores. Y las razas de Urantia se habrían beneficiado de tal amalgamación temprana, siempre que ese pueblo conjunto hubiera podido ser después elevado de forma eficaz por una mezcla a fondo con el linaje adánico superior. El intento de llevar a cabo tal experimento en Urantia en las condiciones raciales presentes sería sumamente desastroso.

64:6.333. La diversificación de las razas estimula la competencia de manera saludable.

64:6.344. Para que se desarrollen la tolerancia y el altruismo humanos, es esencial que haya diferencias de estatus entre las razas y entre los grupos dentro de cada raza.

64:6.355. Hasta que los pueblos de un mundo evolutivo no alcancen niveles comparativamente elevados de desarrollo espiritual, no es deseable que la raza humana sea homogénea.

7. La dispersión de las razas de color

64:7.1Cuando los descendientes de color de la familia Sangik empezaron a multiplicarse, y mientras buscaban la oportunidad de expandirse a los territorios adyacentes, el quinto glaciar, el tercero según el cómputo geológico, estaba muy avanzado en su desplazamiento hacia el sur sobre Europa y Asia. Estas primeras razas de color fueron puestas a prueba de manera extraordinaria por los rigores y las penalidades de la era glacial de su origen. Este glaciar fue tan extenso en Asia que durante miles de años quedó cortada la migración hacia Asia oriental. Y no les fue posible llegar a África hasta la posterior retirada del mar Mediterráneo, consecuencia de la elevación de Arabia.

64:7.2Así fue como durante casi cien mil años estos pueblos sangiks se extendieron por las estribaciones y se mezclaron más o menos entre sí, a pesar de la antipatía peculiar, pero natural, que se manifestó temprano entre las diferentes razas.

64:7.3Entre los tiempos del Príncipe Planetario y de Adán, la India llegó a ser el hogar de la población más cosmopolita que jamás haya existido sobre la faz de la tierra. Pero fue desafortunado que esta mezcla llegara a contener tanto de las razas verde, anaranjada e índigo. Estos pueblos sangiks secundarios encontraron la existencia más fácil y agradable en las tierras del sur, y muchos de ellos emigraron después a África. Los pueblos sangiks primarios, las razas superiores, evitaron los trópicos: el hombre rojo fue hacia el noreste, a Asia, seguido de cerca por el hombre amarillo, mientras que la raza azul se desplazó hacia el noroeste, a Europa.

64:7.4Los hombres rojos comenzaron temprano a emigrar hacia el noreste, tras los pasos del hielo que se retiraba, rodeando las tierras altas de la India y ocupando todo el noreste de Asia. Los siguieron de cerca las tribus amarillas, que después los expulsaron de Asia hacia América del Norte.

64:7.5Cuando los restos de linaje relativamente puro de la raza roja abandonaron Asia, eran once tribus, y sumaban algo más de siete mil hombres, mujeres y niños. A estas tribus las acompañaban tres pequeños grupos de ascendencia mezclada, el mayor de los cuales era una combinación de las razas anaranjada y azul. Estos tres grupos nunca fraternizaron del todo con el hombre rojo y pronto viajaron hacia el sur, a México y América Central, donde más tarde se les unió un pequeño grupo de amarillos y rojos mezclados. Todos estos pueblos se casaron entre sí y fundaron una raza nueva y amalgamada, mucho menos belicosa que los hombres rojos de linaje puro. En cinco mil años esta raza amalgamada se dividió en tres grupos, que establecieron respectivamente las civilizaciones de México, América Central y América del Sur. La rama sudamericana sí recibió un leve toque de la sangre de Adán.

64:7.6Hasta cierto punto los primeros hombres rojos y amarillos se mezclaron en Asia, y los hijos de esta unión continuaron su viaje hacia el este y a lo largo de la costa del sur y, con el tiempo, la raza amarilla, que crecía con rapidez, los empujó hacia las penínsulas y las islas cercanas del mar. Son los hombres pardos de hoy.

64:7.7La raza amarilla ha seguido ocupando las regiones centrales de Asia oriental. De todas las seis razas de color, es la que ha sobrevivido en mayor número. Aunque los hombres amarillos entablaron de vez en cuando guerras raciales, no llevaron a cabo guerras de exterminio tan incesantes e implacables como las que libraron los hombres rojos, verdes y anaranjados. Estas tres razas prácticamente se destruyeron a sí mismas antes de que sus enemigos de otras razas las aniquilaran casi por completo.

64:7.8Como el quinto glaciar no se extendió tan al sur en Europa, el camino estaba en parte abierto para que estos pueblos sangiks emigraran hacia el noroeste; y al retirarse el hielo, los hombres azules, junto con algunos otros pequeños grupos raciales, emigraron hacia el oeste por las antiguas rutas de las tribus de Andon. Invadieron Europa en oleadas sucesivas y ocuparon la mayor parte del continente.

64:7.9En Europa pronto se encontraron con los descendientes neandertales de su temprano antepasado común, Andon. Estos neandertales europeos más antiguos habían sido empujados hacia el sur y el este por el glaciar, y así estaban en posición de encontrar y absorber con rapidez a sus primos invasores de las tribus sangiks.

64:7.10En general, y para empezar, las tribus sangiks eran más inteligentes que los descendientes deteriorados de los primeros habitantes Andónicos de las llanuras, y muy superiores a ellos en la mayoría de los aspectos; y la mezcla de estas tribus sangiks con los pueblos neandertales condujo a la mejora inmediata de la raza más antigua. Fue esta infusión de sangre sangik, sobre todo la del hombre azul, la que produjo aquella marcada mejora de los pueblos neandertales que mostraron las sucesivas oleadas de tribus cada vez más inteligentes que se extendieron por Europa desde el este.

