Parte II · Documento 56
Unidad universal
56:0.1DIOS es unidad. La Deidad está coordinada universalmente. El universo de universos es un vasto mecanismo integrado que está absolutamente controlado por una mente infinita. Los dominios físico, intelectual y espiritual de la creación universal están divinamente correlacionados. Lo perfecto y lo imperfecto están verdaderamente interrelacionados, y por eso la criatura evolutiva finita puede ascender al Paraíso en obediencia al mandato del Padre Universal: «Sean ustedes perfectos, así como yo soy perfecto».
56:0.2Los diversos niveles de la creación están todos unificados en los planes y la administración de los Arquitectos del Universo Maestro. Para las mentes limitadas de los mortales del tiempo-espacio, el universo puede presentar muchos problemas y situaciones que en apariencia muestran desarmonía e indican la ausencia de una coordinación eficaz; pero aquellos de nosotros que podemos observar extensiones más amplias de los fenómenos universales, y que tenemos más experiencia en este arte de detectar la unidad básica que subyace a la diversidad creativa y de descubrir la unicidad divina que se extiende sobre todo este funcionamiento de la pluralidad, percibimos mejor el propósito divino y único que se muestra en todas estas múltiples manifestaciones de la energía creativa universal.
1. Coordinación física
56:1.1La creación física o material no es infinita, pero está perfectamente coordinada. Hay fuerza, energía y poder, pero todos son uno en su origen. Los siete superuniversos son en apariencia duales; el universo central, trino; pero el Paraíso es de constitución única. Y el Paraíso es la fuente real de todos los universos materiales—pasados, presentes y futuros. Pero esta derivación cósmica es un acontecimiento de la eternidad; en ningún tiempo—pasado, presente o futuro—surgen el espacio o el cosmos material de la Isla nuclear de Luz. Como fuente cósmica, el Paraíso funciona antes del espacio y antes del tiempo; por eso sus derivaciones parecerían huérfanas en el tiempo y en el espacio si no surgieran a través del Absoluto Incondicionado, su depósito último en el espacio y su revelador y regulador en el tiempo.
56:1.2El Absoluto Incondicionado sostiene el universo físico, mientras que el Absoluto de la Deidad motiva el exquisito supercontrol de toda la realidad material; y ambos Absolutos están unificados funcionalmente por el Absoluto Universal. Esta correlación cohesiva del universo material la comprenden mejor todas las personalidades —materiales, morontiales, absonitas o espirituales— mediante la observación de la respuesta de gravedad de toda realidad material auténtica a la gravedad que se centra en el Paraíso inferior.
56:1.3La unificación de la gravedad es universal e invariable; la respuesta de la energía pura es asimismo universal e ineludible. La energía pura (fuerza primordial) y el espíritu puro son totalmente prerresponsivos a la gravedad. Estas fuerzas primarias, inherentes a los Absolutos, están controladas personalmente por el Padre Universal; por eso toda gravedad se centra en la presencia personal del Padre del Paraíso de la energía pura y del espíritu puro, y en su residencia supermaterial.
56:1.4La energía pura es la antecesora de todas las realidades funcionales relativas que no son espíritu, mientras que el espíritu puro es el potencial del supercontrol divino y directivo de todos los sistemas básicos de energía. Y estas realidades, tan diversas según se manifiestan en todo el espacio y según se observan en los movimientos del tiempo, están ambas centradas en la persona del Padre del Paraíso. En él son una —deben estar unificadas— porque Dios es uno. La personalidad del Padre está absolutamente unificada.
56:1.5En la naturaleza infinita de Dios el Padre no podría existir de ningún modo una dualidad de realidad, como la física y la espiritual; pero en el instante en que apartamos la mirada de los niveles infinitos y de la realidad absoluta de los valores personales del Padre del Paraíso, observamos la existencia de estas dos realidades y reconocemos que responden plenamente a su presencia personal; en él todas las cosas subsisten.
56:1.6En el momento en que ustedes se apartan del concepto incondicionado de la personalidad infinita del Padre del Paraíso, deben postular la MENTE como la técnica inevitable para unificar la divergencia siempre creciente de estas manifestaciones universales duales de la personalidad original y monotética del Creador, la Primera Fuente y Centro—el YO SOY.
2. Unidad intelectual
56:2.1El Padre-Pensamiento lleva a cabo la expresión espiritual en el Hijo-Palabra y alcanza la expansión de la realidad a través del Paraíso en los vastos universos materiales. Las expresiones espirituales del Hijo Eterno se correlacionan con los niveles materiales de la creación mediante las funciones del Espíritu Infinito, por cuyo ministerio de la mente que responde al espíritu, y en cuyos actos de la mente que dirigen lo físico, las realidades espirituales de la Deidad y las repercusiones materiales de la Deidad se correlacionan entre sí.
56:2.2La mente es la dotación funcional del Espíritu Infinito, y por lo tanto es infinita en potencial y universal en su otorgamiento. El pensamiento primordial del Padre Universal se eterniza en una expresión dual: la Isla del Paraíso y su igual en Deidad, el Hijo espiritual y Eterno. Tal dualidad de la realidad eterna hace inevitable al Dios mente, el Espíritu Infinito. La mente es el canal indispensable de comunicación entre las realidades espirituales y las materiales. La criatura evolutiva material solo puede concebir y comprender el espíritu que mora en ella mediante el ministerio de la mente.
