Parte I · Documento 12

El universo de universos

12:0.1LA inmensidad de la vasta creación del Padre Universal está por completo fuera del alcance de la imaginación finita; la enormidad del universo maestro asombra el concepto incluso de mi orden de seres. Pero a la mente mortal se le puede enseñar mucho sobre el plan y la disposición de los universos; ustedes pueden conocer algo de su organización física y de su maravillosa administración; pueden aprender mucho sobre los diversos grupos de seres inteligentes que habitan los siete superuniversos del tiempo y el universo central de la eternidad.

12:0.2En principio, es decir, en potencial eterno, concebimos la creación material como infinita porque el Padre Universal es infinito en acto, pero al estudiar y observar la creación material total, sabemos que en cualquier momento dado del tiempo es limitada, aunque para sus mentes finitas es relativamente ilimitada, prácticamente sin fronteras.

12:0.3Por el estudio de la ley física y por la observación de los reinos estelares, estamos convencidos de que el Creador infinito aún no se manifiesta en la finalidad de la expresión cósmica, de que gran parte del potencial cósmico del Infinito todavía está contenido en sí mismo y no revelado. A los seres creados el universo maestro les podría parecer casi infinito, pero está lejos de estar terminado; todavía hay límites físicos para la creación material, y la revelación experiencial del propósito eterno todavía está en curso.

1. Los niveles del espacio del universo maestro

12:1.1El universo de universos no es un plano infinito, ni un cubo sin fronteras, ni un círculo sin límites; ciertamente tiene dimensiones. Las leyes de la organización y de la administración físicas prueban de manera concluyente que todo el vasto conjunto de fuerza-energía y de materia-poder funciona en última instancia como una unidad espacial, como un todo organizado y coordinado. El comportamiento observable de la creación material constituye la evidencia de un universo físico de límites definidos. La prueba final de un universo a la vez circular y delimitado la da el hecho, para nosotros bien conocido, de que todas las formas de energía básica giran siempre por la trayectoria curva de los niveles del espacio del universo maestro, en obediencia a la atracción incesante y absoluta de la gravedad del Paraíso.

12:1.2Los sucesivos niveles del espacio del universo maestro constituyen las divisiones principales del espacio permeado: la creación total, organizada y parcialmente habitada, o aún por organizar y habitar. Si el universo maestro no fuera una serie de niveles elípticos del espacio de menor resistencia al movimiento, que alternan con zonas de relativa quietud, concebimos que se observaría que algunas de las energías cósmicas salen disparadas en un alcance infinito, en una trayectoria recta hacia el espacio sin caminos; pero nunca encontramos que la fuerza, la energía o la materia se comporten así; siempre giran, siempre avanzan en las vías de los grandes circuitos del espacio.

12:1.3Al avanzar hacia fuera desde el Paraíso por la extensión horizontal del espacio permeado, el universo maestro existe en seis elipses concéntricas, los niveles del espacio que rodean la Isla central:

12:1.41. El universo central: Havona.

12:1.52. Los siete superuniversos.

12:1.63. El primer nivel del espacio exterior.

12:1.74. El segundo nivel del espacio exterior.

12:1.85. El tercer nivel del espacio exterior.

12:1.96. El cuarto y más exterior nivel del espacio.

12:1.10Havona, el universo central, no es una creación del tiempo; es una existencia eterna. Este universo sin principio y sin fin consta de mil millones de esferas de sublime perfección y está rodeado por los enormes cuerpos oscuros de gravedad. En el centro de Havona está la Isla del Paraíso, estacionaria y absolutamente estabilizada, rodeada por sus veintiún satélites. A causa de las enormes masas de los cuerpos oscuros de gravedad que rodean el borde del universo central, el contenido de masa de esta creación central excede con mucho la masa total conocida de los siete sectores del gran universo.

12:1.11El Sistema Paraíso-Havona, el universo eterno que rodea la Isla eterna, forma el núcleo perfecto y eterno del universo maestro; los siete superuniversos y todas las regiones del espacio exterior giran en órbitas fijas alrededor de la inmensa agrupación central que componen los satélites del Paraíso y las esferas de Havona.

12:1.12Los siete superuniversos no son organizaciones físicas primarias; en ninguna parte sus fronteras dividen una familia nebular, ni atraviesan un universo local, que es una unidad creativa primaria. Cada superuniverso es simplemente una agrupación geográfica en el espacio de aproximadamente una séptima parte de la creación posterior a Havona, organizada y parcialmente habitada, y todos son más o menos iguales en el número de universos locales que abarcan y en el espacio que ocupan. Nebadon, su universo local, es una de las creaciones más nuevas de Orvonton, el séptimo superuniverso.

12:1.13El gran universo es la creación actualmente organizada y habitada. Consta de los siete superuniversos, con un potencial evolutivo total de unos siete billones de planetas habitados, sin contar las esferas eternas de la creación central. Pero este cálculo provisional no toma en cuenta las esferas arquitectónicas de administración, ni incluye los grupos periféricos de universos no organizados. El borde actual irregular del gran universo, su periferia desigual e inacabada, junto con el estado enormemente inestable de todo el plano astronómico, sugiere a nuestros estudiantes de las estrellas que incluso los siete superuniversos todavía no están completos. Cuando avanzamos desde dentro, desde el centro divino hacia fuera en cualquier dirección, llegamos con el tiempo a los límites exteriores de la creación organizada y habitada; llegamos a los límites exteriores del gran universo. Y es cerca de este borde exterior, en un rincón lejano de tan magnífica creación, donde su universo local tiene su existencia llena de acontecimientos.

12:1.14Los niveles del espacio exterior. Muy lejos en el espacio, a una distancia enorme de los siete superuniversos habitados, se están reuniendo vastos e increíblemente prodigiosos circuitos de fuerza y de energías en materialización. Entre los circuitos de energía de los siete superuniversos y este gigantesco cinturón exterior de actividad de la fuerza, hay una zona del espacio de relativa quietud, que varía en anchura pero tiene un promedio de unos cuatrocientos mil años luz. Estas zonas del espacio están libres de polvo estelar, la niebla cósmica. Nuestros estudiantes de estos fenómenos tienen dudas sobre el estado exacto de las fuerzas del espacio que existen en esta zona de relativa quietud que rodea los siete superuniversos. Pero a una distancia de alrededor de medio millón de años luz más allá de la periferia del gran universo actual, observamos el comienzo de una zona de increíble acción de la energía que aumenta en volumen e intensidad a lo largo de más de veinticinco millones de años luz. Estas tremendas ruedas de fuerzas energizantes están situadas en el primer nivel del espacio exterior, un cinturón continuo de actividad cósmica que rodea toda la creación conocida, organizada y habitada.