64:7.11Durante el siguiente período interglacial, esta nueva raza neandertal se extendió desde Inglaterra hasta la India. El resto de la raza azul que quedó en la antigua península pérsica se amalgamó más tarde con algunas otras razas, principalmente la amarilla; y la mezcla resultante, elevada después en cierta medida por la raza violeta de Adán, ha persistido como las tribus nómadas de tez oscura de los árabes modernos.

64:7.12Todo esfuerzo por identificar la ascendencia sangik de los pueblos modernos debe tener en cuenta la mejora posterior de los linajes raciales por la mezcla subsiguiente con sangre adánica.

64:7.13Las razas superiores buscaron los climas del norte o templados, mientras que las razas anaranjada, verde e índigo se desplazaron sucesivamente hacia África por el puente terrestre recién elevado que separaba del océano Índico al Mediterráneo, que se retiraba hacia el oeste.

64:7.14El último de los pueblos sangiks en emigrar de su centro de origen racial fue el hombre índigo. Más o menos en la época en que el hombre verde exterminaba a la raza anaranjada en Egipto, y se debilitaba mucho al hacerlo, comenzó el gran éxodo negro hacia el sur a través de Palestina, a lo largo de la costa; y más tarde, cuando estos pueblos índigo, físicamente fuertes, invadieron Egipto, borraron de la existencia al hombre verde por la pura fuerza del número. Estas razas índigo absorbieron los restos del hombre anaranjado y gran parte del linaje del hombre verde, y ciertas tribus índigo mejoraron considerablemente con esta amalgamación racial.

64:7.15Y así parece que Egipto fue dominado primero por el hombre anaranjado, luego por el verde, seguido por el hombre índigo (negro), y más tarde aún por una raza mestiza de hombres índigo, azules y verdes modificados. Pero mucho antes de que llegara Adán, los hombres azules de Europa y las razas mezcladas de Arabia habían expulsado a la raza índigo de Egipto y la habían empujado muy al sur en el continente africano.

64:7.16Al llegar a su fin las migraciones sangiks, las razas verde y anaranjada han desaparecido, el hombre rojo ocupa América del Norte, el hombre amarillo Asia oriental, el hombre azul Europa, y la raza índigo se ha desplazado hacia África. La India alberga una mezcla de las razas sangiks secundarias, y el hombre pardo, una mezcla del rojo y del amarillo, ocupa las islas frente a la costa asiática. Una raza amalgamada de potencial bastante superior ocupa las tierras altas de América del Sur. Los Andonitas más puros viven en las regiones del extremo norte de Europa y en Islandia, Groenlandia y el noreste de América del Norte.

64:7.17Durante los períodos de mayor avance glacial, las tribus de Andon que estaban más al oeste estuvieron a punto de ser empujadas al mar. Vivieron durante años en una estrecha franja del sur de la isla de Inglaterra de hoy. Y fue la tradición de estos repetidos avances glaciales lo que las impulsó a lanzarse al mar cuando apareció por fin el sexto y último glaciar. Fueron los primeros aventureros marinos. Construyeron barcas y partieron en busca de nuevas tierras que esperaban que estuvieran libres de las aterradoras invasiones de hielo. Y algunos de ellos llegaron a Islandia, otros a Groenlandia, pero la inmensa mayoría pereció de hambre y de sed en mar abierto.

64:7.18Hace algo más de ochenta mil años, poco después de que el hombre rojo entrara en el noroeste de América del Norte, la congelación de los mares del norte y el avance de los campos de hielo locales en Groenlandia impulsaron a estos descendientes esquimales de los aborígenes de Urantia a buscar una tierra mejor, un nuevo hogar; y tuvieron éxito, pues cruzaron sin peligro los estrechos angostos que entonces separaban Groenlandia de las masas de tierra del noreste de América del Norte. Llegaron al continente unos dos mil cien años después de que el hombre rojo llegara a Alaska. Más tarde, parte del linaje mezclado del hombre azul viajó hacia el oeste y se amalgamó con los esquimales posteriores, y esta unión fue ligeramente beneficiosa para las tribus esquimales.

64:7.19Hace unos cinco mil años se produjo un encuentro casual entre una tribu india y un grupo esquimal solitario en las costas del sureste de la bahía de Hudson. A estas dos tribus les resultó difícil comunicarse entre sí, pero muy pronto se casaron entre ellas, con el resultado de que estos esquimales fueron finalmente absorbidos por los hombres rojos, más numerosos. Y este es el único contacto del hombre rojo de América del Norte con cualquier otro linaje humano hasta hace unos mil años, cuando el hombre blanco desembarcó por primera vez, por casualidad, en la costa atlántica.

64:7.20Las luchas de estas primeras edades se caracterizaron por el valor, la valentía e incluso el heroísmo. Y todos lamentamos que tantos de aquellos rasgos excelentes y recios de los primeros antepasados de ustedes se hayan perdido en las razas posteriores. Aunque apreciamos el valor de muchos de los refinamientos de la civilización que avanza, echamos de menos la magnífica persistencia y la soberbia devoción de sus primeros antepasados, que con frecuencia rayaban en la grandeza y la sublimidad.

64:7.21[Presentado por un Portador de Vida residente en Urantia.]

Documento 64

Las razas evolutivas de color