56:2.3Esta mente infinita y universal se ministra en los universos del tiempo y del espacio como la mente cósmica; y aunque se extiende desde el ministerio primitivo de los espíritus ayudantes hasta la magnífica mente del jefe ejecutivo de un universo, incluso esta mente cósmica está adecuadamente unificada bajo la supervisión de los Siete Espíritus Maestros, quienes a su vez están coordinados con la Mente Suprema del tiempo y del espacio y perfectamente correlacionados con la mente omnicomprensiva del Espíritu Infinito.
3. Unificación espiritual
56:3.1Así como la gravedad mental universal se centra en la presencia personal del Espíritu Infinito en el Paraíso, así también la gravedad espiritual universal se centra en la presencia personal del Hijo Eterno en el Paraíso. El Padre Universal es uno, pero ante el tiempo-espacio se revela en los fenómenos duales de la energía pura y del espíritu puro.
56:3.2Las realidades espirituales del Paraíso son asimismo una, pero en todas las situaciones y relaciones del tiempo-espacio este espíritu único se revela en los fenómenos duales de las personalidades de espíritu y las emanaciones del Hijo Eterno, y de las personalidades de espíritu y las influencias del Espíritu Infinito y de las creaciones asociadas; y hay además un tercer fenómeno —las fragmentaciones de espíritu puro—, el otorgamiento por el Padre de los Ajustadores del Pensamiento y de otras entidades espirituales que son prepersonales.
56:3.3Sea cual sea el nivel de las actividades del universo en que ustedes encuentren fenómenos espirituales o tengan contacto con seres espirituales, pueden saber que todos ellos derivan del Dios que es espíritu, mediante el ministerio del Hijo Espíritu y del Espíritu Mente Infinita. Y este espíritu de vasto alcance funciona como un fenómeno en los mundos evolutivos del tiempo según se dirige desde las sedes de los universos locales. Desde estas capitales de los Hijos Creadores vienen el Espíritu Santo y el Espíritu de la Verdad, junto con el ministerio de los espíritus ayudantes de la mente, a los niveles inferiores y en evolución de las mentes materiales.
56:3.4Si bien la mente está más unificada en el nivel de los Espíritus Maestros en asociación con el Ser Supremo, y como mente cósmica en subordinación a la Mente Absoluta, el ministerio espiritual a los mundos en evolución está más directamente unificado en las personalidades que residen en las sedes de los universos locales y en las personas de las Ministras Divinas que los presiden, quienes a su vez están casi perfectamente correlacionadas con el circuito de gravedad del Paraíso del Hijo Eterno, donde se produce la unificación final de todas las manifestaciones espirituales del tiempo-espacio.
56:3.5La existencia perfeccionada de la criatura puede alcanzarse, sostenerse y eternizarse mediante la fusión de la mente consciente de sí con un fragmento de la dotación espiritual anterior a la Trinidad de alguna de las personas de la Trinidad del Paraíso. La mente mortal es creación de los Hijos y las Hijas del Hijo Eterno y del Espíritu Infinito y, cuando se fusiona con el Ajustador del Pensamiento que viene del Padre, participa de la triple dotación espiritual de los reinos evolutivos. Pero estas tres expresiones espirituales llegan a unificarse perfectamente en los finalitarios, así como en la eternidad estaban unificadas de ese modo en el YO SOY Universal antes de que él llegara a ser el Padre Universal del Hijo Eterno y del Espíritu Infinito.
56:3.6El espíritu debe siempre y en última instancia llegar a ser triple en su expresión y unificado por la Trinidad en su realización final. El espíritu se origina en una sola fuente a través de una expresión triple; y en la finalidad debe alcanzar, y alcanza, su plena realización en esa unificación divina que se experimenta al encontrar a Dios —la unicidad con la divinidad— en la eternidad, y mediante el ministerio de la mente cósmica de la expresión infinita de la palabra eterna del pensamiento universal del Padre.
4. Unificación de la personalidad
56:4.1El Padre Universal es una personalidad divinamente unificada; por eso todos sus hijos ascendentes que son llevados al Paraíso por el impulso de rebote de los Ajustadores del Pensamiento, que salieron del Paraíso para morar en los mortales materiales en obediencia al mandato del Padre, serán asimismo personalidades plenamente unificadas antes de llegar a Havona.
56:4.2La personalidad tiende por naturaleza a unificar todas las realidades que la constituyen. La personalidad infinita de la Primera Fuente y Centro, el Padre Universal, unifica los siete Absolutos constituyentes de la Infinitud; y la personalidad del hombre mortal, al ser un otorgamiento exclusivo y directo del Padre Universal, posee asimismo el potencial de unificar los factores constituyentes de la criatura mortal. Tal creatividad unificadora de toda personalidad de criatura es una marca de nacimiento de su fuente elevada y exclusiva, y es además una prueba de su contacto ininterrumpido con esta misma fuente a través del circuito de la personalidad, mediante el cual la personalidad de la criatura mantiene un contacto directo y sustentador con el Padre de toda personalidad en el Paraíso.