12:1.15Más allá de estas regiones tienen lugar actividades aún mayores, porque los físicos de Uversa detectaron las primeras evidencias de manifestaciones de fuerza a más de cincuenta millones de años luz más allá de los alcances más exteriores de los fenómenos del primer nivel del espacio exterior. Sin duda estas actividades anuncian la organización de las creaciones materiales del segundo nivel del espacio exterior del universo maestro.

12:1.16El universo central es la creación de la eternidad; los siete superuniversos son las creaciones del tiempo; los cuatro niveles del espacio exterior están sin duda destinados a eventuar-evolucionar la ultimidad de la creación. Y hay quienes sostienen que el Infinito nunca puede alcanzar su plena expresión por debajo de la infinitud; y por eso postulan una creación adicional y no revelada más allá del cuarto y más exterior nivel del espacio, un posible universo de infinitud en expansión continua y sin fin. En teoría no sabemos cómo limitar ni la infinitud del Creador ni la infinitud potencial de la creación, pero tal como existe y se administra, consideramos que el universo maestro tiene limitaciones, que está definidamente delimitado y acotado en sus márgenes exteriores por el espacio abierto.

2. Los dominios del Absoluto Incondicionado

12:2.1Cuando los astrónomos de Urantia miran con sus telescopios cada vez más potentes las misteriosas extensiones del espacio exterior y contemplan allí la asombrosa evolución de universos físicos casi incontables, deben darse cuenta de que observan la poderosa realización de los planes insondables de los Arquitectos del Universo Maestro. Es cierto que tenemos evidencias que sugieren la presencia de ciertas influencias de personalidades del Paraíso aquí y allá en las vastas manifestaciones de energía que ahora caracterizan estas regiones exteriores, pero desde un punto de vista más amplio se reconoce en general que las regiones del espacio que se extienden más allá de los bordes exteriores de los siete superuniversos constituyen los dominios del Absoluto Incondicionado.

12:2.2Aunque el ojo humano sin ayuda puede ver solo dos o tres nebulosas fuera de las fronteras del superuniverso de Orvonton, sus telescopios revelan literalmente millones y millones de estos universos físicos en proceso de formación. La mayoría de los reinos estelares que quedan a la vista de la búsqueda de sus telescopios actuales están en Orvonton, pero con la técnica fotográfica los telescopios más grandes penetran mucho más allá de las fronteras del gran universo, en los dominios del espacio exterior, donde innumerables universos están en proceso de organización. Y hay todavía otros millones de universos fuera del alcance de sus instrumentos actuales.

12:2.3En un futuro no lejano, nuevos telescopios revelarán a la mirada asombrada de los astrónomos urantianos no menos de 375 millones de nuevas galaxias en las extensiones remotas del espacio exterior. Al mismo tiempo, estos telescopios más potentes mostrarán que muchos universos isla que antes se creía que estaban en el espacio exterior forman en realidad parte del sistema galáctico de Orvonton. Los siete superuniversos todavía crecen; la periferia de cada uno se expande gradualmente; nuevas nebulosas se estabilizan y organizan constantemente; y algunas de las nebulosas que los astrónomos urantianos consideran extragalácticas están en realidad en el borde de Orvonton y viajan junto con nosotros.

12:2.4Los estudiantes de las estrellas de Uversa observan que el gran universo está rodeado por los antecesores de una serie de cúmulos estelares y planetarios que rodean por completo la creación habitada actual como anillos concéntricos de universos exteriores sobre universos. Los físicos de Uversa calculan que la energía y la materia de estas regiones exteriores y no cartografiadas ya equivalen a muchas veces la masa material total y la carga de energía que abarcan los siete superuniversos. Se nos informa que la metamorfosis de la fuerza cósmica en estos niveles del espacio exterior es una función de los organizadores de la fuerza del Paraíso. También sabemos que estas fuerzas son antecesoras de las energías físicas que actualmente activan el gran universo. Sin embargo, los directores del poder de Orvonton no tienen nada que ver con estos reinos tan lejanos, ni los movimientos de energía que hay en ellos están conectados de manera discernible con los circuitos de poder de las creaciones organizadas y habitadas.

12:2.5Sabemos muy poco del significado de estos tremendos fenómenos del espacio exterior. Una creación mayor del futuro está en proceso de formación. Podemos observar su inmensidad, podemos discernir su extensión y percibir sus dimensiones majestuosas, pero por lo demás sabemos poco más sobre estos reinos que los astrónomos de Urantia. Hasta donde sabemos, en este anillo exterior de nebulosas, soles y planetas no existen seres materiales del orden de los humanos, ni ángeles ni otras criaturas espirituales. Este dominio lejano está fuera de la jurisdicción y de la administración de los gobiernos de los superuniversos.

12:2.6En todo Orvonton se cree que está en proceso un nuevo tipo de creación, un orden de universos destinado a ser el escenario de las actividades futuras del Cuerpo de los Finalitarios, que ahora se reúne; y si nuestras conjeturas son correctas, entonces el futuro sin fin puede guardar para todos ustedes los mismos espectáculos fascinantes que el pasado sin fin guardó para sus mayores y predecesores.

3. La gravedad universal

12:3.1Todas las formas de fuerza-energía —material, mental o espiritual— están igualmente sujetas a esos asimientos, a esas presencias universales, que llamamos gravedad. También la personalidad responde a la gravedad, al circuito exclusivo del Padre; pero aunque este circuito es exclusivo del Padre, él no está excluido de los otros circuitos; el Padre Universal es infinito y actúa sobre los cuatro circuitos de gravedad absoluta del universo maestro:

12:3.21. La gravedad de la personalidad del Padre Universal.

12:3.32. La gravedad del espíritu del Hijo Eterno.

12:3.43. La gravedad de la mente del Actor Conjunto.

12:3.54. La gravedad cósmica de la Isla del Paraíso.

12:3.6Estos cuatro circuitos no guardan relación con el centro de fuerza del Paraíso inferior; no son circuitos de fuerza, de energía ni de poder. Son circuitos absolutos de presencia y, al igual que Dios, no dependen del tiempo ni del espacio.

12:3.7A este respecto es interesante registrar ciertas observaciones que el cuerpo de investigadores de la gravedad hizo en Uversa durante los últimos milenios. Este grupo experto de trabajadores llegó a las siguientes conclusiones sobre los diferentes sistemas de gravedad del universo maestro:

12:3.81. La gravedad física. Después de formular un cálculo de la suma de toda la capacidad de gravedad física del gran universo, compararon laboriosamente este resultado con el total calculado de la presencia de gravedad absoluta que ahora actúa. Estos cálculos indican que la acción total de la gravedad sobre el gran universo es una parte muy pequeña de la atracción gravitatoria calculada del Paraíso, computada a partir de la respuesta a la gravedad de las unidades físicas básicas de la materia del universo. Estos investigadores llegan a la asombrosa conclusión de que el universo central y los siete superuniversos que lo rodean usan actualmente solo alrededor del cinco por ciento del funcionamiento activo del asimiento de gravedad absoluta del Paraíso. En otras palabras: en el momento actual, alrededor del noventa y cinco por ciento de la acción activa de la gravedad cósmica de la Isla del Paraíso, computada según esta teoría de la totalidad, se ocupa en controlar sistemas materiales más allá de las fronteras de los universos organizados actuales. Todos estos cálculos se refieren a la gravedad absoluta; la gravedad lineal es un fenómeno interactivo que solo se puede computar si se conoce la gravedad efectiva del Paraíso.

12:3.92. La gravedad espiritual. Con la misma técnica de cálculo y estimación comparativos, estos investigadores exploraron la capacidad actual de reacción de la gravedad del espíritu y, con la cooperación de Mensajeros Solitarios y de otras personalidades espirituales, llegaron a la suma de la gravedad del espíritu activa de la Segunda Fuente y Centro. Y es muy instructivo notar que encuentran para la presencia efectiva y funcional de la gravedad del espíritu en el gran universo más o menos el mismo valor que postulan para el total actual de la gravedad del espíritu activa. En otras palabras: en el momento actual, prácticamente toda la gravedad del espíritu del Hijo Eterno, computada según esta teoría de la totalidad, se puede observar en funcionamiento en el gran universo. Si estos resultados son fiables, podemos concluir que los universos que ahora evolucionan en el espacio exterior son en el momento actual totalmente no espirituales. Y si esto es cierto, explicaría de manera satisfactoria por qué los seres dotados de espíritu tienen poca o ninguna información sobre estas vastas manifestaciones de energía, aparte de conocer el hecho de su existencia física.

12:3.103. La gravedad de la mente. Con estos mismos principios de cálculo comparativo, estos expertos abordaron el problema de la presencia y de la respuesta de la gravedad de la mente. La unidad de mente para el cálculo se obtuvo al promediar tres tipos materiales y tres tipos espirituales de mentalidad, aunque el tipo de mente que se encuentra en los directores del poder y sus asociados resultó ser un factor perturbador en el intento de llegar a una unidad básica para el cálculo de la gravedad de la mente. Poco impedía calcular la capacidad actual de la Tercera Fuente y Centro para la función de la gravedad de la mente según esta teoría de la totalidad. Aunque los resultados en este caso no son tan concluyentes como en los cálculos de la gravedad física y de la gravedad del espíritu, son, considerados en comparación, muy instructivos, incluso intrigantes. Estos investigadores deducen que alrededor del ochenta y cinco por ciento de la respuesta de la gravedad de la mente a la atracción intelectual del Actor Conjunto tiene su origen en el gran universo existente. Esto sugeriría la posibilidad de que haya actividades de la mente relacionadas con las actividades físicas observables que ahora están en curso en todos los reinos del espacio exterior. Aunque este cálculo probablemente está lejos de ser exacto, concuerda, en principio, con nuestra creencia de que organizadores inteligentes de la fuerza dirigen actualmente la evolución del universo en los niveles del espacio que están más allá de los límites exteriores actuales del gran universo. Cualquiera que sea la naturaleza de esta inteligencia postulada, al parecer no responde a la gravedad del espíritu.

12:3.11Pero todos estos cómputos son, en el mejor de los casos, cálculos basados en leyes supuestas. Creemos que son bastante fiables. Incluso si unos pocos seres espirituales estuvieran situados en el espacio exterior, su presencia colectiva no influiría de manera notable en cálculos que involucran medidas tan enormes.

12:3.12La gravedad de la personalidad no se puede computar. Reconocemos el circuito, pero no podemos medir ni las realidades cualitativas ni las cuantitativas que responden a él.

4. El espacio y el movimiento

12:4.1Todas las unidades de energía cósmica están en revolución primaria, se ocupan en cumplir su misión mientras giran alrededor de la órbita universal. Los universos del espacio y los sistemas y mundos que los componen son todos esferas en rotación, que se mueven por los circuitos sin fin de los niveles del espacio del universo maestro. Absolutamente nada es estacionario en todo el universo maestro, excepto el centro mismo de Havona, la Isla eterna del Paraíso, el centro de gravedad.

12:4.2El Absoluto Incondicionado está limitado funcionalmente al espacio, pero no estamos tan seguros de la relación de este Absoluto con el movimiento. ¿Es el movimiento inherente a él? No lo sabemos. Sabemos que el movimiento no es inherente al espacio; incluso los movimientos del espacio no son innatos. Pero no estamos tan seguros de la relación del Incondicionado con el movimiento. ¿Quién, o qué, es en realidad responsable de las gigantescas actividades de transmutación de la fuerza-energía que ahora están en curso más allá de las fronteras de los siete superuniversos actuales? Sobre el origen del movimiento tenemos las siguientes opiniones:

12:4.31. Creemos que el Actor Conjunto inicia el movimiento en el espacio.