56:4.3Aunque Dios se manifiesta desde los dominios del Séptuple, pasando por la supremacía y la ultimidad, hasta Dios el Absoluto, el circuito de la personalidad, que se centra en el Paraíso y en la persona de Dios el Padre, provee la unificación completa y perfecta de todas estas diversas expresiones de la personalidad divina en lo que concierne a todas las personalidades de criatura en todos los niveles de la existencia inteligente y en todos los reinos de los universos perfectos, perfeccionados y en perfeccionamiento.
56:4.4Aunque Dios es para los universos y en ellos todo lo que hemos descrito, sin embargo, para ustedes y para todas las demás criaturas que conocen a Dios, él es uno, el Padre de ustedes y el Padre de ellas. Para la personalidad, Dios no puede ser plural. Dios es Padre de cada una de sus criaturas, y es literalmente imposible que un hijo tenga más de un padre.
56:4.5Filosóficamente, cósmicamente y con referencia a los niveles y lugares diferenciales de manifestación, ustedes pueden y por fuerza deben concebir el funcionamiento de Deidades plurales y postular la existencia de Trinidades plurales; pero en la experiencia de adoración del contacto personal de cada personalidad que adora en todo el universo maestro, Dios es uno; y esa Deidad unificada y personal es nuestro progenitor del Paraíso, Dios el Padre, el otorgador, conservador y Padre de todas las personalidades, desde el hombre mortal en los mundos habitados hasta el Hijo Eterno en la Isla central de Luz.
5. Unidad de la Deidad
56:5.1Es existencial y absoluta la unicidad —la indivisibilidad— de la Deidad del Paraíso. La Deidad tiene tres personalizaciones eternas —el Padre Universal, el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito—, pero en la Trinidad del Paraíso constituyen realmente una sola Deidad, sin división y sin posibilidad de dividirse.
56:5.2A partir del nivel original Paraíso-Havona de la realidad existencial se diferenciaron dos niveles subabsolutos, y en ellos el Padre, el Hijo y el Espíritu se dedicaron a la creación de numerosos asociados y subordinados personales. Y aunque no es apropiado en este contexto emprender el examen de la unificación de la deidad absonita en los niveles trascendentales de la ultimidad, es posible considerar algunos rasgos de la función unificadora de las diversas personalizaciones de la Deidad en quienes la divinidad se manifiesta funcionalmente a los diversos sectores de la creación y a los diferentes órdenes de seres inteligentes.
56:5.3El funcionamiento presente de la divinidad en los superuniversos se manifiesta activamente en las operaciones de los Creadores Supremos—los Hijos Creadores y los Espíritus de los universos locales, los Ancianos de Días de los superuniversos y los Siete Espíritus Maestros del Paraíso. Estos seres constituyen los tres primeros niveles de Dios el Séptuple que conducen hacia adentro, al Padre Universal, y todo este dominio de Dios el Séptuple se coordina en el primer nivel de la deidad experiencial en el Ser Supremo en evolución.
56:5.4La unidad de la Deidad constituye un hecho de existencia en el Paraíso y en el universo central. En cambio, a lo largo de los universos del tiempo y del espacio que evolucionan, la unidad de la Deidad es un logro.
6. Unificación de la Deidad evolutiva
56:6.1Cuando las tres personas eternas de la Deidad funcionan como Deidad no dividida en la Trinidad del Paraíso, logran una unidad perfecta; asimismo, cuando crean, ya sea en asociación o por separado, su progenie del Paraíso muestra la unidad característica de la divinidad. Y esta divinidad de propósito que manifiestan los Creadores y Gobernantes Supremos de los dominios del tiempo-espacio eventúa en el potencial de poder unificador de la soberanía de la supremacía experiencial, que, en presencia de la unidad energética impersonal del universo, constituye una tensión de realidad que solo puede resolverse mediante una unificación adecuada con las realidades de personalidad experienciales de la Deidad experiencial.
56:6.2Las realidades de personalidad del Ser Supremo proceden de las Deidades del Paraíso y, en el mundo piloto del circuito exterior de Havona, se unifican con las prerrogativas de poder del Supremo Todopoderoso que ascienden desde las divinidades Creadoras del gran universo. Dios el Supremo, como persona, existía en Havona antes de la creación de los siete superuniversos, pero funcionaba solo en los niveles espirituales. La evolución del poder Todopoderoso de la Supremacía mediante una síntesis diversa de divinidad en los universos en evolución eventuó en una nueva presencia de poder de la Deidad que se coordinó con la persona espiritual del Supremo en Havona por medio de la Mente Suprema, la cual, de manera concomitante, pasó del potencial residente en la mente infinita del Espíritu Infinito a la mente funcional activa del Ser Supremo.