12:4.42. Si el Actor Conjunto produce los movimientos del espacio, no lo podemos probar.

12:4.53. El Absoluto Universal no da origen al movimiento inicial, pero sí equilibra y controla todas las tensiones que el movimiento genera.

12:4.6En el espacio exterior, los organizadores de la fuerza son al parecer responsables de producir las gigantescas ruedas de universos que ahora están en proceso de evolución estelar, pero su capacidad de funcionar así debe de haber sido posible gracias a alguna modificación de la presencia en el espacio del Absoluto Incondicionado.

12:4.7El espacio es, desde el punto de vista humano, nada, algo negativo; existe solo en relación con algo positivo y no espacial. Sin embargo, el espacio es real. Contiene y condiciona el movimiento. Incluso se mueve. Los movimientos del espacio se pueden clasificar a grandes rasgos así:

12:4.81. El movimiento primario: la respiración del espacio, el movimiento del espacio mismo.

12:4.92. El movimiento secundario: los giros de dirección alterna de los sucesivos niveles del espacio.

12:4.103. Los movimientos relativos: relativos en el sentido de que no se evalúan con el Paraíso como punto de referencia. Los movimientos primario y secundario son absolutos, son movimiento en relación con el Paraíso inmóvil.

12:4.114. El movimiento compensatorio o correlacionador, destinado a coordinar todos los demás movimientos.

12:4.12La relación actual de su sol y sus planetas asociados, aunque revela muchos movimientos relativos y absolutos en el espacio, tiende a dar a los observadores astronómicos la impresión de que ustedes están relativamente estacionarios en el espacio, y de que los cúmulos y corrientes de estrellas que los rodean huyen hacia fuera a velocidades cada vez mayores a medida que sus cálculos avanzan hacia fuera en el espacio. Pero no es así. Ustedes no reconocen la actual expansión uniforme hacia fuera de las creaciones físicas de todo el espacio permeado. Su propia creación local (Nebadon) participa en este movimiento de expansión universal hacia fuera. Los siete superuniversos enteros participan, junto con las regiones exteriores del universo maestro, en los ciclos de dos mil millones de años de la respiración del espacio.

12:4.13Cuando los universos se expanden y se contraen, las masas materiales del espacio permeado se mueven alternadamente en contra y a favor de la atracción de la gravedad del Paraíso. El trabajo que se hace al mover la masa de energía material de la creación es trabajo del espacio, pero no trabajo de poder-energía.

12:4.14Aunque sus estimaciones espectroscópicas de las velocidades astronómicas son bastante fiables cuando se aplican a los reinos estelares que pertenecen a su superuniverso y a sus superuniversos asociados, tales cálculos con respecto a los reinos del espacio exterior no son en absoluto fiables. Una estrella que se acerca desplaza las líneas espectrales desde lo normal hacia el violeta; del mismo modo, una estrella que se aleja desplaza estas líneas hacia el rojo. Muchas influencias se interponen y hacen que parezca que la velocidad de alejamiento de los universos externos aumenta a razón de más de cien millas por segundo por cada millón de años luz de aumento en la distancia. Con este método de cálculo, después de que se perfeccionen telescopios más potentes, parecerá que estos sistemas tan lejanos huyen de esta parte del universo a la increíble velocidad de más de treinta mil millas por segundo. Pero esta velocidad aparente de alejamiento no es real; resulta de numerosos factores de error que incluyen los ángulos de observación y otras distorsiones del tiempo-espacio.

12:4.15Pero la mayor de todas estas distorsiones surge porque los vastos universos del espacio exterior, en los reinos vecinos a los dominios de los siete superuniversos, parecen girar en dirección opuesta a la del gran universo. Es decir, estas miríadas de nebulosas, con los soles y esferas que las acompañan, giran actualmente en el sentido de las agujas del reloj alrededor de la creación central. Los siete superuniversos giran alrededor del Paraíso en sentido contrario a las agujas del reloj. Parece que el segundo universo exterior de galaxias, como los siete superuniversos, gira alrededor del Paraíso en sentido contrario a las agujas del reloj. Y los observadores astronómicos de Uversa creen detectar evidencias de movimientos de revolución en un tercer cinturón exterior del espacio muy lejano, que empiezan a mostrar tendencias de dirección en el sentido de las agujas del reloj.

12:4.16Es probable que estas direcciones alternas de las sucesivas procesiones de los universos en el espacio tengan algo que ver con la técnica de gravedad, dentro del universo maestro, del Absoluto Universal, que consiste en una coordinación de fuerzas y un equilibrio de las tensiones del espacio. El movimiento, al igual que el espacio, es un complemento o un equilibrador de la gravedad.

5. El espacio y el tiempo

12:5.1Al igual que el espacio, el tiempo es un otorgamiento del Paraíso, pero no en el mismo sentido, sino solo de manera indirecta. El tiempo surge en virtud del movimiento y porque la mente, por su propia naturaleza, tiene conciencia de la secuencia. En la práctica, el movimiento es esencial para el tiempo, pero no hay ninguna unidad universal de tiempo basada en el movimiento, salvo en la medida en que el día estándar de Paraíso-Havona se acepta así de forma arbitraria. La totalidad de la respiración del espacio destruye su valor local como fuente de tiempo.

12:5.2El espacio no es infinito, aunque tiene su origen en el Paraíso; no es absoluto, porque el Absoluto Incondicionado lo permea. No conocemos los límites absolutos del espacio, pero sí sabemos que el absoluto del tiempo es la eternidad.

12:5.3El tiempo y el espacio son inseparables solo en las creaciones del tiempo-espacio, los siete superuniversos. El espacio no temporal (espacio sin tiempo) existe en teoría, pero el único lugar verdaderamente no temporal es el área del Paraíso. El tiempo no espacial (tiempo sin espacio) existe en la mente del nivel de función del Paraíso.

12:5.4Las zonas del espacio intermedio, relativamente inmóviles, que lindan con el Paraíso y separan el espacio permeado del espacio no permeado, son las zonas de transición del tiempo a la eternidad; de ahí la necesidad de que los peregrinos del Paraíso pierdan la conciencia durante este tránsito cuando ha de culminar en la ciudadanía del Paraíso. Los visitantes conscientes del tiempo pueden ir al Paraíso sin dormir así, pero siguen siendo criaturas del tiempo.