56:6.3Las criaturas de mente material de los mundos evolutivos de los siete superuniversos solo pueden comprender la unidad de la Deidad tal como evoluciona en esta síntesis de poder-personalidad del Ser Supremo. En cualquier nivel de existencia, Dios no puede exceder la capacidad conceptual de los seres que viven en ese nivel. El hombre mortal debe, mediante el reconocimiento de la verdad, la apreciación de la belleza y la adoración de la bondad, hacer evolucionar el reconocimiento de un Dios de amor y luego progresar a través de niveles ascendentes de deidad hasta la comprensión del Supremo. La Deidad, una vez captada así como unificada en poder, puede entonces personalizarse en espíritu para la comprensión y la consecución de la criatura.
56:6.4Si bien los mortales ascendentes logran la comprensión del poder del Todopoderoso en las capitales de los superuniversos y la comprensión de la personalidad del Supremo en los circuitos exteriores de Havona, no encuentran realmente al Ser Supremo como están destinados a encontrar a las Deidades del Paraíso. Ni siquiera los finalitarios, espíritus de la sexta etapa, han encontrado al Ser Supremo, ni es probable que lo encuentren hasta que hayan alcanzado el estatus de espíritu de la séptima etapa, y hasta que el Supremo haya llegado a ser realmente funcional en las actividades de los futuros universos exteriores.
56:6.5Pero cuando los ascendentes encuentran al Padre Universal como el séptimo nivel de Dios el Séptuple, han alcanzado la personalidad de la Primera Persona de todos los niveles de deidad de las relaciones personales con las criaturas del universo.
7. Repercusiones evolutivas universales
56:7.1El progreso constante de la evolución en los universos del tiempo-espacio va acompañado de revelaciones cada vez mayores de la Deidad a todas las criaturas inteligentes. La consecución de la cumbre del progreso evolutivo en un mundo, en un sistema, una constelación, un universo, un superuniverso o en el gran universo señala las correspondientes ampliaciones de la función de la deidad para estas unidades progresivas de la creación y en ellas. Y cada una de esas mejoras locales de la realización de la divinidad va acompañada de ciertas repercusiones bien definidas de una manifestación ampliada de la deidad hacia todos los demás sectores de la creación. Al extenderse hacia afuera desde el Paraíso, cada nuevo dominio de evolución realizada y alcanzada constituye una revelación nueva y ampliada de la Deidad experiencial al universo de universos.
56:7.2A medida que los componentes de un universo local se establecen progresivamente en luz y vida, Dios el Séptuple se manifiesta cada vez más. La evolución del tiempo-espacio comienza en un planeta con la primera expresión de Dios el Séptuple —la asociación Hijo Creador-Espíritu Creativo— al mando. Con el establecimiento de un sistema en la luz, este enlace Hijo-Espíritu alcanza la plenitud de su función; y cuando toda una constelación se establece así, la segunda fase de Dios el Séptuple se vuelve más activa en todo ese reino. La evolución administrativa completa de un universo local va acompañada de nuevos y más directos ministerios de los Espíritus Maestros del superuniverso; y en este punto comienza también esa revelación y realización cada vez más amplia de Dios el Supremo que culmina en la comprensión del Ser Supremo por parte del ascendente mientras pasa por los mundos del sexto circuito de Havona.
56:7.3El Padre Universal, el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito son manifestaciones existenciales de la deidad para las criaturas inteligentes y, por lo tanto, no se amplían de manera semejante en sus relaciones de personalidad con las criaturas de mente y de espíritu de toda la creación.
56:7.4Conviene señalar que los mortales ascendentes pueden experimentar la presencia impersonal de niveles sucesivos de la Deidad mucho antes de que lleguen a ser suficientemente espirituales y estén adecuadamente educados para alcanzar el reconocimiento personal experiencial de estas Deidades como seres personales, y el contacto con ellas.
56:7.5Cada nuevo logro evolutivo dentro de un sector de la creación, así como cada nueva invasión del espacio por las manifestaciones de la divinidad, va acompañado de expansiones simultáneas de la revelación funcional de la Deidad dentro de las unidades de toda la creación que existen en ese momento y que se organizaron antes. Esta nueva invasión de la labor administrativa de los universos y de sus unidades componentes no siempre parece ejecutarse exactamente de acuerdo con la técnica aquí descrita, porque es costumbre enviar por delante grupos avanzados de administradores para preparar el camino a las eras posteriores y sucesivas de un nuevo supercontrol administrativo. Incluso Dios el Último anticipa su supercontrol trascendental de los universos durante las etapas posteriores de un universo local establecido en luz y vida.
56:7.6Es un hecho que, a medida que las creaciones del tiempo y del espacio se establecen progresivamente en su estatus evolutivo, se observa un funcionamiento nuevo y más pleno de Dios el Supremo, concomitante con una retirada correspondiente de las tres primeras manifestaciones de Dios el Séptuple. Si el gran universo llega a establecerse en luz y vida, y cuando lo haga, ¿cuál será entonces la función futura de las manifestaciones Creador-Creativas de Dios el Séptuple si Dios el Supremo asume el control directo de estas creaciones del tiempo y del espacio? ¿Quedarán estos organizadores y pioneros de los universos del tiempo-espacio liberados para actividades semejantes en el espacio exterior? No lo sabemos, pero especulamos mucho sobre estas cuestiones y otras relacionadas.
56:7.7A medida que las fronteras de la Deidad experiencial se extienden hacia los dominios del Absoluto Incondicionado, vislumbramos la actividad de Dios el Séptuple durante las primeras épocas evolutivas de estas creaciones del futuro. No todos estamos de acuerdo en cuanto al estatus futuro de los Ancianos de Días y de los Espíritus Maestros de los superuniversos. Tampoco sabemos si el Ser Supremo funcionará allí como en los siete superuniversos. Pero todos conjeturamos que los Migueles, los Hijos Creadores, están destinados a funcionar en estos universos exteriores. Algunos sostienen que las eras futuras presenciarán alguna forma más estrecha de unión entre los Hijos Creadores y las Ministras Divinas asociados; es incluso posible que tal unión creadora eventúe en alguna nueva expresión de identidad de creador asociado de naturaleza última. Pero en realidad no sabemos nada de estas posibilidades del futuro no revelado.
56:7.8Sabemos, sin embargo, que en los universos del tiempo y del espacio Dios el Séptuple proporciona un acercamiento progresivo al Padre Universal, y que este acercamiento evolutivo se unifica experiencialmente en Dios el Supremo. Podríamos conjeturar que tal plan debe prevalecer en los universos exteriores; por otra parte, los nuevos órdenes de seres que algún día habiten estos universos quizá puedan acercarse a la Deidad en niveles últimos y mediante técnicas absonitas. En suma, no tenemos el menor concepto de qué técnica de acercamiento a la deidad puede llegar a operar en los futuros universos del espacio exterior.
56:7.9No obstante, consideramos que los superuniversos perfeccionados llegarán de algún modo a formar parte de las carreras de ascensión al Paraíso de los seres que habiten estas creaciones exteriores. Es muy posible que en esa era futura presenciemos cómo seres del espacio exterior se acercan a Havona a través de los siete superuniversos, administrados por Dios el Supremo con o sin la colaboración de los Siete Espíritus Maestros.
8. El Unificador Supremo
56:8.1El Ser Supremo tiene una triple función en la experiencia del hombre mortal: primero, es el unificador de la divinidad del tiempo-espacio, Dios el Séptuple; segundo, es el máximo de Deidad que las criaturas finitas pueden comprender realmente; tercero, es la única vía de acercamiento del hombre mortal a la experiencia trascendental de relacionarse con la mente absonita, el espíritu eterno y la personalidad del Paraíso.
56:8.2Los finalitarios ascendentes, que nacieron en los universos locales, se nutrieron en los superuniversos y se formaron en el universo central, abarcan en sus experiencias personales todo el potencial de la comprensión de la divinidad del tiempo-espacio de Dios el Séptuple que se unifica en el Supremo. Los finalitarios sirven sucesivamente en superuniversos distintos de los de su nacimiento, y superponen así experiencia sobre experiencia hasta abarcar la plenitud de la diversidad séptuple de la experiencia posible de las criaturas. Mediante el ministerio de los Ajustadores que moran en ellos, los finalitarios quedan capacitados para encontrar al Padre Universal, pero es mediante estas técnicas de la experiencia como esos finalitarios llegan a conocer realmente al Ser Supremo, y están destinados al servicio y a la revelación de esta Deidad Suprema en los futuros universos del espacio exterior y para ellos.
56:8.3Tengan presente que todo lo que Dios el Padre y sus Hijos del Paraíso hacen por nosotros, nosotros a nuestra vez y en espíritu tenemos la oportunidad de hacerlo por el Ser Supremo emergente y en él. La experiencia del amor, la alegría y el servicio en el universo es mutua. Dios el Padre no necesita que sus hijos le devuelvan todo lo que él les otorga, pero ellos sí otorgan (o pueden otorgar) a su vez todo esto a sus semejantes y al Ser Supremo en evolución.
56:8.4Todos los fenómenos de la creación son reflejo de actividades anteriores del espíritu creador. Dijo Jesús, y es literalmente cierto: «El Hijo hace solo las cosas que ve hacer al Padre». En el tiempo, ustedes, los mortales, pueden comenzar la revelación del Supremo a sus semejantes, y pueden aumentar cada vez más esta revelación a medida que ascienden hacia el Paraíso. En la eternidad, puede que se les permita hacer revelaciones crecientes de este Dios de las criaturas evolutivas en niveles supremos —incluso últimos— como finalitarios de la séptima etapa.
9. Unidad absoluta universal
56:9.1El Absoluto Incondicionado y el Absoluto de la Deidad están unificados en el Absoluto Universal. Los Absolutos están coordinados en el Último, condicionados en el Supremo y modificados por el tiempo-espacio en Dios el Séptuple. En los niveles subinfinitos hay tres Absolutos, pero en la infinitud parecen ser uno. En el Paraíso hay tres personalizaciones de la Deidad, pero en la Trinidad son una.