12:5.5Las relaciones con el tiempo no existen sin movimiento en el espacio, pero la conciencia del tiempo sí. La secuencialidad puede hacer consciente el tiempo incluso en ausencia de movimiento. La mente del hombre está menos ligada al tiempo que al espacio a causa de la naturaleza inherente de la mente. Incluso durante los días de la vida terrenal en la carne, aunque la mente del hombre está rígidamente ligada al espacio, la imaginación creativa humana es relativamente libre del tiempo. Pero el tiempo en sí no es, por su origen, una cualidad de la mente.

12:5.6Hay tres niveles diferentes de conocimiento del tiempo:

12:5.71. El tiempo que percibe la mente: la conciencia de la secuencia, del movimiento, y un sentido de la duración.

12:5.82. El tiempo que percibe el espíritu: el discernimiento del movimiento hacia Dios y la conciencia del movimiento de ascenso a niveles de divinidad creciente.

12:5.93. La personalidad crea un sentido único del tiempo a partir del discernimiento de la Realidad, más una conciencia de presencia y una percepción de la duración.

12:5.10Los animales no espirituales conocen solo el pasado y viven en el presente. El hombre en quien mora el espíritu tiene poderes de previsión (discernimiento); puede visualizar el futuro. Solo las actitudes que miran hacia adelante y progresan son personalmente reales. La ética estática y la moralidad tradicional están apenas un poco por encima de lo animal. Tampoco el estoicismo es un orden elevado de autorrealización. La ética y la moral se hacen verdaderamente humanas cuando son dinámicas y progresivas, llenas de vida con la realidad del universo.

12:5.11La personalidad humana no es solo un acompañante de los acontecimientos del tiempo y del espacio; la personalidad humana también puede actuar como la causa cósmica de esos acontecimientos.

6. El supercontrol universal

12:6.1El universo no es estático. La estabilidad no es el resultado de la inercia, sino más bien el producto de energías equilibradas, mentes que cooperan, morontias coordinadas, supercontrol del espíritu y unificación de la personalidad. La estabilidad es total y siempre proporcional a la divinidad.

12:6.2En el control físico del universo maestro, el Padre Universal ejerce la prioridad y la primacía por medio de la Isla del Paraíso; Dios es absoluto en la administración espiritual del cosmos en la persona del Hijo Eterno. En cuanto a los dominios de la mente, el Padre y el Hijo funcionan de manera coordinada en el Actor Conjunto.

12:6.3La Tercera Fuente y Centro ayuda a mantener el equilibrio y la coordinación de las energías y organizaciones físicas y espirituales combinadas por la absolutez de su asimiento de la mente cósmica y por el ejercicio de sus complementos inherentes y universales de la gravedad física y de la gravedad espiritual. Siempre y dondequiera que se produce un enlace entre lo material y lo espiritual, ese fenómeno mental es un acto del Espíritu Infinito. Solo la mente puede interasociar las fuerzas y energías físicas del nivel material con los poderes y seres espirituales del nivel del espíritu.

12:6.4En toda su contemplación de los fenómenos universales, asegúrense de tomar en consideración la interrelación de las energías físicas, intelectuales y espirituales, y de tener debidamente en cuenta los fenómenos inesperados que acompañan su unificación por la personalidad y los fenómenos imprevisibles que resultan de las acciones y reacciones de la Deidad experiencial y de los Absolutos.

12:6.5El universo es muy previsible solo en el sentido cuantitativo, o de la medida de la gravedad; incluso las fuerzas físicas primarias no responden a la gravedad lineal, ni tampoco los significados superiores de la mente y los verdaderos valores del espíritu de las realidades últimas del universo. En lo cualitativo, el universo no es muy previsible en cuanto a las nuevas asociaciones de fuerzas, ya sean físicas, mentales o espirituales, aunque muchas de esas combinaciones de energías o de fuerzas se hacen parcialmente previsibles cuando se someten a una observación crítica. Cuando la personalidad de la criatura unifica la materia, la mente y el espíritu, no podemos predecir por completo las decisiones de ese ser de libre albedrío.

12:6.6Todas las fases de la fuerza primordial, del espíritu naciente y de otros últimos no personales parecen reaccionar según ciertas leyes relativamente estables pero desconocidas, y se caracterizan por un margen de actuación y una elasticidad de respuesta que a menudo desconciertan cuando se encuentran en los fenómenos de una situación circunscrita y aislada. ¿Cuál es la explicación de esta libertad imprevisible de reacción que muestran estas realidades en acto emergentes del universo? Estos imprevisibles desconocidos e insondables —ya se refieran al comportamiento de una unidad primordial de fuerza, a la reacción de un nivel no identificado de mente, o al fenómeno de un vasto preuniverso en formación en los dominios del espacio exterior— probablemente revelan las actividades del Último y las actuaciones de presencia de los Absolutos, que preceden a la función de todos los Creadores del universo.

12:6.7En realidad no lo sabemos, pero suponemos que tan asombrosa versatilidad y tan profunda coordinación significan la presencia y la actuación de los Absolutos, y que tal diversidad de respuesta ante una causalidad al parecer uniforme revela la reacción de los Absolutos, no solo a la causalidad inmediata y de la situación, sino también a todas las demás causalidades relacionadas en todo el universo maestro.

12:6.8Los individuos tienen sus guardianes del destino; los planetas, los sistemas, las constelaciones, los universos y los superuniversos tienen cada uno sus gobernantes respectivos que trabajan por el bien de sus dominios. Havona e incluso el gran universo están bajo la vigilancia de aquellos a quienes se confían tan altas responsabilidades. Pero ¿quién fomenta y atiende las necesidades fundamentales del universo maestro como un todo, desde el Paraíso hasta el cuarto y más exterior nivel del espacio? Existencialmente, ese supercuidado probablemente se puede atribuir a la Trinidad del Paraíso, pero desde un punto de vista experiencial la aparición de los universos post-Havona depende de:

12:6.91. Los Absolutos en potencial.

12:6.102. El Último en dirección.