56:9.2La principal proposición filosófica del universo maestro es esta: ¿Existía el Absoluto (los tres Absolutos como uno en la infinitud) antes que la Trinidad? ¿y es el Absoluto antecesor de la Trinidad? ¿o es la Trinidad anterior al Absoluto?
56:9.3¿Es el Absoluto Incondicionado una presencia de fuerza independiente de la Trinidad? ¿Connota la presencia del Absoluto de la Deidad la función ilimitada de la Trinidad? ¿y es el Absoluto Universal la función final de la Trinidad, incluso de una Trinidad de Trinidades?
56:9.4A primera vista, un concepto del Absoluto como antecesor de todas las cosas —incluso de la Trinidad— parece ofrecer una satisfacción transitoria de gratificación de coherencia y de unificación filosófica, pero cualquier conclusión de ese tipo queda invalidada por la realidad efectiva de la eternidad de la Trinidad del Paraíso. Se nos enseña, y lo creemos, que el Padre Universal y sus asociados en la Trinidad son eternos en naturaleza y existencia. Hay, pues, solo una conclusión filosófica coherente, y es esta: el Absoluto es, para todas las inteligencias del universo, la reacción impersonal y coordinada de la Trinidad (de Trinidades) a todas las situaciones espaciales básicas y primarias, intrauniversales y extrauniversales. Para todas las inteligencias de personalidad del gran universo, la Trinidad del Paraíso se mantiene para siempre en finalidad, eternidad, supremacía y ultimidad y, para todos los fines prácticos de la comprensión personal y de la realización de la criatura, como absoluta.
56:9.5Tal como las mentes de las criaturas pueden ver este problema, se ven llevadas al postulado final del YO SOY Universal como causa primordial y fuente incondicionada tanto de la Trinidad como del Absoluto. Por eso, cuando anhelamos albergar un concepto personal del Absoluto, volvemos a nuestras ideas e ideales del Padre del Paraíso. Cuando deseamos facilitar la comprensión o aumentar la conciencia de este Absoluto que de otro modo es impersonal, volvemos al hecho de que el Padre Universal es el Padre existencial de la personalidad absoluta; el Hijo Eterno es la Persona Absoluta, aunque no es, en el sentido experiencial, la personalización del Absoluto. Y luego pasamos a vislumbrar que las Trinidades experienciales culminan en la personalización experiencial del Absoluto de la Deidad, mientras concebimos que el Absoluto Universal constituye los fenómenos universales y extrauniversales de la presencia manifiesta de las actividades impersonales de las asociaciones unificadas y coordinadas de la Deidad de supremacía, ultimidad e infinitud—la Trinidad de Trinidades.
56:9.6Dios el Padre es discernible en todos los niveles, de lo finito a lo infinito, y aunque sus criaturas, desde el Paraíso hasta los mundos evolutivos, lo han percibido de diversas maneras, solo el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito lo conocen como una infinitud.
56:9.7La personalidad espiritual es absoluta solo en el Paraíso, y el concepto del Absoluto es incondicionado solo en la infinitud. La presencia de la Deidad es absoluta solo en el Paraíso, y la revelación de Dios debe ser siempre parcial, relativa y progresiva hasta que su poder llegue a ser experiencialmente infinito en la potencia del espacio del Absoluto Incondicionado, mientras su manifestación de personalidad llegue a ser experiencialmente infinita en la presencia manifiesta del Absoluto de la Deidad, y mientras estos dos potenciales de infinitud lleguen a unificarse en la realidad en el Absoluto Universal.
56:9.8Pero más allá de los niveles subinfinitos los tres Absolutos son uno, y por ello la infinitud queda realizada por la Deidad, sin importar que algún otro orden de existencia llegue alguna vez a realizar por sí mismo la conciencia de la infinitud.
56:9.9El estatus existencial en la eternidad implica una conciencia de sí existencial de la infinitud, aunque pueda requerirse otra eternidad para experimentar la autorrealización de las potencialidades experienciales inherentes a una eternidad de infinitud—una infinitud eterna.
56:9.10Y Dios el Padre es la fuente personal de todas las manifestaciones de la Deidad y de la realidad para todas las criaturas inteligentes y los seres espirituales de todo el universo de universos. Como personalidades, ahora o en las sucesivas experiencias universales del futuro eterno, ya sea que logren alcanzar a Dios el Séptuple, comprendan a Dios el Supremo, encuentren a Dios el Último o intenten captar el concepto de Dios el Absoluto, descubrirán para su eterna satisfacción que, en la consumación de cada aventura, han redescubierto, en nuevos niveles experienciales, al Dios eterno—el Padre del Paraíso de todas las personalidades del universo.
56:9.11El Padre Universal es la explicación de la unidad universal tal como debe realizarse de manera suprema, e incluso última, en la unidad posúltima de los valores y significados absolutos—la Realidad incondicionada.
56:9.12Los Organizadores Maestros de la Fuerza salen al espacio y movilizan sus energías para que respondan a la gravedad de la atracción del Paraíso del Padre Universal; y después vienen los Hijos Creadores, que organizan estas fuerzas que responden a la gravedad en universos habitados y en ellos hacen evolucionar criaturas inteligentes que reciben en sí mismas el espíritu del Padre del Paraíso y después ascienden al Padre para llegar a ser como él en todos los atributos de divinidad posibles.