12:6.113. El Supremo en coordinación evolutiva.

12:6.124. Los Arquitectos del Universo Maestro en administración, antes de la aparición de gobernantes específicos.

12:6.13El Absoluto Incondicionado permea todo el espacio. No tenemos del todo claro el estado exacto de los Absolutos de la Deidad y Universal, pero sabemos que este último funciona dondequiera que funcionan los Absolutos de la Deidad e Incondicionado. El Absoluto de la Deidad puede estar presente universalmente, pero difícilmente presente en el espacio. El Último está, o en algún momento estará, presente en el espacio hasta los márgenes exteriores del cuarto nivel del espacio. Dudamos que el Último llegue a tener alguna vez una presencia en el espacio más allá de la periferia del universo maestro, pero dentro de este límite el Último integra progresivamente la organización creativa de los potenciales de los tres Absolutos.

7. La parte y el todo

12:7.1En todo el tiempo y el espacio, y con respecto a toda realidad de cualquier naturaleza, actúa una ley inexorable e impersonal que equivale a la función de una providencia cósmica. La misericordia caracteriza la actitud de amor de Dios hacia el individuo; la imparcialidad motiva la actitud de Dios hacia el total. La voluntad de Dios no prevalece necesariamente en la parte —el corazón de una personalidad cualquiera—, pero su voluntad sí gobierna en efecto el todo, el universo de universos.

12:7.2En todos sus tratos con todos sus seres, es cierto que las leyes de Dios no son arbitrarias por naturaleza. Para ustedes, con su visión limitada y su punto de vista finito, los actos de Dios a menudo deben de parecer dictatoriales y arbitrarios. Las leyes de Dios son simplemente los hábitos de Dios, su manera de hacer las cosas repetidamente; y él siempre hace bien todas las cosas. Ustedes observan que Dios hace lo mismo de la misma manera, repetidamente, simplemente porque esa es la mejor manera de hacer esa cosa particular en una circunstancia dada; y la mejor manera es la manera correcta, y por eso la sabiduría infinita siempre ordena que se haga de esa manera precisa y perfecta. También deben recordar que la naturaleza no es el acto exclusivo de la Deidad; otras influencias están presentes en los fenómenos que el hombre llama naturaleza.

12:7.3Es contrario a la naturaleza divina sufrir cualquier clase de deterioro o permitir jamás que un acto puramente personal se ejecute de un modo inferior. Sin embargo, debe quedar claro que, si en la divinidad de una situación cualquiera, en el extremo de una circunstancia cualquiera, en cualquier caso en que el curso de la sabiduría suprema pudiera indicar la exigencia de una conducta diferente —si las exigencias de la perfección pudieran por alguna razón dictar otro método de reacción, uno mejor—, entonces y allí el Dios omnisapiente funcionaría de esa manera mejor y más adecuada. Esa sería la expresión de una ley superior, no la anulación de una ley inferior.

12:7.4Dios no es un esclavo, atado por el hábito, de la cronicidad de la repetición de sus propios actos voluntarios. No hay conflicto entre las leyes del Infinito; todas son perfecciones de la naturaleza infalible; todas son actos incuestionables que expresan decisiones sin falta. La ley es la reacción invariable de una mente infinita, perfecta y divina. Los actos de Dios son todos volitivos, a pesar de esta aparente igualdad. En Dios «no hay variabilidad ni sombra de cambio». Pero todo esto que se puede decir con verdad del Padre Universal no se puede decir con igual certeza de todas sus inteligencias subordinadas ni de sus criaturas evolutivas.

12:7.5Como Dios es inmutable, por eso ustedes pueden confiar, en todas las circunstancias ordinarias, en que él hará lo mismo de la misma manera idéntica y ordinaria. Dios es la garantía de la estabilidad para todas las cosas y todos los seres creados. Él es Dios; por eso no cambia.

12:7.6Y toda esta firmeza de conducta y uniformidad de acción es personal, consciente y muy volitiva, porque el gran Dios no es un esclavo indefenso de su propia perfección y de su propia infinitud. Dios no es una fuerza automática que actúa por sí sola; no es un poder servil atado a la ley. Dios no es ni una ecuación matemática ni una fórmula química. Él es una personalidad primordial y de libre albedrío. Él es el Padre Universal, un ser sobrecargado de personalidad y la fuente universal de toda personalidad de las criaturas.

12:7.7La voluntad de Dios no prevalece de manera uniforme en el corazón del mortal material que busca a Dios, pero si el marco de tiempo se amplía más allá del momento para abarcar toda la primera vida, entonces la voluntad de Dios se hace cada vez más discernible en los frutos del espíritu que dan las vidas de los hijos de Dios guiados por el espíritu. Y luego, si la vida humana se amplía aún más para incluir la experiencia morontial, se observa que la voluntad divina brilla cada vez más en los actos espiritualizantes de aquellas criaturas del tiempo que empezaron a probar las delicias divinas de experimentar la relación de la personalidad del hombre con la personalidad del Padre Universal.

12:7.8La Paternidad de Dios y la fraternidad de los hombres plantean la paradoja de la parte y el todo en el plano de la personalidad. Dios ama a cada individuo como a un hijo individual dentro de la familia celestial. Sin embargo, Dios ama de este modo a todo individuo; él no hace distinción de personas, y la universalidad de su amor da existencia a una relación del todo, la fraternidad universal.

12:7.9El amor del Padre individualiza de manera absoluta a cada personalidad como un hijo único del Padre Universal, un hijo sin duplicado en la infinitud, una criatura volitiva irreemplazable en toda la eternidad. El amor del Padre glorifica a cada hijo de Dios, ilumina a cada miembro de la familia celestial y destaca con nitidez la naturaleza única de cada ser personal sobre el fondo de los niveles impersonales que están fuera del circuito fraternal del Padre de todos. El amor de Dios muestra de manera notable el valor trascendente de cada criatura volitiva, revela sin lugar a error el alto valor que el Padre Universal dio a todos y cada uno de sus hijos, desde la más alta personalidad creadora de rango del Paraíso hasta la más baja personalidad con dignidad de voluntad entre las tribus salvajes de hombres en el amanecer de la especie humana en algún mundo evolutivo del tiempo y del espacio.