56:9.13La marcha incesante y en expansión de las fuerzas creativas del Paraíso a través del espacio parece presagiar el ámbito siempre creciente del dominio de la gravedad del Padre Universal y la multiplicación interminable de tipos variados de criaturas inteligentes que pueden amar a Dios y ser amadas por él, y que, al llegar así a conocer a Dios, pueden escoger ser como él, pueden elegir alcanzar el Paraíso y encontrar a Dios.
56:9.14El universo de universos está totalmente unificado. Dios es uno en poder y en personalidad. Hay coordinación de todos los niveles de energía y de todas las fases de la personalidad. Filosófica y experiencialmente, en el concepto y en la realidad, todas las cosas y todos los seres se centran en el Padre del Paraíso. Dios es todo y en todo, y ninguna cosa ni ningún ser existe sin él.
10. Verdad, belleza y bondad
56:10.1A medida que los mundos establecidos en vida y luz progresan desde la etapa inicial hasta la séptima época, se esfuerzan sucesivamente por tomar conciencia de la realidad de Dios el Séptuple, desde la veneración del Hijo Creador hasta la adoración de su Padre del Paraíso. A lo largo de la séptima etapa continuada de la historia de tal mundo, los mortales en progreso constante crecen en el conocimiento de Dios el Supremo, mientras disciernen vagamente la realidad del ministerio que todo lo cubre de Dios el Último.
56:10.2A lo largo de esta era gloriosa, la ocupación principal de los mortales en constante avance es la búsqueda de una mejor comprensión y de una toma de conciencia más plena de los elementos comprensibles de la Deidad—la verdad, la belleza y la bondad. Esto representa el esfuerzo del hombre por discernir a Dios en la mente, la materia y el espíritu. Y a medida que el mortal prosigue esta búsqueda, se encuentra cada vez más absorto en el estudio experiencial de la filosofía, la cosmología y la divinidad.
56:10.3La filosofía la captan ustedes en cierta medida, y la divinidad la comprenden en la adoración, el servicio social y la experiencia espiritual personal, pero la búsqueda de la belleza —la cosmología— con demasiada frecuencia la limitan al estudio de los toscos esfuerzos artísticos del hombre. La belleza, el arte, es en gran parte una cuestión de unificar contrastes. La variedad es esencial para el concepto de belleza. La belleza suprema, la cumbre del arte finito, es el drama de la unificación de la inmensidad de los extremos cósmicos del Creador y la criatura. Que el hombre encuentre a Dios y Dios encuentre al hombre —que la criatura llegue a ser perfecta como lo es el Creador—, ese es el logro excelso de lo supremamente bello, la consecución de la cima del arte cósmico.
56:10.4Por eso el materialismo, el ateísmo, es la maximización de la fealdad, el clímax de la antítesis finita de lo bello. La belleza más alta consiste en el panorama de la unificación de las variaciones que nacieron de una realidad armoniosa preexistente.
56:10.5La consecución de niveles cosmológicos de pensamiento incluye:
56:10.61. Curiosidad. Hambre de armonía y sed de belleza. Intentos persistentes de descubrir nuevos niveles de relaciones cósmicas armoniosas.
56:10.72. Valoración estética. Amar lo bello y valorar cada vez más el toque artístico de toda manifestación creadora, en cada uno de los niveles de la realidad.
56:10.83. Sensibilidad ética. Cuando se toma conciencia de la verdad, valorar la belleza lleva a percibir lo eternamente adecuado de las cosas que atañen al reconocimiento de la bondad divina en las relaciones de la Deidad con todos los seres; de este modo, hasta la cosmología lleva a buscar los valores de la realidad divina, es decir, la conciencia de Dios.
56:10.9Los mundos establecidos en luz y vida se ocupan tan plenamente de la comprensión de la verdad, la belleza y la bondad porque estos valores de cualidad abarcan la revelación de la Deidad a los reinos del tiempo y del espacio. Los significados de la verdad eterna ejercen un atractivo combinado sobre las naturalezas intelectual y espiritual del hombre mortal. La belleza universal abarca las relaciones y los ritmos armoniosos de la creación cósmica; este es más claramente el atractivo intelectual y conduce hacia una comprensión unificada y sincrónica del universo material. La bondad divina representa la revelación de los valores infinitos a la mente finita, para ser allí percibidos y elevados hasta el mismo umbral del nivel espiritual de la comprensión humana.
56:10.10La verdad es la base de la ciencia y de la filosofía, y presenta el fundamento intelectual de la religión. La belleza fomenta el arte, la música y los ritmos significativos de toda la experiencia humana. La bondad abarca el sentido de la ética, la moralidad y la religión—el hambre experiencial de perfección.
56:10.11La existencia de la belleza implica la presencia de una mente de criatura capaz de apreciarla, con la misma certeza con que el hecho de la evolución progresiva indica el dominio de la Mente Suprema. La belleza es el reconocimiento intelectual de la síntesis armoniosa en el tiempo-espacio de la vasta diversificación de la realidad fenoménica, toda la cual procede de una unicidad preexistente y eterna.