12:7.10Este mismo amor de Dios por el individuo da existencia a la familia divina de todos los individuos, la fraternidad universal de los hijos de libre albedrío del Padre del Paraíso. Y esta fraternidad, al ser universal, es una relación del todo. La fraternidad, cuando es universal, no revela la relación de cada uno, sino la relación de todos. La fraternidad es una realidad del total y por eso revela cualidades del todo, a diferencia de las cualidades de la parte.

12:7.11La fraternidad constituye un hecho de relación entre todas las personalidades de la existencia universal. Ninguna persona puede escapar de los beneficios o de las penas que pueden llegar como resultado de su relación con otras personas. La parte gana o sufre en la medida del todo. El buen esfuerzo de cada hombre beneficia a todos los hombres; el error o el mal de cada hombre aumenta la tribulación de todos los hombres. Como se mueve la parte, así se mueve el todo. Como el progreso del todo, así el progreso de la parte. Las velocidades relativas de la parte y del todo determinan si la inercia del todo retrasa a la parte o si el impulso de la fraternidad cósmica la lleva hacia adelante.

12:7.12Es un misterio que Dios sea un ser muy personal, consciente de sí, con una sede de residencia, y al mismo tiempo esté personalmente presente en un universo tan vasto y en contacto personal con un número casi infinito de seres. Que tal fenómeno sea un misterio más allá de la comprensión humana no debe disminuir en lo más mínimo su fe. No permitan que la magnitud de la infinitud, la inmensidad de la eternidad, y la grandeza y la gloria del carácter incomparable de Dios los sobrecojan, los asombren o los desanimen; porque el Padre no está muy lejos de ninguno de ustedes; mora dentro de ustedes, y en él todos nosotros literalmente nos movemos, realmente vivimos y verdaderamente tenemos nuestro ser.

12:7.13Aunque el Padre del Paraíso funciona por medio de sus creadores divinos y de sus hijos criaturas, también goza del contacto interior más íntimo con ustedes, tan sublime, tan profundamente personal, que está incluso más allá de mi comprensión: esa misteriosa comunión del fragmento del Padre con el alma humana y con la mente mortal en la que efectivamente mora. Puesto que ustedes saben lo que saben de estos dones de Dios, saben por eso que el Padre está en contacto íntimo, no solo con sus asociados divinos, sino también con sus hijos mortales evolutivos del tiempo. El Padre reside en verdad en el Paraíso, pero su presencia divina también mora en la mente de los hombres.

12:7.14Aunque el espíritu de un Hijo se derrame sobre toda carne, aunque un Hijo viviera una vez con ustedes a semejanza de la carne mortal, aunque los serafines los guarden y los guíen personalmente, ¿cómo puede alguno de estos seres divinos de los Centros Segundo y Tercero esperar jamás llegar tan cerca de ustedes o comprenderlos tan plenamente como el Padre, que dio una parte de sí mismo para estar en ustedes, para ser su yo real y divino, incluso su yo eterno?

8. Materia, mente y espíritu

12:8.1«Dios es espíritu», cosa que no puede decirse del Paraíso. Es siempre en el escenario del universo material donde transcurren todas las actividades espirituales; tanto los seres espirituales como los ascendentes espirituales viven y desempeñan su labor en esferas físicas de la realidad material.

12:8.2El otorgamiento de fuerza cósmica, el dominio de la gravedad cósmica, es la función de la Isla del Paraíso. Toda la fuerza-energía original procede del Paraíso, y la materia con la que se forman incontables universos circula ahora por todo el universo maestro en forma de una presencia de supergravedad, que constituye la carga de fuerza del espacio permeado.

12:8.3Cualesquiera que sean las transformaciones de la fuerza en los universos periféricos, una vez que salió del Paraíso, la fuerza sigue su viaje sujeta a la atracción interminable, siempre presente e infalible de la Isla eterna, y gira, obediente e inherentemente, para siempre alrededor de las eternas vías espaciales de los universos. La energía física es la única realidad que es verdadera y firme en su obediencia a la ley universal. Solo en los reinos de la volición de las criaturas hubo desviación de las vías divinas y de los planes originales. El poder y la energía son las evidencias universales de la estabilidad, la constancia y la eternidad de la Isla central del Paraíso.

12:8.4El otorgamiento del espíritu y la espiritualización de las personalidades, el dominio de la gravedad espiritual, es el reino del Hijo Eterno. Y esta gravedad del espíritu del Hijo, que siempre atrae hacia sí todas las realidades espirituales, es tan real y absoluta como el asimiento material todopoderoso de la Isla del Paraíso. Pero el hombre de mente material está naturalmente más familiarizado con las manifestaciones materiales de naturaleza física que con las operaciones igualmente reales y poderosas de naturaleza espiritual, que solo el discernimiento espiritual del alma percibe.

12:8.5A medida que la mente de cualquier personalidad del universo se hace más espiritual —semejante a Dios—, responde menos a la gravedad material. La realidad, medida por la respuesta a la gravedad física, es la antítesis de la realidad determinada por la calidad de su contenido de espíritu. La acción de la gravedad física es un determinante cuantitativo de la energía que no es espíritu; la acción de la gravedad espiritual es la medida cualitativa de la energía viva de la divinidad.

12:8.6Lo que el Paraíso es para la creación física, y lo que el Hijo Eterno es para el universo espiritual, eso es el Actor Conjunto para los dominios de la mente —el universo inteligente de los seres y las personalidades materiales, morontiales y espirituales.

12:8.7El Actor Conjunto reacciona tanto a las realidades materiales como a las espirituales y por eso se convierte inherentemente en el ministro universal de todos los seres inteligentes, seres que pueden representar una unión de las fases material y espiritual de la creación. La dotación de inteligencia, el ministerio a lo material y a lo espiritual en el fenómeno de la mente, es el dominio exclusivo del Actor Conjunto, que así se convierte en el compañero de la mente espiritual, la esencia de la mente morontial y la sustancia de la mente material de las criaturas evolutivas del tiempo.

12:8.8La mente es la técnica por la cual las realidades del espíritu se hacen experienciales para las personalidades de las criaturas. Y en último análisis, las posibilidades unificadoras incluso de la mente humana, la capacidad de coordinar cosas, ideas y valores, son supermateriales.