56:10.12La bondad consiste en que la mente reconozca los valores relativos de los distintos niveles de la perfección divina. Para reconocer la bondad hace falta una mente de condición moral: una mente personal que sea capaz de discernir entre el bien y el mal. Sin embargo, lo que mide cuánta divinidad se alcanza realmente es la posesión de la bondad, de la grandeza.
56:10.13El reconocimiento de las relaciones verdaderas implica una mente competente para distinguir entre la verdad y el error. El Espíritu de la Verdad del otorgamiento, que inviste las mentes humanas de Urantia, responde infaliblemente a la verdad—la relación espiritual viviente de todas las cosas y de todos los seres tal como están coordinados en el ascenso eterno hacia Dios.
56:10.14Cada impulso de cada electrón, pensamiento o espíritu es una unidad que actúa en el universo entero. Solo el pecado está aislado y es malo y resistente a la gravedad en los niveles mental y espiritual. El universo es un todo; ninguna cosa ni ningún ser existe o vive aislado. La autorrealización es potencialmente mala si es antisocial. Es literalmente cierto: «Ningún hombre vive por sí solo». La socialización cósmica constituye la forma más alta de unificación de la personalidad. Dijo Jesús: «El que quiera ser el mayor entre ustedes, que se haga servidor de todos».
56:10.15Es necesario que incluso la verdad, la belleza y la bondad —la vía intelectual por la que el hombre se acerca al universo de la mente, la materia y el espíritu— se combinen en un concepto único y unificado de un ideal divino y supremo. Del mismo modo que la personalidad mortal unifica la experiencia humana con la materia, la mente y el espíritu, este ideal divino y supremo llega a unificarse en poder en la Supremacía y después a personalizarse como un Dios de amor paternal.
56:10.16Toda comprensión profunda de las relaciones de las partes con un todo determinado requiere una captación comprensiva de la relación de todas las partes con ese todo; y en el universo esto significa la relación de las partes creadas con el Todo Creativo. Así, la Deidad se convierte en la meta trascendental, e incluso infinita, de la consecución universal y eterna.
56:10.17Reconocer en la creación material el reflejo de la Isla del Paraíso es la belleza universal, y la verdad eterna, por su parte, es el ministerio propio de los Hijos del Paraíso, quienes no se limitan a otorgarse a las razas mortales, sino que llegan a derramar sobre todos los pueblos su Espíritu de la Verdad. En el ministerio amoroso de las múltiples personalidades del Espíritu Infinito se manifiesta con mayor plenitud la bondad divina. Pero el amor, suma total de estas tres cualidades, es la manera en que el hombre percibe a Dios como su Padre espiritual.
56:10.18La materia física es la sombra en el tiempo-espacio del resplandor de energía del Paraíso de las Deidades absolutas. Los significados de la verdad son las repercusiones en el intelecto mortal de la palabra eterna de la Deidad—la comprensión en el tiempo-espacio de conceptos supremos. Los valores de bondad de la divinidad son los ministerios misericordiosos de las personalidades de espíritu del Universal, del Eterno y del Infinito a las criaturas finitas del tiempo-espacio de las esferas evolutivas.
56:10.19Estos valores significativos de la realidad de la divinidad se combinan en la relación del Padre con cada criatura personal como amor divino. Se coordinan en el Hijo y sus Hijos como misericordia divina. Manifiestan sus cualidades a través del Espíritu y sus hijos espirituales como ministerio divino, la representación de la misericordia amorosa a los hijos del tiempo. El Ser Supremo manifiesta principalmente estas tres divinidades como síntesis de poder-personalidad. Dios el Séptuple las muestra de diversas maneras en siete asociaciones diferentes de significados y valores divinos en siete niveles ascendentes.
56:10.20La verdad, la belleza y la bondad abarcan, para el hombre finito, la revelación completa de la realidad de la divinidad. Cuando esta comprensión de la Deidad por medio del amor halla expresión espiritual en la vida de los mortales que conocen a Dios, brotan los frutos de la divinidad: paz intelectual, progreso social, satisfacción moral, gozo espiritual y sabiduría cósmica. En un mundo que se encuentra en la séptima etapa de luz y vida, los mortales avanzados han aprendido que nada en el universo es más grande que el amor —y saben que Dios es amor.
56:10.21El amor es el deseo de hacer el bien a los demás.
56:10.22[Presentado a petición del Cuerpo Revelador de Nebadon por un Mensajero Poderoso que se encuentra de visita en Urantia, en colaboración con cierto Melquisedec, el Príncipe Planetario vicegerente de Urantia.]
56:10.23Este documento sobre la unidad universal es el vigesimoquinto de una serie de presentaciones de diversos autores, patrocinadas como grupo por una comisión de personalidades de Nebadon, en número de doce, que actuaba bajo la dirección de Mantutia Melquisedec. Redactamos estas narraciones y las pusimos en la lengua inglesa, mediante una técnica autorizada por nuestros superiores, en el año 1934 del tiempo de Urantia.