12:8.9Aunque es casi imposible que la mente mortal comprenda los siete niveles de la realidad cósmica relativa, el intelecto humano debe poder captar mucho del significado de tres niveles funcionales de la realidad finita:

12:8.101. La materia. Energía organizada que está sujeta a la gravedad lineal, excepto cuando el movimiento la modifica y la mente la condiciona.

12:8.112. La mente. Conciencia organizada que no está del todo sujeta a la gravedad material y que se libera verdaderamente cuando el espíritu la modifica.

12:8.123. El espíritu. La realidad personal más alta. El verdadero espíritu no está sujeto a la gravedad física, pero con el tiempo se convierte en la influencia motivadora de todos los sistemas de energía en evolución que tienen dignidad de personalidad.

12:8.13La meta de la existencia de todas las personalidades es el espíritu; las manifestaciones materiales son relativas, y la mente cósmica se interpone entre estos opuestos universales. El otorgamiento de la mente y la ministración del espíritu son la obra de las personas asociadas de la Deidad, el Espíritu Infinito y el Hijo Eterno. La realidad de la Deidad Total no es mente, sino espíritu-mente: mente-espíritu unificados por la personalidad. Sin embargo, los absolutos tanto del espíritu como de la cosa convergen en la persona del Padre Universal.

12:8.14En el Paraíso las tres energías, física, mental y espiritual, son coordinadas. En el cosmos evolutivo la energía-materia es dominante, excepto en la personalidad, donde el espíritu, por la mediación de la mente, lucha por el dominio. El espíritu es la realidad fundamental de la experiencia de la personalidad de todas las criaturas porque Dios es espíritu. El espíritu no cambia, y por eso, en todas las relaciones de la personalidad, trasciende tanto la mente como la materia, que son variables experienciales del logro progresivo.

12:8.15En la evolución cósmica la materia se convierte en una sombra filosófica que la mente proyecta en presencia de la luminosidad espiritual de la iluminación divina, pero esto no invalida la realidad de la materia-energía. La mente, la materia y el espíritu son igualmente reales, pero no tienen igual valor para la personalidad en el logro de la divinidad. La conciencia de la divinidad es una experiencia espiritual progresiva.

12:8.16Cuanto más brilla la personalidad espiritualizada (el Padre en el universo, el fragmento de personalidad espiritual potencial en la criatura individual), mayor es la sombra que la mente que se interpone proyecta sobre su revestimiento material. En el tiempo, el cuerpo del hombre es tan real como la mente o el espíritu, pero en la muerte tanto la mente (la identidad) como el espíritu sobreviven, mientras que el cuerpo no. Una realidad cósmica puede ser inexistente en la experiencia de la personalidad. Y así su figura retórica griega —lo material como la sombra de la sustancia espiritual más real— sí tiene un significado filosófico.

9. Las realidades personales

12:9.1El espíritu es la realidad personal básica en los universos, y la personalidad es básica para toda experiencia progresiva con la realidad espiritual. Cada fase de la experiencia de la personalidad en cada nivel sucesivo de la progresión en el universo está llena de pistas para descubrir realidades personales atrayentes. El verdadero destino del hombre consiste en crear metas nuevas y espirituales, y luego en responder a los atractivos cósmicos de esas metas celestiales de valor no material.

12:9.2El amor es el secreto de la asociación beneficiosa entre las personalidades. No pueden conocer de verdad a una persona como resultado de un solo contacto. No pueden conocer la música con aprecio por deducción matemática, aunque la música es una forma de ritmo matemático. El número asignado a un abonado del teléfono no identifica de ninguna manera la personalidad de ese abonado ni significa nada sobre su carácter.

12:9.3La matemática, la ciencia material, es indispensable para la discusión inteligente de los aspectos materiales del universo, pero ese conocimiento no forma parte necesariamente de la comprensión superior de la verdad ni de la apreciación personal de las realidades espirituales. No solo en los reinos de la vida, sino incluso en el mundo de la energía física, la suma de dos o más cosas es muy a menudo algo más que las consecuencias aditivas previsibles de tales uniones, o algo diferente de ellas. Toda la ciencia de la matemática, todo el dominio de la filosofía, la física o la química más elevadas, no podrían predecir ni saber que la unión de dos átomos de hidrógeno gaseoso con un átomo de oxígeno gaseoso daría como resultado una sustancia nueva y cualitativamente superaditiva: el agua líquida. El conocimiento comprensivo de este único fenómeno fisicoquímico debió impedir el desarrollo de la filosofía materialista y de la cosmología mecanicista.

12:9.4El análisis técnico no revela lo que una persona o una cosa puede hacer. Por ejemplo: el agua se usa con eficacia para extinguir el fuego. Que el agua apaga el fuego es un hecho de la experiencia diaria, pero ningún análisis del agua podría jamás revelar tal propiedad. El análisis determina que el agua se compone de hidrógeno y oxígeno; un estudio más a fondo de estos elementos revela que el oxígeno es el verdadero sostén de la combustión y que el hidrógeno mismo arde libremente.

12:9.5Su religión se hace real porque sale de la esclavitud del miedo y de la servidumbre de la superstición. Su filosofía lucha por emanciparse del dogma y de la tradición. Su ciencia está ocupada en la antigua contienda entre la verdad y el error mientras lucha por liberarse de la servidumbre de la abstracción, de la esclavitud de la matemática y de la ceguera relativa del materialismo mecanicista.

12:9.6El hombre mortal tiene un núcleo espiritual. La mente es un sistema de energía personal que existe alrededor de un núcleo espiritual divino y funciona en un entorno material. Tal relación viva de mente personal y espíritu constituye el potencial universal de la personalidad eterna. Las verdaderas dificultades, la decepción duradera, la derrota grave o la muerte ineludible solo pueden llegar después de que los conceptos del yo pretenden desplazar por completo el poder rector del núcleo espiritual central, y así trastornan el plan cósmico de la identidad de la personalidad.

12:9.7[Presentado por un Perfeccionador de la Sabiduría que actúa con la autoridad de los Ancianos de Días.]

Documento 12

El universo de universos